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Archivo para el día “febrero 6, 2012”

Fallo del tribunal de la ONU sobre víctimas de crímenes de guerra nazis: “un revés a los derechos”


Fallo del tribunal de la ONU sobre víctimas de crímenes de guerra nazis: “un revés a los derechos”

El presidente de la CIJ, Hisashi Owada (centro), admitió que el fallo puede impedir que las víctimas reciban indemnizaciones.El presidente de la CIJ, Hisashi Owada (centro), admitió que el fallo puede impedir que las víctimas reciban indemnizaciones.© Gerald van Daalen/AFP/Getty Images

Es un fallo increíble. Hoy la CIJ ha dado un gran paso atrás en materia de derechos humanos y ha convertido el derecho a indemnización por crímenes de guerra en un derecho exento de reparación.

Widney Brown, directora general de Derecho Internacional y Política de Amnistía Internacional
Vie, 03/02/2012

La decisión del órgano judicial supremo de la ONU, que resuelve que Italia se equivocó al permitir que se emprendiesen acciones a través de sus tribunales para pedir indemnizaciones a Alemania por los crímenes de guerra cometidos durante la etapa nazi, es un revés a los derechos humanos, ha dicho hoy Amnistía Internacional.

El fallo de hoy de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) confirma que Alemania goza de inmunidad legal frente a demandas de reparaciones en tribunales extranjeros por parte de víctimas de crímenes de guerra nazis, lo que supone una violación de sus derechos humanos.

“Es un fallo increíble. Hoy la CIJ ha dado un gran paso atrás en materia de derechos humanos y ha convertido el derecho a indemnización por crímenes de guerra en un derecho exento de reparación”, ha expresado Widney Brown, directora general de Derecho Internacional y Política de Amnistía Internacional.

“Esta resolución hace caso omiso de la Convención de La Haya, que estipula que las víctimas de crímenes de guerra tienen derecho a emprender acciones legales contra el Estado responsable para obtener reparaciones”, ha afirmado.

“Lo que resulta especialmente preocupante es que otros tribunales nacionales puedan aplicar esta misma resolución, a pesar de que el fallo de la CIJ en este caso únicamente es vinculante para Alemania e Italia.”

La CIJ ha dicho que el Tribunal Supremo de Italia había violado en 2008 la soberanía de Alemania al dictaminar que un ciudadano civil italiano, Luigi Ferrini, tenía derecho a recibir reparaciones por su expulsión a Alemania en 1944 para realizar trabajos forzados en la industria armamentística.

Aunque Italia fue uno de los países aliados de Alemania en la Segunda Guerra Mundial, muchos ciudadanos italianos corrieron la misma suerte que Ferrini.

Desde 2004, en los tribunales italianos se han emprendido numerosos procesos contra Alemania por parte de prisioneros de guerra que fueron utilizados como trabajadores forzados y por parte de familiares de víctimas de masacres -crímenes perpetrados por las fuerzas alemanas durante los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial-.

Desde la década de 1950, Alemania ha pagado decenas de miles de millones de dólares en reparaciones, y en 2008 apeló a la CIJ después de que el Tribunal Supremo de Italia apoyase la reclamación indemnizatoria de Luigi Ferrini.

Las autoridades alemanas han argumentado que si la CIJ respaldase a Italia, esto podría abrir las puertas a que personas de todo el mundo presentasen reclamaciones de indemnización.

El tribunal de Italia puntualizó con “sorpresa y pesar” que Alemania excluye de los planes actuales de reparación a los ciudadanos italianos recluidos por las fuerzas alemanas durante la guerra.

La CIJ ha afirmado que Alemania es responsable de los crímenes de guerra cometidos por sus fuerzas armadas durante la Segunda Guerra Mundial en Italia y Grecia, y ha admitido que este fallo puede impedir que las víctimas reciban indemnizaciones.

No obstante, se ha dicho que las reclamaciones “podrían someterse a nuevas negociaciones” entre Alemania e Italia “con el fin de resolver el conflicto”.

“La insinuación de que ‘nuevas negociaciones’ solucionarán el conflicto representa un desprecio hacia los derechos que están en juego”, ha manifestado Widney Brown.

