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El mundo en guerra contra el trabajador #PRIMAVERAVALENCIANA PASALO RECOMENDADÍSIMO


 

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21.02.2012 | Capitales concentrados

 

 

El mundo en guerra contra el trabajador

 Quedó claro que a los países no los conducen los políticos, sino la elite financiera. Y su aliada, la clase poseedora.

Hoy, 1600 inversores tienen más poder que los 50 países más importantes.

Por:

Alberto Daneri

 Con toda África, la mitad de los EE UU y un tercio de Europa en la penuria, ya no se puede tapar más el sol con la mano. Quedó claro que a los países no los conducen los políticos, sino la élite financiera. Y su aliada, la clase poseedora.

Hoy, 1600 inversores tienen más poder que los 50 países más importantes.

Y el mercado propaga la guerra de las “democracias” a los pobres como el aire de un ventilador.

Los indignados critican sin plantear nada; y el sindicalismo calla, encubriendo al neoliberalismo.

La dirigencia no sabe leer la ira juvenil (49% en España y 47% en Grecia con desempleo), que ve a la crisis como una cacería organizada.

Y a la deuda como el aparato diseñado para someter. Y no redistribuir.

Siempre el capitalismo es la guerra: con la violencia o con la deuda.

Para frenarlo, hay que anular su propaganda (“La historia es una fábula concertada”, decía Voltaire), uniendo a las masas en torno a una semilla, la justicia social. Y erigir algo nuevo, como ayer Perón creó la Tercera Posición.

Nadie tiene autoridad moral para imponer sacrificios a los pueblos. Todo este falso desendeudarse de Grecia, Italia, España y Portugal acabará en quiebra.
A Grecia (11 millones de habitantes) sus verdugos le exigen tomar el préstamo más grande de la historia. ¿Qué parte es “deuda odiosa”, acuñada en alianza con los acreedores, como hicieron la dictadura y luego Cavallo, el cerebro de Menem y De la Rúa?
Los economistas callan que EE UU usó ese rótulo en su provecho en 1899 tras la guerra con España y no pagó.
Alemania tampoco pagó a Grecia la indemnización acordada tras la Segunda Guerra, por crímenes y deportaciones con un millón de muertos.
En cambio, le demanda abonar 16 mil millones de euros por intereses de los bonos de 2012, lo mismo que dedica a su salud y educación. Los acreedores fingen que Grecia es la más insolvente.
Pero su deuda externa, en millones de dólares, ocupa el puesto 18; enlazada al PBI, el puesto 9; y per capita está en el puesto 15, detrás de Francia, Alemania y Suiza. No es siquiera el país con más puestos públicos. La UE manipula a los pueblos, pues en la globalización la gestión no es propia sino compartida.
La Unión Europea es una suerte de política interior alemana, dueña de los ases ganadores.
El secuestro de la democracia, el loco sueño de Hitler para dominar Europa, lo cumple Merkel, aunque este milagro alemán es otra falacia; desde hace seis años, sueldos de dos euros la hora para fregar platos y limpiar pisos; también 7 millones de empleos con los minijobs a 50 centavos la hora; es decir, 100 euros al mes. Ni alcanza para pagar el viaje al trabajo.
Alemania tiene su más alto nivel de desempleo de los últimos 20 años, con los salarios más bajos de la Eurozona. Declinaron tres veces más rápido entre 2005 y 2010 y esto bajó el consumo. No existe el salario mínimo, se paga lo que se quiere.
La destrucción del empleo la inició en 2003 el canciller Gerhard Schroeder, a contramano de los socialistas franceses que establecían la jornada de 35 horas, quitada por Sarkozy mientras prepara un referéndum para reducir la paga a los desocupados.
Sin duda Alemania ostenta menor paro (6,7% frente al 23% de España y el 19% de Grecia), pero es un índice falso, con salarios ínfimos de 400 euros. Nunca tuvo esta desigualdad, de la cual se jactó Schroeder en 2005 en Davos, asegurando que mantenía el salario bien reducido. La Organización Internacional del Trabajo llamó a ese hábito la “causa estructural” de la crisis.
En tanto, en los últimos tres años en los EE UU perdieron sus hogares 750 mil personas; y una de cada cinco adeuda por su casa más de lo que vale.
Rajoy en España engañó a todos: prometía no tocar el despido y luego lo instauró libre. Al despedido le daban 45 días de indemnización por año de labor; ahora sólo 20 días, con un tope de 12 meses, así haya trabajado 30 años; y en 24 cuotas.
Además, la patronal festeja que los convenios se limitan a dos años y se perdió el derecho al acuerdo sectorial, aún poco valorado aquí. Cada persona tratará, sola, con su empresa.
Para los medios hegemónicos españoles, comienza “una nueva cultura en la negociación colectiva”. Quizás nuestros sindicalistas, hoy exigentes, mediten lo que podría suceder cuando Cristina se vaya: otra década como la menemista, donde la mayoría de ellos fue el felpudo de las patronales.
España lo garantiza con porrazos policiales a gente desarmada, para justificar una reforma esclavista que ofrenda a los pobres en el altar de los ricos. Por eso en Valencia, muy abatidos, dos hombres se pegaron un tiro al ser desalojados.
El laboratorio del neoliberalismo pasó de los EE UU (2008) a la Eurozona (2011).
Ya Evita decía que el capitalismo “no tiene patria ni bandera”.
Pero seguir las recetas recesivas es igual a cavar una fosa bajo los pies.
“Todo el Estado será refundado”, notificó el premier griego.
De nuevo la victoria de la impunidad, mientras a Grecia e Italia la gobiernan tecnócratas que nadie eligió, escogidos por las corporaciones.
Si la sociedad griega se hartó del sufrimiento de los que menos tienen, con altruismo y valor debería evitar lo celebrado por los cipayos menemistas: que el país malvenda lo que es de todos y ellos sigan indefensos.
Quien conoce historia contemporánea no ignora que Latinoamérica le paga al imperio siete veces más de lo que recibió. Gobierne quien gobierne, seremos esclavos de usureros.
Salvo que siga Cristina o surja otro Kirchner, que apartó al FMI pues entendió que uno de cada cinco dólares de la deuda mundial se le debe al FMI o al Banco Mundial.
Si la producción general del planeta es de 50 billones de dólares, ¿por qué el capital de préstamos es de mil billones?
Causa la deuda esa gran codicia. Una apuesta sin riesgo con algún temor a no cobrar.
Por ello colocan a un agente de cobro local (aquí quizás fue Cavallo, que vive gozoso en los EE UU con toda su familia) y hoy son Monti, Papademos, Merkel, Sarkozy u otros; ansían que mañana Macri ocupe ese lugar.
En Suecia operan 4000 firmas of shore con accionistas anónimos, fundadas en paraísos fiscales. Y en los últimos diez años crearon en el mundo un millón de ellas.
Mientras la gente padece, con una tasa del 0,1% en las transacciones financieras internacionales recaudarían anualmente 800 mil millones de dólares, y podría detenerse tanta desventura social. O amas a tu hermano o mueres por dentro.
Causa perplejidad el voto por la derecha en Buenos Aires, Europa o en los EE UU.
El pueblo parece apurado por amputar los escasos derechos que posee. Y tiene  hambre. Quizá despierte. El voto ya no basta: necesita resistir.
Quizá vuelve la hora de la emancipación. Quizá mañana la austeridad explote en las manos de las corporaciones y sus rufianes políticos. Quizá alguien cambie la silla de los prestamistas por una eléctrica. O el hombre es un hombre, o tolera ser sólo un pelele de los que mandan.
“Aún falta lo mejor”, advertía el cantante Al Jolson. Con millones de desaparecidos sociales, el planeta puede tornarse el 1984 de George Orwell (sumiso al Gran Hermano), o un sitio donde construir sueños.

LA CRISIS DE GRECIA MARCA LA CRISIS DEL CAPITALISMO


Monday 13 february 2012

 

Armando Romero

Corresponsal Sin Frontera

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Para entender la crisis financiera y económica de la Unión Europea, tenemos que entender tal crisis no sólo como un fenómeno económico y financiero, sino también como un fenómeno político. En realidad, esto último determina lo primero.

 

Portugal, Irlanda, Grecia y España […] han estado gobernados, durante la mayoría del periodo desde el final de la II Guerra Mundial hasta finales de los años setenta por dictaduras fascistas o fascistoides (España y Portugal) y por regímenes autoritarios profundamente conservadores (Grecia e Irlanda).

Las dictaduras españolas y portuguesas terminaron en 1978 y 1974 respectivamente.

La griega terminó en 1974. En Irlanda fue en los años setenta cuando comenzó a abrirse un sistema profundamente conservador de ideología católica extrema, que en cierta manera perdura todavía hoy.

Este contexto político explica que el estado heredado por las democracias (que se inicia en estos países a partir de los años setenta y ochenta), fuese un estado represivo, poco redistributivo y escasamente social. Con una clase política coludida por el poder, una clase política corrupta, sometida a los lineamientos del Poder Capitalista.

 

Las causas mayores de estas enormes desigualdades eran la escasa actividad redistributiva del estado y la prominencia de las rentas del capital sobre las rentas del trabajo, consecuencia del enorme dominio de las derechas en la vida política d e aquellos países. En todos estos países los sindicatos son débiles y las izquierdas también.

Éstas, así como también los sindicatos, están divididas según distintas tradiciones políticas. La unidad de las fuerzas conservadoras y liberales contrasta con la gran diversidad y atomización de las izquierdas, con pluralidad sindical que debilita a las fuerzas progresistas. En chile pareciese ser un espejo de esa realidad del modelo capitalista.

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El gobierno de Lukás Papdimos trata de poner orden en su coalición de cara a la tramitación parlamentaria del acuerdo con la “troika”, formada por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea. Se esta traspasando el costo de la crisis, a los trabajadores, a los sectores más vulnerables del pueblo griego.

 

“Los trabajadores, con su gran participación en la huelga de 48 horas y la manifestación de los sindicatos en Atenas, continúan su lucha contra las medidas antidemocráticas y la extorsión impuesta por los prestamistas”, afirmó en un comunicado el mayor sindicato de trabajadores en el sector privado, GSEE.

En la economía griega la crisis se manifestó con cierto retraso en comparación con el resto de la Eurozona. Entró en fase de recesión en 2009, mientras en 2008 se frenaba la expansión del PIB. El elemento más importante es que el sector industrial (sector minero-extractivo, sector manufacturero, suministro eléctrico y de agua, según las estadísticas burguesas), que entró en fase de recesión en 2005, se hundió un 4% en 2007/2008.

En 2008, todas las ramas de la manufactura estaban en recesión, excepto la rama de industria alimenticia (crecimiento del 1,2%).

 

La crisis en el sector manufacturero se refleja en el gran hundimiento de las mercancías industriales (aproximadamente un 7%).

El sector de la construcción ha sufrido un gran descenso (-9,4%).

Durante el período 2002-2008 se ha notado una tendencia de caída importante de la producción en la mayoría de productos agrícolas básicos – excepto del trigo, el maíz y el melocotón-.

Según los datos proporcionados por Eurostat, el ingreso real agrícola cayó un 7,1% en 2008 debido al estancamiento de los precios de venta de los productores y el gran incremento de los precios de productos industriales.

 

Según Eurostat, el ingreso agrícola neto como correlación del valor neto añadido en relación al coste se redujo en 2008 al 80,1%, en comparación con el año 2000 (=100).

En 2008 se produjo una gran caída de precios en la Bolsa de Atenas. Su valor total de mercado (como porcentaje del PIB) a finales de 2008, fue estimado aproximadamente a 1/3 del valor correspondiente a finales de 2007 (Diciembre de 2008: 28%, diciembre 2007: 86%). Una parte importante de esta caída se debió a la retirada masiva de inversores extranjeros en octubre de 2008.

Independientemente de la fase del ciclo de la crisis, una característica particular de la economía griega es su condición financiera agudizada y deficiente a largo plazo. El freno en el crecimiento del PIB – que se aceleró en el segundo semestre de 2008 – empeoró dramáticamente los términos del crédito estatal.

 

Los últimos análisis predicen una caída del 1% en el PIB de 2009. La amplitud de la recesión en la economía griega dependerá del rumbo de la crisis:

En los países balcánicos, donde existen importantes inversiones de compañías con sede en Grecia. Esto tiene que ver sobre todo con economías que presentan altas tasas de crecimiento capitalista, por ejemplo Rumania creció un 7,7% en 2008, mientras se espera un descenso de 1,8% en 2009, Bulgaria creció un 4,4% en 2008, mientras se espera un descenso de 1% en 2009.

En el comercio internacional, del cual una gran parte se realiza por medio de transporte marítimo, lo que constituye una importante fuente de ingreso.

 

En países europeos importantes, como Alemania y Gran Bretaña. De estos países procede una gran parte de los turistas que visitan Grecia, no sólo en el número absoluto de turistas, sino también en cuanto a número de estancias y gasto.

Los efectos de la alta inversión de la UE en comparación con el hundimiento industrial y agrícola son contradictorios.

Todo lo mencionado demuestra que el estallido de la crisis en la economía griega va a ser profundo. Hay quien dice que durará dos años. Agudizará las contradicciones sociales existentes a través del incremento del paro, del empleo a tiempo parcial y de la ampliación de las relaciones laborales flexibles.

Según las mediciones burguesas, la pobreza ya ha crecido, con particular concentración (sobre ¼) en niños de hasta 15 años, así como personas entre 18 y 24 años.

 

Es evidente que los índices de pobreza reflejan sólo una parte de la misma; no reflejan el hecho de que los salarios no están a la altura del crecimiento del PIB y de la productividad en una fase de reproducción ampliada en Grecia.

Los extorsionadores nada dicen de las ganancias de la banca internacional, de las utilidades generadas en los 90.

Para salvar al sistema, liberales y socialdemócratas, desde Sarcozy a Obama, Brown y Lothar Bisky, todos prometen un “capitalismo humano, saludable”. “Humanizar” la explotación del capital, en esta línea la socialdemocracia promueve acuerdos conciliatorios. En Chile el programa del PRO, del PRI y de la Concertación van en esa misma dirección.

 

La actual crisis económica en la Eurozona ha agudizado las contradicciones entre los estados miembros, incluso en su núcleo duro. Se acrecientan las dispuestas entre los socios de la UE.

A pesar de la interrelación de capitales, a pesar de la estrategia común contra la clase obrera, el estado-nación sigue siendo el órgano que asegura el dominio económico de los monopolios y sirve a la concentración y centralización del capital, en antagonismo con otros procesos similares en otros estados miembros de la UE.

 

La desigualdad capitalista existe en la fase de reproducción ampliada así como en la de recesión, y se manifiesta al nivel general de la producción, en la productividad laboral, en la proporción de las industrias, en los salarios, en las exportaciones e importaciones de mercancías porcentualmente en el PIB, en la entrada y salida de capitales.

Esta desigualdad se refleja en la situación financiera de cada estado, en los diferentes tamaños de la deuda pública y el déficit, en los diferentes tipos de interés en cada estado tal como los establece el mercado internacional en base a la posición de cada estado en la eurozona y en el sistema imperialista internacional.

Está claro que la intensificación del desarrollo desigual es un fenómeno generalizado en la UE y el sistema imperialista internacional.

 

La característica general de la depreciación del capital durante la crisis no se manifiesta proporcionalmente en todos los estados, sectores y empresas (de capital privado o por acciones).

Así, la recesión y la fase de estabilización y revitalización ocasionan reorganizaciones de la correlación de fuerzas entre las varias empresas, sectores y economías a nivel estatal.

Sin embargo, cambios importantes se incuban en un período amplio que incluye más de un ciclo de crisis económica.

La crisis actual cristaliza los cambios en la correlación de fuerzas incubados en los últimos 30 años aproximadamente en 3 ciclos de crisis que afectaron a la mayoría de las economías capitalistas avanzadas. En los últimos 10 años estos cambios se han acelerado.

 

Algunos teóricos proyectan la necesidad de “nuevos modelos” para la economía griega. Afirman que el extremadamente rápido desarrollo de Grecia durante el período 2000-2008, según los índices de nivel de vida de la ONU (Grecia ocupaba el puesto 24 de 175), fue resultado del sobreconsumo y el sobre endeudamiento del estado, de los hogares y las empresas.

Aseguran que este “modelo” ha agotado sus posibilidades, mientras que un nuevo modelo estará necesariamente más controlado, será más productivo y más austero. En relación directa con esto está la declaración hecha por el Presidente del Banco de Grecia.

Este punto de vista trata conscientemente de reforzar el concepto del capitalismo en la conciencia popular. La dependencia directa que la gente tiene del sistema bancario (hipotecas, préstamos al consumo y tarjetas de crédito), el denominado “sobrendeudamiento” y no “sobreconsumo”, son características del capitalismo desarrollado.

Esto es evidente con el sobre endeudamiento de los EEUU, que ha tomado la forma de uso masivo de dinero de plástico.

 

La teoría del sobreconsumo o su opuesto, el infraconsumo, no tiene en cuenta la fuerza motriz de la producción capitalista, que es el beneficio, la apropiación de plusvalía y no la producción de valores de uso para la satisfacción de las necesidades sociales.

Oculta el hecho de que, inicialmente, la anarquía y desigualdad se expresa entre los propios capitalistas que compran y venden mercancías entre sí mismos, que se usan entonces en la producción capitalista; no tiene en cuenta que la anarquía se expresa entre las ramas de la producción industrial.

 

La anarquía y desigualdad de la reproducción capitalista se expresa en primer y principal lugar, por una parte, en el intercambio entre los capitalistas bajo la categoría de producción de productos industriales y, por otra, entre aquellos capitalistas bajo la categoría de producción de productos para el consumo directo.

En una crisis, la reproducción ampliada capitalista es abruptamente cortada.

Con una recesión, la restauración de las desproporciones más extremas tiene lugar en parte instantáneamente para que se ponga en marcha un nuevo ciclo de reproducción ampliada capitalista anárquica.

 

Por la crisis, los griegos abandonan a sus hijos en orfanatos. En los últimos meses, los servicios sociales de Grecia registraron un fuerte incremento de casos de niños que son dejados por sus familias en orfanatos, porque ya no pueden alimentarlos

La causa de la crisis ha sido política, la salida de la crisis también dependerá de factores políticos. No se puede salir de la crisis sin una redefinición de las relaciones de poder entre el capital y el trabajo […] el agotamiento del modelo neoliberal, ha obligado al capitalismos a plantear una refundación del modelo.

Los acontecimientos de Grecia, no nos puede ser indiferentes, de cierta forma marcara el rumbo de los nuevos escenarios. En Chile la correlación de fuerza es ampliamente favorable a la oligarquía y la derecha económica.

 

 

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¿Quién paga las crisis del capitalismo?


¿Quién paga las crisis del capitalismo?

Jorge Etchenique (especial para ARGENPRESS.info)
Con palabras de Hegel, el misterio de todo fenómeno se revela en su historia. Una de las formas de abordarla es de una manera aséptica y a-social, una línea continua, ascendente, sin conflictos.
Otra posibilidad de develar las intrigas es acudir a un paradigma alternativo que le otorga identidad a los hechos en tanto momentos de procesos. Entonces, una de las maneras de desentrañar esos momentos puede ser encontrarle un sentido a uno de los fenómenos que caracterizan al sistema capitalista, sus crisis.

Podemos advertirque existen crisis coyunturales, debido a sucesos puntuales desencadenados por las mismas fuerzas del capitalismo, ya sea en expansión o en declinación, o bien crisis estructurales, determinadas por el agotamiento de algunos de sus modelos y el reemplazo por otro.
Un común denominador de todas ellas es que fueron aprovechadas para el disciplinamiento social y concentrar la propiedad de todo. Funcional a ese objetivo fue descargar los efectos de las crisis sobre los sectores más débiles de la sociedad.
Otra de las similitudes es que fueron el eco de cataclismos mundiales, teniendo en cuenta que el traslado inicial de las crisis es desde los países centrales a su periferia para que luego los poderes locales continúen la faena.
En Argentina, podemos observar un primer ensamble entre la burbuja financiera (¡ya las había!) que desató el “Pánico de 1890” y el cuasi colapso de la británica BaringBrother con el estallido de las clases medias, la Revolución del Parque. Y es éste -el de las crisis con la conflictividad social- un enlace que no siempre coincide pero que ha fertilizado grandes acontecimientos histórico-sociales.
Crisis y conflictividad social
Por ejemplo, buceando en nuestras historias nacionales, la crisis post primera guerra mundial que afectó la rentabilidad agraria en su ecuación precios/costos/tarifas, fue una variable interviniente en la “rebelión de los braceros” bonaerenses de 1919, la que se extendió al sur de Córdoba y de Santa Fe.
También se puede acudir al mismo registro para analizar las demandas de la Federación Agraria Argentina y la gran huelga de la Liga Agraria de La Pampa en 1919.
Los efectos también sobrevolaron la actividad industrial, por caso de la metalúrgica Vasena, en tanto hecho desencadenante de la Semana Trágica de ese mismo año en Buenos Aires. De la misma manera, es decir crisis e intentos de disminuir la carga obrera en el producto final, tuvo lugar en la Patagonia en 1920/1921.
También allí, la caída de la demanda mundial de lana contrajo la economía patagónica y los grandes estancieros acudieron al mecanismo habitual de arrojar la crisis sobre el ya bajísimo standard de vida de los trabajadores. En este contexto relacional debemos también ubicar los trágicos hechos de Jacinto Arauz de 1921.
La gran crisis mundial de 1929/1930, esta vez sí estructural, tuvo una dimensión superior desde todos los ámbitos y sin embargo no provocó reacciones a la altura de esa hecatombe del capitalismo que devastó las condiciones de vida de los productores directos.
En el suelo pampeano, las pérdidas de las cosechas y de la producción ganadera por la recesión agrícola y caída acentuada de precios por efecto de la Gran Depresión, anunciaron una grave conjunción a la que se sumó una prolongada sequía, en una década que además de infame fue nefasta para el hábitat regional.
En estas condiciones, vía aumento de los arrendamientos y de los fletes, los grandes propietarios y las empresas ferroviarias, dos columnas del poder, descargaron el peso de la crisis en los sectores más desprotegidos del sistema productivo.
Esos fueron los temas convocantes para que miles de colonos protagonizaran un incremento de la conflictividad social en las llanuras pampeanas e inicien una movilización que pareció revitalizar las Ligas Agrarias, pero ya sin los niveles organizativos y de intensidad que tuvieron en la última rebelión de colonos en 1919.
Auge y caída de un Bienestar
La superación del vallado liberal a la intervención del Estado en la vida, tuvo la impronta de un crecimiento keynesiano.
La relativa paz social que tuvo el capitalismo tras la segunda guerra mundial y que incluyó, si bien con mayores contradicciones, a los países latinoamericanos, alcanzó sus límites entre los ‘60 y ‘70 en que el descenso de la tasa de ganancia empresaria intervino para generar no una crisis más sino de todo un modelo de acumulación: el “Estado de Bienestar”.
Esta nueva debacle se produjo pese a que aún se mantenía la euforia desarrollista con su expectativa de desarrollo industrial, vía las inversiones de capitales extranjeros, a los que se llegó hasta subsidiar.
Junto con el ingreso a la fase autoritaria del desarrollismo –dictadura de Onganía y otros generales- aparecieron en escena las premisas económicas y culturales del neoliberalismo como propuestas superadoras de la crisis, aunque faltarán algunos años para la puesta en práctica de todas sus baterías.
El freno al modelo desarrollista estuvo dado por la convergencia de esa crisis con la agudización de la conflictividad social.
Como vimos, tal conexión no es mecánica sino que debe estar mediatizada por otros factores, en este caso la irrupción de nuevos aires mundiales de rebeldía y nuevas camadas obreras que reasumieron el rol de sujetos sociales autónomos y protagonizaron tanto el Cordobazo del 29 de mayo de 1969 como otras insurrecciones urbanas. La huelga de los salineros en La Pampa fue un reflejo a nivel local de toda esa movilización de energía insumisa.
Desde los ’70 en que la última crisis estructural desembocó en el Estado Neoliberal y dejó en el pasado el Estado de Bienestar, el término “crisis” pasó a integrar el conjunto de nuestras naturalizaciones y de ese modo ocultar su raíz socio-económica.
Lo notable es que su consecuencia -el “ajuste”- pasó también a la órbita de lo “natural”. La crisis condujo a “problemas de gobernabilidad” para los teóricos conservadores, resueltos a partir de señalar a sus culpables: los roles que cumplía el Estado Interventor en tanto redistribuidor de recursos y regulador de la economía.
Entonces, la desvalorización del Estado, la exaltación de la iniciativa privada y la desregulación pasaron a ser los pre-requisitos para la restauración de la tasa de ganancia empresaria, cuya caída, como vemos, fue un factor clave en todas las crisis del capitalismo.
Todas estas medidas, más las que definen y deciden el desempleo o su precarización como funcionales al modelo, encuentran su concreción en los ’70 cuando la crisis del capitalismo mundial arrastra nuevamente a nuestros países periféricos.
Precisamente, los ajustes son la “adaptación”, término que encubre la dependencia, al nuevo orden mundial y uno de sus efectos en políticas sociales es la “focalización”, es decir focalizar la asistencia pública sólo en los sectores más vulnerables. Se trata de una de las medidas, junto con las privatizaciones, para cumplir con la premisa central: la drástica disminución del gasto público.
¿Crisis de modelo o de sistema?
Estos históricos momentos son vitales para incursionar en los avatares de la actualidad. Entrando en el cuarto año de la peor crisis capitalista desde los años ’30, la diferencia con las anteriores es que la crisis del neoliberalismo puede ser no sólo de un modelo sino de todo un sistema.
El debate gira en torno a una pregunta: ¿Existe la posibilidad de que el “arrastre” de la nueva crisis mundial sea tratada con recetas diferentes a las ya conocidas del neoliberalismo?
No hay a la vista un modelo optativo al neoliberal dentro del capitalismo, teniendo en cuenta que la salida neokeynesiana que se ensayara es sólo a cuentagotas, paliativa y sin alterar la esencia del modelo.
Hasta la imagen de un capitalismo “con rostro humano” se desvanece ante la permisiva depredación de recursos, su esencia.
Entonces, esta crisis es el escenario donde el capital dirime la legitimidad (consenso sobre sus ideas centrales) de su dominación y por ello hay Foros (Davos) para que otro mundo sea imposible y hay Foros (Social Mundial) para enarbolar la idea inversa.
A partir de la ortodoxia de las recetas “noventistas” que llegan desde la crisis europea, indignados mediante, las luces de alerta se encienden ante la posibilidad de que el techo oficial a las demandas salariales y la quita de subsidios a los servicios apunten a un retorno a la disminución del gasto público como medida de “ajuste”, a políticas focalizadas en lo social y por ende a la consideración -otra vez- de la marginación como “inevitable”.
En el cono sur latinoamericano se nos impone encontrar nuestra propia perspectiva estratégica a partir de nuestra propia historia. Los sueños, las esperanzas, los sufrimientos, los sacrificios y toda la energía que nos transmite la historia de nuestros pueblos no pueden seguir siendo expropiados.
Sin embargo, la necesidad de una sociedad edificada sobre otras bases no la convierte por sí en un mandato infalible. Lejos de nuestra intencionalidad presentar esta relación entre crisis, traslado de sus efectos a los más débiles y resistencia social como un proceso que conducirá, de manera inexorable, a un sistema social alternativo al capitalismo.
¿Es necesidad sinónimo de inevitabilidad? Parece, en cambio, que lo que está en juego es la “categoría de peligro”. El futuro oscila entre la liberación de todo sometimiento y el espectro de un sometimiento mayor.
Como afirmara Milcíades Peña, con acentos benjaminianos, “…las más grandes posibilidades de crear un mejor destino humano van acompañadas por las más tremendas posibilidades de volver hacia atrás y anular todo futuro humano”.
Nos cabe una cuota de responsabilidad en que ese fiel oscilando se incline hacia uno u otro lado.

