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España y el FMI: 1959 vs 2011

España y el FMI: 1959 vs 2011

 

Plan C: “Vendan tierra, vendan la empresa de electricidad (…), vendan playas para que se desarrollen el turismo y la vivienda turística”


Alberto Ullastres (ministro franquista y del Opus): «La estabilización hay que hacerla en España desde el extranjero».

Así pues, nos ha tocado la china (nunca mejor dicho). Ni devaluación, ni rescate. Sucesivos agujeros en el cinturón y sin perspectiva alguna. Le llaman “devaluación interna”, una inexplorada senda hacia el Grial de la competitividad a base de reducir las condiciones de vida a niveles parecidos a los de nuestros formidables competidores chinos.


La eurozona debería haber aprendido las lecciones de la crisis de la deuda latinoamericana. Una crisis que estuvo a punto de hundir a la banca norteamericana y que sólo se resolvió vía quitas y reestructuraciones de la deuda. A finales de los 70 la abundancia de petrodólares se tradujo en una avalancha de préstamos sin apenas condiciones sobre el subcontinente americano (los préstamos se hacían “sindicados”: participaban varios bancos – en algunos casos hasta 500 – en cada sindicato con lo cual la sensación de seguridad “sindical” era la otra cara del descontrol de la avalancha en la que muchos de los bancos prestamistas no sabían muy bien a quien estaban prestando). Como en el caso actual, sobrevino una crisis y el pánico entre los inversores. En 1981 Paul Volcker subió los intereses en EEUU al 20%. La caída de México en 1981 sería el equivalente a la caída de Lehman Brothers. Entonces, como ahora, los bancos acreedores, con una exposición que doblaba su patrimonio neto, exigieron ajustes presupuestarios y rebajas salariales. Para América Latina sería la década pérdida. La pobreza y la miseria de naciones enteras a cambio del salvataje de la banca del vecino norteño orquestado por el staff del FMI.

España y el FMI 1.0. El Plan de Estabilización de 1959

Sustitución de importaciones. El INI

A principios de los años 50, la economía española seguía funcionando bajo los mismos parámetros que habían sido un lugar común durante la Gran Depresión y la 2ª G.M.: un modelo de desarrollo basado en una rígida política de sustitución de importaciones (autarquía) e industrialización basada en la iniciativa pública, el proteccionismo, los controles de precios internos y los controles de cambios, modelo cuyos orígenes habría que buscar en la economía de guerra prusiana durante al 1ª G.M.

El INI ( fundado en 1941 por Carrero Blanco, su director durante los 20 años siguientes fue J.A. Suanzes), inspirado en el IRI -Instituto per la Riconstruzione Industriale (1937) – de Musolini, constituiría el centro neurálgico de este modelo económico, dirigista, estatista (consideraba que la iniciativa privada no era suficiente para conseguir el crecimiento económico y debía ser tutelada) y opuesto al tradicional proteccionismo conservador corporativista privado de la época de la Restauración y de Primo de Rivera.

El INI centró su actuación en tres sectores claves: la electricidad, el hierro y los hidrocarburos; y tres secundarios: los transportes, la construcción naval y la automoción. Se pretendía la formación de un complejo industrial completo e integrado para alcanzar la autosuficiencia económica de España. El criterio base era la maximización de la producción que sería absorbida y financiada por un mercado español protegido. Los recursos financieros hasta 1957 procedieron directamente de los presupuestos del Estado o de la emisión de deuda garantizada por el Estado.

La política industrial se fundamentó alrededor de tres ejes.

a. La creación de empresas públicas.

b. El control de cambios, instrumentado a través del Instituto Español de Moneda Extranjera, (un sistema de cambios múltiples que dependía del ministerio de industria y no del Banco de España). Se trataba de que las escasas divisas obtenidas no se gastaran en importaciones superfluas y se dedicaran todas a los inputs necesarios para la industrialización.

c. La reglamentación de la empresa privada (leyes industriales de 1939-40)

Problemas del modelo

A medida que se ampliaba la base industrial era preciso importar más y más bienes de equipo, materias primas y productos energéticos; pero como la producción iba destinada en su gran mayoría al mercado cautivo interior, los medios de pago exterior (divisas) escaseaban. En 1957 las reservas de divisas estaban bajo mínimos.

