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Archivo para el día “mayo 28, 2011”

Bancos que especulan con los alimentos


Publicado por Miguel Jara el 28 de mayo de 2011

Les habrá llegado por correo electrónico una convocatoria del movimiento 15M animando a que saquen el próximo lunes día 30 de mayo de su banco convencional 155 euros en señal de protesta por la crisis de las que son directos responsables. Resulta que Catalunya Caixa ha lanzado un nuevo depósito financiero llamado 100% Natural. Ese curioso nombre responde a que opera con alimentos, en concreto con el maíz, el café y el azúcar. Organziaciones como Veterinarios sin Fronteras,Mundubat y la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) han montado una campaña de denuncia de estas prácticas pues consideran que  herramientas financieras como esta contribuyen a la especulación alimentaria y al incremento desmesurado del precio de los alimentos -ayer publicábamos una foto imprescindible al respecto-, un incremento que empuja al hambre y a la pobreza a los sectores más vulnerables de la sociedades.

Los precios mundiales de los alimentos están por las nubes. La especulación alimentaria, como la que promueve Catalunya Caixa, ha sido indentificada como una de las causas más importantes de esta crisis por entidades como el Banco Mundial, la Naciones Unidas, la FAO, la Unicef o el Relator Especial para el Derecho a la Alimentación de la Naciones Unidas. Con la comida no se juega, no se especula con ella, la alimentación es un derecho humano y debemos exigir que los mercados financieros no coticen con ese derecho como si de juguete se tratara para el lucro desmesurado de unos y el empobrecimiento de la mayoría.

Como dice mi amigo Pedro López, nuestros afamados finacieros están que se salen. Después de habernos metido en el berenjenal en el que estamos no paran de crear nuevas respuestas imaginativas para seguir forrándose. Depósito 100% natural, natural que te mueras cuando no puedes pagar la comida.

Yo no sé si ya han hecho el cálculo de cuantos muertos hacen falta para que te salga a cuenta, pero seguro que se superan todas las expectativas. Negocio seguro.

Si quieren pueden firmar esta campaña.

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Por un Sistema Público de Cajas de Ahorros. Hay que nacionalizar Caja Madrid-Bankia


Por un Sistema Público de Cajas de Ahorros. Hay que nacionalizar Caja Madrid-Bankia

Al calor del auge inmobiliario, las Cajas aceleraron su carrera desbocada por abrir sucursales en todo el país, entrando en competencia entre ellas en lugar de centrarse en sus respectivos territorios y buscar la colaboración entre las distintas entidades.

Firmado por:

Piedad García de Castro (ex-Vicepresidenta de Caja Madrid), Francisca Ruiz López (ex-Vicesecretaria de Caja Madrid) y Juan Sotres Menéndez (ex-integrante de la Comisión Ejecutiva), los tres fueron miembros del Consejo de Administración de Caja Madrid por los impositores; Jordi Escuer, Liliana Pineda y Paloma Martín Torpedo, miembros de la Presidencia Regional de Izquierda Unida-Comunidad de Madrid; y ATTAC-MADRID
. Rebelión

Los arriba firmantes hacemos un llamamiento a la constitución de una “Plataforma por la nacionalización de las Cajas de Ahorros” algo que, en la Comunidad de Madrid se concreta en la exigencia de la nacionalización de Caja Madrid-Bankia. Puedes firmar en apoyo de esta reivindicación y ponerte en contacto con nosotros, a través de la web http://www.nacionalizacioncajamadrid.wordpress.com y el correo electrónico nacionalizarcajamadrid@gmail.com

El Gobierno de Rodríguez Zapatero, respaldado por el PP, está forzando la conversión de las Cajas de Ahorros en bancos privados. Amparándose en la nueva legislación estatal, el Ejecutivo de Esperanza Aguirre ha aprobado una Ley de Cajas de Ahorros de la Comunidad de Madrid para privatizar Caja Madrid. La crisis económica se ha convertido en la excusa de los gobiernos estatal y autonómicos, alentados por el Banco de España, para tomar estas medidas. Su objetivo es permitir a los bancos privados y grandes fondos de inversión —privados y públicos, incluidos los fondos soberanos de varios países— hacerse con el control de los ahorros depositados en las Cajas. Ese proceso no está por venir, sino que ya ha empezado. La privatización de Caja de Madrid, a través de la creación de BANKIA junto con otras seis Cajas (de Castilla León, La Rioja, Cataluña, Canarias y la Comunidad Valenciana), pondrá en manos de estos inversores unos 150.000 millones de euros de los ahorros de los madrileños. Las peores consecuencias de estas medidas las sufrirán las familias trabajadoras. Frente a ello, nosotros reclamamos la nacionalización de Caja Madrid-BANKIA, y queremos que este sea el primer paso hacia la nacionalización del conjunto de las Cajas, para crear un Sistema Público de Cajas de Ahorros que permita emplear sus recursos en provecho de la mayoría de la sociedad, y no de una minoría cada vez más rica.

La conversión de las Cajas en bancos privados no asegura un buen uso de nuestros ahorros. Todo lo contrario, al convertirse en entidades plenamente privadas y desligadas del objetivo social, susceptibles de ser vendidas al mejor postor en cualquier parte del planeta, su volatilidad se incrementa y el riesgo de que nuestros ahorros desaparezcan por una mala gestión se multiplica. Importantes bancos han quebrado en el mundo, y muchos más lo habrían hecho si no se los hubiera sostenido con dinero público a través de los Estados y los bancos centrales, incluso mediante su nacionalización, en algunos casos. Los gobiernos se han endeudado para salvarlos y, ahora, nos exprimen a todos a través de la deuda pública, forzando el recorte de salarios, pensiones y empleo público y de los gastos sociales. Los grandes bancos españoles han sido las entidades financieras europeas que más dinero han recibido del Banco Central Europeo (BCE). El BCE les presta el dinero a tipos en torno al 1% y, a su vez, ellos lo prestan a otro mucho más alto, por ejemplo al Gobierno español. Si no hacemos nada, también se adueñarán de las Cajas y de nuestros ahorros para utilizarlos en su beneficio.

De la misma forma que quieren privatizar el Canal de Isabel II, y aquellos servicios públicos, como la Sanidad y la Educación, que puedan resultar rentables para las empresas privadas, las Cajas son un bocado muy apetitoso para los grandes inversores, empezando por el Banco Santander y el BBVA. Hace décadas que aspiran a ello y la crisis les ha brindado la excusa perfecta. Las Cajas tienen unos activos totales de 1.280.734 millones de euros, o sea, más de un billón de euros, (datos de la Confederación Española de Cajas de Ahorros, CECA, de diciembre de 2009), cerca del 50% del sistema financiero español. Y dieron beneficios, 3.403 millones de euros en 2010, después de haber dedicado grandes cantidades a sanear sus cuentas. En plena batalla entre todas las entidades financieras por obtener liquidez, la privatización de las Cajas les vendría a los bancos como anillo al dedo.

En definitiva, pelear por hacer públicas las Cajas es un paso necesario para detener y revertir la oleada de medidas económicas que las instituciones de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, y nuestros gobernantes, llevan imponiéndonos desde que empezó la crisis, y cuyas consecuencias son regresiones constantes en los derechos de los trabajadores y el recorte del gasto social. Todas estas medidas regresivas vienen con el respaldo de centros académicos, preferentemente de economistas neoliberales —premios Nobel incluidos— y de grupos de presión organizados en fundaciones empresariales, que pretenden dar a dicha actuación una apariencia “científica”. Son estos mismos centros y lobbys los que nutren de ejecutivos a la banca y las grandes empresas, así como proporcionan a los responsables económicos de las instituciones públicas encargadas de aplicar los ajustes.

Exigimos responsabilidades

Aunque la situación varía de unas a otras, las Cajas han sido mal gestionadas. A pesar de ser entidades con “finalidad social”, en lugar de promover la vivienda de protección pública han sido las principales entidades financieras involucradas en el negocio de la vivienda privada, invirtiendo y financiando a las inmobiliarias, por un lado, y concediendo créditos hipotecarios para la compra de vivienda, por otro. Esta actividad ha sido muy lucrativa hasta el fin de la burbuja del “ladrillo”. Es sonada la concesión de un crédito de 1.000 millones de euros de Caja Madrid a la inmobiliaria Martinsa-Fadesa, que ha protagonizado una de las mayores quiebras españolas.

Además, se han dedicado a invertir en proyectos tan cuestionables socialmente como parques de atracciones (Warner, Terra Mítica…), sanidad privada, etcétera. También ha habido casos de empresas de consejeros de las Cajas que recibían importantes créditos, como el de Díaz Ferrán, cuyas empresas obtuvieron créditos por importe de 23,5 millones de euros de Caja Madrid, sin garantías suficientes y contraviniendo los Estatutos de la entidad. El Banco de España ha multado a los directivos y al Consejo de administración de Caja Sur, por motivos similares.

Al calor del auge inmobiliario, las Cajas aceleraron su carrera desbocada por abrir sucursales en todo el país, entrando en competencia entre ellas en lugar de centrarse en sus respectivos territorios y buscar la colaboración entre las distintas entidades.

Finalmente, emulando a los bancos, los altos directivos se han puesto sueldos millonarios. En una muestra de la falta de transparencia de esta instituciones, los salarios individualizados de éstos se desconocen ya que sólo se dan cifras globales. En 2010, el Consejo de Administración de Caja Madrid, de 22 miembros, percibió más de 17 millones de euros. Diversas fuentes establecen que su anterior presidente ganaba más de 3 millones de euros anuales, y de su actual presidente, Rodrigo Rato, no tenemos datos. Y todo esto con el respaldo de los integrantes de los consejos de administración, muchos de ellos representando a partidos de izquierda y sindicatos de clase.

Así pues, hay que hacer auditorías públicas de las Cajas para conocer su realidad y exigir responsabilidades a quienes las han gestionado:

– sus altos directivos;

– a los que debían supervisarlas y establecer su política, los miembros de sus consejos de administración y comisiones de control —integradas por representantes de las comunidades y ayuntamientos, sindicatos, patronal, partidos políticos, entidades diversas y representantes de los impositores—;

– a los sucesivos gobiernos, estatales y de las comunidades, que permitieron o propiciaron esta actuación;

– a la entidad que tenía la obligación de vigilar su actividad financiera, el Banco de España.

Todos ellos son responsables de un mal uso de nuestros ahorros.

La bancarización no es la solución, sino el problema

¿Van a resolverse los problemas de las Cajas con su transformación definitiva en bancos? En absoluto. Precisamente éstos son consecuencia de haber actuado más como bancos privados que como entidades con finalidad social. Por el contrario, su bancarización conllevará la destrucción de cerca de 30.000 puestos de trabajo y de uno de sus principales efectos positivos y seña de identidad, la Obra Social. Sólo en Bankia se destruirán unos 4.000 empleos, la mayoría de Caja Madrid, cuya Obra Social se verá reducida a la mitad.

La Obra social ha estado lejos de jugar el papel que debería. Ha sido insuficiente. La cantidad invertida en ella por las Cajas ha supuesto, por término medio, un 25% del total de sus beneficios. Y, en gran medida, se ha usado para la autopromoción. En 2008, un tercio de la misma se dedicó a actividades culturales y de ocio dirigidas a segmentos de nivel adquisitivo medio y alto. Aun con estas carencias, la Obra Social sí juega un importante papel afectando a la vida de muchas personas, puesto que las Cajas tienen una buena cantidad de instituciones sociales muy útiles como bibliotecas, centros de día para mayores, salas de exposiciones, centros escolares para disminuidos, centros culturales, etc. A pesar de las declaraciones de intenciones, la transformación de las Cajas en bancos, que supeditará su actuación a la ley del máximo beneficio, será el fin de la Obra Social a medio plazo.

A pesar de la mala gestión, no es cierto que las Cajas estén peor que los bancos. Mientras ellas están más expuestas al crédito inmobiliario, los otros tienen muchos más problemas con los créditos al consumo y a las empresas. Sin embargo, a las Cajas se les exige unos requisitos mayores, obligándolas a buscar recursos en el mercado de capitales y a transformarse definitivamente en bancos. Para ello, se les permite emitir acciones y se abre la puerta de los consejos de administración al capital privado.

¡Vamos a pagar con dinero público la privatización!

Esta operación emplea grandes cantidades de recursos públicos. Las Cajas han recibido créditos o ayudas públicas, principalmente a través del Fondo de Restructuración Ordenada Bancaria (FROB), por importe de 16.264 millones de euros, y necesitarán más. Ese dinero permitiría dar los primeros pasos para su nacionalización. El Sistema Institucional de Protección (SIP) que lidera Caja Madrid ha establecido su valor contable en 10.240 millones de euros para su futura salida a Bolsa, y ha recibido 4.465 millones de ayuda del FROB. Estas ayudas se otorgan en forma de “participaciones preferentes” que no comportan derechos políticos. Si se hubieran dado a cambio de acciones, el Estado sería propietario del 43,6% de la entidad. Sin embargo, estos recursos se están empleando para sanearlas y entregarlas, posteriormente, a manos privadas. Un negocio muy rentable que se presenta como si los bancos privados hicieran un favor a la sociedad, cuando la realidad es la contraria: les damos nuestros ahorros, mientras les ayudamos a enjugar las deudas con dinero público.

En consecuencia, la entrega al capital privado de las Cajas no evitará gastos al erario público pero sí lo privará de dotarse de una importante fuente de ingresos y de una palanca financiera imprescindible para resolver los problemas sociales. No son aceptables propuestas como la que hace el Partido Socialista de Madrid(PSM) para la creación de un banco público regional mientras respalda la privatización de las Cajas. Dicho banco, una especie de Instituto Oficial de Crédito (ICO) en miniatura, tendría un fondo de 650 millones de euros que se obtendría a través de la emisión de deuda pública por parte de la Comunidad de Madrid (suponiendo que el Gobierno central se lo permita, dada su insistencia en recortar el gasto público). Así, se trataría de un banco con recursos insuficientes, minúsculos al lado del peso económico de la entidad que se privatiza, Caja Madrid, y sólo contribuiría a endeudar más a la Comunidad, una deuda que pagaríamos los de siempre. Resulta llamativo que esta medida del PSM suponga una cantidad casi equivalente a lo que se deja de ingresar anualmente por la supresión del impuesto de Patrimonio, algo que hizo Esperanza Aguirre con el respaldo de Tomás Gómez. Se nos han quitado unos ingresos provenientes de las rentas más altas del impuesto de Patrimonio y, por otro lado, se nos propone que los 650 millones los paguemos todos a través de más deuda pública. En definitiva, la propuesta es más bien una hoja de parra tras las que ocultar la operación con Caja Madrid, no una alternativa real.

Necesitamos una banca pública al servicio de la sociedad

Sin embargo, existe una alternativa a todas estas medidas. En lugar de una “contrarreforma” en beneficio de la minoría más rica de la sociedad, necesitamos una reforma de las Cajas para que éstas se pongan al servicio de la mayoría. La única forma de conseguirlo es transformándolas en públicas, posibilitando que su gestión sea establecida y supervisada democráticamente. Para ello, dado que son entidades privadas, no hay otro camino que su nacionalización. En la Comunidad de Madrid eso nos conduce a reivindicar la NACIONALIZACIÓN DE CAJA MADRID-BANKIA. No obstante, sabemos que esta medida también debe plantearse a nivel estatal. ¿Por qué los ahorros de la sociedad deben ser gestionados por entidades privadas cuyo único objetivo es el beneficio de una minoría de multimillonarios? ¿Es que no hemos aprendido nada de la crisis? La administración de nuestros ahorros adquiere tanta importancia que debería ser considerado un servicio público, a salvo de los especuladores. Por eso necesitamos una banca pública, y el primer paso para crearla es la conversión de las Cajas en entidades públicas.

En consecuencia, hacemos un llamamiento a las entidades sociales progresistas y ciudadanos críticos, a la constitución de una “Plataforma por la nacionalización de las Cajas de ahorros”, para que denuncie esta política, movilice y exija:

1. Derogación de todas las medidas legislativas que abren la puerta a la conversión de las Cajas en bancos privados. Hay que promover todas las medidas jurídicas posibles para frenar su aplicación.

2. Realización de auditorías por los organismos públicos competentes, de todas las entidades financieras que nos permita saber cuál es su situación real. Sus resultados se expondría públicamente y de forma comprensible para toda la población. Queremos conocer qué se ha hecho con las decenas de miles de millones de euros que han ganado los años pasados, exigiendo responsabilidades a sus gestores y a los encargados de su supervisión. Cese inmediato de todos aquéllos responsables que hayan contravenido la finalidad social de las Cajas, sus estatutos o que han promovido prácticas lesivas para dichas entidades.

3. Conversión de las Cajas en entidades públicas mediante su nacionalización. El dinero público que se ha empleado en su apoyo no debe retirarse en el plazo de cinco años, como está previsto, sino convertirse en participaciones públicas en el capital social de la Cajas, y que se tomen las medidas necesarias para nacionalizar el resto. En la Comunidad de Madrid exigimos la nacionalización de Caja Madrid-Bankia, y promoveremos que, en todas las comunidades autónomas con entidades implicadas en la formación de Bankia, se desarrolle esta misma iniciativa.

4. Creación de un Sistema Público de Cajas de Ahorro, en sustitución de la CECA, mediante la mutualización de las diferentes Cajas, conservando la autonomía en la gestión y la operativa de las mismas, manteniendo cada una de ellas su vinculación con la actividad económica de su territorio, evitando duplicidades y solapamientos, y con una coordinación estatal fundada en el principio de la solidaridad. Instamos a los partidos de la izquierda a presentar las propuestas legislativas necesarias.

5. Fin de los sueldos millonarios de los altos directivos, estableciéndose un régimen salarial equivalente al que tienen los trabajadores de las administraciones públicas. Basta de “milloneuristas”. Revisión de los privilegios corporativos y establecimiento de condiciones dignas para todos los trabajadores de las Cajas, sus fundaciones y su Obra social, eliminando cualquier discriminación, suprimiendo la precariedad laboral y estableciendo un sistema de contratación por oposición, que sea transparente y objetivo.

6. Revisión de la actuación en los consejos de administración de empresas participadas por las Cajas, para asegurar que la actuación es correcta financiera y socialmente, sin tratos de privilegio ni respaldo a políticas regresivas en el terreno social, laboral o ecológico.

7. Garantía de un mejor trato a los impositores favoreciendo financieramente las cuentas nómina, que afectan a trabajadores y pensionistas, garantizando que sean ellos los beneficiados y no las empresas. Además, hay que asegurar una información transparente y comprensible para todos los clientes sobre la situación de sus entidades. Fin a la política de deshaucios de las familias que acrediten la imposibilidad de pagar su primera vivienda, y puesta a disposición de las administraciones públicas del stock de casas de las Cajas para contribuir a crear un parque público de vivienda en régimen de alquiler, a precios asequibles, a fin de que se cumpla el derecho constitucional a una vivienda. Las administraciones públicas utilizarán para todas sus actividades financieras a las Cajas públicas.

8. La gestión de las Cajas será democrática, pública y conocida por toda la sociedad, rindiendo cuentas de la misma periódicamente en los respectivos parlamentos autonónomos.

9. Basta de destrucción de puestos de trabajo en las Cajas, las fundaciones y la Obra Social. Ésta última será revisada en su totalidad, para garantizar que los recursos de las Cajas se empleen de la manera más útil socialmente.

10. La actuación de las Cajas formará parte integral de la política económica y social de las administraciones públicas, en particular de las comunidades autónomas, cuya prioridad será la consecución del pleno empleo y el desarrollo de unos servicios públicos acordes con las necesidades reales. Se prohibirá específicamente la actividad especulativa o la apertura de cuentas y delegaciones en paraísos fiscales, de forma directa o a través de su participación en otras empresas.

Cinco intelectuales analizan significado y perspectivas del 15-M


Cinco intelectuales analizan significado y perspectivas del 15-M

Publicado el 28 mayo, 2011 por iroelsanchez
Cambio de nombre en de la plaza del 15 de Mayo en Valencia, España. Foto: Jacobo MéndezFoto: Jacobo Méndez

Cinco intelectuales han accedido a la solicitud deLa pupila insomne para comentar la actual situación en la península ibérica y sus perspectivas.