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PUBLICADO POR ARGENPRESS EN 09:21:00 

#15M #DRY #ANONYMOUS De obligadísima lectura Lo que no te cuentan del capitalismo


IDEAS ANTE LA CRISIS | Ha-Joon Chang

‘Lo que no te cuentan del capitalismo’

El economista Ha-Joon Chang. | Foto: C.F.El economista Ha-Joon Chang. | Foto: C.F.
  • Ha-Joon Chang, el economista más leído en el Reino Unido
  • Arremete contra los ‘mitos’ de la globalización y del libre mercado
  • Clama por una sociedad de ‘ciudadanos económicos’

Carlos Fresneda (Corresponsal) | Cambridge

Actualizado sábado 14/01/2012

La economía ha tenido siempre un aura de misterio para el común de los mortales. Los titulares de los periódicos parecen escritos al dictado de los poderes económicos, encerrados en sus castillos kafkianos.

Todos hemos bailado durante años en una jerga ideada por los tecnócratas -primas de riesgo, activos tóxicos, “obligaciones de deuda colateralizada”- para mantener deliberadamente al margen al 99% de los ciudadanos, que sufre en sus carnes la recesión mientras los ejecutivos siguen cobrando sus primas millonarias.

Y en esto llega Ha-Joon Chang, profesor de Economía en Cambridge, hijo del ‘milagro’ coreano, dispuesto a destripar el capitalistmo desde dentro y ponerlo a la altura del ‘mileurista’, ahora que los mitos sobre la riqueza y la pobreza están cayendo por su propio peso.

Chang, experto en economía del desarrollo, se adelantó a la Gran Recesión con un libro (‘Bad Samaritans’, aquí titulado ‘¿Qué fue del buen samaritano?’) que arremetía contra la doble moral de la globalización y los esfuerzos de los países ricos por seguir teniendo la sartén por el mango.

Ahora, en plena zozobra económica, nos llega ’23 cosas que no te cuentan sobre el capitalismo’ (que publicará en febrero la Editorial Debate), intentando ahondar en las razones de esta crisis causada “por los excesos de eso que llaman libre mercado”.

1. “El libre mercado no existe”, sostiene Chang, abriendo fuego en el primer capítulo . “Todos los mercados tienen reglas y fronteras para restringir la libertad de elección (…) El “libre mercado” es una ilusión y no se puede definir objetivamente. Es más bien una definición política, por no decir la idelogía dominante durante estos 30 últimos años. Los Gobiernos han decidido intervenir, esta vez para “desregular” la economía y llevarnos a este punto en el que estamos, con desigualdades cada vez mayores y crisis cada vez más frecuentes”.

2. “Los accionistas no defienden los intereses de las compañías, sino sus propios intereses”, palabra de Chang, que pone sobre el tapete otro hecho preocupante: “En los sesenta, un inversor británico mantenía por término medio seis años sus acciones en una compañía. Hoy en día, ese tiempo se ha reducido a tres meses… Al accionista no le preocupa el futuro a largo plazo de una empresa sino los beneficios que pueda reportarle en tres meses (…) Si gestionamos una empresa pensando en las accionistas, estamos posiblemente comprometiendo su propia supervivencia. A este punto hemos llegado”.

3. “Los mercados financieros necesitan ser menos eficientes”.Otra de las controvertidas afirmaciones del economista de Cambridge… “La desregulación y las tecnologías de la información permiten a los inversores mover grandes cantidades de capital en fracciones de segundo.

Esto puede aumentar su capacidad para hacer dinero, pero tiene un efecto muy desestabilizador sobre la economía. El bache entre el mundo financiero y el mundo real es cada vez mayor: hemos creado un monstruo tan complejo que nos resulta muy difícil de entender, y mucho menos de controlar. Lo que necesitamos es simplificar”.

4. “Los ricos nos hacen cada vez más pobres”. Desde los años de Reagan y Thatcher, según Chang, funcionamos con una política de “enriquecer a los más ricos”, con la vana idea de que la prosperidad se extenderá a otras capas de la sociedad. El precio que estamos pagando es éste: la mayor brecha entre los más ricos y los más pobres desde el último siglo.

Un directivo norteamericano de una corporación llega a cobrar de 300 a 400 veces más que su empleado medio. Durante el último año, y a pesar de la crisis, los altos ejecutivos se han aumentado el sueldo un 40%.

5. “La economía mundial creció más en tiempos del capitalismo ‘regulado'”. De acuerdo con Chang, el crecimiento per cápita de la economía mundial durante los años sesenta fue casi el doble que a partir de los años ochenta. “Lo cierto es que las políticas del Banco Mundial y del FMI han dado muy pobres resultados”, sostiene el economista de Cambridge.

“Los países ricos quieren imponer sus recetas del ‘libre mercado’ a los países en desarrollo, cuando lo cierto es que ellos mismos se enriquecieron con un equilibrio de comercio y medidas protecconistas. Así es como creció Corea del Sur. La falacia del libre mercado ha convertido raramente a un país pobre en un país rico, con la excepción de Chile”.

6. “Asume lo peor de la gente y obtendrás lo peor”. Chang dispara contra la esencia egoísta del capitalismo, “la avaricia del carnicero y del panadero” a los que apelaba Adam Smith. “El capitalismo ha cambiado mucho desde entonces.

No podemos ignorar que el ser humano responde a otras motivaciones, más allá del exclusivo interés propio. La explotación infantil era moneda corriente hace poco más de un siglo, y las elites se oponían férreamente a que los Gobiernos regularan el mercado laboral y acabaran con las jornadas de 15 horas diarias.

El capitalismo se ha hecho más participativo y cooperativo: ustedes tienen el ejemplo cercano de Mondragón. Pero el sistema tiene que abrirse aún más, para dar cabida al ‘ciudadano económico’“.

Dicho lo cual, pese a haberse ganado el apelativo de “anticapitalista”, Ha-Joon Chang se desmarca de los teóricos del ‘decrecimiento’ y asegura que hoy por hoy no existe alternativa que permita garantizar el mismo nivel de progreso y desarrollo en el mundo.

“Con el permiso de Churchill, el capitalismo es el peor sistema que existe… exceptuando a todos los demás”, concluye el economista irreverente, entrevistado este fin de semana en EL MUNDO.

“Eso no quiere que el modelo con el que funcionamos ahora sea el mejor posible. Todo lo contrario: tenemos que cambiarlo desde dentro y veo claros indicios en el horizonte. Los ‘indignados’ y el movimiento ‘Occupy’ es uno de ellos… Pese a los nubarrones del 2012, hay que ser optimista a largo plazo”.

FUENTE http://www.elmundo.es/elmundo/2012/01/13/economia/1326470186.html

Una reforma laboral al servicio del capital.


Una reforma laboral al servicio del capital. PDF Imprimir E-mail
Escrito por Jorge Alcázar / Colectivo Prometeo
Viernes, 23 de Diciembre de 2011 06:31
Colectivo PrometeoEl problema del desempleo en España, unido a la actual situación de crisis del sistema, están haciendo aparecer múltiples voces que reclaman una reforma del mercado laboral con el objetivo de disminuir la tasa insostenible de desempleo (22’8% del total de población activa).
Aunque todavía no parece existir un proyecto de reforma sólido, las voluntades de unos (gobierno entrante) y otros (patronal), así como el goteo diario de declaraciones por parte de referentes de las tres partes implicadas –gobierno, patronal y sindicatos-, parece que apuntan en una dirección determinada.

 

Así, se apuesta por disminuir o eliminar la indemnización por despido, reducir o eliminar el salario mínimo interprofesional, suprimir o entorpecer en la medida de lo posible la negociación colectiva, generar nuevos modelos de contrato denominados “minicontratos”, cuya remuneración se traduce en “minisueldos”, potenciar aún más la eventualidad del contrato o extender la duración de los mal llamados contratos de formación en prácticas. De la misma forma, la patronal persigue la erradicación de la cuota a aportar a la Seguridad Social por parte del empresario o que el funcionario puede ser despedido para recortar las plantillas públicas, eliminando así el “privilegio del que disfrutaba” este colectivo.

Hasta aquí las demandas de la patronal y lo que se prevé acciones del futuro gobierno del señor Rajoy.

Sin embargo, por el camino se nos cuelan una serie de objeciones lógicas derivadas de la propia naturaleza de dichas demandas.

La forma del salario en el trabajo borra toda huella de la división de la jornada laboral en trabajo necesario y plustrabajo, esto es, en trabajo retribuido al trabajador y trabajo no retribuido, cuyos beneficios derivados pasan a manos del empresario y constituyen la fuente de su ganancia. En el trabajo asalariado aparece como retribuido hasta el plustrabajo o no retribuido.

Las luchas obreras, sindicales y sociales dieron a luz unas condiciones laborales en los países occidentales que salvaguardaban, en parte, al trabajador de la desigualdad palmaria con la que se enfrentaba ante la relación empleador-empleado. De ahí surgieron las asociaciones sindicales, la regulación del mercado laboral, derechos como los de prestación por desempleo, negociación colectiva o estabilidad laboral. Se establecieron mecanismo para disminuir la jornada laboral o fijar la remuneración mediante convenios y se dotó de legalidad a las relaciones laborales que se derivan del enfrentamiento empresario-trabajador.

Dichas luchas ejercieron de contrapeso y actuaron en pos del equilibrio inexistente que surgía de esta división de la jornada laboral en trabajo remunerado y plustrabajo, no remunerado.

Lo que ahora se plantea como necesario, no es más que una vuelta atrás que deje sin vigencia aquellos logros sociales. Todas las medidas se vuelven agresivas contra el trabajador.

En el nuevo panorama, la apropiación de trabajo no retribuido cobra más fuerza. La cuota de plusvalía aumenta ahora en las manos del capital.

¿Quiénes son los grandes beneficiarios de éstas medidas? A esta pregunta se responde que el común de la sociedad laboral, integrada por empresarios y trabajadores y por ende, todo el conjunto de la sociedad. Pero esto es falso, rotundamente falso, si se mira con un poco de detenimiento.

En España, las microempresas (empresas con entre 0 y 9 empleados) representan el 94’5 % del tejido empresarial. De éstas, el 85 % tienen en nómina dos, uno o ningún empleado, frente al 15 % restante con entre 3 y 9 empleados. Sin embargo, estas compañías sólo concentran el 26’5 % de los trabajadores de nuestro país. . Además, la mayoría de estas microempresas ejerce su actividad en el sector servicios o en el de comercio, con lo que, en un momento de recesión económica como el actual, donde el consumo interno se reduce a marchas forzadas, su mayor problema no es el de las condiciones de contratación de un trabajador, más bien al contrario, ya que muchas de éstas se ven abocadas a despedir personal debido a la reducción de ingresos, o bien a su desaparición.

Esto nos deja con la cifra del 73’5 % de trabajadores en España que lo hacen para la mediana y gran empresa, y más concretamente el 26’7 % de los trabajadores de nuestro país lo hace para empresas con más de 200 empleados, siendo éstas el 0’2 % del total. Sirva como indicador además que por cada 100 trabajadores sólo existen 17’4 PYMES.

Todos estos datos echan por tierra la falsa intención de crear empleo a través de unas condiciones flexibles y ventajosas para el pequeño y mediano empresario.

Lo que se pone de manifiesto es la verdadera vocación de la reforma, que no es otra que la de apropiarse de más cantidad de plustrabajo o trabajo no retribuido y como consecuencia minar y socavar las condiciones laborales de la clase trabajadora.

Ese déficit histórico existente entre capitalista y trabajador, que mediante la regulación, las prestaciones sociales y los derechos básicos como Sanidad o Educación públicas se controló durante décadas, posibilitando así un mayor reparto de la riqueza, se pretende agrandar. Se quiere generar un caldo de cultivo propicio para que la masa de plustrubajo aumente, con la consecuente ampliación de ganancia por parte del gran capitalista. Éste hace bueno el refrán de “a río revuelto, ganancia de pescadores”, y se aprovecha, mediante la falacia y el engaño, para poder usurpar aún más riqueza y productividad que no le es propia, sino que deviene de un trabajo no retribuido.

Esta es la verdadera naturaleza de la reforma laboral en ciernes y estas las intenciones de los voceros que se aprestan a proclamarla. De ahí que veamos al señor Rosell pasearse a pecho descubierto por los medios de comunicación al servicios de la causa. De ahí que se nos vaya preparando el cuerpo por parte de los acólitos del señor Rajoy (o en su defecto del señor Zapatero) hacia lo que viene.

En la coyuntura actual, el capital ha visto la oportunidad propicia para desprenderse de las ataduras que amordazaban su plusvalía, y que amortiguaban el impacto del saqueo producido a través de ese trabajo no remunerado presente en toda relación empresario-asalariado. Se desnuda por completo el real objetivo de la reforma: “el capitalista busca obtener la mayor cantidad posible de trabajo por la menor cantidad posible de dinero”, prácticamente sólo le interesa la diferencia entre el precio de la fuerza y el valor que crea su función.

Son estos grandes grupos y corporaciones empresariales quienes verán incrementadas sus ganancias a través de este nuevo hurto. Serán El Corte Inglés, Eulen, Inditex, Alcampo, Indra, etc., en representación de sus respectivos equipos directivos y accionistas, quienes se repartan el botín, pues nadie piense que estos miran el beneficio colectivo. Cuando ahora acudan es estas condiciones al mercado laboral, lo harán sin unas trabas económicas antes existentes y que retenían parte de la riqueza producida por el trabajador; en éstas, disminuciones salariales, ruptura de convenios, la presión social ejercida por el ejercito de desempleados y la ley de la oferta y la demanda laboral sometida a estas tensiones, posibilitarán que el flujo de riqueza fluya de la colectividad a la individualidad y el expolio se consume.

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Fuente: Colectivo Prometeo

El imperio se hunde


El imperio se hunde

El imperio se hunde, en realidad, se habría hundido ya si no fuera por su fuerza atómica.

Los imperios se basan en una idea fuerza que los proyecta hacia adelante, en este caso de ahora en esa idea superliberal de que el comercio está por encima de todo.

Los mercados libres consagran la norma suprema de que todo vale con tal de ganarle al otro la partida.

Dicen que los Usa sustituyeron al Reino Unido en el imperio del mundo porque dispusieron de la más barata de las fuerzas de trabajo, la esclavitud, que Inglaterra no pudo competir con una país al que no le costaba nada la mano de obra, por lo que, según Marx, que descubrió aquello de que todo no es sino puñetera economía, la altiva Albion tuvo que ceder el trono a su aventajado hijo.

El problema es que la maldita economía es una ciencia rebelde. Si tú tratas de domesticarla llevándole la contraria, te puede dar el mayor de los disgustos.

No todo es tan fácil como pensaban los franceses cuando dijeron aquello de “laissez faire, laissez passer”, si tú dejas que todo vaya a su antojo, es decir, si tú dejas hacer y dejas pasar, o sea, si tú pasas de todo, de repente te encuentras con que todo se te rebela porque si tú has predicado que la libertad de mercado es Dios, luego no puedes afirmar que a Dios hay que ponerle trabas porque esto es un puro sacrilegio de modo que se necesitan los reaños de un Rooselvet para tomar medidas antitrust y que no sólo no te ocurra nada, entonces los republicanos todavía no tenían el Tea party, sino que además resuelvas el maldito problema de la cuadratura del círculo y aquella  terrible recesión que algunos aseguran que era mayor que ésta, la resolvió el tío echando mano de un tal Keynes que, ahora, es un réprobo y por lo tanto está muy bien en el infierno.

El problema es que los nuevos economistas neoliberales no encuentran la solución a este caos por lo que, a pesar de que la crisis se produjo por un exceso de libertad económica que permitió a los economistas de los Bancos dar préstamos hipotecarios a los que nunca podrían pagarlos, nadie se atreve a sostener económicamente que la solución no sólo actual sino también futura estriba en regular una economía tan salvaje que ha comenzado a devorarse a sí misma, porque la libertad absoluta no sólo es que favorece a los más fuertes sino que no es sino libertinaje, o sea, la ley de la selva, la lucha de todos contra todos, en la que se puede ganar todo el dinero del mundo sólo especulando en los mercados bursátiles.

¿Entonces? Que el imperio se resquebraja porque la situación que lo inició se repite, otra vez, sólo que con distintos personajes. Los Usa no pueden ir contra Dios, la libertad de mercados, porque esto no lo resistirían sus propias estructuras que nacieron así y así morirán.

Pero China y los países emergentes no creen en el mismo Dios de los Usa sino en uno completamente diferente que permite no sólo regular los mercados y darle la vuelta por completo a aquel axioma liberal de la Thatcher y Reagan, que ahora puede leerse así: “la libertad no sólo no es la solución sino precisamente el problema”, sino que, además,  utilizan toda la fuerza del poder político para llevar la economía por donde ellos creen que debe de ir.

 Y el milagro acaba de producirse como podemos leer, si queremos, en ese artículo de Estefanía que he colgado ya en este blog, http://www.blogger.com/blogger.g? blogID=6895481548432517761#editor/target=post;postID=2934061252968131023  y en el que se nos trasladan datos como los siguientes:

“El paro oficial en EE UU asciende al 9,1% de su población activa (alrededor de 14 millones de personas), pero si a esta cifra se le suma la de los desanimados que ni siquiera buscan ya puesto de trabajo (unos 2,2 millones) y los que están forzados (sin desearlo) a tener un contrato a tiempo parcial (8,5 millones), la tasa de subempleo asciende a un 15,7% de la población activa, casi 25 millones de personas.

La Oficina del Censo hizo pública la semana pasada el mapa de la pobreza: 46 millones de personas, un 15,1% de la población total, están por debajo del umbral de pobreza, dos millones más que cuando llegó Obama a la Casa Blanca. Ese porcentaje aumenta mucho en el caso de las dos minorías étnicas más importantes: 27,4% de pobres entre los ciudadanos de raza negra y 26,6% entre los hispanos”.

Hacia este paraíso es, pues, al que nos llevan del ronzal esos alegres muchachos del PP, ayudados por toda esa inmensa legión de ignorantes que todavía no ha comprendido que, respecto a la prensa ultracapitalista que nos desinforma hay que adoptar la táctica de la desobediencia más radical:
si La Gaceta, El Mundo, ABC, La Razón, El Confidencial, Libertad Digital, etc. nos proponen que hagamos algo, hay que hacer precisamente todo lo contrario, porque si les obedecemos cometeremos un inmenso y tal vez irreparable suicidio colectivo.

¿Fin de la Historia o fin del Capitalismo?


 

16-12-2011

 

¿Fin de la Historia o fin del Capitalismo?
Cuando en 1992 Francis Fukuyama publicó su famoso libro El fin de la Historia y el último hombre, no fueron pocos los entusiasmados que cantaron victoria y lanzaron campanas al vuelo; y no fue para menos: el proyecto de construcción del socialismo soviético y de Europa Oriental se había venido abajo.
Aquel primer intento de construir lo que los clásicos llamaron “sistema cualitativamente superior”, llamado a sustituir al agonizante capitalismo, que había comenzado con la expropiación de los medios de producción en posesión de la clase dominante por parte del valeroso pueblo ruso en 8un proceso revolucionario que comenzó el 7 de noviembre de 1917, vio su dramático final a comienzos de la última década del siglo XX, solo 73 años después.

¿Pero realmente el derrumbe del modelo euro-soviético significa el fin de la historia? ¿Tienen razón los teóricos burgueses que ponderan el carácter eterno del capitalismo? Un vistazo a los últimos 20 años de una era post-soviética pone en duda tales afirmaciones.

Un mundo unipolar donde prevaleció una sola superpotencia hegemónica, por demás imperialista, que se erigió ¿triunfadora? de esa lucha de contrarios, como lo llamó Marx, fue el panorama reinante durante toda la década de 90 y el inicio del recién nacido tercer milenio.

Sin embargo, no es posible afirmar que durante este período de gloria para los capitalistas, ebrios de satisfacción, hayan desaparecido totalmente los proyectos de construir el nuevo modo de producción más justo.

Cuatro países persistieron, por necesidad o convicción (o ambas inclusive), en su empeño, a pesar de los pesares, de seguir adelante en la construcción de la nueva sociedad. No había vivido la izquierda mundial peores momentos.

Muchos dentro de sus filas sucumbieron al desánimo provocado por el aparente fracaso de un lado y la feroz campaña triunfalista del capitalismo por el otro y decidieron bajar los brazos, lo cual se muestra en el hecho de que ejemplares de las obras de los clásicos fueron lanzados a la basura.
En Miami el sector más reaccionario de la comunidad cubana preparó sus maletas para un regreso triunfante a una Cuba “post – comunista” que, según su lógica, sucumbiría sin el apoyo de sus principales y casi únicos socios comerciales y volvería a ser el paraíso de oligarcas y gángsteres que verían vía libre a su acumulación de riquezas y recuperarían las propiedades nacionalizadas y abandonadas al principio del proceso revolucionario.

Pero, como dijo Fidel: “Nada podrá detener la marcha de la Historia”. La insostenibilidad de la sociedad capitalista, las acentuadas diferencias sociales y más de 30 años de políticas neoliberales han acentuado las contradicciones inherentes del sistema y el viejo capitalismo se haya en un callejón sin salida.

Si en la década de 1950 la acción conjunta del estado y los monopolios provocaron un crecimiento económico acelerado, sobre todo en la etapa de post-guerra, y si a partir de 1973 las políticas neoliberales de privatización y no intervención estatal permitieron también un crecimiento, a un ritmo no muy acelerado, de las economías que lo aplicaron hasta principios de la década de 1990, actualmente el régimen mundial se encuentra en un callejón sin salida que hace presagiar su fin inevitable.

La deformación que padece el capitalismo en su fase monopolista, provoca que cada vez los ciclos económicos sean más cortos y las crisis se sucedan cada vez con más frecuencia y profundidad.

Una economía que depende del capital ficticio para su crecimiento, donde la obtención de riquezas no radica en la producción de bienes de consumo, premisa enunciada por Marx como única fuente posible de creación de plusvalía, sino en la mera especulación, en el acto de manipular mercados con el fin de comprar barato para luego vender caro, no puede gozar de buena salud y presenta enormes deformidades en su estructura que solo podrán ser superadas con la sustitución de un modo de producción por otro.

El neoliberalismo, esa doctrina, engendro de laboratorio surgido en la Universidad de Chicago, gracias a cerebros como el de Milton Friedman, que pondera las virtudes del libre mercado, la privatización desmedida de toda la economía y la no intervención del estado en esos asuntos, parece haberse agotado irremediablemente.

A pesar de esto se intenta salvar al capitalismo europeo con recortes sociales y políticas neoliberales, o sea, resolver una crisis neoliberal con más neoliberalismo ¿Ha probado usted apagar un fuego arrojándole gasolina?

Si el capitalismo monopolista de estado fracasó en su momento por haberse agotado las posibilidades reales de estabilidad económica y también lo hizo el neoliberalismo; o sea, si el estado dentro de la economía y fuera de esta fracasó en ambas formas ¿qué camino seguir para salvar al viejo régimen? La respuesta es sencilla: ¡Ninguno! Cuando la solución no es posible hallarla dentro del propio sistema hay que buscarla, inexorablemente, fuera de él.

Cierto es que la clase obrera mundial no ha asumido el papel protagónico que le corresponde, debido, en parte, al escepticismo existente a causa el derrumbe de la URSS y el campo socialista provocado por una incorrecta implementación del modelo político y no por la carencia de validez de la teoría marxista leninista sobre la que se sustentó. Pero no es menos cierto que al capitalismo neoliberal está totalmente agotado.

Si en el pasado esta misma clase obrera pudo ser sobornada por la gran burguesía que les vendió un puñado de acciones en las propias empresas donde laboraban, utilizando muy convenientemente en beneficio del gran capital el precepto marxista y socialista de que el obrero al participar en el proceso productivo debe sentirse propietario de los medios de producción para que redunde en estímulo y crear la falsa ilusión de la no existencia de clases sociales dentro del capitalismo moderno, actualmente, ante la situación imperante es muy difícil que el proletariado se contente con semejantes dádivas, cuando no basta con sentirse propietario para quedar inmune a la enfermedad reinante.

No es casual el movimiento hacia la izquierda que se ha venido dando, primero en América Latina con los triunfos de movimientos populares que han ascendido al poder; el primero de todos en 1998 con la victoria de Hugo Chávez en Venezuela, más tarde Evo Morales en Bolivia, Daniel Ortega en Nicaragua y Rafael Correa en Ecuador, entre otros, y actualmente en países capitalistas con sonadas protestas en varios de la UE, en Chile y hasta en el mismo corazón de los Estados Unidos, ante el empeoramiento de la situación socioeconómica de las clases bajas.

Y es que las masas populares están despertando, se han sentido engañadas y robadas por las clases dominantes y sienten que su presente es intolerable y su futuro negro.

Por sí o por no, varios han optado por romper con el viejo capitalismo y construir una sociedad mejor.

