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De OBLIGADISIMA LECTURA ¡Retomemos Europa!


De OBLIGADISIMA LECTURA ¡Retomemos Europa!

Posted by armak1358 Saturday, January 28, 2012 ·

¡Retomemos Europa!

1. No hacían falta las palabras de Mario Draghi para entender que la crisis ya es irreversible en Europa.

Crisis de «dimensiones sistémicas» había dicho Jean-Claude Trichet hace un par de meses. Ahora Draghi, su sucesor en la dirección del Banco Central Europeo (BCE), nos  informa de que «la situación ha empeorado» (16 de enero).

Resulta difícil saber qué significa el empeoramiento de una crisis de «dimensiones  sistémicas».

Es cierto que el escenario previsto para los próximos meses es bastante sombrío, no sólo porque hace años que estamos pagando la crisis y la medicina que la alimenta: la austeridad, o dicho de manera más sobria «el rigor».

También sectores fuertes del capital y de la clase dirigente europea empiezan a verse asaltados por la duda de si, en este gigantesco proceso de reafirmación global de los equilibrios de poder, no corren el riesgo de figurar entre los perdedores.

El espectro del «declive», que no ha dejado de pasearse por las metrópolis estadounidenses, ha empezado a frecuentar con mayor asiduidad las calles y las plazas europeas o al menos de regiones enteras de Europa.

Y no faltan los comentarios que entrevén tras las acciones de las agencias de calificación una racionalidad militar, la primera maniobra de una «guerra mundial de la deuda»  en la cual el objetivo de que sobreviva el dólar como moneda soberana a nivel mundial (con la consecuencia de que los centros directivos sigan  estando situados en el mercado financiero) pudiera justificar el desgaste del euro.

Como telón de fondo están las noticias llegadas del Estrecho  de Ormuz, que nos recuerdan que frente a una crisis de esta profundidad y duración la guerra puede ser una posible «solución» no sólo en el  terreno financiero y de la deuda «soberana».

Digámoslo claramente: la Unión Europea tal y como la hemos conocido en estos años está acabada. No es un hecho del que alegrarse.

Nosotros y nosotras mismas habíamos llegado a pensar que las luchas y movimientos europeos pudieran haber encontrado en la  institucionalidad europea en formación, en el terreno de la ciudadanía y de la governance, un marco de referencia más dúctil que las estructuras políticas nacionales, un espacio en el seno del cual y contra el cual construir campañas y articular plataformas reivindicativas.

Pues bien, aquel espacio ya no existe. Ésta es la primera lección que extraer de la crisis en esta parte del mundo. La segunda nos parece aún más importante: en el terreno nacional, toda hipótesis de afrontamiento democrático o socialista de la crisis se está mostrando como lo que realmente es: una  ilusión carente de toda eficacia y tendencialmente peligrosa.

Queda demostrado por estos dos años de resistencia durísima —aun restringida al  terreno nacional— a las políticas de austeridad en los países más golpeados por la crisis.

Grecia resulta emblemática en este orden de cosas. Resulta difícil imaginar un despliegue más radical y copioso de luchas de resistencia que el que ya ha tomado cuerpo en ese país: desde ocupaciones de plazas hasta la huelga general de larga duración, desde intentos de asaltar el parlamento hasta el bloqueo de ciudades enteras.

Y aun así, la eficacia de esta movilización permanente, si la ciframos en términos de su oposición a las políticas draconianas de recorte y desmantelamiento del estado social y de derecho, ha sido próxima a cero.

No hay complacencia por parte nuestra en este comentario, esto ha de quedar claro. Se hace bien en luchar, tanto en Grecia como en cualquier otro lugar. Pero nos parece que la perspectiva de la mera resistencia (de la simple defensa de las conquistas de las últimas décadas y de las instituciones que parecían destinadas a encarnarlas) se ha topado con un límite radical.

En el mismo momento en que Europa se desnuda definitivamente de sus vestimentas democráticas ante los ojos de millones de ciudadanos y ciudadanas europeas, resucitándose los fantasmas de la dictadura de la regulación monetaria y del dominio colonial ejercido por un supuesto centro contra sus periferias, se demuestra la impotencia de considerar la dimensión nacional como un dique de contención o un bastión defensivo.

En estas últimas décadas, los procesos de desarticulación del estado-nación han actuado muy en profundidad, sus instituciones están demasiado comprometidas con la lógica neoliberal y financiera, demasiado ha mutado la composición del trabajo vivo, demasiada es la  desproporción entre la violencia del mando financiero y la dinámica de la representación política como para poder pensar hoy en un New Deal  a nivel nacional.

Un programa de salida de la crisis hacia adelante no puede ser sino un programa constituyente. A los dos aspectos que por definición caracterizan todo programa constituyente —fijación de nuevos principios no negociables y construcción de una nueva institucionalidad— se debe añadir ahora la invención de un nuevo espacio, que a nuestro parecer no puede sino ser europeo. Es un reto cuya dificultad reconocemos.

Aun así, la aparición de una lucha de clases y de una «izquierda» consistentes a nivel europeo dependen de la  capacidad que tengamos, en el futuro inmediato, de estar a la altura del reto.

2. La radicalidad y la profundidad de la crisis, tanto en el plano global como en el europeo, son ya reconocidas incluso por muchos analistas del mainstream que hablan abiertamente de un horizonte recesivo a medio plazo.

En lo que respecta a Europa, si no interviene en los próximos años una solución radical de continuidad, esto significa que nos encontraremos con la consiguiente descomposición de un espacio (político, social y cultural, además de económico) ya de por sí profundamente heterogéneo. Las instituciones europeas presentaban esta heterogeneidad como uno de los puntos de fuerza de la Unión Europea (UE).

El alcance de la crisis ha barrido esta retórica. Ya ni se trata de una Europa de dos o más velocidades. Cuanto acaece hoy en torno a Gran Bretaña no es menos significativo que la precipitación de Grecia hacia la suspensión de pagos: la City de Londres se postula como un polo de atracción del capital en el interior de Europa, distribuyéndolo por las sedes financieras globales y contribuyendo así a profundizar las dinámicas de ruptura de la unidad económica incluso de los países «fuertes», empezando por  Alemania.

Hasta la hipótesis de una ruptura de la unidad monetaria europea mediante la secesión alemana y la formación de nuevo bloque en  torno al marco —como con frecuencia ha analizado Christian Marazzi— da por descontado el debilitamiento de la demanda global de productos  manufacturados de exportación y la fractura de la estabilidad social, elementos de los que depende el modelo alemán.

El downgrading de Francia hace saltar definitivamente el eje París-Berlín que era candidato a jugar el papel directivo de la Europa en crisis, abriendo otra fractura en el espacio institucional de la UE.

Al este, la revuelta social de estos días en Rumanía abre otro frente de radical inestabilidad, mientras que Bruselas reacciona demagógicamente a la deriva fascista del gobierno húngaro —afortunadamente contrarrestada por un movimiento que crece fuerte— sólo cuando afecta a la autonomía del BCE.

Son estos procesos de descomposición del espacio europeo los que nos hacen afirmar que la UE, tal y como la conocíamos en estos años, está acabada. Quede claro que esto no significa que las instituciones europeas estén destinadas a desaparecer o que no se esté diseñando su «reforma».

Hay quienes han hablado más adecuadamente —es el caso de Étienne Balibar— de una verdadera «revolución desde arriba», es decir, un intento de reforma comprehensiva de la estructura institucional de la UE en torno al BCE, que tiene como resultado una profunda modificación de la constitución material y formal tanto en el plano europeo como en el plano nacional (resulta obvio referirse aquí a las  políticas de equilibrio presupuestario).

El «paquete fiscal» que se ratificará en marzo culmina este verdadero intento de gestionar la crisis bajo el mando alemán, de cuyos límites son conscientes sus propios promotores y que sólo tendrá alguna oportunidad de éxito en la medida en que nos encontremos frente a la presencia de una recesión de alguna manera «controlada» y un aminoramiento de los ataques a la «deuda soberana».

Para Alemania, y no solo para ella, como ya hemos dicho, la alternativa es la secesión del euro, con efectos difícilmente predecibles tanto en Europa como a nivel global.  No queremos detenernos en este segundo escenario.

Es más importante subrayar que la «revolución desde arriba» que ya acontece vacía de toda sustancia democrática las instituciones europeas y plantea en este aspecto la absoluta urgencia de un programa  constituyente.

La que se configura es una Europa «gótica», dispersa y jerárquica, una Europa-mercado sin mediación democrática interna eficaz, la cual, aunque eventualmente se recomponga según geometrías y geografías variables, estará dotada de un nuevo mando soberano en las manos no sólo del BCE sino también de «los mercados», un mando que desciende desde lo alto y se distribuye de manera difusa.

Concluye así brutalmente un proceso de medio siglo de construcción europea basado en una governance que equilibraba la asimetrías e impedía la aparición de eventuales convulsiones de las jerarquías estatales tradicionales.

La perspectiva de este laberinto gótico, con sus arquitecturas  deformes sometidas a las exigencias de los bancos y del «mercado», estará dominada por una «planificación» desde arriba, una planificación cuasi soviética, pero no para producir mercancías sino débito, aplicándose de inmediato sanciones a cualquier desviación.

Es fácil predecir que, contrariamente al sueño federalista y al proyecto funcionalista de un atenuamiento de la soberanía nacional en el proceso de integración,  en torno a esta nueva estructura proliferarán los soberanismos y los nacionalismos.

Por un lado en los países «fuertes», para proteger sus  posiciones que el discurso dominante presenta ya como amenazadas por la débil disciplina fiscal de las «periferias»; por otro lado en el interior de estas últimas, donde la reacción antieuropea empieza a asumir la forma de una reacción antialemana.

En uno y otro caso nos encontramos  frente a fenómenos extremadamente peligrosos que amenazan con serlo cada día más.

3. Estos soberanismos y nacionalismos son hoy la otra cara de la hipótesis de una Europa gótica o de una estabilización «posneoliberal» de la gestión de la crisis.

Hablamos de una estabilización posneoliberal en un sentido preciso, en el convencimiento de que en el interior de este escenario que se va configurando mediante la aprobación del «paquete fiscal» asistiremos a la reafirmación de algunos de los dogmas esenciales del neoliberalismo pero sin la perspectiva de una efectiva salida de la crisis.

No existen en este escenario márgenes reales de negociación, ni en lo que respecta a una posible modificación de las políticas del BCE, ni en lo que se refiere a la evolución de los fondos de rescate o la reestructuración de la deuda soberana y la recapitalización de los bancos.

Sobre esta base, nos parece una pura ilusión la idea de un área europea de inversión para el empleo y la perspectiva de una redistribución más o menos igualitaria de los impuestos, y por tanto de las rentas del trabajo y de la riqueza.

La Europa de la «revolución desde arriba» está construida para afianzar la renta financiera y tiene sobre todo la ambición de garantizar un compromiso entre ésta y fracciones concretas del capital industrial.

Sus propios arquitectos son conscientes del hecho de que las actuales estructuras globales del capitalismo, con un sistema financiero ocho veces más grande que la «economía real», no son sostenibles, y las actuales políticas monetarias —que no hacen sino ayudar a la especulación— son difíciles de aguantar. La estabilización  posneoliberal en Europa es un proyecto botado para naufragar a largo plazo.

Pero ya sabemos que a largo plazo estaremos todos muertos.

Una cosa es cierta: si en la Europa gótica hay quienes piensan en organizar los intereses de las diferentes fracciones del capital, no hay quien  reconozca el trabajo. En todo caso, donde este reconocimiento sí se da, como en el caso de Alemania, sólo tiene espacio en el seno de las estructuras de concertación nacional.

Pero estas estructuras siempre excluyen cuantitativa y cualitativamente a los trabajadores y trabajadoras definitivamente precarizadas, mientras que la posición misma del trabajo «garantizado» empieza a estar amenazada por una crisis de la que no se salva nadie.

Por otra parte, en la gran mayoría de los países europeos el ataque a las condiciones del trabajo (tanto el trabajo cognitivo  como el fabril, el migrante como el autóctono, el dependiente como el formalmente autónomo) no parece tener límites.

Las «deudas soberanas» se cargan sobre las espaldas de mujeres y hombres cada vez más debilitados «en privado», el ataque a los salarios se combina con aquel otro a los servicios, el paro con la erosión del ahorro familiar, y así se va extendiendo la pobreza.

Un aumento vertiginoso de las desigualdades  sociales, que ya habían crecido desmesuradamente con los procesos de financiarización capitalistas, es la primera consecuencia de todo esto.

Volvemos a repetir lo que habíamos dicho al inicio: no se discute la necesidad de una resistencia indispensable frente a estos verdaderos procesos de desposesión.

Es sólo en el seno de una resistencia en desarrollo que podrán tomar forma nuevas modalidades de cooperación y una  nueva plataforma reivindicativa que acoja sujetos sociales diversos con el horizonte de una lucha común.

Esta lucha, siguiendo las indicaciones de Plaza Tahrir, relanzada por los indignados e indignadas españoles y por el movimiento occupy de Estados Unidos, debe  conquistar sus propios espacios en las ciudades europeas sacudidas por la crisis.

Pero, a fin de que la lucha se vuelva constituyente y abra definitivamente la perspectiva de una superación de la crisis hacia adelante, no basta con que converjan las diversas formas de resistencia sobre el terreno metropolitano.

Un nuevo programa para la conquista del común, entendido como la base material para construir una nueva modalidad de convivencia, cooperación y producción entre libres e iguales, sólo podrá escribirse sobre un espacio más amplio, que no podemos sino definir como espacio europeo.

Esta conciencia está bien extendida en el interior del movimiento español de los indignados e indignadas, y puede encontrar un momento de consolidación importante en la propuesta de una movilización europea para asediar el BCE en Fránkfurt el próximo mes de mayo, aniversario  del 15M. «Retomemos Europa» debe convertirse en el lema movilizador.

Si la crisis amenaza con marcar nuestras vidas en los próximos años,  debemos equiparnos para afrontar este periodo.

No partimos de cero: las luchas han sedimentado un extraordinario patrimonio de experiencias  en muchos países europeos, mientras que las revueltas del Magreb y del Mashreq han entrado ya en el imaginario y el lenguaje de los movimientos europeos.

Una gran campaña transnacional para liberar la deuda (y para liberar la imaginación política del chantaje de la suspensión de pagos) puede marcar hoy la apertura de un espacio de movimiento a nivel europeo.

Mientras se multiplican en el plano molecular las acciones de resistencia a la deuda, se trata de construir una vía europea para las luchas, con la perspectiva de edificar programas y  contrapoderes. Sin nostalgia alguna por los estados nacionales, sin compromiso alguno con la Europa gótica.

Colectivo italiano Uninomade

Traducción: Universidad Nómada

10 mentiras de las medidas económicas neoliberales tomadas por gobiernos y alternativas todas ellas


Economistas y Aterrados

29 DICIEMBRE, 2011

El sentido común implica evitar seguir aplicando las medidas que nos llevaron a la crisis justamente para salir de ella.

A continuación,ofrezco un humilde resumen para desmontar  los 10 mitos de las políticas neoliberales (que no postulados científicos), explicados más extensamente en el manifiesto.

1. Los mercados financieros son eficientes. 

FALSO.  Han necesitado de la ayuda DEL ESTADO para no colapsar. Se podrá ayudar a su eficiencia cuando se apliquen estas medidas:

Medida n°1: Compartimentar estrictamente los mercados financieros y las actividades de los actores financieros, prohibir a los bancos especular por su propia cuenta para evitar la propagación de las burbujas y de las quiebras,

Medida n°2: Reducir la liquidez y la especulación desestabilizadora por medio de controles sobre los movimientos de capitales y de las tasas sobre las transacciones financieras,

Medida n°3: Limitar las transacciones financieras a las que respondan a las necesidades de la economía real (por ejemplo, CDS [Credit Default Swap o permuta de incumplimiento crediticio] únicamente para quienes detentan títulos asegurados, etc.)

Medida n°4: limitar la remuneración de los traders.

2. Los mercados financieros favorecen el crecimiento económico.

FALSO.  Actualmente, las empresas sólo buscan financiar a los mercados, cuando debería ser al revés. Se propone:

Medida n°5: reforzar significativamente los contra-poderes en las empresas para obligar a las direcciones a tener en cuenta los intereses del conjunto de las partes interesadas,

Medida n°6: aumentar fuertemente los impuestos a los ingresos muy altos para disuadir la carrera por los rendimientos insostenibles,

Medida n°7: reducir la dependencia de las empresas en relación a los mercados financieros desarrollando una política pública del crédito (tasas preferenciales para las actividades prioritarias en el plano social y medioambiental).

