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Especulación y crisis alimentaria. De la burbuja inmobiliaria y financiera a la burbuja alimentaria

Especulación y crisis alimentaria. De la burbuja inmobiliaria y financiera a la burbuja alimentaria

 
Fondo especulativo en alimentos promocionado por Catalunya Caixa (sic)

Crisis alimentaria 1.0. vs crisis alimentaria 2.0.

Jayati Ghosh: “Los ricos especuladores han montado un casino donde las fichas son los estómagos de cientos de millones de personas inocentes”

La crisis alimentaria del 2007-2008 no fue un fenómeno coyuntural o extraordinario. Enfrentamos un problema estructural profundo generado por la vorágine neoliberal que ha convertido al sector en un medio fundamentalmente inseguro y proclive a la especulación inmisericorde.

El capitalismo en su fase colonialista tiene en su haber una extensa sucesión de crisis alimentarias (post en este mismo blog), pero todo apunta a que este siglo va a ser el siglo de las hambrunas y las revueltas alimentarias resultado de los rallies especulativos que van a irse sucediendo al son que marcan los mercados.

Causas de la crisis alimentaria 1.0.

En el sur de África no hubo sequía (la habitual causa del hambre y la malnutrición). Los mercados rebosaban de comida. Pero los precios se habían doblado en un lapso de pocos meses. Tampoco había ninguna evidencia de que los comerciantes locales estuvieran reteniendo el grano… Se repitió la misma historia en más de 100 países pobres y las revueltas del hambre se sucedieron por todo el planeta.

Causas estructurales

Durante la crisis alimentaria de 2007-2008, los medios de comunicación centraron la atención en algunos de las evidentes desequilibrios estructurales (agotamiento de los acuíferos, desertización, cambio climático, agotamiento y/o desaparición del suelo, precio del petróleo, ….) que habrían reducido la oferta, dejándose las verdaderas causas (los movimientos especulativos) en el tintero.

En realidad la oferta no se redujo: el Consejo Internacional de Cereales indica que la producción mundial de trigo aumentó en ese período.

Otra de las causas aducidas (el factor China) serían los cambios en los hábitos de consumo – más carne – de la “nuevas clases medias” de los BRICs (Brasil, India, China) que habrían generado un tirón de la demanda de alimentos. La profesora Jayati Ghosh del Centro de Estudios Económicos en Nueva Delhi ha demostrado que la demanda disminuyó en un 3% durante el período de alza de precios.

Otro elemento extensivamente citado fue el aumento en la producción de biocombustibles. Evidentemente, los nefastos subsidios para el desvío de la producción de maíz a los depósitos de los automóviles jugaron un papel, pero, por sí solo, no pudo ser suficiente como para que el precio del arroz subiera durante un solo año (2006) un 320%, el trigo un 80% o el maíz un 90%.

Aumento del precio del petróleo? En este caso el petróleo entró a formar parte del mix especulativo (petróleo + alimentos)

Causas conyunturales

El colapso inmobiliario generó una retirada desordenada de fondos en busca de algo más seguro. Goldman Sachs dirigió la tropa sobre el mercado de alimentos de forma que aunque la oferta y demanda reales siguieron en los mismos niveles que en los años anteriores, la demanda de derivados en alimentos se disparó, generando una imparable escalada en los precios que desencadenó la 1º crisis alimentaria del siglo. (la burbuja no pinchó hasta el verano de 2008)


A partir de julio de 2008 los precios de los alimentos (y resto de commodities) colapsaron. La burbuja especulativa de deshinchó de golpe con lo que quedaba bien a las claras que todos los factores citados no eran los responsables de la escalada. El único responsable había sido la especulación.

Resulta aleccionador que los cultivos que no se negociaban en estos mercados ( yuca, mijo, papas, …) tan solo subieron un poco como resultado del contagio.

Causas de las crisis alimentarias 1.0. y 2.0.

Neoliberalismo e inseguridad alimentaria.

Veinte años atrás, muchos países en desarrollo tenían mecanismos diseñados para mantener un precio relativamente constante para los alimentos. Tarifas sobre importaciones protegían a los campesinos locales de las fluctuaciones en los precios mundiales. Los gobiernos administraban oficinas agrarias que adquirían el grano de sus campesinos por encima del precio cuando los precios mundiales eran bajos y obligaban a vender por debajo de los precios mundiales cuando estos eran altos. Ello daba una seguridad a los granjeros del país y mantenía un nivel asequible de precios para los consumidores. Además el gobierno solía organizar programas agrarios de ayuda, investigación tecnológica, cooperativas, etc.

Las políticas agrícolas neoliberales de los últimos 20 años (desinversión pública en el sector agrícola, disminución de los stokcs de seguridad públicos, sustitución de cultivos tradicionales por cultivos para la exportación y la reestructuración del mercado agrícola a favor de unas pocas multinacionales que controlan toda la cadena de producción y distribución, suministrando los insumos y acumulando los beneficios en la comercialización, …) han convertido el sector en un medio estructuralmente inseguro y por tanto propicio a los asaltos especulativos.

Cuatro multinacionales Cargill, Archer Daniels Midland (ADM),Bunge y la francesa Louis Dreyfus, controlan el 70 por ciento del comercio mundial de alimentos.

Se ha instaurado un supermercado agrícola global para consumidores sumisos, organizado por multinacionales en régimen de oligopolio como Cargill, Monsanto, ConAgra, Kroger CO y Archer Daniels Midland, que suministran los insumos y comercializan la producción hasta el mismo consumidor con la colaboración inestimable de Wall-Mart, Tesco o Carrefour. Controlando con sus lobbys la formulación de las normas de comercio que rigen el sistema alimentario, esas empresas están en una posición perfecta para convertir la escasez de alimentos en pingües beneficios y eso es lo que están haciendo. Hemos permitido que un minúsculo clan de ejecutivos de empresas decidan como se ha de alimentar toda la población del planeta.

