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“La defensa de los derechos humanos” como excusa para el saqueo de Libia (Completo)


“La defensa de los derechos humanos” como excusa para el saqueo de Libia (Completo)

Posted on septiembre 3, 2011 por

Este artículo está segmentado en tres partes en otras tantas entradas del blog.

Por razones de operatividad, me interesa crear un artículo completo con las tres partes (Internacional, Nacional y Economía), explicando estas tres cuestiones de la Guerra de Libia en un artículo refundido.

Este artículo se encuentra disponible en audio.

I. Internacional.

Después de la Segunda Guerra Mundial, los estados del mundo ratificaron o se adhirieron a la Carta de las Naciones Unidas. En su artículo 2.4 los “Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstenían de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas”, obligándose al arreglo pacífico de las controversias.

El uso de la fuerza sólo se permite en unos pocos casos, como la legítima defensa:

Ninguna disposición de esta Carta menoscabará el derecho inmanente de legítima defensa, individual o colectiva, en caso de ataque armado contra un Miembro de las Naciones Unidas, hasta tanto que el Consejo de Seguridad haya tomado las medidas necesarias para mantener la paz y la seguridad internacionales. Las medidas tomadas por los Miembros en ejercicio del derecho de legítima defensa serán comunicadas inmediatamente al Consejo de Seguridad, y no afectarán en manera alguna la autoridad y responsabilidad del Consejo conforme a la presente Carta para ejercer en cualquier momento la acción que estime necesaria con el fin de mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales.

Sin embargo, la investigación de controversias, la determinación de la amenaza para la paz, quebrantamiento de la paz o acto de agresión es monopolio del Consejo de Seguridad, que lo ejerce con las normas establecidas en la Carta de las Naciones Unidas.

Artículo 39

El Consejo de Seguridad determinará la existencia de toda amenaza a la paz, quebrantamiento de la paz o acto de agresion y hará recomendaciones o decidirá que medidas seran tomadas de conformidad con los Artículos 41 y 42 para mantener o restablecer 1a paz y la seguridad internacionales.

Artículo 40

A fin de evitar que la situación se agrave, el Consejo de Seguridad, antes de hacer las recomendaciones o decidir las medidas de que trata el Artículo 39, podrá instar a las partes interesadas a que cumplan con las medidas provisionales que juzgue necesarias o aconsejables. Dichas medidas provisionales no perjudicarán los derechos, las reclamaciones o la posición de las partes interesadas. El Consejo de Seguridad tomará debida nota del incumplimiento de dichas medidas provisionales.

Artículo 41

El Consejo de Seguridad podrá decidir qué medidas que no impliquen el uso de la fuerza armada han de emplearse para hacer efectivas sus decisiones, y podrá instar a los Miembros de las Naciones Unidas a que apliquen dichas medidas, que podrán comprender la interrupción total o parcial de las relaciones económicas y de las comunicaciones ferroviarias, marítimas, aéreas, postales, telegráficas, radioeléctricas, y otros medios de comunicación, así como la ruptura de relaciones diplomáticas.

Artículo 42

Si el Consejo de Seguridad estimare que las medidas de que trata el Artículo 41 pueden ser inadecuadas o han demostrado serlo, podrá ejercer, por medio de fuerzas aéreas, navales o terrestres, la acción que sea necesaria para mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales. Tal acción podrá comprender demostraciones, bloqueos y otras operaciones ejecutadas por fuerzas aéreas, navales o terrestres de Miembros de las Naciones Unidas

La resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU no determina la amenaza para la paz, quebrantamiento de la paz o acto de agresión por parte de Libia. En sus considerandos sólamente hay una preocupación por la violación de derechos humanos. Esto supone que la investigación no obedece a las relaciones internacionales de Libia, sino a cuestiones internas. Aunque no haya una determinación de amenaza o quebranto de la paz o acto de agresión, el Consejo de Seguridad establece algunas medidas. La más llamativa se encuentra en la autorización 4:

 Autoriza a los Estados Miembros que hayan notificado previamente al Secretario General a que, actuando a título nacional o por conducto de organizaciones o acuerdos regionales y en cooperación con el Secretario General, adopten todas las medidas necesarias, pese a lo dispuesto en el párrafo 9 de la resolución 1970 (2011), para proteger a los civiles y las zonas pobladas por civiles que estén bajo amenaza de ataque en la Jamahiriya Árabe Libia, incluida Benghazi, aunque excluyendo el uso de una fuerza de ocupación extranjera de cualquier clase en cualquier parte del territorio libio, y solicita a los Estados Miembros interesados que informen al Secretario General de inmediato de las medidas que adopten en virtud de la autorización otorgada en este párrafo, que serán transmitidas inmediatamente al Consejo de Seguridad.

Se produce la extrapolación de las normas de mantenimiento de la paz a otras situaciones (protección de civiles) y algunas naciones con fuerza en el Consejo de Seguridad alcanzan permiso, a regañadientes de algunas otras, para una intervención en asuntos internos de un país. Es uno de esos casos en los que la comunidad internacional, impulsada por los intereses opacos de algunas naciones, quieren extender las posibilidades de intervención en la política interna. Fuerzan las posibilidades que ofrece la norma que aplican.

No digo que no se pueda incluir el principio de legitimación de acciones de carácter humanitario, pero sí manifiesto que actualmente no se puede hacer uso de ese argumento dentro de la Carta. La Asamblea General en su Documento Final de la Cumbre Mundial 2005 ha dado pasos en ese sentido, pero una decisión tan importante como permitir el uso de la fuerza internacional no puede sostenerse sobre una resolución de la Asamblea, que no son tomadas en serio por las grandes potencias y nunca han sido consideradas como fuente del Derecho Internacional, más simbólicas que imperativas, sino con una reforma de la Carta, un tratado multilateral. Se corre el riesgo de establecer la costumbre internacional abusando de este principio, al servicio de las potencias. El principio de “responsabilidad de proteger” se convierte en el nuevo gran peligro para los pueblos empobrecidos que no permitan el sometimiento de las grandes potencias. Cuando Bush, Blair, Aznar y otros hicieron la guerra de Irak todavía no tenían este argumento tan bien definido y tuvieron que inventar la excusa del peligro del régimen irakí por la posesión de armas destructivas o los vínculos con el terrorismo islámico, que sirvio de pretexto en Afganistán. Un gran pacifista como Zapatero, un defensor de la alianza de las civilizaciones, un protector de los pueblos débiles moralmente no debería consentirse el arrimo a los más fuertes en una guerra justificada con este peregrino razonamiento.

