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Archivo para el día “marzo 8, 2011”

Esto si que es indecente…


Reproducimos a continuación una interesante carta escrita por José Miguel Gómez Villanueva a la Presidenta de la Comunidad de Madrid en 2009.

PolíticoDijo la presidenta de Madrid que es indecente que mientras la inflación es -1%, los funcionarios,además de tener plaza fija, tengan una subida salarial del 5% (gran mentira por cierto)
Me gustaría transmitirle a esta Sra. lo que considero indecente:
Indecente es que el salario mínimo de un trabajador sea de 624 €/mes y el de un diputado 3.996 pudiendo llegar con dietas y otras prebendas a 6.500 €/mes.

Indecente es que un catedrático de Universidad o un cirujano de la sanidad pública ganen menos que el concejal de festejos de un ayuntamiento de tercera.
Indecente es que los políticos se suban sus retribuciones en el porcentaje que les apetezca, (siempre por unanimidad, por supuesto y al inicio de la legislatura).
Indecente es comparar la jubilación de un diputado y el de una viuda.
Indecente es que un ciudadano tenga que cotizar 35 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste con siete y los miembros del gobierno para cobrar la pensión máxima solo necesiten jurar el cargo.

Indecente es que los diputados sean los únicos trabajadores (¿?) de este país exentos de tributar un tercio de su sueldo del IRPF.

Indecente es colocar en la administración miles de asesores, amigotes con sueldos que ya desearían los técnicos más cualificados.
Indecente es el millonario gasto en mediocres TV autonómicas creadas al servicio de la pervivencia en el trono de políticos más mediocres.
Indecente es el ingente dinero destinado a sostener los partidos aprobado por los mismos políticos que viven de ellos.
Indecente es que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad para ejercer su cargo (y no digamos intelectual o cultural).
Indecente es el coste que representan a los ciudadanos sus comidas, coches oficiales, chóferes, viajes siempre en gran clase y tarjetas de crédito por doquier.
Indecente es que sus señorías tengan seis meses de vacaciones al año.
Indecente es que sus señorías cuando cesan en el cargo tengan un colchón del 80% del sueldo durante 18 meses.
Indencente es que ex ministros, ex secretarios de Estado y altos cargos cuando cesan son los únicos ciudadanos que pueden legalmente percibir dos salarios del erario público.
Indecente es que se utilice a los medios para transmitir a la sociedad que los funcionarios solo representan un coste para el bolsillo de los ciudadanos.
Indecente es que nos oculten sus privilegios mientras vuelven a la sociedad contra quienes de verdad les sirven. Mientras, hablan de política social y derechos sociales.
Qué indecente.
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  • Directorio de Noticias 3:31 am el enero 8, 2011PermalinkResponderEditar

    Al parecer alguién con responsabilidad política ha dicho que es indecente que haya gente que no esté de acuerdo en alargar la jubilación a los 70 años.

    Ha producido tal conmoción dichas palabras, que se ha creado una cadena para denunciar lo que muchos consideran “indecente”.

    Yo, aprovechándome de la idea, he hecho mi propia cadena con lo que yo considero realmente indecente.

    Indecente es que para tranquilizar a unos mercados especulativos se empobrezca a los más débiles.

    Indecente es la propia existencia de un sistema en la que una clase minoritaria explota impunemente a una gran mayoría.

    Indecente es que se haya utilizado 9.000 millones de euros para salvar a la banca de su pésima e irresponsable gestión.

    Indecente es que en los dos últimos años, los bancos hayan recibido abundantes préstamos del Banco Central Europeo, a tipos muy bajos, al 1%, y que hayan utilizado estos préstamos para comprar bonos de países de la Unión Europea, con rentabilidades entre el 5 y el 10%.

    Indecente es que haya más de 4 millones y medio de parados y que en el año 2009 los bancos españoles hayan declarado un beneficio neto de más de 13.000 millones de euros.

    Indecente es que estemos asistiendo, con un gobierno socialista, a la “socialización de las pérdidas” del sector financiero.