3.Los mercados son buenos jueces de la solvencia de los Estados.

FALSO.  La evaluación financiera no es neutra: afecta al objeto medido, compromete y construye el futuro que ella imagina.Se propone:

Medida n°8: no se debe autorizar a las agencias de calificación financiera a pesar arbitrariamente en las tasas de interés de los mercados de obligaciones degradando la calificación de un Estado: su actividad se debería reglamentar exigiendo que esta nota resulte de un calculo económico transparente.

Medida n°8 bis: liberar a los Estados de la amenaza de los mercados financieros garantizando que el Banco Central Europeo (BCE) compra los títulos púbicos.

4.El alza excesiva de la deuda pública es consecuencia de un exceso de gasto.

FALSO. Proviene de la contrarrevolución fiscal que han llevado a cabo la mayoría de los gobiernos desde hace 25 años.Se propone:

Medida n° 9: realizar una auditoría pública de las deudas públicas para determinar su origen y conocer la identidad de los principales poseedores de títulos de la deuda y los montantes que poseen.

5.Hay que reducir los gastos para reducir la deuda pública.

FALSO. No necesariamente. Si la reducción de los déficit compromete la actividad económica la deuda aumentará aún más.

Medida n°10: mantener el nivel de las protecciones sociales, incluso mejorarlas (subsidio de desempleo, vivienda…);

Medida n°11: aumentar el esfuerzo presupuestario en materia de educación, de investigación, de inversion en reconversión ecológica… para establecer las condiciones de un crecimiento sostenible que permita un fuerte descenso del paro.

6.La deuda pública traslada el precio de nuestros excesos a nuestros nietos.

FALSO. Con el dinero ahorrado de sus impuestos los ricos han podido adquirir títulos (portadores de interés) de la deuda pública emitida para financiar los déficits públicos provocados por la reducciones de los impuestos. Se propone:

Medida n°12: volver a dar un carácter fuertemente redistributivo a la fiscalidad directa sobre los ingresos (supresión de los vacíos [fiscales], creación de nuevas series y aumento de las tasas del impuesto sobre la renta…)

Medida n°13: suprimir las exoneraciones consentidas a las empresas que no tienen suficiente efecto sobre el empleo.

7.Hay que tranquilizar a los mercados financieros para poder financiar la deuda pública.

FALSO. Se trata de someter a los Estados, que se supone que son por naturaleza demasiado dispendiosos, a la disciplina de los mercados financieros, que se supone que son eficientes y omniscientes por naturaleza.

Medida n°14: autorizar al Banco Central Europeo a financiar directamente a los Estados (o a imponer a los bancos comerciales suscribir la emisión de obligaciones públicas) a bajo interés, aflojando así el lastre con el que les traban los mercados financieros,

Medida n°15: si fuera necesario, reestructurar la deuda pública, por ejemplo, limitando el servicio de la deuda pública a determinado tanto por ciento del PIB, y operando una discriminación entre los acreedores según el volumen de los títulos que poseen: los rentistas muy grandes (particulares o instituciones) deben aceptar un alargamiento sensible del perfil de la deuda, incluso anulaciones parciales o totales. También hay que volver a negociar las exorbitantes tasas de interés de los títulos emitidos por los países en dificultades desde la crisis.

8.La Unión Europea defiende el modelo social europeo.

FALSO. La organización de la política macroeconómica (independencia del BCE frente a la política, Pacto de Estabilidad) está marcada por la desconfianza respecto a los gobierno elegidos democráticamente. * Después del verano de 2011, los golpes de estado en Grecia e Italia lo demuestran. Se propone:

Medida n°16: poner en tela de juicio la libre circulación de los capitales y de las mercancías entre la UE y el resto del mundo negociando si fuera necesario acuerdos multilaterales o bilaterales,

Medida n°17: en vez de la política de competencia, convertir a “la armonización en el progreso” en el hilo director de la construcción europea. Establecer unos objetivos comunes de alcance constringente tanto en materia de progreso social como en materia macroeconómica (unas GOPS, grandes orientaciones de política social).

9.El euro es un escudo contra la crisis.

FALSO. *La experiencia de Grecia, Irlanda, Portugal, Italia, España….y tantos otros  lo demuestran

Medida n°18: garantizar una verdadera coordinación de las políticas macroeconómicas y una reducción concertada de los desequilibrios comerciales entre los países europeos,

Medida n°19: compensar los desequilibrios de pago en Europa por medio de un Banco de Pagos (que organice los préstamos entre los países europeos),

Medida n°20: si la crisis del euro lleva a su desintegración y esperando el ascenso en régimen del presupuesto europeo (cf. infra), establecer un régime monetario intraeuropeo (moneda común tipo “bancor”) que organice la reabsorción de los desequilibrios de los balances comerciales en el seno de Europa.

10.La crisis griega ha permitido por fin avanzar hacia un gobierno económico y una verdadera solidaridad europea.

FALSO. *Este punto nos va quedando claro desgraciadamente. Cada vez hay más desigualdad entre los PIIGS y los paises prestamistas.

Medida n°21: desarrollar una fiscalidad europea (tasa carbono, impuesto sobre los beneficios, …) y un verdadero presupuesto europeo para ayudar a la convergencia de las economías y tender a una igualación de las condiciones de acceso a los servicios públicos y sociales en los diversos Estados miembro sobre la base de las mejores prácticas.

Medida n°22: lanzar un vasto plan europeo, financiado por suscripción pública a tasas de interés débil pero garantizado y/o por medio de creación monetaria del BCE para emprender la reconversión ecológica de la economía europea.

El Manifiesto de economistas aterrados , como explica wikipedia, fue redactado en 2010 por los economistas franceses Philippe Askenazy, Thomas Coutrot, André Orléan y Henri Sterdyniak.

Sigue siendo aterradoramente actual.  En la fecha de este post ya lo han firmado 4826 personas. Recomiendo la lectura del texto íntegro en español, directamente desde su web, que puede traducirse online a español

http://cadavezmasclaro.wordpress.com/2011/12/29/economistas-y-aterrados/

MUY RECOMENDABLE Argentina 2001, mismos males que Europa pero diferentes soluciones.


Argentina, el dèja vu europeo

La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, anuncia hoy que la economía del país en el último trimestre del 2011 crece un 9,3% más de lo que lo hizo en el mismo periodo de tiempo de 2010.

¿Es una casualidad que Argentina ofrezca este espectacular crecimiento mientras que Estados Unidos y los países europeos no son capaces de frenar su caída libre? Definitivamente no.

Los resultados que hoy ofrece Argentina, después de estar en una absoluta crisis en 2001, no son más que el resultado de haber sembrado proyectos económicos sólidos que dieron de lado a los posibles parches coyunturales para establecer soluciones a largo plazo, generando un nuevo modelo.

La situación de la Argentina del corralito en 2001 era casi idéntica a la que hoy día tienen los países con más apuros financieros, una grave crisis arrastrada durante tres o cuatro años que dejó las arcas públicas asoladas y provocó un gran déficit fiscal, agravado aún más por la presión de la deuda externa contraída por el país. Mismo déficit y misma deuda de la que hoy intenta librarse Europa y EEUU.

Los problemas que algunos países europeos tienen ahora debidos a formar parte de la zona euro, por ejemplo la imposibilidad de devaluar su moneda, también tiene su reflejo en Argentina, cuando la llamada “convertibilidad” anclaba el tipo de cambio del peso respecto al valor del dólar.

Las primeras soluciones que los gobiernos argentinos de Fernando de la Rúa y Carlos Álvarez también estaban encaminadas en la misma dirección que las directrices europeas en estos momentos: recortes sociales para reducir el gasto estatal que fueron agravados por las exigencias del FMI tras conceder un crédito al país con el que financiar su deuda externa.

Tal y como defienden los economistas críticos, un recorte del gasto público y la privatización de sectores condujo a un empobrecimiento de la sociedad que minó la capacidad de gasto de los ciudadanos y de inversión de la pequeña empresa.

Según el informe Evolución Reciente de la Economía Argentina y Perspectivas de Sostenibilidad de 2005, en 2002 Argentina tenía una pérdida acumulada del 20% del PIB y del 30% de la demanda interna, consecuencia de una caída de la inversión del 54% y del consumo privado del 22%.

Esta tendencia es también la misma que experimentan actualmente países como Grecia, que después de dos años de recortes la economía interior sigue en caída, sin ningún atisbo de recuperación y con los sectores claves del Estado en manos privadas.

Esta tendencia marcadamente neoliberal fue cortada por Eduardo Duhalde en su llegada al poder en 2002.

Duhalde señaló a la deuda externa y la “convertibilidad” como los causantes del déficit fiscal por lo que sus principales medidas fueron suspender los pagos de la deuda y eliminar el tipo de cambio fijo, lo que le permitió devaluar la moneda, favorecer las exportaciones sobre las importaciones y colocar la balanza comercial del país en superávit.

Estas medidas de choque fueron ampliadas y completadas por Néstor Kirchner cuando llegó al poder un año después.

Kirchner nacionalizó las empresas clave del país lo que le permitió aumentar el PIB y reducir el desempleo superior al 20% restructurando estos sectores y modernizando la agricultura y la industria con nuevos trabajos.

El siguiente paso que tomaron los dirigentes argentinos es el que hoy les permite seguir presumiendo de crecimiento, trazar un plan de estratégico para acabar con los vaivenes del mercado y asegurar que no se produzcan grandes desigualdades dentro del país y que acaben con la demanda interna como ocurría en la etapa del corralito.

Tanto Néstor Kirchner como su esposa Cristina Fernández comenzaron a pagar la deuda externa argentina, pero no toda la que el país tenía contratada con los mercados.

La deuda fue sometida a una auditoría que estipuló que gran parte de ella se debía a estafas y a intereses particulares de los gobernantes anteriores, especialmente durante la dictadura, deuda que Argentina se negó a pagar al no ser “pública”.

La rebaja de la presión de la deuda ha servido para que en 2011 la economía tanto externa como interna de Argentina siga fluyendo sin problemas.

Al contrario de la tónica general en Europa, Argentina está avanzando en sus políticas sociales, disminuyendo las desigualdades entre sus ciudadanos, lo que le asegura disponer de una fuerte demanda interna en situaciones como la actual donde las exportaciones se ven disminuidas por la falta de poder adquisitivo de Europa y Estados Unidos.

En conclusión, mientras que Europa se abraza al neoliberalismo y a los recortes del gasto público (que conllevan el empobrecimiento ciudadano y el descenso de la demanda interior), en una situación casi idéntica Argentina apostó por fortalecer el papel del Estado como garante del mantenimiento de la actividad económica.

Argentina, cuando tuvo que elegir, puso a sus ciudadanos por delante de la economía y hoy tanto uno como otros siguen prosperando.

¿Qué será de Europa dentro de diez años?

Publicado por Juan Antonio Cañero en 09:55

PASALO Se filtra la nueva ley de protección de datos: aplicar la Patriot Act en Europa será ilegal


Se filtra la nueva ley de protección de datos: aplicar la Patriot Act en Europa será ilegal

8 de diciembre, 2011,


Durante los meses de julio y agosto dos noticias mostraban el poder de la denominada Patriot Act y su influencia sobre los datos de los europeos. Microsoft y Google indicaban al mundo como la ley que se había construido tras el 11-S permitía que los datos de cualquier ciudadano europeo registrados en compañías con sede en el país podrían ser enviadas al gobierno sin nuestro consentimiento ni aviso. Bien, Europa está dispuesta a frenar el poder de la Patriot Act con un proyecto de Ley que se ha filtrado hace unas horas y será anunciado en enero. La nueva directiva de Protección de Datos incluirá todo tipo de medidas contra la obtención de datos secretos en Europa.

Y es que tras más de dos años de investigar el alcance y la amplitud de la Patriot Act, de entre cuyas peculiaridades el gobierno de Estados Unidos puede obtener el acceso a los datos europeos, el nuevo proyecto de ley incluirá medidas para contrarrestar la forma de aplicación de ley norteamericana y su posibilidad de adquirir de manera secreta los datos de los europeos.

Hasta ahora, la esta ley chocaba frontalmente sobre la protección de datos de la UE. Aún así, las organizaciones norteamericanas estarían obligadas a revelar aquello que pidiera el gobierno.

The USA Patriot Act no sólo permite este acceso, sino que da cumplimiento de ley a impedir que las empresas revelen a los usuarios la entrega de los datos, una controvertida regulación que se estableció como herramienta para la lucha contra el terrorismo (ahora ciberterrorismo).

En el mes de julio fue Gordon Frazer, director general de Microsoft en el Reino Unido, el que lanzaba la noticia donde explicaba que ninguna empresa podía garantizar los datos europeos si la Ley Patriota se utilizaba sobre una compañía norteamericana.

Este hecho sumado a la posterior noticia de Google como compañía que podría haber enviado información bajo mandato de la ley, supuso que el Parlamento europeo comenzará los borradores de la nueva legislación sobre protección de datos.

Una legislación que Zdnet muestra en primicia e indica como modificará y reemplazará a las actuales leyes dándose a conocer en enero del 2012.

Serán dos proyectos de instrumento legal elaborados por la Comisión Europea. Antes de que se aprueben, podrán ser comentados y modificados en un proceso legislativo de la UE que puede llevar meses a un máximo de dos o tres años para que se convierta en ley.

Estos dos proyectos de regulación serían aplicables a los 27 estados miembros y significan la primera gran respuesta a la ley que se apica en Estados Unidos, un campo de duras medidas contra cualquier empresa que trabaje en Europa y tenga sede en Estados Unidos (o cualquier otro país fuera de Europa) enfrentándose a duras repercusiones financieras si rompen la nueva legislación. De entre las propuestas se destaca:

  • Habrá total armonización entre todas las leyes de ptotección de datos en el futuro.
  • La regulación obligará a las empresas con operaciones en los estados miembros a la jurisdicción del sistema legal de los estados incluyendo sus leyes de protección de datos.
  • Empresas como Microsoft o Google, procesadoras de datos, que almacenan y gestionan datos a través de sus servicios en la nube, estarán bajo las mismas obligaciones que el resto de empresas.
  • Las compañías fuera de Europa (como Estados Unidos) seguirán estando sujetas a la legislación europea si tienen oficinas con sede en Europa o clientes europeos.
  • Se requerirá consentimiento expreso de los titulares ante cualquier tratamiento de datos de marketing.
  • El conocido como “derecho al olvido” será sancionado en Bruselas, una medida que permitirá a los usuarios eliminar sus datos privados de las empresas.
  • Si una empresa sufre una pérdida de datos o violación de los mismos, tanto la autoridad de protección de datos como los individuos deberán ser informados en 24 horas desde el descubrimiento.
  • Todas las empresas públicas o de más de 250 empleados deberán tener agentes de protección de datos internos.

Todos y cada uno de los epígrafes significan la respuesta de Europa por proporcionar a los ciudadanos europeos un nivel exigente de control de los datos.

A la vez significa para Estados Unidos que invocar la Patriot Act en territorio europeo sería ilegal y por lo tanto empresas como Microsoft y Google o cualquier otra compañía con servicios almacenados en la nube chocarían con la nueva legislación.

Por otra parte aparecen las sanciones. Si alguna de estas reglas se rompiera, las autoridades de los estados miembros sobre la protección de datos impondrían multas que podrían alcanzar un máximo del 5% de la facturación anual en el mundo de la compañía en cuestión.

http://alt1040.com/2011/12/se-filtra-la-nueva-ley-de-proteccion-de-datos-aplicar-la-patriot-act-en-europa-sera-ilegal

Ley SOPA: la Inquisición del siglo XXI


Ley SOPA: la Inquisición del siglo XXI

La nueva ley que pretende aprobar el congreso norteamericano acabaría con la libertad en la red y afectaría gravemente al negocio en Internet

Jaume Barber
18:01h Lunes, 21 de noviembre de 2011
Mañana se debate en el Congreso norteamericano la aprobación de una ley que podría suponer el fin de Internet tal y como lo conocemos.

Tanto es así que hasta las principales empresas de la red se han posicionado en contra, junto a usuarios, grupos civiles y profesores de Derecho, quienes han remitido cartas advirtiendo de los peligros de la ley.

El engendro jurídico en cuestión se llama SOPA pero no está hecha de caldo, sino seguramente de mucha mala leche envasada en las industria cinematográfica de Hollywood y los distintos grupos de presión alineados por la causa de la defensa de los derechos de autor a cualquier precio.