Ángeles Diez, Carlo Frabetti, Carlos Fernández Liria, Santiago Alba y Pascual Serrano no sontodólogos que opinan desde una torre de cristal, sino personas que con una sólida obra intelectual practican un compromiso activo con las causas populares en todo el mundo, de ahí el valor de sus apreciaciones, avaladas además por su presencia en el lugar de los hechos.

Una grave crisis de legitimidad

Ángeles Diez

El sistema político español acumula desde hace años una grave crisis de legitimidad. El punto de partida de esta crisis está en el proceso de Transición que, en vez de enlazar con la democracia “asesinada” con la guerra civil, da continuidad a una parte importante del franquismo.

En el momento de la Transición la izquierda social (movimientos de barrios, bases sindicales, bases de los partidos de izquierda, cristianos de base, movimientos nacionalistas…) cede, hace concesiones, se repliega o se va a sus casas. Todo ello para evitar una nueva confrontación civil.

Al cabo de los años la “democracia española” no evoluciona hacia un sistema de mayor participación, de profundización de los derechos políticos y sociales, ni consigue una separación real de poderes ni disuelve la estructura de poder franquista -sólo lo consigue en parte en el ejército, pero no así en la judicatura, ni en la jefatura del Estado,ni en la iglesia-. El aparato franquista y las bases sociales franquistas continuan teniendo un gran poder e influencia política.

La alternancia en el poder del PSOE y el PP ha cerrado el espectro político bloqueando la posibilidad de una democracia real -o por lo menos sin las servidumbres al franquismo-. El PSOE ha tenido la tarea de desmantelar el sistema productivo a instancias de los requerimientos europeos (reconversión industrial en los 80s, desmantelamiento de los sectores públicos…). Cuando la crisis económica se expande se ha agitado el fantasma del franquismo y el PP ha tomado el relevo para avisarnos de que “todo puede ser peor”, es decir, que puede haber menos modales y más represión.

Esta situación se ha prolongado hasta ahora con un punto de inflexión: la crisis económica se ha agudizado y la mayor parte de la población joven y adulta no hemos vivido el franquismo ni sufrimos la transición. Se ha llegado pues a un punto de saturación.

El domingo había un cartel en la plaza que decía “yo voté por Sol”. Las  venticinco mil personas que desafiaron la legalidad el sábado en la Puerta del Sol, las miles de personas que pacíficamente se resistieron ayer en la Plaza de Cataluña han introducido una variable independiente en la vida política:  hay una parte cada vez más numerosa de la población que ha perdido el miedo y que quiere un cambio real.

Ángeles Diez (Madrid, 1965) Doctora en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid, donde ejerce como profesora titular. Miembro del AIRE Comunicación (Asociación de Educomunicadores).  Miembro del Consejo Editorial de la revista Pueblos. Autora de numerosas investigaciones en el campo de las Ciencias Sociales y la Comunicación. Ha publicado más de una decena de libros sobre esos temas. Escribe sistemáticamente en numerosas revistas académicas de Europa y en sitios alternativos enInternet.

Ya podemos hablar de un gran triunfo social

Carlo Frabetti

Aunque es pronto para hacer un pronóstico político en el sentido estricto del término, creo que ya podemos hablar de un gran triunfo social. Decía Marx que el resultado más importante de una movilización es la manera en que transforma a quienes participan en ella. Y después de la movilización del 15-M, muchos jóvenes -y no tan jóvenes- no serán los mismos que antes.

La confluencia de una serie de circunstancias ha permitido que los logros de anteriores experiencias (movimiento okupa, protesta contra la invasión de Iraq, foros sociales), potenciados por los medios alternativos y las redes sociales, alcanzaran un claro punto de inflexión (o de de ebullición) y dieran paso a una situación cualitativamente distinta y llena de posibilidades. La famosa conversión de la cantidad en calidad. Y viceversa.

Carlo Frabetti es italiano (Bolonia, 1945), pero vive en España y escribe habitualmente en castellano. Escritor y matemático, miembro de la Academia de Ciencias de Nueva York, ha publicado más de cuarenta libros, muchos de ellos para niños y jóvenes. En 1998 ganó el Premio Jaén de Literatura Infantil y Juvenil con El gran juego (Alfagura, 1998). Ha creado, escrito y/o dirigido numerosos programas de televisión, como La Bola de Cristal, El Duende del Globo, Ni a Tontas ni a Locas y Tendencias, y ha estrenado varias obras de teatro. Ha creado y dirige las colecciones de divulgación científica para niños y jóvenes “El Juego de la Ciencia” y “La Aventura de la Ciencia” (Ediciones Oniro).  También ha publicado numerosas  obras para adultos –de ficción y ernsayo- que como las infantiles han sido traducidas a numerosos idiomas.  Es presidente de la Asociación Contra la Tortura y miembro fundador de la Alianza de Intelectuales Antiimperialistas.

Veremos muchas Puertas del Sol

Carlos Fernández Liria

Soy de la opinión de que la crisis actual es una fase más de otra crisis que viene de lejos. Desde los años setenta del siglo pasado, el capitalismo no ha cesado de buscar la manera de contrarrestrar el callejón sin salida de su sistema productivo: un sistema obligado a crecer y acumular, en un planeta finito, en el que se van agotando los recursos energéticos y las materias primas. El capitalismo no puede mantener su tasa de ganancia más que acelerando el proceso.

Para ello, comenzó en los años ochenta una revolución contra las clases más pobres del planeta, al tiempo que se iniciaba el proceso para desmantelar el Estado del Bienestar y proletarizar a las clases medias. Luego vino la huida hacia adelante del capital financiero y lo que Naomi Klein ha llamado el capitalismo del desastre. El capitalismo no es que ya no se pueda permitir el Estado del Bienestar, es que ya no se puede permitir, ni siquiera, una sociedad que se pueda llamar tal.

Funciona mejor en condiciones de desastre social generalizado, por ejemplo, en Iraq. Lo que Galbraight llamó la revolución de los ricos contra los pobres lleva camino de devastar el planeta desde el punto de vista social y ecológico. Estamos al borde de un abismo, pero la única solución capitalista a los problemas del capitalismo es más capitalismo, es decir, acelerar el proceso que nos ha de precipitar en un desastre humano sin precedentes.

Se dice pronto: tras un millón de años de existencia, el ser humano, en cuatrocientos años de capitalismo, está a punto de reventar el planeta. El capitalismo ha sido apenas un parpadeo, un abrir y cerrar de ojos, pero está resultando fatalmente suicida.

En fin, lo que está ocurriendo en España es un capítulo cualquiera de este panorama. Vamos a ver muchas Puertas del Sol, muchas Qasbas, muchas Plazas Tahir en lo que se avecina. Los pueblos presentarán batalla, resistirán a esta locura, a esta canallada.

Y esta es mi valoración de la spanish revolution y del resultado de las elecciones. Todo viene a demostrar que se han invertido los términos: los antisistema de la Puerta del Sol son en realidad conservadores, entre otras cosas porque quieren conservar el planeta. También quieren conservar el sentido común, la dignidad, la sensatez, la prudencia.

Los que han votado al PP masivamente en las elecciones, en cambio, son los partidarios de la revolución neoliberal, la más cruel, la más destructiva y la más radical que jamás se haya producido en la historia. Hay que pararles los piés, detener esta insensatez, este delirio. Cada vez hay más gente que lo comprende así. Y por eso, pienso que después del verano, se comproborá que la llamada “spanish revolution” no ha hecho más que comenzar.

CarlosFernández Liria (Zaragoza, 1959) Filósofo, escritor, guionista, ensayista y profesor de filosofía Profesor Titular de la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, en el Departamento de Metafísica y Teoría del conocimiento. Durante los años ochenta trabajó como guionista televisivo, destacando su participación en el programa La bola de cristal. Además de su labor docente como profesor de filosofía ha publicado varios libros de ensayo –difundidos en España y América Latina- sobre disciplinas como filosofía, antropología y política, además de colaborar en varias revistas y medios de comunicación como GaraPúblico, la revista Archipiélago, entre otros.

La repolitización es una revolución

Santiago Alba Rico

Creo que básicamente habría que tratar de responder a tres preguntas:

¿El movimiento 15-M, ¿es una revolución?

Obviamente no lo es: ni ha transformado el sistema ni derrocado un gobierno; ni siquiera ha producido una verdadera confrontación. Y sin embargo, hay contextos históricos en los que el único cambio al que se puede aspirar -y es enorme- es al muy sencillo e inesperado de que ocurra algo. Un milagro es simplemente un hecho que se produce, no contra las leyes de la naturaleza, sino contra las expectativas de la gente y, en este caso, contra la no-esperanza de la gente.

El hecho de que no sea ni la derecha ni la Iglesia la que tome las calles, como venía ocurriendo en los últimos años, el hecho de que “demócratas salvajes” se apoderen de las plazas y las conviertan en centros de alfabetización política, es un suceso tan pequeño en sí mismo, tan grande en su contexto, que podemos decir de un modo muy preciso que es la casi-nada en la que empieza -o puede empezar- todo.

Y desde el punto de vista subjetivo, hay algo muy sintomático: no es una revolución pero sus protagonistas hablan públicamente de revolución, un término confinado en los libros de historia y en el lenguaje publicitario. La repolitización es una revolución; así lo viven los manifestantes. Y los nombres también introducen cambios, al menos a nivel de la conciencia.

¿El movimiento 15-M es de izquierdas?

Solo potencialmente lo es. Como ocurre en el mundo árabe con las fuerzas izquierdistas e islamistas, este movimiento coge un poco a contrapié a todo el mundo. Que no es de izquierdas lo demuestra el hecho de que a nivel electoral ha perjudicado menos al PP que al PSOE y ha beneficiado a UPyD, un partido autoritario y ultranacionalista, con un discurso democratico muy populista, pero completamente vacío de contenido económico y social.

También la fuerte represión -y autocensura- de la terminología política, la insistencia en el consenso, el caracter festivo-autorreferencial dominante en asambleas de composición abigarrada que buscan a toda costa evitar la confrontación (con el sistema al que han desafiado y desafían).

¿El movimiento 15-M, ¿debe ser apoyado desde la izquierda?

Sin duda. Es una ocasión única, inesperada, felicísima. Porque todo lo dicho en el punto anterior es menos relevante que el hecho de que las calles se han convertido en escuelas; la espontaneidad se ha organizado enseguida en comisiones de trabajo muy serias y muy activas donde todo ese capital de militancia y conocimiento acumulado por la izquierda en las peores condiciones encuentra ahora un auditorio de desconocidos dispuesto a escuchar y aprender.

Lo que el movimiento 15-M ha puesto en marcha es un gigantesco proceso de aprendizaje político y organizativo que ahora habrá que radicalizar. Las bases están dadas: pues la reivindicación de democracia real choca objetivamente, no con fraudes, manipulaciones o mentiras (o no sólo) sino con una estructura económica que desactiva el carácter democrático de las instituciones al mismo tiempo que produce efectos sociales y laborales devastadores.

La intuición esta ya presente: la idea de que el enemigo de la democracia es el capitalismo. Desmarcarse de todo eso, en las condiciones en que la izquierda anticapitalista se encuentra en estos momentos, minoritaria y casi vencida, sería un grave error. Todo esto no ha hecho más que empezar y tenemos que empezar con ellos; uno no elige las ocasiones, se presentan históricamente en un formato construido a partir de malestares, errores y hasta alucinaciones. Este movimiento es una ocasión; no la que hubiéramos querido nosotros sino la que la combinación de trabajo, azar y descontento nos ofrece. Si el agua de pronto se convierte en vino, contra todas las previsiones, no pidamos además que sea de Rioja; alegrémonos y pongámonos a trabajar para mejorar la cosecha.

Santiago Alba Rico (Madrid, 1960) estudió filosofía en la Universidad Complutense de Madrid. Entre 1984 y 1991 fue guionista de tres programas de televisión española (el muy conocido La Bola de Cristal entre ellos).). Desde 1988 vive en el mundo árabe, habiendo traducido al castellano al poeta egipcio Naguib Surur y más recientemente al novelista iraquí Mohammed Jydair. Fue asimismo guionista de la película Bagdad-Rap (2004) y es autor de una obra teatral, “B-52″, estrenada en 2010. En los últimos años viene colaborando en numerosos medios, tanto digitales como en papel (la conocida web de información alternativa Rebelión, Archipiélago, Ladinamo, Diagonal etc.). Es autor de numerosos libros publicados en España y América Latina, por los cuales ha recibido importantes reconocimientos y premios.

Indignarse no basta

Pascual Serrano

Las protestas que se han desarrollado en España el 15 de mayo suponen un punto de inflexión en la, a mi entender, impresionante capacidad de soportar agresiones sociales de los ciudadanos españoles. Por tanto, son algo muy positivo, sin embargo, sólo muestran la indignación. Es verdad que no es poco, pero, como ha señalado Pietro Ingrao a Stephane Hessel, indignarse no basta. Hay que organizarse, combatir con un plan preconcebido y adecuado, y mantener la lucha durante el tiempo necesario. Ninguna de estas cuestiones están suficientemente avanzadas, si bien, la fase necesaria e impresindible de indignación se acaba de mostrar.

Cuando Franco intentó dar un golpe de Estado en 1936, los españoles no sólo se indignaron se movilizaron y se enfrentaron. Los indignados deben ahora proponer vías de resolución de sus demandas, no valen las cartas a los reyes magos que cuelgan en las paredes. Deben identificar y abatir a las fuerzas que se oponen a que se cumplan sus justas reclamaciones. Deben establecer formas organizativas que sean operativas. Deben mantener la unidad y deben prepararse para una lucha larga. Nadie les dijo que fuese fácil, sólo es imprescindible para sobrevivir con dignidad.

Pascual Serrano  (Valencia, 1964) es periodista y ensayista español. Fue uno de los fundadores y redactor jefe de Voces, una revista editada por Izquierda Unida, desaparecida en la actualidad. En 1996 participó en la creación de Rebelión, sitio web y medio alternativo de información. Durante 2006 y 2007 fue asesor editorial de Telesur y en la actualidad es miembro del consejo de redacción de las revistas Mundo Obrero, El Otro País y Pueblos. Sus artículos aparecen en el diario Público, el quincenal Diagonal y el mensual Le Monde diplomatique. Su libro Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundo recibió una mención honorífica del Premio Libertador 2009, otorgado por el Ministerio de Cultura de Venezuela. Es autor de numerosos libros de ensayo publicados en España y América Latina.

 

El club de la contrarrevolución


El club de la contrarrevolución

28 Mayo 2011

Pepe Escobar
Asia Times Online

 

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

 

Componen todo un shish kebab de monarquías hereditarias, emiratos y teocracias absolutas. La mayoría se asienta sobre océanos de petróleo (el 45% de las reservas mundiales). Son adictas al glamour y oropeles de Occidente, desde Londres a Montecarlo, de las delicatessen de París a las exquisiteces armamentísticas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Detestan la democracia tanto como la pobreza. Algunos se sentirían felices de derrocar a su propio pueblo, como de hecho hacen. Y consideran al Irán chií peor que al anti-Cristo.

 

Bienvenidos al Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) que en 1981 formaron los mandamases de Arabia Saudí junto con los de Emiratos Árabes Unidos (EAU), Qatar, Kuwait, Bahrein y Omán. Una denominación más ajustada sería la de Consejo, o club, Contrarrevolucionario del Golfo; un club del Golfo para acabar con todos los del Golfo. En lo que al CCG se refiere, la gran revuelta árabe de 2011 triunfará sobre sus (ricos) cadáveres.

 

¿Cómo pueden sentirse tan seguros? Pueden derrocarse dinastías republicanas como las de Túnez o Egipto; puede bombardearse Libia hasta devolverla a la Edad de Piedra; puede amenazarse a Siria. Pero nada le sucederá al CCG porque el ilustrado Occidente -que no Alá- es su guardián supremo.

 

Bienvenidos los nuevos miembros

 

Resulta instructivo señalar que los más de 3.000 bombardeos contra Libia, desde que la OTAN se apoderó de la guerra el 31 de marzo, los han llevado a cabo monarquías (Gran Bretaña, Dinamarca, Holanda, Noruega, Qatar y los EAU), además de la Francia republicana, y antes de todos ellos, vía AFRICOM, Estados Unidos.

 

Sólo unas pocas horas antes de que el presidente estadounidense Barack Obama y el primer ministro británico David Cameron disfrutaran esta semana de una amistosa barbacoa, la OTAN achicharraba a 19 civiles libios, a la vez que tostaba ligeramente, como mínimo, a otros 130. Y el CCG aplaudía alegremente.

 

La Unión Europea (UE) y el CCG han emitido una declaración conjunta para que el coronel Gadafi se vaya, aunque no antes de traspasar el poder al Consejo Nacional Transitorio libio, que mira por donde está financiado y armado exactamente por la OTAN y el CCG.

 

Ahora el CCG ha declarado que le encantaría la idea de que Jordania se integrara en el club, y lo mismo respecto a Marruecos. En cuanto al Yemen -que lleva ansiando convertirse en miembro desde 1999-, olvídenlo; no es una monarquía y encima, por si fuera poco, es totalmente “inestable” con todo ese ingobernable pueblo que no para de protestar. Supuestamente, lo mejor que puede hacer el CCG es “mediar” en lo que es, en realidad, un cambio régimen que cuenta con el total apoyo de EEUU y la UE.

 

Aparte del diminuto Omán, cuyo Sultán Qabus es seguidor de la escuela Ibadi, todos los miembros del CCG son sunníes de núcleo duro. Y cuentan con un montón de “asesores” jordanos incrustados en la maquinaria represora saudí-bahreiní.

 

Jordania y Marruecos tienen posibilidades de convertirse en miembros del CCG no sólo porque ser monarquías, también porque casi todos ellos odian a Irán más como a la peste (incluso aunque no estén exactamente localizados en el Golfo Pérsico).

 

El rey playstation de Jordania, perdón, Abdullah II, inventó el turbio concepto de “creciente chií” allá por 2004, una conspiración por la cual los chiíes de Irán, Iraq, Líbano y Siria se apoderarían violentamente del Oriente Medio. El rey de Marruecos, Muhammad VI, cortó, por su parte, relaciones diplomáticas con Teherán en 2009.

 

El momento culminante de gloria contrarrevolucionaria del CCG, hasta ahora, se produjo dos días después de que el secretario de defensa de EEUU Robert Gates se fuera de Bahrein, cuando Arabia Saudí, con una contribución menor de los EAU, invadió Bahrein en apoyo de sus primos, la dinastía sunní de los al-Jalifa, contra la abrumadora mayoría de la pacífica población bahreiní manifestándose en la Rotonda de la Perla. Sucede que el secretario general del CCG, Abdulatif al-Zayani, es un bahreiní alineado con los al-Jalifa.

 

Pero no hubo sanciones ni de EEUU ni de las Naciones Unidas ni de la Unión Europea, y mucho menos toda una parranda de bombardeos para “celebrar” esa invasión. En vez de eso, a principios de semana, los ministros de exteriores de la UE aplaudieron más sanciones contra Bielorusia, Irán, Libia y Siria. No por casualidad todos ellos han sido objetivos de Washington para un cambio de régimen desde la época de los neocon.

 

Déjanos jugar en tu patio

 

La OTAN neocolonial y el monárquico/teocrático CCG forman una pareja made en el cielo de los contratistas de armas. El CCG va a incorporarse al sistema de escudo de misiles global de EEUU. Muy pronto este país firmará con Arabia Saudí un jugoso acuerdo armamentístico por valor de 60.000 millones de dólares, el mayor en la historia estadounidense.

 

Como buenos profesionales idólatras de Occidente que son, los miembros del CCG quieren también divertirse y formar parte de la verdadera acción post-moderna: la guerra neocolonial. Después de todo, podríamos identificar a la misma OTAN con un ejército neocolonial de mercenarios profesionales listo para intervenir en cualquier lugar desde Asia Central al Norte de África.

 

Cojamos el caso de Qatar. Qatar fue el primer país en reconocer a esa pandilla no muy de fiar conformada por los “rebeldes” libios; el primer miembro del CCG en suministrarle a la OTAN aviones franceses de combate Mirage y Globemaster C-17 estadounidenses; quien montó el satélite de TV Ahrar para el Consejo Transitorio, colmándoles de lanzadores de misiles MILAN y, lo más importante de todo, quien empezó de inmediato a “supervisar” las exportaciones de petróleo desde Cirenaica.

