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Diez vicios que asfixian a la democracia española


Diez vicios que asfixian a la democracia española

Ediles detenidos por presunta corrupción entre 2006 y 2009 (Mapa: 4.bp.blogspot.com)

José Luis Rodríguez Zapatero es el peor presidente de la democracia que disfrutamos desde la aprobación de la Constitución de 1978 porque en su segunda legislatura ha permitido, e incluso propiciado con su miopía y bandazos de criterio, un desastre económico de tal envergadura que nos ha llevado a perder prácticamente toda la soberanía económica y política como nunca antes, ni siquiera en tiempos de Franco, nos había pasado.

Su incapacidad para controlar el gasto público desde 2004 combinada con la sequía de liquidez provocada por la crisis financiera desatada en 2008 nos han llevado a la astracanesca situación de pretender reformar la Carta Magna para incluir en ella un límite muy estricto de la capacidad de endeudamiento de las Administraciones Públicas. Y esta decisión la han tomado PSOE y PP justo cuando ya hay fecha para las elecciones anticipadas (20 de Noviembre de 2011) y en pleno mes de Agosto, como quien dice a espaldas de los ciudadanos.Así lo ha denunciado la asociación Jueces para la Democracia.

Es hora de forzar un cambio político histórico, de dar un salto cualitativo que perfeccione la democracia que se diseñó en los años 70. El movimiento 15M es la vanguardia de esta transformación que empiezan a pedir a gritos los ciudadanos en las calles.

Eso es, claramente, pretender dejar hecho el trabajo sucio a quienes ganen las elecciones, supuestamente el Partido Popular; porque conceder credibilidad al candidato socialista Alfredo Pérez Rubalcaba es como hacerse una lobotomía.

En el plano económico, las políticas de PSOE y PP son totalmente intercambiables, como lo demuestra la historia reciente en materia de fiscalidad, vivienda, clientelismo con los nacionalistas, medios de comunicación, educación, protección de la industria financiera o farmacéutica, desregulación del mercado laboral, abuso del déficit público, tolerancia hacia sus alcaldes y concejales corruptos, privatizaciones, reforma de las pensiones, infraestructuras de transporte, medioambiente, telecomunicaciones, energía, propiedad intelectual, desprotección de los consumidores, reiterado incumplimiento de las promesas electorales…

Zapatero y Rajoy son las dos caras de una misma moneda, producto de las reglas de juego de la política que hemos vivido en España durante los últimos 30 años.

Estas imperfecciones del sistema político eran menos evidentes mientras la economía era boyante, pero con la última crisis estos vicios han destacado cual bengalas en la noche.

Es hora de forzar un cambio político histórico, de dar un salto cualitativo que perfeccione la democracia que se diseñó en los años 70.

El movimiento 15M es la vanguardia de esta transformación que empiezan a pedir a gritos los ciudadanos en las calles.

Sin ánimo de ser exhaustivo, habría que resolver ya estos 10 graves problemas de nuestro sistema político:

  1. La separación de poderes es inexistente. Todo el poder está en Presidencia, que impone su criterio a los ministros y al grupo parlamentario. La Justicia en España sigue siendo mala y lenta porque así lo ha querido toda la clase política, salvo excepciones.
  2. Los políticos no representan a los españoles, sino a sus respectivas formaciones políticas, que es muy distinto.
  3. Los partidos son auténticas agencias de lobby, si tocan poder; si no son poco más que ONGs que viven de las subvenciones. Sin democracia interna ni listas abiertas, las formaciones políticas actuales están en manos de un puñado de profesionales de la política con buenas conexiones con los principales agentes económicos y grupos de presión religiosos, medios de comunicación, ciertos colectivos profesionales, etcétera.
  4. El ejercicio de un cargo político no sólo está exento de toda responsabilidad política o civil, sino que incluso goza de inmunidad penal en la práctica, como demuestran las decenas de casos de corrupción que acaban en condenas simbólicas o absoluciones.
  5. La legislación sobre incompatibilidades de los políticos y altos cargos es totalmente escandalosa. Un señor que ha sido alto cargo del Banco de España no puede pasar a trabajar de la noche a la mañana en una entidad financiera privada.
  6. La publicación de información pública y el acceso de los ciudadanos y periodistas a la misma sigue sin estar reguladaal mismo nivel de los socios europeos. Esta falta de transparencia se ve agravada por una lamentable situación de precariedad de la profesión periodística que desincentiva la búsqueda de datos públicos en la Administración y el periodismo de investigación.
  7. Los alcaldes disponen de un poder excesivo en los ayuntamientos, donde algunas empresas públicas pueden equipararse en volumen de facturación y beneficios a las multinacionales (Ifema o el Canal de Ysabel II en Madrid, por ejemplo) y donde la concejalía de Urbanismo es en muchas ocasiones la auténtica concejalía de Hacienda.
  8. Tener en el siglo XXI más de 8.000 municipios es un anacronismo caro que no tenemos porqué sostener. Es hora de una reorganización de los mismos en base a las comunidades autónomas y de acuerdo a criterios culturales y de eficiencia administrativa.
  9. El actual sistema mayoritario electoral (Ley D´Hont) es perjudicial para los electores de las grandes ciudades, donde se concentra la mayoría de la población, y prima a las provincias poco pobladas (un diputado en Madrid necesita obtener casi cuatro veces más de votos que en Soria). Esto potencia el bipartidismo y otorga a las formaciones nacionalistas una representación parlamentaria que no se corresponde con la cifra de sus votantes.
  10. La financiación de los partidos y de las campañas electorales debe ser completamente transparente; el patrimonio de los candidatos y sus intereses profesionales o familiares ser hechos públicos y las pensiones vitalicias de ex ministro, ex presidente y otros altos cargos, deben ser limitadas a aquellos casos personales que realmente las necesiten, suprimiéndose para el resto.