SOPA es el acrónimo de Stopping Online Piracy Act (Ley para detener la piratería en la red) y propone el bloqueo de aquellos sitios web, tanto de dentro como de fuera de los Estados Unidos, que difundieran contenido con derechos de autor sin permiso, o bien que teniendo una alta probabilidad de alojar este tipo de contenidos, no tomaran las medidas suficientes para evitarlo.

Así pues, una mera sospecha serviría para bloquear mediante filtrado DNS -un sistema empleado por las principales dictaduras del mundo para ejercer la censura en la red- cualquier página, por importante que fuera, sin mediar sentencia judicial.

Esto haría posible, por ejemplo, que cerraran todos los blogs alojados en WordPress sólo porque uno de ellos incumpliera la ley de propiedad intelectual. Por decirlo claramente, estamos ante la ley Corcuera aplicada sistemáticamente al ciberespacio.

La ley además contempla la asfixia financiera de cualquier página meramente sospechosa.

Ante un caso de denuncia se notificaría a las empresas anunciantes y proveedoras de servicios de los sitios web afectados que disponen de un plazo de cinco días para romper todo tipo de vinculación comercial con la empresa denunciada, haciendo posible así el hundimiento de grandes gigantes del medio a partir de una simple sospecha.

La ley sublevaa todos por igual; las principales empresas del medio, Google, Facebook, Yahoo, eBay, Twitter, LinkedIn, Mozilla y Zynga entre otras muchas, que serían las primeras y principales en verse afectadas, no han tardado en publicarcartas abiertas denunciando que esta ley obligaría a una monitorización constante de la actividad de los clientes que supone una grave invasión de la privacidad.

Es más, dicha monitorización constante, aparte de convertir el lugar de libertad e igualdad que es Internet en un Gran Hermano 24 horas, requeriría una más que considerable inversión de recursos, un claro lastre para las grandes empresas, pero a la vez unos costes del todo inasumibles para cualquier pequeña y mediana empresa.

Es por eso que con la aprobación o rechazo a esta ley se decide mañana el futuro de Internet, pero al mismo tiempo se decide el futuro de la sociedad a nivel mundial.

Una aprobación de este tipo de métodos de censura sistemática mediante mecanismos tan primarios, no sólo nos devolvería a la época de la Inquisición, sino que también lastraría el que hoy en día es uno de los sectores más florecientes de nuestra economía: el del negocio en Internet.

Más información| Electronic Frontier Foundation | Nación Red | American Censorship | Aavaz.org

Europa se compromete con la Neutralidad de la Red y se opone a SOPA

17 de noviembre, 2011, 20:17

Mientras en Estados Unidos lo estan haciendo fatal, en Europa las fuerzas políticas se pronuncian a favor de la neutralidad de la red y en contra de SOPA.

La Quadrature du Net informa que el Parlamento Europeo ha adoptado de forma masiva la resolución de la Neutralidad de la Red para proteger la infraestructura del internet y mantenerlo abierto y libre

17. Pide transparencia en la gestión del tráfico, en particular una mejor información para el usuario final, y destaca la necesidad de permitir que los consumidores elijan con conocimiento de causa y gocen efectivamente de la opción de cambiar a un nuevo proveedor que pueda cubrir mejor sus necesidades y preferencias, incluso en relación con la velocidad y el volumen de descargas y servicios; señala a este respecto la importancia de proporcionar a los consumidores información clara, eficaz, útil y comparable sobre todas las prácticas comerciales relevantes con efectos equivalentes y, en particular, sobre internet móvil;

18. Pide a la Comisión que publique nuevas orientaciones sobre el derecho a cambiar de operador, con el fin de respetar los requisitos de transparencia y promover la igualdad de derechos para los consumidores en toda la UE;

19. Toma nota de las preocupaciones de los ciudadanos en relación con la discrepancia entre la velocidad de transmisión anunciada y la velocidad de transmisión real de las conexiones de internet; pide, a este respecto, a los Estados miembros que hagan cumplir de modo coherente la prohibición de la publicidad engañosa;

20. Reconoce la necesidad de crear vías de refuerzo de la confianza de los ciudadanos en el entorno en línea; pide en consecuencia a la Comisión y a los Estados miembros que sigan desarrollando programas educativos destinados a incrementar las competencias de los consumidores en materia de TIC y a reducir la exclusión digital

Para Jeremié Zimmermán, vocero de La Quadrature Du Net —la maravillosa organización francesa dedicada a la defensa de Internet— ésta resolución es de especial importancia, en un momento en el cual la Comisionada para la Agenda Digital, Nelly Kroes, continúa negando las reestricciones que ponen las telcos a los consumidores. Ha sido muy claro como los objetivos de Kroes poco a poco han cambiado de tinte y cada vez parece que esta más decidida en complacer al negocio del contenido y no al internet. En fin.

Aunque aún no es perfecto el modelo de neutralidad de la red que se propone en Europa, esta resolución es un paso contundente para avanzar en la creación de una ley que ponga por escrito la neutralidad de la red en la Unión Europea. Zimmermman declaró:

El voto masivo del Parlamento Europe ciertamente incrementa la presión sobre la Comisión Europea para garantizar efectivamente la competencia y la innovación, así como la libertad de expresión y la privacidad en línea de sus ciudadanos. De la misma forma en que el Parlamento Europeo se compromete con defender la naturaleza abierta del internet, ahora debe actúar para seguir impulsando regulación efectiva y rechazar cualquier intento de imponer reestricciones y censura en la red en el nombre de un régimen obsoleto de propiedad intelectual, como en el caso de ACTA.

Por otra parte, hay más buenas noticias: la Coalición Verde del Parlamento Europeo promovió una resolución que también fue adoptada con firmeza y en la cual se oponen a la confiscación de dominios bajo alegatos de infracción de copyright, medida que por ciertoSOPA propone. El texto específica que el Parlamento:

Reitera su parecer de que la UE debe seguir sensibilizando a los EE.UU., tanto a nivel político como técnico, respecto a la importancia que atribuye a la admisión de los cuatro Estados miembros restantes de la UE en el programa de exención de visados, tan pronto como sea posible;

Subraya la necesidad de proteger la integridad de Internet a escala mundial y la libertad de comunicación, absteniéndose de medidas unilaterales que anulen direcciones IP (Protocolo Internet) o nombres de dominio;

No es la primera vez que el Parlamento se compromete a algo que no cumple, pero definitivamente estas dos noticias son aire fresco para todos en Europa y además, dan mucho espacio para la acción política en relación a nuestros derechos digitales y protección de la infraestructura. Europa debe hacer la diferencia.

Imagen vía Submarine Cable Map

EEUU plantea una censura a gran escala en internet

Ayer se debatió un proyecto de ley que prevé bloquear páginas de todo el mundo para defender el copyright

MIGUEL ÁNGEL CRIADO 17/11/2011
Página de protesta por la iniciativa legislativa que pretende censurar la red.

Página de protesta por la iniciativa legislativa que pretende censurar la red.

Estados Unidos vive una guerra civil digital que puede tener consecuencias en todo el mundo. Un proyecto de ley prevé hacer desaparecer de internet aquellas páginas acusadas de contener material que infrinja la propiedad intelectual de la industria cultural estadounidense. La norma, apoyada desde Holly-wood, ha soliviantado a todo Silicon Valley.El Comité Judicial de la Cámara de Representantes de EEUU celebró ayer una audiencia previa para escuchar argumentos a favor y en contra de la Stop Online Piracy Act (SOPA).

El proyecto de ley, apoyado por una veintena de congresistas y senadores tanto demócratas como republicanos, establece un mecanismo por el que el fiscal general podrá exigir un mandamiento judicial para bloquear aquellas páginas extranjeras que “roban y venden innovaciones y productos americanos”, dice en el texto.

La norma, apoyada por Hollywood, ha soliviantado a todo Silicon Valley

Para conseguirlo, las autoridades podrán ordenar a los buscadores que bloqueen las páginas denunciadas por albergar música, películas, libros e incluso falsificaciones de medicinas o marcas de EEUU.

El objetivo es que los ciudadanos de aquel país no puedan visitarlas.
También incluye instrucciones para obligar a las empresas estadounidenses que alojen web acusadas a retirarlas de sus servidores.

Además dará cobertura legal para pedir a las empresas de pagos por internet o con tarjetas que impidan transacciones hacia estos sitios.

Si todo esto no funciona, el fiscal general podrá exigir el bloqueo a nivel de Sistema de Nombres de Dominio (DNS).

Se trata del mecanismo que traduce los nombres de las páginas (www.publico.es, por ejemplo) a direcciones IP que entienden las máquinas (178.249.14.9 en este caso). El servidor raíz de DNS se encuentra en EEUU.

“Como Estados Unidos produce la mayoría de la propiedad intelectual, nuestro país es el que tiene más que perder si no somos capaces de resolver el problema de estos sitios web sin escrúpulos”, aseguró el presidente del Comité Judicial e impulsor del proyecto, Lamar Smith, horas antes de que se iniciara la audiencia.

En ella participaron representantes de la Biblioteca del Congreso, de la farmacéutica Pfizer, de la asociación de las cinematográficas (MPAA), de MasterCard y la poderosa AFL-CIO, el principal sindicato estadounidense. Todos se mostraron a favor de la ley.

Otras organizaciones denuncian que la ley traería el caos a la red

Persecución en cadena

Para Michael O’Leary, vicepresidente de la MPAA, “la Stop Online Piracy Act reconoce que para detener efectivamente el robo online, cada miembro del ecosistema de internet tiene que jugar un papel, incluidos los propietarios de los derechos que crearon el contenido, los proveedores de servicios de internet y motores de búsqueda que conectan a los consumidores con los sitios deshonestos y las redes de publicidad y los procesadores de pagos que dan soporte financiero a estos sitios”.

O’Leary rechazó las críticas de aquellos que han venido sosteniendo que la SOPA romperá internet. “Además, es absurdo sugerir que la promulgación de leyes para ir contra páginas fraudulentas vaya a dar amparo a los regímenes represivos que desean censurar las actividades políticas”, añadió al referirse a los temores de que se vea afectada la libertad de expresión.

El único que discrepó en la audiencia fue Google. Su consejera Katherine Oyama reconoció la importancia de combatir la piratería, pero no por ese camino. “SOPA socavaría la estructura jurídica, comercial y cultural que ha impulsado el extraordinario crecimiento del comercio en internet en la última década”, aseguró en su testimonio ante los legisladores.

“Al mismo tiempo, la ley impone nuevas y confusas obligaciones a los proveedores de servicios de internet para adoptar las medidas técnicamente factibles y razonables para bloquear el acceso a los sitios y eliminarlos de los resultados de búsqueda, convirtiendo a los proveedores en censores de facto”, añadió.

De ser aprobada tal cual está redactada, las empresas de internet serían responsables de lo que hacen otros.

Es esa nueva responsabilidad lo que hizo que Google, Twitter, Facebook, AOL y eBay, entre otros, firmaran una carta conjunta a los congresistas mostrando su rechazo a la nueva ley. Otras organizaciones lanzaron la iniciativa American Censorship Day: Nov 16, 2011 para denunciar una medida que “traería el caos a internet”. Uno de sus impulsores es Wikimedia, responsable de la Wikipedia.

El portavoz de la Fundación Wikimedia escribió ayer: “Nuestros usuarios y todos nuestros proyectos se verían obligados a operar en un entorno legislativo insostenible, poniendo la Wikipedia al servicio de los propietarios de los derechos en lugar de la distribución libre del conocimiento”.

SOPA aún tiene que ser debatida por el pleno del Congreso de EEUU. Y ya hay varias iniciativas reunidas en la web de American Censorship Day para presionar a los políticos estadounidenses.

 Un país dividido

Trabajadores e industria cultural a favor

Además de la MPAA, las principales productoras cinematográficas ya han mostrado su apoyo a SOPA. También lo han hecho los grandes sellos discográficos agrupados en la RIAA, la industria farmacéutica o la Cámara de Comercio de EEUU.

El apoyo de más de cuatro millones de trabajadores afiliados a 22 sindicatos profesionales pertenecientes a la central sindical AFL-CIO está siendo clave. Paul Almeida, representante del sindicato, dijo ayer ante el comité que “reforzar la protección de la propiedad intelectual de EEUU ayuda a los empleos, ingresos y beneficios de los trabajadores estadounidenses”

Industria tecnológica y activistas, en contra

No sólo los gigantes de la red se han opuesto a la SOPA. También están la Fundación Mozilla, la Free Software Foundation, Creative Commons o la Consumer Electronics Association, la patrona del la industria del hardware. También lo han hecho veteranas asociaciones de activistas como la ACLU o la Fundación Fronteras Electrónicas (EFF).

En un manifiesto colgado en su web la EFF sostiene que “esta legislación compromete la seguridad en Internet, amenaza la libertad de expresión online y dificulta la innovación en Internet”.

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    i PubIico 17-11-2011 06:56

    Para SOPA la que tiene Obama pedazo dictador salió, así lo admira tanto zapatero, menos mal que nos queda la Izquierda Libertaria de IU y no traidora que no es izquierda ni es nada
  • PubIico
    #2 Vota Vota

    i PubIico 17-11-2011 06:58

    Google tampoco te mees fuera del tiesto que podemos vivir prescindiendo de tus servicios
  • Rubio
    #3 Vota Vota

    24 i Rubio 17-11-2011 07:07

    ¡SÓLO QUIENES TIENEN MIEDO A LA VERDADERA LIBERTAD PRETENDEN EL CONTROL MUNDIAL PARA QUE SUS “CIUDADANOS” NO SE CONTAMINEN EN SITIOS DONDE NO “DEBAN” ASOMARSE, USA SE ESTÁ CONVIRTIENDO EN UNA AMENAZA MUNDIAL QUE, CON EL TIEMPO, PUEDE LLEGAR A SER COMO LA DE LOS NAZIS!!!!!

O Alemania dá de una vez visto bueno a la máquina de emitir euros o nos vamos todos al carajo. PAUL KRUGMAN


PAUL KRUGMAN La crisis del euro

El agujero en el cubo de Europa

La amarga verdad es que, cada vez más, parece que el sistema del euro está condenado

PAUL KRUGMAN 25/10/2011 ELPAIS

Si no fuese tan trágica, la actual crisis europea tendría gracia, vista con un sentido del humor negro. Porque a medida que los planes de rescate fracasan estrepitosamente uno tras otro, las Personas Muy Serias de Europa -que son, si ello es posible, aún más pomposas y engreídas que sus homólogas estadounidenses- no dejan de parecer cada vez más ridículas.

Me referiré a la tragedia en un minuto.

Primero, hablemos de los batacazos, que últimamente me han hecho tararear aquella vieja canción infantil de “Hay un agujero en mi cubo”.

Para los que no conozcan la canción, trata de un granjero perezoso que se queja del mencionado agujero y a quien su mujer le dice que lo arregle. Pero resulta que cada acción que ella propone, requiere una acción previa y, al final, ella le dice que saque un poco de agua del pozo. “Pero mi cubo tiene un agujero, querida Liza, querida Liza”.

¿Qué tiene esto que ver con Europa?

Bueno, a estas alturas, Grecia, donde se inició la crisis, no es más que un triste asunto secundario.

El peligro claro y actual proviene más bien de una especie de pánico bancario respecto a Italia, la tercera economía más grande de la zona euro.

Los inversores, temiendo una posible suspensión de pagos, están exigiendo tipos de interés altos en la deuda italiana. Y estos tipos de interés elevados, al aumentar la carga del pago de la deuda, hacen que el impago sea más probable.

Es un círculo vicioso en el que los temores al impago amenazan con convertirse en una profecía que acaba cumpliéndose. Para salvar el euro, hay que contener esta amenaza.

¿Pero cómo?

La respuesta tiene que conllevar la creación de un fondo que, en caso necesario, puede prestar a Italia (y a España, que también está amenazada) el dinero suficiente para que no necesite adquirir préstamos a esos tipos elevados.

Dicho fondo probablemente no tendría que usarse, puesto que su mera existencia debería poner fin al ciclo del miedo.

Pero la posibilidad de un préstamo a una escala verdaderamente grande, sin duda por valor de más de un billón de euros, tiene que estar ahí.

La pega es esta: las diversas propuestas para la creación de dicho fondo siempre requieren, al final, el respaldo de los principales Gobiernos europeos, cuyas promesas a los inversores deben ser creíbles para que el plan funcione.

Pero Italia es uno de esos Gobiernos importantes; no puede conseguir un rescate prestándose dinero a sí misma.