 

La recompensa era inevitable; el 14 de abril, Obama recibió al emir de Qatar, el Sheij Hamad bin Jalifa al-Thani, en la Casa Blanca, elogiándole generosamente por su “liderazgo” a la hora de promover la “democracia en Oriente Medio”, en referencia al papel de Qatar en Libia.

 

En cuanto a Salman al-Jalifa, el príncipe heredero de Bahrein, el 19 de mayo posó todo resplandeciente en los escalones del 10 de Downing Street en Londres con el primer ministro Cameron, demostrando que masacrar civiles, manifestantes desarmados y dando luz verde para que la Casa de los Saud invadiera su país era, sin duda, bueno para los negocios.

 

Pero nadie supera a los EAU en el reino de los juguetes letales. El presidente Nicolas Sarkozy abrió la primera base militar francesa en Oriente Medio en Abu Dhabi. Los EAU han enviado aviones de combate a la OTAN en Libia. Son una “nación proveedora de tropas” para la OTAN en Afganistán. Y serán los primeros del CCG y de una nación árabe en enviar un embajador ante la sede de la OTAN en Bruselas.

 

Junto con Qatar, Kuwait y Bahrein, los EAU son miembros de la miríada de “asociaciones” de la OTAN: la asociación militar de la Iniciativa de Cooperación de Estambul. Es decir: la OTAN invadiendo el Golfo Pérsico, posicionándose para lanzar un buen infierno contra Irán.

 

Y no debemos olvidarnos de la Ciudad Militar Zayed, un apartado campo de entrenamiento en el desierto para un ejército secreto de mercenarios, listo para desplegarse no sólo en los EAU sino por todo el Oriente Medio y Norte de África.

 

¡Arrancadles la cabeza!

 

Explotar el ardiente deseo del CCG de subcontratar mercenarios, ese es el último chanchullo, de alto valor añadido, de Eric Prince, ex SEALS de la Marina y ex jefe supremo de Blackwater (en 2009, Blackwater se rebautizó como Xe Services).

 

Fue en Abu Dhabi donde Prince -mediante una empresa mixta denominada Reflex Responses- firmó un primer contrato por valor de 529 millones de dólares el 13 de julio de 2010, ofreciendo sus servicios al Sheij “progresista” Mohamed bin Zayed al-Nahyan. La idea fue de Zayed.

 

Puede que el New York Times disfrutara mucho describiendo, en un artículo del 14 de mayo, cómo unos colombianos entraron en los EAU haciéndose pasar por trabajadores de la construcción, con visados especiales sellados por la rama de la inteligencia militar de los EAU para que pudieran pasar sin preguntas por los servicios de aduanas e inmigración.

 

Así es, Prince quiere batallones de mercenarios colombianos y de Centroamérica; no quiere reclutar musulmanes para que maten a sus propios primos y tengan que enfrentarse a unidades que funcionan mal.

 

Por lo menos el periódico señalaba que Prince “confiaba en construir un imperio en el desierto, lejos de abogados litigantes, investigadores del Congreso y funcionarios del Departamento de Justicia” empeñados en hacer preguntas complicadas sobre el tema.

 

La agenda del ejército de mercenarios contiene todo aquello que uno necesita saber: que tendrán que implicarse en operaciones especiales dentro y fuera de los EAU; en “combates urbanos”; en “obtener material radioactivo y nuclear”; en “misiones humanitarias” (¿); en defender oleoductos y relucientes torres de cristal de “ataques terroristas”; y, lo más importante de todo, en “operaciones para controlar a las masas”, en las que la muchedumbre “no tiene armas de fuego pero plantean riesgos porque pueden utilizar armas improvisadas [palos y piedras]“.

 

Ahí está, explicado con todo detalle: represión interna por todo el Golfo Pérsico, así como contra los extendidos campos de trabajos forzados que albergan a decenas de miles de trabajadores del sur de Asia; o en el caso de que ocurriera que los ciudadanos de los EAU se llegaran a contagiar de la fiebre por la democracia de Bahrein. La excusa para todas estas operaciones no podía ser menos original: el hombre del saco iraní, o la “agresión”.

 

Prince había querido siempre que Blackwater se convirtiera en un ejército mercenario a desplegar en cualquier lugar de África, Asia y Oriente Medio. Incluso quería que la CIA lo utilizara para sus operaciones globales especiales antes de que la CIA decidiera acudir, como método mucho más rentable, a sus aviones no tripulados. Ahora Prince tiene un jeque fan del Pentágono que está a favor de bombardear Irán y dispuesto a financiar la misión.

 

El primer batallón se jacta de contar con 580 mercenarios. Los hombres de Zayed han prometido que si se les pone a prueba en una “misión en el mundo real”, el Emirato le pagará a Prince toda una brigada de varios miles de hombres, por un valor de miles de millones de dólares. Prince podría entonces cumplir su sueño de un complejo de entrenamiento de mercenarios en el desierto siguiendo el modelo del recinto de Blackwater en Moyock, Carolina del Norte.

 

Por tanto, témanse otro escenario tipo “Casa de los Saud en Bahrein”. También un ejército mercenario matando a palos a pakistaníes, nepalíes, bangladeshíes y filipinos que deseen mejores condiciones de trabajo en los EAU.

O espérense toda una serie de operaciones especiales encubiertas en Egipto y Túnez a fin de asegurar que sus próximos gobiernos se alineen con EEUU y la UE. O cuenten con botas sobre el terreno en Libia para “proporcionar ayuda humanitaria a los civiles” (perdón, eso fue hace dos meses; hasta Obama dice ya que se trataba de un cambio de régimen).

 

Aún así, todas esas “instalaciones petrolíferas” libias deben estar en las manos seguras de las multinacionales estadounidenses y de la UE (y no en las rusas, indias y chinas). Aún así, hay que “neutralizar” el círculo íntimo de Gadafi. Y aún así, hay que mantener sometida a Libia, de acuerdo con los antiguos principios imperiales de divide y vencerás.

 

Por tanto, cuando las cosas se pongan difíciles, ¿a quién van a llamar? Sin duda, a las “soluciones innovadoras” de Xe Services, presentadas ante Vds. por el Jeque Zayed. No es de extrañar que el club del CCG sea la comidilla de la ciudad (contrarrevolucionaria).

 

Pepe Escobar es autor de “Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War” (Nimble Books, 2007) y “Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge“. Su último libro es “Obama does Globalistan” (Nimble Books, 2009). Puede contactarse con él en: pepeasia@yahoo.com.

Fuente: http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/ME28Ak01.html

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Declaración Universal de Derechos Humanos


 Declaración Universal de Derechos Humanos

 
El 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó y proclamó la Declaración Universal de Derechos Humanos, cuyo texto completo figura en las páginas siguientes. Tras este acto histórico, la Asamblea pidió a todos los Países Miembros que publicaran el texto de la Declaración y dispusieran que fuera “distribuido, expuesto, leído y comentado en las escuelas y otros establecimientos de enseñanza, sin distinción fundada en la condición política de los países o de los territorios”.

Enlaces útiles

PREÁMBULO

Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana;

Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias;

Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión;

Considerando también esencial promover el desarrollo de relaciones amistosas entre las naciones;

Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres, y se han declarado resueltos a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad;

Considerando que los Estados Miembros se han comprometido a asegurar, en cooperación con la Organización de las Naciones Unidas, el respeto universal y efectivo a los derechos y libertades fundamentales del hombre, y

Considerando que una concepción común de estos derechos y libertades es de la mayor importancia para el pleno cumplimiento de dicho compromiso;

LA ASAMBLEA GENERAL proclama la presente DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción.

Artículo 1.

  • Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

 

Artículo 2.

  • Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.
  • Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía

 

Artículo 3.

  • Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.

 

Artículo 4.

  • Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.

 

Artículo 5.

  • Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.

 

Artículo 6.

  • Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica.

 

Artículo 7.

  • Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.

 

Artículo 8.

  • Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley.

 

Artículo 9.

  • Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.

 

Artículo 10.

  • Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal.

 

Artículo 11.

  • 1. Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.
  • 2. Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueron delictivos según el Derecho nacional o internacional. Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito.

 

Artículo 12.

  • Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.

 

Artículo 13.

  • 1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.
  • 2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.

 

Artículo 14.

  • 1. En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país.
  • 2. Este derecho no podrá ser invocado contra una acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

 

Artículo 15.

  • 1. Toda persona tiene derecho a una nacionalidad.
  • 2. A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiar de nacionalidad.

 

Artículo 16.

  • 1. Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio.
  • 2. Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio.
  • 3. La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.

 

Artículo 17.

  • 1. Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente.
  • 2. Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.

 

Artículo 18.

  • Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.

 

Artículo 19.

  • Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

 

Artículo 20.

  • 1. Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas.
  • 2. Nadie podrá ser obligado a pertenecer a una asociación.

 

Artículo 21.

  • 1. Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos.
  • 2. Toda persona tiene el derecho de accceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país.
  • 3. La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto.

 

Artículo 22.

  • Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad.

 

Artículo 23.

  • 1. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.
  • 2. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.
  • 3. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.
  • 4. Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.

 

Artículo 24.

  • Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas.

 

Artículo 25.

  • 1. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.
  • 2. La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protección social.

 

Artículo 26.

  • 1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.
  • 2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.
  • 3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.

 

Artículo 27.

  • 1. Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.
  • 2. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.

 

Artículo 28.

  • Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos.

 

Artículo 29.

  • 1. Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad.
  • 2. En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática.
  • 3. Estos derechos y libertades no podrán, en ningún caso, ser ejercidos en oposición a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

 

Artículo 30.

  • Nada en esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración.

No son los mercados financieros


No son los mercados financieros

26may 2011

     

    VICENÇ NAVARRO

    Se está generalizando un entendimiento de la realidad que nos rodea que asume que los estados han perdido su capacidad de decisión, teniendo estos que actuar según los dictados de los mercados financieros. Esta percepción va acompañada de una narrativa en la que las categorías de poder como poder de clase y lucha de clase han quedado totalmente sustituidas por el “poder de los mercados que determina lo que ocurre en cada Estado”, incluido el español.

    Como escribía un articulista en uno de los rotativos de mayor difusión del país, “el capital ya no se personifica en la burguesía”. Según tal postura, esta burguesía ha sido substituida por unas élites financieras que no son propietarias de nada excepto de la capacidad de producir papeles que ni siquiera son dinero, pero de los que derivan montañas de dinero. Y que a pesar de haber causado la crisis continúan recibiendo ayudas públicas del Estado (pagadas por todos nosotros con los impuestos) que les permiten continuar con sus prácticas especulativas y no productivas que empeoran la situación.

    De ellos se deduce que la burguesía ha perdido también su poder, haciendo incluso irrelevante el análisis de clases. La estructura social se convierte así en ricos y pobres, con la mayoría definida como clase media, nuevas categorías de estructura social agrupadas dentro de estados, cuya capacidad de decisión queda determinada por los mercados financieros. Es importante subrayar que los propios gobiernos –para justificar sus altamente impopulares políticas públicas– apelan al mismo argumento indicando que no hay otra alternativa que seguir los dictados de tales mercados.

    Esta lectura de la realidad, sin embargo, es errónea, y es fácil demostrarlo. En primer lugar, las políticas que el Estado español está imponiendo a la población (flexibilización del mercado de trabajo con mayores facilidades otorgadas al empresario para que despida al trabajador, recortes del gasto y empleo público, disminución de salarios, retraso de la edad de jubilación, y congelación de las pensiones, entre otras medidas) son intervenciones públicas que la supuestamente desaparecida burguesía española ha deseado desde hace muchos años.

    A la luz de estos datos, indicar que la burguesía ha desaparecido o que no tiene impacto sobre el Estado me parece un error. Como diría Lope de Vega, “nunca los muertos estuvieron tan vivos”. Esta burguesía, tanto la burguesía financiera como la industrial, tienen intereses distintos y otros coincidentes. Y entre estos últimos está el utilizar “la presión de los mercados financieros” como excusa para llevar a cabo lo que siempre han deseado. Naturalmente que la burguesía española (y sus componentes en los distintos pueblos y naciones de España) es ayudada por la burguesía de los estados miembros de la UE, cuyos instrumentos políticos controlan las instituciones de la UE.

    Pero los agentes externos no son los que determinan lo que ocurre en España. Condicionan y facilitan, pero no determinan. La atención a lo externo diluye la importancia de lo interno, que es lo determinante. La clase dominante española (término ausente en la narrativa hegemónica) es la que influencia al Estado español. Y parte de su poder ha sido transmitir el mensaje de que no hay alternativa a las políticas que se están siguiendo en respuesta a los agentes externos, los mercados financieros. Y predeciblemente, los medios de mayor difusión juegan un papel clave en la promoción de este mensaje.

    Pero no es cierto que no haya alternativas. Sólo un ejemplo. El déficit del Estado podría reducirse, en lugar de recortar el gasto y empleo público, mediante el aumento de los impuestos, alternativa que ni siquiera es considerada por los dos partidos mayoritarios o debatida en los mayores medios.

    Los partidos a su izquierda han propuesto alternativas creíbles y factibles basadas en los cálculos de los propios inspectores de Hacienda del Ministerio de Hacienda que han indicado que, revirtiendo las ventajas fiscales que se han hecho en los últimos quince años (y que han favorecido a los grupos más pudientes de la población) podrían haberse obtenido 35.000 millones de euros, sin afectar a la carga impositiva de la mayoría de la población, consiguiendo más dinero que el que se ahorra mediante recortes sociales, tales como la congelación de las pensiones y/o el recorte del empleo público.

    Es más, si España tuviera la misma política fiscal progresiva que Suecia, el Estado (tanto central, autonómico, como municipal) conseguiría 200.000 millones de euros más de los que obtiene. El hecho de que estas alternativas no entren en el debate político responde a la marginación y discriminación sistemática que los medios de mayor difusión ejercen hacia tales fuerzas políticas.

    En realidad, la escasa diversidad ideológica de los medios en España es uno de los problemas mayores que tiene la democracia española. Otra es la Ley Electoral que margina al segundo partido de la izquierda (IU), debilitando con ello a toda la izquierda.

    Hay una lucha de clases en España en la que la burguesía –la clase dominante en España– gana en bases diarias. Decía el financiero estadounidense Warren Buffett: “Esto es la lucha de clases, y la mía, la de los ricos, la está ganando”. El señor Botín (burguesía financiera) y el señor Martín Villa y el señor Amancio Ortega (burguesía industrial y servicios) podrían decir lo mismo en España.

    Todas las empresas del Ibex (excepto tres) han continuado teniendo beneficios, de los cuales los más importantes, pero no los únicos, han sido los de los bancos. Mientras, la clase trabajadora está pagando la crisis que los primeros crearon. Un síntoma del poder de la clase dominante es que nadie habla ni de clases, ni de lucha de clases, considerando tales categorías como anticuadas, en las que incluso se llega a la conclusión de que la burguesía ha desaparecido.

    Vicenç Navarro es catedrático de Políticas Públicas. Universitat Pompeu Fabra

    Ilustración de Mikel Jaso

    Noam Chomsky: “La inmensa mayoría de los ciudadanos árabes piensa que la mayor amenaza viene de EEUU e Israel”


    Entrevista con Noam Chomsky a preguntas de diversos artistas, activistas y periodistas
    “La inmensa mayoría de los ciudadanos árabes piensa que la mayor amenaza viene de EEUU e Israel”
    Redpepper.org
    Traducido del inglés por Sinfo Fernández

    Para su segunda entrevista en menos de un año con el profesor Noam Chomsky (la primera tuvo lugar en Cambridge en septiembre de 2010), Frank Barat le pidió a renombrados artistas y periodistas que le enviaran cada uno la pregunta que les gustaría formularle a Noam.

    John Berger

    La práctica política sorprende a menudo por su vocabulario político. Por ejemplo, se dice que la reciente revolución en Oriente Medio se produce para pedir democracia. ¿Podemos encontrar palabras más adecuadas? ¿No es acaso la utilización de las viejas y tan a menudo traicionadas palabras una manera de absorber el impacto en lugar de recogerlo y seguir transmitiéndolo?

    Para empezar, creo que la palabra revolución es un poco exagerada. Quizá pueda convertirse en una revolución pero, por el momento, es un llamamiento a una reforma moderada. Hay varios elementos, como el movimiento obrero, que ha intentado seguir más allá, pero aún está por ver hasta dónde llega. La cuestión es correcta pero no es fácil salir de ahí. No sólo sucede con el término democracia, también con cada palabra que tenga que ver con la discusión de asuntos políticos. Tiene dos significados. Tiene un significado literal y tiene el significado que se le asigna respecto al bienestar político, a la ideología, a la doctrina. Por tanto, o dejamos de hablar o intentamos utilizar las palabras de forma consciente. Como le digo, no solo ocurre eso con la palabra democracia.

    Coja una palabra sencilla, como “persona”. Parece sencilla. Échele un vistazo. Es muy interesante ver lo que ocurre con esa palabra en EEUU. EEUU garantiza derechos personales que quizá lleguen más lejos que en cualquier otro país. Pero profundice en ellos. Las enmiendas de la constitución afirman muy explícitamente que no podrá privarse a ninguna persona de sus derechos sin el debido proceso legal. Eso vuelve a aparecer en la 14ª enmienda, pero fue la 5ª enmienda la que trató de aplicarlos a los esclavos liberados sin conseguirlo. Los tribunales han venido reduciendo y ampliando su significado de forma crucial. Ampliaron el significado para incluir a las corporaciones: entidades legales ficticias establecidas por un poder estatal. Por tanto, les concedieron los derechos de las personas, incluso derechos que iban más allá de los de las personas. Por otra parte, también redujeron su alcance porque lo lógico era pensar que el término “persona” iba a aplicarse asimismo a esas criaturas que caminan a nuestro alrededor haciendo los trabajos sucios de la sociedad y que no disponen de documentación. Pero no fue así, porque había que privarles de sus derechos. Por tanto, los tribunales, en su infinita sabiduría, decidieron que no son personas. Las únicas personas son la gente que tiene la ciudadanía. Por tanto, las entidades corporativas no humanas como el Barclays Bank, son personas, con derechos de gran alcance. Pero los seres humanos, la gente que barre las calles, no son personas, no tienen derechos y lo mismo ocurre con cada término que examines.

    Cojamos ahora la expresión “acuerdos de libre comercio”. Por ejemplo: hay un Acuerdo de Libre Comercio Norteamericano: Canadá, Estados Unidos y México. El único término exacto que hay ahí es “norteamericano”. No es realmente un “acuerdo”, si es que se considera que los seres humanos forman parte de sus sociedades, porque la población de los tres países estaba en contra del mismo. Por tanto, no es un acuerdo. Tampoco va de “libre comercio”, es proteccionista en sumo grado, establece tremendas protecciones a los derechos de monopolio en los precios de las corporaciones farmacéuticas, etc. Una gran parte de todo eso no va de comercio en absoluto. En realidad, lo que llamamos “comercio” es una especie de burla.

    Por ejemplo, en la antigua Unión Soviética, si se fabricaban ciertas partes en Leningrado y se enviaban a Varsovia para que las montaran y después venderlas en Moscu, yo no llamaría a eso comercio, aunque cruzara fronteras nacionales. Eran interacciones dentro de una economía de mando único. Y ocurre exactamente lo mismo si General Motors fabrica unas partes en Indiana, las envía a México para que las ensamblen y las vende en Los Ángeles. Eso sería comercio en ambos sentidos. En realidad, si se busca la parte comercial, solo representa el 50%. Eso es bastante poco. Y gran parte del acuerdo tiene que ver sólo con derechos de inversión: garantizarle a General Motors, por ejemplo, los derechos de las compañías nacionales en México, cosa que los mexicanos no consiguen en EEUU. Cojan el término que quieran. Se van a encontrar siempre con exactamente lo mismo. Por tanto, sí, eso es un problema y tenemos que afrontarlo intentando clarificar de qué modo utilizamos una terminología equivocada.

    Chris Hedges

    Julien Benda, en “The Treason of Intellectuals” defiende que solo cuando los intelectuales no persiguen objetivos prácticos o ventajas materiales es cuando pueden servir como conciencia y correctivo. ¿Puede abordar el tema de la pérdida de filósofos, líderes religiosos, escritores, periodistas, artistas y académicos que en algún momento vivieron sus vidas en oposición directa al realismo de las multitudes y lo que esto ha implicado para nuestra vida moral e intelectual?