    Indecente es que sean “intocables” aquellos que han originado la brutal crisis en la que nos hayamos y se pida, a los que mayoritariamente han sufrido las consecuencias, su solidaridad y esfuerzo para corregir los desmanes de aquellos.

    Indecente es que no se intente resolver el problema del “deficit” por el lado de los ingresos y sí por el lado del extremo recorte del gasto público social.

    Indecente es la inacción absoluta del gobierno socialista para perseguir las prácticas ilícitas de las grandes fortunas, de los grandes patrimonios.

    Indecente es que el interés general haya sido sustituido por el interés de unos pocos.

    Estas son las indecencias que hoy se me ocurre apuntar. Lamentablemente hay muchas más y por tanto, habrá futuras entregas.

    ¡Qué lástima!

La ley Sinde no es problema, sino síntoma. El problema es la CORRUPCIÓN.


Gracias a Mario por la referencia de esta fantástica conferencia de Lawrence Lessig del pasado febrero, en la que dibuja magistralmente el verdadero problema de la democracia que vivimos hoy en día: la dependencia absoluta de lobbies de poder, de intereses económicos que distorsionan completamente lo que debería ser la democracia.

Son algo más de diez minutos, subtitulados en español, con ideas completa y absolutamente aplicables a nuestro país.

Una auténtica guía de actuación para quienes de verdad quieran cambiar las cosas. Vale de verdad la pena verlo.

El caso de Lawrence Lessig es extraordinariamente claro: una persona que empezó significándose en contra de unos sistemas de propiedad intelectual abusivos que consideraba imposibles de aplicar en los tiempos actuales, y que ha terminado, llevado por lo que se encontró al rascar un poco en ese tema, atacando la raíz del problema: un sistema político completamente corrupto.

Precisamente lo que estamos viviendo aquí.

Y sobre todo, recuerda: #nolesvotes.

 

Acoso a Libia: ¿Sentando un precedente contra Irán?


Acoso a Libia: ¿Sentando un precedente contra Irán?

Escrito por: Cordura el 04 Mar 2011 – URL Permanente

Decíamos hace unos días que Irán puede ser uno de los objetivos de la parte conspirativa de las “revoluciones árabes”. Se trata de una ya vieja obsesión del Imperio y del influyente sionismo (en particular, del estado que encarna esta corriente). ¿Están encontrando en Libia una coartada contra Irán?

Al pueblo libio.

Lo que acontece estos últimos días confirma esas sospechas.

Antes de abordarlo, remarquemos que no nos mueve ninguna filia hacia Gadafi.

Y eso que es evidente que su maldad se exagera hasta lo grotesco. Ahora es a todas horas “el dictador” el mismo que hasta hace unas semanas era “el coronel” o “el líder libio”.

Se silencian los aspectos positivos de su régimen.

Se da por buena sistemáticamente la información que viene del bando opositor. En tiempo récord, escasas semanas, han logrado emponzoñar su imagen para siempre.

Todo vale con tal de derrocar al gobernante caído en desgracia (es un viejo guión, ya usado en su día contra Sadam y aún en vigor contra la república islámica iraní).

Sin embargo, nada de eso justifica ni su errática conducta pasada, ni los rasgos tiránicos ya exhibidos, ni la violenta represión que estaría aplicando actualmente.

Aunque de esta última seguimos sin saber mucho. Los medios masivos –suele ocurrir en estos casos– se comportan básicamente como medios de propaganda. Nos saturan con información sobre (contra) Libia mientras apenas mencionan Bahréin –aliado vital de Estados Unidos–, donde la mayoritaria oposición chiíta ya cuestiona la monarquía en vigor.

Con su incansable cantinela, mezclando sutilmente información y opinión, deciden por nosotros quién es el “malo” y quiénes los “buenos” (que incluirían, claro, a quienes apoyan a los opositores).

Mucho énfasis en los posibles crímenes de guerra, pero poca información directa.

Esto último lo ha reconocido el mismísimo Tribunal Penal Internacional, instrumento aquí de los planes imperiales.

Sobre los bombardeos aéreos de Gadafi, ayer mismo llegaba la “confirmación” de una parte demasiado interesada, el gobierno estadounidense.