Responsabilidad de proteger a las poblaciones del genocidio, los crímenes de guerra, la depuración étnica y los crímenes de lesa humanidad
138. Cada Estado es responsable de proteger a su población del genocidio, los crímenes de guerra, la depuración étnica y los crímenes de lesa humanidad. Esa responsabilidad conlleva la prevención de dichos crímenes, incluida la incitación a su comisión, mediante la adopción de las medidas apropiadas y necesarias. Aceptamos esa responsabilidad y convenimos en obrar en consecuencia. La comunidad internacional debe, según proceda, alentar y ayudar a los Estados a ejercer esa responsabilidad y ayudar a las Naciones Unidas a establecer una capacidad de alerta temprana.
139. La comunidad internacional, por conducto de las Naciones Unidas, tiene también la responsabilidad de utilizar los medios diplomáticos, humanitarios y otros medios pacíficos apropiados, de conformidad con los Capítulos VI y VIII de la Carta, para ayudar a proteger a las poblaciones del genocidio, los crímenes de guerra, la depuración étnica y los crímenes de lesa humanidad. En este contexto, estamos dispuestos a adoptar medidas colectivas, de manera oportuna y decisiva, por conducto del Consejo de Seguridad, de conformidad con la Carta, incluido su Capítulo VII, en cada caso concreto y en colaboración con las organizaciones regionales pertinentes cuando proceda, si se demuestra que los medios pacíficos son inadecuados y que las autoridades nacionales no protegen manifiestamente a su población del genocidio, los crímenes de guerra, la depuración étnica y los crímenes de lesa humanidad. Destacamos la necesidad de que la Asamblea General siga examinando la responsabilidad de proteger a las poblaciones del genocidio, los crímenes de guerra, la depuración étnica y los crímenes de lesa humanidad y las consecuencias, teniendo en cuenta los principios de la Carta y el derecho internacional. También tenemos la intención de comprometernos, cuando sea necesario y apropiado, a ayudar a los Estados a crear capacidad para proteger a su población del genocidio, los crímenes de guerra, la depuración étnica y los crímenes de lesa humanidad, y a prestar asistencia a los que se encuentren en situaciones de tensión antes de que estallen las crisis y los conflictos.
Tampoco me paro a valorar la falta de democracia internacional en un órgano en el que están representados sólo quince de los ciento ochenta estados, cinco de ellos tengan puesto permanente y también veto.
En una situación así las decisiones tienen poca legitimidad y menos en los casos de determinación de violación derechos y determinación de medidas contra ello.
No entro a valorar si se estaban produciendo las violaciones de derechos a civiles, pues yo no tengo información para llegar a una conclusión, aunque observando el modus operandi de las naciones promotoras de la intervención (guerra a partir de ahora), sospecho que se habrán exagerado los hechos; del mismo modo que observo que no se actúa contra hechos con igual o mayor gravedad de otras naciones, políticamente aliadas de las naciones promotoras de esta guerra.

Sólo quiero expresar por ahora que la autorización de la resolución 1973 era contraria a la norma en la que se cobija. Quede dicho que por supuesto no hay instancia de control de estas decisiones.

Después de expresar esto hay que valorar ya no la legalidad de la decisión, negativa, sino la ejecución.

En este sentido, es notorio el desvío que la guerra tuvo de la razón por la que se autorizaba.

Tantas operaciones de las fuerza militares occidentales nos dan indicios de que se han extralimitado abismalmente del propósito de la autorización. No se ha hecho una defensa de los derechos humanos de los civiles; se ha dado un apoyo definitivo a un bando en una guerra civil; se ha derrocado un gobierno.

En la resolución 2625 (XXV) de la Asamblea de la ONU se afirma que “todo estado tiene el deber de abstenerse de organizar o fomentar la organización de fuerzas irregulares o de bandas armadas, incluídos los mercenarios, para hacer incursiones en el territorio de otro estado”.

Encaja bastante con lo ocurrido.

La potencias occidentales han fomentado fuerzas irregulares o bandas armadas y las han apoyado en una guerra contra el gobierno libio; mientras eso hacía no tenían cobertura de la resolución que no tenía amparo en la Carta.

Me salgo un poco del Derecho Internacional para opinar más suelto. Hay artículos muy buenos que explican que no había tales matanzas de civiles, que narran el desarrollo mortífero de la guerra, que describen el reparto de los recursos libios. es muy recomendable la colección de Pepe Escobar. En resumen explica como la alianza de potencias occidentales (OTAN), las naciones árabes amigas de las potencias apoyan a un foco de rebeldía contra el régimen de Gadaffí.

Este grupo se va nutriendo de muchos componentes, a veces contradictorios entre sí: como las potencias occidentales y elementos de Al-Qaeda. Detrás de esta confluencia hay un interés mezquino por el petróleo, el gas,  las reservas financieras, el agua, la influencia política y militar, …

En esos aspectos no puedo aportar nada a lo que ellos han escrito. Por eso he ido a cuestiones en las que mi conocimiento puede contribuir en identificar la ilegalidad e injusticia de esta guerra.

Ha sido una guerra imperialista de las potencias occidentales para imponer su influencia política en una región, para orientar hacia empresas petroleras propias la explotación de yacimientos, para tener contentos a los fabricantes de armas, para asentar bases militares, …

Quizá dentro de dos décadas haya que hacer una nueva guerra en Libia porque los gobiernos-títere de occidente con el paso del tiempo suelen morder la mano que les ha dado de comer. “Las guerras son monstruos grandes y pisan fuerte toda la pobre inocencia de la gente”: han muerto miles de personas, han acabado con las infraestructuras sociales del país con el índice de desarrollo humano más alto de todo África (puesto 53; Túnez es segunda, 81).

II. Nacional

Zapatero se hizo Secretario General de su partido en 2000, prueba de que el efecto2000 sí tuvo algunos efectos nocivos. No ganó con los votos de Izquierda Socialista, los socialistas que intentan mantener la cordura en un partido que le ha vendido el alma al capitalismo.

Ganó con el voto de los balbases. Los balbases eran el grupo de “socialistas” identificados con el urbanismo especulativo. Fueron también los que en 2003 impidiero que PSOE-PSM e IU desplazaran a Esperanza Aguirre del poder.

Zapatero vio su opción de alcanzar la ansiada Moncloa impulsándose en la protesta social. Por eso se subió al carro de la huelga general contra decretazos laborales semejantes a los aprobados en el último año por él, a las manifestaciones contra la LOU, a la indignación contra el Prestige y, sobre todo, al NO A LA GUERRA.

