AQUI hay TOMATE

Para dar y tomar

Archivo para la etiqueta “socialismo”

¿Fin de la Historia o fin del Capitalismo?


 

16-12-2011

 

¿Fin de la Historia o fin del Capitalismo?
Cuando en 1992 Francis Fukuyama publicó su famoso libro El fin de la Historia y el último hombre, no fueron pocos los entusiasmados que cantaron victoria y lanzaron campanas al vuelo; y no fue para menos: el proyecto de construcción del socialismo soviético y de Europa Oriental se había venido abajo.
Aquel primer intento de construir lo que los clásicos llamaron “sistema cualitativamente superior”, llamado a sustituir al agonizante capitalismo, que había comenzado con la expropiación de los medios de producción en posesión de la clase dominante por parte del valeroso pueblo ruso en 8un proceso revolucionario que comenzó el 7 de noviembre de 1917, vio su dramático final a comienzos de la última década del siglo XX, solo 73 años después.

¿Pero realmente el derrumbe del modelo euro-soviético significa el fin de la historia? ¿Tienen razón los teóricos burgueses que ponderan el carácter eterno del capitalismo? Un vistazo a los últimos 20 años de una era post-soviética pone en duda tales afirmaciones.

Un mundo unipolar donde prevaleció una sola superpotencia hegemónica, por demás imperialista, que se erigió ¿triunfadora? de esa lucha de contrarios, como lo llamó Marx, fue el panorama reinante durante toda la década de 90 y el inicio del recién nacido tercer milenio.

Sin embargo, no es posible afirmar que durante este período de gloria para los capitalistas, ebrios de satisfacción, hayan desaparecido totalmente los proyectos de construir el nuevo modo de producción más justo.

Cuatro países persistieron, por necesidad o convicción (o ambas inclusive), en su empeño, a pesar de los pesares, de seguir adelante en la construcción de la nueva sociedad. No había vivido la izquierda mundial peores momentos.

Muchos dentro de sus filas sucumbieron al desánimo provocado por el aparente fracaso de un lado y la feroz campaña triunfalista del capitalismo por el otro y decidieron bajar los brazos, lo cual se muestra en el hecho de que ejemplares de las obras de los clásicos fueron lanzados a la basura.
En Miami el sector más reaccionario de la comunidad cubana preparó sus maletas para un regreso triunfante a una Cuba “post – comunista” que, según su lógica, sucumbiría sin el apoyo de sus principales y casi únicos socios comerciales y volvería a ser el paraíso de oligarcas y gángsteres que verían vía libre a su acumulación de riquezas y recuperarían las propiedades nacionalizadas y abandonadas al principio del proceso revolucionario.

Pero, como dijo Fidel: “Nada podrá detener la marcha de la Historia”. La insostenibilidad de la sociedad capitalista, las acentuadas diferencias sociales y más de 30 años de políticas neoliberales han acentuado las contradicciones inherentes del sistema y el viejo capitalismo se haya en un callejón sin salida.

Si en la década de 1950 la acción conjunta del estado y los monopolios provocaron un crecimiento económico acelerado, sobre todo en la etapa de post-guerra, y si a partir de 1973 las políticas neoliberales de privatización y no intervención estatal permitieron también un crecimiento, a un ritmo no muy acelerado, de las economías que lo aplicaron hasta principios de la década de 1990, actualmente el régimen mundial se encuentra en un callejón sin salida que hace presagiar su fin inevitable.

La deformación que padece el capitalismo en su fase monopolista, provoca que cada vez los ciclos económicos sean más cortos y las crisis se sucedan cada vez con más frecuencia y profundidad.

Una economía que depende del capital ficticio para su crecimiento, donde la obtención de riquezas no radica en la producción de bienes de consumo, premisa enunciada por Marx como única fuente posible de creación de plusvalía, sino en la mera especulación, en el acto de manipular mercados con el fin de comprar barato para luego vender caro, no puede gozar de buena salud y presenta enormes deformidades en su estructura que solo podrán ser superadas con la sustitución de un modo de producción por otro.

El neoliberalismo, esa doctrina, engendro de laboratorio surgido en la Universidad de Chicago, gracias a cerebros como el de Milton Friedman, que pondera las virtudes del libre mercado, la privatización desmedida de toda la economía y la no intervención del estado en esos asuntos, parece haberse agotado irremediablemente.

A pesar de esto se intenta salvar al capitalismo europeo con recortes sociales y políticas neoliberales, o sea, resolver una crisis neoliberal con más neoliberalismo ¿Ha probado usted apagar un fuego arrojándole gasolina?

Si el capitalismo monopolista de estado fracasó en su momento por haberse agotado las posibilidades reales de estabilidad económica y también lo hizo el neoliberalismo; o sea, si el estado dentro de la economía y fuera de esta fracasó en ambas formas ¿qué camino seguir para salvar al viejo régimen? La respuesta es sencilla: ¡Ninguno! Cuando la solución no es posible hallarla dentro del propio sistema hay que buscarla, inexorablemente, fuera de él.

Cierto es que la clase obrera mundial no ha asumido el papel protagónico que le corresponde, debido, en parte, al escepticismo existente a causa el derrumbe de la URSS y el campo socialista provocado por una incorrecta implementación del modelo político y no por la carencia de validez de la teoría marxista leninista sobre la que se sustentó. Pero no es menos cierto que al capitalismo neoliberal está totalmente agotado.

Si en el pasado esta misma clase obrera pudo ser sobornada por la gran burguesía que les vendió un puñado de acciones en las propias empresas donde laboraban, utilizando muy convenientemente en beneficio del gran capital el precepto marxista y socialista de que el obrero al participar en el proceso productivo debe sentirse propietario de los medios de producción para que redunde en estímulo y crear la falsa ilusión de la no existencia de clases sociales dentro del capitalismo moderno, actualmente, ante la situación imperante es muy difícil que el proletariado se contente con semejantes dádivas, cuando no basta con sentirse propietario para quedar inmune a la enfermedad reinante.

No es casual el movimiento hacia la izquierda que se ha venido dando, primero en América Latina con los triunfos de movimientos populares que han ascendido al poder; el primero de todos en 1998 con la victoria de Hugo Chávez en Venezuela, más tarde Evo Morales en Bolivia, Daniel Ortega en Nicaragua y Rafael Correa en Ecuador, entre otros, y actualmente en países capitalistas con sonadas protestas en varios de la UE, en Chile y hasta en el mismo corazón de los Estados Unidos, ante el empeoramiento de la situación socioeconómica de las clases bajas.

Y es que las masas populares están despertando, se han sentido engañadas y robadas por las clases dominantes y sienten que su presente es intolerable y su futuro negro.

Por sí o por no, varios han optado por romper con el viejo capitalismo y construir una sociedad mejor.

Podrá llamársele Revolución Bolivariana o Sandinista,Socialismo del Siglo XXI o Revolución Ciudadana, lo cierto es que el mundo transita, inobjetablemente, hacia una sociedad de trabajadores, donde el interés de la clase obrera sea primordial y dominante basado en una verdadera democracia en que el poder real lo posea el proletariado, pero siempre apuntando hacia el futuro de la humanidad en bien de las mayorías y, en un final, de todos los individuos.
Y esta transformación no deberá ser ajena a los postulados enunciados por los clásicos del marxismo y, por tanto, deberá realizarse de acuerdo con lo enunciado por Marx, Engels, Lenin, Fidel y el Che en cuanto a la metodología para la construcción de la nueva sociedad y formación del hombre nuevo, por supuesto, de acuerdo con las condiciones históricas, políticas, económicas y sociales de cada momento y lugar.
Pero esto no será posible sin que la clase obrera decida, de una vez y para siempre, asumir el papel histórico que le corresponde y erigirse en protagonista del cambio.
Dijo Lenin que no nos podemos sentar a mirar pasar el cadáver del capitalismo, porque de por sí solo no morirá. Las condiciones subjetivas se deben ir creando en mismo proceso revolucionario para fructificar cuando se llega a una situación revolucionaria.

Por eso, al cabo de 20 años sería conveniente preguntarle al señor Fukuyama si cuando escribió sobre el fin de la historia, en realidad se refería solo al fin de la historia del capitalismo.

*Licenciado en Economía y profesor de Economía Política de la Universidad “Máximo Gómez Báez” en Ciego de Ávila, Cuba.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


#15M #DRY De OBLIGADA LECTURA ¡Marx tenía razón!


¡Marx tenía razón!

luchadeclases.org
La crisis del capitalismo va acompañada por una crisis del pensamiento burgués: la filosofía, la economía, la moral… Todo está en un estado de efervescencia. En lugar del anterior optimismo que manifestaba confiadamente que el capitalismo había solucionado todos sus problemas, hay un estado de ánimo que todo lo impregna de tristeza.

No hace mucho tiempo, Gordon Brown proclamó confiadamente “el fin del ciclo de auge y recesión”. Después de la crisis de 2008 se vio obligado a comerse sus palabras.

El último episodio de la crisis del euro muestra que la burguesía no tiene idea de cómo resolver los problemas de Grecia e Italia, que a su vez, amenazan el futuro de la moneda común europea, e incluso de la propia UE. Este es un catalizador potencial de un nuevo colapso a escala mundial, que será aún más profundo que la crisis de 2008.

La crisis actual se supone que no tenía que haber sucedido. Hasta hace poco la mayoría de los economistas burgueses creían que el mercado, si se le dejaba solo, era capaz de resolver todos los problemas, equilibrando por arte de magia la oferta y la demanda (la “hipótesis del mercado eficiente”), de modo que nunca podría darse una repetición del crack de 1929 y de la Gran Depresión.

La predicción de Marx de una crisis de sobreproducción había sido relegada al basurero de la historia. Aquellos que todavía se adherían a la visión de Marx de que el sistema capitalista estaba desgarrado por contradicciones insolubles y de que contenía dentro de sí las semillas de su propia destrucción eran considerados como simples excéntricos. ¿Acaso la caída de la Unión Soviética no había demostrado finalmente el fracaso del comunismo? ¿No había terminado la historia con el triunfo del capitalismo como el único sistema socio-económico posible?

Eso fue entonces. Pero en el espacio de 20 años (un período no muy largo en los anales de la sociedad humana) la rueda de la historia ha dado un giro de 180 grados. Y ahora los antiguos críticos de Marx y el marxismo están entonando una melodía muy diferente. De repente, las teorías económicas de Carlos Marx se están tomando muy en serio. El Capital es ahora un best seller en Alemania. Un número creciente de economistas está estudiando detenidamente sus páginas, con la esperanza de encontrar una explicación a lo que ha ido mal.

Crisis de la economía burguesa

La razón de esta extraña conversión no es difícil de entender. Todas las teorías de los economistas burgueses oficiales han sido falsificadas por la marcha de los acontecimientos. Los economistas fueron incapaces de predecir ninguno de los grandes acontecimientos económicos de los últimos treinta años. No predijeron la recesión actual (de hecho, negaron su posibilidad), pero tampoco predijeron el auge febril que la precedió.

La teoría económica burguesa ha sido puesta a prueba y ha fracasado. Ninguna persona seria la toma en serio. No es de extrañar que algunas empresas grandes tengan que consultar astrólogos profesionales antes de decidir dónde invertir su dinero. Éstos, probablemente, sean más útiles que los economistas universitarios y, de todas maneras, el grado de éxito de sus predicciones no sería peor.

En julio de 2009, tras el comienzo de la recesión, la revista The Economist realizó un seminario en Londres para discutir la siguiente cuestión: ¿Qué aqueja a la economía? Esto puso de manifiesto que para un número cada vez mayor de economistas la teoría convencional no tiene ninguna relevancia. El ganador del Premio Nobel, Paul Krugman, admitió que “los últimos 30 años de desarrollo de la teoría macroeconómica ha sido, en el mejor de los casos, espectacularmente inútil o, peor, directamente perjudicial”.

Esta opinión es un epitafio adecuado para las teorías de la economía burguesa. Nada de lo que ha sucedido desde entonces nos da ninguna razón para dudar de ella. La crisis griega que ahora amenaza con arrastrar al conjunto de Europa, hundir al euro e incluso romper la Unión Europea ha servido para subrayar la total incapacidad de los economistas y de los políticos para ofrecer una solución.

En realidad no tienen ninguna salida. Hagan lo que hagan estará mal. Incluso si (como es muy probable) deciden invertir más dinero en Grecia, los mercados volverán su atención a otros países: Irlanda, Portugal, España, Italia, Bélgica, e incluso Francia. Angela Merkel retuerce en vano las manos y se queja de las “irresponsables” agencias de crédito. Este es el funcionamiento del “libre mercado” que todos aceptan. No se puede aceptar la economía de mercado y luego quejarse de las consecuencias inevitables.

Cuatro años después de la primera crisis, el mundo va de cabeza a un nuevo colapso y no hay nada que puede impedirlo. Millones de personas van a sufrir las consecuencias. El desempleo se disparará a niveles no vistos desde la década de 1930. Los niveles de vida caerán en picado. Y el resultado inevitable será una intensificación de la lucha de clases en todas partes.

Naciones enteras en bancarrota

La primera fase de la crisis que comenzó en el año 2008 se caracterizó por el impago de los grandes bancos. Todo el sistema bancario de los EE.UU. y del resto del mundo se salvó sólo por la inyección masiva de miles de millones de dólares y euros por parte de los Estados. Pero la pregunta que debe hacerse es: ¿Qué queda de la vieja idea de que el libre mercado, si se le deja solo, va a resolver todos los problemas? ¿Qué queda de la vieja idea de que el Estado no debe interferir en el funcionamiento de la economía?

La inyección masiva de dinero público no resolvió nada. La crisis no ha sido resuelta.

Simplemente se ha desplazado a los Estados. Todo lo que ha ocurrido es que, en lugar de un déficit masivo de los bancos, tenemos un enorme agujero negro en las finanzas públicas. ¿Y quién va a pagar por esto? No los banqueros adinerados que, habiendo presidido la destrucción del orden financiero mundial, se han embolsado con calma el dinero público y ahora se están concediendo a sí mismos fastuosas bonificaciones de dinero.