Y Francia, la segunda economía más grande de la zona euro, se ha mostrado vacilante últimamente, lo que ha hecho surgir el temor de que la creación de un gran fondo de rescate, que en la práctica se sumaría a la deuda francesa, simplemente sirva para añadir a Francia a la lista de países en crisis.

Hay un agujero en el cubo, querida Liza, querida Liza.

¿Ven a qué me refiero cuando digo que la situación tiene gracia vista con un sentido del humor negro? Lo que hace que la historia sea realmente dolorosa es el hecho de que nada de esto tenía que pasar.

Piensen en países como Gran Bretaña, Japón y Estados Unidos, que tienen grandes deudas y déficits pero siguen siendo capaces de adquirir préstamos a intereses bajos.

¿Cuál es su secreto?

La respuesta, en gran parte, es que siguen teniendo sus propias monedas y los inversores saben que, en caso de necesidad, podrían financiar sus déficits imprimiendo más moneda. Si el Banco Central Europeo respaldase de un modo similar las deudas europeas, la crisis se suavizaría enormemente.

¿No provocaría eso inflación? Probablemente no: a pesar de lo que Ron Paul y otros como él puedan creer, la creación de dinero no es inflacionista en una economía deprimida.

Además, lo que Europa necesita de hecho es una inflación general moderadamente más alta: una tasa de inflación general demasiado baja condenaría a los países del sur de Europa a años de deflación demoledora, lo que prácticamente garantizaría un paro elevado continuo y una cadena de impagos.

Pero esa medida, nos dicen una y otra vez, está fuera de toda discusión. Los estatutos en virtud de los que se creó el Banco Central Europeo supuestamente prohíben este tipo de cosas, aunque uno sospecha que unos abogados inteligentes podrían encontrar el modo de resolverlo.

El problema más general, sin embargo, es que el sistema del euro en su conjunto se diseñó para combatir en la última guerra económica. Es una Línea Maginot construida para evitar una repetición de la década de 1970, lo cual es peor que inútil cuando el verdadero peligro es una repetición de la década de 1930.

Y este giro de los acontecimientos es, como he dicho, trágico.

La historia de la Europa de posguerra es profundamente inspiradora. A partir de las ruinas de la guerra, los europeos construyeron un sistema de paz y democracia, y de paso, unas sociedades que, aunque imperfectas -¿qué sociedad no lo es?- son posiblemente las más decentes de la historia de la humanidad.

Pero ese logro se ve amenazado porque la élite europea, en su arrogancia, encerró el continente en un sistema monetario que recreaba la rigidez del patrón oro y que -como el patrón oro en los años treinta- se ha convertido en una trampa mortal.

A lo mejor los dirigentes europeos dan ahora con un plan de rescate verdaderamente creíble. Eso espero, pero no confío en ello.

La amarga verdad es que cada vez da más la impresión de que el sistema del euro está condenado. Y la verdad todavía más amarga es que, dado el modo en que ese sistema se ha estado comportando, a Europa le iría mejor si se hundiese cuanto antes mejor.

Paul Krugman es profesor de economía en Princeton y premio Nobel 2008. © New York Times Service 2011. Traducción de News Clips.

Se agota el tiempo y los bancos siguen siendo el gran problema Esto se va a pique. Solo queda saber el cuando


Se agota el tiempo y los bancos siguen siendo el gran problema

 

avatarMarco Antonio Moreno  23 de septiembre de 2011 | BLOG SALMON

Bancos franceses

A medida que la crisis avanza a ambos lados del Atlántico y que los bancos comienzan a ser degradados por las agencias de calificación, se agota el tiempo para hacer frente a las debilidades del sistema financiero global.

El excesivo apalancamiento de los bancos europeos en su clásica versión del esquema ponzi, los enfrenta a una exposición a la deuda por más de 300.000 millones de euros.

Pese a que el Banco Mundial considera improbable que las grandes economías sufran una nueva recesión, los mercados señalan otra cosa y anticipan la inminencia de una próxima recaída. La crisis de la deuda ha aumentado la exposición al riesgo y los bancos europeos deben recapitalizarse para soportar las posibles pérdidas en montos nada despreciables.

Si bien la actual situación recuerda plenamente el período previo a la quiebra de Lehman Brothers, esta vez la diferencia la marca el hecho de que los gobiernos no podrán salir al rescate de ningún banco como lo hizo en 2008.

 

Hasta el momento el sistema bancario ha funcionado por el masivo apoyo del BCE. Pero hasta este apoyo tiene sus límites y el BCE se ha excedido al actuar como prestamista de último recurso.

La lenta agonía del sistema financiero está marcada por el dramático incremento de su vulnerabilidad, y por el imperativo de que los bancos que aún se mantienen en pié, deberán absorber a los bancos que ya se han ido a pique.

El riesgo de que el “banco malo” (en este caso, Societé Générale, cuya acción ha bajado de 50 a 14 euros, como nos reseña Marc Garrigasait) arrastre también a la bancarrota al “banco bueno” (al más conservador BNP Paribas) es lo que tiene a los mercados viviendo jornadas de intenso pánico, como anticipamos en Bancos franceses pierden la mitad de su valor en tres meses.

Corridas contra el euro

Esto es porque a tres años de la quiebra de Lehman, todo sigue exactamente igual y el sistema financiero ha continuado con sus vicios.

De esta forma, una crisis que: i) nace con los excesos y abusos de la banca; ii) socava la totalidad de las finanzas públicas y; iii) provoca la crisis de la deuda soberana; iv) vuelve ahora, como un búmerang, al corazón de la banca europea amenazando no sólo la salud fiscal sino que agotando las últimas reservas de confianza de los inversionistas.

Por ello no debe extrañar la corrida contra el euro que muchas empresas realizan sacando sus fondos de los bancos para depositarlos directamente en el BCE.

La situación por la que atraviesan los bancos franceses está arrastrando a Europa a una nueva crisis financiera cuyo impacto desestabilizará significativamente la economía global.

Todas las transacciones spot de la banca francesa, via forwards o swaps, se han detenido, dado que esta banca es la que se encuentra en peor pie, con los 57.000 millones de euros que tiene en deuda griega.

Esto ha significado no sólo el castigo de Moody’s y Fitch, sino también el de los principales fondos del mundo que han reducido drásticamente sus depósitos a la mismna velocidad en que los entes públicos han dejado de otorgarle créditos a corto plazo.

Las agencias de calificación han bajado el ratings de los bancos galos a “BB”, nota que no es compatible con la de un banco europeo sino con la de un país bananero. Las acciones de la banca gala han perdido más del 50% de su valor y el riesgo a una corrida masiva es cada vez mayor.

A medida que el tiempo se agota y las medidas para estabilizar el sistema no dan resultados, las instituciones financieras deberán someterse a un duro proceso de desapalancamiento que revierta la oscuridad de sus balances.

Esta opción, puede arrastrar al sistema financiero a una crisis bancaria de gran calibre, con el problema de que los gobiernos no están en condiciones de aplicar ningún plan de rescate.

Además, con la desconfianza generada entre los inversionistas, los gobiernos tampoco tienen margen para pedir prestado o emitir bonos en gran escala.

Una nueva acción de esta naturaleza sería intolerable para la opinión pública, que ha manifestado su indignación ante los desmedidos rescates a una banca irresponsable que ha sacrificado el Estado de Bienestar y la pérdida en la calidad de vida de ésta y las próximas generaciones.

Bancos franceses pierden la mitad de su valor en tres meses y dan curso al nuevo “momento Lehman”

 

avatarMarco Antonio Moreno  13 de septiembre de 2011 | 07:00

Societe Generale

Cuando Deutsche Bank señaló la semana pasada que la crisis financiera podría enviar a muchos bancos europeos a la quiebra, no se refería a los pequeños bancos de la periferia, sino a los grandes bancos del núcleo. Esto ha quedado demostrado en las últimas jornadas con la demolición controlada de las acciones de los principales bancos europeos, especialmente los bancos franceses.

De nada ha servido que Societe Generale anunciara despidos masivos y venta de activos por 4.000 millones de euros. La espiral descendente impulsada por los temores a la inminente bancarrota griega ha impulsado a la baja las acciones de los bancos franceses, los más expuestos a una quiebra de Grecia. Estos bancos tienen más de 57.000 millones de euros en deuda griega y de ahí el pánico en el mercado, cuyos inversionistas luchan por vender todo lo que tienen antes que sea demasiado tarde y lo pierdan todo.

 

Bancos franceses

El descenso ha sido generalizado para la banca gala, como lo demuestra esta gráfica, y BNP Paribas y Credit Agricole se han sumado a la espiral negativa de las finanzas europeas que han echado por tierra todas las lineas de resistencia. BNP Paribas ha perdido el 52% de su valor a principios de julio, frente al 55% de Credit Agricole. Société Genérale ha perdido un 90% desde su valor récord alcanzado en mayo de 2007.

Pese a que la banca gala representa sólo el 8,8% del índice CAC 40, las cotizaciones han alcanzado los mínimos del año 2009, cuando el declive de la banca occidental llegó a sus niveles más bajos y se hizo necesaria la intervención de los gobiernos para respaldar a las instituciones financieras. Ahora que estos bancos se encuentran en serio peligro por la situación de Grecia, las agencias de calificación comienzan a castigar la calidad de la deuda de estos bancos, incrementando las tensiones en la eurozona. Una vez más, estas agencias retroalimentan la crisis y se convierten en el verdugo del sistema.

Si algo se puede pronosticar, es que con la ayuda de estas agencias calificadoras la dinámica destructiva cobrará más fuerza dado que el sistema bancario europeo está incapacitado para enfrentar la quiebra de algún país miembro. Y a medida que la tensión recrudece, el descuelgue de alguno de los países más complicados resulta inevitable. El propio mercado se encarga de dictar esa sentencia: el costo del endeudamiento a uno y dos años para Grecia, via CDS, se ubica en el 117% y el 70%, respectivamente.

CDS Grecia

Ahora se comprende que son los bancos franceses los que están en mayor peligro. Esta nota deReuters refleja las caídas de la jornada de ayer para la banca gala: BNP -12,35%; SG: -10,75% y CA: -10,64%.

¿Seguirá esta pandemia con la banca europea?

¿Caerá pronto algún banco europeo como lo anunció Deutsche Bank?

¿Intervendrá el gobierno de Nicolás Sarkozy para rescatar a la banca gala, como lo hizo en 2008-2009? Y sí es así,

¿Será un simple rescate, o habrá una nacionalización de la banca francesa, y de otros bancos europeos?

Tiene poco tiempo para responder pues parte de estas incógnitas se resolverán en los próximos días.

Colapsa la banca mundial y el sistema se va a pique antes de lo previsto

avatarMarco Antonio Moreno  26 de agosto de 2011 | 06:30

Banks

El desplome de la banca mundial y de todo el sistema fraudulento que nos tienen en la actual situación ha comenzado.

Si hace tres días constatábamos que el oro llegaba a los 1.900 dólares la onza, sorpréndase ahora que bajó 200 dólares en dos días.

Esta violenta volatilidad no expresa más que la agonía del sistema financiero, un sistema que se apalancó demasiado y abusó de la confianza de gobiernos y contribuyentes.

Con las divisiones internas del BCE, queda totalmente vulnerable a los ataques del mercado.

El sistema toca fondo y nadie da crédito a la banca. Al desaparecer la carroña los buitres se quedan sin alimento y la desconfianza se propaga. Lo que viene puede ser peor a la caída de Lehman Brothers, de hace justo tres años, y esta vez no habrá gobierno que pueda dar respaldo a los bancos y los propios bancos lo saben y por eso han dado paso a un colosal derrotero de despidos.

El británicoHSBC despedirá a 30.000 personas (el 10% de la planilla), Goldman Sachs a 5.000 personas, UBS a 3.500; Royal Bank of Scotland a 3.000 personas y Bank of America a 4.000, entre otros.

Sólo con la banca europea y estadounidense los despidos superarán el millón de personas.

Y esto es solo el comienzo. Sume a esto los planes de austeridad y los recortes presupuestarios.

 

La alarma ha sonado fuerte en los mercados y la volatilidad de las últimas semanas no ha sido más que para ganar tiempo ante la incompetencia reinante.

El costo de asegurar los bonos de la banca es hoy mayor al que obligó a los gobiernos a intervenir para rescatar a la banca tras el desplome del año 2008.

Los CDS de Royal Bank of Scotland, BNP Paribas, Deutsche Bank, Intesa Sanpaolo, entre otros, se han negociado a niveles de 390 puntos básicos, lo que significa que el costo anual de asegurar 10 millones de euros llega a los 390.000 euros, una cifra que ante la actual debilidad económica resulta impagable.

Esto demuestra que la banca está seca pese a todas las inyecciones de liquidez y a todas las operaciones secretas que ha realizado tanto el BCE y la Reserva Federal.

El coste de asegurar hoy a la banca es mucho mayor de cuando se requirió la masiva participación de los contribuyentes, en 2008, en ese primer intento que dio cuenta que las pérdidas se pueden socializar aunque las ganancias siempre se privaticen.

La masiva venta de oro de los últimos días (provocando la caída de 200 dólares en el valor de la onza en 48 horas) no hace más que demostrar que el sistema se dirige a un shock que bien puede coincidir, como gusta a este tipo de fenómenos, con el aniversario del colapso de Lehman Brothers, el próximo 15 de septiembre.

Nota: artículo actualizado en este post: ¿Por cuánto tiempo pueden el BCE y la Fed seguir apuntalando al actual sistema financiero?

 

¿Por cuánto tiempo pueden el BCE y la Fed seguir apuntalando al actual sistema financiero?

28COMENTARIOS

avatarMarco Antonio Moreno  27 de agosto de 2011 | 07:00

Fed_BCE

A cuatro años del estallido de la crisis subprime en Estados Unidos, que desencadenó la actual crisis financiera, la Fed y el BCE se han convertido en los prestamistas de última instancia de la banca.

Desde hace tres años, tras la quiebra de Lehman, la Reserva Federal de Estados Unidos ha entregado en secreto 16 billones de dólares a la banca europea y estadounidense, y hoy estas instituciones se han hecho completamente adictas a las inyecciones de la Fed y el BCE.

Este es un mecanismo que trasgrede los propios principios del BCE, pero que el BCE los ejecuta para mantener a la banca a flote; total, al otro lado del Atlántico, la Fed hace exactamente lo mismo. El problema es¿Cuánto tiempo puede mantenerse esta situación?

De hecho, la mitad de los 30 principales deudores en el marco del programa original de la Fed fueron los bancos europeos.

Algunas de estas instituciones que han tomado recursos de la Fed son el británico Royal Bank of Scotland, con 541.000 millones de dólares, el suizo Credit Suisse Group, que tomó 262.800 millones de dólares y el alemán Deutsche Bank, al que la Fed prestó 354.000 millones de dólares.

Con posterioridad, la Fed defendió estas acciones, argumentando que fue para repeler una posible catástrofe al estilo de la de 1929.

 

El Banco Central Europeo ha mantenido la misma tónica comprando en secreto miles de millones de activos riesgosos (o basura tóxica) a modo de ayuda colateral para los bancos privados que luchan por mantenerse a flote.

Dada la inestabilidad de los mercados y al hecho de que los bancos no se están prestando entre ellos (por las sospechas en la credibilidad de sus balances) y porque están cada vez más nerviosos por desconocer qué bancos están expuestos, ningún banco presta a otro banco

Tal como ocurre en el juego de las sillas musicales, la música se detendrá en cualquier momento, y se pueden quedar con las manos vacías. Por eso las quiebras bancarias han sido cuantiosas, y los despidos de personal también. Como señalo en este post, la banca programa para los próximos meses más de un millón de despidos.

No sólo los bancos privados pudieron disfrutar de los préstamos de la Fed. También lo hicieronmuchas corporaciones y bancos centrales a través de líneas de swap. Los préstamos por esta vía incluyen a los bancos centrales de Australia, Dinamarca, Inglaterra, Japón, México, Noruega, Corea del Sur, Suecia y Suiza.

Los fondos de pensiones en Suecia y Japón también se beneficiaron de este programa de ayuda de la Reserva Federal que operó en secreto y a espaldas del gobierno. El monto llega a 16 billones de dólares, y puede consutarse aquí versión completa de la Fed.

Entre los mayores bancos privados del mundo que buscaron la ayuda de la Fed en medio de la crisis, se cuentan el británico Barclays, el francés Société Généralea, los suizos UBS y Credit Suisse, el belga Dexia, los alemanes Bayerische, Deutsche Bank y Dresdner Bank. El gigante de seguros American International Group es el ejemplo más notorio de este fenómeno.