Puedes continuar la lista tú mismo.

FUENTE del post

Fuentes: El PaísFOESPúblico.esJugaba en el Betis…Wikipedia,laverdad.es
Mapa: Convocatoria por Los Molinos

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Crisis de la democracia y revolución de las élites


Crisis de la democracia y revolución de las élites

Gabriel HenríquezPor Gabriel Henríquez            Publicado el 9 Jun, 2011

Democracia Real Ya!Sin lugar a dudas nadie podría haberse imaginado a principios del 2000 que hoy el mundo estaría exaltado, en un ambiente de crisis tanto política como económica, en Europa, Medio Oriente y, por qué no, también en América Latina.

En sí, la confianza en el sistema democrático liberal y el capitalismo, en su variante neoliberal, muchas veces parecía indicar que todos los eventos próximos estarían mediados sólo por aspectos reformativos o profundizadores de ambos modelos. Irlanda se convirtió, para las economías emergentes, en el modelo a seguir, y el status quo político democrático liberal era incuestionable.

En cierto modo, el fin de la historia había llegado. Habíamos encontrado un sistema político que garantizaría estabilidad y uno económico que procuraría prosperidad. Pero no. El mundo ha sido sacudido por la implacable marcha de la historia, la cual ha demostrado lo contrario: Irlanda está en el suelo, la democracia actual está siendo cuestionada por diversos movimientos ciudadanos en Europa, y el Mundo Árabe libra su batalla para recobrar la libertad de sus tiranos.

Cuando la crisis económica golpeó al mundo en 2008, muchos habían advertido sobre la excesiva toma de riesgos de los bancos y la burbuja inmobiliaria, que podría ser más desastrosa que la burbuja de los .com, del 2000.

Toda crítica al sistema neoliberal y a la desregulación, formulada principalmente por un núcleo de economistas keynesianos, como Nouriel Roubini, Joseph Stiglitz y Paul Krugman, entre otros; pasaban por aguafiestas en el boom que se venía percibiendo desde la década de 1990.

Las pérdidas en riqueza, sobre todo en Estados Unidos, fueron enormes; el bailout de 700 billones de dólares salió de los bolsillos de los contribuyentes, con poca o escasa rendición de cuentas.

Muchos ejecutivos recibieron millonarios bonos en medio de la crisis –de la cual fueron cómplices–, una burla para todos quienes perdieron sus ahorros y hogares. Sumados los costos de la guerra de Irak y Afganistán, la aventura unilateral de George W. Bush y los costos de estabilizar el sistema –pero no reformarlo – han llevado a EE.UU. a estar endeudado casi en un 100% del PIB (Washingtonpost.com), sin producir ningún tipo de bienestar o riqueza asociada a innovación o beneficios a los ciudadanos.

En Europa, las recetas de desregulación y amplia apertura al libre mercado, seguidas al pie de la letra por Irlanda e Islandia, cobraron la cuenta con la burbuja inmobiliaria en el primero y la quiebra de los bancos en el segundo. Islandia fue el primer país desarrollado, en más de treinta años, en buscar la ayuda del FMI. Ahí los bancos tomaron depósitos y activos que totalizaron US$176 billones, ¡once veces el PIB del país! (Centre for Economic Policy Research).

Como en otros lugares, los bancos tomaron alto leverage y enormes riesgos; el sueño del libre mercado se volvió pesadilla. La caída de Lehman Brothers provocó un efecto en cadena en el sistema bancario internacional. El ciudadano islandés debió pagar con su propio dinero los errores de los bancos.

El caso de Irlanda, luego de un boom entre 1997 y 2007, la sobre expansión del crédito y la burbuja inmobiliaria tuvieron efectos desastrosos en la economía del “tigre celta”. Como en el caso islandés, el ciudadano vio cómo debía pagar los costos de inescrupulosos y, peor aún, de un sistema económico que permitía, bajo la venia de los representantes políticos, hacer de la estafa un motor de “riqueza”.

Grecia y Portugal viven situaciones similares, ambos han sido rescatados por la Unión Europea y el FMI con la condición de imponer medidas de austeridad y recortes en el gasto público que han terminado afectando seriamente a los ciudadanos. El descontento ha sido tal en Grecia que ha derivado en violentas protestas en los últimos meses (Nytimes.com).

Algo está muy mal con la democracia

La democracia salió damnificada de la crisis financiera. La situación en Europa, en general, hoy es desmoralizante, tanto por los efectos directos de la crisis como por el notorio desempleo, sobre todo en los más jóvenes. Los indignados de Madrid (Ballotage.cl), descontentos con el sistema político y los partidos, han sido seguidos por los indignés franceses en la Bastilla.

A ambos grupos los une la crítica a la democracia, que no parece tan demo-crática. Al hecho que las decisiones afectan a quienes poco tuvieron que ver con la crisis, y salvaguarda a quienes actuaron irresponsablemente. La élite política se ha distanciado demasiado de los ciudadanos que dice representar.

Los jóvenes apolíticos que creían que la conformidad era la mejor manera de comportarse son cosa del pasado. La organización de estos grupos lentamente se sofistica mediante mecanismos de democracia directa, debate de mociones y redacción de diversos proyectos de ley para mejorar la situación de los jóvenes, que han tenido lugar en diversos encuentros.

El movimiento parece expandirse a otros países. En Lisboa se llevó a cabo una manifestación el 12 de marzo, la manifestación más grande desde la Revolución de los Claveles, que derrocó la dictadura salazarista. Esta es la marcha de la generación perdida.

El desempleo en Portugal se ha duplicado a 12.6% en los últimos seis años, entre los menores de 25 años la tasa de desempleo es del 27%. (Spiegel.de). Por estos días, unos centenares de jóvenes se han tomado también las calles de Viena, Hamburgo y Roma.