Pero su portavoz se veía obligado a reconocer que no puede decir «si fueron usados contra los rebeldes» (resulta significativo que hable de “rebeldes” y no “civiles”, pero ni lo primero puede afirmarlo).

Sea como fuere, el juego va estando claro en sus distintas vertientes, que a grandes rasgos vienen a ser también etapas sucesivas del plan:

1. Se apoyan y promueven las revueltas contra el régimen.

2. Se usan los altavoces mediáticos para magnificar la maldad del dictador y anunciar las posibles medidas que se tomarán contra él.

3. Mientras arrecia la campaña propagandística –que ya se prolonga hasta el final–, los buques de guerra imperiales se plantan ante las costas libias en misión “humanitaria” (léase intimidatoria… y lo que venga).

4. Se recurre al Tribunal Penal Internacional (al que, por cierto, Estados Unidos niega jurisdicción sobre sus propios crímenes) con vistas a dictar una orden de arresto contra Gadafi. Se trata sobre todo de intimidarle. Pero es, insistamos en ello, muy llamativo que se abra un juicio al gobierno libio a la vez que el Tribunal, según El Mundo, “reconoce la falta de información de lo que pasa dentro de Libia”. Confirmando que todo esto no es más que una farsa “legitimadora”: el coronel y los suyos ya han sido condenados de antemano.

5. Si aun así no cae la manzana madura, se decreta una zona de exclusión aérea en ayuda de los rebeldes y demás civiles, lo que ya constituye una agresión bélica externa en toda regla.

Esto aún no se ha acordado, a pesar de ser evidente que los países dominantes están por la labor. Lo que pasa es que se vienen topando con cierta resistencia de los gobiernos ruso y chino, entre otros.

Todo lo cual no impide que ya soldados occidentales (al menos, de Reino Unido y Países Bajos) hayan entrado en Libia, acción que huele a primicias de una invasión inminente (¿nadie lo condena?).

Ni que el Nobel de la Paz Obama, arrogándose una autoridad moral que ni remotamente posee, eleve cada vez más el tono de sus amenazas.

Las grandes potencias capitalistas llevan años conspirando contra Irán.

Con la excusa ficticia de su programa nuclear bélico, han impuesto duras sanciones a ese país.

Sin embargo, quizá por lo poco creíble que pese a todo resulta el casus belli invocado, han avanzado poco en sus pretensiones de derribar el régimen de los ayatolás.

¿Será que al fin han encontrado la estrategia adecuada?

Se trataría, contagio mediante, de extrapolar las revueltas en el Magreb y Oriente Medio al territorio iraní.

Sin duda los señores del Imperio esperan que la atracción del ejemplo libio –una vez consumado– resulte irresistible a ojos del pueblo persa.

El resto sería (también) cosa suya: la demonización mediática (en realidad, ya lograda desde hace años), el acoso naval (casi otro tanto), la farsa de juicio internacional, y la invasión en “apoyo del pueblo”.

En este esquema el casus belli sería el mismo que el imputado a Gadafi: la violenta represión de su propio pueblo.

Pero con la ventaja de que con Irán podría invocarse el caso libio como precedente.

Libia tiene seis millones de habitantes, Irán setenta más.

Libia produce mucho petróleo, Irán más del doble.

Libia posee considerables reservas de crudo, Irán más del triple.

Y entretanto, aún está reciente la última (?) matanza de civiles por la OTAN en Afganistán.

Una masacre de nueve niños, hipócritamente lamentada por el emperador.

Los mismos que matan niños afganos, ¿van a pacificar Libia?

 

Niño Becerra: el término recuperación es ajeno e incompatible con España


El término recuperación es ajeno e incompatible con España

Santiago Niño Becerra –  Lunes, 07 de Marzo

Ya estamos otra vez, por todos los lados: la culpa la tienen los salarios, el que están vinculados con la inflación, el que no lo estén con la productividad. Más.

Si los salarios bajasen aumentaría la ocupación, crecería la competitividad, la economía española se recuperaría.