¡No! Los déficits de los que los economistas y los políticos se quejan tan amargamente deben ser pagados por los sectores más pobres e indefensos de la sociedad. De repente no hay dinero para los ancianos, los enfermos, los desempleados…, pero siempre hay de sobra para los banqueros. Esto significa un régimen de austeridad permanente. Pero esto sólo genera nuevas contradicciones. Con la reducción de la demanda, se reduce aún más el mercado, y por lo tanto se agrava la crisis de sobreproducción.

Ahora los economistas están prediciendo un nuevo colapso, con divisas y gobiernos cayendo y amenazando el tejido mismo del sistema financiero mundial. Y a pesar de lo que dicen los políticos sobre la necesidad de reducir el déficit, las deudas han alcanzado un nivel que no se puede pagar. Grecia ofrece un ejemplo gráfico de este hecho. El futuro que se avecina es de una crisis aún más profunda, una caída de los niveles de vida, ajustes dolorosos y un creciente empobrecimiento de la mayoría. Esta es una receta acabada para la agitación y la lucha de clases a un nivel aún más alto. Se trata de una crisis sistémica del capitalismo a escala mundial.

Dudas

Ahora que los acontecimientos han hecho bajar a tierra por lo menos a algunos pensadores burgueses, estamos viendo todo tipo de artículos que a regañadientes reconocen que, después de todo, Marx tenía razón. Tomemos como ejemplo un reciente artículo de John Gray en la revista de noticias de la BBC, con el título: Un punto de vista: La revolución del capitalismoBBC News, 4 de septiembre de 2011. En él dice:

“Como un efecto colateral de la crisis financiera, cada vez más gente está empezando a pensar que Carlos Marx tenía razón. El gran filósofo, economista y revolucionario alemán del siglo XIX creía que el capitalismo era radicalmente inestable. Tenía una tendencia intrínseca a producir cada vez más grandes auges y recesiones, y a el largo plazo estaba destinado a destruirse a sí mismo”.

Ahora bien, esto es algo que gente como John Gray en el pasado lo hubiera ridiculizado. Ahora, sin embargo, se ven obligados a tratarlo en serio. Así que el Sr. Gray ahora acepta lo que se está volviendo cada vez más evidente: que el capitalismo contiene en sí las semillas de su propia destrucción; que es un sistema anárquico y caótico caracterizado por crisis periódicas que echa a la gente del trabajo y provoca inestabilidad social y política. El Manifiesto Comunista es el libro más relevante que se puede leer hoy en día. Es realmente extraordinario pensar que un libro escrito hace más de 150 años pueda presentar una imagen del mundo del siglo XXI tan vívida y objetiva. Gray ahora reconoce que fue sorprendentemente clarividente:

“En aquel momento nada parecía más sólido que la sociedad en cuyos márgenes vivía Marx. Un siglo y medio después nos encontramos en el mundo que él previó, en donde la vida de cada persona es experimental y provisional, y la ruina súbita puede ocurrir en cualquier momento”.

Aunque niega que el socialismo sea la alternativa lógica al capitalismo decadente, Grey se ve obligado a admitir que Marx comprendió el funcionamiento de la economía capitalista mucho mejor que la burguesía y sus “expertos” economistas:

“Más profundamente, Marx comprendió que el capitalismo destruye a su propia base social –el estilo de vida de la clase media–. La terminología marxista de burguesía y proletariado tiene un tono arcaico”.

“Sin embargo, cuando argumentó que el capitalismo hundiría a la clase media en un tipo de existencia precaria como la de los trabajadores de su tiempo, Marx previó un cambio en nuestra forma de vivir que sólo ahora estamos luchando para hacer frente”.

Condena devastadora

Hay un sentimiento creciente entre todos los sectores de la sociedad de que nuestras vidas están dominadas por fuerzas que se escapan a nuestro control. La sociedad es presa de un corrosivo sentimiento de miedo e incertidumbre, como lo admite Gray:

“Pero tenemos muy poco control efectivo sobre nuestras vidas, y la incertidumbre en que nos toca vivir está siendo agravada por políticas diseñadas para hacer frente a la crisis financiera. Unas tasas de interés de cero, junto con el aumento de precios significa que usted está consiguiendo un rendimiento negativo de su dinero y, conforme avanza el tiempo, su capital se está erosionando”.

La situación de muchos jóvenes es aún peor. La crisis del capitalismo produce sus efectos más terribles entre los jóvenes. El desempleo entre los jóvenes está aumentando en todas partes. Esta es la razón de las protestas estudiantiles y motines en Gran Bretaña, del movimiento de los indignados en España, de las ocupaciones de las escuelas de Grecia y también de los levantamientos en Túnez y Egipto, donde alrededor del 75% de los jóvenes están desempleados.

Toda una generación de jóvenes está siendo sacrificada en el altar de los beneficios. Muchos que buscaban la salvación en una educación superior han encontrado esta avenida bloqueada. En Gran Bretaña, donde la educación superior era gratis, ahora los jóvenes a fin de adquirir una educación tendrán que incurrir en deudas.

En el otro extremo de la escala de la edad, trabajadores cercanos a la jubilación descubren que deben trabajar más tiempo y pagar más para obtener pensiones más bajas, que condenarán a muchos a la pobreza en la vejez. Para jóvenes y adultos por igual, la perspectiva a la que se enfrentan hoy en día es una vida de inseguridad.

Toda la vieja hipocresía burguesa sobre los valores de la moral y la familia ha sido desenmascarada. La epidemia de desempleo, de falta de vivienda, de aplastante deuda y la desigualdad social extrema que ha convertido a toda una generación en parias ha socavado la familia y ha creado una pesadilla de pobreza sistémica, desesperanza, degradación y desesperación. Una vez más, en palabras de Gray:

“Para muchos, las mujeres y los pobres por ejemplo, estos valores victorianos pueden ser muy sofocantes en sus efectos. Pero el hecho más importante es que el libre mercado funciona para socavar las virtudes que mantienen la vida burguesa”.

“Cuando los ahorros están desvaneciéndose, ser ahorrativo puede ser el camino a la ruina. Es la persona que toma prestado y no tiene miedo a declararse en quiebra la que sobrevive y prospera. (…)

“En una sociedad que está siendo continuamente transformada por las fuerzas del mercado, los valores tradicionales son disfuncionales y cualquier persona que trata de seguirlos se arriesga a terminar mal”.

El argumento que tanto gusta a los sociólogos burgueses de que la clase obrera ha dejado de existir se ha caído por su propio peso. En el último período, capas importantes de la población activa que antes se consideraban a sí mismos como clase media se han proletarizado. Profesores, funcionarios, empleados de banca, etc. han sido empujados a las filas de la clase obrera y del movimiento obrero, donde se han vuelto en algunos casos los sectores más militantes.

Gray admite que los viejos argumentos de que “todo el mundo puede prosperar” y “todos somos clase media” han sido falsificados por los acontecimientos. Él dice:

“De hecho, en Gran Bretaña, los EE.UU. y muchos otros países desarrollados en los últimos 20 o 30 años, ha estado sucediendo lo contrario. La seguridad en el trabajo no existe, los oficios y profesiones del pasado han desaparecido en gran medida y carreras de toda la vida son apenas recuerdos”.

“Si la gente tiene alguna riqueza, ésta está en sus casas, pero los precios de las casas no siempre aumentan. Cuando obtener crédito es difícil como pasa ahora, pueden estar estancados durante años. Una minoría decreciente tendrá una pensión con la que podrá vivir cómodamente, y no muchos tienen ahorros significativos”.

“Cada vez más gente vive día a día, con poca idea de lo que el futuro puede depararle. La gente de clase media solía pensar que su vida se desarrollaba en una progresión ordenada. Pero ya no es posible mirar la vida como una sucesión de etapas en las que cada una es un paso adelante respecto a la anterior”.

“En el proceso de destrucción creativa, la posibilidad de escalar ha sido eliminada y para un número creciente de gente una existencia como clase media ya no es siquiera una aspiración”. Estas palabras representan una condena devastadora del sistema capitalista. Muestran también que las reservas sociales de la reacción se han reducido considerablemente, porque un gran sector de los trabajadores de cuello blanco se acerca a la clase obrera tradicional. En las recientes movilizaciones de masas en España y, en particular, en Grecia, estas capas se encontraban en la primera línea de la lucha de clases.

Marx y el “mercado”

Marx predijo que el desarrollo del capitalismo conduciría inexorablemente a la concentración del capital, una inmensa acumulación de riqueza por un lado, y una acumulación igual de pobreza, miseria y trabajo insoportable en el otro extremo del espectro social. Durante décadas, esta idea fue desechada por los economistas burgueses y los sociólogos universitarios que insistieron en que la sociedad se estaba volviendo cada vez más igualitaria y que todo el mundo se estaba convirtiendo en clase media. Ahora todas estas ilusiones se han disipado.

Businessweek recientemente publicó un artículo con el título Marx y el mercado y advirtió que Marx podría haber tenido razón en algunas cosas, pero en realidad estaba equivocado y era peligroso. Expresa su preocupación porque “el pesimista y combativo filósofo parece encontrar adeptos en cada nueva generación”.

Y continúa:

“Incluso se podría decir que el Barbudo nunca ha tenido mejor aspecto. La actual crisis financiera mundial ha dado lugar a un nuevo contingente de insólitos admiradores. En 2009 el periódico oficial del Vaticano, L’Osservatore Romano, publicó un artículo elogiando el diagnóstico de Marx sobre la desigualdad de ingresos, lo cual es un gran reconocimiento, considerando que Marx declaró que la religión es ‘el opio del pueblo’. En Shanghái, el centro archicapitalista de la supuesta comunista China, en 2010 el público se agolpó para ver un musical basado en El Capital, la obra más famosa de Marx. En Japón, El Capital ha salido en una versión cómic”.

Y añade:

“El que Marx esté en boga debería verse natural en un momento en que los bancos europeos están al borde del colapso y en que los niveles de pobreza en los EE.UU. han alcanzado niveles nunca vistos en casi dos décadas”.

“A pesar de que Marx estaba equivocado acerca de muchas cosas, y de que su influencia fue muy perniciosa en lugares como la URSS y China, hay áreas de sus (voluminosos) escritos que son increíblemente perceptivos. Uno de los argumentos más importantes de Marx era que el capitalismo era intrínsecamente inestable. Uno sólo tiene que mirar a los titulares de Europa –la cual está siendo perseguida por el fantasma de una posible moratoria griega, un desastre bancario y el colapso de la zona del euro como moneda única– para ver que tenía razón.

Marx diagnosticó la inestabilidad del capitalismo en un momento en que sus contemporáneos y predecesores, tales como Adam Smith y John Stuart Mill, estaban mayormente cautivados por su capacidad para satisfacer las necesidades humanas”.

George Magnus

Hasta aquí Businessweek. Ahora vamos a leer lo que George Magnus, analista económico del banco UBS, escribió recientemente en un artículo con el título intrigante: Demos a Carlos Marx la oportunidad de salvar la economía mundial.

Con sede en Suiza, UBS es uno de los pilares del mundo financiero, con oficinas en más de 50 países y más de 2 billones de dólares americanos en activos. Sin embargo, en un ensayo de Bloomberg View, publicado el 28 de agosto, Magnus escribió que “la economía global de hoy tiene algún parecido asombroso a lo que Marx había previsto”. En su artículo empieza describiendo a los responsables políticos como “tratando de entender el aluvión de pánico financiero, las protestas y otros males que afligen al mundo” y sugiere que haríamos bien en estudiar la obra de “un economista muerto hace mucho tiempo, Carlos Marx”:

“Consideremos, por ejemplo, la predicción de Marx de cómo se manifestaría el conflicto inherente entre el capital y el trabajo. Tal y como escribió en El Capital, la búsqueda de beneficios y productividad de las empresas, naturalmente, les lleva a necesitar cada vez menos trabajadores, creando un ‘ejército industrial de reserva’ de pobres y desempleados: ‘Por tanto, la acumulación de riqueza en un polo representa, al mismo tiempo, la acumulación de la miseria en el otro polo’”.

Y continúa: “El proceso que él [Marx] describe es visible en todo el mundo desarrollado, particularmente en los EE.UU. Los esfuerzos de las empresas para reducir costos y evitar la contratación han aumentado las ganancias corporativas de EE.UU. como porcentaje de la producción económica total al más alto nivel en más de seis décadas, mientras que la tasa de desempleo se sitúa en el 9,1 por ciento y los salarios reales están estancados.

“Mientras tanto, según algunos cálculos, la desigualdad de ingresos de EE.UU. está cerca de su nivel más alto desde la década de 1920. Antes de 2008, la disparidad en los ingresos estaba disimulada tras factores tales como el crédito fácil, que permitió a los hogares pobres disfrutar de un estilo de vida más próspero. Ahora el problema está saliendo con toda su crudeza”.

Magnus cita con aprobación el Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política (1859) de Marx:

“Al llegar a una fase determinada de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí”.

Magnus dice que estas líneas tienen una especial relevancia en la situación actual:

“La cita anterior refleja la importante idea de conflicto o turbulencia cuando ocurren eventos que conducen a desafíos al poder, autoridad y legitimidad del orden político y económico existente. Durante los últimos meses, hemos visto una serie de tales desafíos en la zona del euro, en los EE.UU., e incluso, en forma embrionaria, en China. El nerviosismo reciente en los mercados financieros y el aumento de las primas de riesgo no sólo reflejan un aumento de la ansiedad sobre el deterioro de la salud de la economía global, sino también el agotamiento de la confianza de que las élites políticas son capaces de hacer frente a la situación”.

Magnus reconoce que la crisis actual es una crisis de sobreproducción, a pesar de que confunde esto con la noción keynesiana de subconsumo –una idea completamente diferente (y falsa) –.