    Puedo comprender sus sentimientos y compartirlos, pero no sé qué pérdida fue esa. ¿Alguna vez fue eso cierto? Que yo recuerde no hubo ninguna época, el término intelectual llegó a ser de uso común en su sentido moderno general en la época de los partidarios de Dreyfus. Eran una pequeña minoría. Una minoría pequeña y vilipendiada. La masa de intelectuales apoyaba al poder estatal. Durante la primera guerra mundial y poco después, en cada uno de los países, los intelectuales apoyaban apasionadamente a su propio estado y su propia violencia. Hubo un puñado de excepciones, como Bertrand Russell en Inglaterra o Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht en Alemania o Eugene Debs en Estados Unidos, pero todos ellos fueron a la cárcel. Se les marginaba y metía en prisión. En el círculo de John Dewey, los intelectuales liberales de EEUU, que eran fervientes partidarios de la guerra, hubo uno de sus miembros, Randolph Warren, que se mantuvo aparte. No le metieron en la cárcel, EEUU es un país bastante libre, pero le echaron de las revistas, se quedó intelectualmente exiliado, etc. Así es como siempre ha ocurrido.

    Eche una mirada cuidadosa a los años sesenta, un período de gran activismo: los intelectuales apoyaban mucho a Martin Luther King y al movimiento por los derechos civiles siempre y cuando se limitara a atacar a alguien. Mientras el movimiento por los derechos civiles persiguiera a sheriffs racistas en Alabama, era estupendo. Todo el mundo lo alababa. En cuanto se ocupó de cuestiones de clase, se le marginó y suprimió. La gente suele olvidar que le asesinaron cuando tomaba parte en una huelga de los trabajadores del sector sanitario y que iba de camino a Washington para ayudar a organizar el movimiento popular de los pobres. Bien, eso suponía cruzar un límite, eso hacía sentir que iba a por nosotros. Iba contra los privilegios y el norte, etc. Por eso los intelectuales desparecieron.

    Con respecto a la guerra de Vietnam, ocurre exactamente lo mismo. Casi no hubo nadie entre los intelectuales conocidos –hubo desde luego gente al margen de la sociedad, jóvenes y demás-, pero entre los intelectuales con prestigio, prácticamente nada. Ya al final, tras la ofensiva de Tet en 1968, cuando la comunidad empresarial se volvió contra la guerra, entonces podías ver aparecer a gente diciendo “Sí, siempre estuve en contra de la guerra”… pero no queda ni el menor indicio de eso, nada en absoluto.

    En realidad hay que acudir a la historia más antigua. Vayamos a la Grecia clásica, ¿quién se bebió la cicuta? Al tipo se le acusó de corromper a los jóvenes de Atenas con falsos dioses. Cojan los registros bíblicos. No aparece el término “intelectual” sino que hay un término que significa lo que ellos entendían por intelectual, el de “profeta”. Es una mala traducción de una oscura palabra hebrea. Había los llamados profetas, intelectuales, que formulaban la crítica política, condenaban al rey por provocar desastres, condenaban los crímenes del rey, pedían misericordia para los viudas y los huérfanos, etc. Bien, a esa gente podríamos llamarla intelectuales. ¿Cómo se les trataba? Se les denunciaba como gente que odiaba a Israel. Esa es la frase exacta que se utilizaba. Ese es el origen de la frase “auto-odio judío” en el período moderno. Y se les encarcelaba, se les dejaba en el desierto, etc. Ahora bien, había intelectuales a los que se elogiaba: los aduladores de la corte. Siglos después, se les llamó “falsos profetas”. Pero no en ese preciso momento. Desde entonces ocurre casi siempre la misma historia.

    Hay unas cuantas excepciones. En el período actual, la principal excepción que conozco es Turquía. Es el único país donde yo sé que importantes artistas, académicos, periodistas y editores –una gama muy amplia de intelectuales- no sólo condenan los crímenes del estado, sino que se implican en constantes desobediencias civiles contra él. Enfrentándose, soportando a menudo castigos muy duros. Me entran ganas de reír cuando llego a Europa y oigo a la gente quejarse de que los turcos no son lo suficientemente civilizados como para incorporarse a su avanzada sociedad. Podrían aprender bastantes lecciones de Turquía. Y eso es bastante inusual. En realidad es tan inusual que apenas se conoce, no puedes ni plantearlo. Pero, aparte de la palabra “pérdida”, creo que los comentarios de Chris Hedges son exactos, pero yo no puedo percibir ninguna pérdida.

    Creo que casi siempre ha pasado lo mismo. Desde luego, lo que varía es la forma en que se trata a esos intelectuales. Digamos que puede que en EEUU se les vilipendie o algo así, en la antigua Unión Soviética, en Checoslovaquia en los sesenta y en los setenta, podían encarcelarles, como encarcelaron a Havel. Si en esa época te encontrabas en los dominios americanos, como El Salvador, el batallón de elite entrenado en la escuela especial de guerra de EEUU podía reventarte el cerebro. Por tanto, sí, dependiendo del país, se trata a la gente de forma diferente.

    Amira Hass

    Los levantamientos de los países árabes, ¿le han hecho cambiar o revisar sus antiguas evaluaciones? ¿Han afectado, y cómo, a sus ideas sobre, por ejemplo, masas, esperanza, Facebook, pobreza, intervención occidental, sorpresa?

    Amira y yo nos reunimos en Turquía hace un par de meses, tuvimos un par de horas para hablar y ninguno de nosotros previó nada, quizá ella sí, pero si lo previó, no dijo nada, ciertamente yo no preví nada, no estaba sucediendo nada en el mundo árabe, por tanto, sí, cambié de opinión a ese respecto porque fue algo inesperado. Por otra parte, cuando miras atrás, no hay diferencia con lo que ocurría antes, excepto que en el pasado los levantamientos eran violentamente suprimidos, y eso fue lo que ocurrió en noviembre, al principio de los levantamientos, en el Sahara Occidental que Marruecos invadió hace 25 años, violando las resoluciones de las Naciones Unidas y ocupándolo brutalmente.

    En noviembre se produjo esa primera protesta no violenta que las tropas marroquíes aplastaron violentamente, que es algo que llevan 25 años haciendo; fue lo bastante grave como para que se presentara una petición de investigación en las Naciones Unidas, pero entonces Francia fue e intervino. Francia es el principal protector de atrocidades y crímenes en África Occidental, son las viejas posesiones francesas, por eso bloquearon la investigación de las Naciones Unidas, de lo que fue la primera protesta. La siguiente fue en Túnez, de nuevo más o menos una zona francesa, pero tuvo éxito, derrocaron al dictador. Y después vino Egipto, que es la más importante debido a su relevancia en el mundo árabe, que fue inmensamente notable, un inmenso despliegue de valor, dedicación y compromiso. Tuvieron éxito al deshacerse del dictador, aunque el régimen no ha cambiado aún. Quizá cambie pero todavía sigue ahí, diferentes nombres pero nada nuevo; ese levantamiento, el del 25 de enero, fue dirigido por los jóvenes que se llamaron a sí mismos el Movimiento del 6 de abril.

    Bien, el 6 de abril se llama así por una razón, eligieron ese nombre porque fue la fecha de una acción importante de lucha un par de años antes en el complejo industrial textil de Mahalla, y que se suponía iba a ser una huelga importante, se llevaron a cabo actividades de apoyo y demás. Bien, fueron aplastados violentamente, eso fue el 6 de abril y esa fue una de la serie de huelgas. Por cierto, poco después del aplastamiento del levantamiento del 6 de abril, el presidente Obama fue a Egipto a dar su famoso discurso sobre el acercamiento al mundo musulmán y demás. Se le pidió en una conferencia de prensa que dijera algo sobre el gobierno autoritario del presidente Mubarak y dijo que no, que Mubarak era un buen hombre, que estaba haciendo cosas buenas manteniendo la estabilidad y aplastando la huelga del 6 de abril y que eso estaba bien.

    Lo más llamativo es Bahrein. Lo que ahí sucede está alarmando a Occidente, en primer lugar porque Bahrein alberga la quinta flota estadounidense, una fuerza militar importante en la región. Segundo, porque es de mayoría chií y se llega hasta allí justo a través de una carretera elevada desde el este de Arabia Saudí, que tiene también una población de mayoría chií, y sucede que es donde se encuentra la mayor parte del petróleo. Durante años, los planificadores occidentales se han preocupado por los incidentes históricos y geográficos de allí porque la mayor parte del petróleo mundial se halla en zonas chiíes, justo alrededor de esa parte del Golfo, Irán, sur de Iraq, este de Arabia Saudí. Bien, si el levantamiento de Bahrein se extiende a Arabia Saudí, las potencias occidentales se van a ver realmente en dificultades y de hecho Obama ha cambiado la retórica que utilizaba oficialmente para hablar de los levantamientos. Durante un tiempo habló de cambio de régimen, ahora habla de alteración del régimen. No queremos que haya cambios, es estupendo contar con un dictador que nos haga el trabajo sucio.

    En la actualidad, un hecho bastante sorprendente sobre todo esto es que…, eche un vistazo a las filtraciones de WikiLeaks, es muy interesante. Las más conocidas en Occidente, los grandes titulares, los filtros de los embajadores que decían que el mundo árabe nos apoya contra Irán… Pero había algo que faltaba en esas reacciones en los periódicos, en los columnistas y otros, a saber: la opinión pública árabe, ¿qué querían decir con eso de que los dictadores árabes nos apoyan? ¿Qué pasaba con la opinión pública árabe? No había nada, no se informaba de nada. En EEUU: cero, creo que hay un informe en Inglaterra, de Jonathan Steele, y probablemente nada en Francia, no sé. Pero se conoce bien, y muy prestigiosas agencias lo han publicado, que los árabes que piensan que Irán es una amenaza representan el 10%.

    La mayoría, la inmensa mayoría, piensa que la mayor amenaza viene de EEUU e Israel. En Egipto, el 90% dicen que EEUU es la mayor amenaza, en realidad la política de EEUU es tan dura que yo creo que en Egipto casi el 80% piensan que el régimen sería mejor si Irán tuviera armas nucleares. Por toda la región la mayoría piensa así. Volviendo a John Berger y al término democracia, la valoración de los intelectuales occidentales de la democracia es tan profunda y está tan profundamente arraigada que ni siquiera a alguien se le ocurre preguntar qué piensan los árabes; cuando nos sentimos eufóricos de que los árabes nos apoyen, la respuesta es que no nos importan, mientras se estén quietos y sometidos y controlados, mientras haya eso que llamamos estabilidad, no importa lo que piensen. Los dictadores nos apoyan y punto, nos sentimos eufóricos ante ese tipo de vínculos, junto a un buen montón de cuestiones… Pero, volviendo al comentario de Amira Hass, lo sucedido debería llevarnos a pensar en lo que ha estado acaeciendo no solo en el mundo árabe sino en más lugares y muy a menudo está motivado por una razón esencial: la de haber sido sometidos con violencia y así ha ocurrido a lo largo de todo un siglo.

    Quiero decir que los británicos estuvieron suprimiendo el movimiento democrático en Irán hace más de un siglo. En Iraq hubo un alzamiento chií y, tan pronto como los británicos improvisaron el país tras la primera guerra mundial, suprimieron violentamente los grandes levantamientos; uno de los primeros usos de la aviación fue atacar a los civiles. Lloyd George escribió en su diario que eso fue algo grandioso porque teníamos que reservarnos el derecho a bombardear a los “negros”. Continuó en 1953 cuando EEUU y Gran Bretaña se unieron para derrocar en Irán al gobierno parlamentario. De 1936 a 1939, hubo un levantamiento árabe en Palestina contra los británicos que fue violentamente aplastado.

    La primera Intifada fue de nuevo un levantamiento popular muy importante. No fue violento en absoluto pero sí un verdadero movimiento popular, con grupos de mujeres protestando contra la estructura feudal, intentando desmantelarla. Fue aplastado sin piedad. Tan pronto sucedían cosas como esas, se las aplastaba. Lo que es inusual en esta ocasión es que en la mayoría de los países son lo suficientemente fuertes como para poder sostenerse. No sabemos qué sucederá en Bahrein y Arabia Saudí. En realidad, no sabemos qué va a suceder en Egipto. El ejército, que ha conservado hasta ahora al menos el control y el alto mando militar, está profundamente empotrado en el viejo régimen opresor. Se habían apoderado de gran parte de la economía, eran los beneficiarios de la dictadura de Mubarak, no van a ceder fácilmente, por eso nos queda por ver qué va a suceder allí.

    Ken Loach

    ¿Cómo superar el sectarismo en la izquierda?

    No creo que lo consigamos nunca. Hay una forma de sectarismo que es bien recibida, a saber: la discrepancia. Hay muchas cosas poco claras, deberíamos discutir, buscar diferentes opciones y demás, ver qué quiere expresar Ken con sectarismo y qué significa en general; son una serie de iniciativas que algunas veces intentan, y a menudo consiguen, romper los movimientos populares. Las personas individuales o los grupos políticos que tienen su propia agenda y quieren hacerse con el control se convierten en pequeños Lenin. No creo que vaya a eliminarse nunca ese tipo de sectarismo. Se le puede marginar, como por ejemplo, durante los levantamientos del mundo árabe, es decir, Egipto, la Plaza de Tahrir, fueron sorprendentemente muy poco sectarios y había muchos puntos de vista diferentes, pero había unidad y un objetivo común. Lamentablemente, eso está empezando a desbaratarse.

    Justo ayer hubo una manifestación de mujeres para exigir sus derechos. Las atacaron. Es una sociedad muy sexista y atacaron a las mujeres. OK, eso es sectarismo. Hay también ahora un sectarismo religioso en desarrollo, quiero decir que cuando un objetivo común ya no sirve para unir a la gente en una lucha, entonces te encuentras con el sectarismo. Esa es la forma de unir a la gente. Por ejemplo, en el movimiento obrero en EEUU. La fuerza obrera ha sido extremadamente racista y no necesariamente sólo contra los negros; por ejemplo, a finales del siglo XIX se trataba igual a los irlandeses que a los negros. Quiero decir que podías pasear por Boston y ver carteles que decían “Ni perros ni irlandeses”, etc.

    Se nos llamaba hunos, eso significa alguien que viene de la Europa Oriental, un amargo racismo contra los hunos, contra los italianos, se extendía hasta donde alcanzaba la vista. Pero cuando empiezan las oleadas de huelgas a finales del siglo XIX y van adquiriendo importancia, hay lugares como los centros mineros del carbón y del acero en el oeste de Pensilvania donde la gente tomó las ciudades y las gobernó. En ese punto el sectarismo desapareció, el racismo desapareció y se unieron para tratar de conseguir algo. Lo mismo ocurrió con la organización CIO en la década de 1930, superó el racismo contra los negros y trabajaron juntos. Esa es la única forma que yo conozco de conseguir las cosas. Lo mismo sucedió en el movimiento por los derechos civiles. Si tienes un objetivo común y puedes coordinarte para intentar conseguirlo, entonces se dejan a un lado los esfuerzos sectarios, no es que desaparezcan, hay gente que sigue maniobrando en la periferia y quizá si los motivos y los compromisos se suavizan pueden empezar a intentar hacerse con todo, como empezamos a ver en Egipto, pero no conozco otra forma de conseguirlo.

    Paul Laverty

    Probablemente no ha habido nunca una época en la que haya habido tanta concentración de la riqueza y del poder en tan pocas manos. Los poderosos utilizan sistemas sofisticados para mantener este estado de cosas, pero quizá nosotros, en la izquierda, utilizamos esto también como excusa para ocultar nuestras deficiencias. ¿Qué piensa que ha fallado en nuestro esfuerzo imaginativo para construir una campaña de masas internacional que democratice los recursos y desafíe el poder corporativo? ¿Puede imaginar una época en la que podamos organizar con éxito nuestras vidas y economías sobre una base de cooperación en vez de sobre una base competitiva?

    Claro que puedo imaginarlo y en realidad ha habido diversos experimentos con éxito, algunos de ellos justo ahora. Ninguno de ellos utópico, ninguno de ellos de esos a los que yo o Vd. u otros aspirarían, pero no han sido insignificantes. Tomemos, por ejemplo, el sistema de Mondragón, en España, gestionado por los trabajadores. Es una forma de cooperativa que ha tenido mucho éxito, con un éxito muy amplio.

    Si mira alrededor en los EEUU, hay probablemente cientos de empresas autogestionadas, no son inmensas, aunque algunas sí son bastante grandes, pero están teniendo éxito. Cojamos justo ahora Egipto, una de las cosas más interesantes que están sucediendo en Egipto es que el movimiento obrero, que se ha mantenido militante durante años (como mencioné antes, este levantamiento no ha salido de la nada), en algunos de los centros industriales, como el caso de Mahalla, al parecer los trabajadores han tomado la empresa y la están dirigiendo ellos mismos. Bien, si eso es verdad, ese podría ser el comienzo de una revolución, por volver a las palabras de Berger. Por tanto, sí, es perfectamente factible.

    El comentario sobre la desigualdad es muy real. No conozco las estadísticas detalladas de otros países, pero en EEUU la desigualdad está justo ahora en el nivel más alto de su historia desde la década de 1920. Pero eso es engañoso porque la desigualdad en EEUU está muy concentrada, en lo alto tenemos justo el 1% de la población. Eche un vistazo a la distribución de los ingresos, va de forma muy aguda hacia el extremo superior y es, literalmente, la décima parte del 1% de la población. Ahí se da una riqueza extraordinaria. De hecho eso está impulsando la desigualdad, si coges esa parte, ves que es desigual pero no puede ocultarse totalmente. ¿Quiénes son? Son los gestores de fondos de cobertura, los directores ejecutivos, los banqueros, etc. Bien, algo muy grave ha estado sucediendo.

    Desde los años setenta, la economía ha cambiado de forma significativa, se ha financiarizado. Volviendo a los setenta, las instituciones financieras, los bancos, las firmas de inversión representaban un pequeño porcentaje de los beneficios corporativos. Ahora, en 2007, por ejemplo, alcanzaron el 40%. No benefician a la economía, en realidad probablemente la perjudican, no tienen utilidad social pero son poderosas. Con poder económico se controla el poder político. Por razones bastante obvias. Por eso han conseguido un extenso poder político, por ejemplo, las instituciones financieras que han puesto a Obama en el poder, de ellas es donde procede la mayor parte de su financiación.

    Con poder político tienes la oportunidad de modificar el sistema legislativo y eso es lo que han estado haciendo. Por tanto, sobre todo desde los años ochenta, se han cambiado las políticas fiscales, las políticas tributarias, para asegurar una muy alta concentración de la riqueza. Se han cambiado las normas de la gobernanza corporativa. Permiten, por ejemplo, que el director ejecutivo de una corporación seleccione a la junta que va a determinar su salario. Bien, puede imaginar cuáles son las consecuencias de todo eso. En la actualidad las leemos todos los días en las portadas de los periódicos, leemos los inmensos bonos que se les dan a los encargados de la gestión, de ahí es de donde sale.

    Toda la regulación se ha venido abajo, con efectos muy destacables. Esto se generaliza al resto del mundo. Estoy hablando de EEUU porque es lo que mejor conozco. Realmente, la regulación del New Deal impidió hasta los años ochenta que surgiera una crisis financiera. Desde la década de 1980, crisis tras crisis, varias durante los años de Reagan, bastante graves, de hecho Reagan dejó el poder con la peor crisis financiera desde la depresión. El escándalo de Savings & Loans, luego llegó Clinton, después esta crisis de la vivienda, ocho malditos billones de dinero desaparecido, la economía devastada. Bien, todo eso es fruto de decisiones políticas.

    Mientras tanto el coste de las campañas electorales sigue incrementándose y eso obliga a las partes a meterse muy profundamente en los bolsillos de los sectores corporativos donde está el dinero. Se espera que las próximas elecciones, en 2012, cuesten alrededor de 2.000 millones de dólares. Eche un vistazo a la administración Obama y se dará cuenta que ha estado incorporando a ejecutivos a su gobierno. Son quienes tienen acceso a la financiación de las corporaciones que van a comprar las elecciones. Las elecciones están convirtiéndose en una mera farsa dirigida por la industria de las relaciones públicas. Es un esfuerzo de marketing, lo están diciendo abiertamente. En realidad, Obama ganó el premio de la industria de la publicidad a la mejor campaña de marketing en 2008, saben exactamente de qué va exactamente el asunto. Bien, todo eso es una especie de círculo vicioso. Aumenta la concentración de la riqueza, incrementa el poder político, que actúa para aumentar aún más la riqueza.