Bien, conocen mi postura: echar la culpa a los salarios es lo fácil: los salarios no tienen ni voz ni voto, abordar el problema de la economía española: su modelo productivo, es infinitamente más complejo y, al margen de que sea posible, o no, se tocan elementos que sí pueden defenderse, y mucho.

Vamos a ver, de la misma manera que Uds. leyeron aquí que la reforma laboral iba a fracasar (recuerden que su objetivo primigenio era rebajar la tasa de temporalidad), también aquí han leído que la demanda de trabajo aparece cuando se necesita … en base a que existan necesidades reales de factor trabajo, es decir, no se puede crear demanda de trabajo por ley.

Y no se puede independientemente de cuál sea el nivel salarial.

Lo anterior se da en todas partes, pero aquí más: el modelo productivo español (¿se han dado cuenta de que ya no se habla de eso?:

¿se habrá admitido que en incambiable?)

es intensivo en factor trabajo -estacional, mucho de él- y muy bajo utilizador de factor capital, luego la demanda de trabajo contratará el trabajo que en cada momento necesite; si la oferta de trabajo es muy elevada lo que conseguirá esa demanda es que los salarios tiendan a la baja … máxime si paralelamente se implemente una reforma laboral que lo que persigue verdaderamente es la reducción de los costes laborales.

El mensaje es diáfano: ‘Aceptad que los salarios se desvinculen del nivel de precios y la demanda de trabajo crecerá; asumid que los salarios se liguen a la productividad y los bienes que España produzca serán más competitivos; interiorizad que los salarios tienen que descender en términos monetarios y aumentará la confianza de la inversión internacional en España y la prima de riesgo española disminuirá’.

Ya lo saben: estoy en total y absoluto desacuerdo con esos planteamientos: el problema de la economía española no son los salarios.

La realidad, pienso, es mucho más simple y mucho más terrible: la tasa española de desempleo del factor trabajo no va a descender significativamente porque no puede hacerlo;

¿por qué?, pues porque hay una parte de la población activa española que ni es necesaria ni lo será en el futuro;

¿por qué?, pues porque un modelo productivo como el español intensivo en factor trabajo y con una baja utilización de capital no es el idóneo para una situación como la presente y menos para la futura en la que serán necesarias elevadísimas productividades a fin de optimizar el uso de los recursos;

¿por qué?, pues porque un modelo productivo como ese es característico de una estructura de PIB de bajo valor añadido. Y ya hemos llegado al final.

Pienso que se está lanzando una idea que no lleva adonde dice que apunta. La tasa de desempleo no va a descender en España porque la demanda de trabajo no va a aumentar, y la población española va a empobrecerse porque la renta disponible va a continuar bajando, y como ya no van a concederse créditos a mansalva, la sensación de empobrecimiento va a ser incluso mayor.

Y si me dicen que se está diciendo esto porque no hay otro argumento para bajar los salarios, pues vale, pero continuaré pensando que el mensaje no sirve para lo que se pretende.

‘Recuperación’ ya significa otra cosa diferente a lo que significaba en los 70, o en los 80, o en los primeros 2000.

‘Recuperación’ hoy es productividad obtenida a base de capital, es tecnología, es alto valor añadido, y, ¡evidentemente!, es salarios elevados, altas remuneraciones.

Y con altísimas tasas de ocupación de la población activa -muy cualificada- que sea necesaria.

¿Qué tiene eso que ver con lo que está sucediendo en España, con lo que se está hablando del futuro que le espera a España?. Pienso que poco.

El pasado Viernes un lector me remitió un mail. Al texto acompañaba una estrofa del soneto de Francisco de Quevedo ‘Miré los muros’.

“Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes ya desmoronados
de la carrera de la edad cansados
por quien caduca ya su valentía”.

¿Lo único cierto?, que el tiempo de ‘el trabajo’ ha pasado: cada vez hace falta menos, cada vez es necesaria una menor cantidad, cada vez la mayoría del trabajo tiene que ser más barato, en todas partes, pero aquí más. Esa, pienso, es la única verdad.