“Marx también señaló la paradoja de la sobreproducción y el bajo consumo: la gente, cuanto más se quede relegada a la pobreza, menos capaz será de consumir todos los bienes y servicios que las empresas producen. Cuando una empresa reduce los costos para aumentar los ingresos, es inteligente, pero cuando lo hacen todos, socavan la formación de los ingresos y la demanda efectiva de los cuales dependen para ingresos y beneficios.

“Este problema también es evidente en el mundo desarrollado de hoy. Tenemos una capacidad sustancial para producir, pero en los estratos de ingresos medianos y bajos, nos encontramos con una inseguridad financiera generalizada y bajas tasas de consumo. El resultado es visible en los EE.UU., donde la construcción de nuevas viviendas y las ventas de automóviles siguen siendo alrededor del 75% y 30% por debajo de sus puntos más altos en 2006, respectivamente.

“Como decía Marx en El Capital: ‘La razón última de todas las crisis reales sigue siendo la pobreza y el consumo restringido de las masas’”.

Naturalmente, Magnus aboga por soluciones keynesianas para la crisis: si tan solo los capitalistas (o el Estado) dieran un poco más dinero a los trabajadores, si tan solo aliviaran la carga de la deuda de los hogares, si tan solo reestructuraran la deuda hipotecaria, si tan solo hubiera alguna condonación de la deuda, si tan solo los bancos prestaran más dinero a las pequeñas empresas, si tan solo los gobiernos y bancos centrales gastaran dinero en programas de infraestructura, si tan solo los acreedores europeos fueran más buenos con los griegos… entonces todo estaría bien.

Si tan sólo, si tan sólo… Si los cerdos tuvieran alas… ¡Volarían! ¡Y estos economistas acusan a los marxistas de ser utópicos! Todo lo que el Sr. Magnus está pidiendo es que los capitalistas se comporten menos como capitalistas y más bien como San Francisco de Asís. Es como pedirle a un tigre carnívoro que coma ensalada en lugar de carne. Sabemos cómo el tigre reaccionaría ante esta agradable propuesta. Y también sabemos cómo los banqueros y capitalistas reaccionarían. Huelga decir que esta estupidez keynesiana no tiene absolutamente nada en común con las ideas de Carlos Marx.

Como señala Magnus, Marx predijo que las empresas necesitarían menos trabajadores a medida que mejorara la productividad, creando así un “ejército industrial de reserva” de los desempleados, cuya existencia mantendría la presión a la baja sobre los salarios de los empleados.

Como el artículo anteriormente citado de la revista Businessweek ha señalado:

“Es difícil argumentar contra eso en estos días, dado que la tasa de desempleo en los EE.UU. sigue siendo más de un 9 por ciento. El 13 de septiembre, la Oficina del Censo de los EE.UU. dio a conocer datos que muestran que el ingreso medio, ajustado a la inflación, cayó entre 1973 y 2010 para los hombres a partir de 15 años y a tiempo completo. La condición de los trabajadores de cuello azul en los EE.UU. está aún muy lejos de los salarios de subsistencia y de la ‘acumulación de la miseria’ que Marx previó. Pero las cosas no están tan brillantes en los Estados Unidos tampoco”.

Nouriel Roubini

El 11 de agosto The Wall Street Journal publicó una entrevista con el conocido economista Dr. Nouriel Roubini, conocido por sus colegas economistas como el “Dr. Agorero” por su predicción de la crisis financiera de 2008. Hay un video de esta entrevista extraordinaria, que merece ser estudiada cuidadosamente, ya que muestra el pensamiento de los estrategas del Capital más perspicaces.

Roubini es totalmente escéptico acerca de la capacidad de los gobiernos y bancos centrales para evitar un nuevo colapso económico, y mucho menos de salir de la recesión actual. Él no cree que un nuevo brote de flexibilización cuantitativa, tasas de interés más bajas, o cualquiera de las otras medidas propuestas, vayan a suponer ninguna diferencia: “Si la gente no quiere pedir prestado”, se pregunta, “¿para qué va a servir bajar las tasas de interés?”

Argumenta que la cadena de crédito se ha roto, y que el capitalismo ha entrado en un círculo vicioso en el que el exceso de capacidad (sobreproducción), la caída de la demanda de los consumidores, los altos niveles de deuda… todo genera una falta de confianza en los inversionistas que a su vez se reflejará en fuertes caídas en la Bolsa de valores, caída de precios de los activos y un colapso en la economía real.

Llega a la conclusión de que la economía de mercado no puede evitar una recesión, porque “no hay suficiente demanda final”. También relaciona esta falta de demanda a un largo período en que el capital ha exprimido a la mano de obra, y la proporción de los beneficios ha aumentado a expensas de los salarios. Destaca la intensificación de la explotación, los salarios reales estancados o en descenso, y los niveles sin precedentes de la desigualdad como un elemento central para el estado turbulento de la economía en el mundo.

Al igual que todos los demás economistas, Roubini no tiene solución real a la crisis actual, a excepción de más inyecciones monetarias de los bancos centrales para evitar otra crisis. Sin embargo, admitió con franqueza que la política monetaria por sí sola no será suficiente, y que las empresas y los gobiernos no están ayudando.

Europa y los Estados Unidos están llevando a cabo programas de austeridad para tratar de arreglar su endeudada economía, cuando deberían estar introduciendo un mayor estímulo monetario, dijo. Sus conclusiones no podrían ser más pesimistas: “Carlos Marx tenía razón, en algún momento el capitalismo podría destruirse a sí mismo”, dijo Roubini. “Pensábamos que los mercados funcionaban. No están funcionando“. (El énfasis es mío).

Al recortar los salarios, han recortado el mercado, reducido la demanda final y causado una sobreproducción (exceso de capacidad) a escala mundial: “No se pueden seguir desplazando los ingresos de los trabajadores a los capitalistas, sin provocar un exceso de capacidad y una falta de demanda total. Y eso es lo que está pasando”, indicó el economista.

Roubini predijo que hay más de un 50% de posibilidades de que todo el mundo se sumerja en otra recesión global y los próximos dos o tres meses revelarán la dirección de la economía: “Estamos a velocidad de punto muerto en este momento, y no sabemos si vamos a ir arriba o abajo “, dijo.

Roubini dice que está convirtiendo su dinero en metálico, apostando principalmente en bonos del Tesoro de los EE.UU. “Ahora no es el momento para los activos de riesgo”, dijo. El entrevistador del Wall Street Journal, a este punto totalmente alarmado, preguntó a Roubini si pensaba que la caída del capitalismo era inminente. Éste respondió: “No estamos ahí todavía”, pero dejó claro que él pensaba que estábamos de camino hacia una “segunda edición de la Gran Depresión”.

¿Estaba equivocado Marx acerca de la revolución?

Contrariamente a la imagen reconfortante que se solía presentar del sistema capitalista ofreciendo un futuro seguro y próspero para todos, vemos la realidad de un mundo en el que millones de personas sufren de la pobreza y el hambre, mientras que los súper ricos se enriquecen cada día más. Volvamos el artículo de John Gray:

“Una pequeña minoría ha acumulado una enorme riqueza pero incluso eso tiene una cualidad evanescente, casi fantasmal. En la época victoriana los verdaderamente ricos podían permitirse relajarse, siempre y cuando fueran conservadores en la forma en que invertían su dinero. Cuando a los héroes de las novelas de Dickens por fin les llega su herencia, no hacen nada el resto de su vida.

“Hoy no hay un paraíso de la seguridad. Los giros del mercado son tales que nadie puede saber qué va a tener valor, incluso unos pocos años por delante”.

“Este estado de agitación perpetua es la revolución permanente del capitalismo y creo que va a estar con nosotros en cualquier futuro que sea realísticamente imaginable. Sólo hemos recorrido una parte del camino de una crisis financiera que pondrá muchas más cosas patas arriba”.

¿Qué conclusión saca Gray de todo esto? Sólo esto: que el capitalismo está destruyendose a sí mismo: “El capitalismo ha conducido a una revolución, pero no a la que Marx esperaba. El apasionado pensador alemán odiaba la vida burguesa y miraba hacia el comunismo para destruirlo. Tal y como él predijo, el mundo burgués ha sido destruido”.

Pero luego añade: “No fue el comunismo quien lo hizo. Es el capitalismo el que ha matado a la burguesía”. Esta es una conclusión de lo más peculiar. La burguesía no ha sido “matada” en absoluto, por usar la terminología melodramática de Gray. Está muy viva. Tiene en sus manos la tierra, los bancos y las grandes corporaciones. Toma todas las decisiones fundamentales que afectan a la vida y el destino de millones de personas en el planeta.

Gente como Gray se ve obligada a admitir lo que no se puede negar. Sí, el sistema capitalista está en crisis. Todo el mundo sabe esto. Pero, ¿cuál es el antídoto a la crisis? Si el capitalismo es un sistema anárquico y caótico que desemboca inevitablemente en situaciones de crisis, entonces hay que concluir que con el fin de eliminar las crisis, es necesario abolir el sistema capitalista. Si dices “A”, también se debe decir “B”, “C” y “D”, pero esto es lo que los economistas burgueses se niegan a hacer.

Lo que Gray y gente como él no pueden aceptar es que la crisis del capitalismo puede y va a terminar en la revolución socialista:

“Marx dio la bienvenida a la autodestrucción del capitalismo. Estaba seguro de que se produciría una revolución popular que instauraría un sistema comunista que sería más productivo y mucho más humano. Marx estaba equivocado sobre el comunismo. Donde fue proféticamente correcto fue en su comprensión de la revolución del capitalismo. No es sólo la inestabilidad endémica del capitalismo lo que él entendió, aunque en este sentido era mucho más perspicaz que la mayoría de los economistas de su época y la nuestra”.

Pero ¡espere un minuto, señor Gray! ¿De verdad se imagina que una crisis que está arrojando el mundo al caos, que condena a millones de personas al desempleo, la pobreza y la desesperación, que le roba a la juventud su futuro y destruye la salud, la vivienda, la educación y la cultura… que todo esto puede ocurrir sin que se produzca una crisis social y política? ¿No puede ver que la crisis del capitalismo está preparando las condiciones para la revolución en todas partes?

Esto ya no es una propuesta teórica. Es un hecho. Si tomamos sólo los últimos doce meses, ¿qué vemos? Los movimientos revolucionarios se han producido en un país tras otro: Túnez, Egipto, Grecia, España… Incluso en los Estados Unidos tenemos el movimiento “Okupa Wall Street” y antes que éste tuvimos las protestas masivas de Wisconsin.

Estos dramáticos acontecimientos son una clara expresión del hecho de que la crisis del capitalismo está produciendo una reacción masiva a escala mundial, y de que un número creciente de personas están empezando a sacar conclusiones revolucionarias. Esto fue resumido por Michael Moore en el programa de TV “>BBC Newsnight, cuando llegó a decir que “hay que acabar con el capitalismo”.

“Las naciones occidentales están ahora maduras para la revolución”

Esto es reconocido al menos por algunos de los estrategas del Capital, como Andreas Whittam Smith, un periodista financiero y fundador de The Independent. El jueves 20 de octubre, escribió un artículo con el título: Las naciones occidentales están ahora maduras para la revolución, donde dice:

“Si va a haber un estallido revolucionario, uno no recibe mucho aviso. Escribiendo de las revoluciones europeas de 1848, por ejemplo, un historiador [Peter N Staerns] señaló recientemente: ‘A principios de 1848 nadie creía que la revolución fuera inminente’. Ahora la razón por la que he vuelto a 1848 se debe a que esta fecha se repite continuamente en mi cabeza según se extiende la oleada de protesta contra el capitalismo contemporáneo por todo el mundo.

“Ni París en 1968, ni tampoco 1917 a 1921 cuando, en el caos que siguió a la Primera Guerra Mundial, se estableció el dominio de los trabajadores temporalmente en algunas ciudades alemanas. En lugar de eso, he dirigido mi atención a 1848, cuando gran parte de Europa continental salió a la calle en lo que se hizo llamar la Primavera de las Naciones, o la Primavera de los Pueblos o el Año de la Revolución”.

Whittam Smith, quien admite que estaría “horrorizado ante la perspectiva de la revolución o nada que se le parezca”, sin embargo, cree que hay “una buena razón por la que debemos tener miedo”: el intolerable abismo que se ha abierto entre ricos y pobres. Cita la consigna de “Okupa Wall Street”: “Lo único que todos tenemos en común es que somos el 99 por ciento que no tolerará más la codicia y la corrupción del uno por ciento” y continúa:

“Durante los últimos 25 años, el abismo entre los ingresos de los ricos y los pobres se ha ido profundizando. La disparidad que comenzó a desarrollarse en los EE.UU. y el Reino Unido a finales de la década de 1970 se ha ido extendiendo. Un estudio de la OCDE publicado en mayo mostró que países como Dinamarca, Alemania y Suecia, que tradicionalmente han tenido una baja desigualdad, ya no se escapan”.

“El resultado es que en el Occidente industrializado el ingreso promedio del 10 por cien más rico de la población es de aproximadamente nueve veces mayor que el del 10 por ciento más pobre. Esa es una diferencia enorme. Y si la comparación se hace entre, por ejemplo, la paga de los directores de las grandes empresas en comparación con la de su personal, la diferencia es asombrosa. En muchos casos, los directores ganan 200 veces más que sus trabajadores peor remunerados. En algún momento, esta diferencia excesiva va a causar problemas. ¿Ha llegado ese momento?”. Para volver de nuevo a 1848.

En otro relato, el profesor Stearns escribió que la mayoría de las revoluciones de 1848 estallaron sin orden ni concierto. “Normalmente, solía haber un período breve y confuso de reivindicaciones y manifestaciones, durante el cual la incertidumbre del gobierno contribuyó a prolongar la tensión”.