Podrá llamársele Revolución Bolivariana o Sandinista,Socialismo del Siglo XXI o Revolución Ciudadana, lo cierto es que el mundo transita, inobjetablemente, hacia una sociedad de trabajadores, donde el interés de la clase obrera sea primordial y dominante basado en una verdadera democracia en que el poder real lo posea el proletariado, pero siempre apuntando hacia el futuro de la humanidad en bien de las mayorías y, en un final, de todos los individuos.
Y esta transformación no deberá ser ajena a los postulados enunciados por los clásicos del marxismo y, por tanto, deberá realizarse de acuerdo con lo enunciado por Marx, Engels, Lenin, Fidel y el Che en cuanto a la metodología para la construcción de la nueva sociedad y formación del hombre nuevo, por supuesto, de acuerdo con las condiciones históricas, políticas, económicas y sociales de cada momento y lugar.
Pero esto no será posible sin que la clase obrera decida, de una vez y para siempre, asumir el papel histórico que le corresponde y erigirse en protagonista del cambio.
Dijo Lenin que no nos podemos sentar a mirar pasar el cadáver del capitalismo, porque de por sí solo no morirá. Las condiciones subjetivas se deben ir creando en mismo proceso revolucionario para fructificar cuando se llega a una situación revolucionaria.

Por eso, al cabo de 20 años sería conveniente preguntarle al señor Fukuyama si cuando escribió sobre el fin de la historia, en realidad se refería solo al fin de la historia del capitalismo.

*Licenciado en Economía y profesor de Economía Política de la Universidad “Máximo Gómez Báez” en Ciego de Ávila, Cuba.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


El paraíso de la usura legal


El paraíso de la usura legal
03 de diciembre 2011 | 15:08

“Una gran masa de ciudadanos trabajando obediente al servicio de una pequeña cúpula de privilegiados.
La tan publicitada globalización no es más que la estrategia general para conducir al mundo hacia ese propósito: una nueva y oscura Edad Media de proporciones planetarias y esta vez sin la posibilidad de un nuevo Renacimiento, ya que los nuevos siervos no reconocen su condición de esclavos”.
Duras pero reveladoras palabras de Paul Koch escritas en su libro La historia oculta de la humanidad. Al fin de cuentas es lo que somos: esclavos.
¿Por qué aún no vemos los barrotes de nuestra celda?
Aunque ya lo expliqué en un artículo anterior, se me ocurren un par de posibilidades.
Primero, que no haya tenido el efecto necesario para despertar las suficientes conciencias en cuanto a la falacia del dinero y la estafa mundial y segundo, que la información aún esté muy restringida culturalmente hablando, es decir, que no sea lo suficientemente clara y sencilla de entender y aceptar.
Pues bien, el australiano Larry Hannigan publicó en 1971 un interesante artículo en idioma inglés titulado The earth plus 5%.
En él relata la historia del dinero desde su creación, pasando por la banca y llegando hasta nuestros días. “Este relato es una fábula”, dice Hannigan. “Si las personas que lean el presente artículo encuentran que es muy parecida a nuestra situación actual o van más allá y opinan que es exactamente igual, pues es solo su opinión”, sentencia.
Para entender cómo comenzar a construir nuestra revolución y crear una humanidad de personas simples y libres, es necesario comprender la problemática del dinero pero de una manera sencilla, casi didáctica.
Aunque la historia es larga, no me pareció justo segmentarla en dos por respeto y en honor a la naturaleza del impactante contenido.
Como decía en el artículo anterior, tenemos la oportunidad única en la historia de la humanidad de unirnos como una sola nación y una sola voz, pero cuidado: no de la manera en que el nuevo orden mundial pregona, menos al estilo egoísta y materialista de las sociedades secretas, en particular de la masonería con su lema de igualdad, fraternidad y libertad.
Por el contrario, muy por el contrario, aplicando una formula simple: amar a los demás como a ti mismo, hacer a los demás todo aquello que quisiéramos para nosotros mismos y amar a Dios sobre todas las cosas… palabras no mías sino de Jesús de Nazaret. A continuación, la fábula Quiero la tierra más el 5%.
Fabián vive en un mundo poblado por tribus, cada una de las cuales cuenta con un gobierno simple elegido por democracia directa: a mano alzada por el resto de sus vecinos. Es un lugar primitivo, ya que todavía se utiliza el trueque sencillo como relación comercial.
Cada persona está especializada en un oficio o vive del pastoreo o la agricultura y lo que sobra lo intercambia el día del mercado con lo que otras personas producen.
El único problema de éste sistema es que no se tiene muy claro el valor de las cosas. ¿Cuánto vale una vaca? ¿Dos sacos de trigo o tal vez tres?
Tampoco es rara la ocasión en que una persona no encuentra a nadie a quien le interese su producto sobrante o tal vez es ella misma quien no encuentra ninguno ajeno que le convenga. Si esto ocurre, debe volver a casa con un producto que tal vez se deteriore hasta el siguiente día del mercado. Fabián es orfebre y como tal, trabaja metales preciosos.
Cierto día aprovecha una de esas jornadas especiales en las que se reúne toda su comunidad para proponer a sus vecinos la solución que se le ha ocurrido para resolver los problemas comerciales. Su sistema es el dinero.
Él podría transformar el oro en pequeñas piezas iguales: un número limitado de monedas con un valor concreto, cuyo uso facilitaría el intercambio de productos y mejoraría la vida de todos.
Por supuesto, surgieron dudas. Uno de los vecinos preguntó qué ocurriría si alguien descubriera una mina de oro y confeccionara monedas por su cuenta, aumentando su propia riqueza de manera ilegal. Fabián le responde que para evitar situaciones de este tipo, el gobierno diseñará un sello que estampará en cada una de las monedas y que guardará bajo siete llaves en su caja fuerte bajo su propia responsabilidad y con la ayuda de algunos guerreros del gobierno. Una a una va contestando a todas las interrogantes y al final convence a todos para poner en marcha su plan.
Entonces se presenta otro obstáculo: ¿cuántas monedas debe tener cada miembro de la comunidad? Uno de los vecinos, un albañil, exige ser quien más reciba porque para eso construye las casas donde viven. Luego el agricultor dice que él tiene más derechos porque cultiva las plantas y el grano que alimenta a todos.
El pastor interviene para pedir aún más que los otros porque sus animales no sólo producen comida sino también piel y lana que permiten confeccionar vestidos y telas.
Mientras que el guerrero, -a gritos- pide más que todos ya que si él no les defiende, serán atacados y podrían morir a manos de guerreros de la tribu vecina. Con tono moderado, Fabián interrumpe la discusión y propone que cada cual pida el número de monedas que desee, que él las fabricará todas, puesto que calculó que existe suficiente oro para ello.
El único límite a la hora de pedir prestado será la necesidad de devolver anualmente la cantidad de monedas solicitada. A cambio del servicio que ofrece a la comunidad fabricando el dinero y prestándolo, Fabián solo pide un salario del 5%: por cada 100 monedas que entregue a alguien, esa persona tendrá que devolverle al año siguiente 105.
Esas cinco monedas por cada cien serán su modesto pago, su INTERÉS. A todas las personas les parece un salario justo y, en consecuencia, recibe luz verde. Sin embargo, esas mismas cinco monedas arruinaron al mundo, porque no podrían ser devueltas jamás. Veremos por qué.
    
El siguiente paso de Fabián fue pedir al gobierno que diseñara su sello y que interviniera y acaparara todo el oro de la comunidad, junto con el resto de metales preciosos que pudieran usarse para piezas de menor valor.
Esto con el fin de controlar la cantidad inicial que sería fragmentada en monedas. Para ello trabajó día y noche hasta que acuñó todas las monedas solicitadas por los vecinos.
Cuando terminó, el gobierno comprobó que había cumplido lo prometido y comenzó el préstamo de monedas.
Al principio todo funcionó impecablemente. La gente compraba y vendía como si fuera un juego, al tiempo que disfrutaban de la sencillez de un sistema que por primera vez permitió regular el precio de las cosas, entendiendo como tal la cantidad de trabajo que se necesitaba para la producción de un artículo concreto: a más trabajo, mayor precio y por ende, más monedas había que entregar a cambio.
Por ejemplo, el único pastelero de la tribu vendía su deliciosa repostería a un precio elevado porque nadie más tenía sus conocimientos sobre dulces ni el horno necesario para prepararlos ni su paciencia infinita para decorarlos con tanta gracia. Pero resulta que cierto día, otro hombre comenzó a hacer pasteles también y los ofreció por menos monedas para conseguir su propia clientela.
El primer pastelero se vio obligado a rebajar su precio para no perder el negocio. Fue así como se produjo un fenómeno desconocido hasta ese entonces: LA LIBRE COMPETENCIA.
A partir de ese momento, ambos pasteleros, y los que llegaron más tarde, tuvieron que esforzarse para dar la mejor calidad al precio más bajo. Lo mismo ocurrió con el resto de profesionales: todos ellos trabajaron como nunca en beneficio de los demás.
Sin impuestos, sin licencias ni aranceles de ningún tipo, la calidad de vida de la comunidad mejoró de forma espectacular y hasta se generó un movimiento ciudadano que se planteaba la idea de erigir una estatua en honor de Fabián por su maravilloso invento. Y así pasó un año.
El orfebre visitó a todos los vecinos de la comunidad para cobrarles su parte: las 5 monedas por cada 100. Algunos de ellos habían prosperado de forma extraordinaria y tenían de sobra respecto a las recibidas originalmente.
La comunidad pagó con gusto y después volvieron a pedir prestada una nueva cantidad para utilizar durante el ejercicio siguiente, convencidas de que conseguirían nuevas ganancias.
Pero el hecho de que algunas personas tuvieran más monedas significaba como es lógico, que otras tenían menos, ya que la cantidad de piezas en circulación era limitada.
Así que Fabián se encontró con gente que, por falta de esfuerzo, de ingenio o de fortuna, había perdido dinero en aquellos 12 meses.
Gente que, por primera vez, descubría el significado de esa horrible palabra asociada al interés: DEUDA.
La comunidad estaba compuesta por gente sencilla y honesta que no rehuía su responsabilidad, por lo que aquellos que no tenían para pagar se deshicieron en excusas y se comprometieron a abonárselo a Fabián un año más tarde.
De paso también siguieron pidiendo prestado para vivir. Él lo aceptó, previa firma de un documento que establece la hipoteca sobre algunos de sus bienes: una casa, tal vez un terreno, algo de ganado, en fin… “Si no me pagas el año que viene, tendré que quedarme con todo lo hipotecado para compensar”, decía, ante la avergonzada y ansiosa mirada del deudor.
Transcurrió otro año, en el que la inocencia original se había perdido porque todos eran ya conscientes de que necesitaban ganar lo suficiente como para devolver el 5% del dinero adelantado y vivir con sus cuentas saneadas, sin comprender que el dinero que se les exigiría al final del ejercicio o año fiscal, en realidad no existía físicamente ni existiría nunca: alguien tendría que perderlo para generarlo.
Pues aunque en un momento dado todo el mundo reembolsara todas las monedas en curso a Fabián, aún seguirían faltando las cinco monedas extra por cada cien (el interés) que jamás fueron prestadas porque jamás fueron fabricadas.
Una vez puesto en marcha el sistema, siempre habría alguien endeudado. Al final del segundo ejercicio, Fabián pudo ejecutar algunas de las hipotecas de los que no habían logrado equilibrar la relación entre el debe y el haber. Y todos los vecinos entendían que lo hiciera: era justo que cobrara por su trabajo, después de todo.
A medida que fueron pasando los años, Fabián vio cómo aumentaba su patrimonio gradualmente y se frotó las manos satisfecho: “¡Pronto podré dedicarme a vivir de las rentas!”, pensaba.
El caso es que las personas que ganaron más dinero con el sistema de Fabián pensaron que su caja fuerte (en la que tenía el oro no utilizado para fabricar monedas y que estaba protegida por los guerreros facilitados por el gobierno) podría ser el lugar más seguro para guardar sus ganancias y al mismo tiempo, evitar que se las robaran.
Pidieron entonces al orfebre que los dejara meter allí ese dinero a cambio de una pequeña cuota, variable según el tiempo y la cantidad a proteger. Fabián les extendía un recibo que certificaba la operación, pidiendo que no lo perdieran porque, si no, no les devolvería el dinero, pues tampoco podía recordar los datos de todo el mundo.
Fue así como nació LA BANCA.
Con el tiempo, todos los miembros de la tribu [sociedad] llegaron a conocer los recibos.
Confiaban tanto en ellos que a alguien se le ocurrió comprar y pagar con uno, ya que era equivalente a su oro guardado en la caja fuerte. No pasó mucho tiempo sin que todo el mundo empezara a hacer lo mismo: usar los recibos como si fueran monedas, ya que resultaban más cómodos de llevar y guardar.
Así apareció el papel moneda. Fabián decidió ir un paso más allá: no volvería a fabricar más monedas físicas, sino que usaría las que tenía guardadas la próxima vez que alguien le pidiera efectivo, aunque fueran de algún depositario.
Al fin y al cabo, nadie diferenciaba una moneda de otra. Y empezó a prestar dinero “inexistente”, ya que las piezas entregadas en realidad no eran nuevas. Sin embargo, siguió cobrando igual, con lo que sus beneficios [el famoso 5%] crecieron aún más sin arriesgar nada a cambio, excepto la posibilidad de que alguien le descubriera, lo que era prácticamente imposible porque a estas alturas todo el mundo confiaba en él.
Era un respetado miembro de la comunidad, eje fundamental del sistema económico y el único que comprendía sus complejas cuentas.
                              
Extractos de la película El concursante. Tal vez una de las pocas películas con real sentido y que explica de manera trágica para el protagonista, la estafa del crédito creado por los banqueros mundiales.
Cierta ocasión, uno de los vecinos solicitó un préstamo enorme. Le había ido muy bien en su negocio y quería comprar un gran barco para comerciar con sus productos en otros lugares, pero el proyecto era costoso y debía pagar a varios proveedores.
Sabiendo Fabián el uso que se hacía de sus recibos como papel moneda, le sugirió al solicitante que abriera un depósito formal a su nombre y que, en lugar de las monedas, recibiera varios recibos por el valor correspondiente en oro.
El activo empresario aceptó y se fue a pagar a cada proveedor con su recibo. El orfebre estaba eufórico: ya no necesitaba ni siquiera facilitar las monedas de oro para luego guardar el sobrante, le bastaba con firmar un papel que atestiguara la existencia del préstamo. De hecho, poco después los vecinos empezaron a guardar también sus recibos en su caja fuerte…
El siguiente paso lo dio el mismo empresario del barco. Tenía que abonar una cantidad a un último proveedor, pero estaba demasiado ocupado cargando la nave para partir aprovechando la marea, así que envió una corta nota a Fabián pidiéndole que transfiriera parte del dinero que tenía en su cuenta a la cuenta del proveedor, a fin de saldar la deuda.
El orfebre encontró el procedimiento un poco irregular, pero en seguida vislumbró sus posibilidades. Borrar una cifra de una cuenta y anotarla en otra le llevaba apenas unos minutos y podía cobrar otro pequeño extra por el servicio.  Cuandoesta nueva variante de pago llegó a oídos de los demás vecinos, seguida se puso de moda.
Estas notas cortas se llamaron CHEQUES.
Como el comercio marchaba muy bien en líneas generales, la petición de dinero era cada vez mayor. Fabián acabó prestando varias veces la misma cantidad de oro [en forma de papel moneda o de cheques] a distintas personas gracias a su técnica de limitarse a anotar y borrar las cifras de una cuenta a otra.
Mas él dormía tranquilo: todo funcionaría bien mientras disfrutara de la confianza de la sociedad y a los dueños reales de las monedas en la caja fuerte no se les ocurriera ir a todos juntos a retirar su dinero. Nadie en la comunidad pensaba que los estuviera estafando, habida cuenta que gracias a él la sociedad había mejorado mucho. La fama de Fabián creció tanto que otras comunidades solicitaron a sus respectivos orfebres que pusieran en práctica la misma estrategia para prosperar.
Estos orfebres se presentaron en su casa y de inmediato Fabián les ofreció explicarles su plan para que pudieran hacer lo mismo en sus respectivas tribus, porque se había dado cuenta de que necesitaba asociados.
Todo estaba funcionando bien, pero el sistema crecía a una velocidad que amenazaba con írsele de las manos y si algún día tenía problemas, por ejemplo, falta de liquidez, le vendría bien contar con aliados que le pudieran echar una mano. Fabián propuso al resto de orfebres, y estos aceptaron, elaborar un pacto para repartirse las zonas de influenciasin hacerse competencia directa, ayudarse en el desarrollo de la estrategia, transferir fondos reales en caso de urgencia, reconocer los recibos de los demás cuando llegaran a su tribu y reunirse periódicamente para evaluar los resultados obtenidos. Después, cada cual puso en marcha su propia actividad.
La expansión del sistema catapultó aún más el prestigio de Fabián y sus socios, que fueron alabados por su esfuerzo a favor del entendimiento de distintas tribus, pero también les generó el primer quebradero de cabeza serio al aparecer los falsificadores: personas que habían descubierto por su cuenta lo sencillo que resultaba engañar a la gente común y corriente si conseguían fabricar unas copias lo bastante buenas del papel moneda o los cheques para comerciar de forma ilegal.
Semejante amenaza llevó a los orfebres a solicitar una reunión con los gobiernos de sus respectivas tribus, a los que presentaron el problema y una posible solución con dos puntos básicos.
El primero consistía en que fuera el gobierno de cada comunidad el que se responsabilizara de imprimir billetes de diverso valor para sustituir los recibos de valor fijo emitidos por los orfebres.
Los nuevos billetes serían confeccionados con un papel muy difícil de falsificar y el gobierno les daría el visto bueno incluyendo su firma y su garantía en cada uno.
Y, por supuesto, se encargaría de perseguir a quien osara falsificarlos. Eso sí, Fabián y los suyos seguirían controlando los flujos monetarios y decidiendo cuántos billetes se emitían.
El segundo punto obligaba a controlar las minas y nuevas explotaciones de oro y otros metales preciosos utilizados en la fabricación de monedas para evitar que alguien elaborara su propio dinero imitando los sellos oficiales.
Cualquier persona que encontrara pepitas [de oro o cualquier otra piedra preciosa y/o mineral] debería ser obligada a entregarlas al gobierno a cambio de billetes controlados. Los gobiernos aceptaron la propuesta y actuaron en consecuencia.
Y el intercambio de dinero se animó de nuevo, pues todos querían probar los nuevos billetes, que además permitirían nuevas combinaciones para la compra y la venta.
Con el tiempo se demostró, sin embargo, que el noventa por ciento de los negocios seguían haciéndose a través de cheques o transferencias.
HACIA LA CONQUISTA DEL MUNDO
L
a ambición de Fabián y sus socios carecía ya de límite alguno y se juramentaron para controlar por completo el mundo en el que vivían. Un mundo que nadie imaginaba ya sin la existencia del dinero. Planearon una pequeña revolución para incrementar el volumen de sus fondos.
Hasta el momento, la gente les pagaba por guardar sus monedas de oro y sus billetes en la caja fuerte, ahora empezaron a ofrecer una pequeña gratificación del tres por ciento a aquellas personas que depositaran su dinero en sus cuentas.
Los vecinos respondieron con entusiasmo, pues era la primera vez que cobraban por sus cuotas, seguramente porque ya eran muy ricos. Y es que la mayoría de las personas pensaron que la ganancia de Fabián y los otros se había reducido al dos por ciento: la diferencia del cinco inicial menos el tres por ciento que ahora pagaban a los depositarios.
¡Error! La realidad es que el volumen del dinero entregado en la caja fuerte creció y, con él, la posibilidad de prestar aún más. Los orfebres prestaban doscientas, quinientas… hasta novecientas monedas por cada cien reales [monedas] que poseían en caja.
La prudencia les forzaba a no exceder esta proporción de nueva a uno porque las estadísticas mostraban que una persona de cada diez acababa exigiendo que le devolvieran su oro metálico.
Ahora, atención al cálculo: sobre las novecientas prestadas, o apuntadas en la cuenta como si hubieran sido entregadas en forma de monedas reales, Fabián y sus socios seguían exigiendo el cinco por ciento de interés, es decir, 45.
Cuando el préstamo y los intereses [las 945] eran reembolsados se limitaban a borrar la cifra de novecientas de sus anotaciones como débitos y se guardaban como beneficio personal el resto. Podemos comprender que no los preocupara pagar un tres por ciento de interés por las cien monedas depositadas realmente y que nunca habían llegado a abandonar la caja: en pocas palabras, los vecinos pensaban que los orfebres tenían un dos por ciento de interés o ganancias por cada cien monedas cuando lo cierto es que se estaban embolsando un 42 por ciento sin arriesgar siquiera el oro que tenían en su caja fuerte.
El éxito del plan creó una nueva casta de ricos y poderosos en la sombra, pero también propició la aparición de personas de pensamiento independiente que descubrieron por su cuenta la falla del cinco por ciento original y se presentaron ante Fabián y sus socios para plantearla.
Eran recibidos con amabilidad y cortesía, y despedidos luego con grandes sonrisas y una palmadita en la espalda tras insistirles en la complejidad del sistema financiero y la dificultad para entenderlo a no ser que uno fuera un profesional muy preparado y con conocimientos de orfebrería.
Algunos no quedaron convencidos por la actitud conciliadora e hicieron públicos sus temores entre sus familiares y amigos y más tarde entre grupos más grandes de ciudadanos.
Sin embargo, no obtuvieron el apoyo deseado. Nadie compartía su perplejidad por las cinco monedas de más, teniendo en cuenta la indiscutible mejora en la calidad de vida de la población. Al fin, los allegados empleaban una de esas frases trágicas que han servido siempre para encadenar las posibilidades del ser humano: “vas a saber tú más que los expertos…”
    
El sistema funcionó durante años sin grandes problemas, pero al llevar dentro de sí el germen de la injusticia, empezaron a multiplicarse los insatisfechos que veían cómo cada día había que trabajar más y más para conseguir los mismos productos, mientras un grupo de gentes adineradas vivía sin agobios.
Y es que para pagar el interés sobre las cada vez más elevadas sumas de dinero que se pedían prestadas [y en ocasiones también por pura codicia], fabricantes y comerciantes subían los precios. Los asalariados se quejaban de ganar poco y los patronos se negaban a subir sus sueldos mucho más para no acabar arruinados.
Algunos servicios que hasta entonces eran de uso común adquirieron precios prohibitivos, como la atención de los médicos o la instrucción en las escuelas. Y apareció una nueva clase de personas:
 LOS INDIGENTES, ciudadanos que vivían de la caridad pública al margen del sistema porque habían perdido todo su dinero [y todos sus bienes, tras hipotecarse y fallar una vez más en la ardua tarea de conseguir las “cinco monedas extras”] y por distintos motivos no hallaban un trabajo nuevo o ni siquiera ya estaban en condiciones de trabajar.
Para entonces, las tribus habían olvidado el gran secreto acerca de la RIQUEZA REAL: que ésta no se encuentra en los billetes, ni en los cheques, ni siquiera en el oro que todos deseaban acumular pensando que era la cumbre de su éxito personal y profesional, sino en los bienes tangibles [las tierras de cultivo, los minerales, el ganado…] de los que se habían desprendido por querer llevar una vida más moderna y a la moda y, por encima de cualquier otra cosa, en el talento personal y la capacidad de trabajo propia de cada ser humano.
Los ciudadanos estaban ya convencidos de que debían sus ingresos al patrón que les pagaba, fuera éste el gobierno, un empresario o una industria cualquiera, cuando en realidad solo se los debían a sí mismos, al valor de su propio esfuerzo.
Olvidaron que el dinero no es otra cosa que el medio a través del cual cobraban por ese esfuerzo, aunque ellos lo hubieran entronizado como su nuevo y falso dios.
                              