En los países árabes, los jóvenes pelean por derechos democráticos (Ballotage.cl), mientras que la juventud europea protesta por una sociedad política en declive. Una que parece preocuparse más del bienestar del sector financiero que el de sus futuras generaciones.

En el Mundo Árabe las recientes revoluciones han cambiado gobiernos en Egipto y Túnez (Ballotage.cl), probablemente inspirando los acontecimientos actuales en Europa.

Todavía se libra una guerra civil en Libia, en Yemen la situación se ha complejizado en medio de choques tribales y potencial secesionismo (France24.com), mientras que en Siria las protestas han ido más allá del levantamiento del Estado de Emergencia que mantenía el gobierno hace más de 48 años(Ballotage.cl).

Se desea la dimisión de Bashar al-Assad, lo que ha generado un alto grado de violencia y muertes, debido a la brutal represión del régimen sirio.

La rebelión de las Élites

La situación en Europa y en el Mundo Árabe parece coincidir en la pérdida de legitimidad de los sistemas políticos. En el caso de las autocracias, contra las que pelean los jóvenes árabes, es evidente la disociación entre la élite política y los ciudadanos, pues ni siquiera existe un vínculo representativo.

Es ahí donde se desea construir un régimen democrático, que sea escogido por el pueblo, gobierne para él y por él, estructurando la idea de ciudadano como protagonista político –a diferencia del único actor político hoy, el tirano, como diría Montesquieu.

En Europa, y en general en las democracias liberales occidentales – incluyendo la nuestra–, existe una aparente – y peligrosa–  disociación entre ciudadanos  y élites.  La crisis financiera ha iluminado el trecho que existe hoy entre representantes y representados.

Los políticos pierden apoyo, como el PS español, y peligrosamente pierden legitimidad. Hace unos días el vocero de la reunión de los ministros de finanzas europeos, para solucionar la crisis griega, negó que se hubiese llevado a cabo tal reunión, por miedo a los mercados financieros (Spiegel.de).

Poco a poco, la política se empieza a hacer a escondidas, en cuatro paredes, temiendo la reacción de los bancos.

Instituciones financieras como agencias de rating y bancos de inversión, principales actores en la tragedia financiera de 2008, suelen comportarse hostilmente al momento de la rendición de cuentas o cuando son exhortados a pagar el costo de la debacle.

Una acción de las primeras, bajar el rating a un país, puede generar efectos desastrosos, pues determinan la tasa de interés de bonos de gobierno.

Estas agencias y bancos no están destinados a servir al bienestar general, no deben legitimar sus acciones, operan en secreto y su fin es únicamente la rentabilidad. Y así actuaron en la pasada crisis.

La política, el terreno de lo público, parece contraponerse a ese mundo de ilegitimidad y secretismo. Pero sucede que las élites políticas parecen querer tranzar los valores democráticos con tal de no sufrir la furia de los bancos: actuar en secreto, sin enfadar a los bancos, limitando el debate y las soluciones a la crisis económica.

Pero sin libertad de palabra y debate de ideas, la democracia es imposible, el terreno de lo público no existe. Tal es el dominio de los regímenes autoritarios.

Existe, para peor, una acción consciente de las élites políticas al rescatar los bancos, cuyo bienestar prima por sobre aquel de los desempleados, que se verán en mejor situación tiempo después de que las economías despeguen. Alain Touraine, señala que en un momento los más acomodados y quienes detentan el poder político se liberan de la suerte de la mayoría y, consiguientemente, se liberan de su responsabilidad con sus representados.

Tal fenómeno lo denomina la rebelión de las élites, la traición de la élite a los valores democráticos. El contrato social entre élites, Estado y ciudadanos se rompe (Elpais.com).

En este sentido, las políticas contra los déficit fiscales, o de austeridad, de la post crisis, atentan contra la disminución del desempleo y el bienestar de la clase media, como menciona Paul Krugman (Guardian.co.uk).

La historia no se ha quedado estancada, avanza y a paso firme. El status quo está siendo cuestionado abiertamente. La disociación entre élite y sociedad es un asunto grave para sociedades que dicen ser democráticas y basadas en la representación. La crisis financiera puso a la élite política frente a los bancos y los ciudadanos, y aquellos han escogido el bienestar de los primeros por sobre los segundos.

La pasividad y el confort de generaciones anteriores han dado paso al disgusto y la movilización. Una suerte de remembranza de tiempos pasados cuando se levantaron intelectuales, políticos y gente común, reclamando contra los liderazgos políticos, reclamando mayor democracia y participación, demandas de las clases trabajadoras (hoy la clase media), bajo las banderas del nacionalismo (hoy de la comunidad europea o la humanidad).

Una nueva revolución de 1848, la antigua Primavera de las Naciones, el primer y único colapso a lo largo de toda Europa de la autoridad tradicional. Ante la rebelión de las élites se alza la rebelión de los jóvenes.

La marcha de la historia es implacable.

Revolución de MarzoMärzrevolution. Revolución de Marzo. 19 de Marzo 1848 – Berlin

‘#spanishrevolution’ o la democracia sin adjetivos


Columnista – Pedro Reques Velasco

‘#spanishrevolution’ o la democracia sin adjetivos

  • Pedro Reques Velasco - 06/06/2011

 

La llamada #spanishrevolution se está convirtiendo en un fenómeno sociológico y mediático que ha desbordado ya lo local/nacional para convertirse en global: los medios de comunicación y las redes sociales no conocen fronteras, como tampoco las conoce la dignidad humana.

 

Esta revolución, revuelta o movimiento de protesta, aunque ha tenido inicialmente una componente generacional entre sus impulsores, pronto ha dejado de entender de edades y de generaciones por lo que respecta a quienes la desarrollan, la comprenden o la apoyan.