Hay un claro paralelismo entre esto y lo que vemos ahora. Que el movimiento de protesta actual es confuso en sus objetivos es evidente. Pero refleja un estado de ánimo general de ira que se está acumulando bajo la superficie y que tarde o temprano tiene que encontrar una salida. Una encuesta de la revista Time mostró algunos resultados interesantes:

“EE.UU.: 54% tiene una opinión favorable del movimiento “Okupa Wall Street”, el 79% cree que la diferencia entre ricos y pobres ha crecido demasiado, el 71% cree que los altos directivos de las instituciones financieras deben ser llevados a juicio, el 68% piensa que los ricos deberían pagar más impuestos, sólo el 27% tiene una opinión favorable del movimiento Tea Party (33% desfavorable)”.

Por supuesto, es demasiado pronto para hablar de una revolución en los EE.UU.. Pero está claro que la crisis del capitalismo está produciendo un creciente ambiente de crítica entre amplias capas de la población. Hay un fermento y un cuestionamiento del capitalismo que no existía antes. Se puede decir que estos movimientos de masas carecen de un programa claro, y eso es ciertamente el caso. Pero son sin duda movimientos anticapitalistas, y tarde o temprano, en un país u otro, la cuestión del derrocamiento revolucionario del capitalismo se va a plantear.

¿No hay alternativa?

Los economistas burgueses son tan miopes y estrechos de miras que se aferran al anticuado sistema capitalista, incluso cuando se ven obligados a admitir que está en un estado terminalmente enfermizo y condenado al colapso. Imaginar que la raza humana es incapaz de descubrir una alternativa viable a este sistema podrido, corrupto y degenerado es francamente una afrenta a la humanidad.

¿Es realmente cierto que no hay alternativa al capitalismo? No, no es cierto. La alternativa es un sistema basado en la producción para las necesidades de la mayoría y no el beneficio de unos pocos; un sistema que reemplaza el caos y la anarquía con la planificación armoniosa, que sustituye al dominio de una minoría de parásitos ricos con el dominio de la mayoría que produce toda la riqueza de la sociedad. El nombre de esta alternativa es el socialismo.

Uno puede discutir acerca de palabras, pero el nombre de este sistema es el socialismo –no la caricatura burocrática y totalitaria que existía en la Rusia estalinista, sino una verdadera democracia basada en la propiedad, control y gestión de las fuerzas productivas por la clase obrera–. ¿Es esta idea realmente tan difícil de entender? ¿Es realmente utópico sugerir que la raza humana puede apoderarse de su propio destino y gestionar la sociedad sobre la base de un plan democrático de producción?

La necesidad de una economía socialista planificada no es un invento de Marx o de cualquier otro pensador. Fluye de la necesidad objetiva. La posibilidad del socialismo mundial se deriva de las condiciones actuales del capitalismo mismo. Todo lo que se necesita es que la clase obrera, que constituye la mayoría de la sociedad, se haga cargo del funcionamiento de la sociedad, expropie los bancos y grandes monopolios y movilice al colosal potencial productivo no utilizado para resolver los problemas de la sociedad.

En su Contribución a la Crítica de la Economía Política, Marx escribió lo siguiente:

“Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más elevadas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado dentro de la propia sociedad antigua. Por eso, la humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar, porque, mirando mejor, se encontrará siempre que estos objetivos sólo surgen cuando ya se dan o, por lo menos, se están gestando, las condiciones materiales para su realización”.

Las soluciones a los problemas a los que nos enfrentamos ya existen. Durante los últimos 200 años, el capitalismo ha creado una fuerza productiva colosal. Pero es incapaz de utilizar este potencial al máximo. La crisis actual es sólo una manifestación del hecho de que la industria, la ciencia y la tecnología han crecido hasta el punto en que no se pueden contener en los estrechos límites de la propiedad privada y el Estado nacional.

Hace veinte años, Francis Fukuyama habló del fin de la historia. Pero la historia no ha terminado. De hecho, la verdadera historia de nuestra especie sólo se iniciará cuando se ponga fin a la esclavitud de la sociedad de clases y comencemos a establecer el control sobre nuestras vidas y destinos. Esto es lo que el socialismo realmente es: el salto de la humanidad desde el reino de la necesidad al reino de la libertad.

La crisis actual no es más que una manifestación de la rebelión de las fuerzas productivas contra estas limitaciones sofocantes. Una vez que la industria, la agricultura, la ciencia y la tecnología sean liberadas de las restricciones sofocantes del capitalismo, las fuerzas productivas serían capaces de satisfacer inmediatamente todas las necesidades humanas sin ninguna dificultad.

Por primera vez en la historia, la humanidad estaría libre para desarrollar todo su potencial. Una reducción general del tiempo de trabajo constituiría la base material para una auténtica revolución cultural. La cultura, el arte, la música, la literatura y la ciencia se elevarían a alturas inimaginables.

http://www.luchadeclases.org/economia/internacional/755-imarx-tenia-razon.html

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=140912

http://partealta.ec/opinion/destacados/19249-imarx-tenia-razon

La ilusión de la gente decente, la dura y cruda realidad y a lo lejos, un rayo de esperanza: el socialismo como única vía digna de escape a la crisis


La ilusión de la gente decente y la dura y cruda realidad.

Tras el terremoto electoral del pasado domingo, tanto en Cataluña como en España, donde el giro a la derecha ha sido apabullante, observo como, entre la gente que ha dado batalla al ahora moribundo gobierno del PSOE, surge una cierta energía o creencia.
La creencia de que el próximo gobierno del PPse va a hundir en cuatro días, de que la presión en la calle va a ser atroz, de que no van a aguantar.
Y mi opinión es que no se trata más que de la expresión de un deseo.
Nada me gustaría a mi más que ver a este nuevo Gobierno de caraduras tambalearse y dar paso a una situación política más atractiva que el consabido turnismo de esta segunda Restauración: PP, PSOE, PP, PSOE,PP… y así hasta el infinito o hasta que acabemos en un zulo cobrando 400 euros y volviendo al feudalismo.

Para vencer en esta vida no es sólo necesario el desear la victoria. Al alumno que suspende, no le sirve con creer que en el próximo examen le van a poner un 7. Tiene que observar en que ha fallado, como puede mejorar, y entonces, acudir con seguridad para que el deseo se materialice.

Mi escrito no pretende ser una muestra de arrogancia intelectual, ni tampoco una muestra de desprecio hacia nadie. Pretende abrir una reflexión y un debate, pretende, desde el punto de vista de una persona que comparte esa intención de lucha, analizar el escenario de batalla. Ningún ejército va a la guerra sin conocer la situación del terreno o la situación del enemigo.

A continuación explicaré de forma detallada cuales son los puntos, a mi modo de ver, erróneos en esa percepción.

1.- La difícil ubicación de los abstencionistas electorales. Muchas personas consideran que los 9 millones de abstencionistas son gentedirectamente contraria al nuevo Gobierno conservador y ese cálculo es erróneo a todas luces. Siempre ha habido abstención. También la hubo en 2004, y no hubo una protesta continuada en la calle contra el Gobierno delPSOE, como tampoco la hubo en 1996 contra el Gobierno de Aznar.

Mucha gente de los que se consideran “abstencionistas activos” piensan que todos los que lo hacen se abstienen por las mismas razones que ellos. De la misma forma que existe un dicho español que dice “el que calla, otorga”, muchos abstencionistas pueden haber no participado porque daban por sentada la victoria del PP, victoria con la cual parte de esa abstención se puede sentir cómoda. Además del consabido pasotismo de un porcentaje reducido, pero no por ello despreciable, de la población. “Que decida otro. Yo paso. Son todos iguales”. En la difusión de ese mensaje de “son todos iguales” ha contribuido notablemente el 15-M.

2.- No se engañen, la gente ha votado RECORTES. Todo el mundo, en mayor o menor medida, sabe que las intenciones del PP eran y son la aplicación de un programa de ajustes duro. Incluso en Cataluña CiU no sólo presentaba esa posibilidad, sino que ya la estaba aplicando en la institución que gobierna. Y el resultado electoral dice que la GENTE APRUEBA LAPOLÍTICA DE RECORTES.

Mucha gente en la izquierda y en los movimientos sociales no es capaz de aceptar esto y sin embargo es una realidad. Piensan erróneamente que la gente común se indigna ante la situación de injusticia, ante la canallada que suponen los recortes. Y ese es el principal punto de error. ¿Como puede ser que la gente vea bien esa canallada?

Mi reflexión es la siguiente. La izquierda no se ha preocupado de difundir su mensaje de forma convincente y de forma que calase en el imaginario colectivo y a ello ha contribuido el que la izquierda “percibida” estuviera en el Gobierno (el PSOE). Las ideas dominantes en la sociedad son el consumismo, el individualismo, la comparación con el otro.

En esas condiciones, la gente solo busca “salvar su culo”, “mirar por lo suyo”. No es algo general, pero esta mentalidad está extendida en gran parte de la sociedad.

La labor de la izquierda será día a día romper ese pensamiento único dominante y no caer en contradicciones que la derecha mediática y sus mamporreros explotan, a veces no sin razón en casos puntuales, para dejar claro el mensaje de “todos son iguales”.

Valores como la solidaridad, la empatía, la unión y la lucha contra la injusticia deben extenderse y poco pueden hacerlo si las preocupaciones básicas de la gente es el “que hay de lo mio” o el “donde vamos a cenar hoy”.

3.- La estrategia de la derecha y medios afines: explotar lainsolidaridad. Ese será el discurso. Ya lo utilizó el PSOE con mucho éxito con los controladores aéreos y le funcionó. Hasta tal punto que incluso gentedeclaradamente de izquierdas se sumó a ese lichamiento social de un colectivo.

Dentro de los afectados por los posibles recortes hay gente heterogénea: ahiestará el mantra de la derecha para justificarlos. Dos de los colectivos que van a ser funcionarios e inmigrantes. Hay ya muestras de ello. ¿Como lo se? Pues porque antes de iniciar medidas se tiene que preparar la maquinaria mediática para justificarlo. Es la estrategia de Goebbels. Crear un enemigo y una vez extendida la imagen de enemigo, ir a por el. Y esa estrategia ya ha comenzado en el caso de los funcionarios: Ayer mismo aparecían al mismo tiempo dos noticias: la baja productividad de losfuncionarios y los “supuestos” elevados sueldos que ganan.

Dado que nos encontramos ante una sociedad donde el individualismo y el compararse con el otro el mensaje es claro. “Mire, usted que esta en el paro y esos caraduras ganando 2000 euros”. Dato que es falso dado que se han calculado con los sueldos de 2010, antes del recorte.

La estrategia no debe ser sólo defender los derechos del sector público. Debe ser primero explicar que lo que tienen los empleados públicos no son privilegios, sino derechos. Que no son culpables de que haya gente en el paro o ganando 1000 euros. Que los culpables son otros. Que la responsabilidad es de banqueros y de esos mismos políticos del PP que tienen las administraciones infladas de chupatintas y enchufados.

Con los inmigrantes pasará lo mismo. A lo que se añade la sensación de “que nos quitan el trabajo”.

Para que la gente no se deje llevar por esa campaña de expoliación de lainsolidaridad y desviar el foco para que la gente entienda que sus enemigos no son los que están jodidos o menos jodidos que ellos, sino para que vean que los verdaderos culpables de que les jodan son otros: banqueros y la derecha mediática y política, junto a la CEOE, debe antes extenderse un mensaje claro y sin ambajes de solidaridad, unidad, apoyo mutuo que cale en la clase trabajadora y en las clases medias receptivas.

4.- La existencia del 15-M. Muchos dan por sentado que su existencia avivará la protesta ciudadana. Pero si analizamos el resultado, incluso los que hemos participado en el, veremos que su función dista mucho de sermovilizadora. Tal y como está estructurado ahora mismo, se trata de un movimiento que puede llegar a lastrar dicha movilización.

Mucha gente se sorprenderá al leer esto pero daré datos: la excesiva energía gastada junto con la percepción que ha calado de “todos son iguales” sin plantear un modelo alternativo.

El hecho de convertir la protesta en continuada no ayuda a que esta gane fuerza sino a que esta se desinfle. Nadie, salvo la gente que este en el desempleo (y estos tampoco, me atrevería a añadir) puede aguantar una campaña continuada de movilizaciones y acciones. Como decía un slogande una multinacional de neumáticos, “la potencia sin control no sirve de nada”. Durante mucho tiempo estuvo la sociedad como adormecida, con una minoría reducida que protestaba. Al iniciarse el 15-M toda esa energía se disparó, pero convirtiendo la protesta en contínua esa energía se ha ido disipando.

Basta ver la asistencia a asambleas, acciones, etc. ¿Cuánta gente acudíaen junio y cuanta gente en noviembre? Y precisamente es ahora cuando esa energía es más necesaria que nunca. Por lo que al final, la estrategia general, buscada o no por sus integrantes, ha sido desmovilizadora.

La labor para convertir esa energía en protesta efectiva es ir por pasos.Concienciación y una vez que se ha conseguido, acción. Hacer lo contrario, como se ha hecho hasta ahora es darle munición al enemigo. Realmente las acciones, salvo unirse a acciones como las protestas contra los recortes o la paralización de desahucios, no sirven sino para desmovilizar y, de paso, para desgastar la posible protesta. Al no haber un interlocutor que una vez protestado sea capaz de arrancar un compromiso a los que mandan y al ir perdiéndose fuerza, la sensación en gente desideologizada es “protestamos para nada”. Esa gente no sólo sigue teniendo su estilo de vida individualistasino que además añade un nuevo mantra: PROTESTAR NO SIRVE PARA NADA.

Por otro lado lo que si ha conseguido el 15-M es que cale el mensaje de que todos son iguales. De que este sistema es una farsa. Eso es positivo, siempre que el 15-M plantease un modelo alternativo claro y definido. Dado que no es el caso, el mensaje es a la larga negativo para esa protesta que tenga que venir cuando los recortes del PP arrasen.