La industrialización se financiaba en buena parte con aportaciones estatales y emisiones crecientes de deuda pública pignorable (que los bancos podían redescontar en el Banco de España) lo cual favorecía una expansión paralela del crédito privado. La economía había entrado en una espiral inflacionista.

El deterioro de la situación económica como consecuencia de estos desequilibrios, ponía en tela de juicio la continuidad del modelo. Además, el entorno económico europeo y mundial había entrado en una fase de fuerte crecimiento que dejaba boquiabiertos a los franquistas más recalcitrantes. Europa occidental había experimentado una rápida recuperación económica gracias al Plan Marshall, había superado las trabas a los intercambios comerciales e iniciaba el camino hacia la convergencia económica.

España había quedado fuera del proceso y se iba quedando también al margen de los organismos de cooperación e integración internacional que se iban constituyendo: Organización Europea de Cooperación Económica (OECE) en 1948, Unión Europea de Pagos (UEP) en 1950, Comunidad Europea del Carbón y el Acero (CECA) en 1951, y del Euratom y la Comunidad Económica Europea (CEE) en 1957.

La reintegración al redil

En 1957-59, España miraba hacia fuera en busca de ayuda financiera y desde fuera miraban hacia España donde se percibían buenas oportunidades de negocio.

De hecho, a partir de los acuerdos (bases militares) suscritos con Estados Unidos en 1953, España estaba entrado por la puerta de servicio en algunos organismos internacionales gracias al aval de su todopoderoso tutor. La estrategia, recomendada por los norteamericanos a otros amigos poco democráticos, consistía en la incorporación paulatina a organismos de carácter técnico que funcionaban como cabezas de puente indirecto para penetrar poco a poco en las principales instituciones internacionales a las que se pretendía acceder. Así, se propició la entrada en organismos de segundo orden, como la agricultura, la alimentación, los transportes o las relaciones culturales, preparando el terreno para situar la participación española en niveles más elevados.

La negociación del Plan de Estabilización

El Plan de Estabilización de 1959 no fue un “dictamen” del FMI sino el resultado de una larga negociación de tres años (reuniones en Madrid, París, Washington, Basilea, Nueva York, … ) en la que participaron técnicos de la OECE, del FMI, del Departamento del Tesoro y de la banca privada norteamericanos junto a un amplio elenco de economistas españoles, en un prolongado y complicado toma y daca, durante el cual se elaboraron profundos y documentados estudios sobre la situación real de la economía española.

Las medidas contenidas en el Plan fueron:

. Devaluación de la peseta (60 pesetas/$) y convertibilidad exterior de acuerdo con el FMI

. Desmantelamiento progresivo de los controles de divisas y eliminación de los sistemas de cambios múltiples.

. Los controles sobre el comercio exterior se deberían desmontar sustituyéndolos por un solo arancel.

. Estabilización financiera interior: Reducción del gasto público y congelación del sueldo de los funcionarios. Reducción del salario real. Subida de los tipos de interés

. Reducción del intervencionismo del Estado en la economía.

. Permiso a las inversiones extranjeras en España, excepto en industrias de guerra, de servicios públicos y de actividades relacionadas con la información

. Amnistía de 6 meses para repatriar capitales de españoles fugados al extranjero.

En apoyo del plan se contaría con la financiación del FMI, la OCEC, el gobierno de los EEUU (en total 175 millones de dólares) y los créditos de la banca privada norteamericana como reserva.

España después del Plan de Estabilización de 1959

El Plan de Estabilización provocó una brusca pero breve recesión. En el segundo semestre de 1960 se superaba la recesión y hasta 1973, la economía española experimentaría un crecimiento espectacular sólo superado por Japón. La rapidez de los efectos sorprendió incluso a los observadores de las organizaciones internacionales.

En 1959 la balanza de pagos registró un superávit de 81 millones de dólares. La inflación se redujo desde el 12,6 por ciento en 1958 hasta el 2,4 por ciento en 1960. La inversión directa exterior hizo aumentar la productividad de las industrias y el agro. Para el turismo, que ya despuntaba como el principal sector de exportación, la convertibilidad de una peseta devaluada significó el disparo de salida que en pocos años convertiría a España en lider mundial. Turismo y remesas de los emigrantes llenaron a rebosar los cofres del Banco de España con las tan ansiadas divisas.