 

Razones objetivas para el movimiento de protesta existen. En nuestro país, y según los últimos datos de la encuesta de población activa -sin duda una de las mejores estadísticas sobre el mercado laboral del mundo-, el 35% de menores de 30 años está en paro, porcentaje que se eleva hasta el 50% para los menores de 25; la temporalidad es soportada por uno de cada dos ocupados; el abandono escolar es un problema que afecta a uno de cada tres estudiantes en la enseñanza obligatoria.

 

De otra parte, de cada 100 ocupados, 40 lo hacen en un puesto para el que les sobra formación, por lo que una buena parte de los jóvenes universitarios que buscan su primer empleo se ven obligados a devaluar/minusvalorar su currículum para que su exceso de formación no sea un hándicap a la hora de su inserción en el mundo laboral; la tasa de emancipación, que no llega al 20 %, es una de las más bajas de Europa y de los países de la OCDE, y, según las estadísticas oficiales, el 54% de los jóvenes de 25 a 29 años emancipados o semiemancipados reciben ayuda familiar para sobrevivir, porcentaje que se eleva hasta el 80% para los de 20 a 24.

 

Y es que los jóvenes, aun estando suficientemente preparados, sin duda más de lo que lo ha estado ninguna de las generaciones españolas en la historia, nunca han conocido mayores niveles de paro y desempleo, de precarización laboral, de sometimiento a la rueda te contrato hoy, para despedirte mañana y contratarte -depende de ti- pasado mañana.

 

Los jóvenes españoles nunca han estado más ignorados, marginados, mercantilizados como mano de obra, más explotados, más hipotecados, más olvidados, más silenciados y a la vez menos protegidos y representados ni han tenido menos posibilidades de emanciparse.

 

Su dulce pasado y su incierto futuro les están robando su presente.

Se rebelan con causa: quieren ser algo más que una simple estadística incómoda. Ni están tan anestesiados como creíamos ni tan divididos como imaginábamos.

 

Desde luego, no están resignados, ni humillados, ni desmovilizados, ni desahuciados, ni fracasados, ni invisibilizados, ni resentidos, ni mucho menos vencidos: de hecho, la batalla moral y la de las conciencias ya la han ganado. Además de indignados, están también comprometidos, concienciados, movilizados, interconectados en tiempo real y organizados.

 

Tras esta lista de adjetivos, ¿quién teme a la libertad? ¿Quién teme a la Democracia con mayúsculas y sin adjetivos? ¿Quién teme habitar un país cuyas regiones se llamen trabajo digno, respeto, acción, solidaridad, dignidad, compromiso y futuro?

 

El advenimiento de ese reino o república metafóricos ni va a venir de la mano de los mercados ni de las corporaciones financieras ni de los partidos políticos tradicionales ni de los sindicatos oficiales, pendientes todos del diktat de los mercados financieros o de Europa o de ambos.

 

Tal reino o república tendrá que construirse desde otros valores, por otros protagonistas, con otros fines distintos al crecimiento por el crecimiento pero sin empleo; en ese reino el poder político no estaría sometido al poder económico y, desde luego, sus ciudadanos ni temerían ni adorarían ni rendirían culto a los “esos dioses invisibles que son los inversores en el mercado de bonos del Estado”, en palabras de Paul Krugman.

 

En ese reino los avances técnicos se devolverían a la sociedad en forma de progreso social, porque solo a la sociedad pertenecen. “El fin del trabajo” en las sociedades posindustriales del que nos hablaba Rifkin no era esto.

Pedro Reques Velasco. Catedrático de Geografía Humana de la Universidad de Cantabria

A 10 días de la acción ¡Democracia real YA! Convocatorias del 15 de mayo


postheadericon A 10 días de la acción ¡Democracia real YA! Convocatorias del 15 de mayo

postdateiconJueves, 05 de Mayo de 2011 20:26 | postauthoriconEscrito por DemoReal | PDF | Imprimir | E-mail
Artículos – Contra-Info

Manifiesto

Democracia Real YaSomos personas normales y corrientes. Somos como tú: gente que se levanta por las mañanas para estudiar, para trabajar o para buscar trabajo, gente que tiene familia y amigos. Gente que trabaja duro todos los días para vivir y dar un futuro mejor a los que nos rodean.

Unos nos consideramos más progresistas, otros más conservadores. Unos creyentes, otros no. Unos tenemos ideologías bien definidas, otros nos consideramos apolíticos… Pero todos estamos preocupados e indignados por el panorama político, económico y social que vemos a nuestro alrededor. Por la corrupción de los políticos, empresarios, banqueros… Por la indefensión del ciudadano de a pie.

Esta situación nos hace daño a todos diariamente. Pero si todos nos unimos, podemos cambiarla. Es hora de ponerse en movimiento, hora de construir entre todos una sociedad mejor. Por ello sostenemos firmemente lo siguiente:

* Las prioridades de toda sociedad avanzada han de ser la igualdad, el progreso, la solidaridad, el libre acceso a la cultura, la sostenibilidad ecológica y el desarrollo, el bienestar y la felicidad de las personas.

* Existen unos derechos básicos que deberían estar cubiertos en estas sociedades: derecho a la vivienda, al trabajo, a la cultura, a la salud, a la educación, a la participación política, al libre desarrollo personal, y derecho al consumo de los bienes necesarios para una vida sana y feliz.

* El actual funcionamiento de nuestro sistema económico y gubernamental no atiende a estas prioridades y es un obstáculo para el progreso de la humanidad.

* La democracia parte del pueblo (demos=pueblo; cracia=gobierno) así que el gobierno debe ser del pueblo. Sin embargo, en este país la mayor parte de la clase política ni siquiera nos escucha. Sus funciones deberían ser la de llevar nuestra voz a las instituciones, facilitando la participación política ciudadana mediante cauces directos y procurando el mayor beneficio para el grueso de la sociedad, no la de enriquecerse y medrar a nuestra costa, atendiendo tan sólo a los dictados de los grandes poderes económicos y aferrándose al poder a través de una dictadura partitocrática encabezada por las inamovibles siglas del PPSOE.