“Llevan más de 60 años sin ofrecer reparaciones a las víctimas.”

“Aunque la resolución de la CIJ únicamente es vinculante para los países afectados en este caso, el resto de tribunales nacionales deben tener en cuenta que este fallo no es la última palabra sobre el derecho de las víctimas a recibir reparaciones, ni sobre las peticiones de inmunidad por parte de los Estados que se niegan a cumplir este derecho”, ha añadido.

http://www.amnesty.org/es/news/fallo-tribunal-onu-victimas-crimenes-guerra-nazis-reves-2012-02-03

De la web 2.0, comercial, restrictiva y privativa, hacia la web social federada


Redes sociales libres, más seguras y federadas, no dejes que Facebook manipule tus datos
LOREA: “Redes sociales del pueblo para el pueblo”
Blog vertientes metódicas para la organización de colectivos sociales
Los movimientos suelen producir sus propias herramientas tecnopolíticas pero en cuanto a redes sociales en internet (RSI) libres sólo se han empezado a encontrar alternativas viables recientemente.
Puede que este ‘retraso’ tuviera que ver con una falta de recursos –¿como competir con la capacidad de alojamiento de Google?– o con una falta de interés hacia lo que muchos han considerado una moda de adolescentes, obviando su potencial para la autoorganización de la sociedad civil.
Fuesen cual fuesen los motivos, estos años de uso y experimentación con RSI han permitido entender mejor sus riesgos y potencialidades.

Se está viviendo una transición de la web 2.0, comercial, restrictiva y privativa, hacia la web social federada, donde quienes quieren pueden jugar porque es libre y descentralizada. Ésta se basa en un conjunto de protocolos y aplicaciones que permiten la interoperabilidad.

Todo lo contrario de lo que ocurre con la mayoría de las RSI que se han caracterizado por la imposibilidad de comunicarse entre ellos. Si estás en Facebook, no ves ni intercambias datos con gente en Myspace o en Twitter y viceversa.

Esto es el resultado de las políticas de desarrollo aplicadas por las empresas comerciales detrás de estas aplicaciones 2.0, que prefieren encerrar a sus usuarios dentro de unos guetos propios definidos como “nichos”, llevando así la divisa “divide y vencerás” hacia nuevos límites.

Nuestros datos creados a golpe de ratón se transforman en sus mercancías más preciadas.

La federación, como solución

La federación no es ninguna novedad dentro de internet. La world wide web y el correo electrónico son de hecho aplicaciones federadas.

La lógica misma detrás del correo electrónico es que tú puedes escribir y recibir correos desde tu propia dirección hacia otras direcciones, aunque éstas usen otro servidor o servicio diferente del tuyo.

La web social federada podría resultar lo bastante poderosa y disruptiva como para devolver a quienes usan RSI su autonomía, libertad y, cómo no, el control total sobre sus datos en internet.

Al permitir a sus usuario/as elegir cómo van a alojar y compartir sus datos y asegurar al mismo tiempo que cada una/o pueda comunicarse con la gente que elige otro servidor o RSI, la federación tumba los muros del panóptico 2.0.

Actualmente se cuenta con las alternativas libres Pinax, Elgg, Cyn.In, Budypress y OpenCollab para desarrollar tu propia RSI y también existen StatusNet, Smob y, próximamente, Diáspora para contar con servicios federados de microblogging.

También está el proyecto GNU Social, que agrupa desarrolladores de software libre con el objetivo de crear una red social descentralizada, libre e instalable en servidores propios.

En cuento a alternativas pensadas para los movimientos, existe Crabgrass, una de las SRI más antiguas enfocada a la colaboración entre colectivos y desarrollada por Riseup, un colectivo autónomo de activistas para la provisión de infraestructuras comunicacionales alternativas.

Lorea, por su parte, es un proyecto de semilleros de redes sociales federadas que se presentó en el pasado Hackmeeting 2009 celebrado en el CSOA Patio Maravillas en Madrid.

Un proyecto abierto y autogestionado donde las habitantes de las redes sociales federadas pueden participar en su diseño, desarrollo y mantenimiento, trabajando para implementar los protocolos existentes para la federación, desarrollando código, manteniendo servidores seguros, cazando fallos, probando su usabilidad, ofreciendo talleres, traduciendo y documentando su desarrollo.

