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Los partidos políticos se resisten a perder el control y rechazan las listas abiertas


Los partidos políticos

se resisten a perder el control

y rechazan las listas abiertas

Las listas abiertas podrían ser un instrumento para corregir déficits democráticos, pero el temor de los partidos a perder poder sobre candidatos y electorado retrasa su aplicación. Los invitados al debate de EL DÍA son partidarios de alcanzar el objetivo de forma progresiva.
27/feb/11 01:54
  • No son el único, pero sí uno de los instrumentos para profundizar en la democracia y favorecer una mayor inmediatez entre los ciudadanos y sus representantes políticos.

Las listas electorales abiertas -en las que cada votante puede elegir a sus candidatos al margen del partido por el que se presenten- son una vieja reivindicación de quienes abominan de la “partitocracia” y abogan por un sistema más participativo, pero siguen sin figurar en la agenda de los partidos políticos, algunos de cuyos dirigentes, no obstante, entienden que son parte de un modelo ideal al que debería tenderse.

Así lo reconocieron los invitados al debate organizado por EL DÍA, en el que se expusieron las posibilidades que ofrece esta medida y también las dudas que genera.

Estas últimas fueron detalladas, sobre todo, por el analista político Pedro Lasso, encargado de abrir la conversación y también de recordar que las listas abiertas ya están vigentes en las elecciones al Senado, sin que los resultados sean sustancialmente diferentes de los obtenidos en otros comicios.

La conclusión, a su juicio, es que “no funcionan” debido a la “falta de formación electoral”.

“El 90% de los votantes no sabe para qué sirve cada urna, si tiene que introducir la papeleta en la primera, la segunda, la tercera o en las tres, o en cuál de ellas debe hacerlo un ciudadano alemán. No lo sabe ni el presidente de la mesa.

Y si esto es así con listas cerradas, no digamos con las abiertas”, argumentó Lasso, que ha estudiado los resultados de las elecciones al Congreso y el Senado desde 1996 para sustentar esta tesis. “Las listas abiertas, al menos hasta ahora, no resuelven nada”, sentenció.

El escepticismo de Pedro Lasso dio paso a posiciones más optimistas. Julio Pérez, candidato del PSC-PSOE a la Alcaldía de Santa Cruz de Tenerife, cree que las listas abiertas son “un mecanismo positivo, pero no el único, para oxigenar la vida política”.

Pérez reconoció que la actividad política es percibida por los ciudadanos como “algo lejano, ininteligible y hasta aburrido” y que es necesario impulsar herramientas que la hagan más participativa.

En este sentido, las listas abiertas no deben ser “proscritas”, pero tampoco “sacralizarlas”, opinó el representante socialista, que fue el primero en introducir la idea de avanzar primero hacia “modelos mixtos”, como en Alemania. También advirtió de la conveniencia de “tener cuidado con los ámbitos electorales” en que se aplican las listas abiertas, puesto que éstas no pueden ser “un mecanismo único o rígido”.

Por parte del Movimiento Patriótico (MP), su presidente, José Luis Concepción, se mostró de acuerdo con la iniciativa, aunque precisó que “se debe tener en cuenta las estadísticas” (en referencia a los datos aportados por Pedro Lasso) y la manera en que se aplicarían en Canarias. “Lo más importante no son las listas abiertas en sí, sino cómo se aplican”. Las elecciones autonómicas e insulares son, a su entender, las más apropiadas para ponerlas en práctica. De cualquier manera, para Concepción es prioritario “dignificar la vida política” y promover una serie de medidas con las cuales “casi no serían necesarias las listas abiertas”. Respecto a la falta de cultura electoral a la que aludía Lasso, propuso realizar campañas informativas, sobre todo en televisión, para “explicar a la gente cómo votar”.

El parlamentario del Partido Popular Miguel Cabrera Pérez-Camacho avisó de que la suya es “la opinión de un diputado”, en referencia a que este asunto “no se ha debatido dentro de los grandes partidos”. Sin embargo, para él las listas abiertas son “el modelo ideal al que hay que tender”.