De los 182.000 millones dólares que AIG recibió a través del programa TARP, 61.600 millones los derivó a empresas extranjeras.

En total, 87 instituciones financieras se beneficiaron del rescate de AIG, de las cuales 43 eran europeas. Los bancos en Francia, Alemania, Canadá, Gran Bretaña y Suiza recibieron dinero de los contribuyentes de Estados Unidos a través de AIG.

El BCE no se ha quedado atrás y también ha desarrollado numerosas inyecciones de liquidez a la banca privada, a modo de anticipo de los 440 mil millones de euros del Fondo de Estabilización que estará disponible el año 2013. La idea de crear un Fondo de Estabilización en medio de la crisis es algo que se critica a la UE… si no fue capaz de crearlo en el período de las vacas gordas, menos puede generar ahorro en las vacas flacas.

Esto demuestra que las políticas del BCE han sido procíclicas y han potenciado el ciclo económico: estimulándolo aún más en los períodos de expansión y burbuja, y contrayéndolo violentamente en los períodos de crisis por la vía de los recortes y ajustes presupuestarios.

Una política opuesta a la que se debería hacer para amortiguar el ciclo.

La clave indica que hay que contraer y reducir la expansión en los períodos de auge y, a su vez, liberar y expandir en los períodos de crisis.

Pero esta receta fue considerada obsoleta por la corriente que argumentó tener el control del ciclo económico. Y señaló que era absurdo pensar en un control externo dado que los más sano era la autorregulación. Y ahora vemos los resultados.

Las políticas del BCE, con su imperativo único de las metas de inflación, desplazaron todos los otros objetivos como las metas de crecimiento o el empleo. De esta forma, las metas de inflación se convirtieron en la única variable a tomar en cuenta por el BCE, y ya sabemos

Quien ganó con las metas de inflación.

Ahora, en concreto, los bancos centrales se han quedado sin herramientas de política dado que han agotado todo su instrumental teórico y lo único que les queda es la inyección de más y más dinero fresco como si el solo dinero pusiera en marcha a la economía. Y no hay tal.

Lo imperdonable es que mientras el BCE sigue asfixiando a la economía real por la vía de los ajustes, recortes presupuestarios y planes de austeridad, inyecta cuantiosos recursos a la banca para mantener a flote a un sistema que se cae a pedazos.

Se le sustraen recursos a la economía real, que es la genera empleo y da vida al sistema financiero (la salud del sistema financiero está, principalmente, en la actividad real de la economía), para dárselos a la banca que nos metió en este lío. Es el mundo al revés.

Y el problema continúa porque los bancos no hacen nada productivo con el dinero que reciben, sólo tapar sus grandiosos agujeros.

Para hacerlo productivo, los bancos deben ponerlo en circulación junto a las empresas que producen, justamente lo que no están haciendo, y que es una de las razones que han llevado a reducir las proyecciones de crecimiento para la zona euro a 0,5% para el próximo año. Lejos del pronostico de 1,2% previsto anteriormente.

Esto es porque la banca dejó de cumplir su rol y se hizo adicta al dinero fácil de los fraudes y las apuestas de casino. Esta es la razón por la que el actual sistema financiero está pronto a morir de obsolescencia.

Aunque en verdad ya está muerto yla Fed y el BCE lo mantienen aún artificialmente conectado para mantener las apariencias.

En El Blog Salmon | Estamos viviendo la colisión entre un sistema financiero fraudulento y un euro debilitado por los desequilibrios de la eurozonaCómo el BCE se convirtió en vertedero de toda la basura bancaria europea
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En El Blog Salmón | Colapsa la banca mundial y el sistema se va a pique antes de lo previsto,Mercados anticipan la llegada del “momento Lehman”
Imagen | Tom Mascardo

En El Blog Salmón | Bancos franceses pierden la mitad de su valor en tres mesesMercados anticipan la llegada de un nuevo “momento Lehman”

La venganza de Grecia por ayudar antes a bancos que a ciudadanos


La venganza de Grecia

13 sep 2011

Isaac Rosa

Isaac Rosa (Sevilla, 1974) ha publicado las novelas ‘La malamemoria’ (1999), posteriormente reelaborada en ‘¡Otra maldita novela sobre la guerra civil!’ (2007), ‘El vano ayer’ (2004, Premio Rómulo Gallegos, y llevada al cine con el título de “La vida en rojo”), ‘El país del miedo’ (2008, Premio Fundación J.M. Lara a la mejor novela del año) y ‘La mano invisible’ (2011).

La venganza de Grecia

Si finalmente se produce la profetizada (y autocumplida) quiebra de Grecia, los bancos afectados por el impago no deben pensar que los gobernantes europeos titubearán a la hora de rescatarlos tanto como han vacilado para ayudar a Grecia desde el inicio de la crisis.

Al contrario: nada de cumbres frustradas, discusiones y planes de rescate lentísimos.

Con los bancos todo será rapidez y eficacia: Alemania ya tiene diseñado un salvavidas para sus entidades, y el resto de países y autoridades económicas se apresuran a tener lista la manguera para abrir el grifo en cuando vean un atisbo de humo.

Qué diferencia de trato con los bancos y con Grecia.

Mientras los primeros fueron rescatados al inicio de la crisis sin perder un minuto, y volverán a ser reflotados autómaticamente en cuanto haga falta, al país heleno sus socios europeos lo han dejado a la intemperie una y otra vez cuando más fuerte llovía, le han regateado la ayuda, le han impuesto condiciones durísimas, la han menospreciado y hasta humillado, la han dejado a merced de los especuladores, le han impuesto planes asfixiantes, le han torcido el brazo y la han puesto de rodillas, para al final dejarla caer, y tal vez expulsarla del club europeo.

Nada que ver con la banca, a la que se arropa al primer estornudo.

Pero claro, a Grecia nunca se la consideró “too big to fail”, como se decía de las grandes entidades en 2008: eran demasiado grandes para caer, y había que socorrerlas para que no nos arrastrasen en su caída, mientras que Grecia era un pequeño país, en la periferia, con un PIB insignificante, un maldito PIG, prescindible y fastidioso.

Y ya ven ahora: la pequeña Grecia, la menospreciada y maltratada Grecia, puede ser la que se acabe llevando por delante toda Europa, si se cumplen los presagios que dicen que el impago griego será la chispa que termine por calcinar la economía mundial.

No me digan que no parece una venganza, incluso una cruel justicia poética: por no haber ayudado de verdad a Grecia cuando más lo necesitaba, ahora la tragedia griega puede convertirse en tragedia europea y mundial.

Y no será por culpa de los vilipendiados griegos, no caigamos en esa trampa: si toda una Europa se deshace por las dificultades de una economía que sólo supone el 2% del PIB comunitario, alguien más que los griegos ha debido de hacer las cosas rematadamente mal

http://blogs.publico.es/trabajarcansa/2011/09/13/la-venganza-de-grecia/

El mayor problema en España y en la Eurozona no es ni el déficit, ni la deuda pública


El mayor problema en España y en la Eurozona no es ni el déficit, ni la deuda pública

Vicenç Navarro | Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra
nuevatribuna.es | Actualizado 27 Julio 2011 -

Como he indicado en otro texto, los conceptos de déficit público y deuda pública son conceptos que se utilizan constantemente (en la literatura económica, así como en la popular) en términos alarmantes, como si el crecimiento del déficit y de la deuda pública representaran un problema gravísimo para nuestras economías en la Unión Europea (UE).

En realidad, frecuentemente ambas se presentan como las causas del estancamiento de las economías en la Unión Europea de los Quince (UE-15).

Estas afirmaciones, constantemente reproducidas no sólo en los medios de mayor difusión, sino también en revistas de información económica, no tienen ninguna base científica. El déficit público del estado estadounidense en 2010 fue del 10.6% del PIB, mayor que el promedio de los países de la Eurozona (6%).

Y dentro de EEUU hay un estado, California, que, tanto en términos absolutos, como proporcionales, tiene una deuda pública que es mayor que la de Grecia o cualquier otro país de la Eurozona.

Y a pesar de ello, el dólar es más estable que el euro y no es sujeto de campañas especulativas como está ocurriendo ahora con el euro.

El hecho de que esto ocurra no se debe ni a causas económicas, ni a causas monetarias, ni a causas financieras. Se debe única y exclusivamente a causas políticas, que son las que configuran los problemas económicos, monetarios y financieros.

No hay que confundir (aunque tal confusión ocurre constantemente) los síntomas (los problemas) con las causas de la enfermedad (la distribución del poder en cada sociedad).

El problema de la falta de estabilidad del euro se debe a que no hay un estado que le de soporte frente a las avalanchas especulativas.

El dólar, en cambio, tiene un estado federal que lo apoya (apoyando también a California). Que ello no ocurra en la Eurozona (y en la UE) se debe al excesivo poder del capital financiero en los países de la UE-15, poder que se lleva a cabo con la complicidad de las grandes corporaciones transnacionales, así como de las clases dominantes de cada país de la Eurozona.

Son estos grupos y clases los que crearon la estructura de la Eurozona con el objetivo de debilitar al mundo del trabajo. Hoy estamos viendo la aplicación de políticas de claro corte neoliberal (desregulación de los mercados laborales, con dilución y debilitamiento de los convenios colectivos y sindicatos, y reducción de la protección social y del estado del bienestar) que tienen el propósito de reducir los salarios y debilitar a las clases trabajadoras (erróneamente definidas como clases medias, término que se utiliza en EEUU para definir a las clases trabajadoras) de los países de la Eurozona.

Evidencia que apoya tal postura

Varios indicadores muestran la veracidad de tal postura, raramente visibles en los medios y/o en los forums de debate político dominantes. Uno de ellos es el énfasis en salir de la crisis a base de reducir el déficit público mediante recortes del gasto público.

El objetivo que se utiliza en la argumentación neoliberal en defensa de estas reducciones de gasto público (en transferencias y servicios públicos) es que hay que disminuir la deuda pública que el déficit genera. Pero el mayor problema que existe en España no es la deuda pública, sino la privada. La deuda pública representa sólo el 13% de toda la deuda. La gran parte de la deuda es deuda privada (87%). ¿Por qué, entonces, este énfasis en querer reducir la deuda pública?

En realidad, en este intento de reducir el déficit y la deuda pública, se están recortando también las pensiones públicas que no tienen nada que ver con el déficit público. La Seguridad Social no está incorporada en el presupuesto del estado, y la mayoría de las pensiones son las contributivas, que no se pagan con impuestos y que no afectan, por lo tanto, al déficit.

Pero el hecho de que se reduzcan las pensiones no tiene nada que ver con la reducción del déficit y de la deuda pública. Lo que en realidad se desea es disminuir la protección social (de la cual la Seguridad Social es un elemento clave) para debilitar al mundo del trabajo.

Un tanto parecido ocurre con el descenso de los salarios de los empleados públicos. El objetivo más importante de esta medida no es ahorrar fondos públicos (que podría conseguirse aumentando selectivamente los impuestos, tal como ha sugerido el sindicato de Inspectores de Hacienda del propio Ministerio de Economía del Estado español), sino presionar para bajar los salarios, tanto públicos como privados, resultado de la interconexión salarial entre el sector privado y el sector público.

En realidad, el endeudamiento público en España es hoy incluso bajo (en términos proporcionales), y ello es una de las causas del elevado endeudamiento privado, que es el mayor problema que tiene España. Y este endeudamiento privado se debe a varios factores. Uno de ellos es la mala distribución de las rentas en España, otro tema raramente citado en los medios y en el debate político.

Desde que España ha entrado en el euro, las rentas del trabajo como porcentaje de la renta total han ido disminuyendo en una proporción incluso mayor que en el promedio de la Eurozona. Y ello a pesar de que el porcentaje de la población que se ha ido incorporando al mercado de trabajo ha ido aumentando.

Lo que este dato indica es que –en contra de lo que muestra la argumentación neoliberal- los salarios han crecido menos que la productividad. ¿Cómo se explica, sino, que las rentas del capital hayan crecido más rápidamente que las rentas del trabajo durante este periodo?

Las causas del crecimiento del sector financiero

Esta pérdida de la capacidad adquisitiva ha forzado el enorme crecimiento del endeudamiento, el cual no tuvo un impacto negativo en la demanda (hasta que apareció la crisis en 2008), debido a la facilidad de conseguir créditos a bajos intereses, resultado de tener el euro como moneda.

Ello benefició, en particular, a los países periféricos de la Eurozona, incluida España, para los cuales el cambio de su moneda al euro significó un aumento de la estabilidad y acceso al crédito.

De ahí que la introducción del euro significara el crecimiento del endeudamiento y, por lo tanto, del sector financiero dentro de las economías, crecimiento que se hizo a costa de los sectores de la economía productiva. La burbuja inmobiliaria en España es un ejemplo de ello.

Este endeudamiento fue financiado por capital extranjero. De nuevo, este endeudamiento exterior fue predominantemente del sector privado (83%). Sólo una parte muy pequeña de la deuda externa procede del sector público (17%). Es sorprendente, pues, que toda, o casi toda, la atención se centre en la deuda exterior pública, cuando el mayor problema es la deuda exterior privada.

En realidad, todo el énfasis (que abarca la atención mediática y política) en la “presión de los mercados financieros” es claramente desorbitada. La mayoría de la deuda pública española es doméstica (54%), y sólo una minoría (44%) es extranjera (procediendo predominantemente de bancos alemanes y franceses).

Los desorbitados intereses que se imponen a la deuda pública (por parte de unas agencias de evaluación que son meros instrumentos de la banca) representan un enorme flujo de fondos públicos a la banca, de la cual la mayoría es la banca española (y otras entidades financieras).

Y ahí está el otro problema que raramente se cita. La banca y las entidades financieras reciben dinero prestado del Banco Central Europeo a unos intereses muy bajos (1%).Y con este dinero compran deuda pública a unos intereses de la deuda pública que van del 6% en España a un 12% en Portugal (los bancos españoles son los que poseen más deuda pública portuguesa) y 17% en Grecia.

Así se forran de dinero según el proceso que llaman de capitalización, sin que dediquen estos fondos a proveer crédito.

Y para colmo, según las reglas del juego, el Banco Central Europeo no puede prestar dinero directamente a los Estados. Últimamente, ante la gravedad de la crisis, ha comenzado a comprar bonos públicos de los Estados en situación difícil, pero, incluso ahora, no puede comprar bonos directamente al Estado, sino que tiene que comprar bonos públicos a los bancos (lo que se llaman mercados secundarios).

La mayoría de la deuda externa es la que deben las instituciones financieras a los bancos alemanes y franceses. En realidad, los bancos de los países centrales de la Eurozona han prestado 1.579 billones de euros a los países periféricos, de los cuales sólo el 17% son en deuda pública a los estados periféricos.

La enorme austeridad impuesta a los estados parece desproporcionada teniendo en cuenta que es una parte muy menor. Pero lo que es digno de mención es que cuando la banca entró en crisis, con graves problemas de insolvencia debido a la deuda externa, fueron los estados, incluyendo los estados periféricos, los que invirtieron enormes cantidades de fondos públicos para salvarla, ayuda que se hizo sin poner condiciones.

En realidad, parte de la deuda pública se debe al esfuerzo público para ayudar a la banca. Y la llamada ayuda de la “troika” (Consejo Europeo, Comisión Europea y Fondo Monetario Internacional) es, en realidad, ayuda a los estados para que paguen a los bancos, incluyendo los bancos de los países centrales.

¿Por qué se intenta debilitar al mundo del trabajo?

Según la argumentación neoliberal, la salida de la crisis en la Eurozona pasa por la aplicación del modelo alemán al resto de países. El modelo alemán es el modelo exportador, basado en unos salarios bajos (en relación con su productividad) que crean una plusvalía que genera una acumulación de euros.

Pero tal modelo es inviable, entre otras razones, porque un modelo exportador requiere países importadores.

Y puesto que los importadores son países de la Eurozona, la reducción salarial y los recortes de gasto público reducen la demanda. Es más, intentar salir de la crisis a base de reducir salarios y protección social es profundamente erróneo, pues ignora la historia económica, que muestra como las recesiones necesitan medidas expansivas para salir de ellas.

De ahí que las proyecciones de recuperación son inviables. Y la experiencia así lo demuestra. Desde que España entró en el euro, ha sido un alumno ejemplar de las enseñanzas neoliberales.