El Gran Hermano te vigila

El objetivo es dotar a todas sus habitantes (y no usuario/as, ya que no nos consideramos “prestataria/os de servicio”, sino un proyecto hacktivista abierto y habitado por quienes usan y cuidan esas RSI) de herramientas para sintonizar los grados de visibilidad y privacidad que quieren otorgar a sus datos.

También recuerda que la privacidad dentro de una RSI es una noción ambigua, por ello “no exijas lo imposible, no expongas cosas cuando tengas dudas respecto a publicarlas, siempre piensa en cómo lo que publicas pueda afectar la privacidad de tercero/as y no hagas nada que no quisieras que te hicieran. Recuerda: el Gran Hermano te vigila”.

Por ello Lorea apuesta por la encriptación a través de la implementación de la tecnología GPG (GNU Privacy Guard) que permite cifrar los datos, por lo que sólo las pueden leer las personas a las que van dirigidos.

Esto permite crear círculos de confianza gracias a la autentificación.

Actualmente el semillero cuenta con 10 RSI (semillas/flores entre las cuales están N-1, Artelibredigital, Redesenred, Moneda- Bcn) y ofrece herramientas (wikis, blogs, calendarios, tareas, listas de correo, microblogging) pensadas para facilitar la comunicación y el trabajo colaborativo en red.

Para registrarse en N-1, entra en este enlace:

https://n-1.cc/pg/register/

Spideralex es socióloga, hacktivista y habitante de Lorea

Fuente del artículo:

https://n-1.cc/pg/blog/read/1093491/lorea-redes-sociales-del-pueblo-para-el-pueblo-redes-sociales-libres-ms-seguras-y-federadas-no-dejes-que-facebook-manipule-tus-datos

Comunicado de #anonymous tras la entrevista a supuestos anons por parte del País


  1. Tras la entrevista a supuestos anons por parte del País (http://www.elpais.com/articulo/reportajes/multiples/caras/mascara/elpepusocdmg/20120205elpdmgrep_6/Tes ) publicada ayer Domingo 5 de Febrero del 2012 desde Anonymous Action y AnonWorld nos vemos en la obligación de desvincularnos de dichas declaraciones por atacar directamente el trabajo de todos y todas.
  2. Una vez más se nos intenta criminalizar desde los mass media y es por ello que queremos señalar la falta de rigor periodístico en este artículo y la manipulación que se pretende confundiendo al lector.
  3. Las diferentes Operaciones de Anonymous no se las puede atribuir un solo sujeto pues no serían operaciones secundadas por las colmenas, por lo que lo que se dice en esta entrevista es falso, siendo el DOX un trabajo conjunto de las diferentes colmenas que cohabitan en España. Esta entrevista y estas declaraciones por parte de supuestos anons no son más que un intento de desviar lo importante del asunto: este DOX se anunció hace meses y forma parte de la ya conocida Operación Sinde en la que el 100% de Anonymous españoles como toda la comunidad internacional apoya y secunda por atentar contra nuestros principios fundamentales, la libertad en la red, la libertad de expresion y la libertad de información.
  4. Los egos son inconcebibles en el seno de Anonymous y nos reiteramos en informar a los ciudadanos y a las ciudadanas que todo lo que se dice en dicho artículo solo es la voz de dos individuos y que en ningún caso son representantes del sentir común de todos y todas nosotras.
  5. En cuanto a las opiniones sobre la “violencia” de la filtración de datos, sabed que muchos de ellos están al alcance de todos y por medios legales en la red. ¿Solo por buscarlos, encontrarlos y recopilarlos todos en un documento Anonymous se convierte en la “kale borroka” de la red como se lee en El País?
  6. Recordemos que la policia ya desmonto la cúpula de Anonymous hace años (?) ¿Por qué entonces siguen desarrollándose ops, filtraciones y defaces con total normalidad? Es simple, perseguís a una idea pero solo podéis arrestar a las personas.
  7. “Those who make peaceful revolution impossible will make violent revolution inevitable.” – John F. Kennedy.
  8. Unidos como uno, divididos por cero.
  9. Somos Anonymous.
  10. Somos Legion.
  11. No Olvidamos.
  12. No Perdonamos.
  13. Espérennos.