    ¿Por qué no hay reacción? Ahora sí está habiendo reacción, por vez primera, lo que está sucediendo en Wisconsin es una reacción muy importante. Hay decenas de miles de personas en las calles, día tras día, con mucho apoyo popular, quizá les apoyen las dos terceras partes de la población. Están intentando defender los derechos de los trabajadores, el derecho a la negociación colectiva, que está bajo ataque. Me refiero a que el mundo de los negocios comprende muy bien que la única barrera ante su total tiranía corporativa es el movimiento organizado de trabajadores. Por eso hay que destruirlo. La historia del movimiento obrero en EEUU ha sido extremadamente violenta, más que en Europa y allí se han hecho esfuerzos tras esfuerzos para acabar con los sindicatos, pero siguen renaciendo. Ahora hay un esfuerzo importante en su contra, pero se está resistiendo. Los grandes movimientos populares resisten.

    ¿Pero dónde está la izquierda? Es interesante lo que está sucediendo ahora con la izquierda. Después de la década de 1960 en que hubo un gran renacimiento, no ha habido gran activismo en la izquierda. Hay ahora muchos más jóvenes activistas que en los sesenta. Pero los problemas han cambiado. Algunas veces se les denomina post-materialistas. Son temas importantes, no los desprecio. Los derechos de los homosexuales, los derechos medioambientales, los derechos de las mujeres, son todos importantes pero no llegan a preocupar a la gente que está sufriendo un desempleo al nivel de la depresión. No le llegan al 20% de la población que necesita bonos de ayuda alimentaria. No ha habido ese tipo de difusión y organización. Por eso cuando empezaron hace unas dos semanas las protestas en Wisconsin, no hubo prácticamente ninguna iniciativa de la izquierda. Bueno, un par de personalidades bien conocidas llegaron para dar alguna charla, pero poco más, no estaba organizada por grupos de izquierdas, que deberían estar en el mismo corazón de todo. Pero están por ahí y es mejor que se presenten o vamos a tener problemas.

    Aunque el activismo de izquierdas es importante, muy importante, está bastante divorciado de la lucha diaria por la supervivencia y una vida decente de la mayoría de la población y esa es una brecha que hay que superar de algún modo.

    Alice Walker

    Creo que es inevitable la solución de un único estado al impasse Palestina/Israel, y que es más justa de lo que podría ser la solución de los dos estados. Esto se debe a que no creo que Israel deje nunca de intentar tener bajo control a los palestinos, ya sean ciudadanos de Israel o vivan en los territorios ocupados. Con la solución de los dos estados habría un estado israelí y un bantustán palestino.

    Me ha sorprendido mucho su rechazo de la idea de un estado como algo casi absurdo y me gustaría entender por qué piensa así. ¿No hay ninguna esperanza de que israelíes y palestinos puedan vivir juntos como los blancos y los negros tras la caída del apartheid, en Sudáfrica?

    Es una pregunta interesante. Es una mujer maravillosa, hace un buen trabajo, está realmente comprometida con la causa palestina pero la pregunta dice algo sobre el reciente movimiento de solidaridad palestino. Quiero decir, si yo le hubiera preguntado a ella, pongamos, ¿por qué piensas que es absurdo intentar defender derechos civiles para los negros en EEUU? Se habría sentido desconcertada, ha dedicado gran parte de su vida a eso. De hecho, la única respuesta posible sería: ¿De qué planeta sales? Eso es lo que he estado haciendo toda mi vida.

    Es exactamente lo mismo aquí. Hace ya setenta años que hemos estado defendiendo lo que en la reciente reencarnación recibe el nombre de un acuerdo para Un Estado. Un acuerdo para Un Estado, que no solución. Ese Acuerdo de Un Estado solía llamarse acuerdo binacional y si se piensa en ello, sí, tendrá que ser un acuerdo binacional. Eso fue lo que estuve haciendo cuando era un joven activista en los años cuarenta, en oposición a un estado judío. Y así he continuado siempre. Y es duro perder eso. Desde los últimos años de la década de 1960 he escrito toda una serie de libros, un número inmenso de artículos, charlas constantemente, miles de ellas, entrevistas, siempre alrededor de lo mismo. Intentando trabajar por un acuerdo binacional, en oposición a un estado judío.

    He hecho una tonelada de trabajo acerca de ese tema, trabajo activista, escribiendo, etc. Pero no es sólo un eslogan y creo que es por eso por lo que alguien como Alice Walker lo desconoce. No es sólo un eslogan, “vivamos juntos y felices”. Se trata de enfrentar seriamente el problema. Si eres serio sobre eso, te preguntas “¿cómo podemos conseguirlo?”. Te preguntas qué pasos hay que dar que nos lleven ahí, no sólo piensas en lo bonito que sería si tuviéramos paz. Eso es fácil, pero, ¿cómo lo conseguimos? Bien, depende de las circunstancias, como todas las opciones tácticas. En el período anterior a 1948, era sencillo, no queremos un estado judío, tengamos un estado binacional. De 1948 a 1967, te decías a ti mismo que no era sensato elegir esa posición. En 1967 se abrió de nuevo la posibilidad. Hubo una oportunidad en 1967 de avanzar hacia algún tipo de sistema federal para después llegar a una integración más estrecha, quizá un auténtico estado laico binacional.

    En 1975 cristalizó el nacionalismo palestino y se introdujo en la agenda, y la OLP se decantó por el acuerdo de dos estados, con el inmensamente abrumador consenso internacional de esa época para un acuerdo de dos estados en la forma que todo el mundo conoce. De 1967 a 1975 era imposible defenderlo directamente y era un anatema, algo odiado, denunciado porque era amenazante. Era amenazador porque podía cumplirse y eso dañaría la formación política. Por tanto, en cuanto se daban cuenta, se denunciaba y difamaba. Desde 1975 podías aún mantener esta posición pero tenías que enfrentar la realidad, que tendría que conseguirse por etapas. Sólo hay una propuesta que nunca he escuchado, que vivamos todos juntos en paz; la única propuesta que conozco, empezando con el consenso internacional, es la del acuerdo de dos estados. Reducirá el nivel de violencia, el ciclo de violencia, abrirá posibilidades para una interacción más estrecha que ya se produce a algún nivel, incluso en las circunstancias actuales, comercial, cultural y otras formas de interacción. Eso podría llevar a erosionar las fronteras. Eso podría mover a una mayor interacción y quizá a algo como el viejo concepto de estado binacional.

    Lo llamo acuerdo ahora porque no creo que este sea el final del camino. No veo razón particular alguna para rendir culto a las fronteras imperialistas. Así que cuando mi esposa y yo volvemos a cuando éramos estudiantes e íbamos con la mochila por el norte de Israel y sucedía que cruzabas al Líbano, porque no hay una frontera marcada, ya sabe, aparecía alguien gritándonos y diciéndonos que nos volviéramos. ¿Por qué debería haber una frontera allí? Se impuso mediante la violencia francesa y británica. Tendríamos que avanzar hacia una mayor integración de toda la región, no hacia un acuerdo de un estado si es que hablamos de palabra. En cualquier caso, hay un montón de cosas equivocadas respecto a los estados, ¿por qué deberíamos rendir culto a las estructuras estatales? Tendríamos que socavarlas. Ahora bien, en una serie de pasos. Si alguien puede pensar en otra vía para llegar hasta ahí, entonces debería contárnoslo. Podemos escucharle y hablar sobre ello. Pero no sé de otra vía. Por tanto, todo lo que he estado escribiendo y hablando es demasiado complejo para ponerlo en un mensaje de twitter. En esta época, eso significa que no existe. Tienes que apoyar tanto el acuerdo para dos estados como el acuerdo para un estado. Tienes que apoyar ambas cosas, porque una de ellas es la senda para conseguir la otra. Si no haces el primer movimiento, no vas a parte alguna. Ahora Alice Walker dice que Israel no aceptará un acuerdo de dos estados. Tiene razón. Tampoco va a aceptar el acuerdo de un estado. Por tanto, si ese argumento tiene alguna fuerza, su propuesta está fuera de lugar, la mía también.

    Por ese mismo argumento, podías ponerte a tratar de demostrar que el apartheid nunca iba a tener fin. Que los nacionalistas blancos nunca aceptarían poner fin al apartheid, lo cual es verdad, entonces, OK, renunciemos a la lucha contra el apartheid. Indonesia nunca iba a renunciar a Timor Este, los generales decían eso alto: “es una provincia nuestra y vamos a mantenerla”. Eso habría sido verdad si las acciones se hubieran producido en el vacío. Pero no había tal vacío, había otros factores implicados. Uno de los factores, que es importante, y de hecho en estos casos es decisivo, es la política estadounidense. Bien, eso no está gravado en piedra. Cuando la política de EEUU cambió acerca de Indonesia y Timor Este, se tomó literalmente una frase del presidente Clinton para conseguir que los generales indonesios se fueran. En un determinado momento él dijo: “Se acabó”. Y se retiraron.

    En el caso del apartheid, fue un poco más complicado. Cuba jugó un gran papel. Por ejemplo, Cuba expulsó a los sudafricanos de Namibia y protegió a Angola. Eso tuvo un gran impacto. Pero fue cuando cambió la política de EEUU, hacia 1990, cuando en ese momento el apartheid se vino abajo. Ahora, en el caso de Israel, EEUU es decisivo. Israel no puede hacer nada sin contar con el apoyo de EEUU. Le proporciona apoyo diplomático, militar, económico e ideológico. Cuando ese apoyo se retira, hacen lo que EEUU dice. Y así ha sucedido en realidad una vez y otra.

    Por tanto, si fuera verdad que se estuviera actuando en un vacío nunca hubieran aceptado nada sino lo que están haciendo ahora. Apoderándose de la prisión que es Gaza, apoderándose de todo el territorio que les da la gana, ya sabe, y así van a seguir. Pero no están actuando en un vacío. Hay cosas que podemos hacer, como en otros casos, para cambiar eso. Y en este caos, pienso que puede considerarse e incluso trazarse un plan para poder avanzar hacia el acuerdo de un estado como un paso hacia algo incluso mejor, hay que seguir. Por lo que puede verse, el único camino para conseguir eso es apoyando el consenso internacional como primer paso. Un paso, un preludio para más pasos. Eso significa acciones muy concretas. No tenemos que organizar un seminario para discutir sobre posibilidades abstractas. Hay pasos muy concretos que podemos dar.

    Por ejemplo, retirar al ejército israelí de Cisjordania. Esa es una propuesta concreta y hay toda una serie de medidas a adoptar para llevarla a cabo. Por ejemplo, Amnistía Internacional, que no es precisamente una organización revolucionaria, ha pedido un embargo de armas sobre Israel. Bien, si EEUU, Gran Bretaña, Francia, otros, si los pueblos pueden presionar a sus gobiernos para que acepten esa propuesta y decir, habrá un embargo de armas a menos que saques a tu ejército de Cisjordania, eso tendría efecto. Hay otras acciones que podrían hacerse. Si el ejército sale de Cisjordania, los colonos se irán también con ellos. Se subirán a los camiones que les faciliten y se trasladarán desde sus casas subvencionadas en Cisjordania a sus casas subvencionadas en Israel. Al igual que hicieron en Gaza cuando se les dio la orden. Es probable que algunos se queden, pero eso no importa, si quieren seguir en un estado palestino, eso es asunto suyo. Por tanto, hay cosas muy concretas que pueden hacerse. Sé que no es cuestión de chascar los dedos y ya está, pero no es pedir mucho más que el tipo de cosas que han sucedido en otras partes cuando la política de las grandes potencias cambió, sobre todo la de EEUU.

    Puede disponerse del video con esta entrevista en YouTube.

    Frank Barat es coordinador del Tribunal Russel sobre Palestina y acaba de editar el libro de Noam Chomsky e Ilan Pappé “Gaza in Crisis: Reflections on Israel’s War Against the Palestinians”.

    Fuente:

    http://www.redpepper.org.uk/interview-with-noam-chomsky/

    El déficit de democracia en España y sus consecuencias económicas y sociales


    Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 27 de mayo de 2011

    Este artículo analiza las causas del escaso desarrollo del Estado del Bienestar en España (cuarenta años de una dictadura caracterizada por una enorme represión y una muy limitada sensibilidad social, y la manera como se hizo la integración de España al euro) y sus consecuencias negativas para la economía española. El artículo alerta de que la manera como se está intentando salir de la Gran Recesión (recortando el gasto social y el empleo público) retrasará todavía más el elevado déficit social que tiene España.


    España actualmente tiene junto con Portugal, Irlanda y Grecia, un déficit público muy elevado, que se presenta como la mayor causa de que los mercados financieros no se fíen de su solvencia, exigiendo unos intereses muy elevados como condición de que tales mercados le presten dinero al estado español, comprando sus bonos públicos.

    Como consecuencia de esta interpretación, el estado español está recortando el gasto público a fin de reducir el déficit público como manera de calmar a tales mercados y poder conseguir préstamos a intereses más bajos.

    Sólo los partidos a la izquierda del PSOE, tales como IU, ICV-EUiA, ERC y BNG se oponen a estas políticas también aprobadas por el mayor partido de la oposición, el PP. Las dos fuerzas nacionalistas conservadoras, CiU y PNV, apoyan también tales políticas. Las diferencias entres estos partidos se centran en la rapidez, cantidad y tipo de recortes.
    En esta discusión raramente se analiza como España ha alcanzado este elevado déficit del estado, situación sorprendente, pues parecería lógico que se analizaran las causas para poder responder a ellas como manera de salir de la crisis.
    Veamos los datos. España y los países ya citados (referidos en la literatura económica anglosajona como los PIGS) tienen una historia común. Han estado gobernados por fuerzas conservadoras (dictaduras fascistas o fascistoides en España y Portugal y gobiernos profundamente conservadores y autoritarios en Grecia e Irlanda) durante la mayoría del periodo post II Guerra Mundial hasta los años noventa.

    Como consecuencia de esta historia común, todos estos países tienen estados represivos, poco redistributivos y escasamente sociales. Como herencia de este pasado, todos estos países tienen el mayor número de policías por 10.000 habitantes de la UE-15 y el menor porcentaje de la población adulta trabajando en sus servicios públicos del estado del bienestar (tales como sanidad, educación y servicios sociales, entre otros). Tienen también las mayores desigualdades de renta de la UE-15 y los ingresos al estado más bajos de la UE-15.
    Comencemos por lo último, un aspecto de enorme importancia. Los ingresos al estado como porcentaje del PIB era, cuando se inició la crisis en 2008, sólo un 37%, Portugal era 41%, Grecia 40% e Irlanda 35%. Todos ellos tenían ingresos al estado mucho más bajos que el promedio de la UE-15 (45%). Como era de esperar, tenían también un gasto público mucho más bajo que el promedio de la UE-15 (47,4% del PIB). España era 41,3%, Irlanda 42,8% y Portugal un 44,7%. Sólo Grecia tenía un gasto superior (49,7%) al promedio de la UE-15 y ello como consecuencia del elevado gasto militar resultado de las tensiones con Turquía. (Este gasto requería préstamos de la banca alemana para pagarlos).

    Un bajo gasto público significa un bajo gasto público social. Todos estos países tienen un estado del bienestar muy poco desarrollado. Sus gastos públicos sociales eran en 2008 más bajos que el promedio de la UE-15 (30,6% del PIB). España era un 24,7%, Grecia un 27,6%, Irlanda era un 26,9% y Portugal era un 28,4%. Lo que estas cifras indican es que España y estos países PIGS se gastaban menos en las transferencias públicas (como pensiones y ayudas a las familias) y servicios públicos (como sanidad, educación, escuelas de infancia, servicios domiciliarios a personas con dependencias, servicios sociales y otros) que el promedio de la UE-15.
    Una consecuencia de ello es que el porcentaje de la población adulta que trabaja en los servicios públicos del estado del bienestar (citados en el párrafo anterior) era menor que el promedio de la UE-15 (15%). En España era en 2008 un 9%, en Portugal un 7%, en Irlanda un 12% y en Grecia un 14%. Es importante resaltar que España está junto con Portugal a la cola de empleo público en los servicios del estado del bienestar en la UE-15.

    Estos datos demuestran que, en contra de lo que sostienen varios economistas neoliberales (que monopolizan los espacios mediáticos) el sector público está poco desarrollado en estos países y no puede sostenerse que su problema económico esté basado en el excesivo desarrollo de su estado del bienestar.

    ¿POR QUÉ LOS INGRESOS AL ESTADO SON TAN BAJOS?
    La respuesta a esta pregunta la tenemos que encontrar en su propia historia común: la enorme influencia de las fuerzas conservadoras en su pasado. Las derechas y sus instrumentos políticos (la dictadura en el caso español y portugués; y los gobiernos autoritarios en Grecia e Irlanda) han sido responsables de la configuración de tales estados: su carácter represivo, su escasa sensibilidad social, su regresividad fiscal (que ha protegido a las rentas del capital, y las rentas superiores permitiendo un enorme fraude fiscal, calculada en España en 82.000 millones de euros), y su escaso impacto redistributivo.
    Como resultado de ello, estos países son más desiguales (sus desigualdades de renta están más acentuadas) que el promedio de la UE-15. Su coeficiente de Gini (que mide las desigualdades de renta en un país) son de los más elevados de la UE-15 (a mayor número, mayores son las desigualdades). El coeficiente de Gini de España era en 2008 31.3, el de Grecia era de 33.4 y el de Portugal era de 35.8, todos ellos más elevados que el promedio de la UE-15 (29.2), a excepción de Irlanda, que era de 29.9.
    El dominio de las derechas sobre el estado fue muy acentuado durante la época dictatorial. Tal dominio, casi completo sobre el estado, se transformó (cuando estos países iniciaron su época democrática a finales de los años setenta) en una enorme influencia sobre el mismo estado, influencia realizada a través de su gran poder financiero, económico y mediático. Ello explica que, ya en plena época democrática, la integración de sus economías en la Eurozona se hizo también en términos muy favorables a las rentas del capital a costa de las rentas del trabajo. Esto es fácil de ver.

    Las rentas del trabajo como porcentaje de las rentas totales bajó a partir de que se tomaron las medidas que los estados requerían para alcanzar los criterios de pertenencia al euro, entre los cuales, la bajada del déficit del estado por debajo del 3% del PIB o menos era esencial. La otra condición era incrementar la competitividad a base de reducir los salarios. Como resultado de estas políticas, el porcentaje que las rentas del trabajo representaban de todas la rentas nacionales bajaron de casi el 70% en 1992 a 62% en 2008, una bajada mucho mayor que la que ocurrió en el promedio de la UE-15 (del 70% al 66%).
    Es importante señalar que durante los primeros quince años de la democracia española, el enorme déficit de gasto público social fue corrigiéndose como resultado del incremento del gasto público social (pasando de ser el 14% del PIB en 1978, al 22% en 1993) incremento que fue muy importante a finales de aquel periodo, en parte como respuesta a las huelgas generales y a la agitación social. En el promedio de los países que más tarde pasarían a ser la UE-15, tal incremento del gasto público social como porcentaje del PIB pasó de ser 22% en 1975 al 28% en 1993. Como resultado, la diferencia entre España y tal promedio pasó de ser 8 puntos del PIB en 1975 (22-14) a 4 (26-22), habiéndose reducido a la mitad (una situación semejante ocurre cuando tomamos como indicador el gasto público social por habitante).
    A partir de 1993, tal déficit social se incrementa de nuevo, pues para disminuir el déficit del estado (que era un 6% del PIB) se dejó de invertir en el sector público social a fin de reducir el déficit del estado de manera tal que la eliminación de este último (se llegó a eliminar el déficit en 2003) se hizo a costa de incrementar el déficit social de España. El euro se construyó a espaldas de las clases populares, que son las que utilizan más el estado del bienestar. Ni que decir tiene que la reducción del déficit podría haberse hecho, en lugar de recortando el gasto público, aumentando los impuestos, alternativa que ni siquiera se consideró.