Llegó un día en el que todo, incluso los productos de primera necesidad, parecía valer ya demasiado. Pero nadie cuestionó el sistema seriamente, ni siquiera cuando los antiguos disidentes desenterraron sus argumentos y fueron silenciados y censurados por sus propios amigos y familias, quienes les exigían ganar más dinero en lugar de perder el tiempo elucubrando teorías conspirativas.
Alguno hubo que sí obtuvo cierto éxito con sus advertencias entre los miembros de su tribu, si bien su labor no duró mucho tiempo al ser víctima de un desgraciado accidente…
Aparecieron entonces las primeras PROTESTAS PÚBLICAS en forma de manifestaciones que nunca se dirigieron hacia los orfebres [los auténticos amos del juego] sino hacia los patronos y el gobierno, por su incapacidad para gestionar una crisis cuyo origen tampoco ellos entendían.
Acorralados por las circunstancias, los gobiernos inventaron programas de bienestar ciudadano, incluyendo la creación de empresas públicas para que los ciudadanos pudieran tener acceso de nuevo a un precio asequible a servicios como la medicina o las escuelas, aunque carecían del mismo nivel y los recursos que los profesionales del sistema privado.
También emitieron por vez primera una ley que obliga a todas las personas de la comunidad a contribuir con una pequeña parte de su dinero al bienestar general: el primer IMPUESTO, con carácter de derrama específica para tapar un agujero puntual. Muchos ciudadanos protestaron por tener que pagar esta cantidad de dinero obligatoria: forzar a los trabajadores a los que les costaba tanto esfuerzo mantenerse en el sistema a pagar parte de lo suyo para ayudar a otros que lo habían logrado parecía un grave contrasentido e incluso se interpretó como un robo legal.
No obstante, el gobierno contaba con guerreros [es decir, policías y soldados] que obligaban a cumplir esta recaudación y metían en la cárcel a todo aquel que se negara. Además, gracias al dinero extra comenzaron a actuar los programas de bienestar, que aliviaron la situación… durante un tiempo.
P
ronto fueron necesarios más recursos y más funcionarios para administrar la creciente máquina en construcción de un Estado en el que cada vez más actividades requerían ser controladas para evitar disfunciones.
Eso significaba más préstamos, pero los gobiernos, que ya estaban endeudados también como institución, no querían incrementar el nivel de su débito y, angustiados, acudieron una vez más al infalible oráculo de Fabián y sus socios.
Estos escucharon sus quejas con la tranquilidad del que contempla cómo un largo y meditado plan quema una etapa tras otra de acuerdo con lo previsto, y respondieron a los gobiernos desplegando ante ellos un brillante futuro si eran capaces de crear e imponer impuestos regulares para mantener diversos servicios.
No se trataba ya de exigir una derrama o contribución excepcional para resolver un asunto concreto sino de introducir un sistema de tasación graduado, obligatorio y perenne para garantizar un flujo perpetuo de dinero a los gobiernos. Los gobiernos tendrían que ampliar su control sobre los ciudadanos, de forma que cada uno de ellos pasara a formar parte de una estadística elaborada en la que se describieran con detalle sus bienes, recursos y ganancias [su potencialidad económica], además de sus datos personales, para controlar el cobro y castigar a los rebeldes. Los que más tuvieran deberían aportar más de acuerdo con esta clasificación.
El sistema debía ser muy bien explicado y promocionado a la sociedad para evitar una negativa generalizada, aunque lo más probable era que los gobiernos se aseguraran en seguida el apoyo de la mayoría [los que disponían de menores ingresos], que verían en la nueva regulación un reparto más justo y equitativo de la riqueza. Si aun así encontraban demasiada oposición, siempre podían echar mano de los guerreros para imponerlo por la fuerza.
Parecía la única salida razonable y, además, consecuente con el principio de que todos los miembros de la comunidad eran iguales ante la ley y debían contribuir al bienestar general en la medida de sus posibilidades [por supuesto y para evitar su propia y en extremo abultada contribución los orfebres, que eran los miembros más ricos de la sociedad, ya habían distribuido previamente sus propios y lujosos bienes a través de una telaraña de empresas y fundaciones de manera que, técnicamente, no les pertenecían, aunque eran los únicos que disfrutaban de ellos].
Los gobiernos se retiraron agradeciendo la perspicaz solución a Fabián y sus socios, aunque este, antes de irse, les recordó la importante suma de dinero que debían como instituciones y les anunció una nueva medida de gracia tomada por los orfebres: ante la delicada situación que atravesaban los gobiernos, de momento no les cobrarían más que los intereses, dejando el capital de la deuda para más adelante.
Decididamente, pensaron los regidores, el primero de los orfebres era un gran hombre, un mecenas de la humanidad, e institucionalizaron los impuestos, que en el proceso de acción-reacción del sistema se multiplicaron más allá de lo imaginable.
Se introdujeron impuestos sobre las nóminas de los trabajadores; sobre las infraestructuras de transporte; sobre la compra o construcción de una casa y, luego, por vivir en ella; sobre la adquisición de un vehículo, sobre su posesión, sobre el combustible utilizado, también por el hecho de conducirlo, sobre su acceso a determinadas zonas de las ciudades, sobre su estacionamiento y hasta por desprenderse de él para venderlo a otra persona; impuestos que alcanzaban incluso a los productos básicos para la subsistencia, como el agua o el pan.
Impuesto y más impuestos sobre todo aquello que se pudiera vender o comprar, sin importar su tamaño, origen o precio.
Todo el mundo pagaba impuestos continuamente porque cada vez que compraba cualquier cosa imaginable, una parte del precio se destinaba a la recaudación impuesta por los gobiernos y, al final de la cadena, al interés. Y cada año, Fabián y sus socios repetían el ritual acudiendo puntuales al cobro de los préstamos, aunque en el caso de los gobiernos seguían contentándose con cobrar los intereses por aquello de ayudar a la gobernabilidad general.
Pese a lo cual, cada vez era preciso dedicar más dinero de los impuestos al pago de una deuda que nunca desapareció ya que periódicamente los gobiernos solicitaban extras, por ejemplo para pagar la construcción de infraestructuras necesarias, para hacer frente a una hambruna inesperada por malas cosechas, para hacer la guerra a otros gobiernos o por la simple corrupción de algunos de sus miembros.
La insatisfacción creciente generó un movimiento ciudadano que creó un grupo de personas dispuestas a llegar al poder y cambiar las cosas. Lo llamaron PARTIDO POLÍTICO y pidieron el apoyo de los ciudadanos para sustituir al gobierno vigente y arreglar la situación.
Otras personas siguieron el ejemplo y fundaron nuevos partidos con propuestas distintas y el mismo objetivo, solicitando también el favor social. Hubo que convocar elecciones y, en efecto, los gobiernos tradicionales desaparecieron y fueron relevados por nuevos y carismáticos líderes…
Pero las cosas mejoraron muy poco porque Fabián y sus socios seguían siendo los mismos: nadie había planteado sustituirlos y lo cierto es que solo aceptaban el relevo de personas muy próximas y formadas directamente por ellos para mantener el sistema tal cual.
Además, habían infiltrado a algunos de sus más fieles siervos en todos los partidos políticos para tomar y hacerse con el control pero desde adentro. Estaban ya demasiado cerca de su objetivo de control completo de la sociedad para dejarse apartar a estas alturas.
A través de sus instituciones legales poseían, directamente o a través de intermediarios, una parte importantísima de la riqueza real existente. Sin embargo, trabajaban ya contra reloj: empezaba a haber demasiada gente perjudicada por el sistema y era preciso silenciar sus quejas de que algún disidente tuviera mayor fortuna que sus predecesores y encontrara la forma de desmontar públicamente el gran tinglado.
Para acallar a sus críticos utilizaban las presiones financieras [todo el mundo necesitaba dinero para comer] y, en ocasiones puntuales, habían llegado a emplear métodos más brutales, pero necesitaban algo más.
Fue así como Fabián y sus amigos fundaron y/o compraron los principales medios de comunicación [de todas las ideologías: de izquierda, centro y derecha, para hacer llegar a todo el mundo su visión dirigida y controlada de la realidad] y luego seleccionaron con mucho cuidado a sus responsables y luego seleccionaron con mucho cuidado a sus responsables para que fueran capaces de orientar a la opinión pública en la dirección deseada o bien para entretenerla con cuestiones sin importancia mientras ocultaban las informaciones decisivas.
La mayoría de los profesionales que trabajaban en el sector no eran conscientes de hasta qué punto ellos mismos eran manipulados por sus propios jefes.
Los que se dieron cuenta callaron por temor a perder su trabajo en un sector en el que primaba una extraña y anómala precariedad laboral en comparación con otras profesiones. Lo cierto es que ayudaron a que la sociedad entera girara alrededor de Fabián y sus socios, que cada día controlaban más empresas en general y más ciudadanos en particular, incluyendo entre estos últimos a políticos, jueces, científicos… e incluso a poderosos jefes de bandas criminales, pues sabían que las personas son muy frágiles cuando se pone la suficiente cantidad de billetes sobre la mesa [¿oro?; ¿quiñen se acordaba a estas alturas de las monedas de oro?] o mediante becas, grupos de estudio, fundaciones, organizaciones sociales y otros proyectos en apariencia benéfica.
Todos trabajaban, queriéndolo o no, para mantener el sistema y para mantener la versión de que el sistema funcionaba a la perfección. Y si había disfunciones o errores, desde luego no se les podía achacar a los orfebres, que eran los que más duro trabajaban en beneficio de la sociedad entera, y por ello merecían todo tipo de honores, privilegios y galardones.
L
a última fase era la toma definitiva del poder. Fabián y sus socios poseían numerosas oficinas de préstamos, algunas de las cuales competían entre sí de puertas para afuera, aunque en realidad y desde que firmaran su alianza secreta, todos la habían mantenido fielmente. Existía, además, un severo protocolo para hundir de inmediato a quien la traicionara o para quitar de en medio a cualquier advenedizo que pudiera introducirse en la organización.
El poder acumulado era tan inmenso que había llegado el momento de evitar tentaciones, y para ello diseñaron una nueva institución monetaria a la que llamaron centro de reserva o BANCO CENTRAL del continente, cuya función externa sería garantizar la estabilidad definitiva del sistema regulando el suministro del dinero a través del control gubernamental.
De esta forma, los gobiernos dejarían de relacionarse técnicamente con los orfebres: se entenderían con este aséptico centro a la hora de pedir sus préstamos, ofreciendo como garantía los impuestos de años sucesivos o los bienes que le quedaran al Estado.
Los ciudadanos pensaron que el centro de reserva era una institución gubernamental [y a partir de entonces ya no quedó duda alguna a la hora de relacionar el manejo del dinero con sus gobiernos], aunque en su anónima junta directiva solo se sentaban… orfebres.
Con su constitución se garantizaba en todo caso que el gobierno comería ya para siempre de manos de Fabián y los demás porque era imposible detener ya el volumen de sus préstamos e intereses sin colapsar la sociedad entera.
Solo quedaba por resolver un pequeño detalle: el diez por ciento del suministro total del dinero aun circulaba en forma de billetes y monedas, que los ciudadanos utilizaban para pequeñas compras. Había que suprimirlo para transformar definitivamente todo el dinero en un simple juego de anotaciones creadas y borradas por los orfebres.
El creativo Fabián y sus eternos socios diseñaron y presentaron otra innovación: una pequeña tarjeta plástica con los datos de la persona, su fotografía y un número de identificación que podía conectarse con una computadora central donde se registraban las cuentas de todos los usuarios.
La tarjeta de crédito era la solución final para abandonar la moneda en efectivo [y de paso, aumentar el control sobre los ciudadanos], ya que los comerciantes aceptarían el pago de sus productos con ella al eliminar la molestia de almacenar y custodiar dinero físico.
La tarjeta fue recibida con gran éxito por una sociedad adicta a las novedades. Después de esto, los orfebres celebraron una reunión extraordinaria que llegó a las siguientes conclusiones:
a)      Las empresas que controlaban [en casi todos los sectores] eran cada vez más grandes, pues crecían engullendo a otras y expulsando a las más débiles del mercado. Pronto existiría un monopolio de facto que llevaría a todo el mundo a trabajar para ellos de una u otra forma.
b)      El gobierno estaba en manos, fuese cual fuese el partido político que llegara al poder, pues todos les habían solicitado préstamos para organizarse y pagar sus campañas y mítines. Además, todas las formaciones políticas estaban infiltradas por agentes de los orfebres.
c)      La opinión pública nunca los criticaría gracias a la abnegada labor de los medios de comunicación que poseían y que se encargaban de repetir una y otra vez los mensajes favorables a sus planes, silenciando los contrarios.
d)     Era cuestión de tiempo que todos los ciudadanos usaran sus tarjetas de plástico y abandonaran el dinero físico para siempre y, con él, la esperanza de al menos ralentizar el proceso.
Uno de los orfebres advirtió que las tarjetas podían perderse, estropearse o falsificarse pero Fabián, siempre a la vanguardia, anunció su última idea: ya estaba redactando una nueva ley que aprobaría en el futuro el gobierno y que obligaría a que todas y cada una de las personas grabaran un número personal e intransferible sobre su propia piel o quizá insertado en alguna pequeña maravilla científica, un chip por ejemplo, que pudiera implantarse en el interior del cuerpo y ser leído desde afuera con la máquina adecuada.
Este método permitiría prescindir de las tarjetas y tener a cada ciudadano bajo estricto control.
                              
Contentos, los orfebres se pusieron en pie para brindar por su éxito. Un éxito que sería completo una vez consiguieran extender al resto del mundo el sistema que habían impuesto a buena parte de él. Si otras culturas no querían compartirlo, simplemente arreglarían las cosas para destruirlas forzando diversos conflictos bélicos de diversa intensidad. Ahora estaban convencidos de que el triunfo final sería suyo.
¡Y todo gracias a cinco monedas que nunca existieron!
******* FIN *******
¿Son posibles los cambios? ¡Por supuesto que sí! Quiero que entiendan una cosa: no estamos perdidos ni condenados… la humanidadNO ESTÁ PERDIDA.
Solo si reunimos la suficiente voluntad, no la voluntad política ni religiosa, simplemente la voluntad de querer, podremos remover la ilusión de las pesadas montañas que los criminales de cuello y corbata, los banqueros internacionales y su legión de lacayos conformados por la clase política de todos los sectores ha forjado en nuestra mente y corazones.
¡Vamos! Envíenme sus ideas, sus proyectos y compartámoslo con la gente del mundo. Hagamos nuestras propias redes, hagamos nuestra revolución silenciosa. Hagamos desaparecer a toda esta ralea de tiranos, criminales y sicópatas de nuestras vidas.
Aprendamos de Islandia. Su población dijoNO MÁS al pago de la deuda externa contraída con los usureros de los bancos ingleses y holandeses. Fue exactamente después de esta importante decisión que el pequeño país soportó la peor catástrofe de su historia cuando el volcán Eyjafjallajökull entró en erupción el pasado 14 de abril de 2010.
Probablemente fue el arma meteorológica HAARP, usada para disuadir a los países a favor de rendir sus economías en manos de los banqueros criminales del mundo como ocurrió con Japón y el terremoto.
¿Por qué no se han enterado en sus respectivos noticieros de esta importante información, sin precedentes del pueblo islandés?
Estoy seguro que la respuesta la saben. ¿Qué estamos esperando para seguir su ejemplo?

                              Articulo completo en:http://actualidad.rt.com/mas/blogs/iluminando_conciencias/blog_33089.html?rc=1

Cuando la economía juega al bacarrá


 

Miércoles, 26 de octubre de 2011
El casino se desploma

Cuando la economía juega al bacarrá

    La llamada “economía global” ha evidenciado ser no solo un formidable bluff sino también un gigantesco Casino de apuestas donde la economía productiva de los países, es decir, lo que los ciudadanos comunes denominamos ”economía real”, cuenta muy poco a la hora de evaluar cuál es su auténtico  estado de salud.

La cuestión fundamental en el macrojuego de intereses de los grandes consorcios financieros internacionales es la cantidad de fichas que  tienen los apostadores y cuáles son las posibilidades de sus apuestas.

Eso es lo determinante en la red macabra de los envites cotidianos de las finanzas internacionales. De ahí los sobresaltos que cada día nos vemos obligados a sufrir cuando leemos los gruesos y negros titulares de prensa que nos anuncian una catástrofe para dentro de dos días.

Esta mañana, sin ir más lejos,  me han hecho añurgar con el desayuno. Los croupiers del Gran Casino – es decir, las agencias que pronostican el comportamiento que van a tener  los apostadores – auguran que el  98% de ellos piensan  que Grecia tirará finalmente la toalla y se declarará en quiebra.

Ni que decir tiene que la noticia ha enloquecido a los multimillonarios jugadores, que velozmente están procediendo a cambiar el sentido de sus apuestas y, de paso, mirar de nuevo de reojo y con desconfianza al resto de lo que ellos denominan países pigs (P-ortugal, I-rlanda, G-recia, S-pain).

 

 

Según manifiesta la influyente Agencia Bloomber, la única alternativa a la quiebra griega sería que Atenas saliera del euro y volviera a su antigua moneda, el dracma. Eso es, claro, lo que dicen los apostadores, a los que solo les preocupa la suerte inmediata que van a correr sus apuestas.

Pero a  los dueños del Casino les preocupa no solo que sus clientes estén satisfechos y puedan ganar  partidas.

Son conscientes de que la expulsión o retirada de un socio  comporta serios riesgos.

Abandonar el euro tiene un alto y peligroso coste, no solo para quien lo abandona (¡que al fin y al cabo…!), sino también para los propietarios de tan selecto Club.

 

Veamos: Si Grecia para evitar perjudicar la credibilidad de los administradores del Casino, se viera empujada a salir del Euro sufriría unos costes de entre 9.500 y 11.500 euros por habitante,  solo  el primer año después de su expulsión o retirada “voluntaria”.

Estas cantidades equivalen al 40 ó  50 por ciento de su producto Interior Bruto (PIB). En los años siguientes, el costo por ciudadano ascendería a los 3.000 ó 4.000 mil euros.

Cierto es que eso a los apostadores les importa un comino. Al fin y al cabo, van a ser los de siempre quienes pagarán. Pero los Administradores del Casino, sin embargo, tienen que pensar necesariamente  a más largo plazo.

La situación social griega no es la española.

Allí hay algunos vigorosos  sindicatos que no están institucionalizados como en España, y  no se conforman con las migajitas que caen de la mesa de los poderosos, sino que aspiran a cortar sus patas y terminar con  las suculentas comilonas de los opulentos.

Activos sindicatos que se han atrevido  a movilizar  a millones de personas en el curso del último año.

Quienes gobiernan piensan que no está la situación para aventuras, que decisiones equivocadas podrían provocar que las orejas del lobo que lo quiere cambiar todo volvieran a asomar sobre las tapias europeas.

Y no es cuestión de permitir que, de nuevo, el fantasma del comunismo vuelva a pasearse por Europa.

 

Pero es que la cosa no acaba ahí.

Si los países “pigs”, que vienen a ser algo así como los  “nadie”, los “mindundi” o los “perroflautas” del colosal festín de la especulación financiera internacional,  se vieran empujados a abandonar el euro:

¿cuántos países tendrían capacidad  para consumir las mercancías  que exportan los Administradores del Casino, como Alemania, Holanda y Francia en las ventajosas condiciones en la que lo hacen?

¿Queda, por ventura, todavía algún ingenuo que siga creyendo que nuestra entrada en la sacrosanta Comunidad Económica Europea se produjo solo porque geográficamente nos encontrábamos ubicados en el continente?

¿O que las llamadas “ayudas comunitarias” se nos concedían graciosamente a cambio de nada?

¿O que el desmantelamiento de la industria española no tenía ninguna finalidad?

 

Los analistas expertos al servicio de los dueños del Casino, que calculan minuciosa y fríamente los costos que generan determinados movimientos en la economía mundial, no solo pronostican que nadie que quiebra o decide irse del Casino lo va a hacer  de gratis, sino que los que se quedan también tendrían que pagar un alto costo.

Así de intrincada y escabrosa está la llamada economía global resultante del enloquecido desarrollo del sistema capitalista.

Ya lo había dicho aquel respetable señor de barbas plateadas en el siglo XIX.

Lo que pasa es que algunos quisieron olvidarlo.

 

http://canarias-semanal.com/not/444/cuando_la_economia_juega_al_bacarra

ACTUA. ¡ Estamos en guerra! ¡ Nos quieren esclavizar!


postheadericon Estamos en guerra

postdateiconLunes, 05 de Diciembre de 2011 09:43 | postauthoriconEscrito por V. Rabioso | PDF | Imprimir | E-mail
Artículos – Anticapitalismo

CapitalismoEl regimen capitalista y sus secuaces, nos ataca, nos reprime, nos impone y nos domina como en cualquier otra guerra de ocupación o algo así.

La policia y demas fuerzas de represión, brazo armado del capitalismo con sus pistolas, sus porras, sus esposas, con su fuerza bruta y su violencia, nos reprime y nos obliga ha hacer lo que dicta el capital.

Como cualquier otra tropa de ocupación, como los yankis en Afganistan, como los marroquis en el Sahara.

Nos esclavizan y obligan a trabajar para ellos; trabajamos durante toda nuestra vida, pero por mucho que trabajemos, en mas del 90% de los casos, no tenemos nada, nada es nuestro,

¡Que absurdo!.

La casa, el coche…todo es del banco, todo es del capital.

Vivimos para trabajar, porque los sueldos de la clase obrera casi no da para cubrir las necesidades basicas de supervivencia: un plato de comida, un techo para refugiarnos.

Y si llegamos a cubrir estas necesidades basicas, que vuelvo a repetir, muchas veces ni llega, es porque le interesa a ellos que no enfermemos, o al menos, que no enfermemos “demasiado”, para poder seguir trabajando para ellos, a cambio de nada, a cambio de poder vivir.

Entregamos nuestros esfuerzo fisico y mental, entregamos nuestro tiempo que podiamos estar con nuestras familias, hijes, amiguos, entregamos nuestra propia vida a cambio de unas migajas para poder comer y no morirnos, a cambio de que nuestra familias no pases hambre.

En la edad media, leps esclavos trabajaban para sus dueños sin cobrar, a cambio de un plato de comida y un lugar para dormir.

Hoy, cientos de años despues, la cosa sigue igual. Somos sus esclav@s.

Ellos se quedan con nuestro esfuerzo, con nuestro trabajo, y siguen enriqueciendose a costa nuestra. Como ya hacia Franco con los “vencidos” de la guerra.

¿No es esto, el capitalismo, el trabajar para otros, el trabajo asalariado, otra forma de violencia?

Nos sentimos tristes, nos sentimos deprimidos, nos sentimos encadenados a un trabajo que odiamos, por injusto, por trabajar para enriquecer al enemigo.

¿No es otra forma de violencia contra la clase obrera tener que pagar por todo, casi hasta para respirar, pese a cobrar salarios de mierda?

Su guerra contra el obrero, como cualquier otra guerra, necesita de una propaganda agresiva para que no nos sublevemos, para que tiremos la toalla.

Esta publicidad agresiva de la dictadura del capital la lleva a cabo perfectamente los medios de comunicación, el periodismo del $i$tema.

Nos cuentan que el sistema capitali$ta es el mejor que hay, que debemos estar orgullosos de vivir en el, y muchos, se lo creen.

Pese a estar viviendo las experiencias de ser esclavs que he contado antes,

pese a estar trabajando toda la vida y no tener nada,

pese a vivir en un barrio donde las personas viven amontonadas en bloques de viviendas defectuosos,

pese a haber sufrido mas de una vez la violencia fisica de los cuerpos represivos del estado,

pese a que el gobierno a regado con drogas esas zonas para atontar y mantener sumisos a los jovenes y no tan jovenes, para tenerlos domesticados y tener una imagen deprimente en nuestras calles.

Pese a todo, muchos sucumben a su propaganda de guerra donde aquel que se rebele contra el injusto he inhumano sistema capitalista, es un anti-sistema, violento, vandalo, delincuente y terrorista…

Nos bombardean con productos de grandes multinacionales, diciendonos algo así como: “tienes poco dinero, lo sé, pero si ese poco dinero que tienes no me lo vuelves a dar a mi, eres un don nadie, asi que no comas, pero viste y ten en tu casa los productos de las primeras marcas del capital”

Y claro, eso es una llamada a la delincuencia, porque ese machaqueo de anuncios van tambien destinado para precisamente esas personas que el sistema a conbertido en don nadies y no tienen acceso a ellos, y no les queda otro remedio que recurrir a medios “ilegales” para el sistema, y cuando sucede, cuando la llamada a la delincuencia cunde efecto, nos apalean, nos encierran en sus calabozos.

¿No es esto otra forma de violencia?

Las desigualdades sociales, las riquezas de unos pocos y la miseria de la mayoria, los privilegios de esos pocos hace que crezca la delincuencia. ¿No es esto otra forma de violencia?

Padres y madres de familia, se quedan en el paro, sin ningun ingresos, ¿como pagaran el techo y la comida de sus hijos? ¿No es esto otra manera de violencia?

Hace poco Amnisita Internacional denuncio a España, y dijo, alto y claro que en el estado español, la policia y demas cuerpos de represión, torturan a la gente. Se puede decir mas alto pero no mas claro. ¿No es esto violencia?

Hoy como ayer, nos siguen matando, en nuestro puesto de trabajo o en sus carceles, hoy como ayer nos siguen encerrando y torturando.

Hoy como ayer, las iglesias, sigue campando a sus anchas, y particularmente la catolica, sigue recibiendo privilegios y subvenciones

pese a ser multimillonaria,

pese a estar difundiendo mensajes machistas y homofobos que atentan contra la dignidiad de las personas,

pese a ser, a lo largo de la historia, la principal complice de los regimenes mas fascistas, inhumanos y sanguinarios de la historia,

pese a que, a diferencia del capitalismo que ejerce una esclavitud fisica con el trabajo, ella ejerce una esclavitud mental, atentando contra los mas elementales libertades individuales de las personas, prohibiendo incluso la masturbación o las relaciones sexuales, practicamente en su totalidad,

y manteniendo un imperio mundial del terror donde cada vez que “le das una patada a una piedra” salen un monton de casos de abusos a menores.

¿No decian que defendian el mensaje de humildad, auteridad, pobreza y rebelación contra el poder que defendia Jesus? ¿No es la iglesia catolica y el resto de religiones otra manera de violencia?

La guerra del capital contra las clases mas desfaborecidas y obreras es a nivel mundial, no solo aquí: a diario, los ejercitos capitalistas invaden paises con sus tanques, pistolas, misiles, helicopteros…

Hacen masacres inhumanas donde les apetece sin rendirle cuentas a nadie. Matan, torturan, encarcelan, les roban sus materias primas a la fuerza…

¿No es esto violencia?

Si un ejercito capitalista invade un pais y mata a miles de personas convirtiendo ese pais en un infierno, segun los medios(los de la propaganda del regimen capitalista que nombre antes), dicen que han ido a defender la libertad y la democracia.

Pero si alguien de ese pais se defiende ante este inhumano ataque y se atreve a disparar o lo que sea contra sus verdugos, “es un ataque terrorista.

Curioso.

Pueden matar y torturar a miles de personas los capitalistas que es por la libertad y democracia, pero si alguien se defiende, es un terrorista…y seguimos creyendo en la tv…

Miles de personas mueren a diario de hambre mientras el regimen capitalista bota toneladas de comida a la basura para no tener que bajar los precios,

pueblos enteros sin acceso a lo mas elemental como por ejemplo el agua potable mientras sus dirigentes politicos tienen grifos de oro en sus mansiones,

niños que mueren en el tercer mundo (que no es otro mundo sino este mismo, y eso es un termino inventado para sentirnos mas alejados de ellos y menos culpables) por enfermedades perfectamente curables por el capitalismo pero que esté prefiere dejar que se mueran,

niños obligados a trabajar de esclavos para empresas multinacionales capitalistas en oriente,

niñas obligadas a vender su infancia, a prostituirse, para el turista capitalista que reboza dinero,

venta de armas a paises en conflictos belicos por parte de los regimenes capitalista,

como por ejemplo españa, gente viviendo en cuevas, en barrancos, debajo de puentes en casetas de cartón, en barrios que mas se asemejan a alcantarillas que a lugar de viviendas de seres humanos…

mientras que los capitalistas (banqueros, politicos, empresarios, jueces…) viven en sus grandes casas, y lo digo en plural porque normalmente tienen mas de 1 casa lujosa, o en sus palacios…

¿No es esto violencia por parte del capitalismo contra la clase obrera mundial?

¿No es esto guerra?

¿por qué los seguimos justificado y legitimando su violencia y su guerra contra nosotros mismos?

¿Por qué les seguimos votando?

¿Por qué, pese a correr el riesgo de que nos acusen de violentos, vandalos, delincuentes, agitadores sociales, terroristas…no nos defendemos? ¿Por que no luchamos para dejar de ser esclavos?

¿Por qué permitimos que nuestro enemigo nos siga pisando y seguimos manteniendo esta actitud sumisa?…

¿O acaso no te habras tragado la propaganda de la dictadura del capital en la que dice que no se puede hacer nada, que las cosas son así o que te limites a ir a votar entre “capitalismo A” y “capitalismo B”?

¿Te has creido su propia propaganda?

Estamos en guerra, y tenemos el derecho a la legitima defensa contra la esclavitud, los ataques y la violencia del capitalismo.

Organizemonos y defendamonos.