(Si están pensando: ‘Si un estudio dice que el número de trabajadores en negro es de cuatro millones y la EPA dice que el desempleo afecta a casi 4,7 millones de trabajadores …’, no sigan por ahí el razonamiento sería incorrecto, otra cosa es que a álguienes les interese que se razone así).

(¿Se han dado cuenta de que desde hace unos meses un día se dice ‘digo’, la semana siguiente se hace como si se hubiese dicho ‘Diego’, a la próxima lo que se ha hecho se justifica por otra razón diferente y porque se buscaba un objetivo totalmente distinto al que se dijo y, sin embargo, una semana después ya se dice otra cosa?; el método incluso se está aplicando a cosas del pasado: es como si se estuviese reinterpretando la Historia.

Los motivos de la Reforma Laboral y las razones por las que la UE no va son ejemplos de eso. Este modus operandi va a más: es útil, se dice algo, se piensa en ese algo, se hace otra cosa, se reinterpreta todo, se justifica lo que convenga en cada instante. ¡Lo que vamos a ver y a oír en los próximos meses!).

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.

No se puede hacer politica sin sentimientos


No se puede hacer politica sin sentimientos

7 Marzo 2011 | Categorías: Altermundismo |

Carlos Martínez – Presidente de ATTAC España

No se puede hacer política sin sentimientos.

No se puede hacer o elaborar discurso sin pensar en quienes sufren las consecuencias de tanta injusticia y sobre todo no se puede pensar en cómo avanzar hacia un mundo mejor, si no amamos a nuestros semejantes y luchamos por nuestra felicidad.

La de todas y todos.

A las izquierdas, a las personas transformadoras o a los justicieros, les ha sobrado en demasiadas ocasiones pragmatismo, convicciones férreas capaces de cualquier cosa o voluntad de pensar por el bien de los demás pero sin contar con ellos.

No se puede decir tranquilamente lo que es bueno y lo que no, lo correcto o incorrecto sin saber escuchar a las que sufren. Menos todavía afirmar que la gente no sabe lo que quiere.

¿Por qué tantas veces se nos llena la boca -y a mí el primero-, diciendo lo que hay que hacer, pero practicando lo contrario? Aterricemos:

No se puede decir que se beneficia a la gente sencilla y a las clases populares fastidiándolas, como de forma tan sencilla y buena describió hace poco un activista social muy apreciado, José Coy, en un acto ciudadano celebrado recientemente en Madrid.

Nadie me hace el bien rebajándome el sueldo ahora que el gasoil y la luz están por las nubes y los alimentos suben.

Nadie hace el bien a los demás precarizando el empleo u obligándole a la gente a trabajar más años,

¿Por qué no nos enfrentamos de una vez a las y los poderosos?

¿Por qué no identificamos de forma clara y contundente al menos al principal adversario, al enemigo, -si, al enemigo-?

La Banca. La Banca privada, la banca controlada en el estado español por unas cuantas familias e igualmente en Europa.

Digo y afirmo lo de la banca, porque estas líneas ni pretenden polemizar con nadie, ni son un ajuste de cuentas, pues no las tengo pendientes con nadie excepto con los especuladores, sino una reflexión personal y un llamamiento a la acción, pero con el entendimiento, la comprensión y la amistad.

La cosa es sencilla, hay que ver las lágrimas silenciosas y amargas de la víctima de un desahucio.

Hay que mirar a la cara inexpresiva de una parada o a la expresión de un padre sin futuro, la vergüenza de no poder invitar jamás en un bar o el silencio a la hora de pagar.

Hay que ponerse en la piel de la cola del paro o en la rabia de los que, trabajando, vemos como nuestros ingresos no nos llegan, o el futuro no nos es ni siquiera imaginable, por que al menos de forma individual no lo vemos ya.

Europa se ha convertido en una fortaleza de la desvergüenza.

Los mercados, es decir los bancos y los ricos, imponen su voluntad, juegan con nuestros tesoros públicos y especulan con las deudas estatales imponiendo políticas antisociales y anti populares con mil excusas que economistas y políticos mercenarios, ultra conservadores y derechistas o, lo peor, resignados y sin horizontes ideológicos de cambio imponen, a pesar de que no hay salida ni siquiera para ellos.