* El ansia y acumulación de poder en unos pocos genera desigualdad, crispación e injusticia, lo cual conduce a la violencia, que rechazamos. El obsoleto y antinatural modelo económico vigente bloquea la maquinaria social en una espiral que se consume a sí misma enriqueciendo a unos pocos y sumiendo en la pobreza y la escasez al resto. Hasta el colapso.

* La voluntad y fin del sistema es la acumulación de dinero, primándola por encima de la eficacia y el bienestar de la sociedad. Despilfarrando recursos, destruyendo el planeta, generando desempleo y consumidores infelices.

* Los ciudadanos formamos parte del engranaje de una máquina destinada a enriquecer a una minoría que no sabe ni de nuestras necesidades. Somos anónimos, pero sin nosotros nada de esto existiría, pues nosotros movemos el mundo.

* Si como sociedad aprendemos a no fiar nuestro futuro a una abstracta rentabilidad económica que nunca redunda en beneficio de la mayoría, podremos eliminar los abusos y carencias que todos sufrimos.

* Es necesaria una Revolución Ética. Hemos puesto el dinero por encima del Ser Humano y tenemos que ponerlo a nuestro servicio. Somos personas, no productos del mercado. No soy sólo lo que compro, por qué lo compro y a quién se lo compro.

Por todo lo anterior, estoy indignado.

Creo que puedo cambiarlo.

Creo que puedo ayudar.

Sé que unidos podemos.

Sal con nosotros. Es tu derecho.

Convocatorias

15 de Mayo de 2011 a las 18:00

¡Pulsa en el nombre de tu ciudad para acceder a toda la información sobre la convocatoria (recorrido, mail de contacto, evento en facebook, carteles, etc.)!

+ Info: http://democraciarealya.es/

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Por qué Israel no es una democracia


Entrevista con Ilan Pappé, profesor de la Facultad de Ciencias Sociales y Estudios Internacionales de la Universidad de Exeter
Por qué Israel no es una democracia
Traducido para Rebelión por LB
Frank Barat: Recientemente EEUU han vetado una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU declarando que todos los asentamientos israelíes son ilegales, constituyen un obstáculo para la paz (…) y han resultado perjudiciales para las conversaciones de paz. Curiosamente, todos los demás países votaron a favor y EEUU tuvo que aguantar las críticas de sus aliados europeos. Da la impresión de que los EEUU están cada vez más aislados cuando se trata de Israel. ¿Cuál es actualmente la importancia estratégica de Israel para EEUU? ¿Ha cambiado desde 1967?

Ilan Pappé: Creo que la importancia de Israel para los Estados Unidos sigue siendo la misma de siempre. Debemos aguardar a ver si las revoluciones árabes conseguirán cambiarla, pero cuando se emitió ese veto creo que incluso si lo sucedido en el mundo árabe tuviera un impacto fundamental en el pensamiento estadounidense con respecto a Israel, todavía es demasiado pronto para que su efecto pueda sentirse en la política estadounidense. Así que mi conjetura es, y lo hemos visto a lo largo de toda la política del gobierno de Barack Obama hacia Israel, que las mismas presiones bajo las que se moldeó y formuló la política estadounidense con respecto a Israel durante la administración de Bush todavía siguen vigentes en la administración Obama. Así que nadie debería sorprenderse de que Obama haya vetado esa resolución, y si se presentara otra la volvería a vetar, aunque sí creo que el hecho de que los Estados europeos miembros no la vetaran y no le siguieran la corriente a EEUU en este asunto es un signo de la tendencia general, eso es algo palpable. Usted lo llama aislamiento de los Estados Unidos; yo diría que es el comienzo de un proceso interno de repensamiento de la política estadounidense que tardará todavía bastante tiempo en madurar pero que definitivamente está ocurriendo.

Frank Barat: Haaretz y The Guardian han publicado que Angela Merkel mantuvo una durísima conversación telefónica con Netanyahu sobre el proceso de paz, y que le dijo a éste: “Sois vosotros los que nos habéis decepcionado a nosotros. No habéis dado ni un solo paso hacia la paz”. Viniendo de Alemania, el defensor europeo nº1 de Israel (junto con Polonia), se trata de algo bastante extraordinario. ¿Es posible que veamos pronto un cambio en la postura de Europa hacia Israel? Más importante aún, ¿podría jugar Europa un papel más equilibrado que EEUU en la cuestión de Palestina?

Ilan Pappé: Hemos de ser cuidadosos en este punto. Eso es cierto tanto en lo que respecta a Angela Merkel como a Barack Obama. Lo que ellos quieren en lugar del gobierno de Netanyahu, que es definitivamente un tipo de gobierno con el que no les gusta tratar, es un gobierno sionista de centro, el gobierno de Kadima, el cual, se lo recuerdo, según las filtraciones de Al Yazira durante el mandato de Olmert se negó incluso a aceptar la más generosa y estúpida oferta jamás realizada por la dirigencia palestina a los israelíes. Por eso, cuando Angela Merkel se enfada con Netanyahu lo que quiere es ver a Tzipi Livni como primera ministra, lo que no supone ningún cambio en la política israelí y en absoluto alivia la opresión de los palestinos. Ésa es la cuestión, de modo que no hay tanto de lo que alegrarse por el hecho de que estén enojados con Netanyahu. El tiempo dirá si eso puede significar algo más profundo que la situación antidemocrática en Europa en virtud de la cual existe una opinión pública que es anti israelí y pro palestina pero que no aparece reflejada en las políticas de la elite política. Es posible que [el incidente] refleje también un deseo por parte de políticos como Angela Merkel de representar más fielmente el impulso y las posiciones básicas de la opinión pública europea con respecto a Israel, pero creo que debemos esperar para ver si este momento de transformación está ocurriendo realmente ante nuestros los ojos.