     

    LA HISTORIA SE REPITE UNA VEZ MÁS
    Y esto es lo que está ocurriendo ahora. Una vez más se intenta la reducción del déficit del estado a costa de su estado del bienestar. El gobierno del presidente Zapatero (en su primer mandato 2004 – 2008, cuando gobernó en alianza con los partidos a su izquierda IU, ICV-EUiA, ERC y BNG) incrementó sustancialmente el gasto público social, disminuyendo el déficit social que España tenía con la UE-15.

    Pero tal gobierno revirtió su política a partir de 2008, recortando el gasto público social (excepto el seguro público de desempleo), al forzar una reducción del déficit de las CCAA, responsables de la mayoría de servicios del estado del bienestar. La congelación de las pensiones, la reducción de los salarios y los empleos públicos han acentuado todavía más estos recortes.
    El gran éxito de las derechas (conservadoras y neoliberales) que controlan la mayoría de los medios de información y persuasión es haber convencido a la sociedad y al partido gobernante que no hay otra alternativa, como consecuencia de la presión de los mercados financieros. Así se promueve un pensamiento único con el cual comulga el equipo económico del gobierno Zapatero. Sus políticas están destruyendo electoralmente al Partido Socialista, pues son políticas neoliberales que dañan a las clases populares que han sido la mayor cartera de votos a tal partido.

    La discusión de si Chacón o Rubalcaba será el sucesor de Zapatero es de una enorme frivolidad, (estimulada por los medios) que no tiene ninguna trascendencia para el futuro electoral de tal partido. No son los personajes, sino las políticas las que crean un enorme rechazo.
    No hay duda de que el PP sería, como David Cameron está mostrando en Gran Bretaña y Artur Mas en Catalunya, mucho peor. Pero que fuera peor no es causa suficiente para que la población de izquierdas, votante del PSOE, se movilice. Se llega a un nivel de artazgo y agotamiento que la población lo que quiere es “que se vayan”.

     

    LAS ALTERNATIVAS
    No hay nada en la Biblia económica que diga que los déficits públicos se tengan que reducir recortando el gasto público. En realidad, las mayores reducciones de déficit público que se han implementado han sido, paradójicamente, aumenta

    ndo el gasto público. Mucho se ha escrito sobre ello aunque casi nunca en los medios españoles. Pero sin el New Deal y la II Gran Mundial, la Gran Depresión no se hubiera resuelto en EE.UU. Y sin el enorme intervencionismo público y el plan Marshall en Europa, ésta no se habría recuperado de la II Guerra Mundial. La mejor manera de reducir el déficit es con el crecimiento de la economía y con el alargamiento del plazo de reducción del déficit y de la deuda. En EE.UU., se aplazó a cincuenta años. Es absurdo exigir que se haga en 3 años, como la UE está exigiendo.
    Pero otra manera de reducir el déficit es aumentando el crecimiento económico a base de aumentar el gasto público mediante un incremento de los impuestos. Y en España hay una enorme cantidad de recursos (dinero) que el Estado no está recogiendo. La enorme regresividad de las políticas fiscales deja un enorme espacio de maniobra.

    Si España tuviera las mismas políticas fiscales que Suecia, el estado (central y autonómico) recogería 200.000 millones de euros más de los que recoge, con los cuales se podrían crear empleos, estimulando así la demanda y el crecimiento económico.

    En realidad, si el porcentaje de la población trabajando en los servicios públicos del estado del bienestar, en lugar de ser el 9% actual fuera 25% como en Suecia, en España habría 5 millones más de puestos de trabajo, eliminando el desempleo.
    ¿Por qué no se sigue esa alternativa? La respuesta se debe única y exclusivamente al enorme poder de las fuerzas conservadoras y neoliberales cuyo pensamiento ha contaminado a los grupos económicos del gobierno español y que utilizan el argumento de los mercados financieros para realizar lo que siempre han deseado, la reducción del estado del bienestar y el debilitamiento de la clase trabajadora y de todas las clases populares.

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    Los anarquistas y el 15M


    Los anarquistas y el 15M

    Vie, 27/05/2011 – 15:31 — Anonim@

     Los anarquistas y el 15M: reflexiones y propuestas

    Este texto está escrito en Madrid, por lo que muchas de las descripciones y reflexiones pueden no ajustarse a la realidad de otras localidades, especialmente dada la heterogeneidad del movimiento 15M. Aun así, pensamos que puede resultar útil como punto de partida para la reflexión a todos los compañerxs que se están implicando en las asambleas, independientemente del sitio. El texto ha sido redactado y corregido precipitadamente para que estuviese disponible antes de la convocatoria de asambleas de barrios y pueblos del 28 de mayo. Tenedlo en cuenta a la hora de leerlo y disculpad las meteduras de pata que pueda tener.

    Algunxs anarquistas madrileñxs

    <!–[if !supportLists]–>0.       <!–[endif]–>Unas palabras para empezar…

    Dejemos las cosas claras. Lxs que firmamos este texto somos anarquistas, comunistas antiautoritarios, anticapitalistas o la etiqueta que más os guste. Es decir, estamos por la abolición del trabajo asalariado y el capital, la destrucción del estado y su sustitución por nuevas formas horizontales y fraternales de vivir en común. Creemos que los medios para conseguirlo deben ser lo más coherentes posible con los fines que buscan y, por tanto, estamos contra la participación en instituciones, contra los partidos políticos (parlamentarios o no) y las organizaciones jerárquicas, y apostamos por una política basada en el asamblearismo, la solidaridad, el apoyo mutuo, la acción directa, etc. Porque estamos convencidos que estos medios son los más eficaces para llevarnos a la revolución. Si decimos esto es para eliminar cualquier suspicacia y marcar las líneas sobre las que queremos que se mueva esta contribución. Ahora bien, el que estemos por una revolución social que destruya el capitalismo, el estado y que suponga la abolición de las clases sociales (y de tantas otras cosas), no significa que pensemos que esto puede ocurrir a corto plazo, de la noche a la mañana. Lo que hemos planteado aquí son fines, es decir, situaciones a las que, con suerte, llegaremos tras un largo recorrido y un desarrollo considerable del movimiento revolucionario. Pensar lo contrario no es que sea utópico, es un ejercicio de delirio y ensoñación inmediatista. Un planteamiento revolucionario debe plasmarse en una estrategia a corto plazo, en una serie de propuestas para intervenir en la realidad que nos acerquen a situaciones en las que estén en juego cuestiones como la abolición del trabajo asalariado, la instauración del comunismo libertario, la revolución social… cuestiones que hoy en día, obviamente, no están, ni de lejos, sobre la mesa. Esta intervención no puede limitarse a repetir machaconamente la rabiosa necesidad de revolución y de abolir el estado y el capital. Ser anarquista no significa ser un chapas que persigue a los demás repitiendo una y otra vez lo malo que es el estado y lo buena que es la anarquía. Y sin embargo, a raíz del movimiento 15-M, en los últimos días hemos leído por internet textos y comentarios cercanos al delirio inmediatista y, lo que es peor, hemos oído de compañerxs y amigxs posiciones que resbalan hacia el abismo del anarco-chapismo, que, con toda su buena intención, se atrapan en el maximalismo de las consignas grandiosas, de las propuestas a largo plazo, etc. Sabemos bien de lo que hablamos, todxs nosotrxs hemos estado en dichas situaciones y, lo que es peor, hemos contribuido en muchas ocasiones a su extensión. Dejemos claro también que este texto tiene tanto de crítica como de autocrítica, y que nos sirve, ante todo, para tratar de no caer nosotrxs mismxs también en dichas trampas. Para ir acabando, hay que tener en cuenta que este texto ha sido escrito deprisa y corriendo, al ritmo que marcan los acontecimientos, con el objetivo de que saliese antes del día 28, cuando se han convocado las Asambleas Populares en diferentes barrios y pueblos de Madrid, así que no os extrañe que en algunos puntos se note la precipitación y la urgencia. No damos para más.

    En resumen, este texto pretende ser una reflexión y una propuesta para romper con el impasse en el que hemos estado anclados mucho tiempo, para deshacernos de lastres que muchxs arrastramos y nos inmovilizan. Es, en el fondo, una reflexión para intentar aclararnos en qué manera podemos aportar y participar en lo que ocurre a nuestro alrededor.

    <!–[if !supportLists]–>1.       <!–[endif]–>El Movimiento 15-M: coordenadas básicas

    Y lo que ocurre a nuestro alrededor es, obviamente, el llamado movimiento 15-M, que en la última semana ha irrumpido como un elefante en la cacharrería en la política nacional. Nos guste o no, y lo queramos o no, el movimiento 15-M ha roto todas las expectativas y ha sorprendido a todo el mundo: policía, políticos, periodistas, convocantes, gente corriente, ciudadanistas, izquierdistas y, por supuesto, a los anarquistas. En primera instancia todo el mundo se quedó en fuera de juego y, a partir de ahí, todo ha sido una serie de intentos más o menos afortunados de tomar posiciones frente a o dentro del 15-M. No vamos a entrar a analizar sus causas o a repasar las diferentes teorías conspiranoicas o intoxicaciones que han surgido a su estela; no es importante para lo que queremos decir. Vamos a tratar de aportar lo que entendemos que son las coordenadas básicas en las que se mueve eso que llamamos movimiento 15-M o, al menos, las más importantes para ver si es posible (y en ese caso cómo) una participación anarquista o anticapitalista en él. Como es lógico, será una descripción fragmentaria, parcial e incompleta. Nos da igual, las cosas van demasiado rápido.

    Lo primero que hay que decir es que el movimiento 15-M es un movimiento social real y, como tal, es tremendamente heterogéneo y contradictorio. Hay de todo y todo está en diferentes dosis. Es decir, todo lo que digamos aquí no debe tomarse como características definitorias absolutas, sino más bien como tendencias, matices, etc. Expresiones de un movimiento en construcción en cuyo seno hay luchas, tensiones y un continuo cambio.

    Dicho esto, por su composición social y por las consignas que más se oyen en las asambleas y grupos de trabajo, así como por las opiniones de la gente que está continuamente publicitándolo en internet (twitter) podría decirse que, principalmente, es un movimiento ciudadanista y abiertamente demócrata. O mejor dicho, son este tipo de planteamientos de reforma política y social (reforma electoral, democracia real, mayor participación, crítica de los partidos políticos mayoritarios pero no del sistema representativo o los partidos en general…) los que, en general, aglutinan a más gente y manos alzadas a su alrededor.

    Sin embargo, este contenido se expresa bajo formas asamblearias, que rechazan toda representación clásica (como por ejemplo, convertirse en otro partido político) y que reniegan de toda ideología, símbolo o forma política precocinada (desde partidos a banderas republicanas, pasando por las A circuladas). Hay una consigna que rula por twitter “Esto no va de izquierdas o derechas, sino de arriba y abajo”. Que, por el momento, apuesta mayoritariamente por la auto-organización, por la acción directa (no violenta) y la desobediencia civil, aunque no utilice estas palabras mágicas. La no-violencia es, de hecho, otra de las coordenadas fundamentales del 15-M, algo que, sin duda, es asumido colectivamente sin discusión. Entraremos en esto más adelante.

    Todo esto no quita para que en su seno se pueda ver claramente una “lucha de poder” entre diferentes “facciones”, organizadas o no. Miembros y militantes de partidos políticos de izquierdas, miembros de los movimientos sociales, libertarios, gente normal y corriente “indignada” que va con su propia visión del mundo, etc. todos pugnan en su interior a todos los niveles, desde la orientación ideológica o práctica del movimiento, al control (y en muchos casos, manipulación) de las asambleas, comisiones, etc. En muchas comisiones y grupos se está viendo de todo: pérdidas casuales de actas, personalismos, gente que se aferra a las portavocías, delegados que se callan cosas en las asambleas generales, comisiones que se saltan acuerdos, grupitos que quieren mantener el chiringuito, etc. Muchas, seguro, fruto de la inexperiencia y los egos; otras, parecen directamente sacadas de los viejos manuales de manipulación de asambleas.

    Alrededor de esta lucha, está también toda la gente que se acerca por allí. Gente que se acerca a participar, a escuchar, a ser escuchado, a aportar comida u otros materiales, a ver qué pasa, o simplemente a echarse unas fotos en plan turista en su propia ciudad. Bajo las carpas de Sol uno tiene la sensación de estar en un gran bazar en el que no se vende ni se compra nada.

    Por otro lado, uno de los grandes problemas de las acampadas es la dificultad de participar en ella plenamente: no todo el mundo puede ir al centro todos los días, ni todo el mundo puede quedarse a dormir, ni todo el mundo puede participar habitualmente en las comisiones, etc. Esto sin duda puede favorecer la creación de liderazgos informales, camarillas, cosas raras y sesgos extraños que la gente, que gilipollas no es, lo va a notar, lo va a comentar y a actuar en consecuencia. De hecho, una posible consecuencia de quién está llevando el mayor peso del campamento (y también de quién está más habituado a ir y proponer actividades) es la progresiva guetización que ha sufrido la acampada el fin de semana. Comparada con el ambiente de encuentro y de protesta de los días más intensos (especialmente el viernes, dada la expectación por la prohibición de la Junta Electoral Central) el fin de semana la cosa perdió fuelle y comenzó a notarse un ambiente más lúdico y menos de protesta, a pesar de que las comisiones, subcomisiones y grupos de trabajo siguieron funcionando. A ratos, #acampadasol parece estar reproduciendo lo peor y más banal de las okupas del gueto: talleres, conciertos, batucadas, comedores, actuaciones, clowns, etc. a costa de sus aspectos iniciales, mucho más marcadamente de protesta, política e “indignación” (por pro-demócrata y limitada que fuese). En twitter, que no olvidemos que tiene gran culpa del ascenso del movimiento 15-M y del campamento de Sol, se está filtrando ese descontento en mucha gente, que no ve con buenos ojos esta deriva. Un ejemplo claro de ese descontento que tuvo lugar el fin de semana fue el tema botellón sí-botellón no, el sábado una de las asambleas tuvo que irse de Sol por la cantidad de gente que estaba a su pedo, y el tema de las batucadas, que el domingo obligaron incluso a aplazar a alguna asamblea que no oía con tanto ruido (aunque hay que decir, que las batucadas tuvieron bastante seguimiento, igual que el botellón).

    Es obvio que el movimiento 15-M no es una revolución, eso es de primero de militancia, y quien lo critique en base al hashtag #spanishrevolution con el que se extendió inicialmente debería darse cuenta de que era una mezcla de marketing, gracieta e ilusión. Sin más.

    El último apunte que queríamos hacer es lo que, para nosotrxs, quizás sea lo más importante que hemos visto junto con su marcado carácter asambleario y horizontal (con todos sus defectos, que son muchos): el cambio brutal de actitud que hemos podido observar en los alrededores de Sol durante toda esta semana. Recapitulemos. Tras la multitudinaria manifestación inicial del 15 de mayo y, especialmente, tras el desalojo de los primeros acampados, la gente ha tomado masivamente noche tras noche la Puerta del Sol de una manera que ninguno de nosotrxs habíamos visto nunca. Las movilizaciones contra la guerra, aunque alguna fuera más masiva, no tuvieron, ni de lejos, la continuidad, participación, actitud y ambiente que hemos visto esta semana en Sol. Es como si, de repente, la pasividad y el ir cada uno a lo suyo se hubiesen roto alrededor del Km. 0. Repartir panfletos en Sol y sus calles aledañas es una gozada, la gente te entra para pedirte que le des uno, los coge con una sonrisa, te pregunta, te da las gracias… Los primeros días, si hacías un corrillo para hablar de algo, la gente arrimaba la oreja para intervenir, para escuchar. Ha sido normal ver a la gente de lo más variopinta discutiendo en pequeños grupetes. Los grupos de trabajo y las asambleas generales son acontecimientos masivos de entre 500, 600 y 2000 personas (sentadas, de pie, arrejuntándose para oír algo), etc. Y aparte de esto, esa sensación permanente de buen ambiente, de “esto es algo especial”. Todo esto alcanzó su punto álgido la noche del viernes al sábado, cuando empezó la jornada de reflexión. Escuchar a más de 20.000 personas gritar “Somos ilegales” y disfrutar como niños de saltarse la ley, la verdad, impresiona. Bien es cierto que ese ambiente intenso, de participación y de política real empezó a decaer a partir de esa noche. En parte por el subidón del viernes noche, en parte por la decisión de “no hacer política” durante el sábado y el domingo, el fin de semana ha tenido un tono mucho más festivo, más “circense” que los días anteriores. Aun así, nosotrxs no recordamos nada parecido, la verdad.

    <!–[if !supportLists]–>2.       <!–[endif]–>Lo que no está en juego. Una visión estratégica.

    Dicho esto, ¿qué pintamos los anarquistas por allí? Para cualquier libertario con dos dedos de frente, afortunadamente la gran mayoría, es evidente que es necesario estar allí, que ahí hay tema. Lo que ninguno tenemos tan claro es qué podemos hacer, qué podemos aportar y qué podemos esperar del movimiento 15-M. Y es lógico, dada la heterogeneidad y contradicciones que abarca. En esta sección vamos a intentar expresar cómo y en qué sentido vemos nosotrxs que puede ser interesante participar y aportar en dicho movimiento. Decimos visión estratégica porque es una visión general, que intentaremos acotar más adelante con propuestas concretas y algunas consideraciones tácticas.

    La mayor parte del proceso que se desarrolla actualmente en el movimiento del 15-M consiste en tratar de encontrar las consignas y reivindicaciones políticas que van a definirlo. Ese proceso se está dando tanto en los grupos de trabajo como en las propias comisiones. En los primeros está más el debate y la pelea ideológica, en algunas de las segundas, en las que se concretan dichos debates, es donde se están viendo las artimañas, tejemanejes, etc. No hay que ser muy listo para saber dónde está el lio: comisiones como comunicación, interna, asamblea y política son donde uno se va a encontrar mayor número de políticos por metro cuadrado. Mientras que en comisiones como infraestructura, alimentación o respeto, las cuchilladas serán mucho menores. Ojo, que no estamos diciendo que en las comisiones sólo se esté haciendo esto, pero algunas cosas que hemos visto o nos han contado tienen tela.

    Como hemos dicho anteriormente, las reivindicaciones con mayor eco en #acampadasol son las de reforma política y, en menor medida, social, de gran contenido ciudadanista: reforma de la ley electoral, una ley de responsabilidad política, mayor participación, ley de dación en pago de las hipotecas, etc. Los miembros y militantes de partidos de izquierda (IU, IA, etc.) y movimiento sociales están tratando de virar el barco más hacia la izquierda, para que asuma reivindicaciones clásicas de la izquierda (desde la renta básica o la condonación de la deuda externa, a la nacionalización de la banca) aunque en frente tienen a los que prefieren que el movimiento sea lo más neutral posible (por ejemplo, http://twitpic.com/51lyqa) y se centre en un #consensodeminimos básico<!–[if !supportFootnotes]–>[1]<!–[endif]–>. En nuestra opinión, creemos que lo más probable es que el objetivo final de unos y otros sea que, o bien mediante algún tipo de Iniciativa Legislativa Popular<!–[if !supportFootnotes]–>[2]<!–[endif]–> o bien de la mano de algún partido político, seguramente IU, se presente una propuesta al Congreso y se pida su aprobación mediante un referéndum. En este sentido, unos y otros se juegan los contenidos de dicha propuesta y seguramente cómo se va a hacer, pero en un momento dado pueden confluir en ciertos puntos básicos.

    Obviamente, los anarquistas estamos convencidos de que si se lograran algunas de estas reformas, aun cambiando algunos de los “defectos” del sistema que más sulfuran a la gente, no van a modificar para nada lo esencial. El problema no es la corrupción política, sino la política como esfera separada de la vida, el problema no es la falta de transparencia de los gobiernos, son los propios gobiernos, y el problema no es la banca y los banqueros, sino la explotación capitalista: la grande, y la pequeña.