Durante los dos primeros años de su gobierno le duró la gratitud. Ahí se le vieron algunas decisiones que podían despistar. Pero a partir del tercer año ya hizo la reforma regresiva en los impuestos, un aviso a navegantes. Una de cal y otra de arena.

Dos años de socioliberalismo: que no recupera el banquete que le pagamos a los ricos, pero que deja caer algunas migajas de la mesa. Por fin llegó el momento en el que su naturaleza sale a relucir. Con la crisis no tiene cama para tanta gente; alguien tiene que dormir fuera; decide que lo mejor es dejar sin cama a los nadies.

Hemos comprobado como hacía todo lo que había condenado: abusar del decreto-ley, hacer reformazos laborales, privatizar, … La guerra de Libia significó arrancarse otras de las caretas tras las que escondió en su ascención que su alma estaba en venta, sin necesidad de grandes pujas, aunque fuera del alcance de las posibilidades de los humildes.

El mayor pacifista de la Historia de la Humanidad colaboró en el emprendimiento de una guerra, como comparsa de líderes a los que debe algo. Justifica la acción en la protección de derechos humanos de los libios, masacrados en su versión, pero también en la democratización de Libia, una excusa de guerras internacionales que no es nueva, pero que sigue fuera de las fuentes del derecho internacional público.

 La responsabilidad de proteger consiste en que si un Estado no cumple con la responsabilidad de proteger a sus ciudadanos, la comunidad internacional debe intervenir para asumirla.
Es un principio humanitario, la razón por la que estamos interviniendo en Libia, para defender a los ciudadanos de ataques de las propias fuerzas libias.
La Resolución 1973 insiste también en el objetivo de encontrar una solución a la crisis de Libia que responda a las legítimas demandas del pueblo de ese país. Hay que situar además esta decisión de la comunidad interna cional en un contexto histórico concreto, que se ha calificado de primavera árabe en relación con la situación en el norte de África. Es la apertura de una nueva etapa política en el Mediterráneo que la sociedad española sigue con atención y con esperanza.

Uno de los párrafos con mayor demostración con el transcurso del tiempo ha sido el de negar la expulsión de Gadafi del poder, como alertaba la izquierda.

La Resolución 1973, señorías, no pretendía, ni pre tende, la expulsión del coronel Gadafi del gobierno de Libia.
Su objetivo era advertir al coronel Gadafi y a las autoridades libias de que dejase de usar las armas contra su pueblo, de que si no lo hacía así la comunidad inter nacional estaba dispuesta a usar la fuerza para poner fin a los asesinatos de su pueblo.
Era un compromiso firme.
La Resolución 1973 nos obliga a todos los Estados miembros de Naciones Unidas y muchos de ellos, como se ha visto, estábamos y estamos dispuestos a cumplir esta obligación.
Hasta ahora, hasta este momento, tres días después del inicio de la operación, ha surtido efecto.
Parece que se han detenido los ataques indiscriminados y eventualmente se ha producido algún repliegue de las fuerzas armadas del régimen libio.
Pero el mensaje sigue siendo a día de hoy el mismo: mientras exista el riesgo de que el régimen libio vuelva a atacar a su pueblo se aplicará la fuerza necesaria para impedirlo.

Contrasta totalmente con su declaraciones desvergonzadas y sin maquillaje del 1 de septiembre en la Conferencia de París sobre la nueva Libia: “Creo que la tarea que se ha hecho en estos meses desde la aprobación de la Resolución de la ONU para provocar y forzar el cambio de régimen de Gadaffi hacia un país en libertad ha sido muy positiva“. El presidente confiesa la ilegalidad de la guerra.

Sólo dos años antes de la guerra España intentaba abrir líneas de negocio, en lo que se involucraban vergonzosamente las instituciones, con la Libia de Gadaffi, incluso armas, durante largo tiempo estigmatizada:

Lo importante es cobrar algo y hacer negocios. Para eso acompañan al Rey 15 directivos de empresas como Abengoa, OHL, Indra, Técnicas Reunidas o Iberinco (grupo Iberdrola). Y entre todos, Antoni Brufau, presidente de Repsol, al que Gaddafi puso en la picota el miércoles al amagar con nacionalizar del petróleo. Tras las garantías recibidas del Gobierno libio, a Brufau se le veía ayer muy tranquilo.

Por ejemplo, Repsol reconoció que durante los tres primeros meses de guerra había perdida la extracción de 250 millones de euros. es decir que en la situación anterior a la guerra produciría-exportaría unos mil millones de euros de petróleo libio.

Seguramente descubrieron que el negocio sería más lucrativo cambiando el gobierno, aunque ello tuviese un coste de inversión bélica, unos setenta millones de euros, más de catorce al mes, que pagaremos todos los españoles.

Cada español ha puesto casi dos euros para mejorar el negocio a esas empresas a costa de matar a miles de personas y de destruir las infraestructuras del país africano con el mayor índice de desarrollo humano, antes de la Guerra.

La Ley Orgánica 5/2005, de 17 de noviembre, de la Defensa Nacional fue aprobada cuando todavía Zapatero y el PSOE representaban al papel de adalides globales de la paz. En cuanto al control parlamentario de las misiones  de las fuerzas armadas establecen unas normas de procedimiento y otra materiales. En cuanto a las materiales, el artículo 19 establece las condiciones:

Para que las Fuerzas Armadas puedan realizar misiones en el exterior que no estén directamente relacionadas con la defensa de España o del interés nacional, se deberán cumplir las siguientes condiciones:

  1. Que se realicen por petición expresa del Gobierno del Estado en cuyo territorio se desarrollen o estén autorizadas en Resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas o acordadas, en su caso, por organizaciones internacionales de las que España forme parte, particularmente la Unión Europea o la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), en el marco de sus respectivas competencias.
  2. Que cumplan con los fines defensivos, humanitarios, de estabilización o de mantenimiento y preservación de la paz, previstos y ordenados por las mencionadas organizaciones.
  3. Que sean conformes con la Carta de las Naciones Unidasy que no contradigan o vulneren los principios del derecho internacional convencional que España ha incorporado a su ordenamiento, de conformidad con el artículo 96.1 de la Constitución.

En lo que se ha visto en esta trilogía, el derrocamiento no estaba cobijado en resolución del Consejo de Seguridad alguna y, como se expuso en el artículo de la orientación internacional de la cuestión, el Documento Final de la Cumbre de Mundial de 2005, aprobado en Resolución de la Asamblea General de la ONU, no forma parte de la Carta de las Naciones Unidas, por lo que la misión (guerra) autorizada por el Congreso de Diputado no tiene soporte. Esta colaboración con las potencias colonialistas podrían constituir delito de lesa humanidad, del artículo 607 del Código Penal.