    http://pastebin.com/VXqgkcxz

    REPORTAJE: CIBERATAQUES

    Las múltiples caras de la máscara

    Anonymous destapa datos personales de supuestos partidarios de la ‘ley Sinde’. Las redes sociales se incendian. Llueven apoyos. Y críticas. Incluso entre los ciberactivistas. Cuatro ‘anons’ hablan para EL PAÍS

    JOSEBA ELOLA 05/02/2012

    El viernes 17 de diciembre de 2010, a cuatro días de la votación de la ley Sinde en el Congreso de los Diputados, J. convocó una manifestación de protesta contra la legislaciónantidescargas en la plaza de la Constitución, de Málaga. Acudieron dos personas: J. y G. “Yo soy mani y tú, festación”, le dijo J. a su compañero.

    Se pusieron la careta de Guy Fawkes, popularizada por la película V de Vendetta, ante la estupefacta mirada de los siete policías locales desplazados para controlar la concentración. Los agentes observaban sorprendidos a los dos tipos de la extraña careta.

    “Lo que hace Sinde en política es miserable, pero hay que respetar a las personas”, dice J., ‘anon’ valenciano

    “Nuestras acciones son un término medio entre tirar un cóctel molotov y quedarse sentado en el sofá”, explica R.

    “Habrá más filtraciones”, sostiene R. “Es un acto vandálico, no es ético, pero es una violencia necesaria”

    “Sois unos cagados que jugáis desde el anonimato a ser revolucionarios”, tuiteó Carlos Bardem

    Ha pasado poco más de un año, un año y un mes, y la careta se ha convertido en un icono internacional asociado a un movimiento: Anonymous, un ejército inaprensible, heterogéneo y líquido de activistas y hacktivistas que saltan de la red a la calle con sus máscaras.

    El último zarpazo de los anons se produjo el sábado 28 de enero con la publicación de los datos personales de significadas personalidades del mundo de la cultura, entre ellas, la exministra Ángeles González-Sinde y el actual titular de Educación y Cultura, José Ignacio Wert. La operación supone una vuelta de tuerca en el repertorio de acciones del movimiento.

    Pero no todos sus integrantes secundan esta subida de tono. Anons -que así se llaman sus miembros- hay muchos. No es una organización al uso. La máscara esconde múltiples caras.

    Anonymous es un movimiento sin líderes ni portavoces. Nació a finales de los noventa. Dicen luchar por la transparencia, los derechos humanos y la libertad de expresión. Si alguien dentro del movimiento intenta destacar o da la cara, le crujen.

    Cuatro días después de aquellafriquiconcentración con dos manifestantes y siete agentes del orden, J. trasladó el golpe a la red. Desde el blog Anonymous Valenciano puso en marcha la operación sin Sinde, un ataque a las webs de los partidos políticos que defendían la leyantidescargas: PSOE y CiU. Faltaban 24 horas para la votación en el Congreso.

    Convocó un evento de ataque en Facebook, lanzó la convocatoria a través de Twitter y entró en los canales de IRC (Internet Relay Chat) para reclutar anons que se sumaran al ataque. Unas 5.000 personas participaron en la operación.

    Cayeron las webs de los partidos. “Ese es el poder de Internet: la difusión de una idea depende de que sea buena. Si lo que alguien dice tiene valor, la inteligencia colectiva lo eleva. Al día siguiente, los partidos no se atrevieron a apoyar la ley Sinde”. J. sonríe con orgullo al recordar aquellos días intensos.

    Estamos en una cafetería del centro de Málaga. Ha acudido a la cita impecablemente trajeado, con su corbata rojiza, y los papeles de un juicio bajo el brazo. J. es abogado. Tiene 35 años. No es un perfil al uso en el movimiento.

    J. no apoya el último ataque de Anonymous. “Lo que hace Sinde en política es miserable, pero hay que respetar a las personas. Yo no difundí el enlace: el fin no justifica los medios”.