Frank Barat: Los reciente “Papeles palestinos” han confirmado que Israel y EEUU fueron los dos principales obstáculos en el conflicto entre Israel y Palestina. Sin embargo, en lugar de utilizar los documentos para denunciar el obstruccionismo de Israel, la Autoridad Palestina ha atacado a Al Jazeera, el mensajero. ¿Cómo explica usted eso y cuánto tiempo cree usted que la Autoridad Palestina podrá jugar el papel de “colaborador” antes de que estalle un nuevo tipo de Intifada?

Ilan Pappé: Es muy fácil entender por qué la Autoridad Palestina atacó a Al Jazeera. Aquello tuvo lugar en un momento muy desagradable en el que en el mundo árabe toda la gente estaba pidiendo más democracia, transparencia y una representación justa, y las filtraciones de Al Jazeera revelaron que la Autoridad Palestina era exactamente todo lo contrario de eso. Así que no me extraña que prefieran atacar a Al Jazeera que a Israel. Por lo que respecta a la longevidad de la AP, en realidad ésta sólo se puede relacionar con más transformaciones generales. No creo que se produzca una transformación interna palestina si antes no suceden varias cosas. Una de ellas es la continuación con éxito del tipo de transformaciones que hemos visto en el mundo árabe. Un proceso de democratización en marcha, más que democracias, como una especie de resultado final, incluso un continuo proceso de democratización en el mundo árabe es algo que animará a la gente a deshacerse de la Autoridad Palestina. En segundo lugar, el movimiento de la campaña de la sociedad civil en contra de Israel en la esfera de la elite política y del poder político. En tercer lugar, y lo más importante, es necesario encontrar una solución a la cuestión de la representación palestina. Porque es evidente que la AP no es la OLP, pero no está muy claro quién es la OLP. Sólo los palestinos, en una realidad casi imposiblemente fragmentada, debe encontrar la manera de reanimar el proceso de representación. Si hay representación palestina y se produce un cambio en el mundo árabe y surge una élite política en Occidente dispuesta a hacer algo que su público quiere que haga, creo que la AP desaparecerá, y esa será la primera estación en la senda hacia más transformaciones fundamentales sobre el terreno.

Frank Barat: En los últimos meses han ocurrido en el mundo árabe algunos acontecimientos extraordinarios. Las escenas de la plaza Tahrir en El Cairo, por ejemplo, permanecerán en la mente de la gente durante años. La gente de Egipto, Túnez, Marruecos, Yemen… tomó las calles y protestó contra la falta de puestos de trabajo, por el acceso a la educación, contra la represión, la corrupción… y se deshizo de su dictador respaldado por Occidente. Un amigo mío llamó a eso “la segunda fase del proceso de descolonización”. ¿Cuál es su opinión sobre estos acontecimientos y también sobre la situación de Libia, con respecto a la cual se han votado sanciones en la ONU y la OTAN habla de intervención militar?

Ilan Pappé: Sí, en primer lugar estoy de acuerdo con la expresión “la segunda fase de la descolonización”, o segunda fase del poscolonialismo. Es un término muy exacto para describir lo que estamos viendo. Creo que es un momento muy importante para todos nosotros, no sólo para las personas que viven en Oriente Medio, sino también para las personas que se relacionan con el mundo árabe y creen comprender lo que está sucediendo allí, por lo general a través de herramientas que han distorsionado al mundo árabe y en realidad lo han retratado de una manera muy negativa. Así que creo que la primera cosa que se puede decir sobre lo que está ocurriendo es que no se trata solamente de una reafirmación de la propia dignidad por parte del mundo árabe, es también un momento decisivo para Occidente y su actitud más bien colonialista hacia el mundo árabe. En segundo lugar, estamos hablando, naturalmente, de un proceso en marcha. Vemos a Libia como un doloroso recordatorio de que no en todas partes las cosas serán tan fáciles como en Egipto, y tampoco está claro que lo de Egipto se haya acabado, pero creo que realmente abre grandes esperanzas. Que yo recuerde, es la primera vez en toda mi vida que del mundo árabe nos llegan buenas noticias, y por esta pura sensación de positividad o de energía positiva que nos llega de allí constituye un momento de no retorno. En tanto que historiador, no dejo de recordarme a mí mismo que un momento de no retorno no significa que inmediatamente se alumbrará el tipo de realidad mejorada que deseamos ver establecida. Significa que hay que estar alerta, que habrá un montón de poderes y una gran cantidad de actores, entre ellos Israel, que harán todo lo posible para hacer desaparecer este momento. Así que ni siquiera se puede ser pasivo al respecto, hay que ser activos, cada uno de nosotros a nuestra manera, para ayudar a que estas revoluciones se realicen y, como en el caso de Palestina, tiene que haber una clara distribución del trabajo sobre lo que cada uno puede hacer. Pero es un momento dramático y fantástico que creo que, a la larga, también afectará a Palestina de una forma muy, muy positiva.

Frank Barat: ¿Cuál es la implicación más global de las “revoluciones” del mundo árabe? ¿Tienen Israel y EEUU razones para sentirse amenazados?