En realidad, redujo su déficit, y de hecho tuvo un superávit, incluso a pesar de reducir los impuestos, sobre todo de las rentas superiores. Ello no le sirvió de nada (repito, de nada) para evitar la enorme crisis.

En realidad, facilitó que la crisis fuera particularmente dañina, pues la reducción de impuestos significó que se creara un déficit estructural de su estado que explica que, una vez explotara la burbuja, el déficit del estado se disparara.

¿Cuáles son las alternativas?

La situación actual es insostenible. Quiere decir que los países periféricos estarán estancados durante muchos años. Sólo hay dos alternativas. Una de ellas es establecer una estructura federal europea, un Estados Unidos de Europa, comprometida en unas políticas expansivas de estímulo económico.

El desarrollo de instituciones financieras, económicas y fiscales a nivel europeo, que sean responsables a instituciones democráticas (escasamente desarrolladas a este nivel, donde el Parlamento Europeo es una institución con escasas competencias en las áreas económicas, financieras y fiscales) sería imperativo en esta alternativa. Esta vía es la que están presionando componentes de las izquierdas europeas y de los sindicatos.

La otra alternativa para los países de la periferia es salir del euro. Ahora bien, incluso esta opción depende de cómo se haría la salida del euro. Gran Bretaña no está en el euro y, sin embrago, es el país de la Unión Europea que está recortando más los gastos públicos. De ahí que una variable de enorme importancia, en caso de considerarse esta alternativa, sería discutir cómo se haría esta salida del euro y quien absorbería los costes de esta salida.

Es un indicador de la escasa cultura democrática existente en España que no se haya iniciado un debate sobre estas alternativas. El único debate visible mediáticamente es cómo, cuándo y cuánto debe reducirse el déficit y la deuda pública. Y así estamos.

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Pánico a que Europa acabe siendo el mayor fraude piramidal de la historia


Pánico a que Europa acabe siendo el mayor fraude piramidal de la historia

@S. McCoy  16/05/2011

Hay sido la comidilla de todos los corrillos especializados en el análisis de la realidad europea en la última semana. Irwin Stelzer, del Hudson Institute, en su columna de los lunes en el WSJ definía abiertamente el esquema de ayudas de la UE y el FMI a naciones como Grecia, Irlanda o Portugal como un fraude piramidal de libro, un nuevo caso Ponzi que necesariamente ha de acabar mal.

A aquellos que invirtieron en fondos de Madoff, en sellos de Forum y Afinsa o incluso en pagarés de Nueva Rumasa no hace falta que nadie les explique lo que quiere decir esto.

Para el común de los mortales, valga una sucinta definición: se trata de aquellas prácticas financieras por mor de las cuáles se promete a los inversores una determinada rentabilidad sin que el destino real de sus fondos la pueda justificar en ningún caso, de modo tal que son los nuevos aportantes de liquidez los que, con su dinero, permiten a los promotores de la idea cumplir con el retorno prometido, alimentando de este modo la “credibilidad” y bondad de su actividad y atrayendo nuevos recursos de incautos.

Una estructura que funciona bien mientras fluye el efectivo pero que deviene insostenible cuando éste se seca. ¿Conocen una cosa que responde al nombre de Seguridad Social? Pues no se aleja mucho en su formulación actual de reparto a esta realidad. Sobre ella volveremos al final de este post.

Pues bien, sabemos que las ayudas acordadas con los tres países anteriormente mencionados cumplen con una doble condición: establecimiento de medidas estructurales que les permitan corregir los desequilibrios que les condujeron a su precaria situación, por una parte, y devolución del principal más intereses, fijados a un nivel sustancialmente inferior al exigido por el mercado, por otra.

Teóricamente así uno mejora y al otro no le cuesta. Miel sobre hojuelas.

Sin embargo, más allá de la finalidad “bancaria” de parte de ella, y que bien concebida en Estados Unidos se has probado como rentable,dos son las paradojas que rodean esta financiación.

  1. por una parte, la nueva deuda va a ser utilizada para… hacer frente a vencimientos inminentes de deuda, esto es: para cumplir con el rendimiento prometido con anterioridad a otros tenedores de sus bonos. ¿Les suena?
  2. no solo eso, con fuertes tensiones internas de tesorería que amenazan la cohesión social, una parte mayor o menor de la misma irá destinada a hacer frente a los pagos corrientes de las respectivas administraciones internas. ¿Les pitan ya los oídos?

Dicho uso sería incluso justificable, en términos de solución de un “mero” tensionamiento de liquidez, si la capacidad interna de generación de recursos financieros de los distintos estados permitiera hacer frente con garantías al problema de solvencia futura que subyace a su situación. Pero no es así. Y es ahí donde entramos en el meollo de la cuestión, esto es:

  1. la imposibilidad matemática de que con medidas draconianas de actividad puedan las naciones afectadas lograr los superávits primarios que necesitan para cuadrar sus cuentas;
  2. y la incapacidad temporal, debido a sus largos periodos de maduración, de que las reformas estructurales rindan los frutos que de ellas se esperan en el plazo necesario.

De ahí que el discurso haya pasado de la utopía a la cercanía y la palabra restructuración, eufemismo para no aplicar los indecorosos “quita y espera”, esté más que nunca encima de la mesa como un planteamiento que afecte a tipos, plazos o ambos a la vez. Ponzi redivivo.

Caben dos últimas consideraciones.

  1. Volviendo al caso de la Seguridad Social, es evidente que los fraudes piramidales lo son por naturaleza, dando igual el ánimo fraudulento o el carácter público del defraudador. El efecto, en cualquier caso, viene a ser el mismo, siendo esto lo que realmente importa, el quebranto patrimonial de más o menos afectados. Otra cosa es que, mientras la rueda siga girando no nos importe, en la infantil creencia de que no nos tocará. Pero lo que es insostenible por naturaleza, siempre termina por caer (paréntesis: de ahí que esa sea una reforma, la del estado del bienestar, que no admita demora).
  2. El caso europeo, mona vestida de seda, es exactamente igual pero con plazos más perentorios que impone la cruda experiencia de los datos recurrentes. Un esquema llamado a terminar regular que se podía haber solucionado de otra manera, desde la más simple estructura de avales con una permanencia en el tiempo vinculada a determinados hitos estadísticos (libertad de gobierno interior, mismo objetivo, sin  desembolso dinerario) a una definitiva armonización fiscal con plasmación financiera en los deseados eurobonos.

Ahora que el mal está hecho es cuando algunos se dan cuenta que dotar con 440.000 millones de euros a 2013, para incluir el riesgo España, un programa tan descabellado como éste tiene poco sentido. ¿Rectificarán? Por favor, antes muerta que sencilla, ay que sencilla, ay que sencilla… Buena semana a todos.

Más en http://twitter.com/albertoartero y en la cuenta de Alberto Artero en Facebook.

Acerca de …

@S. McCoy .-Experto financiero que escribe Valor Añadido. Es un incisivo analista que despertó el interés de nuestros lectores con sus brillantes y didácticos artículos sobre empresas, sectores y tendencias del mercado.


Cinco razones por las que Europa se resquebraja


Cinco razones por las que Europa se resquebraja

JOSÉ IGNACIO TORREBLANCA 15/05/2011

  • La crisis de los valores, la confianza, el euro, la política exterior y el liderazgo: pocas veces en su historia el proyecto europeo ha estado tan en entredicho. | Read this article in English: Five reasons why Europe is cracking
Dinamarca reintroduce los controles fronterizos con la excusa de una criminalidad inexistente. Con ello, el país que fue un modelo de democracia, tolerancia y justicia social se sitúa en la avanzadilla de la rendición europea ante el miedo y la xenofobia. Grecia lleva más de un año al borde del precipicio sin que parezca que haya muchos Gobiernos que lamentaran su eventual salida de la zona euro; algunos incluso azuzan secretamente a los mercados contra Atenas.

Finlandia se resiste hasta el último minuto, a la zaga de Eslovaquia, a financiar el rescate de Portugal. Francia e Italia aprovechan la crisis tunecina para, en periodo electoral, limitar la libertad de circulación dentro de la Unión Europea.

Y qué decir de Alemania, que no contenta con gestionar la crisis del euro a golpe de elecciones regionales, rompe filas con Francia y Reino Unido en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, se desentiende de la crisis libia y revienta diez años de política de seguridad europea.

  • Los líderes europeos gobiernan a golpe de encuestas y elecciones, aunque para ello deshagan Europa

Hoy sorprende recordar la admiración e incluso el recelo que suscitaba Europa hace diez años entre grandes potencias

Como un cáncer, los xenófobos han ido capturando el discurso y la agenda política en todos los Estados

La aversión al extranjero lleva a los europeos hacia el suicidio no solo moral, sino económico

Los ajustes y recortes asociados a los actuales planes de rescate agravarán la crisis que sufren algunos países

De seguir así, la UE acabará siendo lo que el FMI era antes para muchos: un instrumento de imposición

Con el futuro del euro en entredicho y el mundo árabe en erupción, los líderes europeos gobiernan a golpe de encuestas y procesos electorales, aferrándose al poder por cualquier vía, aunque para ello tengan que deshacer la Europa que tanto tiempo y sacrificios ha costado construir.

Pocas veces el proyecto europeo ha estado tan en entredicho y sus vergüenzas tan públicamente expuestas. Pareciera que en esta Europa de hoy, tener un gran partido xenófobo fuera obligado.

El hecho es que Europa se resquebraja. De no mediar un cambio radical, el proceso de integración podría colapsarse, dejando en el aire el futuro de Europa como entidad económica y políticamente relevante.

1. Un proyecto sin fuelle

Esta crisis no es coyuntural ni pasajera: no estamos ante una mala racha, ni somos víctimas de un pesimismo infundado. Para darnos cuenta de hasta qué punto el proyecto de integración está en peligro no hace falta más que rebobinar una década.

Si lo hiciéramos, el contraste con la situación actual no podría ser más revelador. Después de lanzar el euro el 1 de enero de 1999, la Unión Europea aprobaba la Estrategia de Lisboa, que prometía convertir a la UE en la economía más dinámica, competitiva y sostenible del mundo.

También se comprometía a ampliar el espacio de libertad, seguridad y justicia, llevando la integración europea a los ámbitos policiales, judiciales y de inmigración, que hasta entonces habían quedado al margen de la construcción europea.

Y para culminar ese proceso y darse a sí misma una verdadera unión política que le permitiera ser un actor globalmente relevante en el mundo del siglo XXI, ponía en marcha el proceso de elaboración de la Constitución Europea.

Pero la UE no se completaba solo hacia dentro, sino también hacia fuera: lanzaba el proceso de ampliación más ambicioso de la historia, que incorporaría en su seno a 10 países de Europa Central y Oriental además de Chipre y Malta y, en un acto repleto de visión estratégica y de futuro, se comprometía a abrir negociaciones de adhesión con Turquía, tendiendo así unos puentes de máximo valor con el mundo árabe y musulmán.

Al mismo tiempo, asentaba los pilares de una auténtica política exterior y de seguridad: después de años de impotencia y humillaciones en la pequeña Bosnia, franceses y británicos acordaban coordinar su defensa de forma más estrecha.

Mientras, los europeos se unían, Alemania incluida, para parar en seco los intentos de Milosevic de limpiar étnicamente Kosovo y se comprometían a poner en marcha una fuerza de reacción rápida de 60.000 soldados que fuera capaz de desplegarse fuera del territorio europeo para actuar en misiones de gestión de crisis y mantenimiento de la paz.

Acostumbrados hoy al ninguneo de las grandes potencias sorprende recordar cómo, por entonces, con el euro en la mano, las ampliaciones en marcha, una Constitución a la vuelta de la esquina y una política exterior y de seguridad rebosante del liderazgo provisto por Javier Solana, Europa no provocaba hastío ni indiferencia, sino admiración, e incluso, en Washington, Pekín o Moscú, indisimulados recelos.

Una década más tarde, esa brillante lista de logros y optimistas promesas se encuentra más que en entredicho: en lugar de esa Europa exitosa y abierta al mundo que nos prometimos, nos encontramos con una Europa que pese a las ampliaciones se ha empequeñecido; que a pesar del euro se ha vuelto egoísta e insolidaria y que ha dejado de creer y practicar sus valores para encerrarse en el miedo al extranjero y el temor a la pérdida de identidad.

Muchos se arrepienten de haber hecho las ampliaciones y no quieren volver a oír hablar de ellas; ni se plantean cumplir las promesas de adhesión a Turquía y ni siquiera son capaces de vislumbrar la adhesión de los países de los Balcanes.

Los más de veinte años transcurridos desde la caída del muro de Berlín suponen un margen de tiempo más que razonable para que Europa se hubiera completado, hacia dentro y hacia fuera.

Pero la realidad es bien distinta: tras las ampliaciones, hablamos de fatiga de ampliación; tras el fallido proceso constitucional, de fatiga de integración política; tras la crisis del euro, de fatiga económica y financiera.

Tras diez años de reformas institucionales y de introspección institucional, el Tratado de Lisboa, que iba a salvar a Europa de la parálisis e introducirla en el siglo veintiuno, es un perfecto desconocido y sus logros, invisibles.

2. Crisis de valoresy miopía política

La gravedad de la actual crisis europea se origina en la confluencia de varias fuerzas centrífugas: el auge de la xenofobia, la crisis del euro, el déficit de la política exterior y la ausencia de liderazgo.

Sus temáticas son paralelas, pero se entrecruzan peligrosamente bajo un mismo denominador común: la ausencia de una visión a largo plazo.

La consecuencia de ello es que cada diferencia entre los socios, sea del carácter que sea, se convierte en un juego de suma cero, en una feroz pelea donde todo vale con tal de obtener una victoria con la que presumir una vez de vuelta en la capital nacional, por pequeña y dañina para el proyecto común que sea.

Hace ahora casi tres años que el humo de los campamentos gitanos que ardieron en Italia nos puso sobre aviso de lo que se avecinaba. Desde entonces, elección tras elección, los xenófobos han ido ganando fuerza en nuevos países (Suecia, Finlandia, Reino Unido, Hungría) y consolidándose en los sitios donde ya contaban con una presencia significativa (Italia, Francia, Países Bajos, Dinamarca).

Como un cáncer, han capturado el discurso y la agenda política en todos los Estados, endureciendo los controles fronterizos, imponiendo restricciones a la inmigración, dificultando la reunificación familiar y restringiendo el acceso a los servicios sociales, sanitarios y educativos.

Lo que es peor, como en el caso de Thilo Sarrazin en Alemania, algunos ya han cruzado la línea de la xenofobia para adentrarse plenamente en un discurso racista sobre la inferioridad de la inteligencia de los musulmanes, algo que recuerda peligrosamente a la caracterización que los nazis hicieron de judíos, negros y eslavos como “untermenschen” (seres humanos inferiores).

El resultado es que, hoy en día, en medio de la crisis económica, los valores de tolerancia y apertura, que constituyen el patrimonio más importante del que disponemos, están en cuestión o se baten en retirada.

Toda esta aversión al extranjero sorprende en una Europa cuyos problemas en absoluto pueden ser atribuidos a los inmigrantes.

Más bien al contrario, de no mediar un cambio en las tendencias demográficas, además del suicido moral que suponen las actitudes hacia la inmigración dominantes hoy en día en casi toda Europa, los europeos se dirigen hacia el suicidio económico, pues con las actuales tasas de natalidad su población en edad de trabajar será cada vez menor y tendrán que hacer frente a mayores gastos sociales para sostener a una población dependiente y envejecida.

Europa debería mirarse en el espejo estadounidense, capaz de integrar a inmigrantes de todas partes del mundo y conseguir que contribuyan al bienestar común a la vez que al propio, pero en lugar de eso prefiere crear un falso problema y, en torno a él, construir soluciones que no harán sino acelerar su declive.

A mucha gente de bien, las bufonadas y simplezas mentales de los racistas y xenófobos les impide tomárselos en serio. Sin embargo, su capacidad de condicionar a los partidos tradicionales es más que notable y va en aumento.

Cada vez que uno de ellos captura el Gobierno de algún Estado miembro, su agenda deslegitimadora, racista y antieuropea impacta de lleno en las instituciones europeas y se las lleva por delante. Para impedirlo, al igual que se quiere sancionar a los que incumplan los criterios de déficit, el resto de Gobiernos debería atreverse a recurrir a los Tratados y sancionar a los xenófobos y a los autoritarios.