Después del Plan de Estabilización, la economía española siguió siendo una economía protegida que negociaba según las circunstancias los niveles de “liberalización” que consideraba oportunos en cada caso.

España y el FMI 2.0. El pre-rescate de 2011

ATTAC: ¿Dónde se vota al FMI?

José Viñals, apoderado del FMI: “los mercados tienen tolerancia cero al cumplimiento de las políticas de déficit público” y, si no se alcanzan los objetivos, “van a castigar seriamente a esas economías”

John Rathbone“Existen fuertes similitudes entre la la crisis actual europea y la crisis de la deuda latinoamericana de 1981. En ambos casos se trata de deuda en una moneda sobre la cual el país deudor no tiene ningún control y en ambos casos hay una primera fase de crédito fácil y barato seguida de una recesión global. ”


Negociación = Cero

A diferencia de 1959, nuestra segunda experiencia con el FMI está siendo vergonzosa. A finales de la década de los 50 España estaba acuciada por el agotamiento de su reserva de divisas y la inestabilidad de su modelo de desarrollo y sin embargo, negoció duro y tendido durante años porque tenía algo que ofrecer a cambio (base industrial, mercados, activos públicos, … ) y sabía que iba a obtener ventajas ciertas si negociaba bien.

El interlocutor de entonces no era un FMI reconvertido en cobrador del mazo de los mercados. Los negociadores españoles enfrentaban un organismo que aún velaba por el buen funcionamiento del sistema monetario internacional.

Nos permitieron una peseta convertible pero infravaluada con lo que ganamos en competitividad para remontar. A cambio se cedió algo en liberalización, reconversión y flexibilización y listo. España se subió al furgón de cola del tren de la bonanza económica general y al cabo de unos años ya era pasajero de segunda clase con aspiraciones a 1ª.

Ahora no hay negociación que valga. Los mercados, a través del FMI y la Comisión Europea, simplemente imponen sus draconianas condiciones (a menudo una simple llamada telefónica basta para anunciar un nuevo decreto ley al día siguiente). Los mismos “mercados” que hace unos años organizaron una burbuja inmobiliario-bancaria de órdago a base de hipotecas basura, una vez embolsados suculentos beneficios, exigen que sea el españolito de a pie quien pague los platos rotos de sus desmanes y su impericia financiera. No importa que haya un paro del 20% tras el “plan A”. Si los mercados aprietan, el tandem FMI-Comisión Europea ya tienen un “plan B” en la recámara (y por supuesto un plan C).

Un ajuste drástico, sin rescate

En mayo de 2010 se creó el Fondo Europeo de Estabilización Financiera para hacer frente a la eventualidad de una suspensión de pagos en Grecia. El Mecanismo se creó como algo provisional con una duración máxima de 3 años (en realidad se pretende hacerlo permanente vía reforma – por supuesto sin referendums ni votación parlamentaria- del Tratado de Lisboa). La dotación era de 0,44 billones de € (reforzados con la aportación del FMI de 0,31 billones de €).

El rescate implicaría que España entraría en el Mecanismo Europeo de Estabiliazación Financiera (EFSM) que, como en el caso irlandés, exigiría socializar las pérdidas de las entidades financieras (capitalizar con fondos públicos cualquier banco o caja zombie). A cambio, España recibiría una ayuda suficiente que le evitará el espectáculo de acudir a las subastas de deuda en taparrabos.

Pero en el caso de España, a diferencia de Islandia, Grecia o Irlanda, el “rescate” puede resultar muy peligroso para la Eurozona dada la magnitud de los fondos implicados. Así pues, lo que se impuso a los negociadores (sic) españoles fue simplemente que había que cumplir con las condiciones del rescate pero sin rescate. Se trataría de un plan de estabilización sin ayudas de ningún tipo.

El rescate de Irlanda (para el caso de Islandia ver: Islandia, crisis y revolución, en este mismo blog)

Los balances de los agresivos bancos irlandeses representan un 300% del PIB y fueron garantizados en su momento por el gobierno neoliberal. Irlanda es un país pequeño pero a la hora de evaluar el riesgo hay que multiplicar por 3.