    Sí, difundir un enlace. Así de sencillo es participar en un ataque de Anonymous. A través de los canales de chat o de las cuentas de la red social Twitter que poseen los anons, se coordinan las operaciones. Cuando se trata de tumbar una web, la cosa es sencilla:

    unanon difunde un mensaje que incluye un enlace con el objetivo del ataque incorporado; cualquiera de sus seguidores en la red social ve el mensaje y no tiene más que hacer clic.

    De ese modo entra en la página de LOIC (Low Orbit Ion Cannon) una aplicación para realizar ataques de denegación de servicio, los llamados DDos. Mientras uno mantenga la página abierta, está atacando -también puede descargarse el LOIC en el ordenador-. Vamos, que participar en un ataque es abrir una pestaña.

    A pesar de la épica y del lenguaje guerrillero de los mensajes, atacar una página es básicamente eso: hacer un clic. “En realidad es como participar en una manifestación”, dice en una terraza de Málaga A., estudiante de Informática de 20 años: “En vez de impedir el paso a la gente por una calle, impides el paso a una página en la red. Es una pequeña herramienta para decir que algo no te parece justo”.

    A. se estrenó como anoncon el ataque a VISA de finales de diciembre de 2010. En aquellos días, el gigante financiero era una de las organizaciones que intentaba estrangular a Wikileaks por la difusión del Cablegate. A. puso su ordenador a disposición del ataque.

    El programa LOIC, explica, se dedica a enviar peticiones de servicio una tras otra al servidor de la página de, pongamos, VISA. Cada vez que pide una información al servidor, este se entretiene en buscarla.

    El programa de LOIC se encarga por sí solo de inventar nombres de archivos que envía uno tras otro a VISA. Cuando esto lo hacen de modo coordinado muchas personas, la página cae. Así ocurrió el viernes, cuando Anonymous tumbó la página del Ministerio de Justicia griego.

    Los anons constituyen un movimiento “anómalo”, en palabras de A.; “parajusticiero”, en boca de R.: “Somos ciudadanos cabreados que queremos mostrar nuestra disconformidad”, proclama este último en una cafetería madrileña. “El descontento crece y esta es nuestra manera de canalizar el sentimiento de injusticia y odio”.

    Los objetivos del movimiento desde su nacimiento han sido muchos. En 2008 se afanaron contra la Iglesia de la Cienciología. Pederastas, narcos, partidos políticos y gigantes financieros han sido blanco de sus acciones.

    Pero lo del sábado de la semana pasada fue otra cosa. Un golpe mucho más duro. Mucho más discutido. El malagueño A. tampoco lo apoya. “Lo feo son las formas y la intención de causar un daño personal con cierto mensaje intimidatorio. Puedes protestar contra una organización, pero jamás hay que hacer un daño personal”.

    En el ataque de ese sábado, Anonymous desveló el número de teléfono móvil, la dirección de correo electrónico, la dirección y hasta fotos de la casa de la exministra González-Sinde; el domicilio de su hermano; idénticos datos del actual ministro, José Ignacio Wert; de otro hermano del ministro; teléfonos y correos electrónicos de actores y directores como Ana Álvarez, Chus Gutiérrez, Carlos Bardem o el cantante David Bisbal; así como datos de productoras y personas que supuestamente apoyan la leyantidescargas finalmente aprobada bajo mandato del PP.

    En el día de la operación, uno de los atacados, el actor Carlos Bardem, decidió hacer frente a Anonymous. A pecho descubierto, se embarcó en una dura e incansable batalla dialéctica en Twitter que duró varios días. Acusó a los “mascaritas” de ser unos revolucionarios de pacotilla.

    Les llamó nazis por castigar a aquellos que no piensan como ellos. Argumentó que la revolución no consiste en amedrentar a la gente que no piensa como tú. Sostuvo que los auténticos revolucionarios se dejan la piel y no esconden su cara.

    “Sois unos cagados que jugáis desde el anonimato a ser revolucionarios. Penoso y cobarde”, tuiteó el 31 de enero.