    Dicho esto, creemos que los anarquistas ni estamos ni deberíamos estar en esa pelea, la de las reivindicaciones grandilocuentes y la política de altos vuelos. No deberíamos entrar en ese juego, aunque si queremos estar en las asambleas debemos asumir que tendremos que tragar y enfrentarnos a ello. A nosotrxs no se nos ha perdido nada en ese tablero. El movimiento del 15-M no es un movimiento anarquista o anticapitalista, así que las reivindicaciones anarquistas maximalistas están fuera de lugar. No tiene sentido luchar por que las asambleas generales asuman cosas como la autogestión generalizada, la abolición de las cárceles o incluso simplemente la huelga general indefinida, porque es evidente que la gente que está ahí y la gente que lo sigue con expectación y simpatía no está por eso. Suponiendo (y es mucho suponer) que por alguna extraña razón, o tejemaneje, se consiguiese que la asamblea general o las  asambleas de los barrios aceptasen y asumiesen como propia alguna de estas consignas, lo más seguro es que el movimiento 15-M se desinflaría rápidamente, perdiese buena parte de sus apoyos y simpatías, y se quedase en un extraño cóctel frentepopulista de militantes izquierdistas, ciudadanistas, comunistas y anarquistas. Es decir, justo lo que siempre hemos criticado y donde nunca hemos querido estar. En política existe un término que se llama “votar con los pies”, significa que cuando no te gusta la gestión de un lugar, simplemente te vas a otro lado. Algo parecido pasa en todas las asambleas, hay mucha gente que cuando algo no le gusta o no se siente cómodo, se calla, agacha la cabeza y deja de pasarse, sin reflejar su descontento.

    ¿Por qué ocurre todo esto? Pues porque los movimientos reales suelen ser bastante complejos. Tienen su composición, su idiosincrasia y sus desarrollos, y, sobre todo, porque no se puede pretender que la gente se haga anarquista de la noche a la mañana. Ninguno de nosotrxs hemos llegado a serlo rápida e indoloramente, sino a base de equívocos, ilusiones, incoherencias, desengaños, debates, frustraciones, flipaduras y de darnos muchas veces de bruces contra el suelo (a veces en un sentido literal, con un policía encima). Da igual que en estas ocasiones, las personas y las cosas cambien vertiginosamente. Lo sentimos, pero creemos que, simplemente, no funcionará.

    Tenemos que ser conscientes de la representatividad de las comisiones frente a las personas que integran la movilización. Esto se vio claramente en la comisión de Política, que en el momento de mayor auge pudo aglutinar unas 350 personas entre las dos subcomisiones (corto y largo plazo), está claro que las asambleas son abiertas y todos y todas podrían participar en ellas pero lo cierto es que al final se han convertido en dos subcomisiones que aparentemente se han separado por fases temporales, pero que realmente marcan dos postulados muy diferentes, el “reformista” y el “revolucionario”, entre los que están exigiendo y legitimando a las estructuras de poder con pequeñas (o grandes) reformas legislativas, y los que quieren marcar una hoja de ruta de ruptura con el modelo impuesto por el capitalismo.

    Esto es un grave error ya que medidas “revolucionarias” o radicales, puede haberlas a corto plazo y a largo, sólo hay que tener claro de contexto actual y los pasos que queremos dar. Por citar un ejemplo, en la Comisión a Corto Plazo se plantean cambios en la Constitución española, y en la Comisión de Largo Plazo consensos como huelga general.  No creemos que un cambio en la Constitución (necesita la aprobación de ¾ partes del Congreso de los Diputados) sea mucho más factible a corto plazo que convocar una huelga general (que es más una herramienta de lucha que un fin en sí mismo), por mucho que esto sea, a día de hoy, bastante complicado.

    Creemos necesaria una reflexión sobre nuestra implicación en las comisiones, intentar que sean eficientes y el desgaste y el derroche de energías esté bien canalizado. No sirve de nada que 200 personas con un ideario “similar” se junten y marquen un rumbo que no sea ni asumible por este movimiento (a día de hoy) ni dejar que las exigencias a corto plazo sean simplemente un alegato a fortalecer el estado del bienestar… En dicha reflexión deberíamos hacer una autocrítica y plantearnos de forma inmediata propuestas a corto y largo plazo asumibles y que caminen o que nos hagan avanzar pasitos hacia una revolución social de verdad, ya que si no terminaremos en la inanición propia de un grupo de personas que están por encima del momento. Deberíamos mostrar cierta inteligencia y sumarnos de forma real a la ilusión de cambio que se respira estos días por la puerta del Sol, a ver si entre todos conseguimos que ese cambio vaya un poco más allá de cuatro arreglos en la fachada de la democracia.

    Entonces ¿qué otras opciones tenemos?

    Seguro que muchos se habrán planteado, o incluso se habrán encontrado haciéndolo casi sin darse cuenta, lo que podríamos llamar rebajar el discurso, es decir, edulcorar nuestras propuestas a ver si con un poco de azúcar pasan mejor. Por ejemplo, jugando un interesado confusionismo semántico que habla de “democracia directa” en vez de “anarquía”, tragar con todo lo que tengamos que tragar para mantener la historia en el tiempo, etc., etc.

    Otra opción es abandonar el chiringuito por reformista. Tal y como nosotrxs lo vemos esto es simplemente absurdo. Básicamente porque ni actualmente ni a lo largo de la historia, los movimientos revolucionarios brotan de la nada o surgen solos, sino que son los propios revolucionarios, y los acontecimientos, los que con su esfuerzo y tesón a veces consiguen que los movimientos sociales dejen de ser el coto de partidos, aprovechados, etc.

    Aunque hablaremos de esto más adelante, dejemos claro que nuestra idea no es convertir el movimiento 15-M en un “movimiento revolucionario” de masas, algo igual de peliculero que pensar que la anarquía vendrá mañana si lo deseamos con suficiente fuerza. Tampoco estamos diciendo que tengamos que estar por estar hasta el final. Tenemos bastante claro que, si no hacemos las cosas bien, en algún momento habrá que irse o, también bastante probable, nos acabarán echando. Pero nos parece obvio que ese momento no ha llegado aún, que todavía hay oportunidades de aportar y participar en esta historia, sobre todo de cara a la convocatoria de asambleas populares en los barrios.

    Sirva esto para dejar claro que no somos unos ilusos, a los que el 15-M les ha nublado la vista o que han cerrado sus chiringuitos “por revolución” (más marketing), sino simplemente somos anarquistas que hemos visto una oportunidad clara, la primera en muchos años, de participar en un movimiento real de tamaño considerable.

    <!–[if !supportLists]–>3.       <!–[endif]–>Por una participación anarquista práctica y concreta.

    En nuestra opinión, lo que está en juego en el movimiento 15-M es conseguir que sea un punto de partida capaz de activar la lucha cotidiana por aspectos concretos y básicos, una lucha que se lleve a cabo desde la horizontalidad, el asamblearismo, la acción directa, la participación directa, la solidaridad, etc. que forman parte de las coordenadas básicas del movimiento 15-M. Que las asambleas no sólo sean sitios desde los que pedir (¿A quién? ¿Cómo?) leyes, reformas y referéndums (¿Cuáles?), sino que sean espacios en los que la gente debata sobre sus propios problemas, busque soluciones y decida cómo llevarlas a cabo por ellxs mismxs. Que se conviertan en puntos de encuentro, de comunicación y participación real. Pequeños (o grandes) núcleos solidarios de resistencia.

    Está claro que una parte importante de este proceso es qué problemas y qué soluciones se van a tratar, qué contenido, por así decirlo, van a expresarse en dichas asambleas. Ese podría ser la otra tarea que podríamos marcarnos, intentar que los temas a tratar en las asambleas sean cuestiones de clase, de género, etc. que profundice, desde la práctica, en la crítica del Estado,  el capital y el trabajo asalariado.

    Dicho de otra forma, nosotrxs proponemos una participación práctica y concreta desde una perspectiva y unas formas de funcionar antiautoritarias, sobre cuestiones básicas de clase y otras opresiones igual de importantes como el patriarcado, el racismo, etc.

    Para complementar esta contribución práctica también debemos aportar nuestro punto de vista y nuestro discurso, una vez más, sin caer en maximalismos del tipo “¡Revolución ya!” y cosas por el estilo.

    Tal y como nosotrxs lo vemos, intentar que la gente haga suyo nuestro discurso no es, no debería ser, ir a machacar con las consignas y principios anarquistas de toda la vida. Consignas que, en nuestra opinión, estarán fuera de lugar. No porque no tengan sentido o no sean verdad, sino porque no están en la onda de lo que está pasando, están fuera de contexto.  Esto es como si tú estás hablando con un colega de fútbol y viene otro a contarte nosequé historia de una película iraní, pues ni caso. ¿Significa esto que debemos abandonar el anarquismo y pasarnos a la democracia? Lógicamente no. ¿Debemos escondernos? No. ¿Debemos exhibir al mundo que somos anarquistas? Para nosotrxs, no tiene ningún sentido si eso no va más allá que  “ser anarquista”. Llamarse a uno mismo anarquista no significa nada en sí mismo, no dice nada: ni bueno, ni malo. En nuestra opinión no se trata ni de escondernos ni de exhibirnos, sino de practicar el anarquismo en un contexto determinado. Un ejemplo: de todos los lemas que algunxs de nosotrxs y otrxs compañerxs cantamos uno de los primeros días en Sol sólo un par de consignas se extendió mínimamente más allá de nuestro circulo: “el pueblo unido funciona sin partidos” y “A, anti, anticapitalistas”, ¿Por qué? No porque los lemas fuesen gran cosa, que no lo son, ni porque fuesen ingeniosos, que tampoco, creemos que fue porque, en ese momento y en ese lugar, eran lemas que puede contactar al menos con parte de la gente que estaba allí. Nos guste o no, la gente ahí no estaba contra la policía nacional, ni quería tumbar al Estado… el trabajo es mucho más de fondo… Si nos limitamos a cantar o a proponer en las asambleas consignas descontextualizadas, lo que hacemos es caer en la propaganda pura y dura, en el peor sentido de la palabra, no en la participación.

    Y es que en muchas ocasiones nos puede la inercia, seguramente como a todxs lxs demás. En vez de pensar qué podemos y queremos decir acabamos yendo a lo fácil: al “la lucha es el único camino”, al “de norte a sur, de este a oeste….”, “muerte al estado….”, etc. Un discurso, en nuestra opinión, fuera de lugar y, por tanto, ineficaz. En el Bloque Libertario de la mani del 15M pasó un poco lo mismo, tras una primera fase con lemas (mejores o peores, más o menos útiles, eso es lo de menos) pero sobre el tema en cuestión (democracia, capitalismo, crisis) se pasó a un remix del gueto (desde los presos a Patricia Heras pasando por el policía asesina), resbalamos hacia la autorreferencialidad, hacia el hacer piña…  Por desgracia, por allí nadie sabía quién era Patricia Heras más que nosotrxs cuatro, ¿qué sentido tenía gritar sin un panfleto que lo explicase?, sólo desconcertamos a la gente, que nos mira como si viniésemos de otra película… Todo tiene un momento y un lugar, y si no sabemos adaptar nuestro discurso al momento y al lugar, nos irá mal. Adaptar el discurso no es rebajar el discurso, es adecuar el mensaje al contexto y adecuar el código al receptor, es dar nuestra opinión sobre lo que la gente está hablando, no sobre lo que nosotrxs creemos que debería estar hablando la gente…. Y dar esa opinión en su “idioma”, no en nuestro “dialecto”, lleno de tecnicismos y modismos, cómodos para hablar entre nosotros, pero que generan barreras y confusiones con quien no los maneja.

    <!–[if !supportLists]–>4.       <!–[endif]–>Algunos objetivos y posibles ejes de actuación

    Esta propuesta de participar desde la práctica y desde lo concreto tiene varios objetivos. Obviamente, mejorar nuestras condiciones de supervivencia dentro del capitalismo. Seguro que algunx lo tachará de reformismo, para nosotrxs es simplemente necesidad. Otro objetivo es ser capaces de señalar y desmontar, durante el proceso, todas las contradicciones y miserias del capitalismo, la democracia, los sindicatos, etc. No mediante discursos elaborados y prefabricados, sino a través del debate y la reflexión sobre lo que nos vayamos encontrando, algo mucho más complejo y trabajoso que simplemente editar libros escritos en otro momento y en otro lugar. También busca crear y extender una cultura de lucha entre la población, un sentimiento colectivo de que las cosas se consiguen luchando junto a otros iguales, solucionando los problemas por los mismos afectados, desde la solidaridad y el apoyo mutuo, sin delegar en profesionales de la mediación o la representación. Un sentimiento de “hoy por ti, mañana por mí” que cale entre la población y que desplace al “cada uno a lo suyo” y el “menos mal que no me ha tocado a mí” que arrasa en nuestra sociedad.

    Por último, si algo nos ha quedado claro en esta última semana es que, si bien lxs anarquistas tenemos mucho que aportar, tenemos también mucho, muchísimo que aprender, tanto de la gente que nos encontremos en el camino como de las situaciones a las que tengamos que enfrentarnos. Participar en las asambleas será la oportunidad perfecta de aclararnos nosotrxs mismos, nuestras posturas y la manera en las que se las comunicamos a nuestros iguales. Esto es lo normal. La mejor manera de darnos cuenta de nuestros fallos e incoherencias (que las tenemos y seguramente serán muchas) es tratar de explicar y compartir nuestra postura con quien la desconoce.

    Creemos sinceramente que esta puede ser una buena manera de salir de la trampa de una intervención desde la ideología, que pretenda que se aprueben principios u objetivos a largo plazo específicamente anarquistas, algo que, como hemos repetido unas cuantas veces ya, no es algo que esté o pueda estar en el orden del día de aquí a mañana. Creemos también, que puede ser una manera de obviar y esquivar las luchas de poder que se darán en las asambleas por las cuestiones de alto nivel (leyes, etc.) sin tener que dejar por ello de participar en un movimiento que aún puede dar mucho juego. Meternos en una guerra de desgaste para que no salgan dichas propuestas o enfrentarnos abierta y continuamente a todos los izquierdistas, ciudadanistas y gente normal que sólo quiere un par de cambios no nos va a valer para nada. Tenemos que ser conscientes en todo momento de dónde estamos y hasta dónde puede llegar. Si no hacemos este ejercicio de análisis y de reflexión continuamente nos vamos a llevar un palo muy serio y una frustración considerable.

    Por supuesto, al participar en el movimiento 15M siempre vamos a correr el riesgo de acabar haciéndole el curro y el trabajo sucio a la izquierda y al ciudadanismo. Nosotrxs creemos que a día de hoy, dada nuestro escaso poder de convocatoria y apoyos, este riesgo siempre va a estar ahí, en cualquier movilización real a la que nos sumemos (huelgas, conflictos antidesarrollistas, etc.). Es un riesgo que no se puede prever, y seguramente sea algo que, hasta cierto punto, no se pueda evitar, lo único que podemos hacer es permanecer atentxs, no dejar llevarnos por la emoción y tratar de valorar en qué momento nuestra participación se está limitando a la de ser mano de obra de otrxs, en ese momento será necesario abandonar el chiringuito.

    Para acabar esta sección, vemos necesario concretar algunas líneas de actuación que se nos han ocurrido como ejemplo de lo que tenemos en mente. Ni son las únicas, ni son las mejores, de hecho son bastante vagas, sólo son algunos ejemplos que se nos han ocurrido o que hemos escuchado estos días en las asambleas. Entre todos deberíamos completarlas, clarificarlas, criticarlas, etc…

    <!–[if !supportLists]–>·         <!–[endif]–>Vivienda: Autoorganizarse para resistir frente a los desahucios y el mobbing inmobiliario. Proponer la okupación como alternativa temporal en los desahucios que no se frenen. Presionar a los caseros que pasan o se aprovechan de sus inquilinos. Presionar mediante la acción directa a las sucursales bancarias de las que dependen las hipotecas de familias en problemas para que las renegocien o simplemente para visibilizar el conflicto. Visibilizar el conflicto mediante banderas o similares en los balcones de las casas que estén siendo presionadas.

    <!–[if !supportLists]–>·         <!–[endif]–>Trabajo/Paro: Aprovechar el ejemplo asambleario de Sol para llevarlo a los curros, debatir y hablar en las asambleas sobre los conflictos laborales, sobre nuestros problemas como parados, proponer que las asambleas sean un punto de apoyo si tenemos algún problema en el curro. Visitar y denunciar los trabajos en los que se produzcan accidentes laborales…

    <!–[if !supportLists]–>·         <!–[endif]–>Migraciones: Tratar de implicar a los inmigrantes, que seguramente estén subrepresentados en un primer momento, informar a la gente de lo que pasa en los CIEs, informar y proponer mecanismos de actuación frente a las redadas contra inmigrantes, autoorganizarse para ofrecer información legal, mediante asesorías, talleres, etc.

    <!–[if !supportLists]–>·         <!–[endif]–>Salud-Sanidad: tratar de implicar a trabajadores y usuarios-sufridores de la sanidad pública en la lucha contra su deterioro y la inaccesibilidad, evitar que nos enfrenten a unos contra otros (“la culpa es de los trabajadores que curran poco” o “la culpa es de los viejitos que van mucho”).

    <!–[if !supportLists]–>·         <!–[endif]–>Género: hay que ver cómo contrarrestar la enorme oleada actual de anti-feminismo que se masca a nivel social, y que se ha expresado varias veces en las acampadas. Podría ser interesante tratar de incidir o debatir sobre la violencia machista…

    <!–[if !supportLists]–>·         <!–[endif]–>Organización: Tratar de mejorar el funcionamiento asambleario. Luchar por una horizontalidad real, no meramente formal, evitar la formación de camarillas de especialistas o de representantes perpetuos, evitar convertirnos en una camarilla de especialistas o representantes perpetuos.

    Estos temas y propuestas son claramente limitados, fruto de la prisa y de nuestra propia inexperiencia en este tipo de movidas. Hay que mejorarlas, afinarlas y compartirlas. Y sobre todo, hay que construirlas en común con la gente que vaya a las asambleas, en un proceso que cambiará tanto las propuestas como a los que las asumen y las ponen en práctica y que, seguramente, irá de menos a más. No nos pensemos ahora que por ir con cuatro propuestas concretas en vez de con la cantinela ácrata de siempre, la gente las va a aceptar por arte de magia. No, no estamos proponiendo conjuros, tenemos que tener claro, que aun siendo capaces de iniciar este proceso, será un camino largo y difícil. Creemos que con el tiempo, todos iremos aprendiendo y sacando más cosas en claro. De alguna forma, los anarquistas tenemos que tomarnos las asambleas del 15-M como un laboratorio en el que experimentar, proponer, equivocarnos, aprender y volver a empezar.

    <!–[if !supportLists]–>5.       <!–[endif]–>Asambleas de barrio: esperanzas y localismos

    En buena parte este texto se ha escrito con la mente puesta en que llegue antes de las asambleas populares en los barrios que se han convocado para el 28 de mayo, de ahí su urgencia, su precipitación y buena parte de los errores que tendrá.

    La extensión a los barrios es una extensión lógica porque la acampada en Sol es insostenible a largo plazo y porque, por sus características, permite una participación mucho más limitada, como ya hemos comentado.

    Hablando con muchos compañerxs hemos visto que algunos tienen bastantes esperanzas en las asambleas de barrio. La idea es “ya no hay nada que hacer en Sol, vamos a los Barrios”. No nos engañemos, si el movimiento 15-M sigue su tirón los barrios van a ser Puertas de Sol en pequeñito, con todas sus cosas buenas pero con todos sus defectos, incluidos los militantes de partidos que van de pesca, los ciudadanistas, etc. En algunos barrios y pueblos del Sur de Madrid, de hecho la proporción de militantes de partidos políticos puede incluso aumentar respecto a la que nos encontramos en Sol. Puede que el terreno de juego sea más pequeño y menos abrumador, pero la heterogeneidad, los problemas, contradicciones y conflictos van a ser los mismos o incluso mayores.

    Nosotrxs creemos que lxs militantes izquierdistas, así como toda la gente corriente que está por las cuatro reformas básicas, van a tratar de que las asambleas populares se conviertan en focos desde los que promocionar las consignas y reivindicaciones por las que han peleado en Sol. Que se encarguen de recoger firmas, y de hacer propaganda de las movilizaciones y de sumar apoyos en los barrios (asociaciones vecinales, de comerciantes…) de cara a la estrategia que tengan a medio plazo para llevar a cabo los cambios legales. Y poco más. Los ciudadanistas puede que intenten empujar un poco más hacia problemas específicos de los barrios, estableciendo lazos con las asociaciones de vecinos que puedan, potenciando sus locales,  centros sociales y oficinas de derechos sociales allá donde los tengan, etc.