III. Economía

Además del valor económico del petróleo de Libia, el dominio del país norteafricano interesará por las razones políticas de siempre, tener un gobierno afín en la zona que acepte influencias imperiales. La ubicación en su territorio de bases militares para las guerras de neocolonialismo que el futuro ponga en el punto de mira siempre es otra razón positiva para la conquista, directa o por interposición de gobiernos serviles. Pero vamos a fijarnos sobre todo en el valor de la maldición negra:

Según la Central Intellingense Agency (CIA), se estimaba a Libia una producción diaria de 1.700.000 barriles de petróleo al día en 2009. Les reconozco que no he visto un barril de esos en toda mi vida, pero he descubierto que contienen 159 litros. Cada barril de esos, cuesta 114 euros si es Brent, aunque hay otros estándares de barriles como el West Texas Intermediate (WTI) a 88 dólares. Cada litro de crudo sale por menos de un euro.

Si multiplicamos 365 días de producción, por la producción diaria, por el precio, me resulta la cifra de 70.737 millones de dólares anuales. 49.506 millones de euros. Una cantidad interesante, cercana al déficit público español, más o menos lo que se ahorran los ricos españoles con el sistema fiscal regresivo y tolerante con el fraude.

El 1 de enero de 2011 se le atribuían unas reservas de 46,999,998,464 barriles. Si dividimos estas reservas entre la producción diaria nos dan 27.647 días de producción, que son más de 75 años de negocio multimillonario.

Al petróleo hay que sumarle la producción de gas natural y el agua, después de unas grandes obras hidráulicas. Además, se considera que las exportaciones de petróleo durante muchos años le han dejado unas enormes reservas de oro y divisas, cuatro veces más que España, que tiene unas balanzas corrientes muy negativas.

Libia es tres veces más grande que España, pero tiene sólo seis millones y medio de población. Su densidad de población es muy baja.

Teniendo en cuenta estos datos parece muy creíble la versión crítica sobre la guerra a Libia. Una guerra de aliados (facciones interna, potencias occidentales y sus grandes empresas, sectores árabes hermanados con las potencias occidentales) contra el régimen de Gadafí por un preciado botín, donde pierden siempre el pueblo.

Además del negocio de los recursos naturales, ya en la Conferencia de París del 1 de septiembre de 2011 aparecieron las tensiones entre los países y compañías petroleras, toda guerra tiene dos negocios: el destructor (armamento) y el reconstructor. En cuanto a las armas, los dos bandos usaron armas occidentales, pues la industria armamentística occidental siempre ha sido hipócritamente puntera. En los cinco años anteriores Europa vendió 900 millones de armas a Libia (Italia, Francia, Reino Unido, Alemania, Bélgica y otros, entre los que se encuentra una España que abría una línea de negocio).

Por el lado occidental, puede calcularse en miles los millones. España calculó su gasto militar mensual en catorce millones. En cinco meses son setenta millones. Francia gastó unos cuarenta millones mensuales, 200 en total. El Reino Unido, más de cuarenta millones mensuales, más de 200 en cinco meses. Unos quinientos millones de EEUU. Las aportaciones petro-generosas de los países árabes aliados con las potencias occidentales.

Finalmente, también se escucha hablar el desbloqueo de fondos libios retenidos en el extranjeros para acometer la reconstrucción. Teniendo en cuenta la potencia de las constructoras españolas, entrenadas en los años de burbuja inmobiliaria, allí concurrirán para la infraestructuración de un país arruinado.

Los pueblos ponen vidas y dramas humanos, mientras que las grandes empresas del petróleo, las armas, la reconstrucción obtienen grandes negocios. Como decía Galeano, agradecería que nunca me democratizaran: “Please, don´t save me!”.

Antes Irak, ahora Libia. La historia se repite.


Antes Irak, ahora Libia. Ya nos la quieren meter de nuevo.

Libia. El nudo gordiano del Magreb

La revuelta de LIBIA tiene tantos puntos oscuros que es casi imposible tomar una postura sin caer en el error.
Es increíble que el 99% de la información mundial trate la revuelta de Libia y a la vez haya tanta desinformación.

No solo es un caso aparte, por su violencia, a los casos anteriormentwe vividos de Túnez y Egipto, sino que sus causas se aventuran diferentes.

A pesar de que sigue habiendo fuertes diferencias entre las clases altas y bajas del país en cuanto a renta, gracias a sus ricas reservas de petróleo y gas natural, Libia tiene una balanza comercial positiva de 27.000 millones de dólares al año y un ingreso per cápita medianamente elevado de 12.000 dólares, seis veces mayor que el de Egipto.

También se presupone que no haya problemas para conseguir trabajo en un país que tiene un millón y medio de inmigrantes.

Por consiguiente no se puede tomar en serio la aseveración de que la revuelta surgida en Libia sea causada por una masa empobrecida, como en Túnez o Egipto, sino como una verdadera guerra civil por la toma del poder entre tribus enfrentadas.

Este marco ahora revienta como resultado de lo que se puede caracterizar no como una revuelta de masas empobrecidas, como las rebeliones en Egipto y Túnez, sino como una verdadera guerra civil, debida a una división del grupo gobernante.

Quienquiera que diese el primer paso ha explotado el descontento contra el clan de Muammar Gaddafi, que prevalece sobre todo entre las poblaciones de Cirenaica y los jóvenes en las ciudades, en un momento en que todo el norte de África ha tomado el camino de la rebelión.

A diferencia de Egipto y Túnez, sin embargo, el levantamiento libio se planificó y organizó con anterioridad.

También las reacciones oficiales en el área internacional han sido diferentes a las de Túnez y Egipto.
En estos casos se trataron con sigilo y prudencia, alegando que tenían que ser los mismos egipcios y tunecinos los que tenían que resolver sus diferencias.

A los dictadores de ambos países se les dió todo el tiempo que necesitasen para que tuvieran una salida más o menos digna del país

A ambos países se les ha dado el tiempo que haga falta para que plasmen las aspiraciones democráticas de sus pueblos.

Nadie les presiona.
Ni nadie apela a tribunales internacionales de justicia para juzgar a los dictadores tras tantos años de represión e injusticia.

De las potencias mundiales, hay dos. China y Rusia que tenían no sólo una excelente relación con el gobierno libio sino una multitud de tratados comerciales que se habían incrementado estos últimos años.