    En ese desigual combate dialéctico con múltiples miembros de Anonymous en Twitter se pueden apreciar las distintas posturas que hay entre los propios anons. Algunos acabaron reconociendo que el ataque no había sido acertado y pidiendo que se dejara de atosigar al actor con llamadas a su teléfono móvil. Otros, sin cortarse, se despacharon con insultos.

    “Se han radicalizado y se han equivocado”, sostiene J. “Yo soy parte de Anonymous, pero he decidido llevar mi activismo por otro lado”. La historia de este anon de 35 años que ejerce la abogacía no tiene desperdicio.

    En los primeros compases del movimiento en España, hace un año, fue uno de los más combativos miembros de Anonymous. Movió el cotarro. Agitó la red. Animó desde su blog a la convocatoria de movilizaciones en toda España.

    A la primera acción que convocó acudieron dos personas. A la segunda, 300. Las movilizaciones crecieron como setas a lo largo del territorio.

    El éxito de la operación para tumbar la web de los partidos que apoyaron la ley Sinde le animó: euforia, la cosa se mueve, Anonymous está vivo en España, es el momento, pensó: hay que aguar la fiesta del cine español. Así nació la operación Goya.

    Ni corto ni perezoso, impulsó la concentración frente al Teatro Real en el día de entrega de premios. Fue la primera acción notoria de los anons españoles.

    J. cargó un coche con 700 máscaras de Guy Fawkes y emprendió rumbo a Madrid. En un área de servicio de Granada, colgó un post en su blog convocando a la gente a la salida de la estación de metro de Ópera para repartir caretas.

    Su post fue rebotando por todos los rincones de la web, la viralidad hizo el resto. Cuenta que al llegar a la estación de metro madrileña había 1.000 personas esperando.

    Eso sí, hubo un momento de susto previo: al aparcar el coche en el garaje de los bajos del Palacio Real, un policía le pidió a él y a sus acompañantes que abrieran el maletero del coche.

    El maletero en el que viajaban 700 caretas de cartón y otras tantas gomas, además de tijeras, “compradas en los chinos” para confeccionar esta operación low costde manufacturación de máscaras in situ.

    Las mochilas y abrigos que cubrían el material, así como la escasa curiosidad del agente en revolver el maletero hicieron el resto. En los alrededores del metro, anons venidos de todas partes de España recogían el material y se manufacturaban la careta para acudir a la entrega de premios. Eso tuvo eco.

    Pero tal fue el empuje de J. que algunos anons no le perdonaron su exceso de iniciativa. Le echaron en cara que pidiera permiso para la concentración -algo que, supuestamente, está en el código de conducta de Anonymous- sin consultar la idea con el resto de anons.Unos le aplaudieron, otros le acusaron de tener demasiado afán de liderazgo, algo que no se perdona en el movimiento. Se le acusó de no consultar. J. se echó a un lado.

    Se supone que en Anonymous las decisiones se toman como fruto de un gran consenso. Los anons se reúnen en salas de chat y hacen sus propuestas. Unos y otros opinan, las decisiones de ataque se votan. Una vez consensuadas, las decisiones se trasladan a Twitter, el gran altavoz, que permite que los ataques se extiendan por la red a endiablada velocidad.

    La afluencia de voces en los canales de IRC permite pensar que el número de personas que de un modo a otro se adscriben al movimiento y participan en la conversación crece. “Hace un año éramos una media de 10 personas en los canales de IRC”, recuerda J. “Ahora te encuentras con más de 120″. La afluencia a estas salas se ha multiplicado por 12.

    R. no asistió a la votación del último ataque de Anonymous en España. Pero sí que pudo comprobar que muchos anons la secundaban en los chats. También se oyeron voces discordantes: “Habrá más filtraciones porque causan mucho impacto”, dice en el salón de su piso en un barrio obrero de Madrid. “Es un acto vandálico, no es ético, pero es una violencia necesaria”, agrega.