“Cuanto más se consolida el sistema democrático a lo largo de los decenios y los siglos, más claro se ve que las listas abiertas son el sistema que más tiende hacia la perfección”, reflexionó Cabrera Pérez-Camacho, que se refirió al modelo inglés -aunque matizando primero que en este no hay listas, sino candidaturas abiertas, al tratarse de un sistema mayoritario, y no proporcional- como “el más perfecto desde el punto de vista de la puridad democrática”.

Los 34 años transcurridos desde la llegada de la democracia suponen “un tiempo prudente para pensar en una mayor democratización del sistema electoral a través de listas más abiertas que cerradas”, afirmó el representante del PP, que en este punto lanzó la primera andanada al “aparato” de los partidos políticos, que temen “una pérdida de control sobre las decisiones en materia de candidatos” y no dan “ningún atisbo de que quieran autolimitarse” en este aspecto.

Por ello, auguró que serán necesarios “unos 25 años más” para que las listas abiertas se abran paso. “Hoy por hoy no lo veo”, se lamentó.

Fernando Ríos, de Coalición Canaria -que también dijo hablar a título personal-, recordó que en los sistemas proporcionales como el español, los partidos políticos actúan como “intermediarios” entre los ciudadanos y sus representantes. “Más que listas abiertas, podría hablarse de listas desbloqueadas”, en las que los electores puedan elegir el orden de los candidatos de un mismo partido y no confeccionar su propia lista con los candidatos de varios partidos.

Los experimentos, en casa

“Los partidos se oponen en la medida en que pierden poder y sus propios candidatos entran en disputa para ganarse al electorado”, señaló Ríos, partidario de “sistemas electorales mixtos, más adecuados y que favorezcan la inmediatez”. Sea como sea, recomendó “mucha pedagogía” y que los experimentos se realicen “con gaseosa y en casa”. De lo contrario, alertó, “pueden producirse más problemas de los que podemos resolver”.

El más ferviente defensor de las listas abiertas entre los invitados es Benito Codina, del Centro Canario (CCN), que fue quien introdujo esta propuesta en los postulados del partido. “Imbuida por los males del régimen anterior, la Constitución primó una partitocracia, que es lo que sostiene este sistema”, indicó Codina, que advirtió de que “hasta que las formaciones políticas no entiendan que son órganos de representación de la sociedad pero cada vez están más alejados de ella, no serán capaces de abordar el cambio del sistema”.

Al igual que algunos de sus compañeros, Benito Codina apostó por “dar pasos sucesivos” y buscar una fórmula para desbloquear las listas y permitir al elector decidir el orden de los candidatos.

Actualmente, el cabeza de lista es “el mascarón de proa”, explicó, mientras que los que van detrás suelen ser “relleno”. El ámbito local es “el más difícil” para emprender esta reforma, mientras que en el insular y el autonómico “sí cabría”, a su juicio.

En una segunda intervención, Pedro Lasso aseguró que “las listas bloqueadas y cerradas son lo mismo que el nombre del partido y el anagrama, sin más contenido”. El analista político hizo una analogía contundente: la de los electores africanos, muchas veces analfabetos, que eligen entre un partido y otro por los símbolos que los representan. “Deciden por el león o el elefante. Es exactamente igual”, observó.

Una de las razones por las que no se avanza hacia las listas abiertas ni se reforma el sistema electoral es que comportaría alterar los “trascendentes” aspectos financieros.

Y es que cada voto supone una determinada cantidad, pero para acceder a esta financiación es necesario obtener al menos un diputado. “Si no es así, no hay ni un euro para la campaña electoral aunque se saquen 50.000 votos”. Las consecuencias son, en resumen, el mantenimiento del “statu quo”.

Texto: GEMA JIMÉNEZ Y MIGUEL GÓMEZ Fotos: MANUEL EXPÓSITO

Lista abierta

La listas abiertas son una variante de sistema electoral de representación proporcional donde no se elige a una lista de representantes confeccionada por un partido, como es el caso de las listas cerradas, sino que se elige directamente a los propios representantes.