Pero desgraciadamente, la tibia respuesta de las instituciones y Gobiernos europeos ante la expulsión de gitanos rumanos en Francia, frente a los excesos con la libertad de prensa de la Constitución húngara o en relación con el acoso a los inmigrantes irregulares en Italia anticipan cuán poco debemos esperar de ellos cuando se trata de enfrentarse a otros Gobiernos.

3. El fin de la solidaridad

Se dice que la crisis económica es la culpable, pero no es del todo cierto. El principal riesgo de ruptura del proyecto europeo no proviene de la crisis en sí misma: al fin y al cabo, Europa ya ha estado en crisis en otras ocasiones y ha salido reforzada de ellas.

Ante la crisis de los años ochenta, presionados por la pujanza tecnológica de Estados Unidos y Japón, los Gobiernos europeos decidieron dar un salto cualitativo en la integración. Entonces, los líderes europeos visualizaron de forma clara lo que entonces se denominó “el coste de la no-Europa”, es decir, la riqueza y bienestar que se podría crear eliminando el conjunto de trabas que ralentizaban el crecimiento económico.

Hoy, con todo lo serios y difíciles de solucionar que son los desafíos que penden sobre la economía europea (especialmente en cuanto al envejecimiento de la población y la pérdida de competitividad), existe un amplio consenso sobre cómo superar dichos problemas.

La cuestión debe entonces buscarse en otro sitio: en la existencia de lecturas irreconciliables sobre cómo entramos en la crisis del euro y, en consecuencia, cómo saldremos de ella.

Para unos, liderados por Alemania, estamos ante una crisis que se origina en la irresponsabilidad fiscal de algunos Estados. Ello supone que para salir de la crisis, dichos Estados simplemente tienen que cumplir las reglas de austeridad que estaban en vigor y que ahora han sido reforzadas. Todo ello se acompaña de un sermoneo moralizante y condescendiente, como si el déficit o el superávit de un país reflejara la superioridad o inferioridad moral de todo un colectivo humano.

Muchos desean una Europa a dos velocidades, pero no basada en el mérito, sino en los estereotipos culturales y religiosos: en la primera clase, los virtuosos ahorradores de religión protestante; en la segunda, católicos gastosos de los cuales uno no se puede fiar y a los que hay que mantener a raya o, incluso, si es necesario, poner de patitas en la calle.

Esa narrativa de la crisis, que va camino de acabar con Europa, debe ser contestada. Que países tan diferentes como la pobre Grecia y la rica Irlanda, la primera campeona del dirigismo corporativista y la segunda del neoliberalismo y la desregulación, se encuentren en situaciones parecidas obliga a explicaciones algo más sofisticadas.

Estamos ante una crisis de crecimiento, lógica en un proceso de construcción de una unión monetaria donde la existencia de una única política monetaria, no complementada adecuadamente por políticas fiscales y de regulación del sector financiero, va generando desequilibrios que se van acumulando hasta provocar los problemas que vemos actualmente.

Ante esa tesitura, dado que la unión monetaria se diseñó sin tener en cuenta los mecanismos necesarios para que pudiera capear crisis como la actual, lo lógico parecería discutir cómo perfeccionar dicha unión para que funcionara de forma equilibrada y, como parece necesario, mejorar su gobernanza dotándola de nuevos instrumentos y reforzando la autoridad de sus instituciones.

Pero en lugar de tomar el camino de la profundización de la unión, lo que estamos viendo es la aplicación de una lógica de vencedores y vencidos en la que unos aprovechan la coyuntura para imponer a otros su modelo económico, como si todos los países tuvieran las mismas condiciones y pudieran funcionar bajo los mismos supuestos.

La consecuencia de todo ello es que, en ausencia de medidas más ambiciosas, nos instalaremos en un sistema de crisis permanente.

Mientras tanto, los ajustes y recortes asociados a los actuales planes de rescate agravarán la crisis que sufren algunos países en lugar de ayudarles a salir de ella. Por esa senda, el deterioro será inevitable, pues si el crecimiento y el empleo no aparecen pronto, las sociedades se rebelarán contra los ajustes y la excesiva carga de la deuda o, alternativamente, los mercados y Gobiernos acreedores se coordinarán para expulsar de la zona euro o poner en cuarentena a los países con problemas de insolvencia.

De seguir así, la Unión Europea acabará siendo para muchos europeos lo que el Fondo Monetario Internacional fue para muchos países asiáticos y latinoamericanos en los años ochenta y noventa: un instrumento para la imposición de una ideología económica que carecerá de legitimidad alguna, pero al que se obedecerá en ausencia de otra alternativa.

Puede incluso que funcione, pero esa Europa no será un proyecto político, económico o social, sino simplemente una agencia reguladora encargada de velar por la estabilidad macroeconómica que, con toda razón, sufrirá un grave déficit democrático y de identidad.

4. Ausente del mundo

Tan grave como la ruptura de los consensos internos es la incapacidad europea de hablar y actuar con una sola voz en el mundo del siglo veintiuno.

A pesar de ser el primer bloque económico y comercial del mundo, el mayor donante de ayuda al desarrollo del mundo, e incluso, pese a los recortes, de seguir disponiendo de un muy considerable aparato militar y de seguridad, Europa sigue ejerciendo su poder de forma fragmentada y, en consecuencia, como vemos todos los días, desde las relaciones con Estados Unidos, Rusia o China hasta su actuación en la más inmediata vecindad mediterránea, de una forma sumamente inefectiva.

Claro está que ni el poder de Europa es comparable al de una gran potencia ni esta quiere ejercerlo de la manera que lo hacen ellas. El problema está en que Europa no es capaz de actuar unida y ser decisiva ni siquiera en aquellas áreas geográficas más próximas, como el Mediterráneo, donde su peso es o debería ser abrumador, y que tampoco sea influyente ni efectiva en instituciones como la ONU, el G-20, el FMI donde su peso político y económico es enorme.

En todas esas instituciones multilaterales, hay muchos europeos, pero poca Europa, y lo que es peor, muy pocas políticas que coincidan con sus intereses.

Transcurrido más de un año de la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, que nos prometió una nueva y más efectiva política exterior, la parálisis de la acción exterior europea es completa. La respuesta a las revoluciones árabes ha sido sin duda la gota que ha colmado el vaso.

Durante décadas, a cambio de poner a salvo sus intereses migratorios, energéticos y de seguridad, Europa ha apoyado la perpetuación de una serie de regímenes autoritarios y corruptos, obviando de buen grado la promoción de los valores democráticos y el respeto a los derechos humanos.

Pero cuando, por fin, sin ningún apoyo exterior, los pueblos de la región han tomado su destino en sus manos, la respuesta de Europa ha sido lenta, tímida y rácana, mostrándose mucho más preocupados los líderes por salvaguardar sus intereses económicos y controlar los flujos migratorios que por apoyar el cambio democrático.

Aquí también se ha impuesto la miopía, pues en caso de triunfar las revoluciones árabes, el dividendo económico de la democratización será tan inmenso que oscurecerá cualquier cálculo sobre los costes de la turbulencia.

Cierto que Europa ha evitado el abismo que hubiera supuesto dejar que Gadafi asaltara Bengasi. Ello hubiera hecho retroceder el reloj europeo a los tiempos de Sbrenica y provocado una crisis moral y política irreparable.

Pero no nos engañemos, en la crisis libia, como en la crisis del euro, después de evitar el abismo queda absolutamente todo por hacer: además de lograr una paz que no sea una rendición fáctica que perpetúe el régimen de Gadafi, Europa debe restaurar la credibilidad de su capacidad militar, que ha quedado en entredicho, así como sus instituciones de seguridad y política exterior, que han quedado maltrechas.

La frustración con esas nuevas instituciones de política exterior, en especial con el papel del presidente permanente del Consejo, Herman Van Rompuy, la Alta Representante para la Política Exterior, Catherine Ashton, y el nuevo Servicio de Acción Exterior Europeo (SEAE), es tan completa que las capitales europeas han comenzado a desengancharse de esas instituciones y a coordinarse y a trabajar por su cuenta.

Paradójicamente, donde esperábamos una fusión de los intereses europeos y los nacionales, de Bruselas y las capitales, ahora tenemos una fractura cada vez más completa: por un lado, una política exterior europea meramente declaratoria y sin ninguna fuerza; por otro, una serie de políticas que funcionan a trompicones sobre la base de coaliciones de voluntarios y con recursos exclusivamente nacionales.

Si la primavera árabe hubiera concluido de forma rápida y feliz, las carencias de Europa hubieran terminado por ser invisibles. Pero si lo que tenemos por delante, como parece que es el caso, es un camino hacia la democracia sumamente bacheado, con victorias y derrotas parciales, idas y vueltas y bastante inestabilidad e incertidumbre, esta Europa se dividirá, será incapaz de influir y quedará abocada a la irrelevancia exterior.

Con un nulo papel en Oriente Próximo, una Turquía humillada por el bloqueo de su adhesión y un Mediterráneo abandonado a su suerte, Europa dejará de ser un actor de política exterior creíble.

5. La rebelión de las élites

Durante años, el proyecto europeo ha avanzado sobre la base de un consenso implícito entre ciudadanos y élites acerca de las bondades del proceso de integración. Ese consenso se ha roto por los dos lados.

Por un lado, los ciudadanos han retirado el cheque en blanco que habían concedido a las instituciones europeas para que gobernaran, a la manera del despotismo ilustrado, “para el pueblo pero sin el pueblo”.

Con el tiempo, el proceso de integración ha tocado las fibras más sensibles de la identidad nacional, especialmente en lo referido al Estado de bienestar y las políticas sociales.

El sesgo económico, liberal y desregulador de la construcción europea ha terminado por politizar e ideologizar un proceso que antes se consideraba que debía estar en manos de expertos y burócratas.

Pero de forma más sorprendente e inesperada, a esta rebelión de las masas se ha añadido lo que podríamos denominar como “la rebelión de las élites”.

Alemania es quizá el ejemplo más claro de este fenómeno. Según las últimas encuestas, un 63% de los alemanes ha dejado de confiar en Europa y un 53% no ve el futuro de Alemania vinculada a ella.

Pero del lado de la élite, las cosas no son muy distintas: mientras que las exportaciones a China están a punto de superar las exportaciones a Francia, el sur de Europa es visto como una rémora que lastra su crecimiento.

La memoria del compromiso europeo se desvanece con el cambio generacional: solo 38 de los 662 miembros del Parlamento ocupaban sus escaños en 1989. Sin duda alguna, estamos ante una nueva Alemania.

Dado su peso e importancia, cualquier cambio en Alemania tiene un profundísimo impacto sobre construcción europea. Sin embargo, como la característica clave de la nueva Alemania es la desconfianza hacia la Unión Europea, en lugar de, como hizo en el pasado, exportar su confianza a los demás, lo que está haciendo es exportar su desconfianza.

Una pieza esencial del motor europeo está pues gripada, sin que exista ninguna otra alternativa para sustituirlo. Francia puede sobrevivir económicamente a la falta de fe alemana, e incluso tapar con Reino Unido los agujeros que Alemania deje en materia de política exterior, pero es evidente que Europa no avanzará sin una Alemania plenamente comprometida con la integración europea.

En ausencia de liderazgo alemán y de alternativas a este, el proceso de integración se deshilacha. Los presidentes de la Comisión, José Manuel Barroso; del Consejo, Herman Van Rompuy, y la Alta Representante para la Política Exterior, Catherine Ashton, vagan perdidos entre la bruma europea, incapaces de articular un mínimo discurso que les ponga en contacto con los europeístas que todavía creen en este proyecto.

Solo el Parlamento Europeo se erige ocasionalmente en conciencia moral, levanta diques contra los excesos populistas y xenófobos e intenta hacer avanzar el proceso de integración.

Sin embargo, solo unos pocos eurodiputados tienen una voz propia y están dispuestos a volverse contra sus Gobiernos y partidos nacionales cuando es necesario.

En Alemania, Francia e Italia, pero también en otros muchos sitios, nos encontramos ante la generación de líderes más miope y entregada al electoralismo: entre ellos, ninguno habla por Europa ni para Europa.

EPÍLOGO:

¿Se puede romper Europa?

Cada día que pasa, la sensación de que Europa se resquebraja es más real y está más justificada.

¿Se puede romper Europa? La respuesta es evidente: sí, por supuesto que puede.

Al fin y al cabo, la Unión Europea es una construcción humana, no un cuerpo celestial. Que sea necesaria y beneficiosa justifica su existencia, pero no impedirá que desaparezca.

Igual que un conjunto de circunstancias favorables llevaron de forma bastante azarosa a la puesta en marcha de este gran proyecto, el encadenamiento de una serie de circunstancias adversas muy bien pudiera hacerla desaparecer, especialmente si aquellos que tienen la responsabilidad de defenderla dejan de ejercer sus responsabilidades.

Muchos europeístas comprometidos son conscientes de que el peligro de que Europa se deshaga es real, y están sumamente preocupados por el rumbo de los acontecimientos.

Sin embargo, al mismo tiempo, temen que alimentar el pesimismo con advertencias de este tipo pudiera acelerar el proceso de ruptura.

Pero cuando día tras día vemos cómo las líneas rojas de la decencia y de los valores que Europa encarna son cruzadas por políticos chovinistas que alientan sin escrúpulos los miedos de los ciudadanos, es imposible seguir mirando hacia otro lado.

Viendo la claridad de ideas y la determinación con la que los antieuropeos persiguen sus objetivos, cuesta pensar que el mero optimismo será suficiente por sí solo para salvar a Europa de los fantasmas de la cerrazón, el egoísmo, la solidaridad y la xenofobia que la acechan estos días. Sin una determinación y claridad de ideas equivalente de este lado, Europa fracasará. -

ERIC TOUSSAINT: “UNA REBELIÓN EN EUROPA ES POSIBLE”


ERIC TOUSSAINT: “UNA REBELIÓN EN EUROPA ES POSIBLE”


Entrevista realizada por David Muratore Rosario (Argentina), 19 de abril de 2011. Eric Toussaint estuvo en Rosario invitado por distintas organizaciones sociales (la CTA Rosario entre ellas) y dejó varias definiciones sobre la economía mundial y la del sur de América.


“La rebelión popular en algunos países de Europa es posible” afirmó. Alertó también sobre el crecimiento de las tasas de interés en el norte, lo que acarrearía graves problemas a las economías dependientes. 

“Hay que investigar la deuda ilegítima, no pagarla e invertir en fuentes de financiamiento propio, como el banco del Sur” recomendó para América Latina. 

Economista e historiador, su primer trabajo “y por diez meses en 1973” fue periodista deportivo, concretamente comentaba partidos de fútbol para un diario belga, aunque se declara no futbolero ya que detesta el negocio que lo rodea.
La crisis económica y financiera mundial va a durar entre 10 y 15 años más 


“La crisis económica y financiera mundial va a durar diez o quince años más en los países industrializados” rompe el hielo el economista belga en una charla con el equipo de Comunicación de CTA Rosario y el periodista Álvaro Torriglia de La Capital. 

El belga explica que la situación para los países del sur es distinta, “tienen una coyuntura favorable gracias a los altos precios de las materias primas, y debido a la situación de China como locomotora de la economía mundial”. 

Otro de los temas alentadores para el sur del mundo – por ahora- son las bajas tasas de interés en los países del primer mundo “que le permiten a los países emergentes poder cumplir con los pagos de la deuda sin que esto afecte demasiado sus economías ya que pagan un precio relativamente bajo, sostenible”. 

Pero acá viene la primera advertencia: “Esta bonanza depende de factores que son ajenos a América latina, a África y gran parte de Asia, esta política sigue dependiendo de las decisiones de los bancos centrales y privados del norte y de la bonanza económica de China”. 

Pero esto, según Toussaint de ninguna manera desarma la situación que provocó la crisis internacional. 

“Las bajas tasas de interés que aplica desde 2008 Estados Unidos y desde 2009 Europa permitió a empresas que estaban al borde de la bancarrota refinanciarse y a los bancos que tenían activos tóxicos, también refinanciarse; esto alivió la crisis, pero con la inyección masiva de dólares y de euros en el sector financiero tenemos una liquidez enorme, gran parte de la cual va a actividades especulativas vinculadas a las materias primas, alimentos y títulos de la deuda pública de países europeos, como Grecia, Portugal, España e Irlanda. 

Lógicamente los bancos centrales deberían subir esas tasas ahora, con lo cual disminuirían la inflación de estas nuevas burbujas, pero a la vez las harían explotar, lo que traería nuevamente bancarrotas, y apenas se suba la tasa de interés, el costo de la deuda pública aumenta, y de hecho esto está pasando, hace pocos días el Banco Central Europeo aumentó las tasas. 