De hecho, el comercio chino-libio ha crecido considerablemente (cerca de un 30% sólo en 2010)
Un cambio de régimen les puede supòner una importante pérdida económica y piden preocupados un rápido retorno a la estabilidad y normalidad.

En el caso opuesto se encuentra la posición de EEUU.

El presidente Barack Obama, cuando se vio enfrentado a la crisis egipcia minimizó la represión desencadenada por Hosni Mubarak y llamó a una “transición ordenada y pacífica”,

mientras que ha condenado rotundamente al gobierno libio y ha anunciado que Estados Unidos prepara “toda la gama de opciones que tenemos a nuestra disposición para responder a esta crisis, incluidas ‘acciones que ponemos emprender solos y otras que podemos coordinar con nuestros aliados a través de instituciones multilaterales’.

El mensaje es evidente: existe la posibilidad de una intervención militar de Estados Unidos y la OTAN en Libia, oficialmente para detener el derramamiento de sangre.

Las verdaderas razones son obvias:
Si se derroca a Muammar Gaddafi, Estados Unidos podría derribar todo el marco de las relaciones económicas con Libia y abrir el camino a sus multinacionales, que ahora están casi totalmente excluidas de la explotación de reservas de energía en Libia.

Por lo tanto, Estados Unidos podría controlar el grifo de las fuentes de energía de las que depende  en gran parte Europa y que también provee a China.

Esta es la apuesta en el gran juego por los recursos africanos.

Hoy en día existe una creciente confrontación por ellos, en especial entre China y Estados Unidos.
La creciente potencia asiática, con la presencia en África de cerca de 5 millones de gerentes, técnicos y trabajadores, construye industrias e infraestructuras a cambio de petróleo y otras materias primas.

Estados Unidos, que no puede competir en ese terreno, utiliza su influencia sobre las fuerzas armadas de los países africanos importantes, que entrena mediante el Comando África (AFRICOM), su principal instrumento para la penetrar en el continente.

La OTAN también entra ahora en el juego, ya que está a punto de concluir un tratado de cooperación militar con la Unión Africana que incluye a 53 países.

La central de la cooperación de la Unión Africana con la OTAN ya se está construyendo en Addis Abeba, Etiopía: una estructura moderna, financiada con 27 millones de euros de Alemania, bautizada: “Construyendo paz y seguridad”.

Volviendo a Libia, la confusión habida a la hora de informar ha sido tendendiosa, ya que el líder libio Muammar Gaddafi ha controlado toda la prensa y que lo poco que se sabe es a través de las redes sociales.
Si embargo se ha hablado de bombardeos y de miles de muertos pero, no hay fotos ni videos, ni evidencia.
Entonces surgen las preguntas:

¿Qué pasa con los potentes satélites norteamericanos que son capaces de detectar hasta los menores detalles de las personas y ahora, nada?

¿En un país con un alto Producto Interno Bruto (PIB), donde abunda la tecnología europea no hay posibilidades de mandar videos por You Tub de las horribles masacres?

¿Quiénes son los líderes de los “manifestantes pacíficos” y cuáles son sus demandas? (Ver: El plan de la OTAN es ocupar Libia)

Tomando en cuenta que Libia tiene unas Fuerzas Armadas compuestas por un ejército de 50.000 hombres, una fuerza aérea de 18.000 efectivos y una fuerza naval compuesta por 8.000 integrantes,

¿Cómo pueden manifestantes pacíficos tomarse gran parte de las regiones petroleras del este de Libia, sin armas, defendidas por un ejército dispuesto a masacrar y fuertemente armado?

Desde luego Libia no es Egipto y Ghaddafi siempre fue un odiado enemigo de Estados Unidos, recordemos que George W. Bush lo declaró parte del “eje del mal”, tampoco es un país pobre, tiene un alto PIB, 90.251 millones de US dólares, y es una república popular que nacionalizó todas las petroleras transnacionales.

Con una población de 6.294.000 habitantes tiene la menor densidad de población del mundo con 3,6 hab./km².y una relación comercial que abarca la Unión Europea con un 79%, sólo el comercio con Italia es un 40,4%, y 6,8% con Estados Unidos.

Vamos a hacer un poco de historia

Libia después de la 2° Guerra Mundial se convierte en una monarquía a cargo del rey Idris I.
En 1969, mientras veraneaba en la Costa Azul fue derrocado por un grupo de oficiales jóvenes que lideraba Muammar Gaddafi en un golpe incruento.

Se encontró con un país empobrecido, con más de un noventa por ciento de analfabetismo y una gran mortalidad infantil.

Los dueños del petróleo eran empresas extranjeras.

Muammar Gaddafi expropió las petroleras volviendo el petróleo a manos del pueblo libio, combatió el analfabetismo, fundó universidades, hospitales, construyó caminos y carreteras y comenzó un plan ambicioso para verdificar zonas desérticas.

En lo político, formuló lo que llamó la tercera vía universal, formando comités populares y dando forma a la Jamahiriya, una especie de poder popular.

Las mejoras sociales fueron notables llegando el PIB por habitante a 14.533 US dólares; el crecimiento anual del año 2010 fue de 6,7/%.

Las expectativas de vida son de 74 años y la mortalidad infantil es de 18 por 1000. El analfabetismo es de 5,5 en hombres con un gasto en educación de 2,7% del PIB mayor que el gasto el gasto en defensa que es de 1,1% del PIB.

Su deuda externa es de 5.521 millones de US dólares y sus importaciones son de 11.500 millones de dólares, con exportaciones por 63.050 millones de dólares.

Sus principales proveedores son la UE con 48,7%, (Italia 22,7%) y Asia con 31,1%.

Desde luego un gobierno así no podía ser bien visto por el Imperio.

En 1983, barcos norteamericanos dispararon desde el golfo de Sirte sobre el Palacio de Gobierno, dando muerte a una de las hijas de Muammar Gaddafi, en uno de los numerosos intentos de asesinato, pero el líder libio no estaba allí y sobrevivió al ataque.

Este lamentable hecho produjo un cambio en la conducción política del líder libio, el que se tradujo en un ablandamiento en su forma de combatir a su principal enemigo.

Cometió errores, derivó hacia un nepotismo acentuado y se volvió autoritario. Quizás este hecho con el tiempo resultaría esencial para la situación que hoy vive la revolución libia.

Las garras del imperio y la genuflexión de la ONU

La situación producida en Libia merece un análisis distinto a lo ocurrido en Egipto. Desde luego sirve para ver en toda su desvergüenza la forma de actuar del imperio.