En términos generales, se denomina listas abiertas a cualquiera de las variedades de representación proporcional donde los votantes tienen algún tipo de influencia en el orden en que son elegidos los candidatos de un partido.

Su contrario es la lista cerrada, en el que una minoría de los miembros del partido tienen capacidad para determinar dicho orden, y el resto de los votantes no tienen capacidad alguna de modificarlo.

Además, un sistema de listas abiertas puede dar también al votante la capacidad de votar por el partido, sin expresar preferencia alguna entre las personas a elegir; en la práctica, sin embargo, es equivalente a votar por el candidato más popular o por el primer candidato de la lista.

Existen diferentes sistemas de listas abiertas, cada uno de los cuales otorga una mayor o menor capacidad al votante.

¿Qué son las listas abiertas?

By mcmurphy

Listas abiertas es un concepto muy amplio que hace referencia a una característica que se da en algunos sistemas electorales de representación proporcional. Cuando un sistema cuenta con listas abiertas los electores tienen algún poder sobre el orden en que los candidatos de un partido son elegidos. La forma en la que se articula ese poder depende de cada sistema en concreto y hay multitud de variantes.

En algunos países con sistemas de listas abiertas el elector tiene la posibilidad de votar por un partido y por su candidato preferido dentro de su lista, aunque puede no pronunciarse acerca del candidato y dejar esa elección al partido.

Luego, el número de votos individuales es el que determina el orden de los candidatos dentro de cada partido. En ocasiones, para que ese voto individual tenga efecto, el candidato tienen que alcanzar un umbral mínimo. Si no llega a él, será el orden fijado por el partido el que se considerará. Estos mínimos se aplican, por ejemplo, en Suecia.

También hay sistemas, como el finlandés, en los que sólo se puede votar a candidatos individuales. No se puede votar simplemente a un partido, sino que hay que elegir entre los candidatos que haya de dicho partido.

De hecho, para evitar que el voto por un partido sea sustituido por el voto a su candidato más popular, nadie puede presentarse en más de una circunscripción, lo que obliga a elegir entre los candidatos locales.

Otros sistemas, como el suizo o el luxemburgués, exigen la emisión de tantos votos como escaños haya en esa circunscripción. En estos casos es posible, incluso, votar a candidatos de distintos partidos o dar varios votos a un candidato.

La principal ventaja de los sistemas que cuentan con listas abiertas es que los partidos tienen un poco menos de poder y éste se traslada a los electores. No obstante, dependiendo de cómo se articule, gran parte de ese trasvase de poder puede ser sólo aparente.

Además, al tener que buscar votos para sí mismos, los políticos se ven obligados a pronunciarse sobre aspectos polémicos para que los electores conozcan sus posturas. Esto debería llevar a que los más brillantes sean los que luego obtengan escaños, sin primar tanto la lealtad al partido que elabora la lista.

La principal desventaja es que muchos candidatos puede hacer una política demasiado local.

En un sistema de listas cerradas para el candidato individual no tiene gran coste electoral tomar posiciones que puedan no ser populares en su circunscripción.

Evidentemente puede haber un coste, pero lo pagaría el partido, que pierde votos a favor de otros partidos.

Si el candidato estaba en la parte alta de la lista conseguirá escaño de todas formas. En un sistema de listas abiertas, en cambio, ese candidato se vería perjudicado en favor de otros candidatos de su mismo partido, incluso aunque el partido no pierda votos.

Esto puede evitar que se tomen decisiones poco populares, por muy necesarias que sean.

 

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Un pensamiento en “Los partidos políticos se resisten a perder el control y rechazan las listas abiertas

  1. En los pueblos pequeños, las listas son abiertas, como donde yo vivo (Castrotierra de Valmadrigal). En casas de algunos del pueblo se empadronan en diciembre y se borran en abril para poder votar al alcalde. Por ejemplo, en casa del Juez de Paz hay empadronadas 11 personas cuando viven solo tres personas. ¿Que tendrá el poder en los pueblos pequeños que no lo quieren perder?.

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