¡Viva la lucha obrera! ¡guerra contra el capital!

http://vomitorabioso.blogspot.com/2010/10/estamos-en-guerra.html
 
PORTAL LIBERTARIO OACA
 

CONTRATTACANDO LAS MENTIRAS SOBRE LA CRISIS DE LA DEUDA Y DEL EURO

9 Diciembre 2011 | Categorías: ATTAC MadridNacionalOpinión
CONTRATTACANDO LAS MENTIRAS SOBRE LA CRISIS DE LA DEUDA Y DEL EURO JUEVES, 15 DE DICIEMBRE DE 2011. 19:00 HORAS CIRCULO DE BELLAS ARTES. SALA Ramón Gómez de la Serna C/ ALCALÁ, 42. (METRO BANCO DE ESPAÑA)

JUEVES, 15 DE DICIEMBRE DE 2011. 19:00 HORAS
CIRCULO DE BELLAS ARTES. SALA Ramón Gómez de la Serna
C/ ALCALÁ, 42. (METRO BANCO DE ESPAÑA)
Los medios de comunicación se llenaron durante los primeros días de diciembre de titulares y crónicas cargadas de optimismo.

El País del día 1 titulaba a 4 columnas: “Los seis grandes bancos centrales intervienen para frenar la recaída”.

Y explica en el texto: “metieron un manguerazo de dinero en el sistema financiero para evitar que alguna entidad se quede seca”. 

 Consecuencia: euforia en las bolsas, y descenso de las primas de riesgo.

NO TE DEJES ENGAÑAR.

 

Más dinero para los bancos. Pero, ¿A nosotros, a la ciudadanía, qué?

El Mundo del día 2, titulaba en su página 33: “Las ayudas a la banca alcanzan ya los 1,6 billones”. 

Esto sólo en la Unión Europea. Préstamos a un ridículo interés del 1%.

Ahora, más madera, más dólares para la pobrecita banca. ¿Y a nosotros, a la ciudadanía, qué? En el texto encabezado por este titular se puede leer:

“La cifra contrasta con la disminución de la inversión en la economía real, que ha sufrido una reducción de aportaciones públicas por valor de 11.700 millones de euros en 2010 debido a las restricciones en los presupuestos nacionales de los Estados miembros”.

Cierto que la prima de riesgo ha bajo unas centésimas, y qué los intereses de la última emisión de deuda del Estado Español también son menores. Es la reacción inmediata de “los mercados” a esta inyección de liquidez.

Igual que en aportaciones anteriores de dinero público. Unas aportaciones por las que tienen que pagar, repito, un 1%, y que han dedicado a comprar deuda con un interés que, en el caso español, ha llegado al 7%.

Conclusión: “los mercados” y sus portavoces, políticos y medios de comunicación, nos engañan. La mejoría provocada por esta medicina es momentánea.

Pasados los primeros días, la enfermedad se manifiesta con más gravedad. Y los enfermos somos nosotros, la ciudadanía que no especula.

Quieren engañarnos: el euro seguirá en peligro, y nuestros impuestos serán empleados, prioritariamente, para pagar la deuda y sus altos intereses. No te dejes.

Sobre estos engaños reflexionarán en público los miembros de Attac Soledad Sánchez, Lourdes Lucía, Eduardo Jiménez y Carlos Cuesta. Tras sus intervenciones se abrirá un debate, que moderará la periodista y escritora Rosa María Artal, miembro del Comité de Apoyo de Attac.

Infórmate y actúa. Haz lo posible por acudir.

CONTRATTACANDO LAS MENTIRAS SOBRE LA CRISIS DE LA DEUDA Y DEL EURO

JUEVES, 15 DE DICIEMBRE DE 2011. 19:00 HORAS

CIRCULO DE BELLAS ARTES. SALA Ramón Gómez de la Serna

C/ ALCALÁ, 42. (METRO BANCO DE ESPAÑA)

ATTAC

Los golpes de estado del capital financiero transnacional


Los golpes de estado del capital financiero transnacional

Alejandro Teitelbaum (especial para ARGENPRESS.info)

I. Los pueblos de los países llamados periféricos tienen una larga experiencia en materia de “políticas de ajuste” impuestas por el capital financiero transnacional representado por instituciones como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Políticas de rigor destinadas a pagar la deuda externa, la que tiene la virtud de autoreproducirse y crecer indefinidamente, mediante la aplicación de intereses usurarios y la capitalización de los intereses adeudados, entre otras cosas.

Y cuando ha sido necesario se ha recurrido a los golpes de Estado para acelerar el ritmo de los “reajustes estructurales”, es decir la profundización de la sobreexplotación de las clases populares.
Pero desde hace un tiempo estas estrategias de despojo se han mundializado y las nuevas víctimas incluyen notoriamente a los pueblos de Europa.
Ahora los golpes de Estado no son militares sino ejecutados directamente por el capital financiero que se “pone nervioso” cuando un Estado no paga puntualmente sus deudas poniendo en riesgo sus superbeneficios e impone sucesivas “políticas de rigor” y “reajustes estructurales” y el remplazo de los elencos gubernamentales.
Su nerviosismo se agudizó al extremo cuando Papandreou amagó con un referendum sobre las políticas de ajuste. El dúo Merkozy y la Unión Europea INTIMARON a Papandreou para que abandonara la idea extravagante de una consulta popular.
El capital financiero -que tiene la batuta- parece invisible y los ejecutores visibles son sus fieles servidores : el Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional a nivel regional e internacional y a nivel nacional los gobiernos europeos encabezados por el dúo Merkel-Sarkozy (Merkozy) y el de Obama en los Estados Unidos
Pero últimamente la dictadura del capital financiero transnacional ha quedado al desnudo colocando a sus propios peones al frente del Banco Central Europeo y de los gobiernos de Grecia e Italia. Los tres aparecen vinculados a GOLDMAN SACHS, que forma parte del riñón del capital financiero y del aparato del Estado yanquis.
Mario Draghi, nuevo presidente del BCE, diplomado en economía en el Instituto Tecnológico de Massachussetsu (MIT), se ocupó de las privatizaciones en Italia de 1993 a 2001, fue vicepresidente de GOLDMAN SACHS para Europa entre 2002 y 2005. Como tal, estuvo encargado de empresas y Estados y se ocupó de vender swaps (productos financieros) que permitieron, entre otras cosas, disimular la envergadura de la deuda griega.
Mario Monti, el nuevo primer ministro italiano, diplomado en Yale, es miembro de la Trilateral y del Grupo Bilderberg (think tank del establishement international). Es consejero internacional de GOLDMAN SACHS desde 2005.
Lucas Papademos, el nuevo primer ministro griego, también diplomado en el MIT, fue consejero del Banco de la Reserva Federal en Boston. De 1994 a 2002 fue Gobernador del Banco de Grecia, época en la que GOLDMAN SACHS “ayudó” a falsificar las cuentas del Estado griego.
Asi se ha puesto crudamente de manifiesto la esencia de la democracia burguesa que no es –como se pretende- mediadora o árbitro entre intereses diferentes o contrapuestos- sino esencialmente la dictadura de las clases dominantes sobre las grandes masas oprimidas y explotadas, como ya lo señalaron en su tiempo Marx, Engels y Lenin.
II. La fuerza de choque del capital financiero son las agencias de notación
Las principales agencias notación son Standard and Poor’s, Moody,s y Fitch.
Son instituciones privadas que se ocupan de poner notas a empresas y Estados – que van del riesgo mínimo (AAA) al riesgo máximo (CCC)- que corren los inversores financieros que prestan a dichas empresas y Estados. Existen hace tiempo pero comenzaron poniendo notas a empresas y Bancos y después extendieron su radio de acción a los Estados.
Una nota baja (riesgo alto) tiene por consecuencia automática que la empresa o el Estado que reciba un préstamo pagará un interés más elevado.
Estas agencias no tienen nada de independientes pues pertenecen a grandes capitales privados: el 13% de Moody’s pertenece al multimillonario Warren Buffet, Fitch pertenece mayoritariamente a la sociedad financiera francesa Fimalac y el 20% de su capital al grupo Hearst y Standard and Poor’s al grupo estadounidense McGraw-Hill Companies.
Cobran por sus servicios a las empresas que quieren ser calificadas y a las que utilizan las notas.
De modo que grupos privados estrechamente vinculados al capital financiero decretan la lluvia o el buen tiempo para los Estados que necesitan recurrir a préstamos del capital financiero transnacional.
Si la nota es alta (poco riesgo) el Estado pagará un interés bajo por los préstamos. Si la nota es baja (riesgo alto) el Estado pagará un interés alto, entrando así en un círculo infernal de endeudarse cada vez más y pagar intereses cada vez más altos.
Y deberá aplicar los ajustes exigidos por los acreedores que se traducen en recesión, más desocupación, congelación de salarios, privatización de los servicios públicos, recorte de los gastos sociales, etc.
Las notas no son para nada objetivas, sino que responden a la estrategia de provocar una gigantesca y permanente transferencia de recursos de las masas populares hacia el capital financiero transnacional.
El caso extremo se da cuando la agencia de notación se “equivoca” y anuncia que le ha bajado la nota a un país, como acaba de ocurrir con Standard and Poor’s respecto de Francia. Después la agencia dice que fue un “error” pero el daño ya está hecho.
Hace pocos días se habló de la posibilidad de que la Unión Europea recortara los poderes de las agencias de notación. Sobre todo su insólita facultad de ponerle notas a los Estados, por encima de toda institucionalidad de derecho público nacional o internacional. Pero todo quedó en “agua de borrajas”, como se suele decir.
III. Otras malas noticias
1. Las perspectivas inmediatas son sombrías. Prácticamente no existe una izquierda que formule una crítica completa y radical del sistema y haga propuestas alternativas audaces a la altura de las circunstancias. Sólo pequeños grupos prácticamente inaudibles a nivel de masas.
Los movimientos de “indignados” son puntualmente multitudinarios (en Grecia y en Italia; en Francia no sobrepasan algunos centenares de personas) y además carecen de dos elementos esenciales : organización y proyecto alternativo.
Los socialdemócratas están definitivamente alineados con el sistema y son intercambiables en los Gobiernos con la derecha tradicional. Cuando escribimos estas líneas el PSOE español se prepara a perder las elecciones y a dejarle el Gobierno al Partido Popular.
A Hollande, el candidato presidencial del Partido Socialista francés, le bastó un llamado telefónico de Areva, la transnacional de la energía nuclear, para suprimir un párrafo del acuerdo celebrado el día anterior con el Partido ecologista, referente al reciclaje de los desechos nucleares, altamente contaminantes.
Hollande no tiene propuestas frente a la crisis que sacude a Europa. A lo sumo el equivalente a un cuarto de aspirina para un cáncer generalizado.
De seguir así no es improbable que la mayoría del electorado –que es espontáneamente conservador y huye al cambio como gato escaldado – finalmente prefiera el original a una mala copia y reelija a Sarkozy.
2. Los países llamados periféricos no están blindados –como se quiere hacer creer- contra la crisis. Son sumamente vulnerables y ya comienzan a hacerse sentir los primeros remezones.
Son muy vulnerables porque su estructura económico-financiera es un eslabón del gran capital transnacional.
Véase, por ejemplo, respecto de Argentina, la nota de Félix Herrero “Chocolate por la noticia: ¡El modelo es capitalista!” en Argenpress del 14/11 y los datos sobre la extranjerización de la economía que aparecen en el Informe de Coyuntura Nº 8 de noviembre de 2011 del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA):
Grado de concentración y extranjerización
La transición entre la convertibilidad y la posconvertibilidad supuso un salto en materia de concentración económica. La cúpula empresaria ha logrado consolidar su importancia en la economía nacional, tal como lo refleja su peso en la producción del país y el sostenimiento de muy elevadas tasas de rentabilidad.
En el período 1991-2001, en promedio, el peso de las ventas de la cúpula empresaria fue equivalente al 20,4% del Valor Bruto de Producción (VBP) de la economía nacional; en 2003-2009 alcanzó al 28,0%.
En gran medida, este salto en el nivel de concentración se vincula con una dispar evolución de los precios de la economía versus los de estas grandes empresas. Se mantiene, a su vez, un elevado grado de extranjerización de esta cúpula empresaria, que fue resultado principalmente de las tendencias desplegadas a lo largo de la convertibilidad.
Así, en 2009 el 55,4% de las ventas totales de las 200 empresas de mayor tamaño del país está explicado por las ventas de las empresas extranjeras.
El impacto de la extranjerización sobre las cuentas externas El agudo proceso de extranjerización desplegado en nuestro país desde comienzos de la década del noventa ha determinado un sensible aumento en la remisión de utilidades y dividendos al exterior por parte de las firmas de origen extranjero. Las elevadas tasas de crecimiento económico alcanzadas desde 2003 no hicieron más que potenciar este proceso.
De esta forma, el flujo neto total de utilidades y dividendos pasó de representar US$ 633 millones en 2003 a US$ 7.159 millones en 2010. Se debe señalar que el mantenimiento de un sensible superávit en cuenta corriente desde 2003 fue uno de los pilares en los que se sustentó esta etapa de crecimiento.
En este marco, es de resaltar que el déficit generado por la remisión de utilidades y dividendos ha tenido un crecimiento notable en los últimos años. El flujo de utilidades y dividendos pasó de representar el 32% del superávit comercial en 2005 a más del 50% en 2010. (Páginas 11 y 12 del Informe de CIFRA).
PUBLICADO POR ARGENPRESS EN 16:39:00 

Los “ilustres” gurús del capitalismo


Los “ilustres” gurús del capitalismo

Como cabe esperar de toda ideología económica, el capitalismo tiene sus teóricos quienes propalan las doctrinas fundamentales y las supuestas bonanzas del sistema. Estos teóricos suelen preparar sus recetas durante un cierto tiempo para aparecer estridentemente en épocas de emergencia o bonanza del capitalismo, pero luego desaparecen misteriosamente en los períodos de crisis, quiebras o recesión.

¿Quiénes son?

La gran mayoría de estos gurús son los intelectuales orgánicos del capitalismo. Ellos son formados, sostenidos y publicitados por las más importantes universidades públicas y privadas, o por las más destacadas fundaciones donde ejercen hegemonía la burguesía, la banca y las empresas transnacionales; aunque también los hay que surgen de las canteras de especuladores financieros, o de solícitos conversos del marxismo.

Estos predicadores del capitalismo abarcan diferentes épocas, categorías y nacionalidades. Podemos encontrar diferentes representantes desde el período clásico-liberal, pasando por la etapa keynesiana, hasta el actual período neoclásico y neoliberal. Estos comprenden desde renombrados teóricos centroeuropeos, angloamericanos y asiáticos, hasta simples replicadores locales en los países periféricos y dependientes.

De acuerdo con Eric Mulot [1], el término “liberal” designa a los pensadores clásicos partidarios de la división del trabajo, fundada en la propiedad privada, tales como Adam Smith, Jeremy Bentham, Jamer y John Stuart Mill, Condorcet, etc. Se habla de los “neoclásicos” para designar a los marginalistas y a una parte de sus herederos, como Theodore Schultz, Gary Becker y Robert Lucas.

En cuanto al término “neoliberalismo”, designa la corriente de pensamiento que define a una sociedad libre como una economía capitalista cuyo fundamento político principal es el respeto de la libertad individual, concebida como la libertad de elección de un individuo ejercida en un mercado competitivo, en el sentido neoclásico del término.

Entre los principales exponentes están, en Europa Occidental: Ludwing Von Mises, Wilhem Roepke y Frderik Von Hayek. En Estados Unidos: los economistas Milton Friedman, Paul Samuelson y Jefri Sachs. Y otros de origen asiático como el politólogo Francis Fukuyama, o el ingeniero y asesor de empresas Kenichi Ohmae.

Los neoliberales, como los neoclásicos, afirman prolongar y actualizar el pensamiento de los liberales, no obstante, así como hay semejanzas existen importantes discontinuidades y hasta rupturas entre estas corrientes del pensamiento capitalista. Las principales diferencias se encuentran en las distintas concepciones de la libertad, las relaciones entre la libertad económica y la libertad política, el rol del Estado como instancia política, entre otros aspectos.

Eric Mulot concluye en que: “Si el término ‘neoliberal’ es utilizado para defender la idea de una continuidad entre corriente liberal y neoliberal, es totalmente inapropiado. Si, por el contrario, busca destacar la ruptura entre las dos corrientes, que pasa por una concepción diferente de la libertad, entonces parece apropiado.

Si es esta segunda concepción la que se elige –dice Mulot-, se vuelve difícil diferenciar entre teoría neoliberal y neoclásica, dado que la última le otorga la misma primacía a la opción individual y al cálculo racional. Ellas solo aparecen como las dos facetas de una misma fábula, de una ‘parábola’: la de Robinson Crusoe”.

Por otra parte, divergiendo de las corrientes del pensamiento económico antes mencionadas, encentramos al economista británico John Meynard Keynes. Algunas fuentes [2] indican que la teoría económica “keynesiana” es básicamente una teoría macroeconómica.

En una refutación del liberalismo o teoría clásica, se centró en el análisis de las causas y consecuencias de las variaciones de la demanda agregada y sus relaciones con el nivel de empleo y de ingresos, así como en el papel del Estado como le único ente que puede regular esta situación.

En tanto que el llamado “post keynesianismo” surge a partir de 1970 como un nuevo paradigma económico cuya figuras principales serían Michael Kalecki y Piero Straffa. Estos economistas critican la “adulteración” de las tesis de Keynes que exponen los keynesianos, como también plantean que las hipótesis neoclásicas son inaceptables.

Las argucias del discurso capitalista

Los primeros ideólogos del capitalismo como los liberales, y posteriormente los keynesianos, no es que eran más “progresistas” o más “éticos” que los ideólogos neoclásicos y neoliberales posteriores, sino que sus tesis se correspondían fundamentalmente con el nivel alcanzado en su momento por los procesos de expansión y acumulación del capital, con el grado de desarrollo de las contradicciones y la lucha de clases, y con el papel del Estado y sus políticas dentro de estos procesos.

Actualmente, explica Joan Ginebra [3], el discurso de estos gurús capitalistas se fundamenta en los propósitos neoliberales de siempre: a) una tendencia liberalizadora en la legislación laboral; b) privatizadora respecto de la acción económica del estado y c) fuertemente recortadora de los beneficios sociales adquiridos por el estamento más necesitado.

De acuerdo con este mismo autor: “Para defender sus posición en los tres frentes señalados, el capitalismo ha elaborado unos argumentos –mezcla sutil de verdades y falacias- que son repetidos incansablemente por todos sus lacayos en las universidades, en los medios de comunicación escrita o audiovisual, o en los foros políticos”. Una lista de las más comunes de estas aseveraciones puede leerse en este libro de J. Ginebra:

  • Hay que acabar con el Estado como empresario, porque no es eficaz.
  • El socialismo es… el estado emprendedor.
  • El estado empresario es corrupto.
  • El Seguro Social es corrupto y acaba en la quiebra.
  • Hay que apostar por la libertad. El desempleo es culpa de las rigideces sindicales y laborales.
  • Hay que luchar contra la inflación, que es el cáncer del desarrollo y el castigo de los pobres.
  • El proteccionismo prolonga la pervivencia de empresas ineficientes.

Como puede observarse fácilmente, los deficiencias antes mencionadas pueden y suelen presentarse en cualquier tipo de régimen económico y en muchos gobiernos ineficientes, sean estos capitalistas o de otra clase. Pero realmente el objeto de estos sofismas neoliberales es el Estado de bienestar social, sus instituciones y sus políticas asistenciales.

Lo que se pretende con ese discurso es que gobierne exclusivamente el sacrosanto Mercado; un mercado desregulado por los estados pero manipulado por los monopolios y oligopolios. O en el peor de los casos, que el llamado Estado de bienestar sea desmontado para sustituirlo por un Estado mínimo y descentralizado, cuya función principal es la de garantizar la plena libertad de los agentes económicos capitalistas.

Las contradicciones del capitalismo y el pensamiento burgués

Pero sospechosamente estos apóstoles de la economía capitalista y el pensamiento burgués no pregonan igualmente las limitaciones y contradicciones fundamentales del sistema. Estas contradicciones, que determinan las insustentabilidades y las más severas crisis del capitalismo, son celosamente ocultadas a la vista del común de la gente.

En contraste, ellas son ampliamente analizadas y explicadas por otros investigadores críticos y más serios. Sintetizando o reelaborando las ideas expuestas por algunos de estos investigadores [4], esas contradicciones serían las siguientes:

  • La contradicción fundamental entre el carácter social de la producción y la forma privada, capitalista, de apropiación de los medios y los bienes producidos; Esta contradicción constituye la base de la división social del trabajo, de la desigualdades de clases, de la anarquía de la producción, y de la crisis sistémica del capitalismo.
  • La contradicción inevitable de la meta de la producción capitalista –la obtención de ganancias en proporciones sin cesar crecientes- con los medios empleados para alcanzarla, es decir, con el ensanchamiento de la producción y el consumo; Esta contradicción constituye la base de las crisis económicas de superproducción.
  • La contradicción entre las características “progresivas” del capitalismo -manifestadas en la racionalidad del sistema de producción, en su capacidad de adaptarse a nuevas modalidades de crecimiento económico y desarrollo tecnológico-, y por otro lado las características entrópicas inevitables de su desarrollo al tener que expulsar constantemente degradación al entorno humano y natural; Esta contradicción ya ha puesto al planeta al borde de una crisis ecológica.
  • La más reciente contradicción entre la economía especulativa de los mercados mundiales de dinero y de activos financieros -conocida como la “financierización” del capitalismo-, y la economía productiva de creación de empresas y de producción de bienes y servicios; Esta contradicción ha hecho saltar por los aires el empleo y la estabilidad macroeconómica, y ha creado la grave crisis financiera y económica que estamos viviendo.
  • La contradicción entre las ideas fuerza iniciales –filosóficas, religiosas y políticas- que crearon el “espíritu del capitalismo”, y las leyes objetivas y necesarias de su inhumano desarrollo material; Esta contradicción crea a su vez una situación de doble moral, con la contradicción entre las normas morales tradicionales declaradas y la conducta práctica que son especialmente frecuentes en el modo de vida capitalista.
  • La misma contradicción se da entre la tendencia a reforzar las funciones represivas del Estado frente a quienes amenazan sus privilegios, y la reivindicación de libertad individual necesarias para el desarrollo del mercado; Esta contradicción es el origen de casi todas las crisis de gobernabilidad, así como pone en entredicho la cobertura ideológica del “neoliberalismo” respecto al dilema entre Estado e individuo, o entre libertad económica y libertad política.

Estas crisis del capitalismo son consustanciales al sistema. Pero, como destaca el economista Raúl Valdés Vivó [5], el grado de amplitud y antagonismo que han alcanzado actualmente estas contradicciones son de tal magnitud que ellas han determinado que esta nueva crisis del capitalismo sea una crisis integral del sistema:

“Abarca la crisis financiera, la real cíclica, la energética, la alimentaria, la ecológica, la de su agresiva política exterior, la ideológica, la moral, la de gobernabilidad, la de consumismo desenfrenado, y la crisis de su Economía Política”.

Las limitaciones del sistema y la teoría económica capitalistas

Al ritmo de este desarrollo contradictorio del capitalismo han venido formándose y extendiéndose las diferentes corrientes del pensamiento económico que expresan los intereses de las distintas clases.

Desde los escritos de los primeros teóricos como los mercantilistas y fisiócratas, pasando por los economistas clásicos liberales y sus críticos marxistas, los keynesianos, hasta llegar a las diferentes corrientes continuadoras o “neos” posteriores, todas han tenido como preocupación esencial las fuentes y características del proceso de acumulación del capital , o de la riqueza de las naciones, según lo llamaban los clásicos.

Este problema central de la Economía política fue abordado por uno y otros con diferentes grados de aciertos, errores o (in)consecuencias. Pero sólo serían Carlos Marx (1818-1883) y Federico Engels (1820-1895) quienes científicamente desvelarían este problema esencial del desarrollo capitalista.

Así, si bien la teoría del valor trabajo formuladas por los clásicos sirvió a Marx de base para su teoría de la plusvalía, nadie como ellos había puesto de relieve que, bajo el capitalismo, no es el trabajo mismo, sino la fuerza de trabajo, lo que constituye una mercancía.

Determinaron que la plusvalía es el valor que el trabajo del obrero asalariado crea después de cubrir el valor de su fuerza de trabajo, y que el capitalista se apropia gratuitamente.

Por consiguiente, la plusvalía es el fruto del trabajo no retribuido del obrero. Siendo así que la obtención de plusvalía, la obtención de lucro, es la ley económica fundamental del capitalismo.

Así mismo, entre muchos otros logros intelectuales, se debe a Marx el descubrimiento de las leyes de la acumulación del capital. Entendiéndose por tal acumulación a la incorporación al capital de una parte de la plusvalía o a la conversión de una parte de la plusvalía en capital. Por tanto, la fuente de la acumulación de capital.

Marx también estudió las condiciones en las que se da el desarrollo del capitalismo, la concentración y la centralización del capital. La ley de la concentración y centralización del capital trae consigo la acumulación de gigantescas riquezas en manos de unos cuantos individuos o empresas.

Igualmente analiza las condiciones de la reproducción capitalista simple y ampliada y las profundas contradicciones que la realización capitalista lleva consigo y que conducen inevitablemente a las crisis económicas.

De acuerdo con algunos investigadores marxistas contemporáneos [6], la importancia del estudio de los antes mencionados procesos radica en que ellos establecen los límites en la extensión del capitalismo como modo de producción, así como también de la Economía política burguesa como ideología.

Según señala el profesor de economía Carlo Benetti: “Estos límites se hacen visibles al considerar como objeto de estudio la “frontera” (variable geográfica e históricamente) del modo de producción capitalista” (Benetti, C., ob. cit., p. 7).

El punto es que, según el discurso de los predicadores del capitalismo, supuestamente todos los países tendrían las mismas posibilidades para desarrollar sus economías de manera “firme y sostenida” con solo integrarse sin restricciones al capitalismo globalizado.

A tal fin sugieren observar los modelos de reproducción y acumulación que experimentaron las economías capitalistas de las naciones occidentales.

Pero, como acertadamente observa Samir Amin (Ob. cit., p. 11), resulta que las nuevas economías y sus procesos de industrialización jamás podrán reproducir la misma evolución económica y social que se dio en el Occidente desarrollado, dado que, aparte de no ser un camino deseable ni sustentable, la forma y condiciones en que se conformaron gradualmente las economías centrales son imposibles de reproducir actualmente y fuera de ese contexto.

Obviamente las formas brutales de reproducción y expansión capitalista, el colonialismo y el imperialismo no son opciones válidas ni posibles para alcanzar el desarrollo por parte de las economías atrasadas.