Habla de genocidio y de aplicar sanciones a un régimen que dispara sobre civiles desarmados, sin embargo, cuando Israel bombardeó a la población civil palestina, (recordemos que Palestina no tiene ejército por no ser Estado), en la operación Plomo Fundido, no llamaron a la ONU, ni a aplicar sanciones y recientemente vetaron una condena a Israel por la muerte de población civil.

Los Estados Unidos hablan de DD.HH. sin acordarse de Guantánamo ni de las cárceles secretas de la CIA, habla de sentimientos humanitarios llevando ya 10 años de intervención en Afganistán y la destrucción de Irak. Sus intereses son muy claros:

Libia tiene uno de los mejores crudos del mundo y la política del imperio es apoderarse de su petróleo.
No es casual que la revuelta esté centrada en Bengazi donde están las mayores petroleras libias.

Pero eso no es todo.

Ya en el gobierno del inefable George W. Bush, Condoleeza Rice había planteado la idea de un nuevo Medio Oriente, al parecer la situación parece ser una realidad.

Es posible que el mayor obstáculo para ello sea Libia.

Es factible que si no es viable botar a Muammar Gaddafi, se trate de desmembrar el país quedándose con las regiones orientales de Libia, fronterizas con Egipto.

Las posibilidades son muchas, desde ahogar comercialmente al país hasta una intervención militar, que ya está orquestando la prensa.

Lo que si queda claro que Libia está siendo aislada y acorralada por el imperio y sus aliados léase Unión Europea y OTAN, y por el más fiel servidor imperial el señor Ban Ki-Moon oriundo de Corea del Sur, quien se ha convertido en el más genuflecto de los secretarios generales de la ONU.

Las grandes interrogantes

Hay razones para pensar que algo grande está en desarrollo en los países del Oriente medio.

Para el imperio, el Magreb y los países árabes productores de petróleo son estratégicamente importantes.

No se puede pasar por alto que la 5° flota se estaciona frente a Barhein, hoy día también reprimido por sus reyezuelos sumisos al imperio y de lo que nada ha comentado el señor Barack Obama.

Es extraño que de repente y simultáneamente un buen número de países se estén sublevando y cambiando a sus gobernantes, todo esto sin que las centrales de inteligencia hayan tenido noticias de ello, ni siquiera el Mosad.

La idea de democracia es una construcción occidental ligada estrechamente al desarrollo del capitalismo y por lo tanto bastante ajena a la filosofía islámica.

¿Cuál es el propósito de estos levantamientos?

¿Recuperar la cultura islámica tan aplastada por las conquistas occidentales o al revés, introducir en todo su esplendor el capitalismo neoliberal y globalizar a una parte del mundo que todavía no había sido integrada?

¿Por qué Muammar Gaddafi culpa a Al Qaeda y siendo así, por qué el imperio prefiere una revuelta de un grupo considerado por ellos terrorista a un gobierno con el que mantiene relaciones comerciales?

Si ahora reconocen que hay milicias armadas entre los rebeldes, ¿quién las provee de armamento?

Estamos muy encima de los acontecimientos para poder encontrar claridad en los sucesos del Medio Oriente.
Las interrogantes son muchas y estamos bombardeados por mentiras y desinformaciones.

La prensa está jugando su rol de vocero imperial.

Se está satanizando a Muammar Gaddafi y creando una situación terrorífica igual como se hizo con Saddam Husein y las armas de destrucción masiva que nunca se encontraron.

La situación se parece cada día más a la creada por Bush en Irak. Se está hablando de una intervención “militar humanitaria” (?).
Es posible que Libia sea la tercera invasión del imperio en el siglo XXI; las campañas de la prensa internacional así lo indican.

Sin embargo, siempre hay quien vea las cosas desde otro punto de vista.

Me gustaría señalar que las noticias directas desde Libia y los comentarios sin presiones de los analistas políticos de Tele Sur han sido un alivio entre tanta desinformación.

Luisa Bustamante es Licenciada en Sociología, Universidad ARCIS, Diplomada en Estudios Griegos y Bizantinos de la Universidad de Chile

El plan de la OTAN es ocupar Libia Fidel Castro Ruz -

230211 – El petróleo se convirtió en la principal riqueza en manos de las grandes transnacionales yankis; a través de esa fuente de energía dispusieron de un instrumento que acrecentó considerablemente su poder político en el mundo.

Fue su principal arma cuando decidieron liquidar fácilmente a la Revolución Cubana tan pronto se promulgaron las primeras leyes justas y soberanas en nuestra Patria: privarla de petróleo (Ver: Libia, el mundo árabe y América latina)

Sobre esa fuente de energía se desarrolló la civilización actual. Venezuela fue la nación de este hemisferio que mayor precio pagó. Estados Unidos se hizo dueño de los enormes yacimientos con que la naturaleza dotó a ese hermano país. (Ver: En camino a la nueva partición de África)

Al finalizar la última Guerra Mundial comenzó a extraer de los yacimientos de Irán, así como de los de Arabia Saudita, Irak y los países árabes situados alrededor de ellos, mayores cantidades de petróleo. Estos pasaron a ser los principales suministradores.

El consumo mundial se elevó progresivamente a la fabulosa cifra de aproximadamente 80 millones de barriles diarios, incluidos los que se extraen en el territorio de Estados Unidos, a los que ulteriormente se sumaron el gas, la energía hidráulica y la nuclear.

Hasta inicios del siglo XX el carbón había sido la fuente fundamental de energía que hizo posible el desarrollo industrial, antes de que se produjeran miles de millones de automóviles y motores consumidores de combustible líquido. (Ver: Libia: ¿Un nuevo Irak?)

El derroche del petróleo y el gas está asociado a una de las mayores tragedias, no resuelta en absoluto, que sufre la humanidad: el cambio climático.

Cuando nuestra Revolución surgió, Argelia, Libia y Egipto no eran todavía productores de petróleo, y gran parte de las cuantiosas reservas de Arabia Saudita, Irak, Irán y los Emiratos Árabes Unidos estaban por descubrirse.

En diciembre de 1951, Libia se convierte en el primer país africano en alcanzar su independencia después de la Segunda Guerra Mundial, en la que su territorio fue escenario de importantes combates entre tropas alemanas y del Reino Unido, que dieron fama a los generales Erwin Rommel y Bernard L. Montgomery.
El 95 % de su territorio es totalmente desértico.

La tecnología permitió descubrir importantes yacimientos de petróleo ligero de excelente calidad que hoy alcanzan un millón 800 mil barriles diarios y abundantes depósitos de gas natural.