Ilan Pappé: Bueno, aquí hay dos cuestiones diferentes. La consecuencia global es que, así se trate de académicos, periodistas o políticos, la forma esquemática en que describen la sociedad y la dividen entre agentes o factores activos que pueden cambiar la realidad, y elementos receptores que no pueden cambiar la realidad, ha quedado desmantelada, ha colapsado. Así que creo que la consecuencia global es que por mucho poder económico, político y militar que uno tenga hay procesos que no se pueden controlar. Ya sea a causa de Internet o de las pulsiones que empujan a la generación más joven de todo el mundo, el caso es que hay una especie de unanimidad entre los estudiantes británicos que protestan en Londres y París, y los que protestaban en Túnez, Argel y El Cairo. Eso nos muestra que se ha asestado un duro golpe a la manera en que el mundo ha venido siendo representado a través de los ojos de la élite occidental, lo cual es una buena noticia. En cuanto a Estados Unidos e Israel, creo que EEUU es un poco más complejo que Israel, así que, por dar una respuesta corta en lugar de una larga, yo diría que quienes en EEUU —y hay gente importantísima en EEUU— han confiado en Israel para que les guiara por los vericuetos de la política de Oriente Medio e Israel, están en estos momentos que no se tienen del susto. Es un momento de pánico. He estado en Israel varias veces desde que comenzaron las revoluciones e Israel está sumido en un estado de auténtico pánico. Saben que el habitual arsenal de poder y diplomacia no sirve para nada en vista de lo que está sucediendo en el mundo árabe. Son presas del pánico porque sienten que si la democracia realmente surge a su alrededor no podrán vender el cuento de que son ellos la única democracia en Oriente Medio y, de hecho, acabarían siendo retratados como otro régimen dictatorial árabe. Eso podría traer consigo una nueva forma de pensar en EEUU y, para muchos israelíes, una nueva forma de pensar en EEUU supone el fin de Israel tal como lo conocemos.

Frank Barat: Como coordinador del Tribunal Russell sobre Palestina estoy preparando la próxima sesión del tribunal que va a celebrarse en Sudáfrica, donde se tratará del crimen de apartheid en relación con Israel. Para muchos Israel es una democracia porque todo el mundo puede votar y los árabes están representados en la Knesset. Ahora bien, ¿es Israel una democracia?

Ilan Pappé: No, definitivamente Israel no es una democracia. Un país que ocupa a otro pueblo durante más de 40 años y que conculca sus derechos civiles y humanos más elementales no puede ser una democracia. Un país que aplica una política discriminatoria contra una quinta parte de sus ciudadanos palestinos dentro de las fronteras del 67 no puede ser una democracia. De hecho, Israel es lo que en ciencias políticas solemos llamar una democracia Herrenvolk, una democracia sólo para los amos. El hecho de que se permita a la gente participar en el aspecto formal de la democracia, a saber, en el acto de votar y ser votado, es inútil y sin sentido si no se permite a esa misma gente participar del bien común o de los recursos comunes del Estado, o si se la discrimina aunque se le permita participar en las elecciones. Prácticamente a todos los niveles, desde la legislación oficial pasando por las prácticas gubernamentales, hasta las actitudes sociales y culturales, Israel es una democracia sólo para un grupo, un solo grupo étnico, que, dado el territorio que Israel controla en estos momentos, ni siquiera es ya el grupo mayoritario, así que sospecho que le será a usted muy difícil encontrar una definición aceptada de democracia que sea aplicable al caso de Israel.

Frank Barat: ¿Cuál es su nacionalidad, Ilan?

Ilan Pappé: No tengo una nacionalidad clara. Tengo una ciudadanía, la ciudadanía israelí. Curiosamente, también tengo la nacionalidad europea, porque como segunda generación los judíos europeos tenemos derecho al pasaporte europeo, lo cual no equivale a la nacionalidad, pero confunde la cuestión de la nacionalidad. Me gustaría definirme como miembro de una potencial nueva nación que surgiría en el Estado democrático laico de Israel como producto de la combinación de una sociedad formada por la tercera generación de los colonos que llegaron a Palestina a fines del siglo pasado y la población nativa indígena. El hecho de que para cuando tal realidad se materialice la gente todavía se siga definiendo en términos nacionales o no, es algo que no me importa y que ignoro, pero yo siento que soy parte de una comunidad de colonos que pretende ser una comunidad nacional independiente y reconocida como tal, como Australia y Nueva Zelanda, pero si este es el único tipo de identidad nacional disponible para mí, entonces lo rechazo y me gustaría trabajar para conseguir algo mucho mejor para mí y para otros.

Frank Barat: Para muchas personas el conflicto entre Israel y Palestina tiene que ver con el Holocausto y con el hecho de que los judíos de Europa necesitaban tener un lugar para vivir y sentirse seguros. Cuando los judíos llegaron a Palestina comenzó entre ellos y los habitantes indígenas, los palestinos, la lucha por la posesión de la tierra. La disputa ha continuado durante más de 60 años y ha sido imposible para ambas partes llegar a un acuerdo de paz. ¿Cree usted que ése es el meollo de este conflicto?