Por otro lado –señala también S. Amin-, la posición y las posibilidades de un país en la jerarquía global viene definida no por sus deseos, sino por su capacidad para competir en el mercado mundial en una lucha desigual contra los centros que dominan los cinco monopolios:

1) El monopolio tecnológico;

2) El control de los mercados financieros mundiales;

3) El acceso monopolista de los recursos naturales del planeta;

4) El monopolio de los medios de comunicación, y

5) El monopolio de las armas de destrucción masiva.

De acuerdo con este mismo autor:

Estos cinco monopolios, tomados en conjunto, definen el marco en el que opera la ley del valor mundializada. La ley del valor es la expresión abreviada de todas estas condiciones y no la expresión de una racionalidad económica “pura”, objetiva.

El condicionamiento de todos estos procesos anula el impacto de la industrialización en las periferias, devalúa su trabajo productivo y sobrevalora el supuesto valor agregado derivado de las actividades de los nuevos monopolios de los que se beneficia el centro.

El resultado final es una nueva jerarquía, más desigual que ninguna de las anteriores, en la distribución de los ingresos a escala mundial, que subordina las industrias de las periferias a la categoría de subcontratadas. Este es el nuevo fundamento de la polarización, presagio de sus formas futuras”. (Amin. S., ob. cit., p. 19)

Los nuevos pero inciertos paradigmas del capitalismo

Veamos a continuación cuáles son las características de los nuevos paradigmas que nos presentan estos gurús del capitalismo. Importa detenernos en esto para que nos demos cuenta de cómo esta gente disfraza e intenta vendernos de manera fraudulenta su bicicleta vieja.

Tal es el caso, por ejemplo, de la supuesta nueva reconfiguración económica y moral que se presenta en El escenario global [7] por parte de los países emergentes reunidos en el BRICS (Brasil, Rusia, China y Suráfrica). Pero, a decir de Mauro Marini, esto no es otra cosa que:

“…un reescalonamiento, una jerarquización de un conjunto de países capitalistas en forma piramidal y, por consiguiente, el surgimiento de centros medianos de acumulación –que son también potencias capitalistas medianas-, lo que nos ha llevado a hablar de la emergencia de un subimperialismo”. Definido este subimperialismo “como la forma que asume la economía dependiente al llegar a la etapa de los monopolios y el capital financiero”. 

Según este mismo autor: “El subimperialismo implica dos componentes básicos: por un lado, una composición orgánica media en la escala mundial de los aparatos productivos nacionales y, por otro lado, el ejercicio de una política expansionista relativamente autónoma, que no sólo se acompaña de una mayor integración al sistema productivo imperialista sino que se mantiene en el marco de la hegemonía ejercida por el imperialismo a escala internacional”. (Mauro Marini, R., ob. cit.)

Otro ejemplo es cuando nos presentan “la revolución capitalista de China” y sus “zonas especiales de desarrollo” como un nuevo paradigma económico, pero al fin y al cabo resulta que no es otra cosa que la sustitución del socialismo por el capitalismo mediante la recreación de unos modernizados “enclaves” coloniales.

Como en el pasado, estos nuevos “enclaves” son zonas económicas que están situadas a lo largo de la costa oriental de China donde se realiza la reproducción del capital nacional e internacional, gracias a una industrialización acelerada, la maquila y la superexplotación de los trabajadores.

Cabe recordar que los “enclaves” coloniales eran aquellas ciudades o regiones determinadas donde se realizaban las actividades de importación-extracción de materias primas, bienes y servicios entre las colonias y las metrópolis. Aisladas del resto del país y su economía, estos “enclaves” se encontraban ubicados preferiblemente en las zonas provistas de puertos marítimos o fluviales.

También es el caso cuando nos regalan la idea de la exitosa industrialización llevada a cabo por los “tigres asiáticos”, o por el nuevo “tigre celta”, este último miembro de los llamados despectivamente PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y España), como un nuevo paradigma económico del capitalismo contemporáneo.

Pero después vemos que todos ellos terminan siendo unos tigres de papel víctimas de la quiebra fraudulenta, producto de la nueva economía de humo y la especulación financiera, que trae como consecuencias inmediatas el desempleo, la pérdida de poder adquisitivo, la rebaja y postergación de las pensiones, la degradación de los programas de salud y educación pública, etc. Una información más completa sobre el caso concreto de Irlanda puede obtenerse a través de los documentos que le referimos al final de este artículo [8].

Así entonces, es la cruda y terca realidad la que desmiente a estos operadores mentales de la burguesía, a sus tesis y peregrinas ideas, como aquellas que pregonan los supuestos de un capitalismo “ético”, “racional”, “popular”, “desarrollista”, “organizado”, y “sustentable”. Pero luego, frente a las “inconformidades” o los evidentes fracasos de sus consejas y predicas, ¿qué pasa con estos gurús del capitalismo?

Resulta que esta gente nunca juega limpio, por ejemplo: Si algún miembro de la jerarquía o pirámide capitalista toma efectivamente ventajas en algún aspecto del intercambio con las economías desarrolladas, entonces estos cancerberos del capitalismo le aconsejarán que “corrija” los términos de ese intercambio, bien sea modificando el valor de cambio de la moneda, el monto de los aranceles, o la tasa de los intereses.

Si todavía alguno de los países emergentes o subdesarrollados confronta dificultades, se rezaga o no sigue las consejas de estos teóricos y operadores capitalistas, entonces entrará en funcionamiento el chantaje y la imposición de los organismos internacionales.

Ahora bien, si fracasa el experimento ideado por estos teóricos y asesores de los organismos internacionales capitalistas, entonces seguramente buscarán escusas como aquella de que: “lo que sucedió fue que no se siguió la hoja de ruta previamente fijada”, o “no se aplicaron las recetas con suficiente fuerza y fidelidad” (¡!).

Y si finalmente se presentan crisis severas o quiebras de las economías “asistidas” por estos técnicos neoliberales, entonces los veremos acudir desvergonzadamente a las mismas opciones estatistas y proteccionistas que antes criticaban; o simplemente se hacen los locos y desaparecen del escenario público, conformándose con seguir rumiando sus “verdades” en el seno de las academias e instituciones de donde en mala hora salieron. Francamente estos gurús del capitalismo son patéticos.

Referencias:

[1] Mulot, Eric: “Liberalismo y ‘neoliberalismo’: ¿Continuidad o ruptura?, en Insustentabilidades del capitalismo, Actuel Marx Intervenciones N° 7, Primer Semestre 2009, María Emilia Tijoux Merino/Lom Ediciones, Santiago, Chile, pp. 23-55.

[2] Varios autores: “Keynesianismo y Post Keynesianismo, Universidad del Zulia, Venezuela, Fuente: http://es.scribd.com/doc/34234438/Keynesianismo-

[3] Ginebra, Joan: La Trampa Global, Panorama Editorial, S. A. México, D. F. 1999, pp. 51-53.

[4] Por ejemplo, Pla López, Rafael: La naturaleza del capitalismo, Fuente: www.nodo50.org/cubasigloXXI/congreso/pla_10abr03.pdf ; Torres López, Juan: La crisis financiera. Guía para entenderla y explicarla, Editado por ATTAC España, 2009; Fuente: www.attac.es ; István Mészáros: La crisis estructural del   capita l , Ministerio del Poder Poder Popular para la Comunicación y la Información; Caracas, Fuente: www.minci.gob.ve/publicaciones@minci.gob.ve

[5] Valdés Vivó, Raúl en la presentación de su título: “Crisis sin salida del capitalismo”, ante el XI Encuentro Internacional de Economistas sobre Globalización y problemas del Desarrollo, 08 de marzo de 2009, la Habana; Fuente: http://www.sierramaestra.cu/index.php

[6] Por ejemplo Amin, Samir: El capitalismo en la era de la globalización, Ediciones Paidós Ibérica, S. A., Barcelona, 1999; Mauro Marini, Ruy: La acumulación capitalista mundial y el subimperialismoen Cuadernos Políticos n. 12, Ediciones Era, México, abril-junio de 1977. Fuente: http://www.marini-escritos.unam.mx/006_acumulacion_es.htm ; Benetti, Carlo: La acumulación en los países capitalistas subdesarrollados, Fondo de Cultura Económica, México, 1976.

[7] Kenichi Ohmae: El próximo escenario global, Grupo Editorial Norma, Bogotá, 2008.

[8] Ver por ejemplo: Vicenç Navarro ¿Qué pasa en Irlanda y en los otros PIGS, incluida España?, Sistema Digital / Rebelión, Fecha de publicación: 27-11-2010;Eric Toussaint Crisis irlandesa, el fracaso absoluto del neoliberalismo, CADTM / Rebelión, Traducido para Rebelión por Caty R., Fecha de publicación: 05-01-2011;Juan Torres López Irlanda como ejemploRebelión , Fecha de publicación: 19-11-2010.

¿Qué son los mercados financieros y la especulación financiera?


¿Qué son los mercados financieros y la especulación financiera?

Alberto Garzón Espinosa (ATTAC)

Sobre estos temas: deuda pública, especulación financiera, mercados financieros, regulación financiera, ventas a corto.

De entre todos los conceptos que ahora pululan en todos los debates políticos, y que antes estaban prácticamente reservados para los debates técnicos entre economistas, hay uno de especial interés que conviene ayudar a clarificar: el de los mercados financieros.
En efecto, hoy los mercados financieros están en todas partes (televisión, prensa, e incluso en los bares), pero en general todavía hay un amplio desconocimiento acerca de lo que son realmente y cómo funcionan.
Por eso he decidido hacer unas breves anotaciones que puedan ayudar a resolver algunas dudas importantes.
¿Qué es un mercado?
En primer lugar conviene recordar que el término mercado hace referencia al espacio, físico o virtual, en el que se encuentran compradores y vendedores de algún bien o servicio.
Es decir, existe mercado allí donde se intercambien productos entre dos partes, la que los compra y la que los vende, y por ende cualquier producto tiene su mercado.
Eso significa que si nosotros queremos vender nuestro viejo libro de economía neoclásica, porque ya no nos sirve, lo que tenemos que hacer es ir a un mercado donde podamos encontrar compradores para el mismo.
Lógicamente no vamos a ir al banco a venderlo. Lo que hacemos es buscar un mercado de libros de segunda mano.
Cuando vamos directamente a la librería de segunda mano lo que estamos haciendo es ir a un mercado, el de los libros de segunda mano, porque sabemos que esa librería actuará de intermediario. La librería se encarga de reunir a compradores y vendedores y tratar de ir realizando transacciones a cambio de una comisión.
La librería te compra el libro a 5 euros y lo vende a 7 euros. Actúa como intermediario y como creador de mercado puesto que en sí misma la librería es el mercado. Puede haber muchas más librerías de ese tipo en la misma ciudad, e incluso librerías online, y al negocio completo lo llamamos en abstracto el “mercado de libros de segunda mano”.
La liquidez y el precio en un mercado
Cuanta más participación haya en un mercado mayor capacidad tendremos nosotros para poder comprar y vender nuestros bienes y servicios.
Si resulta que hay pocos vendedores y pocos compradores de libros el mercado será lento e ineficiente.
Si queremos vender nuestro manual de economía neoclásica y resulta que dentro de los pocos compradores potenciales de libros no hay ninguno al que le interese la economía no podremos realizar la venta. Eso significa que seguiremos esperando un comprador con nuestro libro en la mano.
Se dice entonces que el mercado es poco líquido, es decir, que la capacidad de convertir los bienes en dinero constante y sonante es muy reducida.
Si por el contrario hubiera muchos vendedores y muchos compradores sería mucho más sencillo encontrar otra persona que quisiera nuestro libro, por lo que quizás en muy poco tiempo obtendríamos el dinero.
Y de la relación entre el número de compradores y el número de vendedores surgen los precios.
A partir de la siguiente regla: a mayor demanda, mayor precio (y mayor oferta, menor precio).
Si, por ejemplo, vamos con nuestro libro de economía a una librería especializada en física es probable que no encontremos compradores y que el intermediario -sabedor de ello- no quiera comprarnos el libro o nos ofrezca por él un precio muy bajo, digamos de 1 euro.
Si en cambio nos dirigimos a una librería especializada en economía entonces allí sí habrá muchos compradores y, por lo tanto, demanda.
Si quisiéramos vender nuestro libro directamente a los compradores, éstos competirían entre sí por ofrecer el mejor precio con el que convencernos. Exactamente como en una subasta. Así que el intermediario -sabedor de ello también- nos ofrecerá por nuestro libro un precio mucho más alto, digamos de 5 euros.
Cada mercado tiene sus participantes
En el mercado de libros de segunda mano suelen participar únicamente individuos particulares que desean comprar y vender libros, pero no participan bancos, empresas o agentes económicos más grandes. Eso es porque cada mercado suele tener sus propios tipos de participantes.
El mercado inmobiliario, por ejemplo, hace referencia al espacio donde se encuentran compradores y vendedores de viviendas. Ahí ya no sólo encontramos a particulares sino que también encontramos en ambas partes (la del comprador y vendedor) a los bancos, a grandes empresas o incluso al Estado.
Todos esos agentes negocian los precios con los que comprarán y venderán las viviendas.
Y esto es muy importante porque todos esos agentes que no son individuos, y debido a su poderío económico, pueden modificar el mercado con facilidad.
Precisamente porque tienen la capacidad económica, ya que manejan grandes sumas de dinero, pueden comprar y vender de forma estratégica, buscando ser favorecidos en las transacciones.
Por ejemplo, los bancos actualmente tienen en España un gran stock de viviendas en venta pero que no consiguen vender. Pero en España también hay gente que quiere comprar viviendas.
La clave está en que los precios de oferta y los precios de demanda no coinciden, es decir, que por lo que los compradores están dispuestos a pagar es mucho menor que por lo que los vendedores están dispuestos a vender. Si los bancos bajaran los precios de las viviendas entonces los compradores podrían estar de acuerdo.
Los bancos, además, reducen artificialmente la oferta de viviendas al no poner en venta muchas de las viviendas que tienen y creando de esa forma una escasez aparente para mantener los precios altos.
Y esto es crucial.
Cuando hay pocos participantes en el mercado (en una de las partes) o un participante es muy poderoso económicamente puede influir mucho en cómo evolucionan las transacciones. Digamos que puede influir en la oferta y en la demanda, y por lo tanto en los precios.
Los tres o cuatro bancos más grandes pueden ponerse de acuerdo para no bajar los precios de las viviendas y mantenerse esperando que los compradores se atrevan a ofrecer más, o bien pueden también comprar masivamente casas para elevar artificialmente el precio (ya que sube la demanda).
El mercado de deuda pública
Todos los mercados a los que antes hemos hecho referencia son mercados de bienes físicos. Ahora vamos a adentrarnos en los mercados financieros, es decir, en aquellos en los que se negocian títulos que conllevan compromisos futuros de pago.
El más conocido por su radiante actualidad es el mercado de deuda pública.
El mercado de deuda pública es el mercado donde se encuentran por una parte los países que necesitan financiación y, por otra, los inversores que están dispuestos a proporcionarles esa financiación. Ya sabemos que cuando un Estado tiene déficit (menores ingresos que gastos) necesita pedir prestado, y una de las formas para hacerlo es emitiendo títulos de deuda pública.
Esos títulos que emite son comprados por inversores que lo que están haciendo en realidad es prestar al Estado ese dinero a cambio de que en un plazo de tiempo determinado el Estado les devuelva ese dinero junto con un porcentaje de intereses. Al porcentaje de intereses se le llama rentabilidad.
Como todos los Estados tienen necesidad de endeudarse el mercado de deuda pública está siempre muy activo, especialmente en tiempos de crisis. Hay mucha oferta (títulos de deuda pública de diferentes países) y mucha demanda (inversores que buscan rentabilidad segura, puesto que se supone que los títulos de deuda pública son los más seguros; si no paga el Estado es que la cosa está verdaderamente mal).
Y en este mercado los participantes son fundamentalmente los grandes inversores financieros (banca y fondos de inversión gestionados por ellos), y no ya tanto los particulares (que en cualquier caso pueden participar).
Si nosotros somos el gestor de un fondo de inversión de un banco, es decir, una persona que tiene a su cargo una gran cantidad de dinero que quiere revalorizar, esto es, convertir en más dinero, tendremos que valorar si nos conviene invertir en el mercado de deuda pública.
Y si decidimos que sí debemos también decidir qué títulos concretos de deuda pública comprar. Por eso vamos al mercado de deuda pública y vemos qué ofrecen los diferentes países.
El sistema de venta de títulos es por subastas, aunque hay varios tipos de subastas así como también hay varios tipos de títulos y vencimientos (plazos de devolución), así que cada país ofrece un precio por sus títulos de deuda. Los inversores buscan siempre los títulos más baratos porque son los que ofrecen más rentabilidad.
Se sigue el siguiente razonamiento: menor precio refleja más inseguridad y mayor rentabilidad. Si el precio es bajo significa que hay pocos compradores y eso significa que la gente no se fía suficiente de que se les devuelva el dinero, por lo que esos compradores exigen una rentabilidad más alta.
Si un país, por ejemplo España, ofrece títulos y en la subasta van pocos compradores entonces tendrá que bajar el precio de sus títulos y, por ende, subirá la rentabilidad de los mismos, es decir, pagará más en concepto de intereses por cada título que venda a los inversores.
En realidad cada país está haciendo sus subastas y llamando de esa forma a los inversores.
Y los resultados de esas subastas son diferentes según los países, diferencias de las cuales nacen conceptos como el de “prima de riesgo” (que cuantifica la diferencia de rentabilidad ofrecida por los países respecto de Alemania, que es el país con una economía más sólida).
Se supone entonces que los precios de los títulos reflejan los fundamentos de la economía o, más concretamente, la capacidad que cada país tiene para devolver el dinero. Pero en realidad no sólo depende de eso.
La especulación en el mercado de deuda pública
Sabemos entonces que por un lado tenemos a la oferta (países) y por otro lado a la demanda (los inversores), que se reúnen en el mercado de deuda pública para negociar.
Unos buscan financiación y otros la ofrecen a cambio de un porcentaje en intereses y el compromiso de devolución del dinero prestado. Y como en todo mercado también se puede influir en él para crear unas mejores condiciones que te favorezcan.
Supongamos ahora que soy un inversor. Concretamente soy Jorge Soros, gestor de un fondo de inversión multimillonario. Me levanto por la mañana y miro en las pantallas de mi oficina cómo están los indicadores fundamentales de la economía (crecimiento, inflación, etc.), las noticias de última hora (las declaraciones de los gobiernos, por ejemplo), las subastas de deuda pública programadas para hoy y también los mercados secundarios de deuda pública (que son los lugares donde se compran y venden los títulos de deuda pública por segunda y más veces; como los libros de segunda mano pero en títulos).
Entonces planeo mi estrategia. Como gestiono un fondo multimillonario tengo capacidad para mover el mercado, es decir, mi oferta de compra o venta es tan cuantiosa que es prácticamente la totalidad del mercado. Si decido comprar títulos de deuda pública de España eso incrementará la demanda y eso mandará una señal al resto de inversores: la gente está comprando títulos de España, lo que quiere decir que se fían de ellos y por lo tanto son más seguros.
En consecuencia el precio subirá y la rentabilidad caerá. España podrá conseguir dinero más barato (pagará menos en concepto de intereses). Pero claro, ¿para qué yo, Jorge Soros, voy a querer comprar títulos que me den poca rentabilidad? Tengo mejores planes, concretamente imitar la estrategia que un tal George Soros hizo en el Reino Unido en los noventa y que hizo a un país entero ceder ante él (ver aquí).
Lo que hago como inversor es lo siguiente. Voy al mercado secundario de deuda pública y pido prestados muchos bonos, una gran cantidad.
Cuando tengo todos esos bonos voy preparando el terreno para el ataque, lo que consigo gracias a la publicación de rumores y exageraciones (“España va mal”, “sus cuentas no salen”, “los planes no funcionan”, “se necesitan más recortes”, etc.) y cuando los tambores de guerra han sonado suficiente… en ese momento vendo masivamente todos los títulos que me han prestado a un precio de 1.000 euros el título.
Entonces el resto de inversores que están también mirando sus pantallas ven lo siguiente: noticias de desconfianza en España y un número bestial de venta de títulos de deuda pública.
Esos inversores razonan pensando que los inversores están vendiendo títulos de deuda pública porque no se fían, y entonces todos hacen lo mismo. Se produce una estampida con muchas decisiones de venta que hacen bajar los precios. Y cuando los precios han bajado mucho aparezco yo otra vez, Jorge Soros, y los compro masivamente a 200 euros el título.
Consecuencias de todo el proceso: yo vendí los títulos a 1.000 euros y los compré a 200 euros. Como eran prestados también tendré que pagar un poco en concepto de intereses a la hora de devolverlo, pero seguiré ganando.
Y la otra consecuencia es que España está bajo ataque permanente y en la próxima subasta que haga los inversores le exigirán mucha mayor rentabilidad porque en teoría el mercado (secundario de títulos) está reflejando que no garantiza bien la devolución de los títulos, es decir, que su política económica debe cambiar para asegurar más confianza.
Es entonces cuando llegan los planes de ajuste “impuestos” por los mercados financieros y el ya conocido “chantaje de los mercados“.
Los agentes financieros y las operaciones especulativas
Como nuestro yo del ejemplo, Jorge Soros, está repleto el sistema financiero. Y no es para menos puesto que la única lógica del capital financiero (ese dinero que busca transformarse en más dinero) es ni más ni menos que buscar las oportunidades de mayor rentabilidad y, si es posible, crearlas.
Los especuladores son en realidad los propios inversores, no son una figura distinta, ya que su lógica es lo único que cuenta. Y como tales operan como los tiburones: huelen sangre (por ejemplo cualquier noticia real de una economía, tal como las trampas contables de Grecia) y atacan sin piedad extorsionando hasta el límite.
No hay inversores buenos ni inversores malos: son todos inversores operando con sus propias reglas, por supuesto inmorales y antisociales (pues sólo responden ante la rentabilidad). Es un capitalismo de hipercompetencia (leer esto para ver ejemplos y entender la lógica) y sólo los más “listos” ganan.
Los mercados financieros no son entes abstractos como nos hacen creer, y tampoco son entidades divinas que nos dicen lo que está bien y lo que está mal. Son simples jugadores de casino aprovechando su inmenso poder para hacer y deshacer la economía mundial, sin atender a las consecuencias.
Durante más de treinta años de hegemonía del neoliberalismo estos agentes (bancos, fondos de inversión, grandes empresas, etc.) han creado las condiciones para explotar mucho más este negocio.
Han desregulado los mercados, permitiendo su expansión a todos los niveles y eliminando casi todas las normas que limitaban diferentes prácticas, y han creado productos financieros complejos con los que seguir jugando más y más para seguir respondiendo al mismo objetivo.
El ejemplo de Jorge Soros es uno más entre tantas otras formas de manipular un mercado cualquiera. Y las conspiraciones no hacen falta cuando todos los inversores se aprovechan de esas situaciones en las que quien paga al final es el Estado.
Por todo esto, y por mucho más, estamos completamente legitimados cuando decimos que en este mundo, nuestro mundo de hoy y no el del siglo XIX, la clase dominante que se parapeta tras los bancos y fondos de inversión, está explotando y desplumando a las clases populares.
Y como dijo el multimillonario Warren Buffet “la lucha de clases sigue existiendo, pero es la mía la que va ganando”. Para cambiar ese hecho creo que necesitamos empezar a comprender la esencia de los fenómenos que están detrás de cada paso de regresión social.

PUBLICADO POR ARGENPRESS EN 13:54:00
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¿Y si implosiona el capitalismo?


ANTÓN BAAMONDE

¿Y si implosiona el capitalismo?

ANTÓN BAAMONDE 14/08/2011

Nadie previó la revolución de Irán. ¿A quién se le iba a ocurrir que las casetes de un viejo ayatolá exiliado en París excitasen la imaginación de un país que era el puente de lanza de Estados Unidos en el mundo árabe y, menos aún, que tuviesen el poder de inspirar el derribo del Emperador Reza Pahlevi y, con él, de aquella hermosísima Farah Diba que ocupaba las páginas centrales de las revistas que compraban nuestras madres?

Que ni la CIA, ni el MI5, ni el poderoso Mosad, ni la pléyade de analistas y expertos en el mundo árabe viesen venir los acontecimientos ya nos dejó muchas dudas sobre la inteligencia de la Inteligencia y sobre la capacidad de previsión de nuestras elites.

  • Por supuesto, como todos ustedes, yo también quisiera creer en que hay alguien al mando

Pero peor fue la caída de la Unión Soviética: aquellos días que conmovieron al mundo en 1991. En cuestión de meses la otrora superpotencia se disolvió como un azucarillo sin que tampoco nadie supiese adivinarlo. Se sabía que la competencia entre los dos sistemas sociales estaba agotando las reservas de legitimidad del estado soviético. Pero nadie imaginó aquella rápida vorágine en que la Perestroika de Gorbachov fue retada por el fracasado golpe de Estado de la vieja guardia del partido y menos aún que a aquel “héroe de la retirada” -como lo denominó Hans Magnus Enzensberger- lo despidiese Yeltsin, aquel borracho inculto y osado. Cuando este decretó la disolución del PCUS decidió el final anticipado del siglo XX. Nadie previó tampoco aquello.

Son ejemplos que deberían limitar la casi instintiva arrogancia de la opinión pública occidental, siempre confiada en estar protegida de los avatares de la historia. La revolución iraní y la implosión de la URSS son dos magníficas muestras de que el mundo no es tan racional y predecible como tendemos a imaginarlo. Al menos como antídoto contra esa vanidad deberíamos repetir de cuando en cuando las palabras de Macbeth “La vida es un cuento narrado por un idiota, lleno de furia y de ruido, y que nada significa”. Los clásicos sirven para algo, ya lo ven ustedes. Incluso la filosofía política, cuando no se degrada a logomaquia.

Hannah Arendt en un breve libro, Crisis de la República, dejó constancia de lo poco que sabía el Pentágono acerca de las circunstancias del terreno en plena guerra de Vietnam. Basta pensar en Irak o Afganistán para entender que no son cosas del pasado. No se fíen de quién les manda: tal vez ni es tan listo ni sabe tanto.

Por supuesto, como todos ustedes, yo también quisiera creer en que hay alguien al mando. Alguien que sabe hacia dónde vamos. Pero ¿y si esta crisis en forma de V, de L, de W o de lo que ustedes quieran se vuelve inmanejable? La reluctancia de los estados a la hora de manejar a los así llamados mercados -y que sólo lo son de productos financieros- es antológica.