    R. tiene 20 años y trabaja para empresas de seguridad informática. Aunque dice que uno no debe llamarse a sí mismo hacker, que es la comunidad la que le condecora a uno con esa etiqueta, para simplificar podríamos decir que es un hacker. Su currículum así lo atestigua. Recibió su primer ordenador a los siete años. A los 11 ya programaba. Su destreza para penetrar redes no tardó en llegar. “Pero nunca he puteado”, matiza. O sea, se supone que es un hacker bueno, no de los que hackean datos de cuentas bancarias. Ha sido capaz de entrar en los sistemas de una importante red social y un banco. Cuando halla vulnerabilidades en un sistema, lo comunica a la empresa afectada y le da 72 horas para que resuelva el problema. “Si no, publico esa vulnerabilidad, a menos que sea muy grave”. Así funcionan los hackers.

    Sostiene que las acciones pacíficas ya no funcionan y que por eso cabe esperar acciones más violentas por parte de Anonymous. La ley SOPA -stop online piracy act, la ley Sinde estadounidense- y la desarticulación de Megaupload son dos golpes fuertes a los que Anonymous debe contestar. “No nos podemos quedar quietos”, sostiene. “Nuestras acciones son un término medio entre tirarle un cóctel molotov a un policía y quedarnos sentados en el sofá. Vamos a empezar a ser un poco más violentos”.

    Ni él ni su compinche Lolo, estudiante de Antropología Social y Cultural en la Universidad Complutense, estiman que el último ataque haya sido tan grave. “Viendo los datos que se han publicado, no lo veo tan relevante. Es un aviso”, dice Lolo.

    -¿Pero no es eso una manera de amenazar a las personas?

    -Ese es un poco el juego. Es un aviso. Pero no se quiere llegar a más.

    Hace un año las decisiones se tomaban en salas de chat más abiertas, en las que podía entrar todo el mundo, cuenta J., el anon que impulsó el ataque contra las webs de los partidos políticos. Todo el mundo incluye a la policía, claro.

    Esas salas de han ido cerrando y a ellas ya solo se puede acceder mediante invitación del administrador de la página. Eso ha supuesto que las decisiones y votaciones queden en manos de menos anons. “Pero, de todas formas, si a la gente no le gusta una acción, cuando llega a salas más abiertas la gente no tiene problema en tumbarla”, explica J.

    La publicación de datos personales de supuestos defensores de la ley Sinde y las consiguientes llamadas y el temor que han generado entre los afectados no han hecho otra cosa que multiplicar el número de voces críticas con este tipo de ataques. “Una gran parte del mundo hacktivista considera que estas acciones sobrepasan los límites”, manifiesta Pablo Soto, el programador español que fue llevado a juicio por las discográficas por crear programas de intercambio de archivos P2P. “Publicar los datos personales es algo que está fuera de los límites de lo que es el hacktivismo y la filosofíahacker”.

    R. dice que es más que posible que los siguientes pasos del movimiento se encaminen hacia acciones contra los bancos. El miércoles pasado, a las 14.43, la conversación en una de las salas de chat del canal Anonymous hispano giraba en torno a las llamadas “participaciones preferentes”. Anons como James, Sócrates y Thunder se conectaban para participar en la conversación.

    En los foros del movimiento ya se están cocinando los próximos golpes. Habrá nueva edición de la operación Goya. Como ellos mismo dicen en esos anuncios de vocespixeladas y tono intimidatorio: Son legión. No perdonan. No olvidan. Espérenles. Anonymous. -

    elpais.com

OBLIGADA LECTURA ¿Es viable una sociedad con sus ciudadanos bajo vigilancia permanente?


Un ciudadano canadiense nacido en Marruecos, Saad Allami, ejecutivo comercial en una empresa de telecomunicaciones, envia un mensaje de texto a sus compañeros cuando iban a una exposición comercial en Nueva York animándoles a “blow away the competition”, a “reventar a la competencia”.  Una frase de ánimo completamente inocente, destinada a dar confianza a su equipo.

En cuestión de horas, la policía lo detiene cuando se dispone a recoger a su hijo de siete años en el colegio, mientras un equipo antiterrorista irrumpe en su casa y la registra de arriba a abajo mientras aseguran a su mujer que su marido lleva en realidad una doble vida y es un peligroso terrorista, y sus compañeros son detenidos durante varias horas en la frontera (“Muslim man: My workplace quip made me a terror suspect“, Yahoo! News Canada).