    Ya hemos comentado en el punto anterior que creemos que puede ser una manera interesante de participar en dichas asambleas, no nos extenderemos. Sí que nos gustaría comentar que en cada barrio y pueblo algunos temas y propuestas pueden tener más calado que otros (por ejemplo, en algunas zonas las redadas contra inmigrantes son más frecuentes que en otras, en algunos sitios la sanidad está peor que en otras, etc.) Habrá que ver qué es más necesario y más importante en cada caso concreto, aquí no hay fórmulas mágicas.

    <!–[if !supportLists]–>6.       <!–[endif]–>Cuestiones tácticas

    El texto se va alargando y queremos cerrarlo con algunas reflexiones -intentaremos ser breves- sobre ciertos aspectos tácticos que hemos visto, y que seguiremos viendo, en los próximos días.

    <!–[if !supportLists]–>·         <!–[endif]–>Violencia/No violencia: Como comentamos al describirlo, el rechazo a la violencia es un punto básico sobre el que se asiente el movimiento del 15M. Los iniciadores (Democracia Real Ya) se encargaron de expresarlo de la manera más asquerosa posible: desmarcándose de los incidentes tras la mani y señalando a quien hiciese falta. Tampoco es que sea muy extraño, dado el bombardeo mediático con este tema los últimos años. A través de la policía, medios como La Razón o Público no dudaron en alertar sobre el peligro de los “400 antisistema” que trataban de controlar y/o reventar el movimiento. Una semana después, nada de nada. Parece que la gran mayoría de los anarquistas hemos asumido (con mayor o menor problema) que no pasa nada porque alguien se declare no violento. La violencia o autodefensa es una cuestión que siempre va a estar ahí, pero que es completamente secundaria. Si dejamos de considerarla algo que puede ser útil o no, beneficiosa o perjudicial según las circunstancias y la transformamos en algo irrenunciable, o nos entra la pataleta por que el 15-M cante las bondades de la violencia estaremos perdiendo el norte completamente. Hoy toca no violencia, otro día tocará otra cosa.

    <!–[if !supportLists]–>·         <!–[endif]–>Asamblearismo: se escucha mucho la crítica de que las asambleas no son verdaderas asambleas, que no hay una horizontalidad real, que hay algunos que tratan de manipularlas, etc. Lógico, porque son asambleas de verdad, con gente normal, en medio de una pelea entre diferentes sectores por “controlar” (conscientemente o no) la situación. La horizontalidad, la igualdad, la eficacia de las asambleas, la comunicación de las asambleas, el que sean saludables, no es algo que venga dado porque la gente se reúna en una plaza y hablen entre ellos. Ni de coña. Hay que pelearlo frente a los manipuladores, políticos e intoxicadores; y hay que construirlo frente a los años de desmovilización, de gregarismo y delegacionismo cotidiano. Si no tenemos esto claro, estamos en manos de los que van para que las asambleas sean las correas de transmisión que se limiten a aprobar o a aceptar sus propuestas cocinadas en casa.

    <!–[if !supportLists]–>·         <!–[endif]–>Luchar contra monstruos: Participar en asambleas en las que hay gente que está dispuesta a hacer lo que haga falta (manipular, mentir y, la mayoría de las veces, hacerse el tonto) para que salga su historia es muy complicado y frustrante. Cualquiera que haya pasado por ese trago puede decir que es una jodida mierda. Primero, por todo lo que te toca tragar, segundo porque no todo el mundo suele verlo, con lo que si acusas a alguien acabas siendo tú el que levanta sospechas, tercero, porque acabas confundiendo lo que son simples fallos o despistes con intentos descarados de manipular (rozando la paranoia) y, por último, porque en cuanto no te das cuenta acabas haciendo o viéndote obligado a hacer cosas parecidas a ellos. En estos días hemos oído cosas como “copar las comisiones”, “tomar los puestos de poder en las asambleas”, “dispersarse por las asambleas”, “hacer como que no nos conocemos” y otras lindezas, por parte de compañerxs de los que no tenemos ningún tipo de duda o sospecha, y a los que por supuesto, no vamos a juzgar. Este tipo de situaciones son así, la frustración, el cabreo con los manipuladores y el encontrarse contra la espada y la pared te hacen decir y hacer cosas del estilo. Contra esto no hay más remedio que estar atento constantemente, hacer autocrítica y saber criticar y encajar las críticas, sin acusaciones histéricas o victimismos estúpidos. Y asumir que en algún momento que otro nos vamos a manchar las manos, lo queramos o no. Pasa en las mejores familias.

    <!–[if !supportLists]–>·         <!–[endif]–> “No tengas miedo, sólo ve adelante y juega” Ch. Parker: Enlazando con lo anterior, hay que ser conscientes de que participar en el movimiento 15-M es entrar en territorio desconocido para la mayoría de nosotrxs. Asumamos que la vamos a cagar y mucho. Lxs anarquistas ni somos ni queremos ser perfectxs, tenemos todo el derecho del mundo a equivocarnos. Negarse a actuar por miedo a transformarse en un reformista, o peor aún, por miedo a que algún imbécil te tache de reformista o de vanguardista es tan absurdo como renunciar a pensar por miedo a equivocarse.

    <!–[if !supportLists]–>·         <!–[endif]–>Vanguardismo anarquista: Dos palabras que juntas podrían parecer una contradicción pero que no lo son, ni mucho menos. Algunas corrientes marxistas se consideran y se jactan de ser vanguardia o de pretender serlo, aun cuando nadie les haga ni caso. Lxs anarquistas rechazamos convertirnos en vanguardia, lo que no quita para que, si nos despistamos, acabemos cayendo en el vanguardismo. Si se trata de ir mucho más deprisa que el ritmo de los acontecimientos, se corre el riesgo de irse desligando más y más de  ellos hasta quedarse solo, lejos de la realidad y de lo que está pasando. Aún más, eso ni siquiera te asegura estar “por delante” de lxs demás, puedes haber cogido un camino equivocado. Lxs anarquistas no queremos decirle a la gente lo que tiene o no tiene que hacer en base a un mejor conocimiento de algún libro sagrado o del santoral revolucionario, pero eso no implica que en ocasiones acabemos creyéndonos mejores al resto y que pensemos que deberían “seguir nuestro ejemplo”, especialmente cuando participamos en conflictos de este tipo.

    <!–[if !supportLists]–>·         <!–[endif]–>Simbología y dialectos: Para que nuestra participación sea eficaz y podamos construir colectivamente algo que merezca la pena es necesario que dejemos a un lado toda la simbología, códigos propios, palabras fetiche y demás merchandasing propio de nuestro movimiento-gueto. Igual que comentamos más arriba con el tema del discurso. Esto no significa rebajar el discurso o engañar a la gente, significa abandonar las palabras mágicas y las ideas fuerza que solemos utilizar. Conceptos como abstención activa, acción directa, apoyo mutuo, revolución, etc. no tienen por qué ser entendidos a la primera por gente que no está familiarizada con su uso. No sirve de nada enquistarse en ellos. Es más útil tratar de explicarlos en un lenguaje llano y sencillo, sin intelectualismos ni tecnicismos anarquistas. Lo mismo valdría para la estética de la propaganda, que suele ser tan uniforme como lejana para la mayoría de la gente. Un ejemplo claro es el problema que hubo con las A circuladas en la acampada de Sol. Como no se permite ningún símbolo político o banderas, mucha gente de la asamblea veía, con mayor o menor razón, que las A circuladas tampoco tenían lugar ahí. Entendiendo que las A circuladas no son símbolos políticos sino todo lo contrario algunxs anarquistas se lo tomaron bastante a mal. Otros, dando un ejemplo de que la horizontalidad y el consenso muchas veces se respetan sólo cuando les interesa, siguieron utilizándola en pancartas y pintadas. En cualquier caso, deberíamos reflexionar si todo esto no es nuestra culpa, de no haber sabido hacer ver durante todos estos años que no somos lo mismo que todos los demás, aunque, en nuestro favor, hay que decir que la decisión de dejar fuera también las A circuladas parece que fue discutida. El tema aquí es que las A circuladas es lo de menos, lo importante son los mensajes que queremos dar, y si tenemos que dejar de ponerlas, pues tampoco pasa nada. Al fin y al cabo, como decía con razón un compañero el otro día, no tenemos nada que vender (lo cual es cierto cuando en la práctica nos comportamos así, lo que no siempre es el caso). Peor que el caso de las A circuladas, que por mucho que nos pueda doler, es hasta cierto punto comprensible, es el caso del feminismo, que está encontrando cierta oposición tanto en las acampadas como en twitter, con gestos bastante feos y comentarios fuera de lugar.

     

    <!–[if !supportLists]–>7.       <!–[endif]–>El fin, al fin.

    Terminamos, ya, por fin, haciendo una última reflexión. El movimiento 15-M ha tenido un principio y tendrá un final. Siendo realistas y teniendo en cuenta lo pocxs que somos lxs anarquistas y nuestra inexperiencia es bastante improbable que nuestra participación en él sea el componente que determine su desarrollo y su fin. Aun así, creemos que tenemos margen y capacidad para participar en él y aportar, y que no se limite a un movimiento de reforma ciudadana, o al chiringo de cualquier partiducho. Esta propuesta va en ese sentido, en el de intentar ir un poco más allá. No tenemos muchas esperanzas en que el movimiento 15-M cambie radicalmente la naturaleza de la sociedad actual, no podría ni aunque quisiera, y todo parece indicar que no quiere. Aunque consiga sus objetivos, todo se traducirá en una reforma del sistema democrático o incluso en un reforzamiento temporal del estado del bienestar. Aun así, esto no son excusas para quedarse en casa. Creemos que hay que estar allí y participar, porque si lo hacemos medianamente bien, puede ser beneficioso para el anticapitalismo y el anarquismo a medio y largo plazo.

    En primer lugar, nosotrxs creemos que el sistema democrático y el capital son como son, y que todos los partidos, en el fondo, son iguales. Si el movimiento 15-M prospera y consigue reformar el sistema democrático, acabando con el “bipartidismo” y la “partitocracia”; con el tiempo, los partidos minoritarios acabarán por quedar en evidencia, porque el sistema democrático y el capital son así.

    En segundo lugar, hay una cosa positiva en todo esto, pase lo que pase. Hace un mes, el sentimiento general era “que mierda es todo, pero qué podemos hacer. No se puede hacer nada, etc.” Hoy hay bastante gente que cree que se puede cambiar la ley electoral, que es lícito saltarse lo que diga la Junta Electoral cuando es injusto, etc. Por algún sitio se empieza. Si el movimiento 15-M continúa y se consiguen cosas a través de movilizaciones y asambleas, y estas más o menos funcionan, independientemente del resultado, es una baza a explotar. En este país no se ha ganado nada de nada desde hace mucho tiempo: la entrada en la OTAN, nada, el PRESTIGE, nada, la Guerra de Irak, nada, las luchas en la Universidad, nada… De hecho, el único cambio que mucha gente asumió como propio fue cuando el PSOE gano al PP después del 11-M ¡y se hizo votando!, lo que encima reforzó las ilusiones democráticas.

    En tercer lugar, el movimiento 15M ha conseguido sacar a la calle a la gente a hablar colectiva y públicamente de política, de algunos de los problemas sociales y políticos que les rodean. Esto era algo que hacía mucho tiempo que no se veía. La mayoría de las conversaciones son en torno a cuestiones de reformas, de cambios mínimos, pero, como decíamos antes, por algún sitio se empieza. De alguna forma ha abierto una brecha en el “no te metas en política”, el “desencanto” y el “no se puede hacer nada”, los tres regalitos que franquismo, transición y democracia nos habían dejado. Lo que no puede ser es que cuando la gente se quede en casa, la critiquemos por que no sale a la calle y cuando sale a la calle la critiquemos porque lo que pide no es la revolución social. Eso no tiene ningún sentido.

    Si se consiguen algunas cosas mediante la lucha en la calle, creemos que cuando todo esto acabe, quizás sea más fácil convencer a la gente de que una asamblea en el curro puede funcionar, de que salir a la calle a protestar sirve para algo, que se puede ganar una huelga o echar abajo un plan urbanístico: mediante la solidaridad, la acción directa, etc. Por supuesto, si lo que se consigue se hace exclusivamente a través de maniobras políticas, votaciones, referéndums, etc. (algo bastante improbable si no hay una presión considerable desde la calle) lo único que va a salir reforzado es el sistema democrático. Ahí está la cuestión, y ahí debemos estar los anarquistas.

    Veremos cómo acaba todo esto, pero el movimiento anarquista saldrá reforzado si sus prácticas, su forma de afrontar la realidad y algunos de sus puntos de vista se extienden y echan raíces en el ideario colectivo. El movimiento anarquista también será más fuerte si nuestra participación en el movimiento del 15M se traduce, tras la crítica, la autocrítica y el análisis público, en nuevas experiencias colectivas. Es poco probable que nuestros objetivos a largo plazo crezcan significativamente a nivel social gracias al 15-M, independientemente de que podamos convencer a cierta gente en el proceso. Esta lucha va por otros caminos, por el trabajo constante de abrir locales, de editar material, de análisis, de hacer jornadas, charlas, etc. que en ningún caso deberíamos abandonar sólo por estar en el 15M.

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    <!–[if !supportFootnotes]–>[1]<!–[endif]–> Durante la corrección del texto, la acampada de sol ha aprobado los cuatro puntos que conforman el llamado #consensodeminimos. No vamos a valorarlo, ya que no creemos que cambie esencialmente lo dicho en el texto, algo así nos esperábamos tarde o temprano.

    Tú eres la #revolución


    Tu eres la #revolución

    Por Juán Gómez-Jurado | 19 de Mayo de 2011, 17:58
    Hola, me llamo Juan, soy escritory tengo 33 años, dos hijos y una hipoteca. Te escribo esto para agitar tu conciencia, seas quien seas, estés donde estés. Puede que, como yo, seas alguien que se gana razonablemente bien la vida. Puede que seas alguien que sufre por ver de dónde sacar la siguiente comida para su familia. Puede que seas un joven que quiere mirar con ilusión hacia un futuro que hoy por hoy se complica. Puede que seas alguien que ve más camino por detrás que por delante.No me importa. Te hablo a ti.

    Permíteme que te cuente algo de mi familia, para que nos conozcamos un poco. Crecí en un hogar de ideología profundamente conservadora y católica. Tenía todas las papeletas para ser un calco de mis padres. Si no ocurrió así fue gracias a un familiar que, cuando yo era adolescente, me explicó que la gente suele ofuscarse, simplificar su vida, optando por colores. Cuando son muy pequeños se hacen del Madrid o del Barça, de carne o de pescado, de perros o de gatos, de tinto o de blanco.  Y por desgracia, también del PP o del PSOE.

    Cuando uno se hace simpatizante de un partido político se produce una situación muy curiosa. Se empieza a coger tirria a los del bando contrario, se empiezan a jalear las victorias del propio. Y al igual que unos ven aquí falta y otros no, todo lo bueno de los tuyos se multiplica y lo de los otros se minimiza. Se empieza a nublar el juicio. Te repites a ti mismo los mensajes moralizantes de los tuyos una y otra vez.  Acudes a los medios de comunicación que refuerzan tus ideas, y llamas sectarios al resto. Y ya has entrado en el bucle sin fin de la oveja votante, eres la mercancía perfecta con la que los partidos políticos trafican durante un par de semanas al año. Podrán ponerse guapos, podrán halagarte los oídos, amigo. No te engañes. Tú eres como un millonario octogenario seducido por una modelo. En cuanto obtengan de ti lo que quieren, ya puedes pudrirte.

    Porque eso es lo que está sucediendo a tu alrededor. Este país se va a la mierda.

    Puede parecerte mentira, sobre todo si tienes menos de veinte años, pero en este país seguimos pagando muy caro la puñetera guerra civil y la puñetera dictadura franquista. A mi me fusilaron familiares en y de los dos bandos, así que puedo afirmar con rotundidad que ambos lados se portaron como auténticos hijos de puta. Vamos, con el estilo habitual del ser humano: rastrero, egoísta, y vengativo, pero además con el prurito cabrón que otorga el haber nacido en esta piel de toro.

    Desde aquella, y aún teniendo en cuenta que hoy en día siguen quedando restos fosilizados en el PPel PSOE, muchos de nosotros hemos crecido en hogares donde el sentimiento enquistado hacía un bando o el otro era permanente. Es difícil romper esa tendencia, y por eso hoy en día nos encontramos con noticias como que un señor que es un mentiroso reconocido y presuntamente un corrupto, ampliará su mayoría en Valencia. No hay explicación racional ni sensata a eso. Es cierto que Zapatero ha gobernado desastrosamente, hundiendo a España aún más de lo que las circunstancias han marcado. El PSOE tiene que desaparecer del gobierno, pero ¿es acaso el PP la respuesta?

    No.

    Mariano Rajoy Brey es un señor que se ha limitado durante los últimos años impulsar una única ley, que es la del mínimo esfuerzo. Sabedor del tremendo batacazo electoral que aguarda al PSOE en las urnas, se ha limitado a aguardar, como un buitre, planeando sobre el cadáver de Zapatero. Esperando su turno para refocilarse con la carne del enemigo. Pero lo que el señor Rajoy ignora deliberadamente es que el cadáver que no ha contribuido a salvar es el de España. Cada ley sensata a la que se ha opuesto, cada idea que podría haber paliado el desastre que no ha apoyado, obligando a pactos bastardos y a compromisos políticos, ha puesto un clavo en el ataúd de ZP y diez en el de nuestros ciudadanos.

    No, Rajoy no se merece gobernar. El único asiento que merece es uno en el banquillo de los acusados, por encubridor de la corrupción.

    Es posible que no te hayas enterado bien de lo que centenares de miles de personas están reclamando en el conocido como movimiento #15m o Democracia Real Ya. Es posible, porque los medios de comunicación han informado tarde y mal de lo que sienten y quieren –queremos- esos jóvenes. Algunos periodistas, mentirosos y manipuladores como Cesar Vidal, incluso se han atrevido a afirmar que eran terroristas con conexiones con ETA y la kale borroka. Hasta este punto de cinismo, desvergüenza y zafiedad se avienen algunos cuando sus amos tiran de la correa.

    Puede que vivas debajo de una piedra, pero si miras por la ventana de tu casa verás que las cosas no están igual que hace diez años. Si miras bien verás nueve millones de pobres. Verás que a las elecciones se presentan 123 políticos imputados por corrupción. Veras que los políticos y los medios de comunicación han convertido el diálogo público en un spot televisivo constante, negándose a aceptar preguntas en las ruedas de prensa. Verás que el PP y el PSOE están secuestrados por los bancos. Verás que donde tú te jubilas después de currar cuarenta años, los políticos lo hacen después de tan sólo once, y eso si tienes suerte, porque puede que no cobres la jubilación que ahora cotizas. Verás cinco millones de parados. Verás a la gente robando comida.

    Hemos llegado a un punto en el que lo que se estableció en 1978 tiene que ser revisado urgentemente. Tenemos que reformar urgentemente la ley de partidos yresponsabilizar de la crisis a aquellos que la causaron. Y sólo hay una persona que puede conseguirlo.

    .

    Muchas veces habrás escuchado la expresión “Voto útil”. ¿Para qué votar a un partido minoritario, si quiere que mi voto cuente? Créeme, cuenta. Todos lo hacen, por eso en Génova y en Ferraz están tan acojonados ante lo que está sucediendo, que es algo histórico. Una manifestación espontánea del sentir popular, prístina y sencilla.

    Sólo queremos recuperar lo que es nuestro. La calle, la voz, las instituciones públicas. Queremos que se nos escuche, y que se nos ofrezcan propuestas, no eslóganes. Esfuerzo, no palabrería. Pluralidad, no bipartidismo. Compromiso con la sociedad, no con las multinacionales.

    Antes de despedirnos, me gustaría pedirte que reflexiones un momento. Que pienses en cada una de las veces en las que has sentido que las cosas deberían ser de otro modo. Y piensa qué mensaje vas a dar el domingo a quienes te representan. Tienes la oportunidad de decirles a las claras: así no. No de esta manera. ¿Dejarás que te sigan utilizando o les darás donde más les duele?

    Hagas lo que hagas, no te quedes en casa. Tú eres la revolución.

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