Su impotencia, colosal. No parece haber estadistas en este ancho mundo. No sólo es una cuestión de izquierdas o derechas. Al fin y al cabo, aunque uno sospeche que todo esto consista simplemente en llevarse el estado del bienestar por delante, aprovechando que el capitalismo ya no tiene nada enfrente -ni lo que fue otrora la clase obrera ni otra cosa- De Gaulle nacionalizó la Renault y Kennedy incentivó la lucha contra los monopolios.

Decretar la impotencia de la política ante los mercados es jugar con fuego, abrir la puerta al caos y, en definitiva, a la posibilidad de la implosión. Y ya sabemos lo que sucedió en la extinta URSS: que el poder del estado fue sustituido por lobbys y mafias que se apropiaron de él.

El célebre libro de Stiglitz El malestar de la globalización da buena cuenta de ello. Y de cómo las instrucciones del FMI favorecieron ese proceso, que dio lugar a un país en el que crecieron enormemente las tasas de mortalidad al tiempo que el consumo de lujo se disparaba gracias a los disparatados, y horteras, hábitos de consumo de la nueva nomenklatura.

Pero, para parafrasear a Baudelaire, vivimos en tiempos en que la gente decente es blanda y cobarde y en los que sólo los bandidos tienen convicciones.

Hace ya mucho tiempo que los gobiernos saben lo que tendrían que hacer ante el continuo reto a la civilización tal y como la hemos conocido desde el final de la segunda guerra mundial.

Saben que deberían revertir la desregulación para evitar el continuo jaque a los estados y a las empresas con visión de largo plazo. Saben que, frente al vértigo telemático, sería necesario recuperar la lentitud natural de las cosas.

De Enron aquí sobra experiencia de adónde nos puede llevar el casino global. Pero las relaciones de poder han puesto en el mando a los peores que han tenido, están teniendo, el enorme éxito de culpabilizar a los pobres de su pobreza.

Para ellos basta con que caigan unas migajas del saco de alfalfa del caballo de los poderosos a los pajarillos esmirriados.

Que eso provoque disturbios, como ahora en los suburbios de Londres no es, desde luego, nada que les preocupe. Ellos no viven ahí.

http://www.elpais.com/articulo/Galicia/implosiona/capitalismo/elpepiautgal/20110814elpgal_7/Tes

CRISIS DE LA DEUDA. Bomba de relojería. CRACK del capitalismo


Crisis de deuda soberana arrastra al colapso del sistema financiero

avatarMarco Antonio Moreno  8 de julio de 2011 | 08:00

World debt

Una de las claves más incomprendidas de la actual crisis es su carácter de global. La crisis de crédito iniciada el año 2008 se diferencia de las crisis financieras de 1929 y 1987 por su carácter profundamente global dado que es un producto genuino y altamente desarrollado en las finanzas globales de los países avanzados. La alambicada ingeniería financiera que permitió elevar los índices de prosperidad, también se prestó para los abusos y fraudes que multiplicaron varias veces a la economía real en la que ha pasado a ser conocida como la mayor estafa de la historia.

Por eso que esta crisis es una crisis que demuele toda la estructura del esquema ponzi de las finanzas modernas, al tiempo que propina el más brutal golpe a la confianza del sistema. Nadie confía en la banca, y ni los propios bancos confían en el sistema financiero. Hasta los bancos alemanes tienen un apalancamiento 32 a 1 (han multiplicado 32 veces cada “euro real”), y cuando Lehman Brothers quebró, su apalancamiento era 30 a 1. Basta una caída del 3,5% para que desaparezca todo el capital de la banca alemana. El actual nerviosismo es fruto de ese elevado apalancamiento en el cual un leve temblor en Atenas puede desatar un fuerte desastre en el núcleo europeo. Lo de ahora, insisto, es sólo nerviosismo. El pánico se desatará cuando efectivamente llegue ese momento que tanto la UE como el BCE y el FMI (la troika) se esfuerzan por dilatar lo más posible, como si la dilación implicara una amortiguación del problema.

Si la dilación permitiera efectivamente un reordenamiento de las deudas, sería esperable pensar en un derrumbe programado del sistema. Pero no hay tal. El colapso del crédito se propaga y amplifica a todo nivel por el desmoronamiento de ese esquema ponzi que amplificó veinte veces la economía real. Y recordemos que la estructura ponzi es como la de un castillo de naipes. Su derrumbe no deja nada en pie. Esto es algo que nunca había ocurrido en la historia humana, pese a la ferocidad de las crisis citadas, o al colapso que significó la crisis petrolera 1973-1974. Pero esta mirada quizá permita comprender la constante mutabilidad de la actual crisis que no se detendrá hasta que todo el fraudulento sistema financiero sea destruido. Como se comprenderá, se trata de una purga para la que nadie estaba preparado.

Ausencia de un “Plan B” exacerba la desconfianza

Uno de los hechos que demuestra la total ausencia de preparación para enfrentar este momento, es la inexistencia de un “Plan B” para permitir una reestructuración ordenada del alto endeudamiento que enfrentan países como Grecia, Irlanda y Portugal. La situación de estos países ha obligado alBCE a inyectar altas sumas de dinero y nadie puede pretender que estos países devuelvan esas deudas en los plazos y tiempos acordados. Considerados como “soluciones de emergencia”, los planes de rescate no han sido más que un calmante transitorio que en muy breve plazo se convertirán en pesadilla. Un pesadilla que bien puede ser el inicio del final del juego.

Grecia enfrenta el problema de que forma parte del euro y eso le impide crear su propia moneda. Al no poder imprimir su propio dinero depende del euro para pagar sus deudas. Como no puede dar impulso a su economía, necesita de la ayuda externa, algo que sus socios europeos le conceden a un alto costo. Costos tan elevados que han llevado la deuda griega a niveles asfixiantes: para el segundo semestre alcanzará el 166% del PIB. Esta es una prueba concreta de que la troikaUE/BCE/FMI, sólo ha postergado el colapso de Grecia dado que ha sido incapaz de concederle préstamos a un costo razonable, en la pretensión de arreglar en el camino toda esa pesada carga, algo tan ilusorio como imposible.

Grecia será incapaz de pagar esa deuda y se verá en problemas hasta para el pago de los intereses. Las apuestas del BCE de una “recuperación milagrosa” para Grecia no corresponden a estos tiempos. El único milagro real es la constatación a toda escala de los intereses reales del BCE y su empecinamiento por defender al núcleo duro de la UE y dar la espalda a la periferia. Como lo señalamos anteriormente, los “rescates” a la periferia solo han buscado salvaguardara los grandes centros financieros del núcleo.

Hasta el momento, los gobiernos han sido los grandes amortiguadores de los problemas financieros dado que compraron la idea de que esta crisis era un problema de liquidez, sin sospechar que se trataba de una crisis de insolvencia, de un colapso terminal del sistema. Así fue como permitieron la resurrección de la banca zombi al alto costo de sumergir al mundo en la primera gran crisis de la deuda soberana global. Ahora son los gobiernos, es decir los contribuyentes, quienes cargan con la deuda y con las amenazas de corte en el suministro de crédito. Este juego de casino es completamente paralelo al que se vive al otro lado del Atlántico con el dólar. Como juegos simétricos y gemelos, que se han nutrido y potenciado en sus fraudes mutuos, se acercan simultáneamente a su colisión final. Un choque que no tendrá segundas partes.

En El Blog Salmón | Cómo el sistema financiero creó la deuda y nos arrastró a donde estamos ahora,Los costos ocultos de los rescates sumergen al BCE en la bancarrota
Más información | CNN Money

Cómo el sistema financiero creó la deuda y nos arrastró a donde estamos ahora

avatarMarco Antonio Moreno  15 de junio de 2011 | 08:00

World debt

El colapso económico es inminente. Los países más industrializados del mundo enfrentan una gran crisis de deuda provocada por el quiebre del crédito del año 2008, tras la crisis de las hipotecas inmobiliarias y la caída de Lehman Brothers. Estas crisis originadas por un colapso del crédito resultan ser mucho más prolongadas y profundas que las crisis desatadas por un estallido inflacionario. Gran parte del mundo se enfrenta a este tsunami de la deuda que los tiene al borde de la bancarrota, como Grecia, Irlanda y Portugal. Sin embargo, ¿puede hablarse de bancarrota cuando estos países poseen enormes riquezas en capital humano y recursos productivos? De acuerdo al actual sistema financiero sí. Y por eso que los Servicios Públicos están siendo recortados y los Bienes Públicos están siendo privatizados. A los gobiernos (y es cierto que hay muchos gobiernos irresponsables y corruptos, como los que financian guerras) se les suele cargar todo el peso del gasto excesivo. Y esto que deben asumir los gobiernos de turno, recala en todos los contribuyentes por igual. Nadie se escapa, haya o no disfrutado de la espiral de consumo o de la inflación de la burbuja de crédito. Por eso en este post intentaré describir cómo se creó la enorme espiral de deuda que hoy tiene al mundo en el pánico.

Contrariamente a la creencia popular, el dinero que circula por el mundo no es creado por los gobiernos sino por la banca privada en forma de préstamos, que es el origen de la deuda. Este sistema privado de creación de dinero se volvió tan poderoso en los últimos dos siglos, que ha llegado a dominar a los gobiernos a nivel mundial. Sin embargo, este sistema contiene en sí mismo la semilla de su propia destrucción, y es lo que estamos experimentando en la actual crisis: la destrucción del sistema financiero que hemos conocido, dado que no existe ningún tipo de salida por las vías convencionales, pues, por sus colosales niveles, se trata de una deuda que esindevolvible.

Para comprender ésto hay que señalar que el sistema financiero ha funcionado siempre como ungigantesco esquema ponzi, donde los nuevos deudores permiten mantener la velocidad del crédito y el pago de los intereses. Si se produce un colapso de los nuevos deudores el sistema se queda sin la opción de pagar intereses y conceder más crédito. Y a medida que esta opción se endurece en el tiempo, el sistema entero colapsa y requiere inyecciones de liquidez con la esperanza de que los flujos vuelvan a la normalidad. El adiestramiento del adn colectivo a la dependencia del crédito dio resultado a este retorno a la normalidad durante varias décadas. Pero hasta el adn acusa fatiga: y en esta codependencia al crédito recuerda los síntomas de la esclavitud: la esclavitud a la deuda.

La creación de dinero a través del sistema de reserva fraccionaria

Los bancos centrales son los responsables de la oferta monetaria primaria, o base monetaria, conocida también como dinero de alto poder expansivo. Este dinero de alto poder expansivo es el que llega a los bancos privados, que son quienes lo reproducen por la vía del crédito. La reproducción del dinero original depende de la tasa de encaje, o reservas mínimas requeridas, que produce el efecto inverso: ante menor exigencias de reservas, mayor es la cantidad de dinero que crea la banca privada. Esto se conoce como el multiplicador monetario, y su fórmula, de gran simpleza es m=1/r, donde m es el multiplicador monetario, y r el nivel de reservas exigidas, en porcentaje.

De este modo, ante un nivel de reservas del 50% (r =0,5 en la ecuación), el multiplicador monetario es 2, como era en los orígenes de la banca inglesa en el año 1630. Si el nivel de reservas es del 20%, el multiplicador monetario es 5, y si las reservas exigidas son del 10%, el multiplicador es 10 (m=1/0,1) , lo que indica que se está multiplicando diez veces la cantidad de dinero real ofrecida por el banco central.

Gran parte de la desregulación financiera promovida desde los años 80 consistió en dar a los bancos la mayor de las libertades para la estimación de sus reservas. De este modo el clásico estigma de reservas en torno al 10% o 20%, fue reducido a niveles del 1%, e incluso inferiores, como lo fue con Citigroup, Goldman Sach. JP Morgan y Bank of America que, en sus momentos más serios, afirmaban tener una tasa de encaje del 0,5%, con lo cual el multiplicador (m=1/0,005) permitía crear 200 millones de dólares con un solo millón de dólares en depósito. Y en el período de la burbuja, las reservas llegaron a ser inferiores al 0,001%, lo que indica que por cada millón de dólares en depósito real, se creaban 1.000 millones de dólares de la nada.

Esta fue la gallina de los huevos de oro para la banca. Una gallina que era a todas luces insostenible y que fue asesinada por la propia codicia de los banqueros que se arrimaron al carro del crecimiento exponencial del dinero hasta que este colapsó, demostrando que toda ficción se asfixia en la conjetura, y nada es sino sólo lo que es. El remedio que ofrecían los bancos centrales era muy simple: apenas husmeaban un incremento de la inflación elevaban la tasa de interés para así encarecer el crédito y bloquear los potenciales nuevos préstamos (cortando de este modo los potenciales nuevos préstamos) e incentivando, a tasas más altas, el “ahorro” seguro de los prestamistas.

¿Se logra entender ahora el abismo en el cual estamos, y por qué gobiernos y bancos centrales corren a tapar esos enormes agujeros que dejó el dinero falsamente creado? ¿Se entiende por qué la Fed y el Banco Central Europeo corren a rescatar la basura de los activos tóxicos creada en este tipo de operaciones? Si queda con dudas, cuelgo aquí este clip que puede ayudar a comprender parte importante de este fenómeno. Este documental fue realizado el año 2006 y contiene serias advertencias que no fueron escuchadas ni por los gobiernos ni por la gente. Por algo será.

En El Blog Salmón | La historia de la deuda pública global y sus consecuenciasLa economía mundial rumbo a una “tormenta perfecta”

La historia de la deuda pública global y sus consecuencias

avatarMarco Antonio Moreno  22 de mayo de 2011 | 08:00

Deuda EEUU

La historia de la deuda pública es la historia misma del poder: la forma en que se ha ganado y también cómo se ha perdido. La arrogancia, los sueños y las fantasías del poder, siempre han conducido a los hombres a disponer de los recursos de los demás, sea en la esclavitud, en la colonización, o en los planes para consolidarse en el poder. Varios momentos de la historia dan cuenta del sorprendente auge de la deuda producto de las guerras y el costoso derramamiento de sangre. Pero nunca se había visto un nivel de endeudamiento tan elevado en tiempos de paz, como los producidos desde 1980 en adelante. La gráfica muestra la deuda de Estados Unidos y su aceleración desde los años 80. Nunca la deuda había crecido a niveles que amenazaran la estabilidad política y la calidad de vida futura.

El tema de la deuda no es nuevo. Lo nuevo es la forma en que hoy los acalorados debates proclaman como única salida los draconianos recortes presupuestarios que están hundiendo aún más a la economía mundial. Coludidos con las agencias calificadoras de riesgo y con los tenedores de bonos, se pretende hacer creer que los actuales niveles de endeudamiento son el umbral de la próxima crisis. Se olvidan que el colapso de la deuda es una consecuencia directa de la crisis que generó la burbuja, en décadas de falso crecimiento alentadas justamente por la deuda. En esa etapa de la plata dulce y el consumismo fácil, nadie se ocupó de atender la deuda y considerar sus desastrosas consecuencias. ¿Por qué hacerlo ahora tras el estallido de la burbuja?

Hasta antes de la crisis, a toda persona que hablara de los peligros del abultado endeudamiento lo acusaban de pesimista y agorero. Y ahora, cuando los gobiernos deben endeudarse para luchar contra la crisis, se cierran todos los mecanismos de crédito incluso de las instituciones que deberían velar por la estabilidad económica mundial. La historia se repite con exactitud implacable y se sabe que una crisis financiera originada por un abultado apalancamiento puede tardar una década entera en normalizar la actividad económica. Una década que marca la necesaria transición entre el pasado y el futuro. ¿Qué han hecho las autoridades mundiales para sincerar que los años del consumismo fácil, vía burbuja de crédito, han terminado, y que ahora viene una dolorosa etapa de bajo consumo?

UK public debt

A lo largo de la historia, como la que refleja esta gráfica para la deuda pública del Reino Unido, en cada situación de elevado endeudamiento, los gobiernos tenían ocho opciones para evitar el desastre: 1. elevar los impuestos; 2. disminuir el gasto; 3. aumentar el crecimiento; 4. tener una tasa de interés más favorable; 5. producir inflación; 6. provocar una guerra; 7. buscar ayuda externa; 8. operar por decreto. Estas ocho opciones se han empleado en los últimos mil años, pero sólo una de ellas es hoy plausible y deseable: el crecimiento. Una economía en crecimiento (lo que aumenta los ingresos fiscales) permite la absorción de la deuda y restablece la sostenibilidad de las finanzas públicas. A continuación, puede reanudar el flujo de préstamos y animar a un mayor crecimiento de la economía. Los gobiernos responsables no pueden financiar sus gastos con los préstamos, y deben realizar sus inversiones en un nivel que sea sostenible, es decir, que se puedan pagar.

Como señalamos a comienzos de año, en España se ha comenzado a librar la batalla final por el destino del euro. Una batalla sin cuartel tensionada por los problemas de la deuda, el desempleo y los grandes desequilibrios amplificados por una idea de convergencia que nunca llegó. En las teorías de crecimiento económico vigentes (Solow y Barro) existe la fantasiosa idea de una tendencia a la convergencia. Esta fue la llave para la instalación del euro, dado que en teoría los salarios y las productividades convergerían gradualmente en los países de la eurozona. Pero la convergencia no pasó de ser una utopía, y las enormes brechas salariales demuestran que una vez más la teoría falló, con Premios Nobel incluídos. La deuda, el desempleo, y el decrecimiento con deflación son los pasos de esta nueva fase de la crisis que implicará recortes con “hachas y motosierras” sea cual sea el gobierno de turno.

El estallido de la burbuja de crédito a nivel mundial no sólo condujo a la primera gran recesión desde la década de los años 30, sino que también dejó una enorme carga de deuda que pesa sobre los objetivos de la recuperación económica en su conjunto, tal como planteamos hace año y medio enLa crisis de la deuda global está en sus inicios. Se pensó que el problema de la crisis era algo totalmente transitorio y que bastaba con inyectar liquidez a los mercados para que todo comenzara a fluir tal como antes del estallido de la crisis. Si bien hoy todas las discusiones se centran en los posibles mecanismos que ayuden a impedir crisis similares en el futuro, lo cierto es que se ha avanzado muy poco a nivel global para superar la crisis del presente. Es como dar instrucciones de dieta alimenticia a un paciente que aún se encuentra en estado de coma. Gran parte de este flagelo responde al mezquino sinceramiento con que se ha enfrentado el tema, en el cual han primadointereses individuales por sobre los intereses colectivos.

En el caso de la deuda española, el año pasado Global McKinsey Institute presentó una importante investigación en la cual dio cuenta del abultado crecimiento de la deuda y del sobreapalancamiento financiero en los años previos a la crisis. Este informe dio cuenta de los verdaderos orígenes del apalancamiento financiero de los países industrializados, y para el caso de España presentó la siguiente gráfica:

Spain Debt

Hasta 1980 la deuda total de España era levemente superior al PIB, siendo la deuda de las empresas no financieras responsable de un 57% del endeudamiento. El sector financiero alcanzaba un endeudamiento del 11% del PIB, el mismo que mantuvo durante veinte años. Nótese que para el año 2000, el sector financiero presenta el mismo 11% de endeudamiento, pero para el primer trimestre de 2009 su porcentaje de deuda se multiplicó ocho veces para llegar al 82% del PIB. En sólo 9 años, o mejor, en la década del euro, la deuda de las instituciones financieras aumentó 750%, mientras en este mismo período la deuda pública bajó del 63% al 56% del PIB. Las empresas no financieras multiplicaron su endeudamiento al pasar del 74% del PIB al 141%. Es decir, en la década del euro la deuda total se duplicó hasta llegar al 366% del PIB.

Frente a esa deuda, originada principalmente por la banca y el sector privado, se pretende pasar factura a todos los ciudadanos. Una cosa es que Warren Buffett considere que todos somos culpables de la crisis, y otra es condonar a los verdaderos responsables. La economía actual se encuentra ante un nudo gordiano que está rebasando los límites de la estabilidad social. El desempleo global, no sólo en España, se encuentra en los niveles más elevados de las últimas dos décadas, y hasta que no se comprenda que el trabajo productivo es el tema central de la economía, la economía seguirá por el camino que se instauró hace treinta años: el despeñadero.

En El Blog Salmón | La bomba de tiempo de la deuda globalLa deuda española global: quien debe, cuánto debe, y a quien le debe
Más información | Debt and deleveraging: The global credit Bubble and its economic consequences
Imagen | Visualecon

Hyman Minsky, el economista del momento

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avatarMarco Antonio Moreno  18 de enero de 2009 | 23:05

empire
En 1974 el economista estadounidense Hyman Minsky advirtió que los ciclos económicos podían significar una bomba de tiempo. Seguidor de Keynes, y enemigo de las desregulaciones que por esos años comenzaba a promover Milton Friedman, Minsky advirtió que la economía podía ser arrastrada al abismo si los gobiernos no construían sólidas defensas para la estabilidad financiera.

Minsky advirtió que en tiempos de prosperidad se desarrolla una euforia especulativa que hace aumentar el volumen de crédito hasta que los beneficios producidos no pueden pagarlo. Y este momento del impago es el que desata la crisis. El resultado es una contracción del préstamo, incluso para aquellas empresas o personas que sí pueden pagarlo, momento en que la economía entra en colapso. Hace 35 años, Minsky señaló lo siguiente:

“Una característica fundamental de nuestra economía es que el sistema financiero oscila entre la robustez y la fragilidad, y esa oscilación es parte integrante del proceso que genera los ciclos económicos.”

Ridiculizado por Friedman y Hayek, quienes a la postre ganaron el premio Nobel y tomaron las riendas del mundo, este keynesiano radical argumentaba que dichas oscilaciones con sus auges y caídas eran inevitables en una economía de mercado, a menos que los gobiernos intervinieran fuertemente para evitar el descontrol excesivo. Por ello se opuso tenazmente a las desregulaciones que marcaron la tónica de los años 80. Pero nadie quizo escuchar sus advertencias.

Minsky murió en 1996, un año antes que comenzara a cumplirse su pronóstico con la crisis asiática, hoy considerada un breve prolegómeno de la crisis actual. Uno de sus principales aportes teóricos fue su Hipótesis de la Inestabilidad Inherente, fundamentada en la fragilidad de los mercados financieros. Según él, los períodos largos de estabilidad económica llevan a los inversionistas a asumir riesgos en forma creciente y a los bancos y empresas a apalancarse en forma excesiva. Por ello desarrolló su idea de tres tipos de empresas:

* La empresa cubierta: aquella cuyo flujo de caja permite pagar las deudas contraidas y enfrentar el costo de la deuda y gradualmente amortizar el capital de la misma.

* La empresa especulativa: aquella cuyo flujo de caja permite pagar los intereses de la deuda, pero no amortizar el capital. Este tipo de empresas requieren refinanciamiento.

* La empresa “Ponzi”: aquella cuyo flujo de caja no permite ni siquiera pagar los intereses de la deuda. Este tipo de empresas requiere aún más financiamiento.

El predominio de las primeras implica un sistema financiero robusto; el de las últimas un sistema financiero frágil. Cuando la tasa de interés es inferior a la tasa de beneficio las empresas experimentan la tendencia de cambiar del tipo cubierto al tipo Ponzi. Todo sistema financiero robusto, según Minsky, experimenta una tendencia natural a convertirse en un sistema financiero frágil, debido a los incentivos que supone el endeudamiento cuando la tasa de interés es baja: mayor rentabilidad, posibilidad de inversión y revalorización de activos. La fase de euforia suele ir acompañada de sobrevaloración, apalancamiento y operaciones de compraventa rápidas.

En un contexto inicial de crisis, las empresas cubiertas pueden enfrentar sus pagos, pero las empresas especulativas y Ponzi sufren un colapso por la contracción del crédito (credit crunch) que comienza a desestabilizar el sistema. Los valores entran en un ciclo de gran volatilidad y muchas empresas se ven obligadas a vender sus activos más productivos para encontrar liquidez. Frente al desarrollo de los sofisticados instrumentos financieros para crear liquidez, Minsky señaló que constituían un gran riesgo para la estabilidad global por la dificultad de su control. ¿Le resulta conocido todo ésto? Por algo Minsky es el economista del momento.

Imagen | Adam_T4

¿Crisis terminal del capitalismo?, por Leonardo Boff


¿Crisis terminal del capitalismo?, por Leonardo Boff

Reproducimos a continuación este magnífico artículo de Leonardo Boff. Por cierto, Boff es uno de los autores que participan en mi primer libro, del que soy editor y que saldrá en noviembre, más información próximamente:

Vengo sosteniendo que la crisis actual del capitalismo es más que coyuntural y estructural. Es terminal. ¿Ha llegado el final del genio del capitalismo para adaptarse siempre a cualquier circunstancia?. Soy consciente de que pocas personas sostienen esta tesis. Dos razones, sin embargo, me llevan a esta interpretación.

La primera es la siguiente: la crisis es terminal porque todos nosotros, pero particularmente el capitalismo, nos hemos saltado los límites de la Tierra. Hemos ocupado, depredando, todo el planeta, deshaciendo su sutil equilibrio y agotando sus bienes y servicios hasta el punto de que no consigue reponer por su cuenta lo que le han secuestrado. Ya a mediados del siglo XIX Karl Marx escribía proféticamente que la tendencia del capital iba en dirección a destruir sus dos fuentes de riqueza y de reproducción: la naturaleza y el trabajo. Es lo que está ocurriendo.


La naturaleza efectivamente se encuentra sometida a un gran estrés, como nunca antes lo estuvo, por lo menos en el último siglo, sin contar las 15 grandes diezmaciones que conoció a lo largo de su historia de más de cuatro mil millones de años. Los fenómenos extremos verificables en todas las regiones y los cambios climáticos, que tienden a un calentamiento global creciente, hablan a favor de la tesis de Marx. ¿Sin naturaleza cómo va a reproducirse el capitalismo? Ha dado con un límite insuperable.

Él capitalismo precariza o prescinde del trabajo. Existe gran desarrollo sin trabajo. El aparato productivo informatizado y robotizado produce más y mejor, con casi ningún trabajo. La consecuencia directa es el desempleo estructural.

Millones de personas no van a ingresar nunca jamás en el mundo del trabajo, ni siquiera como ejército de reserva. El trabajo, de depender del capital, ha pasado a prescindir de él. En España el desempleo alcanza al 20% de la población general, y al 40% de los jóvenes. En Portugal al 12% del país, y al 30% entre los jóvenes. Esto significa una grave crisis social, como la que asola en este momento a Grecia. Se sacrifica a toda la sociedad en nombre de una economía, hecha no para atender las demandas humanas sino para pagar la deuda con los bancos y con el sistema financiero. Marx tiene razón: el trabajo explotado ya no es fuente de riqueza. Lo es la máquina.