¿Por que? Porque ayuda a que la gente vea en la izquierda que siempre se ha movilizado uno más de esos. “Todos son iguales”. Esa izquierda (que no es el PSOE) también.

Y no olvidemos algo. El PSOE podrá ser igual en cuanto a política económica y sus cúpulas iguales a las del PP, pero ¿y las bases?¿y las políticas en otros ámbitos?

¿Son lo mismo una señora de derechas con abrigo de visón y añoranza de tiempos pasados y una señora de la extrema izquierda que protesta en la calle en cuanto tiene oportunidad? Tiempo vamos a tener para entender que izquierda, sea esta falsa o verdadera, y derecha, jamás han sido lo mismo.

5.- Una sociedad donde la envidia es un sentimiento extendido. Desgraciadamente es algo característico en muchas sociedades y la española también.

Pero a diferencia de la envidia positiva (el querer llegar al nivel de otro que se encuentra mejor) existe una envidia inversa, basada en que sea el que se encuentra en una situación “menos mala” el que acabe mal, una envidia destructiva. Y, mal que nos pese reconocerlo, este sentimiento existe cuando existe una crisis y un individualismo tan deshumanizado.

Este sentimiento es el que hay que combatir con más ahinco y es el que la derecha, día tras día, tratará de explotar. Si una persona esta peor no es culpa del que tiene una situación mejor, ni su solución será ver al mismo nivel a quien estaba antes mejor que el. Se trata de lo contrario. De luchar por igualar al alza las condiciones, sobre todo cuando hablamos de clase trabajadora.

Esa envidia inversa va a ser explotada a la hora de “meter mano” en colectivos diversos: funcionarios, parados, empleados de diversos sectores. Aquí se deberá luchar para hacer entender a la gente que determinadas cosas no son privilegios sino DERECHOS. Pero, fundamentalmente, para señalar sin demora el verdadero cáncer del problema.

Banca y políticasneoliberales. Si el recurso a apelar a la solidaridad no fuera lo demasiado fuerte, hay que también explicar alto y claro los privilegios (y eso si son PRIVILEGIOS) que tienen ambos colectivos de carroñeros: el rescate a los bancos, las pensiones de los banqueros, los privilegios de los políticos que copan todo, etc.

La gente debe ver que su enemigo no es el parado que cobra una prestación porque se ha quedado sin empleo. Ni el funcionario que tiene un salario superior a él. Ni el empleado del sector del metal en comparación con el de la hostelería. Todos están en el mismo barco y sin apoyo mutuo y solidaridad, todos se van a hundir en la mierda.

El verdadero problema de ambos es que cuando se recorta, se recorta para que los bancos se llenen los bolsillos, bancos que financian al partido del Gobierno (también a otros). Que cuando se quita el bono libro, el Consellersigue yendo en coche oficial a misa. Que cuando hablan de crisis, en realidad se habla del mismo sistema liberal que muchos defienden. En el que la miseria si se socializa pero la riqueza se la quedan unos cuantos.

6.- Autorresignación y comprensión de los ajustes. Es el mensaje que llevan tiempo, incluso antes de las elecciones, explotando. Que es necesario. Que tenemos que apretarnos el cinturón. Que hay que arrimar el hombro. Y va a ser continuado este mensaje. Y muchas personas que pueden ser los próximos en sufrirlos, llegan a tener la sensación de que no hay otra salida.

Así que, es importante romper este falso mantra. No tenemos el porque ajustarnos. Ni siquiera debemos planteárnoslo. Hay ya 5 millones de parados. Funcionarios con sueldos recortados. Empleados del sector privado con condiciones laborales cada vez más penosas. Jóvenes sin futuro. ¿Donde vamos a apretarnos el cinturón?

El cinturón nos lo tenemos que apretar para que ese dinero acabe en empresas que despiden, en bancos que desahucian a la gente, en bancos donde sus directivos cobran sueldos multimillonarios. Eso nunca es un ajuste, es un robo a mano armada.

El ajuste debería venir de otro sitio:

- De políticos con dos sueldos
- De multitud de asesores sin oposición colocados a dedo pastando del dinero público.
- De cajas de ahorro donde se han cometido ilegalidades flagrantes.
- De empresas grandes que pagan en España menos impuestos que en Francia y sin embargo hay un 20% de paro mientras allí hay un 10%.
- De los tenedores de grandes fortunas
- De los 11.000 millones anuales que la Iglesia se lleva de los presupuestos.
- De un presupuesto militar inflado.
- De perseguir el fraude fiscal y la economía sumergida.

7.- El factor político percibido. La fidelidad de la base del PP y lacontraproducencia del PSOE. Esto es un factor a tener en cuenta. Al PPno lo han votado millones de personas más. Solo 500.000. Pero quienes lo han hecho en un 80% es gente que morirá con sus ideas y a las que es tontería convencer. Es gente que ladraba ante los ajustes de Zapatero con razón, pero acepta que le bajen el sueldo un 20% si son los suyos. Es triste o para reirse, pero es así. Son gente que simplemente se cree de clase media. Españolitos de bien. Se puede perder energías en movilizarlos, pero será inútil.

Y por otro lado la contraproducencia del PSOE. El PSOE fue quien empezó los ajustes. Fue el que comenzó la senda de recortes. No tiene ninguna autoridad moral para tratar de unirse a ninguna protesta. Toda protesta en la que el PSOE participe será una protesta donde el PP podrá salir airoso porque en el imaginario colectivo sigue existiendo el recuerdo de la etapa Zapatero.

Por ello la labor será difícil. Hacer entender a los socialistas que el problema no son ellos, sino su partido y su ausencia de autoridad moral. Todo intento por incluirles a modo colectivo o dejarles que canalicen cualquier protesta en el próximo tiempo será hacerle un favor a los poderosos. La socialdemocracia ya no es la opción, salvo que se refundiese, y es mejor que quede claro más pronto que tarde.

Este es un breve resumen de la situación en la que nos encontramos y en esta situacion hay que ser realista. Va a ser duro, muy duro poder levantar una amplia protesta ciudadana ante la situación de fin de muchos derechos. Va a ser un trabajo costoso. Va a ser mucho más costoso ante una situación en la que va a existir una fuerte y coordinada campaña mediática y una mayor represión.

Así que, dejémonos de ensoñaciones infantiles y comencemos a trabajar para la situación que comienza. De la inteligencia individual y colectiva dependerá que esta nueva situación sea el fin de este sistema neoliberal sin máscara o que sea su entronación por muchos años.

¡Unidad! ¡Solidaridad! ¡Trabajo!
No podrán con nosotros.

Y un rayo de esperanza

Excelente artículo del compañero Julián que ha puesto en su pluma muchas ideas que tenía yo ya en mente por lo que se puede deducir que estoy totalmente de acuerdo con el diagnóstico que nos hace de la situación en España después del 20-N.
Tan solo me gustaría añadir, como colorario a todo lo dicho, que la izquierda española que abandera como mayor grupo parlamentario IU, debe de aprovechar la actual coyuntura política para crecer como partido y así poder intentar ser una alternativa real al PP ( ya que el PSOE ha dejado demostrado ser una versión ligth del mismo) y para ello debería integrar aún más si cabe a sus bases en los movimientos ciudadanos.
Se espera que por culpa de los recortes que nos van a caer encima, la movilización ciudadana va a ser máxima por lo que IU debería encabezarla en la mayor parte de las casos.
El 15-M es verdad que, descabezado, parece ir sin rumbo y desinfladose poco a poco, pero al ser la improvisación su fuerza, aún se puede esperar de ellos grandes días.
Un poco de orientación no les vendría mal pero su labor concienciadora en los barrios no se la puede negar nadie y su lema machacón #nolesvotes ha abierto una brecha muy grande en la percepción que parte de la sociedad tenía sobre el bipartidismo de tal forma que la marca #PPP$OE ha quedado estigmastizada para buena parte de ella.
Insisto, no aprovechar esta ocasión que nos brinda el destino sería un absurdo.
Es hora de poner toda la carne en el asador buscando estar en primera línea de fuego en todo momento y en cualquier frente que abra la sociedad ante la batería de recortes que se nos viene encima.
Lo normal, tal y como se están haciendo las cosas aquí y en Europa, es que la penuria y la precariedad se extiendan aún más en buena parte de la sociedad, por lo que es fácil preveer un bajón muy fuerte del partido que entra en el gobierno a medio plazo.
Si contamos con la muy posible probabilidad de que al PSOE le va a costar levantar cabeza en este tiempo, ya que el lastre que deja de sus años de gobierno va a ser difícil de olvidar, nos encontramos con un escenario muy prometedor entre manos porque existirá una bolsa aún más grande que ahora de votantes descontentos con el sistema.
Ilusionarlos y hacerlos ver que existe y es posible otra forma de hacer política más justa y solidaria para que no caigan en la abstención política y electoral, como han estado haciendo hasta ahora, es nuestra labor así como ofrecerles otra alternativa digna y con futuro que aún en estos tiempos tan difíciles sea viable y posible.
El mensaje para todos ellos sería, desde mi punto de vista,  de que
                                      el socialismo es la única vía digna de escape a la crisis.
                                                                                                                           ARMAK de ODELOT

A. Einstein ¿Por qué socialismo?


A. Einstein

¿Por qué socialismo?


Primera Edición: En Monthly Review, Nueva York, mayo de 1949.
Digitalización y Fuente: Unión de Juventudes Socialistas de Puerto Rico.
Esta Edición: Marxists Internet Archive, 2000.


¿Debe quién no es un experto en cuestiones económicas y sociales opinar sobre el socialismo? Por una serie de razones creo que si.

Permítasenos primero considerar la cuestión desde el punto de vista del conocimiento científico.

Puede parecer que no hay diferencias metodológicas esenciales entre la astronomía y la economía: los científicos en ambos campos procuran descubrir leyes de aceptabilidad general para un grupo circunscrito de fenómenos para hacer la interconexión de estos fenómenos tan claramente comprensible como sea posible.

Pero en realidad estas diferencias metodológicas existen.

El descubrimiento de leyes generales en el campo de la economía es difícil por que la observación de fenómenos económicos es afectada a menudo por muchos factores que son difícilmente evaluables por separado. Además, la experiencia que se ha acumulado desde el principio del llamado período civilizado de la historia humana –como es bien sabido– ha sido influida y limitada en gran parte por causas que no son de ninguna manera exclusivamente económicas en su origen.

Por ejemplo, la mayoría de los grandes estados de la historia debieron su existencia a la conquista. Los pueblos conquistadores se establecieron, legal y económicamente, como la clase privilegiada del país conquistado. Se aseguraron para sí mismos el monopolio de la propiedad de la tierra y designaron un sacerdocio de entre sus propias filas.

Los sacerdotes, con el control de la educación, hicieron de la división de la sociedad en clases una institución permanente y crearon un sistema de valores por el cual la gente estaba a partir de entonces, en gran medida de forma inconsciente, dirigida en su comportamiento social.

Pero la tradición histórica es, como se dice, de ayer; en ninguna parte hemos superado realmente lo que Thorstein Veblen llamó “la fase depredadora” del desarrollo humano. Los hechos económicos observables pertenecen a esa fase e incluso las leyes que podemos derivar de ellos no son aplicables a otras fases.

Puesto que el verdadero propósito del socialismo es precisamente superar y avanzar más allá de la fase depredadora del desarrollo humano, la ciencia económica en su estado actual puede arrojar poca luz sobre la sociedad socialista del futuro.

En segundo lugar, el socialismo está guiado hacia un fin ético-social. La ciencia, sin embargo, no puede establecer fines e, incluso menos, inculcarlos en los seres humanos; la ciencia puede proveer los medios con los que lograr ciertos fines. Pero los fines por si mismos son concebidos por personas con altos ideales éticos y –si estos fines no son endebles, sino vitales y vigorosos– son adoptados y llevados adelante por muchos seres humanos quienes, de forma semi-inconsciente, determinan la evolución lenta de la sociedad.

Por estas razones, no debemos sobrestimar la ciencia y los métodos científicos cuando se trata de problemas humanos; y no debemos asumir que los expertos son los únicos que tienen derecho a expresarse en las cuestiones que afectan a la organización de la sociedad.

Muchas voces han afirmado desde hace tiempo que la sociedad humana está pasando por una crisis, que su estabilidad ha sido gravemente dañada. Es característico de tal situación que los individuos se sienten indiferentes o incluso hostiles hacia el grupo, pequeño o grande, al que pertenecen.

Como ilustración, déjenme recordar aquí una experiencia personal. Discutí recientemente con un hombre inteligente y bien dispuesto la amenaza de otra guerra, que en mi opinión pondría en peligro seriamente la existencia de la humanidad, y subrayé que solamente una organización supranacional ofrecería protección frente a ese peligro. Frente a eso mi visitante, muy calmado y tranquilo, me dijo: “¿porqué se opone usted tan profundamente a la desaparición de la raza humana?”

Estoy seguro que hace tan sólo un siglo nadie habría hecho tan ligeramente una declaración de esta clase. Es la declaración de un hombre que se ha esforzado inútilmente en lograr un equilibrio interior y que tiene más o menos perdida la esperanza de conseguirlo. Es la expresión de la soledad dolorosa y del aislamiento que mucha gente está sufriendo en la actualidad. ¿Cuál es la causa? ¿Hay una salida?

Es fácil plantear estas preguntas, pero difícil contestarlas con seguridad. Debo intentarlo, sin embargo, lo mejor que pueda, aunque soy muy consciente del hecho de que nuestros sentimientos y esfuerzos son a menudo contradictorios y obscuros y que no pueden expresarse en fórmulas fáciles y simples.

El hombre es, a la vez, un ser solitario y un ser social. Como ser solitario, procura proteger su propia existencia y la de los que estén más cercanos a él, para satisfacer sus deseos personales, y para desarrollar sus capacidades naturales.