Desregulación financiera y crisis alimentaria

La desregulación financiera ha generado la aparición de sofisticadas formas de especulación en los mercados de “commodities”

En 2000, La Commodity Futures Modernization Act desreguló el Mercado de materias primas en los EEUU permitiendo las operaciones over-the-counter (fuera de toda regulación o supervisión por parte cualquier agencia de control) abriendo el mercado de alimentos a cualquier tipo de inversores incluidos incluidos hedge funds, fondos de pensiones y bancos de negocios, sin ningún límite a sus posiciones.

Desde hace más de un siglo, los agricultores inventaron el mercado de futuros para protegerse contra el riesgo de las malas cosechas. Un agricultor en enero vende su cosecha (que recogerá en agosto) a un comerciante en agosto a un precio fijo (100 €), más bien barato. Si la cosecha en verano es buena sabe que va a perder algo de dinero, pero si la cosecha sale mal o se produce el hundimiento de los precios mundiales, el cobrará el precio pactado en enero. La regulación sólo permitía intervenir a las empresas con un interés directo en el sector.

En los años 1990, Goldman Sachs y otros presionaron para abolir la regulación que impedía su intervención. De repente, estos contratos se convirtieron en “derivados” que podían ser comprados y vendidos por agentes que no tenían nada que ver con la agricultura.

A partir de 2000 la legislación permitió el uso de acuerdos swap con el fin de poder tomar posiciones a largo plazo en índices de materias primas. Se trata de contratos a futuros que pueden prolongarse (roll over o peloteo) indefinidamente: (cuando se acerca el vencimiento del contrato se sustituye por otro, y así una y otra vez, de forma que se puede mantener una posición alcista indefinidamente. Así pues el contrato de venta de arroz a futuros se convierte (de la mano de la banca de negocios ) en un “producto financiero” más de la economía casino.

Los fondos en índices sobre el precio de determinados alimentos se negocian en el mercado sin adquirir nunca la propiedad de la mercancía en cuestión y el apalancamiento en las posiciones es enorme.

Así pues, a partir de 2000, el mercado de alimentos se convirtió en un mercado en el que la influencia de los fenómenos naturales cedía la batuta al enfermizo ánimo de los inversores.

Los fondos de inversión controlan en la actualidad entre el 50% y el 60% del trigo comercializado en estos mercados. La cifra de la inversión especulativa en “commodities” aumentó de 5.000 millones de dólares en el año 2000, a 175.000 millones de dólares en 2007.

Como en el caso de otros mercados financieros, el mercado de alimentos es proclive a las asimetrías de la información y al comportamiento en enjambre en el que las tendencias son iniciadas por un reducido número de grandes operadores.

Se estima que la demanda especulativa de futuros en commodities aumentó entre un 60% y un 80% desde 2008. En 2010 el fondo hetge Armajaro compró 240.000 tm (más del 7% de la producción mundial) de cacao consiguiendo disparar el precio en unos meses.

En la actualidad el mercado alimentario es un mercado especulativo desnaturalizado que lanza señales erróneas. El resultado es una enorme volatilidad en los precios que conlleva adversos efectos tanto para los cultivadores (excesos o reducciones de siembras desfasados con respecto a las necesidades reales) como para los consumidores sobre los que sólo se repercuten de inmediato las subidas.

Expansión monetaria y especulación

En 2010 el precio del maíz subió un 52%, el trigo un 49%, el café un 53%, el algodón un 119%, …, cobre, petróleo, gas, ….

Tipos de interés cercanos al cero y expansión desenfrenada de la oferta monetaria (helicópteros monetarios) han dejado a disposición de las compañías financieras enormes cantidades de fondos sin otra colocación rentable (la economía real no rinde) que no sea la especulación. Fondos Hedge, bancos de inversiones y fondos de pensiones están entrando a saco en el mercado de “commodities” de forma que los precios de los alimentos y la energía están superando los de la crisis global de 2007-2008, niveles que de seguro van a generar que millones de personas pasen hambre y se produzcan revueltas por doquier.

De la burbuja inmobiliaria y financiera a la burbuja alimentaria

Los tres mayores “dealers” en derivados sobre alimentos son Bank of América, Goldman Sachs y JP Morgan. Los mayores actores europeos en el negocio son Credit Suisse, Deutsche Bank, HSBC, Rabobank y UBS. Un billón de dólares inoculados desde Wall Street, Londres y Frankfurt.

Tras el descalabro de las hipotecas titulizadas, los derivados en commodities constituyen en la actualidad el principal negocio de la economía casino. La burbuja inmobiliaria y crediticia es ahora una burbuja alimentaria. Los bancos de negocios, diseñan contratos y productos, cobran suculentas comisiones como asesores e intermediarios, cobran intereses por el apalancamiento de sus clientes especuladores, (fondos hedge) … o negocian swaps por su propia cuenta organizando un rally en el que actúan como cabeza del enjambre. Son negocios en los que siempre ganan.

Así pues bancos de negocios y avispados inversores (muchos de ellos rescatados recientemente con fondos públicos) junto a grandes compañías alimentarias y petroleras sacarán pingües beneficios a costa de los agricultores y consumidores de la aldea global. Sin embargo las revueltas alimentarias pueden convertirse en revoluciones poco amables con los mercados y las multinacionales.

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