Hay muchos problemas en esta vieja y caduca Europa, pero el principal es la falta de ilusión y el convencimiento de que aquí hemos de vivir bien, por derecho propio, porque estamos en el más privilegiado de los mundos posibles.

El mejor de los mundos posibles en un continente que, en su parte más occidental, ni tiene casi petróleo, le faltan muchísimas materias primas, le comienza a escasear el agua y hasta hace poco, muy poco, envió millones de sus habitantes a emigrar a otros continentes, sufrió hambrunas y solo se recuperó gracias al invento del fusil ametrallador, colonizando a otros pueblos armados con lanzas, o mediante guerras llamadas mundiales.

Ahora vivimos de una capacidad tecnológica y militar que hasta hace muy poco era superior, pero que ya no solo Europa y los EE.UU la poseen.

Es más, comienzan a no ser tampoco hegemónicos en esto.

Tenemos un gobierno de facto en la Unión Europea que al final ningún parlamento controla, pero somos tan cínicos que damos lecciones de democracia a todo el mundo, sin ser conscientes de la hilaridad que comenzamos a provocar.

Hemos perdido el espíritu crítico y la dignidad.

Seríamos incapaces de emular a egipcios y tunecinos, al menos por ahora.

Mucho tienen que cambiar las cosas, pero creo que debemos comenzar por introducir el humanismo en nuestras conciencias.

La sabiduría del saber mirar hacia dentro para poder mirar hacia fuera.

El humanismo en Europa fue la antesala de la ilustración y la enciclopedia, y sin estos no hubiera surgido la Revolución Francesa y sin esta los jacobinos y sin ellos los socialistas.

Todo está encadenado: sin Rousseau, no hay Marx.

Sin gentes que sufren y se rebelan, no hay sindicatos, no hay socialismo.

Pero lo que empezó siendo compasión por el débil, acabó siendo la lucha por una sociedad de mujeres y hombres libres sin clases sociales.

Ahora no tenemos, ya al menos en la cultura dominante europea, ni siquiera compasión, y si miento

¿por qué los mercados imponen su voluntad y los banqueros ejercen el poder real?

Hay demasiadas tareas a acometer, tal vez, pero en mi humilde entender la principal y

primer problema es ser conscientes de que la ciudadanía, las clases populares, constituimos un único sujeto colectivo del cambio.

El segundo problema es que la soberanía popular que se inicia en la Francia Revolucionaria con la conquista de la soberanía nacional, están ahora en fuera de juego; es decir, es puramente formal, pues si no fuera así, no mandarían tanto los banqueros.

El tercer problema, en mi opinión, es la necesidad de constituir vínculos de conciencia, de recuperación de una cultura no manipulada y de impulso de lucha democrática para de esta forma auto organizarnos de formas diversas, en diferentes entes, pero con profundos vínculos en pos de la justicia, la igualdad, la voluntad popular.

En cuarto lugar, construir el discurso desde la práctica, pero con ejemplos sencillos y con la implicación de todas las personas activistas en luchas y reivindicaciones concretas, en barrios, empresas, facultades, institutos o mercados.

Hay finalmente otra tarea no menor, la de ser amigas y amigos, la de entendernos y buscar nuestra propia convergencia.

Me explico: si las personas que buscamos la transformación y el cambio del sistema injusto e insostenible imperante, las altermundistas, las socialistas de izquierdas y la socialdemocracia consecuente (no confundir con socioliberalismo dominante), no somos capaces de encontrarnos y enriquecernos mutuamente con nuestras reflexiones y aportaciones teóricas mutuas, reflexiones compartidas y relato enriquecedor común

¿Qué pretendemos cambiar?

¿A quiénes de las clases subalternas pretendemos convencer?

Desde la descalificación, aunque sea irónica y aparentemente sabia no lograremos nada.

Yo pretendo enriquecerme escuchando y leyendo a intelectuales de muchos ámbitos del saber y de diferentes escuelas y corrientes emancipatorias, pero ¿por qué he de denostar a quienes no piensen o interpreten el pensamiento como yo?