Tal riqueza le permitió alcanzar una perspectiva de vida que alcanza casi los 75 años, y el más alto ingreso per cápita de África.

Su riguroso desierto está ubicado sobre un enorme lago de agua fósil, equivalente a más de tres veces la superficie de Cuba, lo cual le ha hecho posible construir una amplia red de conductoras de agua dulce que se extiende por todo el país.

Libia, que tenía un millón de habitantes al alcanzar su independencia, cuenta hoy con algo más de 6 millones.
La Revolución Libia tuvo lugar en el mes de septiembre del año 1969.

Su principal dirigente fue Muammar al-Gaddafi, militar de origen beduino, quien en su más temprana juventud se inspiró en las ideas del líder egipcio Gamal Abdel Nasser.

Sin duda que muchas de sus decisiones están asociadas a los cambios que se produjeron cuando, al igual que en Egipto, una monarquía débil y corrupta fue derrocada en Libia.

Los habitantes de ese país tienen milenarias tradiciones guerreras. Se dice que los antiguos libios formaron parte del ejército de Aníbal cuando estuvo a punto de liquidar a la Antigua Roma con la fuerza que cruzó los Alpes.

Se podrá estar o no de acuerdo con el Gaddafi.

El mundo ha sido invadido con todo tipo de noticias, empleando especialmente los medios masivos de información.

Habrá que esperar el tiempo necesario para conocer con rigor cuánto hay de verdad o mentira, o una mezcla de hechos de todo tipo que, en medio del caos, se produjeron en Libia.

Lo que para mí es absolutamente evidente es que al Gobierno de Estados Unidos no le preocupa en absoluto la paz en Libia, y no vacilará en dar a la OTAN la orden de invadir ese rico país, tal vez en cuestión de horas o muy breves días.

Los que con pérfidas intenciones inventaron la mentira de que Gaddafi se dirigía a Venezuela, igual que lo hicieron en la tarde de ayer domingo 20 de febrero, recibieron hoy una digna respuesta del Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Nicolás Maduro, cuando expresó textualmente que hacía “votos porque el pueblo libio encuentre, en ejercicio de su soberanía, una solución pacífica a sus dificultades, que preserve la integridad del pueblo y la nación Libia, sin la injerencia del imperialismo”.

Por mi parte, no imagino al dirigente libio abandonando el país, eludiendo las responsabilidades que se le imputan, sean o no falsas en parte o en su totalidad.

Una persona honesta estará siempre contra cualquier injusticia que se cometa con cualquier pueblo del mundo, y la peor de ellas, en este instante, sería guardar silencio ante el crimen que la OTAN se prepara a cometer contra el pueblo libio.

A la jefatura de esa organización belicista le urge hacerlo. !Hay que denunciarlo!

Mundo Obrero

Editorial de Workers World/Mundo Obrero

Libia y el imperialismo

23 de febrero–De todas las luchas actuales en África del norte y el Oriente Medio, la más difícil de dilucidar es la de Libia.

¿Cuál es el carácter de la oposición al régimen de Gadhafi, que según se informa ahora controla la ciudad de Benghazi en el este?

¿Es pura coincidencia que la rebelión comenzó en Benghazi que está al norte de los yacimientos de petróleo más ricos de Libia, así como cerca de la mayor parte de sus óleo y gasoductos, de refinerías y de su puerto de transporte de gas líquido natural (LNG por las siglas en inglés)? ¿Hay un plan para dividir el país?

¿Cuál es el riesgo de una intervención militar imperialista que representaría el peligro más grave para los pueblos de la región entera?

Libia no es como Egipto. Su líder Moammar al-Gadhafi no ha sido una marioneta del imperialismo como Hosni Mubarak. Por muchos años Gadhafi fue aliado de países y movimientos que luchaban contra el imperialismo.

Cuando tomó el poder en 1969 a través de un golpe militar, él nacionalizó el petróleo de Libia y utilizó mucho de ese dinero para desarrollar la economía libia. Las condiciones de la vida mejoraron dramáticamente para el pueblo.

Por eso, los imperialistas estaban decididos a destruir a Libia. Estados Unidos lanzó ataques aéreos en Trípoli y Benghazi en 1986 que mató a 60 personas, incluyendo la pequeña hija de Gadhafi – lo cual es raramente mencionado por los medios corporativos. Se impusieron devastadoras sanciones por EEUU y la ONU para arruinar la economía libia.

Después de que EEUUA invadió a Iraq en 2003 y destruyó gran parte de Bagdad con una campaña de bombardeo que el pentágono exultantemente llamó “choque y temor,” Gadhafi intentó proteger a Libia de una adicional amenaza de agresión otorgando grandes concesiones políticas y económicas a los imperialistas.

Él abrió la economía a bancos y corporaciones extranjeras; accedió a las demandas del FMI sobre “ajuste estructural”, privatizó muchas empresas propiedad del estado y recortó los subsidios del gobierno para necesidades como alimentos y combustible.

El pueblo libio está sufriendo de los mismos precios elevados y desempleo que son la base de las rebeliones en otras partes y que fluyen de la crisis económica mundial del capitalismo.

No hay duda de que la lucha que recorre el mundo árabe por la libertad política y la justicia económica también ha resonado en Libia. No hay duda de que el descontento con el régimen de Gadhafi está motivando a una sección significativa de la población.

Sin embargo, es importante que los/as progresistas sepan que muchas de las personas que están siendo promovidas en el oeste como líderes de la oposición son agentes experimentados del imperialismo.

El 22 de febrero la BBC mostró imágenes de muchedumbres en Benghazi bajando la bandera verde de la república y sustituyéndola por la bandera del derrocado monarca, rey Idris quién había sido una marioneta de los EEUU y del imperialismo británico.

Los medios occidentales están basando muchos de sus reportajes en hechos supuestos proporcionados por el grupo en el exilio, el Frente Nacional para la Salvación de Libia, que fue entrenado y financiado por la CIA estadounidense.

Si usted busca en Google el nombre del Frente más la CIA, encontrará centenares de referencias.

En el editorial del 23 febrero, el periódico The Wall Street Journal escribió que “EEUU y Europa debían ayudar a los libios a derrocar el régimen de Gadhafi”.

No hay mención en los salones o en los pasillos de Washington sobre una intervención para ayudar a la gente de Kuwait o de Arabia Saudita o de Bahrein a derrocar a sus dictadores. Incluso, con toda la hipocresía con la que hablan a favor de las masas en lucha de la región ahora, esto sería inconcebible.