Ilan Pappé: No, no, definitivamente no. El conflicto no tiene que ver con el Holocausto. El Holocausto está siendo manipulado por los israelíes para mantener vivo el conflicto en beneficio de sus propios intereses. El conflicto es una simple historia de colonos europeos que llegan a finales del siglo XIX movidos por todo tipo de ideas, siendo la idea dominante aquella que decía que necesitaban un refugio seguro porque Europa no era segura y que aquí estaba su antigua patria. Ya sucedió antes, este no es el único lugar donde la gente ha abrazado ese tipo de ideas excéntricas que les llevan a creerse que pueden presentarse en un lugar después de 2000 años y reclamar algo que supuestamente les perteneció. Es porque hubo el suficiente número de potencias imperiales dispuestas a apoyar este proyecto de colonización por lo que consiguieron asentarse con éxito. Primero comenzaron a comprar tierras y luego instauraron un régimen de explotación de la tierra en virtud del cual se podía comprar tierra a gente a la que realmente no le pertenecía y expulsar a la gente que realmente la cultivaba. Pero ni siquiera en eso obtuvieron un éxito completo. Como usted probablemente sabe, para cuando expiró el Mandato Británico el movimiento sionista había conseguido adquirir menos del 7% de Palestina y solo pudo atraer a una cantidad de refugiados —incluso después del Holocausto—, que distaba de ser impresionante. Absolutamente toda la comunidad judía del mundo prefiere emigrar a Gran Bretaña, Estados Unidos o permanecer en Europa, a pesar del Holocausto. Una minoría muy pequeña llegó a Israel y por eso, en contra de sus deseos iniciales, el movimiento sionista decidió traer judíos desde el mundo árabe y desarabizarlos para que se transformaran en judíos y no se identificaran con la población árabe. De modo que el conflicto es sobre un movimiento colonial que gracias al Holocausto consigue disfrazar su naturaleza colonialista en un mundo en el colonialismo ya no está bien visto y que utiliza todo tipo de medios y alianzas para seguir colonizando, ocupando y practicando la limpieza étnica. Es una atrocidad incompleta. El sionismo es una atrocidad incompleta contra el pueblo palestino. Si se hubiera completado, como hicieron los blancos en Australia y en Nueva Zelanda, probablemente hoy en día no habría conflicto. Conviene entender por qué es incompleta. Ello se debe a la constancia y resistencia palestina. Eso lo resume todo. Un proyecto colonialista que intenta completar su plan, una población indígena que se resiste, ése sería el conflicto, a menos que se descolonice Palestina y se avance hacia una etapa poscolonial en la historia de este lugar.

Frank Barat: Desde hace muchos años es usted un activista en favor de los derechos humanos que lucha en todos los frentes para ayudar a los palestinos, aunque con pocos resultados, desgraciadamente. Todos los días [los israelíes] roban más tierras, matan a más gente, destruyen más casas y la comunidad internacional recompensa a Israel por todo ello. Entonces, ¿de qué modo pueden avanzar los palestinos y quienes les apoyan?

Ilan Pappé: Lo primero que hay que decir es que necesitamos tener una visión histórica más amplia del éxito y el fracaso. No creo que hayamos fracasado en todo. La actual comunidad palestina en Cisjordania y la Franja de Gaza, la actual comunidad palestina en Israel no va a quebrar. Eso está muy claro. Sea cual sea la política que adopte Israel, ya no puede contemplar tan fácilmente la posibilidad de perpetrar otra limpieza étnica, y entender eso es muy importante. En segundo lugar, creo que algo ha cambiado en la opinión pública: cierto, no ha encontrado reflejo en la política, pero es posible que nos encontremos en el momento decisivo para Palestina sin aún saberlo. Así que me gustaría tener una visión más equilibrada sobre el fracaso y el éxito de todos nosotros. Creo que es importante entender que no todo es fracaso. Sin embargo, estoy de acuerdo en que necesitamos una estrategia clara para seguir avanzando. Hay tres cosas que me gustaría señalar rápida y brevemente. Una es que necesitamos comprender mejor la distribución del trabajo entre exterior e interior. Es decir, que el sistema político palestino debe actuar de forma conjunta, en términos de representación, unificación y demás, y el movimiento de solidaridad no debería tratar de sustituirlo en cuestiones de representación sino que debería concentrarse en convertir a Israel en un Estado paria, cosa que creo es muy importante para desbloquear la situación. Así pues, el punto primero es distribuir las tareas.

En segundo lugar, creo que debemos cambiar el diccionario. Deberíamos dejar de hablar del proceso de paz, deberíamos abandonar la idea de la solución de los dos Estados, en mi opinión deberíamos volver a hablar de colonialismo, de anti-colonialismo, de cambio de régimen, de limpieza étnica, de reparaciones a largo plazo. Todo ese repertorio de frases conocidas que son perfectamente aplicables a la situación de Palestina y que, no obstante, por efecto de la propaganda israelí y del apoyo estadounidense a esa propaganda, no nos atrevemos a emplear. Tenemos que hacer que sean utilizadas incluso por los medios de comunicación mayoritarios, por el mundo académico y, desde luego, por los políticos.

La tercera cosa que tenemos que hacer es aceptar los análisis, [en el sentido de] que es improbable que el cambio venga desde dentro. Ello plantea la cuestión de qué tipo de estrategia convendría adoptar para provocar el cambio desde el exterior. Afortunadamente, tenemos un ejemplo muy bueno. La mayoría de la gente está a favor de utilizar la estrategia no violenta —en lugar de la estrategia violenta— para conseguir el cambio. Eso es bueno porque creo que una nueva realidad que va a nacer de la lucha no violenta va a crear una relación mucho mejor cuando llegue el momento de la reconciliación. Mientras que si se consigue la liberación, por así decirlo, mediante la violencia, sabemos por otros casos históricos que la sociedad misma se transforma en violenta. Así que creo que hay mucho por hacer, y lo bueno de nuestra época es que hay muchas cosas que uno puede hacer como individuo, pero sin olvidar nunca a las organizaciones, tampoco a las viejas organizaciones, sobre todo en el caso de la representación palestina. No siempre hay que inventar la rueda, a veces hay que engrasarla y asegurarse de que funciona de nuevo, igual que lo hizo en el pasado.

Ilan Pappé es profesor de la Facultad de Ciencias Sociales y Estudios Internacionales de la Universidad de Exeter, en el Reino Unido, director del Centro Europeo de Estudios Palestinos de la Universidad, codirector del Centro Exeter de Estudios Etno-políticos y activista político. Ha escrito entre otros los siguientes libros: A Modern History of Palestine , La limpieza étnica de Palestina y Gaza en crisis (en colaboración con Noam Chomsky).

Frank Barat es coordinador del Tribunal Russell sobre Palestina

El video completo de esta entrevista está disponible aquí: http://vimeo.com/20754275

Fuente: http://www.counterpunch.org/barat04012011.html

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