¿Acaso son ellos mis enemigos?

No, mis enemigos son los plutócratas, los banqueros y especuladores, los intelectuales neoliberales que mienten y engañan a la gente a cuenta de los anteriormente citados, los poderosos y sus fuerzas coercitivas y represivas, pero no otras personas que, matices aparte, comparten una visión semejante del mundo.

Estoy harto de discusiones estériles, cuando todas y todos aportan algo positivo.

Estoy hasta las narices de tener que justificar y explicar mil veces nuestros actos cuando estos son diáfanos.

Las tareas prioritarias ahora son tan claras como simples:

  • Atacar el problema de la deuda, tanto de las potencias centrales como del mundo empobrecido, y denunciar los pingües beneficios que la banca obtiene gracias a ella.
  • Desmontar el tinglado financiero de los Paraísos Fiscales, logrando además imponer ITF tanto para controlar como para recaudar a bancos y ricos que no pagan impuestos.
  • Exigir banca pública y créditos baratos para la economía social y las pequeñas empresas.
  • Defender los sistemas públicos de pensiones, edades de jubilación lógicas y no ya de viejos hechos polvo y con menos años de vida a gozar con calidad, pues la jubilación a los 67 es un atentado antisocial.
  • Enfrentarnos a la destrucción ambiental del planeta.
  • Defender lo público y el sector público con control democrático y luchar por una democracia real, ciudadana, participativa y de calidad, como principio y resumen a todo lo demás.

Pues bien, esto que es tan simple y en apariencia tan reformista, no lo consentirá jamás el sistema, si no nos rebelamos y lo imponemos.

El sistema, el capitalismo, en busca de nuevas expectativas de negocio jugará ahora con los alimentos y de forma criminal hará de la burbuja con los cereales su nuevo negocio, impidiendo cualquier intento de establecer la soberanía alimentaria… y ante esto, ¿vamos a seguir discutiendo?

Vale, que cada cual exponga sus recetas y haga sus reflexiones pues nos pueden alumbrar y siempre serán buenas, pero utilicemos los libros y revistas para leerlos y pensar, no para tirárnoslos a la cabeza.

Explicar todo esto de forma sencilla y con sentimientos es nuestra responsabilidad.

Nuestros fallos y errores son nuestros, y no de un sistema opresor que condiciona todo.

Siempre podemos encontrar excusas, pero los pueblos de la nación árabe y los bereberes norteafricanos nos han demostrado que no hay opresión ni dictadura capaz de frenar a una ciudadanía harta, con índices alarmantes de paro y empobrecida.

Desobediencia cívica: Los grandes medios de comunicación están comprados con el favor político ¡No los compres, no los difundas!


Desobediencia cívica: Los grandes medios de comunicación están comprados con el favor político ¡No los compres, no los difundas!

Los partidos políticos se sirven de los grandes medios de comunicación para publicitarse y acaban convenciéndonos de las bondades de medidas que nos perjudican.

Los grandes medios son una eslabón más en la permisividad hacia lacorrupción que hay en España.

Los grandes y exclusivos beneficios fiscales de que disfrutan, a costa de los demás, son el ingrediente que fomenta la condescendencia con la corrupetala política.

Los perjudicados por el doble rasero que se aplica con los impuestos tenemos que exigir igualdad.

Estos medios supuestamente ideologizados (ideología del lucro es la que prima tras ellos) han tratado concienzudamente el tema de los impuestos.

Unos aduciendo la necesidad y beneficios de subirlos y otros poniendo el grito en el cielo por el atropello, en cualquier caso, ambos disimulando su posición de privilegio.

Para centrar las protestas (pues el que mucho abarca poco aprieta), hablaremos de dos diarios concretos. Los más relevantes en la defensa de los intereses políticos de los grandes partidos: El País y El Mundo.

Estos dos medios,alrededor de los cuales se aglutinan otros (deportivos, etc.) son los de mayor tirada. Es por ello que son los más beneficiados por leyes y tipos impositivos ridículos para la actividad que desarrollan.