En cuanto a Egipto y a Túnez, los imperialistas están haciendo todo lo posible por conseguir que las masas salgan de las calles.

No se habló de una intervención estadounidense para ayudar al pueblo palestino de Gaza cuando millares murieron por el bloqueo, el bombardeo y la invasión de Israel. ¡Todo lo contrario! Estados Unidos intervino para prevenir la censura del estado sionista.

El interés del imperialismo en Libia no es difícil de encontrar. Bloomberg.com escribió el 22 de febrero que mientras que Libia es el tercer productor de petróleo más grande de África, tiene las reservas probadas más grandes del continente – 44.3 mil millones de barriles.

Es un país con una población relativamente pequeña pero con el potencial de producir ganancias enormes para las gigantes compañías petroleras. Así es como lo ven los súper ricos, y la base de su supuesta preocupación por los derechos democráticos del pueblo de Libia.

Conseguir concesiones de Gadhafi no es lo suficiente para los imperialistas señores del petróleo. Desean un gobierno que puedan poseer abiertamente. Nunca han perdonado a Gadhafi por derrocar la monarquía y nacionalizar el petróleo.

Fidel Castro de Cuba en su columna “Reflexiones”, toma nota del hambre del imperialismo por el petróleo y advierte que EEUU está sentando las bases para una intervención militar en Libia.

En EEUU algunas fuerzas están intentando movilizar una campaña que promueve tal intervención.

Debemos oponernos a esto firmemente y recordarle a las personas bien intencionadas y sinceras, las millones de personas matadas y desplazadas por los EEUU por su intervención en Iraq.

La gente progresista siente lo que ve como movimiento popular en Libia.

Podemos ayudar más a ese movimiento apoyando sus justas demandas al tiempo que rechazamos la intervención imperialista, en cualquier forma que ésta pueda tomar.

Es el pueblo de Libia el que debe decidir su futuro.


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La caída en desgracia en Gadafi

25 Febrero, 2011 – 12:36 pm

Glen Ford, Black Agenda Report

Traducido por Mariola y Jesús García Pedrajas

Muammar Gadafi fue una vez la pesadilla de Occidente, pero en la última década había buscado un “apaño” con el imperialismo.

Desde el 11 de septiembre, “Gadafi ha parecido más preocupado por el fundamentalismo islámico…que por las maquinaciones europeas y estadounidenses.” Los servicios secretos de EEUU puede que hayan actuado o no contra Gadafi, pero con toda seguridad aprovecharán cualquier oportunidad.

“Gadafi claramente había alcanzado un acuerdo con EEUU y los hombres ricos de Europa.”

Muammar Gadafi saltó a la escena mundial cuando él y otros jóvenes oficiales echaron a patadas a un rey llamado Idris, quien le había cobrado a las corporaciones extranjeras los precios más bajos a nivel mundial por succionar la riqueza petrolera del país.

Eso fue en 1969. Cuando tuve mi encuentro con Gadafi, 40 años más tarde, a finales de octubre de 2009, aún se llamaba a sí mismo un socialista y jurado enemigo del capitalismo, e impulsaba su Libro Verde como una guía universal a la justicia social.

Pero Gadafi claramente había alcanzado un acuerdo con EEUU y los hombres ricos de Europa. Tipos de las corporaciones, blancos y asiáticos, se veían por todas partes en Trípoli, la capital, la cual se encontraba rebosante hasta los topes con proyectos de construcción llevados a cabo por extranjeros para corporaciones extranjeras.

Libia y sus seis millones de habitantes se habían vuelto un “destino” de las corporaciones con todas las de la ley, y las fuerzas armadas de Gadafi estaban en colaboración constante con las fuerzas de choque de la maquina de guerra imperialista de EEUU.

Gadafi podía decirles a sus visitantes en su enorme tienda de campaña personal en el campamento militar en la ciudad que seguía dedicado a la destrucción del “capitalismo,” pero Washington, Londres y París no parecían muy preocupados.

Desde el 11 de septiembre, Gadafi ha parecido más preocupado por los fundamentalistas islámicos como los de la vecina Argelia cuya supresión costó 200.000 vidas que con las maquinaciones estadounidenses y europeas.

Ha coordinado maniobras militares con los estadounidenses en la región del Sahel en África del Norte, y trabajado estrechamente con la CIA para descubrir elementos del tipo de Al Qaeda.

En 2008, Condoleezza Rice estuvo en Trípoli. “Estoy deseando escuchar la visión mundial del líder,” declaró. Gadafi ya había declarado su amor por la mujer a la que llamó “Leeza,” su “querida afroamericana” quien, dijo, “se reclina y le da órdenes a los líderes árabes.”

“La peor consecuencia posible de la crisis libia sería que EEUU encontrara una manera de intervenir.”

En 2009, el año que visité Libia con una delegación encabezada por la antigua congresista y candidata presidencial del Partido Verde Cynthia McKinney, Gadafi acababa de firmar un acuerdo “histórico” sobre cooperación militar y diplomática.

El Comando para África de EEUU, AFRICOM, y Libia se comprometieron a trabajar juntos en temas de mantenimiento de la paz, seguridad marítima, contraterrorismo y seguridad y estabilidad africana.

Sin embargo, allí estaba Gadafi en televisión el martes, sin parecerse en nada al más bien sereno hombre mayor que me había encontrado en la gran tienda de campaña hacía 16 meses, bramando que estaba siendo asaltado por una combinación de EEUU y militantes islámicos.

En ese sentido sus palabras sonaban mucho como las últimas declaraciones públicas del antiguo presidente egipcio Hosni Mubarak, antes de fuera sacado a empujones de escena.

Gadafi menospreció a sus oponentes tachándolos de ignorantes ingratos que no sabían nada de las glorias del país, o se trataba de personas que simplemente estaban bajo los efectos de alucinógenos.

Su hijo, Seif el Islam Gadafi, había amenazado previamente a los libios con la guerra civil. Ambos, padre e hijo parecían fuera de la realidad, fuera de control y obsoletos. Lo que significa que el pueblo libio está en peligro.

Pero no hay mayor peligro para la independencia y soberanía de la gente que el imperialismo de EEUU, que no tiene ningún respeto por los derechos de nadie.

La peor consecuencia posible de la crisis libia sería que EEUU encontrara una forma de intervenir, en la forma que sea.

Nada que Washington haga puede beneficiar de ninguna manera al pueblo libio, que debe resolver sus propios problemas.

Artículo original:

http://www.blackagendareport.com/content/khadafi-outs

Egipto

12 Febrero, 2011 – 7:34 pm

hosni

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