La segunda razón está ligada a la crisis humanitaria que el capitalismo está generando. Antes estaba limitada a los países periféricos. Hoy es global y ha alcanzado a los países centrales. No se puede resolver la cuestión económica desmontando la sociedad. Las víctimas, entrelazas por nuevas avenidas de comunicación, resisten, se rebelan y amenazan el orden vigente. Cada vez más personas, especialmente jóvenes, no aceptan la lógica perversa de la economía política capitalista: la dictadura de las finanzas que, vía mercado, somete los Estados a sus intereses, y el rentabilismo de los capitales especulativos que circulan de unas bolsas a otras obteniendo ganancias sin producir absolutamente nada a no ser más dinero para sus rentistas.

Fue el capital mismo el que creó el veneno es el que lo puede matar: al exigir a los trabajadores una formación técnica cada vez mejor para estar a la altura del crecimiento acelerado y de la mayor competitividad, creó involuntariamente personas que piensan. Éstas, lentamente van descubriendo la perversidad del sistema que despelleja a las personas en nombre de una acumulación meramente material, que se muestra sin corazón al exigir más y más eficiencia, hasta el punto de llevar a los trabajadores a un estrés profundo, a la desesperación, y en algunos casos, al suicidio, como ocurre en varios países, y también en Brasil.

Las calles de varios países europeos y árabes, los “indignados” que llenan las plazas de España y de Grecia son expresión de una rebelión contra el sistema político vigente a remolque del mercado y de la lógica del capital. Los jóvenes españoles gritan: «no es una crisis, es un robo». Los ladrones están afincados en Wall Street, en el FMI y en el Banco Central Europeo, es decir, son los sumos sacerdotes del capital globalizado y explotador.

Al agravarse la crisis crecerán en todo el mundo las multitudes que no aguanten más las consecuencias de la superexplotación de sus vidas y de la vida de la Tierra y se rebelen contra este sistema económico que ahora agoniza, no por envejecimiento, sino por la fuerza del veneno y de las contradicciones que ha creado, castigando a la Madre Tierra y afligiendo la vida de sus hijos e hijas.

Artículo publicado en Koinonia. Más información de Leonardo Boff en Wikipedia

Enlace a todos los artículos de Leonardo Boff en el blog Espiritualidad y Política

Fidel Castro La insostenible posición del imperio


Fidel Castro
La insostenible posición del imperio
20:12h. del Sábado, 21 de mayo
Nadie puede asegurar que el imperio en su agonía no arrastre al ser humano a la catástrofe.

Como se sabe, mientras exista la vida de nuestra especie, toda persona tiene el deber sagrado de ser optimista. Éticamente no sería admisible otra conducta. Recuerdo bien que un día, hace casi 20 años, dije que una especie estaba en peligro de extinción: el hombre.

Ante un selecto grupo de gobernantes burgueses aduladores del imperio, entre ellos el de inmensa mole bien alimentada, el alemán Helmut Kohl, y otros por el estilo que hacían coro a Bush padre -menos tenebroso y enajenado que su propio hijo W. Bush-, no podía dejar de expresar aquella verdad que veía muy real, aunque todavía más lejana que hoy, con la mayor sinceridad posible.

Al encender el televisor aproximadamente a las 12 y 15 del medio día, porque alguien me dijo que Barack Obama pronunciaba su anunciado discurso sobre política exterior, presté atención a sus palabras.

No sé por qué a pesar de los montones de despachos y las noticias que escucho diariamente, en ninguno vi que el sujeto hablaría a esa hora. Puedo asegurar a los lectores que no son pocas las tonterías y mentiras que, entre verdades dramáticas y hechos de todo tipo, leo, escucho, o veo en imágenes todos los días. Pero este caso era algo especial. ¿Qué iba a decir el tipo a esa hora en este mundo agobiado de crímenes imperiales, masacres o aviones sin piloto lanzando mortíferas bombas, que ni siquiera Obama, ahora dueño de algunas decisiones de vida o muerte, imaginaba cuando era estudiante de Harvard hace solo unas decenas de años?

Nadie suponga, desde luego, que Obama es dueño de la situación; solo maneja algunas partes importantes que el viejo sistema en su origen otorgó al “Presidente Constitucional” de Estados Unidos. A estas alturas, después de 234 años de la Declaración de Independencia, el Pentágono y la CIA conservan los instrumentos fundamentales del poder imperial creado: la tecnología capaz de destruir al género humano en cuestión de minutos, y los medios para penetrar esas sociedades, engañarlas y manipularlas impúdicamente el tiempo en que necesiten hacerlo, pensando que el poder del imperio no tiene límites. Confían en manejar a un mundo dócil, sin perturbación alguna, todo el tiempo futuro.

Es la idea absurda en que basan el mundo del mañana, bajo “el reino de la libertad, la justicia, la igualdad de oportunidades y los derechos humanos”, incapaces de ver lo que en realidad ocurre con la pobreza, la falta de servicios elementales de educación, salud, empleo y algo peor: la satisfacción de necesidades vitales como alimentos, agua potable, techo y otras muchas.

Curiosamente, alguien puede preguntarse por ejemplo ¿qué ocurrirá con los 10 mil muertos por año que ocasiona la violencia derivada de las drogas, fundamentalmente en México, a lo que se pueden añadir los países de Centroamérica y varios de los más poblados del sur del continente?

No albergo intención alguna de ofender a esos países; el propósito es solo señalar lo que ocurre a los demás casi diariamente.

Una pregunta sí hay que hacerla casi de inmediato: ¿qué pasará en España donde las masas protestan en las ciudades principales del país porque hasta el 40% de los jóvenes están desempleados, para citar solo una de las causas de las manifestaciones de ese combativo pueblo? ¿Es que acaso van a iniciarse los bombardeos a ese país de la OTAN?

Sin embargo, a estas horas, a las 4 y 12 p.m., no ha sido publicada la bendita versión oficial en español del discurso de Obama.

Espero me excusen por esta improvisada Reflexión. Tengo otras cosas de las cuales ocuparme.

Fidel Castro Ruz Mayo 19 de 2011 4 y 16 p.m.

La filosofía capitalista se fundamenta en la filosofía del egocentrismo y la ambición insaciable.


Psicología del capitalismo



Por Pedro Jara Vera

Ésta es la reproducción completa del artículo en dos partes publicado en la revista www.murciaeconomia.com, los días 11 y 12 de Mayo.

Al irrumpir la actual crisis económica en el mundo se empezó a hablar ampliamente de una crisis estructural del sistema capitalista imperante, de un agotamiento del modelo, del comienzo de una nueva era en la organización del trabajo y de los sistemas de producción y consumo, del inicio de un obligado y profundo cambio de valores en la sociedad.

Ahora, tras ir constatando el tipo de medidas que los estados y los mercados vienen poniendo en marcha para abordar el hundimiento, queda claro que el sistema ha optado por una huída hacia delante: no por una reformulación más humana del capitalismo, sino por un recrudecimiento del mismo; no por un cambio sustancial de valores, sino por una aplicación más cruel de los valores anteriores de “sálvese quien pueda”, competitividad y máximo beneficio caiga quien caiga, donde todos los valores acaban siendo sepultados por el económico; ha optado por un “apalancamiento” de los que están en la parte alta de la pirámide a costa de una mayor defenestración de los que están en la parte baja.

La filosofía capitalista se fundamenta en la filosofía del éxito y la competitividad, que en definitiva es la filosofía del egocentrismo y la ambición insaciable.

El sistema capitalista resiste así contra viento y marea, aplicando ante la dificultad “más de la misma medicina”. En este sentido, como en otros muchos, la psicología del sistema no es en esencia diferente a la psicología del individuo.

Una de las características peculiares del ser humano respecto de otras especies es que abusa de todo. El ser humano es una especie abusiva, y esta característica intrínseca de nuestra estructura egótica es la que puede conducirnos al abismo. ¿Preferiremos destrozar nuestra vida progresando que sanear nuestra vida regresando a la sencillez?

Resulta obvio que el concepto de “progreso” es bastante más fácil de entender que el de “mejora”, y también parece obvio que ambos son peligrosamente confundidos.

La psicología del sistema capitalista padece las mismas carencias (y también las mismas excusas y auto-justificaciones falaces) que la del individuo más torpe, y una de esas características centrales es la Miopía Mental y la consecuente acción corto-placista. Ejemplifiquemos:

No hace mucho tiempo que saltan a la luz los escándalos de Afinsa y Forum Filatélico, que son intervenidos por el estado bajo la acusación central de constituir sistemas de economía piramidal intrínsecamente caducos, sin fundamentos que los sostuvieran de un modo estable.

Abramos la mirada y preguntémonos: ¿y acaso todo el sistema capitalista en sí no es en esencia un gran y complejo sistema piramidal?

El primer mundo tiene el sistema de vida que tiene porque, aunque muchos nunca piensan en él cuando se habla de estado del bienestar y de que vivimos mejor que antes, hay tercer mundo (el cual no necesita tanto que le demos como que no le quitemos; no se trata tanto de lo que hay que hacer con él como de lo que hay que dejar de hacer, que es dejar de utilizarlo como la parte más baja de la pirámide), existen ricos porque existen pobres y clase media, todo fluye esencialmente de abajo hacia arriba desde el expolio de los recursos energéticos y humanos.

Pero la gran diferencia con las pirámides de la filatelia, o tantas otras, es que el periodo temporal para que toda la pirámide mundial reviente es tan largo que casi nadie quiere verlo, ni “empezar a ponerle el cascabel al gato”, ni renunciar a su comodidad y su escalafón…

Han empezado a sonar, aún con poca fuerza, las voces que reclaman undecrecimiento controlado tanto en el consumo energético como en el poblacional, más que un crecimiento sostenible.

Porque resulta un hecho incontestable que el único crecimiento verdaderamente sostenible e inacabable es en definitiva el inmaterial (el de la educación, el de la cultura, el de la felicidad…). Por lo demás, cabría hacer una especie de silogismo lógico:

1º El globo terráqueo es geográficamente limitado.

2º La población mundial y el consumo que ésta realiza crecen de continuo.

3º Habrá un momento, cercano o lejano, en el que necesariamente habrá que dejar de crecer.

¿Y cómo identificaremos ese momento?,

¿cómo sabemos que no fue superado hace mucho tiempo?,

¿es necesario llegar al extremo para cambiar el paso?,

¿es la ambición intrínseca de nuestros sistemas económicos acaso incompatible con esta comprensión?

No se trata de preguntas sencillas, ni cómodas, ni populares.

Así que más que probablemente pasen de largo sin pena ni gloria, sin la atención, reflexión y debate que considero que merecen.

Mi impresión como terapeuta de la mente es que el mundo aún no se encuentra en su conjunto lo suficientemente mal como para abrir los ojos, hacer renuncias, cambiar valores arraigados y revolucionar sus paradigmas de funcionamiento.

Todo ello requiere tal grado de comprensión, tal nivel de conciencia, tanto esfuerzo, que “mejor dejar que las generaciones siguientes lo inicien, aunque entonces el esfuerzo para ellas tenga que ser mayor. Balones fuera”.

El mundo es como un individuo que sólo acude a terapia y está dispuesto a seguir el esfuerzo que ésta requiere cuando sufre demasiado y ya se encuentra al borde del abismo, a menudo con difícil solución. No invento nada; lo he visto muchas veces.

La mente del sistema capitalista, como la de cualquier sistema, no es en esencia diferente a la mente de los individuos que mayoritariamente lo conforman, de ese tipo de persona que todos los días se sienta ante mí: quiere cambiar y también no quiere; quiere el resultado pero se resiste a aplicar el método; se queja de lo que le va mal pero se resiste a lo que hay que hacer para que pueda ir profunda y duraderamente bien; renuncia a la felicidad duradera a cambio del placer y la comodidad inmediatos; prefiere sentirse de cualquier modo importante y especial que sentirse feliz, y prefiere tener razón que tener paz; cuando se encuentra algo mejor cree que puede abandonar sin riesgo la terapia…

Es por todo ello que en mi libro de reciente publicación, Adicción al Pensamiento, no envío ningún mensaje a la sociedad ni al sistema, sino al individuo.

Es por ello que hago una defensa de cómo sólo una revolución psicológica individuo a individuo, una verdadera revolución de la consciencia que el mundo aún no ha realizado de un modo amplio, puede sustentar un cambio real, profundo y sostenible de los grandes problemas no sólo económicos, sino de toda índole, que aquejan a la humanidad, más allá de absurdos localismos y nacionalismos que sólo reflejan la referida miopía de la mente colectiva.

Considero que hay un mensaje necesariamente previo al tan de moda “¡indignaos!”, y es “¡despertad!”.

Presentación Oficial del Libro



La presentación oficial de “Adicción al Pensamiento – La sutil dependencia que a todos nos atrapa” tendrá lugar el día 7 de Julio en el Centro Cultural Las Claras, concretamente en el aula grande de dicho centro, a las 20:00h. La entrada es libre y gratuita hasta completar aforo

Paradojas de la vida: los americanos se vuelven anticapitalistas, los chinos, supercapitalistas


Paradojas de la vida: los americanos se vuelven anticapitalistas, los chinos, supercapitalistas

17 Abril 2011

Por Juan Llobell

La crisis financiera que nos asfixia desde hace tres años nos está llenado la existencia de problemas –la colosal deuda de los estados, el rampante desempleo, el estancamiento económico…- y se está cargando algunos mitos –que los estados no quiebran, que los gobiernos y los bancos centrales habían aprendido a manejar los ciclos económicos para que no estallasen…–.

Pero hay un damnificado inesperado: el capitalismo.

El capitalismo como sistema económico y social de vida.

Un sondeo de la consultora Globalscan revela un estrepitoso descenso del apoyo público de los norteamericanos a la economía de libre  mercado.

Cae unos 15 puntos porcentuales, hasta el 59%, cuando en 2002, cuando se empezaron a elaborar estos sondeos, el apoyo era del 80%.

El dato es tremendamente sorprendente viniendo de un país que simboliza el capitalismo moderno, las bondades de la oferta y la demanda, y el amor a los  emprendedores y a la iniciativa privada.

Cierto es que allí la tasa de paro ha escalado hasta el 10%, una cifra insólita para ellos desde hace décadas, que la desigualdad salarial es creciente, que las clases medias y bajas hace lustros que no ven aumentar su renta disponible, y que los bancos  de Wall Street han cometido numerosas locuras que luego ha habido que curar con el dinero de los contribuyentes.

Pero bueno, hasta los estadounidenses pierden la fe en la economía de Adam Smith.

Curiosamente, son los chinos y los brasileños  los más entusiastas con el libre mercado al valorar positivamente el mercado en un 67% (un nivel alto que viene siendo habitual en los últimos años).

Claramente, el boom que están experimentado los mercados emergentes, que han pasado de puntillas por la crisis y que les está sacando de los niveles históricos de pobreza, explica el entusiasmo.

Pero no deja de ser llamativo que en una China dominada por el Partido Comunista y el ideario comunista, los chinos sean más americanos que los americanos.

La encuesta de opinión pública, que se ha hecho sobre una muestra unas 13.000 personas en 20 países, también depara otras sorpresas.

En España, la crisis también nos ha hecho menos crédulos con respecto a la economía de mercado. Hemos caído del 63% de entusiasmo por las bondades del capitalismo en 2006 al 51%.

No obstante, estamos muy arriba del 37% de aprobación del año 2002 (la fase de bonanza nos hizo más ‘capitalistas’; cuando a uno le va bien la feria, el sistema capitalista aparece como el mejor de los mundos posibles).

Finalmente, llaman la atención otros dos datos.

¿Saben cuál es el país en el que los ciudadanos creen que el capitalismo no es el mejor sistema? Entre los occidentales, Francia (sólo un 31% lo defienden); y entre los emergentes, Turquía (un 27% de apoyo).

Y ¿cuál es el más capitalista? Pues Alemania. Los alemanes están encantados con la economía de mercado en un 69% de los casos.

¿Será porque la feria le está yendo tan bien después del batacazo estrepitoso de 2009?

http://www.capital.es/2011/04/17/paradojas-de-la-vida-los-americanos-se-vuelven-anticapitalistas-los-chinos-supercapitalistas/

El capitalismo toca fondo-Potencias en rojo : De la “crisis financiera” a la “crisis de los Estados”


El capitalismo toca fondo-Potencias en rojo : De la “crisis financiera” a la “crisis de los Estados”
Sábado, 09 de Abril de 2011 17:10

Un nuevo actor emerge en la economía mundial:

La “crisis fiscal” (producto de los déficit siderales que aquejan a los Estados de las economías centrales) que sucede a la “crisis financiera” en la debacle de la economía capitalista globalizada.

Manuel Freytas

IAR noticias

Y hay una paradoja:  La “crisis estatal” no nace como producto del endeudamiento privado sin respaldo (la economía de papel de los grandes conglomerados bancarios imperiales) sino comoemergente de los programas estatales de salvataje financiero que han endeudado (sin respaldo fiscal) a los Estados centrales, con EEUU y la Unión Europea en primer término.

Los billonarios fondos públicos utilizados para salvar a los megaconsorcios bancarios e industriales terminaron generando una deuda impagable y un rojo crónico en las cuentas fiscales de las naciones capitalistas centrales (principalmente EEUU, la UE, Japón y China).

Este proceso de sobreendeudamiento (agregado a la caída de la recaudación por la desaceleración económica) no solo amenaza la estabilidad económica y la “gobernabilidad” del sistema, sino que también (y como ya sucedió con los bancos y empresas privadas) puede hacer colapsar  en cadena a los propios Estados capitalistas, tanto centrales, como subdesarrollados o emergentes.

En general, la sombra de una insolvencia de pago generalizada (producida por los déficit y la baja de recaudación fiscal) hace temer a los analistas del sistema  un rebrote de la crisis financiera, no ya a nivel de los bancos y entidades privadas, sino a nivel de los propios Estados capitalistas centrales.

De esta manera, la crisis fiscal (producto del déficit comercial y recaudatorio del Estado) se sumó al panorama de agravamiento del desempleo (principalmente en EEUU y Europa), la no reactivación del consumo (producida por la desaparición del crédito para la producción), y los interrogantes que persisten en caso de que los bancos centrales decidan levantar los estímulos (planes de rescate) a bancos y empresas.

De acuerdo con The Financial Times, el gigantesco déficit fiscal en Europa y EEUU, en algún momento, podría hacer subir las tasas de interés generando un proceso recesivo que, a su vez, se retroalimentaría con más déficit fiscal dentro de un círculo vicioso.

De acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la deuda pública de los 30 países más desarrollados económicamente alcanzó en 2010 el 100% de su PBI (producto bruto interno). O sea que esos países desarrollados (con EEUU y la UE a la cabeza) deberían destinar una producción anual completa sólo para cubrir su déficit. Algo pesadillesco.

Según estimaciones de analistas privados, EEUU, la UE, China y Japón (las cuatro primeras economías mundiales) utilizaron más de US$ 20 billones de fondos públicos, más de un tercio del PIB mundial, para salvar de la quiebra al sistema financiero y a los bancos privados, lo que derivó en los gigantescos déficit que aquejan a los Estados capitalistas centrales.

Luego de sufrir un derrumbe histórico en 2008 y 2009, las proyecciones oficiales de gobiernos, instituciones y analistas, señalaron para 2010 pasado, pronósticos de crecimiento raquíticos. En promedio, en sus últimos informes el FMI estima que el crecimiento en las potencias centrales (EEUU, UE, China, Japón)  se ha situado en torno del  1,5%. al 3,%.

Estas estimaciones de “crecimiento débil” (en general compartidas por gobiernos y especialistas) son las que alimentan el escepticismo sobre la recuperación inmediata de la economía mundial y sitúan al déficit y al endeudamiento público como las estrellas protagónicas del proceso en que ya está inmerso el sistema.

El rojo europeo

En general, los desfasajes y la complicación de la “recuperación” de la economía de la UE (la segunda potencia económica mundial en bloque tras EEUU), transitan por los mismos parámetros que en EEUU: Desempleo, falta de crédito, depresión del consumo y alto déficit (endeudamiento del Estado) producido por los “rescates”.

El desempleo de la Eurozona, integrada por 16 países, afectaba el 9,9% de la población activa, según datos oficiales.

Después de descender una décima en febrero se situó en 9,9%, mientras que en el conjunto de la Unión Europea alcanza el 9,5%, informó El País de Madrid. Sin embargo, en España la tendencia es la contraria: subió una décima y quedó en 20,5%.

Por su parte, el presidente de Portugal, Aníbal Cavasco Silva, estudia la posibilidad de solicitar una ayuda de corto plazo de “emergencia” al Fondo Monetario Internacional (FMI) sin intervención de la Unión Europea para poder hacer frente a los pagos de deuda soberana más urgentes.

Vale recordar que, en este escenario, los gobiernos centrales de la UE salieron hace ya dos años, al rescate de sus bancos con masivas inyecciones de fondos públicos (provenientes de los impuestos pagados por toda la población europea)  quedispararon los déficits públicos y las deudas.

Ahora, presionados por los rumores de falta de respaldo, los especuladores financieros en alta escala temen que algunos Estados de la UE no puedan hacer frente a sus compromisos de pago.

La incertidumbre que los analistas y las propias autoridades oficiales siembran sobre la “recuperación económica”, los bajos niveles de crecimiento que exhiben algunas economías, la no reactivación del empleo y del consumo (los pilares básicos de la economía real), impulsan la caída del euro y tornan cada vez más difícil la colocación de deuda en los mercados financieros.

Cuando está a punto de cumplirse un año desde que Grecia pidió un rescate que sonaba a ciencia ficción (110.000 millones de euros), los efectos en la economía helena apenas muestran signos de recuperación.

Y si hace apenas dos años la mayoría de la zona del euro vendía su deuda acuñada con el certificado AAA’ de máxima calidad (es la calificación más alta que otorgan las agencias de rating), esta semana tres países miembros han comenzado a flirtear con el oprobio de denominarse “bono basura”.

Esta misma semana, las temidas y enjuiciadas agencias de rating rebajaban a un paso de la basura la deuda griega, atendiendo a la posibilidad de que las nuevas reglas del Mecanismo de Estabilidad Financiera el fondo de rescate de los países del euro, que regirán desde 2013, obligarán al país a imponer una quita en el pago de su deuda.

En opinión de Theodora Zemek, responsable global de renta fija de Axa Investment Managers, “el problema del riesgo soberano no ha hecho más que empezar. Los países con un elevado endeudamiento tendrán que pagar una rentabilidad cada vez más alta para emitir nuevos bonos”.

“Pero sin medidas para estimular la economía, tales como fondos de desarrollo y otros medios para incrementar la liquidez, la reducción del déficit podría desacelerar el crecimiento”, señaló refiriéndose al déficit europeo Joseph Stiglitz, profesor de la Universidad de Columbia y ganador del Premio Nobel de economía en 2001.

“Un crecimiento más lento a su vez podría generar menos ingresos impositivos y terminaría incrementando el déficit”, añadió el Nobel de Economía durante una conferencia de prensa en Atenas.

El rojo estadounidense

Mientras tanto, la mayor economía del mundo tiene 13 millones 483 mil desempleados, de los cuales más de seis millones tienen un semestre o más sin trabajar.

El crecimiento del PIB y de las ganancias corporativas es aparentemente vigoroso, pero se produce sin reponer la mayoría de los puestos de trabajo que se perdieron en 2009. La tasa de desempleo no baja de 9.6%, una cifra atroz para un país que normalmente está en torno a cinco por ciento.

Por su parte, el Estado norteamericano baja “costo social” por medio de la reducción del gasto público (salud, vivienda, educación, etc) para compensar la merma de la recaudación durante la crisis.

De esta manera, el sistema capitalista USA (Estado y empresas privadas) descarga el costo del colapso recesivo económico (la crisis) sobre el sector asalariado (fuerza laboral masiva) y la masa más desprotegida y mayoritaria de la sociedad(población pobre con limitados recursos de supervivencia).

A su vez el capitalismo industrial o comercial estadounidense, con el argumento de la “catástrofe económica”  reduce “costo laboral” despidiendo empleados, reduciendo salarios y suprimiendo beneficios sociales, mientras “sobreexplota” la fuerza que queda ocupada. Achican otros gastos (e inversiones) de la producción para ganar lo mismo produciendo y vendiendo menos, lo que agudiza la recesión y genera más baja del consumo y despidos laborales.

El gran dilema

Según expertos y  organismos del sistema (como Krugman, Stiglitz, FMI, BCE, G-7, etc): Si los bancos centrales y la Reserva Federal levantan los subsidios estatales, no solamente se puede desplomar el crecimiento récord de los mercados bursátiles (bolsas), sino que también se puede revertir el “crecimiento débil” que los gobiernos esgrimen para fundamentar que la economía global está “saliendo de la recesión”.

Si los bancos terminan con los “rescates estatales” (la piedra basal de la nueva “burbuja”) se corre el riesgo (casi seguro) de una recaída de la crisis financiera con un impacto negativo en el proceso de recuperación de la economía real.

Si, por el contrario, continúan con el drenaje de fondos públicos para salvar al capitalismo privado, se corre el riesgo (casi seguro) del estallido de una crisis global de endeudamiento de los Estados (tanto centrales como emergentes y subdesarrollados) que puede convertir a los bonos públicos en sucedáneos de las hipotecas subprime y de los bonos “tóxicos” (que encendieron la mecha de la crisis financiera).

Ambas alternativas (sostener o levantar los “estímulos” estatales): Potencian la posibilidad de un rebrote de la crisis financiera (por endeudamiento estatal sin respaldo), una recaída de la crisis recesiva, (por impacto desacelerador en el consumo y en la producción) y una profundización de la crisis social (por impacto de una mayor desocupación y baja del consumo).

Así como la crisis financiera-recesiva (con epicentro USA-UE) hundió a las empresas y bancos capitalistas privados, un  potencial colapso con el endeudamiento público (insolvencia de pago) puede hundir a los Estados capitalistas en una quiebra generalizada a nivel planetario.

En resumen, los expertos (del sistema) que escribieron sobre las causas estructurales de la crisis financiera se han dado cuenta que les falta un capítulo: El impacto de la “crisis financiera” en las finanzas del Estado.

O sea, el costo (económico y social) que demandará a los Estados capitalistas (empezando por EEUU y las economías centrales) el salvataje (con dinero público de todos los contribuyentes) de los grandes conglomerados bancarios y empresariales que hicieron estallar la “burbuja” del colapso financiero a escala global.

manuelfreytas@iarnoticias.com

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