Durante el rally que desencadenaron los mercados en primavera se creó la European Financial Stability Facility (EFST, 9 May 2010) para prestar al 6% a Irlanda a 5 años y evitar, de momento, la suspensión de pagos, un respiro a cambio de agravar aún más su enorme endeudamiento público.

Mientras, la Comisión y el FMI, diseñaron el rescate que en la práctica es un plan, a medida de los bancos acreedores, para garantizar que sea el sufrido contribuyente irlandés el que satisfaga las deudas contraídas por la banca zombie irlandesa con la banca de Europa occidental. Irlanda reconoce como públicas todas las deudas malas y recibe a cambio el préstamo del rescate con lo cual se libra, por un tiempo, de acudir a las cada vez más usureras subastas de los mercados.

El resultado: Irlanda, que sólo hacía 88 años que se había independizado de Inglaterra, cede su soberanía económica a la Comisión y al FMI. Se rescata a los ludópatas financieros y a los irlandeses, que los bomben. Emigración en masa, endeudamiento de hijos y nietos y bisnietos y estancamiento económico permanente.

Imposible devaluar

Las intervenciones del FMI en Grecia e Irlanda, son las primeras en la historia que no vienen acompañadas de una devaluación de la moneda local como prerrequisito de la recuperación. En realidad les importa un comino que Irlanda o Grecia se recuperen. Lo importante es que paguen; y punto.

Sin embargo, a diferencia del caso español, parece ser que tanto los irlandeses como los griegos o los islandeses, no tienen las tragaderas tan amplias para engullir semejantes desaguisados. Los islandeses sometieron a referéndum al FMI que salió trasquilado de las urnas. En Irlanda el Fine Gael centró su campaña en el repudio y la renegociación y Enda Kenny, el ganador de las elecciones, ya se ha apresurado a anunciar que “El rescate financiero es malo para Irlanda y malo para la UE

Salir del euro? rescatar a España?

Salir del euro implica que España, (o Italia o Portugal, o Bélgica, …) hoy teóricamente solventes en euros, dejarían de serlo a todas luces al tener que retornar euros (o su equivalente en francos, florines o marcos) a cambio de su antigua moneda devaluada. Salirse del euro para estos países significaría la suspensión inmediata de pagos con sólo anunciarlo.

Tampoco les interesa a los alemanes y holandeses salirse del euro. El crecimiento alemán se basa en sus exportaciones de bienes y servicios (50% del PIB), en su mayoría dirigidas a la Eurozona. Con un marco alemán revaluado frente a la peseta, el escudo, la lira o la libra irlandesa, y por supuesto el dólar, el yen o la libra británica, la caldera exportadora germánica literalmente implosionaría.

Entonces salvar al euro implicaría rescatar a España?

Pues no. España no puede ser rescatada fácilmente como en los casos de Grecia e Irlanda. Su endeudamiento publico y sobre todo privado (convirtiéndose rápidamente en público vía SIPs EPAs y FROB) es del orden del medio billón de euros y, en caso de pánico de los mercados, ningún fondo ad-hoc lo aguantaría. Si no se vuelve a la senda del crecimiento esta deuda (que no hace más que aumentar) se va haciendo más y más insolvente. Y España ya tiene muy poco con que responder (AENA, la lotería, el Prado, playas, ….). Décadas de liberalismo han liquidado (y malbaratado) prácticamente todo el patrimonio estatal heredado de la época del franquismo.

Así pues, nos ha tocado la china (nunca mejor dicho). Ni devaluación, ni rescate. Sucesivos agujeros en el cinturón y sin perspectiva alguna. Le llaman “devaluación interna”, una inexplorada senda hacia el Grial de la competitividad a base de reducir las condiciones de vida a niveles parecidos a los de nuestros formidables competidores chinos. Y mientras, nuestras grandes firmas del IBEX registrando beneficios sorprendentes o quizá no tan “sorprendentes”.

Más sobre el tema:
Lorenzo Delgado Gómez-Escalonüla: El ingreso de España en la
Organización Europea de Cooperación Económica

Esther M, Sánchez Sánchez: El auge del turismo europeo en la España de los años 60

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