Los tipos de IVA que se aplican son tres: el normal (18%), el reducido (8%) y el superreducido (4%). El bien o servicio esta gravado con un IVA mayor o menor en función de su “calidad” de necesarios o no.

Es decir, los bienes gravados con un 18% son los de uso común, que no son imprescindibles o de consumo necesario.

En los que soportan un 8% se encuentran aquellos que son más “relevantes”, por ejemplo: se aplica a productos alimenticios y a los productos sanitarios (incluidas las gafas y las lentillas), así como aquello productos sanitarios de uso animal, al transporte terrestre de viajeros y equipajes y aéreo y marítimo con destino a Baleares, a la mayoría de servicios de hostelería y la construcción de viviendas, a la entrada a cines, teatros, circos, conciertos, bibliotecas, museos, exposiciones, etc.

Y por último, los bienes gravados con un 4% de IVA son aquellos considerados de primera necesidad (según la RAE: “dicho de una cosa: De la que no se puede prescindir”), por ejemplo: medicinas, pan común, harina, leche, huevos, frutas ,verduras (el resto de alimentos tributan al 8%), prótesis, etc.

Y además, dentro de aquello catalogado como imprescindible se encuentran los libros, periódicos y revistas con excepciones (recordemos que entre otros, bibliotecas y museos soportan un 8% de IVA o que la misma información que se ofrece un periódico se puede encontrar en internet y su acceso está gravado con un 18% al igual que el libro electrónico).

Puede caber discusión entre la posibilidad de incluir los periódicos y revistas en los grupos normal o reducido (por su carácter cultural, algunos), lo que está claro es que en ningún caso se puede comparar la necesidad de un diario con un producto como el pan, un medicamento o una prótesis.

Es decir, los grandes grupos editoriales, y dentro de ellos sus periódicos (El País y El Mundo) se aprovechan de unos impuestos muy bajos que no les corresponden y que favorecen enormemente sus ventas y en ultima instancia, la difusión de la publicidad política de los grandes partidos.

Los grandes grupos políticos se benefician de los medios que a su vez se benefician de los grupos políticos, que a su vez se aprovechan de todos (o casi todos).

Estos dos medios siempre hablan de los impuestos de los demás pero nunca desu privilegiada posición. He aquí otro estrecho vínculo más de los intereses entre política y medios, medios y política.

Si es necesario subir impuestos como el IVA a todos (el IVA superreducido no subió el julio pasado), también a ellos.

Más si cabe cuando no están, si quiera, en el grupo que les corresponde.

Es decir, no solo están gravados al menos con un 4% menos de IVA (sin justificación lícita) sino que la subida del IVA les favoreció al hacerlos relativamente más baratos.

Es por esto, que la acción de desobediencia cívica va dirigida a El País y El Mundo porque cuando todos deberíamos ser iguales y arrimar el hombro, unos no lo hacen y encima presumen de buenos. Cuando ni si quiera es lícito (que sí legal) lo que hacen.

La idea final no es sólo no comprarlos sino dejarlos de lado como medio de información (por suerte hay muchos otros) pues no nos representan. El motivo, aprovecharse de unos privilegios injustos por servir a quienes atentan contra la ciudadanía.

Desestima El País y El Mundo como una opción de información.

No los compres, no difundas sus noticias ni su publicidad. Hay muchísimas más opciones. Sólo se mueven por su interés. Además, ahora están en campaña electoral.

¿Cómo se va a acabar la corrupción si quienes los deberían denunciar contundentemente  se benefician de los partidos corruptos?

*Extracto variado


¡Únete a la desobediencia cívica y que corra la voz!

Enlaces:

Desobediencia cívica ¿Por qué? #Dcivica

Grupo en Facebook: Desobediencia cívica

Twitter: #dcivica

Relacionado:

LA PRIMERA: En la medida de lo posible utiliza lo mínimo las autopistas de peaje.

LA SEGUNDA: Por una recaudación de impuestos lícita y más justa para los ciudadanos

LA TERCERA:Si tienes una web o un blog enlaza al PP y al PSOE como se merecen

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