De cómo se dé este incremento dependen mucho las economías del sur.”La alternativa del no pago de la deuda para los países europeos periféricos


Eric Toussaint ve como posible la entrada en default de varios países europeos. “El caso argentino está en discusión en Europa” asegura. 

“La suspensión de pagos de la deuda pública es una posibilidad cierta en países como Grecia, Portugal o Irlanda e inclusive España”. 

Y para que no parezca una locura, enfatiza: “Es una discusión evidente, y está en el The Financial Times o lo puede ver en el último número de The Economist. 

A todo esto, los movimientos sociales como el nuestro – El Comité por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo http://www.cadtm.org – venimos sosteniendo eso. 

Eric Toussaint propone la suspensión de pagos, realización de auditorías -“esta es la diferencia con Argentina” aclara- para detectar la parte ilegítima y forzar a los tenedores de bonos a aceptar anulaciones o reestructuración con reducción del stock de la deuda” propone el economista belga.Insisten con las viejas recetas neoliberales


A pesar de esta discusión sobre la salida de la crisis de varios países europeos a través de la cesación de pagos, las políticas que los gobiernos están aplicando son las mismas recetas neoliberales de siempre, explica Eric Toussaint. 

“Insisten con privatizaciones millonarias, como en Grecia, un pequeño país donde piden privatizaciones por mas de 70 mil millones de dólares” dice para ejemplificar el modelo seguido, “pero la protesta es también fuerte” aclara, y se va acercando a una idea que es el título de esta nota “no se debe descartar que pueda haber un viraje en un momento dado producto del crecimiento de estas protestas”, se acerca aún más: 

“Yo digo que estamos en una situación tipo gobierno de De la Rúa, Domingo Cavallo, en Europa esta es la situación actual, pero después ocurrió lo que ocurrió en diciembre de 2001 en Argentina”. 

Eric Toussaint ve que este tipo de “virajes” es posible en países como Irlanda, Portugal o Grecia. 

Pero luego hace una aclaración: “esto puede también demorar años, porque está claro que las izquierdas tradicionales europeas cuando llegan al poder, siguen las recetas neoliberales, por lo que para que haya un cambio debiera haber también una crisis en este tipo de orientación, es decir, la crisis de los partidos tradicionales de izquierda europeos.” 

“Lo vemos con los gobiernos socialistas de Portugal y Grecia” ejemplifica. 

En Europa puede haber una rebelión popular de las magnitudes del Argentinazo o de los levantamientos contra las dictaduras del norte de África. 

Ante la pregunta de si veía condiciones objetivas para levantamientos populares en los países de la periferia europea (Grecia, Irlanda o Portugal), Toussaint fue tajante. “Sí, definitivamente que sí”. 

Hasta ahora las protestas han ido por el camino tradicional, explica el belga, “huelgas generales, sin desbordamientos, salvo en Islandia donde hubo rebelión en las calles” – Islandia es un país de apenas 350 mil habitantes, a pesar de lo cual las protestas contra los culpables de la Crisis se convirtieron en un hito- “y dos veces en distintos referéndum rechazaron el pago de la deuda externa de Islandia”.

Luego, Eric Toussaint elige un camino de pensamiento según el cual las últimas rebeliones en el norte de África podrían tener también algún rebote en los países más afectados por la crisis en Europa. 

La cercanía con el área mediterránea de Europa, en especial de Grecia y España, y una importante masa de trabajadores cuyo origen son esos países africanos dan sustento a esta posibilidad. 

Sin llegar a decir que serían el “sujeto de la rebelión europea”, explica que “si se han enfrentado en noráfrica con regímenes absolutistas y violentos, porque no hacerlo contra gobiernos, como los europeos, que no respetan la voluntad popular”. 

El hartazgo se ve reflejado también en el voto. Posteriormente “leyó” el voto europeo, y en todos los casos Eric Toussaint ve un hartazgo que se refleja en buscar alternativas opositoras, inclusive en la extrema derecha. 

Es, según el belga, una muestra más del hartazgo con respecto a la política económica llevada a cabo por los tradicionales partidos europeos, tanto de centro izquierda como de centro derecha. 

Obviamente, en donde el electorado se corre a la derecha, la rebelión parece alejarse. Hungría y Finlandia son ejemplos de este viraje a la derecha, y un voto ya no demasiado marginal de derecha en Francia.¿Hacia el final del Euro?, Centro / periferia europea 


La crisis europea tiene otros signos además de los movimientos sociales de izquierda que propugnan el no pago de las deudas ilegítimas o de un voto más o menos marginal a la derecha o a la izquierda. 

“El Euro está en crisis” afirma Eric Toussaint, “Son varios los países donde hay sectores de la opinión que están pensando en salirse de esta moneda, es una discusión abierta”. 

Luego el economista propone una agenda con los temas más importantes: 

Tema principal: deuda, auditoría de deuda, pagar o no. 

Segundo tema: salir o no del Euro de parte de países como Grecia, Portugal e Irlanda. 

En los países de la Europa periférica, explica el economista, la Unión Europea tenía mucha popularidad entre los países más atrasados de Europa a fines de los 60 y principio de los 70, porque significaba incluso alejarse de experiencias totalitarias que se habían dado en España, Portugal y Grecia. Hoy ese contexto ya no existe. 

También había transferencia de capitales de Alemania, Francia y Benelux (Bélgica, Holanda, Luxemburgo) hacia esos países, hecho que hoy tampoco existe. “Más bien hoy tenemos una relación Centro – Periferia dentro de la Unión Europea desfavorable a la periferia” indica el belga. 

“¿Quiénes son los dueños de los títulos de la deuda de Grecia?” se pregunta, para contestar: “banqueros alemanes y franceses en un 50 por ciento, seguido de belgas, holandeses y británicos; lo mismo sucede con las deudas de España, Portugal e Irlanda”, por lo cual los países más pobres de Europa están transfiriendo sus recursos a los países centrales de ese continente. 

Esto está generando un sentimiento de antipopularidad en estos países. “En los medios de comunicación dominantes de Alemania y tambien de Europa en general se quiere presentar a Alemania ayudando a los países europeos periféricos, cuando no es así, esa “ayuda” alemana vuelve al sector privado financiero de ese país”.Los países del Sur y la deuda 


“El problema en América Latina, por ejemplo, es que los gobiernos descuidan lo que puede ocurrir en el futuro, consideran que el pago de la deuda es sostenible, por las actuales tasas de interés que son bajas, y entonces no hacen nada, o peor, se endeudan rápidamente” afirma Eric Toussaint, aunque aclara que “Argentina no es el caso, no se ve un nuevo endeudamiento acelerado” aunque sí lo están haciendo los países cuya entrada de divisas se debe fundamentalmente al petróleo.

 “Es un descuido muy grave” alerta Eric Toussaint, porque lo que habría que hacer es “aprovechar esta situación en la cual las reservas son altas para hacer dos cosas: Auditar la deuda, identificar la parte ilegítima, y suspender esta última para reducir de manera radical el stock y acelerar el ritmo de la integración regional”.El Banco del Sur, objetivo necesario 


Una política necesaria y viable que deben emprender los países de Latinoamérica, según Eric Toussaint es activar el Banco del Sur, colocar parte de las reservas en ese banco y lograr financiar proyectos regionales gracias a este banco latinoamericano sin tener que pedir dinero prestado al BID, al Banco Mundial o al FMI o a los mercados financieros internacionales. 

Eric Toussaint marca aquí una alerta para los países emergentes: “se está perdiendo un tiempo precioso y la situación puede degradarse rápidamente por falta de previsión, por lo que quiero alertar a la opinión pública de los peligros, que no son inmediatos, pero no se puede prever el ritmo de aumento de las tasas de interés en el norte, pero es claro que el aumento de las tasas es la tendencia, y eso va afectar a los países del sur.” 

Eric Toussaint termina su café con leche en el bar del micro centro de Rosario en donde se realizó la entrevista; le pregunta al cronista de La Capital la tirada de ese diario, lo que sirve de argumento para contarle el intento de atropello de la patronal de ese multimedios y la respuesta de trabajadores primero, y del pueblo rosarino después. 

¿Y cómo terminó?, pregunta y ante el ganamos nosotros, los trabajadores, esboza una sonrisa y dice “Muy bien” más para si que para sus interlocutores.

¿Gaddafi antiimperialista?


¿Gaddafi antiimperialista?

Libia vende petróleo y el imperialismo armas: ¿así preparaba el imperialismo la conspiración contra Gadafi?
Opinión – 02/05/2011 8:33 – Autor: Pepe Diaz – Fuente: Webislam
Amigos para siempre
Amigos para siempre

Libia fue una colonia italiana tras la invasión de 1912 de Cirenaica y Tripolitania. Con la llegada de Mussolini al poder en 1922 se afianza la presencia italiana y en 1934 Italia une Cirenaica y Tripolitania, creando la Libia italiana que llegaría a contar con 120.000 colonos en 1940.

En 1943, tras la derrota de Italia en el norte de África en la segunda guerra mundial, Libia queda bajo control de Inglaterra y Francia. En 1951 obtiene su independencia siendo el primer país africano en conseguirla.

Libia se convierte en una monarquía con el Rey Idris, títere de los británicos, que concede a británicos y estadounidenses la utilización de bases militares. Libia se transforma en la principal base aérea estadounidense en el Mediterráneo.

A finales de 1950 la compañía yankee Esso confirma la presencia de grandes bolsas de petróleo: Esso y British Petroleum obtienen ventajosas condiciones que les aseguran el control y grandes beneficios sobre las riquezas libias.

Las protestas de los nacionalistas libios van creciendo hasta que el 1 de septiembre de 1969 Gaddafi tomó parte en la revolución que acabó con la monarquía del rey Idris, y formó el Consejo de Mando de la Revolución que, entre otras medidas, nacionalizaba el petróleo y la banca y cerraba las bases militares británicas y estadounidenses: estamos hablando del Gaddafi antiimperialista, amigo de Nasser y la unidad Árabe.

Pero también de un Gadafi enemigo de los derechos democráticos que prohíbe los sindicatos y los partidos políticos, haciéndose con un rígido control sobre los trabajadores libios.

El pueblo originario del norte de Africa no es árabe, es bereber, y Gaddafi los priva de su cultura, prohibiéndoles hablar su lengua y su identidad Amazigh. Este pueblo representa el 15 por ciento de la población Libia y se ubican sobre todo en la zona noroeste de Libia, donde corren tal peligro ante la política racista de Gaddafi, que el congreso mundial Amazigh pide el derrocamiento del dictador.

Por los campos de entrenamiento libios pasaron desde los montoneros argentinos, al IRA, ETA, las FARC, el FSLN y demás grupos de liberación nacional.

Colaboró activamente con la OLP en la lucha contra el estado de Israel y este carácter antiimperialista es lo que llevó a que el presidente americano Ronald Reagan bombardease Trípoli en 1986, calificándolo como el enemigo público número uno de Occidente.

En 1988 el régimen libio estuvo detrás del atentado de Lockerbie, en el que 270 personas mueren en la explosión de un avión de PANAM en tierras escocesas, en el segundo mayor atentado contra ciudadanos estadounidenses después de la II Guerra Mundial.

Gaddafi se negó a entregar a los autores del atentado y la ONU sancionó al régimen libio con unas medidas económicas que no le permitían exportar petróleo. Libia en ese momento fue calificada por el imperialismo como un país terrorista, pero esto no quita el apoyo de Gaddafi a asesinos como Idi Amin en Uganda, Omar Bongo en Gabon o el anticomunista Gaafar el Numerie en Sudán.

¿Qué ocurre en Libia para que entre finales de los 90 y el año 2000 deje de ser considerado un estado terrorista y pase a ser aliado incondicional del imperialismo?

La presencia islámica contraria al régimen se hace patente en Libia como una amenaza latente, hasta el punto de que a mediados de 1995 hay combates entre las tropas libias y el Grupo de Combate islámico de Libia en la zona de Bengazi y Derna. El islamismo es la única oposición real y armada.

En 1996 en la prisión de Abu Salim mueren asesinados 1.200 presos. Gaddafi se lanza de lleno a la lucha contra los opositores y cuenta con el apoyo de su antiguo enemigo americano, que ha emprendido la lucha contra lo que se viene llamando Al Qaeda.

Por una parte la lucha contra los opositores y por otra ver cómo el imperialismo invade Iraq y asesina a Sadam Hussein, hacen que Gaddafi vea claro cuál es su destino si no cambia su política hacia el imperialismo.

También la desaparición de la Unión Soviética es un dato a tener en cuenta ya que Gaddafi no se siente protegido tras la caída del muro de Berlín.

El caso Lockerbie le da una magnífica ocasión para demostrar su amistad hacia el gobierno estadounidense. En unas prolongadas negociaciones el régimen libio entrega a los autores materiales del atentado, en 2002 ofrece una compensación de diez millones de dólares por víctima y finalmente reconoce en 2003 la autoría formal del atentado.

Ese mismo año, la ONU levanta las sanciones contra Libia que habían durado 15 años y entran en Libia las multinacionales petroleras. La empresa petrolera italiana ENI es el primer productor de hidrocarburos en Libia e Italia es el primer socio comercial con un 20 por ciento de las exportaciones libias.

Libia es propietaria del 0,5 de ENI y más de 130 empresas italianas están presentes en Libia destacando Finmeccanica –con una planta de instalación de helicópteros- y las dos constructoras más fuertes, Astaldi e Impregilo. Fiat también está presente en Libia.

En el gigante bancario italiano Unicredit, Libia tiene el 7,5 por ciento de las acciones, siendo el principal accionista. El tratado de amistad firmado entre Berlusconi y Gaddafi en 2008 es la cooperación entre los dos estados en la lucha contra la inmigración ilegal, con la intensificación de controles en las costas libias, mientras que el estado italiano se compromete a pagar 5.000 millones de euros en 20 años por los daños y perjuicios cuasados a lo largo del pasado colonial.

Amerada Hess, Canadian Occidental, la Chevron-Texaco, la CNPC, Indian Oil Corp, Liwa (EUA), Nimr Petróleo (Arabia Saudí), OMV, Occidental, ONGC, Petrobras (Brasil), PetroCanada, Óleo del Mar Rojo Corp (Canadá), Repsol, Shell, Verenex, Total, la Wintershall (Alemania), la Woodside (Australia) son compañías petroleras que trabajan en Libia. Podríamos seguir escribiendo sin parar de las relaciones económicas de Libia con Francia, España etc.

Con Inglaterra firma el acuerdo del desierto en 2004, que preveía miles de millones en contratos de explotación de petróleo, y en agosto en una subasta ofrece 15 áreas de explotación con la participación de 56 empresas y el registro de 104 propuestas.

Libia vende petróleo y el imperialismo armas: ¿así preparaba el imperialismo la conspiración contra Gaddafi?

En el primer puesto del ranking está otra vez Italia que vendió a Libia 205 millones de euros en armamento, la mayor parte en aviones y helicópteros, Francia 143 millones, Alemania 57 millones, Reino Unido 53 millones, Portugal 21 millones, Malta 80 millones, España 10 millones con sus bombas racimo…

EEUU destinó 300.000 dólares en 2010 al entrenamiento de efectivos libios en el marco del programa “Capacitación y Educación Militar Internacional”. Estaban previstos 350.000 dólares para este año.

Ese fue el negocio de los países agresores. Entre los no agresores, Rusia le vendió armamento militar por valor de 4.500 millones de dólares.

El hijo de Gaddafi, Saif el Islam, es el principal artífice de la política neoliberal de Libia. En un informe del propio gobierno libio en 2010, dice que privatizó 110 empresas públicas en los últimos diez años y promete privatizar el total de la economía libia.

El 15 de febrero de 2011, una semana antes de que estallase la lucha contra el régimen de Gaddafi, el FMI felicitaba a Libia por su ambiciosa agenda de reformas y le alentó a seguir por este camino.

Y es que Tony Blair, Condoleezza Rice, Berlusconi, Sarkozy, Juan Carlos I, Aznar, Zapatero y el imperialismo tenían muy claro hasta el 17 de febrero que el régimen libio no era una amenaza para los intereses de la burguesía mundial.

La amenaza venia por la revolución tunecina y egipcia que habían derrocado a los socios de occidente, Ben Ali y Hosni Mubarak, a pesar del apoyo de los gobiernos occidentales y de Gaddafi. Así pues, la intervención no fue por el antiimperialismo de Gaddafi, sino porque el orden imperialista en el Magreb se cae.

Pepe Díaz
Lucha Internacionalista

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