Dos turistas británicos bromean con sus próximas vacaciones en Los Angeles: Leigh van Bryan, dueño de un bar en Coventry, comenta inocentemente a través de Twitter a su amiga Emily Banting que cuando llegue va a “desenterrar a Marilyn Monroe” y a “destruir América“, refiriéndose obviamente a la gran juerga que estaba planeando.

Al llegar al aeropuerto de Los Angeles, ambos son detenidos, interrogados durante cinco horas mientras sus equipajes son registrados en busca de armas y de herramientas como picos o palas.

Sus pasaportes son confiscados y se les traslada a un centro de detención con inmigrantes ilegales en el que pasan doce horas en celdas separadas, para posteriormente ser llevados de nuevo al aeropuerto y embarcados en un vuelo con destino a París (“UK Twitter jokers fall afoul of US anti-terror paranoia“, The Inquirer).

Son solo dos casos recientes.

Dos casos de muchos más que no obtienen publicidad.

Al paso que va esto, dos casos de cada día más.

¿Queremos realmente vivir en una sociedad en la que las autoridades monitorizan las comunicaciones de ciudadanos de todo tipo o en función de determinadas características de sus perfiles para, en función de absurdos criterios burocráticos y carentes del más mínimo sentido común, detenerlos cuando pretenden hacer su vida normal?

¿De verdad creemos que este tipo de cuestiones sirven para detener los casos de terrorismo, que obviamente están ya completamente al cabo de la calle y utilizan ya métodos mucho más sofisticados y difíciles de monitorizar para sus comunicaciones?

¿Te gusta vivir en un mundo en el que tus mensajes de correo electrónico, tus SMS, tus comunicaciones en WhatsApp o tus comentarios en páginas de internet son recolectados y analizados por las autoridades para obtener tu perfil de riesgo y detenerte en cuanto abandonas tu rutina habitual?

¿De qué sirve que definamos el secreto de las comunicaciones como un derecho fundamental, si vamos a ser permanentemente monitorizados con la excusa de un supuesto estado de excepción permanente?

No, internet no es eso. Nunca se pensó para que fuese eso, nunca debió evolucionar así, y tenemos que hacer todo lo que esté en nuestras manos para evitar que se convierta en eso.

En un vehículo para el desarrollo de una sociedad digna de la descriptiva de George Orwell o Philip K. Dick, un entorno de vigilancia y sospecha permanente, de omnipresente “ojo que todo lo ve” que planea sobre todo lo que decimos y hacemos, sobre lo que somos, juzgándolo en función de la ortodoxia, los convencionalismos o los sesgos de la autoridad competente.

Realmente, los imbéciles que originaron las órdenes de detención en estos casos creían estar “haciendo un servicio a su país” o “defendiéndolo de terribles amenazas”. Por detener a un pacífico ejecutivo que motivaba a su equipo de ventas y a dos jóvenes que planeaban una juerga en Los Angeles.

No, la solución no es “ser bueno y además, parecerlo”. La puritana actitud de “no tengo nada que ocultar y por tanto no me importa que me vigilen si gracias a ello capturan a los malos” solo va a empeorar las cosas.

Un sistema que posibilita algo así no debe ser “perfeccionado”. Debe ser desmantelado. Debe evitarse su uso, sabotearse su funcionamiento, destruirse sus principios. Debemos apartar de los centros de toma de decisiones a los partidarios de sistemas así. No, gracias, no nos protejáis tanto.

Nuestra defensa ante unos posibles ataques terroristas está consistiendo en obligarnos a vivir en un estado de vigilancia permanente por si somos terroristas, mientras los verdaderos terroristas recurren a otros métodos de comunicación insensibles a dicha vigilancia.

Con este tipo de métodos solo es posible capturar a los terroristas más tontos, a los más ignorantes, a los más incapaces. Las verdaderas amenazas siguen ahí fuera, mientras los intentos de protección desencadenan un modelo de sociedad en el que ninguno queremos vivir, pero que determinados poderes políticos, ávidos de más control, parecen disfrutar.

Literalmente, un mundo de mierda. Tenemos que parar esto.

http://www.enriquedans.com/2012/02/es-viable-una-sociedad-con-sus-ciudadanos-bajo-vigilancia-permanente.html

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