Como ser social, intenta ganar el reconocimiento y el afecto de sus compañeros humanos, para compartir sus placeres, para confortarlos en sus dolores, y para mejorar sus condiciones de vida. Solamente la existencia de éstos diferentes, y frecuentemente contradictorios objetivos por el carácter especial del hombre, y su combinación específica determina el grado con el cual un individuo puede alcanzar un equilibrio interno y puede contribuir al bienestar de la sociedad.

Es muy posible que la fuerza relativa de estas dos pulsiones esté, en lo fundamental, fijada hereditariamente. Pero la personalidad que finalmente emerge está determinada en gran parte por el ambiente en el cual un hombre se encuentra durante su desarrollo, por la estructura de la sociedad en la que crece, por la tradición de esa sociedad, y por su valoración de los tipos particulares de comportamiento.

El concepto abstracto “sociedad” significa para el ser humano individual la suma total de sus relaciones directas e indirectas con sus contemporáneos y con todas las personas de generaciones anteriores. El individuo puede pensar, sentirse, esforzarse, y trabajar por si mismo; pero él depende tanto de la sociedad -en su existencia física, intelectual, y emocional- que es imposible concebirlo, o entenderlo, fuera del marco de la sociedad.

Es la “sociedad” la que provee al hombre de alimento, hogar, herramientas de trabajo, lenguaje, formas de pensamiento, y la mayoría del contenido de su pensamiento; su vida es posible por el trabajo y las realizaciones de los muchos millones en el pasado y en el presente que se ocultan detrás de la pequeña palabra “sociedad”.

Es evidente, por lo tanto, que la dependencia del individuo de la sociedad es un hecho que no puede ser suprimido — exactamente como en el caso de las hormigas y de las abejas. Sin embargo, mientras que la vida de las hormigas y de las abejas está fijada con rigidez en el más pequeño detalle, los instintos hereditarios, el patrón social y las correlaciones de los seres humanos son muy susceptibles de cambio.

La memoria, la capacidad de hacer combinaciones, el regalo de la comunicación oral ha hecho posible progresos entre los seres humanos que son dictados por necesidades biológicas. Tales progresos se manifiestan en tradiciones, instituciones, y organizaciones; en la literatura; en las realizaciones científicas e ingenieriles; en las obras de arte. Esto explica que, en cierto sentido, el hombre puede influir en su vida y que puede jugar un papel en este proceso el pensamiento consciente y los deseos.

El hombre adquiere en el nacimiento, de forma hereditaria, una constitución biológica que debemos considerar fija e inalterable, incluyendo los impulsos naturales que son característicos de la especie humana. Además, durante su vida, adquiere una constitución cultural que adopta de la sociedad con la comunicación y a través de muchas otras clases de influencia.

Es esta constitución cultural la que, con el paso del tiempo, puede cambiar y la que determina en un grado muy importante la relación entre el individuo y la sociedad como la antropología moderna nos ha enseñado, con la investigación comparativa de las llamadas culturas primitivas, que el comportamiento social de seres humanos puede diferenciar grandemente, dependiendo de patrones culturales que prevalecen y de los tipos de organización que predominan en la sociedad.

Es en esto en lo que los que se están esforzando en mejorar la suerte del hombre pueden basar sus esperanzas: los seres humanos no están condenados, por su constitución biológica, a aniquilarse o a estar a la merced de un destino cruel, infligido por ellos mismos.

Si nos preguntamos cómo la estructura de la sociedad y de la actitud cultural del hombre deben ser cambiadas para hacer la vida humana tan satisfactoria como sea posible, debemos ser constantemente conscientes del hecho de que hay ciertas condiciones que no podemos modificar. Como mencioné antes, la naturaleza biológica del hombre es, para todos los efectos prácticos, inmodificable.

Además, los progresos tecnológicos y demográficos de los últimos siglos han creado condiciones que están aquí para quedarse. En poblaciones relativamente densas asentadas con bienes que son imprescindibles para su existencia continuada, una división del trabajo extrema y un aparato altamente productivo son absolutamente necesarios.

Los tiempos — que, mirando hacia atrás, parecen tan idílicos — en los que individuos o grupos relativamente pequeños podían ser totalmente autosuficientes se han ido para siempre. Es sólo una leve exageración decir que la humanidad ahora constituye incluso una comunidad planetaria de producción y consumo.

Ahora he alcanzado el punto donde puedo indicar brevemente lo que para mí constituye la esencia de la crisis de nuestro tiempo. Se refiere a la relación del individuo con la sociedad. El individuo es más consciente que nunca de su dependencia de sociedad.

Pero él no ve la dependencia como un hecho positivo, como un lazo orgánico, como una fuerza protectora, sino como algo que amenaza sus derechos naturales, o incluso su existencia económica.

Por otra parte, su posición en la sociedad es tal que sus pulsiones egoístas se están acentuando constantemente, mientras que sus pulsiones sociales, que son por naturaleza más débiles, se deterioran progresivamente.

Todos los seres humanos, cualquiera que sea su posición en la sociedad, están sufriendo este proceso de deterioro. Los presos a sabiendas de su propio egoísmo, se sienten inseguros, solos, y privados del disfrute ingenuo, simple, y sencillo de la vida. El hombre sólo puede encontrar sentido a su vida, corta y arriesgada como es, dedicándose a la sociedad.

La anarquía económica de la sociedad capitalista tal como existe hoy es, en mi opinión, la verdadera fuente del mal. Vemos ante nosotros a una comunidad enorme de productores que se están esforzando incesantemente privándose de los frutos de su trabajo colectivo — no por la fuerza, sino en general en conformidad fiel con reglas legalmente establecidas.

A este respecto, es importante señalar que los medios de producción –es decir, la capacidad productiva entera que es necesaria para producir bienes de consumo tanto como capital adicional– puede legalmente ser, y en su mayor parte es, propiedad privada de particulares.

En aras de la simplicidad, en la discusión que sigue llamaré “trabajadores” a todos los que no compartan la propiedad de los medios de producción — aunque esto no corresponda al uso habitual del término.

Los propietarios de los medios de producción están en posición de comprar la fuerza de trabajo del trabajador. Usando los medios de producción, el trabajador produce nuevos bienes que se convierten en propiedad del capitalista.

El punto esencial en este proceso es la relación entre lo que produce el trabajador y lo que le es pagado, ambos medidos en valor real.

En cuanto que el contrato de trabajo es “libre”, lo que el trabajador recibe está determinado no por el valor real de los bienes que produce, sino por sus necesidades mínimas y por la demanda de los capitalistas de fuerza de trabajo en relación con el número de trabajadores compitiendo por trabajar. Es importante entender que incluso en teoría el salario del trabajador no está determinado por el valor de su producto.

El capital privado tiende a concentrarse en pocas manos, en parte debido a la competencia entre los capitalistas, y en parte porque el desarrollo tecnológico y el aumento de la división del trabajo animan la formación de unidades de producción más grandes a expensas de las más pequeñas.

El resultado de este proceso es una oligarquía del capital privado cuyo enorme poder no se puede controlar con eficacia incluso en una sociedad organizada políticamente de forma democrática. Esto es así porque los miembros de los cuerpos legislativos son seleccionados por los partidos políticos, financiados en gran parte o influidos de otra manera por los capitalistas privados quienes, para todos los propósitos prácticos, separan al electorado de la legislatura.

La consecuencia es que los representantes del pueblo de hecho no protegen suficientemente los intereses de los grupos no privilegiados de la población.

Por otra parte, bajo las condiciones existentes, los capitalistas privados inevitablemente controlan, directamente o indirectamente, las fuentes principales de información (prensa, radio, educación).

Es así extremadamente difícil, y de hecho en la mayoría de los casos absolutamente imposible, para el ciudadano individual obtener conclusiones objetivas y hacer un uso inteligente de sus derechos políticos.

La situación que prevalece en una economía basada en la propiedad privada del capital está así caracterizada en lo principal: primero, los medios de la producción (capital) son poseídos de forma privada y los propietarios disponen de ellos como lo consideran oportuno; en segundo lugar, el contrato de trabajo es libre. Por supuesto, no existe una sociedad capitalista pura en este sentido.

En particular, debe notarse que los trabajadores, a través de luchas políticas largas y amargas, han tenido éxito en asegurar una forma algo mejorada de “contrato de trabajo libre” para ciertas categorías de trabajadores. Pero tomada en su conjunto, la economía actual no se diferencia mucho de capitalismo “puro”. La producción está orientada hacia el beneficio, no hacia el uso.

No está garantizado que todos los que tienen capacidad y quieran trabajar puedan encontrar empleo; existe casi siempre un “ejército de parados”. El trabajador está constantemente atemorizado con perder su trabajo.

Desde que parados y trabajadores mal pagados no proporcionan un mercado rentable, la producción de los bienes de consumo está restringida, y la consecuencia es una gran privación. El progreso tecnológico produce con frecuencia más desempleo en vez de facilitar la carga del trabajo para todos.

La motivación del beneficio, conjuntamente con la competencia entre capitalistas, es responsable de una inestabilidad en la acumulación y en la utilización del capital que conduce a depresiones cada vez más severas. La competencia ilimitada conduce a un desperdicio enorme de trabajo, y a ése amputar la conciencia social de los individuos que mencioné antes.

Considero esta mutilación de los individuos el peor mal del capitalismo. Nuestro sistema educativo entero sufre de este mal. Se inculca una actitud competitiva exagerada al estudiante, que es entrenado para adorar el éxito codicioso como preparación para su carrera futura.

Estoy convencido de que hay solamente un camino para eliminar estos graves males, el establecimiento de una economía socialista, acompañado por un sistema educativo orientado hacia metas sociales.

En una economía así, los medios de producción son poseídos por la sociedad y utilizados de una forma planificada. Una economía planificada que ajuste la producción a las necesidades de la comunidad, distribuiría el trabajo a realizar entre todos los capacitados para trabajar y garantizaría un sustento a cada hombre, mujer, y niño.

La educación del individuo, además de promover sus propias capacidades naturales, procuraría desarrollar en él un sentido de la responsabilidad para sus compañeros-hombres en lugar de la glorificación del poder y del éxito que se da en nuestra sociedad actual.

Sin embargo, es necesario recordar que una economía planificada no es todavía socialismo. Una economía planificada puede estar acompañada de la completa esclavitud del individuo.

La realización del socialismo requiere solucionar algunos problemas sociopolíticos extremadamente difíciles:

¿cómo es posible, con una centralización de gran envergadura del poder político y económico, evitar que la burocracia llegue a ser todopoderosa y arrogante?

¿Cómo pueden estar protegidos los derechos del individuo y cómo asegurar un contrapeso democrático al poder de la burocracia?

EL CAMINO DE LA REVOLUCIÓN por Antonio Aponte


29.7.11

EL CAMINO DE LA REVOLUCIÓN (Viernes 29-07-2011)

Ya sabemos el peligro que el reformismo representa para la Revolución, fue alertado con claridad por los clásicos, quienes llegaron a decir: “Si el reformismo no existiera, ya la Revolución sería un hecho en todo el mundo”. Ya conocemos el alto peligro que significa el reformismo para las Revoluciones Pacíficas. Miguel Enríquez, el jefe del MIR chileno, sentenció: “la caída de Allende es una derrota del reformismo y no del Socialismo”.

Varios son los extravíos posibles del Socialismo y una sola su vía al éxito. La pregunta que surge es ¿cuál es el camino correcto?

La respuesta tiene varias aristas que surgen de la filosofía. Si el asunto más general no se resuelve, si la Revolución camina guiada por las apariencias, entonces fácilmente caerá en formas populistas, anarcoides y, al final, será presa de la contrarrevolución.

Es necesario estudiar con seriedad y rigor la evolución de la idea libertaria que ha guiado a la humanidad en la búsqueda de la redención. De esta manera, estaremos en capacidad de ubicar a nuestro proceso en la historia, en lo más avanzado de la idea revolucionaria. A propósito de esto, es importante leer las publicaciones del Instituto Internacional de Estudios Políticos Los Cinco Héroes Cubanos, que aparecen los martes en Últimas Noticias. En su entrega del martes 26 de Julio, publicó el artículo “Sobre los Hombros del Che”que compendia muy bien este importante asunto.

Se desprende de este estudio, que en la raíz del camino revolucionario está el choque entre el egoísmo y el amor. De esta forma, la vieja pugna entre estímulos morales y estímulos materiales toma carácter vital, no es un asunto de capricho, es de vida o muerte.

La búsqueda de la felicidad, del bienestar, del buen vivir, se torna escenario de una profunda lucha ideológica, centro de una reflexión filosófica. Veamos.

Si buscamos el bienestar con base en la supremacía de lo material, estaremos dentro de la lógica del capitalismo y de todos los sistemas de explotación.

Ahora bien, si buscamos el buen vivir con base en la supremacía de lo espiritual, nos estaremos colocando al lado del pensamiento del Che, de Fidel, y de lo más trascendente de la Revolución Cubana. Le estaremos señalando a la humanidad el camino de su salvación.

La humanidad sólo tendrá salvación si supera la lógica del capitalismo: la acumulación material como objetivo e indicador de riqueza, de bienestar, cuya expresión más acabada es el aumento del PIB como señal de salud de la economía, y sustituye esa lógica suicida por la armonía: el hombre en convivencia sana con la naturaleza, integrado a ella. Este cambio sólo se logra si lo espiritual se sobrepone a lo material.

La conquista de una nueva relación entre los hombres y de estos con la naturaleza, y la derrota del egoísmo como motor de la sociedad, son asuntos de vida o muerte que bien valen todos los riesgos.

¡Sin Chávez no hay Socialismo, sin Socialismo no hay Chávez!

POSTED BY ANTONIO2000 AT 8:15 AM 0 COMMENTS

28.7.11

EL PATÍBULO ESPERA EN EL CENTRO (Jueves 28-07-2011)

La fuerte tendencia hacia el centro político y económico parece ser una ley de las Revoluciones Pacíficas. Todas las corrientes antisocialistas, las de adentro y las de afuera, jalan a la Revolución hacia ese punto. Allí se siente cómodo el reformismo, allí el proceso se debilita, desdibuja, y es fácil presa de la restauración. Veamos.

La idea central del reformismo es que todos somos iguales, no hay apropiadores ni despojados. De esa manera borran la lucha de clases, anestesian a los humildes, blindan al sistema contra cualquier insurrección.

Si todos somos iguales, la necesidad de una vanguardia pierde asidero, es inútil, no hay combates que dirigir, lo que se impone es la candorosa conducta de los ingenuos, de los “buenos ciudadanos”, la sumisión.

Igual sucede con la necesidad de organizarse, para qué, lo que se prestigia es la multitud amorfa, la suma de “egoísmos iguales”. Así,la idea de que todos somos lo mismo, que a primera vista parece algo inocuo, irrebatible moralmente, bonito e inofensivo, se devela como un pilar principal de la dominación y la restauración.

La Revolución Bolivariana, que es un inmenso laboratorio social, es una muestra de esta ley de las revoluciones pacíficas: el jaloneo hacia el centro tiene varios afincamientos.

Los restauradores internos más descarados pujan hacia el centro, ese limbo indefinido de la política, y declaran abiertamente que es necesario aislar a los extremistas de lado y lado. Es la expresión política de la propuesta económica de un híbrido Capital-Socialismo.

Pero, donde la idea de ir al centro tiene más fuerza es en el campo oligarca. Veamos.

Carlos blanco, plumífero destacado de la oposición, escribe:

“Para lograr una transición creíble hay dos principios básicos: el chavismo no va a ser una fuerza hegemónica más nunca, sólo un factor político más; la oposición ni puede ni debe plantearse un horizonte que implique la destrucción de lo que hoy es el chavismo. A partir de allí el llegadero todavía está lejos pero visible.”

La derecha, en un foro convocado por la mud, estudia la transición. Analicemos las ideas allí expuestas.

Según carlos raúl hernández: …”el problema de la liquidación de un régimen político, o sea de una transición, tiene que ver con la capacidad política que puedan desplegar los factores que quieren deshacer el orden. El catedrático usó como ejemplos los casos de la transición democrática chilena y nicaragüense para poner de relieve la importancia de que los factores triunfantes en un proceso político de transición, tengan flexibilidad en las circunstancias políticas y fuerza para enfrentarse a los extremos.”

Por su parte, ramón guillermo aveledo, secretario ejecutivo de la mesa, señaló: …”que en estos procesos hace falta una estrategia y disposición al diálogo y la negociación, porque la transición y el dogma se tienen mutua alergia”.

El objetivo de las fuerzas antisocialistas está muy claro: conducir al Socialismo al centro, debilitarlo y después darle el zarpazo. No hay dudas, en el centro nos espera el patíbulo.

¡Sin Chávez no hay Socialismo, Sin Socialismo no hay Chávez!

POSTED BY ANTONIO2000 AT 7:45 AM 0 COMMENTS

27.7.11

LA OLIGARQUÍA QUIERE ASESINAR DE NUEVO A BOLÍVAR (Miércoles 27-07-2011)

Cuando la crisis se agudiza, la oligarquía asoma sus verdaderos móviles, sus más íntimas intenciones, su carácter oculto. Veamos.

Derrotados desde ya en sus pretensiones electorales, el amo del norte les dio la orden de acelerar los planes contra Chávez, sienten que es ahora o nunca.

Es así que ramos allup, adeco de tercera categoría, susurra a los militares, propone con sordina un acuerdo de transición. Es taimado, de la escuela de rómulo le quedó mucha perversidad y poca inteligencia.

Pero donde más se muestra el desespero de la oligarquía opositora es en el tratamiento del Libertador. Cuando los tiempos se encrespan le brota su odio por Bolívar, aún no le perdonan el decreto de liberación de los esclavos, su amistad con Petión, el Libertador que “regresa cada cien años cuando los pueblos despiertan”, los aterra.

La oligarquía, sólo en momentos definitorios, muestra el encono que trae desde la independencia. He aquí sus declaraciones.

Salas feo, este descendiente de la Cosiata Valenciana, con motivo del Natalicio de Simón Bolívar declara: “¿Qué pasaría si el Libertador estuviera con vida en este momento? Sin duda haría un reclamo al Gobierno Nacional para que primero se encargue de atender los problemas de la casa y luego los de afuera”.

Es el mismo discurso con el que le quitaron el mando al Libertador, con esos argumentos asesinaron a La Patria Grande y se inició el camino a San Pedro Alejandrino.

El argumento de olvidarse del resto del mundo, tal mezquindad fue el pretexto para justificar a Santander y a Páez, para abrir camino a la instauración de una neoligarquía. Le reprochaban lo mismo que salas feo le increpa hoy a la Revolución.

La segunda declaración es la de guillermo aveledo, secretario de la unidad derechista. En un discurso en la Sociedad Bolivariana, dijo:“A Bolívar debemos estudiarlo para comprenderlo y también para ayudarnos a comprendernos”. Invitó a conocerlo como un “ser humano extraordinario”, como protagonista esencial de la historia de Venezuela. “Pero no es un gurú, oráculo total, eterno e intemporal a la vez. Tampoco una pila de agua bendita para meter la mano y milagrosamente santificar nuestras palabras e intenciones. Dejemos quieto a Bolívar”, exclamó.

Es manipulación de la oligarquía que pretende castrar al Libertador, lo quieren sólo en las estatuas, como a Cristo en la cruz, olvidando sus poderosos legados de justicia y rebeldía. Le respondemos a este gaznápiro con palabras del Apóstol Martí, el primer bolivariano de América:

¡Pero así está Bolívar en el cielo de América, vigilante y ceñudo, sentado aún en la roca de crear, con el inca al lado y el haz de banderas a los pies; así está él, calzadas aún las botas de campaña, porque lo que él no dejó hecho, sin hacer está hasta hoy: porque Bolívar tiene que hacer en América todavía!

¡Bolívar regresó y esta vez San Pedro Alejandrino no se repetirá!

!Sin Chávez no hay Socialismo, sin Socialismo no hay Chávez!

POSTED BY ANTONIO2000 AT 7:50 AM 0 COMMENTS

26.7.11

LOS HIJOS DE SATURNO (Martes 26-07-2011)

Cuenta la mitología greco-romana que el Dios Saturno devoraba a sus hijos por razones de sucesión. Este mito ha sido adaptado a la política, se dice, con toda la intención de desvirtuarlas, que las Revoluciones, tal como Saturno, devoran a sus hijos.

La especie tiene ejemplos que la sustentan, Trotsky es emblemático, Roque Dalton es un caso dramático. Aquí entre nosotros se dieron casos que podían asimilarse al mito. Pero veamos qué hay de verdad y qué de especulación de los enemigos de la Revolución.

Así estos casos y muchos otros son innegables, también es verdad que siempre que la Revolución ha cometido estas atrocidades ya el rumbo estaba torcido. Siempre esos movimientos revolucionarios perecieron en sus propios errores, en su desviación del mandato fundamental de la Revolución.

En contraste con la barbaridad de la sentencia de Saturno, encontramos la máxima que dice: “la Revolución no abandona a sus hijos”. Los procesos que han cumplido con este mandato son invencibles, basan su fuerza en los principios.

Uno de estos casos, de trato sublime de la vida, de cuido de sus hijos, de sembrar nuevos valores y nuevas conductas, lo encontramos en la Revolución Cubana. Siempre ha sido una madre protectora y guía. Un episodio, hay muchos, ilustra la conducta de una Revolución verdadera: es el incidente del combatiente del Granma que cayó al mar en el Golfo de México. Fidel tomó la decisión de buscarlo, perdió valioso tiempo en ese intento, pero la Revolución ganó en sentimiento amoroso.

El hecho es símbolo del espíritu amoroso que ha guiado siempre a Cuba Socialista: Su solidaridad, sus innúmeras pruebas de amor al prójimo en cualquier parte del planeta, esa conducta, sin dudas, está en la raíz del triunfo y la permanencia de esa Revolución. Allí Saturno fue derrotado.

Esta Revolución Bolivariana, que acaece en tan difíciles circunstancias, con el enemigo acechándola desde todos los ángulos, lleva en su seno la miasma del pasado, debe cuidarse de las acciones que emprenda, tiene que sentar las bases prácticas de una nueva ética, las bases morales que sostengan la difícil lucha, esa debe ser una cátedra para la formación del hombre nuevo.

Esta Revolución debe cubrir con su manto a sus hijos, siempre. No importa que la derecha vil, a través de sus poderosos medios, fabrique imagen distorsionada de los luchadores revolucionarios, no importa que la jauría pretenda juzgar con sus reglas los movimientos heroicos de los revolucionarios.

Allí está el caso de Luis Pulido y sus dos compañeros presos. Son sin duda, héroes de esta Revolución, son sus hijos. Han resistido la perplejidad de cumplir con su deber y, en lugar de recibir honor, padecer la injusticia de una prisión inexplicable. No han flaqueado, son Revolucionarios probados.

Hoy la derecha arremete de nuevo con desabastecimiento, en estos momentos la figura de estos combatientes cobra nuevos brillos, se ilumina su conducta.

Son buenos hijos de la Revolución. Estamos seguros que no serán hijos de Saturno.

¡Sin Chávez no hay Socialismo, Sin Socialismo no hay Chávez!

POSTED BY ANTONIO2000 AT 1:30 PM 0 COMMENTS

25.7.11

EL FILTRO (versión completa) (Lunes 25-07-2011)

Entre la realidad y la sociedad se interpone un poderosísimo filtro, son los “medios de comunicación”, más exacto es llamarlos medios de deformación. La sociedad vive en una ficción creada por estos medios que manipulan y controlan la sensibilidad, el pensamiento, el conocimiento, el manejo de ese conocimiento y de la conducta. Así llevan a la humanidad sumisa al patíbulo, donde ella misma es su verdugo. Veamos.

La civilización capitalista lesiona de tal manera a la naturaleza, que la especie corre riesgo de extinción. Sin embargo, la sociedad norteamericana, por obra del Filtro, no tiene idea del peligro que corremos, lo subestima o lo ignora. Una encuesta que se muestra en el artículo de Rosa Tristán del Debate Socialista No. 146, pág 10-11, nos da idea de la manipulación bestial de la sociedad gringa, de su ceguera.

Al Gore, aquel vicepresidente de los Estados Unidos, ganador del Premio Nobel por sus aportes a la defensa de la naturaleza, ya declara que la situación es grave y que es necesario movilizar “el alma de la sociedad norteamericana”. La siente ajena, como zombis que consumen y callan.

Cuando nos fijamos en la manipulación política, el cuadro es igual de grave. El filtro puede “matar” a un dirigente político con sólo ignorarlo, vetarlo, o puede transformar a una nulidad en un líder de papel y pantalla. Tiene la capacidad de crear desabastecimientos ficticios, construir protestas, ficcionar democracias y dictaduras a su antojo, modificar la historia, justificar genocidios, condena y absuelve. El filtro es un poder.

Donde más daño hace es en la creación de estructuras mentales, instrumentos psíquicos para percibir y significar la realidad. En este campo el filtro usa a la tv, las novelas, los reality show, y tiene como objetivo crear modos de ver y de significar que condicionan la percepción de la realidad: la disgregación, el individualismo, la envidia, el culto por lo material y el lucro, son la norma. Así nos tallan a imagen del siervo capitalista.

La política es en esencia toma de decisiones. Al individuo y a la masa se le reclaman decisiones que determinarán su vida, y desde el filtro se les enseña a tomarlas de manera conveniente para el capitalismo. Excusados en trivialidades se toman decisiones trascendentes, por pequeñas gratificaciones se construyen adhesiones, apegos, y se pone en la picota a un líder o a un proceso.

Nuestros líderes en el área debían entender que el fundamento de la comunicación es el contenido, nunca el aparataje tecnológico. La pelea en la comunicación es por el alma de la sociedad, sin darnos cuenta de esto estaremos peleando en campos de batallas inútiles, obteniendo triunfos fatuos.

Nuestros líderes deben asumir que son oficiales superiores de una guerra vital, en la que nos va la vida a todos, la guerra por el “alma de la sociedad”, de ella depende el éxito de la Revolución, y tiene indudablemente, requerimientos comunicacionales distintos a los mercantiles de la sociedad capitalista. Solo así podremos derrotar al filtro.

¡Sin Chávez no hay Socialismo, sin Socialismo no hay Chávez!

POSTED BY ANTONIO2000 AT 8:30 AM 1 COMMENTS

24.7.11

MUJER ES HUMANIDAD (Domingo 24-07-2011)

La noticia constriñe el alma de la humanidad, corre en internet en los portales de la prensa seria que aún sobrevive a los grandes monopolios mundiales de noticias.

Transcribimos la información:

Un número cada vez mayor de niños se desploman muertos en el largo viaje hasta los campamentos de refugiados. Los que llegan están más severamente desnutridos que nunca. Y según la ONU el número de personas amenazadas [por la hambruna] ha llegado a 11 millones, que es como si cada hombre, mujer y niño de Bélgica corriera el riesgo de morir de hambre. Así pues, con cada día que pasa la cíclica crisis alimentaria de la región del Cuerno de África va adquiriendo los visos de una hambruna en toda regla. Hay una imagen que capta el degradante horror que azota a millones de personas. No es la imagen de un niño con el vientre hinchado y los ojos desorbitados que llora pidiendo comida, aunque haya infinidad de ellos. Es la imagen de las madres que se atan el estómago con una cuerda para amortiguar las punzadas del hambre mientras dan a sus hijos la poca comida que pueden conseguir -una grotesca parodia de las bandas gástricas que se utilizan en Occidente para adelgazar-.

La situación de Somalia resume el presente y el futuro de la Humanidad. Veamos.

La crisis que las mentes más lúcidas del planeta habían denunciado desde hace más de veinte años, ya está aquí.

Las causas de la crisis planetaria son: la conciencia egoísta, las bases éticas del capitalismo que aprueba cualquier agresión a humanos y a la naturaleza sólo con la condición de que produzca lucro, y el impacto ambiental producido por el capitalismo, utilización de tierras para cultivos de agrocombustibles y no para alimentos, la contaminación, las especulaciones financieras.

La angustia de las madres de Somalia muestra dos aristas fundamentales: Una, el desequilibrio mundial, donde unos pocos viven opíparamente en el mayor derroche y las grandes mayorías viven en la miseria. Un mundo donde ricos y pobres son infelices, unos sufren por exceso, se operan el estómago para detener el consumo excesivo y neurótico, y otros se amarran el estómago para detener su hambre y poder alimentar a sus hijos con las sobras.

La otra arista es el comportamiento de la mujer en situaciones extremas: “La hembra de la especie sacrifica su instinto de conservación en aras del instinto altruista maternal, se entrega al hijo.” Es una demostración de la base biológica del Socialismo, sin dudas este instinto maternal es la base, el núcleo de la posibilidad socialista de la especie: desmiente los señalamientos de que el egoísmo capitalista es condición natural.

No es posible el Socialismo sin la participación de la mujer encontrada con su instinto maternal. Podemos decir que el Socialismo será un matriarcado. Y concluimos que el Socialismo será la liberación verdadera de la mujer, y simultáneamente la liberación de la humanidad por la mujer.

¡Sin Socialismo no hay Chávez y sin Chávez no hay Socialismo!

POSTED BY ANTONIO2000 AT 10:00 AM 0 COMMENTS

23.7.11

EL MONSTRUO LLEGA AL ATARDECER (Sábado 23-07-2011)

El capitalismo es un sistema instalado en el alma humana desde hace siglos, sus raíces psíquicas se remontan a milenios, el egoísmo es tan antiguo como la historia de la humanidad, Caín es perseverante.

La sustitución de un sistema así no es tarea fácil, se precisa mucha inteligencia y extraordinario coraje, el coraje de decidirse por cambiarlo todo, y a sí mismo.

Muchos han sido los intentos de superar al capitalismo, pero siempre el huevo de la serpiente eclosiona de nuevo para asegurarse que el hombre continúe expulsado del Paraíso.

¿Dónde hemos fallado, dónde se equivocan los intentos de redención?

Cuando el anhelo revolucionario se concretiza, inmediatamente desde los abismos del alma aflora el monstruo de los valores egoístas, mezquinos, antihumanos y antinatura, repta hacia la superficie, viene a luchar por su permanencia, a defender su perpetuidad. Hasta ahora ha tenido éxito y todos los cambios de la humanidad no han sido más que su reacomodo, siempre ha garantizado su existencia.

De muchas maneras actúa la bestia, muchas son las fallas al combatirlo, pero también muchísima es la experiencia de la humanidad en la lucha por construir un mundo donde el humano viva como hermano.

En el intento de regresar al Edén, hemos aprendido que los cambios materiales son importantes, pero los cambios del alma son fundamentales: el hombre se relaciona en el alma, lo material sólo es vehículo para la expresión del espíritu. Si lo material no se traduce en cambio espiritual, la extraordinaria magia que es una revolución se disolverá, aunque las apariencias señalen lo contrario.

Las Revoluciones que han caído en la trampa de sólo hacer cambios que no sustentan transformaciones espirituales, han sucumbido. Ya el Che alertó años antes, que las medidas económicas que nutrían el egoísmo, llevarían a los soviéticos al derrumbe, el monstruo los devoraría. Y así fue.

En el fondo de toda derrota revolucionaria está la deficiente preparación espiritual, el abandono del alma. Y en cada extraordinario ejemplo de Revolución está el espíritu del hombre nuevo, cada hazaña revolucionaria se sustenta en el brillo de la nueva espiritualidad. Las Revoluciones son recordadas más que por sus logros materiales, por su ejemplo moral, ético, de una entrega a la causa de la humanidad que asombra.

La Campaña Admirable, la Independencia, fueron hazañas del alma. La Toma de la Bastilla, el Asalto al Moncada, la renuncia de Fabricio al curul del congreso, el 4 de Febrero, el ejemplo de los Cinco Héroes Cubanos, Leningrado, nos emocionan, los recordamos por ser hazañas del espíritu.

Nosotros, por nuestras condiciones de país rentista, tenemos alto peligro de cometer el error del descuido del alma, de encandilarnos con los cambios materiales grandiosos pero fatuos, porque mantienen la esencia capitalista, los valores egoístas.

Es imprescindible que todos los cambios materiales sean dirigidos a la transformación del alma, de no hacerlo así, serán vanos, y un día, al atardecer, oiremos al monstruo golpeando la puerta y anunciando el fin.

¡Sin Chávez no hay Socialismo, Sin Socialismo no hay Chávez!

Mano Negra ツ
EL CAMINO DE LA REVOLUCIÓN ungranodemaiz.blogspot.com

REVIVIR LA UTOPIA


MIÉRCOLES 6 DE ABRIL DE 2011

REVIVIR LA UTOPIA

REVIVIR LA UTOPÍA

Popayán, 6 de abril de 2011

¿Por qué los críticos del capitalismo no logramos convencer a las mayorías mundiales con nuestra verdad? ¿Acaso no es un sistema social que muestra a diario su total inviabilidad económica, social, ambiental y cultural? ¿Tenemos problemas de enfoque o de actitud que nos impiden ser protagonistas de las soluciones y no ser simplemente críticos?

Son preguntas necesarias. Debemos plantearnos este tipo de interrogantes fundamentales para poder responder a las tareas inmediatas. No son ganas de filosofar ni de especular. Los últimos y trascendentales acontecimientos que ocurren en el mundo han mostrado graves falencias en el campo de los revolucionarios. No podemos ocultarlas.

¿Cómo explicar que ante un movimiento social y político de las dimensiones como el que se desarrolla en el Norte de África y el Medio Oriente, estemos enfrascados en el dilema de si apoyamos o no a un dictador como Kadaffi? ¿Cómo se concibe que los revolucionarios quedemos a la cola de los imperialistas en la lucha por la democracia? ¿Cómo justificar ante los pueblos y los trabajadores las vacilaciones que han llevado a importantes teóricos y actores de la revolución a enredarse con las “teorías del complot” o a distraerse con discusiones bizantinas sobre si son revoluciones o simples rebeliones?

Además, lo ocurrido en la central nuclear de Fukushima en Japón y la incertidumbre creciente que sienten amplios sectores de la humanidad frente al desequilibrio ambiental – que ya lo vivimos en carne propia –, ha vuelto a revivir la discusión sobre los “límites del desarrollo humano”. Algunos intelectuales quieren reducir el debate a los “límites del crecimiento económico” para no tener que enfrentar sus propios dilemas y vacíos.

Se aduce que los capitalistas tienen todo a su favor. Que son dueños de los medios de comunicación y/o cuentan con el capital para ponerlos a su servicio. Que la gente está narcotizada por el consumismo y obnubilada por el fetichismo de la mercancía. Así, pareciera que vamos hacia un inevitable cataclismo y que el exterminio de la vida orgánica en la tierra provocada por la irracionalidad humana sería sólo cuestión de décadas.

Capacidades humanas, recursos naturales, límites

El interrogante que está planteado es: ¿Los seres humanos seremos capaces de desarrollar a plenitud nuestras capacidades preservando – a la vez –, un ambiente que garantice la satisfacción plena de las necesidades humanas y la supervivencia de la vida orgánica en la tierra? O… ¿Estaremos condenados a repetir experiencias de civilizaciones que agotaron sus recursos y desaparecieron de la faz de la tierra como sociedades específicas?

Hace pocos días en la presentación del libro “¿Economistas o criminales?” del joven profesor universitario colombiano Renán Vega Cantor, se planteaba que una de las falacias de los teóricos del neoliberalismo se basa en la certeza de que los recursos aprovechables por el ser humano son inagotables, infinitos, sin límite. Que el agotamiento de los recursos terrestres según ellos no era un problema: los substituirían con los de Marte u otro planeta.

¿Qué pensamos los revolucionarios sobre este tema? Por lo que hemos observado hay tres tendencias reconocidas:

Una, acepta que los recursos de la naturaleza son infinitos. Los límites están en nuestras capacidades para explotarlos. La causa principal de esa limitación está en la economía crematística que lleva a la irracionalidad del sistema productivo y a la depredación insensata de la naturaleza. De acuerdo a este pensamiento, si la sociedad “se conquista a sí misma” se abrirá a posibilidades inimaginadas en cuanto al aprovechamiento de esos recursos y al desarrollo de sus inmensas capacidades. Le llamo la posición “optimista”.

La otra posición o tendencia se plantea el problema en el terreno de cuestionar el paradigma del desarrollo y el crecimiento. Nos dice: “Conformémonos con lo que somos y tenemos”. Es la filosofía del “Buen vivir”, elaborada a partir de lecturas parciales de las teorías de la “Decolonialidad del poder”. Su planteamiento principal es que no podemos “jugar a ser dioses” y que la naturaleza – el “Pachamama” –, nos castigará por violentar sus leyes y traspasar los límites. Le llamo la actitud naturalista y ambientalista.

Una tercera posición se plantea dentro del campo del pragmatismo. Como no hemos podido derrotar el capitalismo ni construir la sociedad socialista y/o comunista, es necesario – para preservar la existencia de la vida humana en la tierra – impulsar políticas y acciones dirigidas al “decrecimiento” de las áreas productivas más dañinas a fin de mantenernos dentro de los límites que el planeta tierra nos impone, y paralelamente ir construyendo alternativas hacia el futuro.

Dichas posiciones no son absolutamente contradictorias. Surgen de contextos y miradas diversas. Existen multiplicidad de variantes o combinaciones que van desde los optimistas radicales o “esotéricos cósmicos” hasta los pesimistas obsesivos o “fatalistas apocalípticos” que ya deben estar en el centro de la Amazonía o en algún otro lugar inaccesible esperando el fin del mundo. Entre los neoliberales y creyentes religiosos también existen múltiples variantes.

Posición revolucionaria “clásica”

Si la riqueza social (conocimiento, tecnología, producción), que actualmente crea la humanidad se dedicara a fortalecer las capacidades humanas – no de una minoría sino de todos los seres humanos –, la liberación de creatividad nos proyectaría hacia la generación y utilización de nuevas y poderosas fuentes de energía que podrían satisfacer las necesidades vitales de toda la población y promoverían la exploración, el conocimiento y el uso racional de los inmensos recursos que existen en el planeta y en el universo.

Es cierto que los recursos existentes en la tierra son limitados. Son insuficientes – en lo fundamental –, debido a la cultura irracional que nos ha impuesto el sistema capitalista. Un solo ejemplo sirve de demostración: los cereales que produce la humanidad son suficientes para alimentar diez (10) veces a toda la población mundial en un año. El problema consiste en que el 90% de la producción cerealística se utiliza para alimentar a miles de millones de animales bovinos, porcinos, ovinos, caballares, aves y demás, que satisfacen la necesidad de productos cárnicos de sólo el 10% de los humanos. Es un extremo de absurda inequidad y desperdicio.

Igual pasa con los recursos energéticos no alimentarios. Si la humanidad se “conquistara” a sí misma, superando la organización social existente que estimula el poder de la fuerza (ley animal), la utilización de fuentes de energía fósil (carbón, petróleo), y la economía crematística basada en la apropiación monopólica y privada del trabajo social, en pocos años se generarían proyectos para explotar fuentes de energía alternativas, no contaminantes, como la geotérmica, eólica, hidráulica, de las mareas, y muchas más aún en experimentación o completamente desconocidas. Es casi seguro que ya existen esas fuentes de energía en laboratorio o a pequeña escala. Sin embargo, los todopoderosos consorcios capitalistas que basan su poder en la industria automovilística, la química del petróleo y la guerra, no están interesados en una revolución cultural y tecnológica que ponga en riesgo sus inmensos monopolios.

Todo apunta a que el entorno de los capitalistas no tiene capacidad de reacción. El tren capitalista rueda sin freno. Si los trabajadores, los pueblos y los sectores democráticos del mundo no reaccionamos a tiempo, el capitalismo nos arrastrará a desastres “naturales”, “ambientales”, nucleares o bélicos que nos colocan en grave riesgo de extinción. La alerta está cantada y las señales en rojo.

Tal situación obliga a los críticos del sistema capitalista a replantear la actitud. Además de denunciar los crímenes del capitalismo y las falacias de los teóricos neoliberales – cuyo mayor crimen es querer justificar lo injustificable –, debemos superar nuestra posición defensiva y defensista. Dicha postura nos han convertido en una especie de “agoreros de la infelicidad”, “futurólogos de la desgracia” o “casandras del apocalipsis”. Esa es la principal razón por la cual nuestro mensaje y acción revolucionaria no es suficientemente efectiva. No tiene – en principio – buen recibo.

Tenemos que reconquistar la esencia de la Utopía. Ninguna revolución puede hacerse mirando hacia atrás. Hay que rescatar la capacidad de soñar despiertos. Los pueblos, los trabajadores y la misma naturaleza nos están pidiendo un cambio de actitud. No les dejemos el campo abierto a los propagandistas del capitalismo. Tampoco les ayudemos a los sumos sacerdotes de las religiones punitivas que predican el castigo divino usando el miedo al futuro. Recuperemos la iniciativa revolucionaria.

Es obligatorio retomar el camino que nos dejó trazado el “viejo moro”. Claro, caminando con nuestros propios pies y descubriendo con ojos universales. Hay que hacerlo – ahora – no sólo con la razón y la conciencia sino con el corazón y el sentimiento. ¿Es posible?

Navegación de entrada

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 183 seguidores