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Archivo para el día “junio 4, 2011”

Anonymous lanza un mensaje a la clase política española. #spanishrevolution:


#spanishrevolution: Mensaje de Anonymous a la clase política española

Por Eduardo Arcos | 4 de Junio de 2011, 02:20

Este es un mensaje enviado desde Anonymous a la clase política española a propósito del #spanishrevolution. Resulta revelador que un grupo de personas anónimas han sintetizado y explicado el espíritu real de este movimiento de una forma mucho más efectiva e inspiradora que cualquier pensador, gurú o intelectual político que ronda en medios tradicionales, tertulias de programas de TV o blogs de opinión política.

A continuación la transcripción:

Este es un mensaje anónimo para la clase política española.

Se lo advertimos, ¿creían que engañarían a todo el mundo, todo el tiempo? Parece que no han entendido nada. Sus contínuos esfuerzos por acallar la libertad de expresión y la creciente ola de indignación contra su sistema corrupto resultan completamente inútiles.

Cuanto más complacientes se vuelven hacia la plutocracia y sus absurdas exigencias, más expuestos quedan ante la opinión pública. Cuanto más pague el pueblo por la avaricia criminal de una pequeña elite intocable, más obvia se revelará su incapacidad para liderar el cambio que se les exije.

Cuanta más fuerzas usen contra personas pacíficas y desarmadas, más deslegitiman su propia autoridad. Por cada desinformación corporativa que ustedes o sus socios capitalistas emiten o publican, crecen cientos de canales ciudadanos para asegurar que la verdad sea escuchada. El pueblo ha evolucionado.

Ahora somos una red distribuida que combina sus conexiones sociales con la tecnología, compartiendo información como una conciencia global. Sus intentos por dividirnos y alienarnos ya no serán efectivos nunca más. Al contrario, comienzan a revelar su estrategia de desgaste a la vista de todos.

Pasada las elecciones del 22M los partidos mayoritarios abandonan su sonrisa forzada y continúan peleando por sentarse a la derecha de la economía, su únido dios.

La decadente monarquía parlamentaria española, incapaz si quiera de comprender el anhelo de la multitud despierta, no puede sino intentar desprestigiar un movimiento que no comprende, que no puede combatir, que no puede silenciar ni parar.

Sus trasnochadas etiquetas, que tan solo pretenden sembrar una discordia que les favorezca, son un insulto a la inteligencia de sus gobernados. La lucha del pueblo continúa adelante y el mensaje sigue superando cualquier obstáculo. Por si misma, esta revolución es una muestra patente de la inmadurez de una clase política que vive de sus propias luchas intestinas y que no nos representa ni trabaja por nosotros.

A pesar de las insidias publicadas y la agresión a las acampadas de grupos o personas infiltradas, con actitudes que pudiesen perjudicar la imagen de la rebelión ciudadana, nadie ha dejado de moverse. Sorpresa, no necesitamos formar parte de ninguna comisión. Los cambios exigidos por el pueblo son más que claros:

  • Democracia participativa.
  • Reforma de la ley electoral.
  • Separación de poderes real.
  • Absoluta transparencia política y fiscal.
  • Ferreo control sobre bancos y corporaciones.

Aún siendo solo un comienzo, dichos cambios ya son mucho mejores que cualquiera de las reformas con las que el poder económico de-facto somete al país.

Mientras ustedes se afanan por combatir a sus verdaderos soberanos como si fuesen el enemigo, lados humanos y digitales se estrechan a lo largo de todo el mundo en una sinergia con voluntad de cambio pacífico. La heterogeneidad, espontaneidad, capacidad y preparación popular, supera exponencialmente cualquier recurso material o humano que pudiesen usar contra ella. Ergo, cualquier intento por combatirla, será en vano.

Puede que el pueblo permanezca acampado, puede que se marchen y se convierta en una guerrilla pacífica e invisible. Las acampadas son solo un símbolo. En realidad estamos en todos lados. Persiguen a aquellos de quienes dependen. Educamos a sus hijos, preparamos sus comidas, recogemos sus basuras, conectamos sus llamadas, conducimos sus ambulancias e incluso les protegemos mientras duermen. Así que empezaremos barriendo en casa. Hoy será España, mañana Europa, quizá pasado sea el mundo.

Si ustedes no escuchan el clamor de la gente, no se comportan en consecuencia, deberían pensar durante unos segundos: El pueblo es ahora consciente de su poder y se sabe capaz de hacer mucho mejor el trabajo que hasta ahora les encomiendan. Recuerden, el cambio está sucediendo y ocurirrá con o sin ustedes. La gente no debería temer al gobierno, el gobierno debería temer a su gente.

Nosotros somos el pueblo, nosotros somos el sistema, somos anónimos, somos legion. No olvimos, no perdonamos, esperadnos.

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La Culpa; de Keynes. ¿De quien sino?.


La Culpa; de Keynes. ¿De quien sino?.

En diversos foros, de diversa ralea, todos tendentes a cargarse al Estado; a cargárselo, no como elemento restrictivo, impositor o dictatorial, no. Van a cargárselo, como elemento regulatorio, arbitral o salomónico y, para ello, que mejor fórmula que echarle la culpa de todo a Keynes.
En resumen; más o menos, la “doctrina” de John Maynard Keynes, es aquella que pone al Estado como elemento regulatorio, como impulsor de políticas que alienten la reactivación de la economía en épocas de crisis.
Para ello, Keynes apuntaba hacia la inversión en obra pública, por ejemplo. En épocas de bonanza, el economista británico, daba al Estado el papel de regulador económico, mediante estamentos como los bancos centrales, por ejemplo.
No vamos a entrar, en si todos los mecanismos de los estados, bancos centrales y otros mecanismos keynesianos, han fallado o no. Está claro que lo han hecho. Otra cosa sería, que en vez de haber fallado, por si solos, por estar basados en una teoría “defectuosa”; el keynesianismo, tal como apuntan los neo-liberales, los hubieran hecho fallar.
Por ejemplo, en los Estados Unidos de Norteamérica, existían normas desde el Crash de 1929, que obligaban a que los bancos tradicionales, las entidades de ahorro y crediticias, estuvieran separadas de las puramente financieras. Bien, ésta medida se la cargaron a lo largo de la década de los 90. Todos sabemos ya lo que sucedió con las famosísimas “Subprime”.
Sea como sea; “la culpa la tiene Keynes” y, como keynesianos, nombran las más disparatadas inversiones, hechas con dinero público, por parte de nuestros desgobernadores. Según los economistas neo-liberales, keynesiano es el Plan E de nuestro “querido gobierno” y, sus rotondas inútiles, sus gimnasios con sauna e hidromasaje, sus levantamientos y cerramientos y relevantamientos y recerramientos de aceras, etc, etc, etc, etc…
También le suelen apuntar a Keynes el tanto del numeroso parque automovilístico, tuneado, blindado y multimillonario de nuestros “queridos representantes”, los numerosos edificios públicos, la enorme burocracia y otras “mamandurrias”, que los neoliberales, casan por descontado, con el Estado, y con las políticas de corte keynesiano.
Siento decepcionarles; nada de eso es keynesiano. Todo lo más es despilfarro, puro y duro, a costa de los bolsillos ajenos, por parte de los políticos, ya se las den éstos de liberales, social-demócratas, conservadores, socialistas, comunistas, o como se hagan llamar.
-Entonces; ¿Que es keynesianismo, Señor Viriato, según usted?. Es sencillo. Keynesiana, es por ejemplo la linea de alta velocidad entre las dos capitales ibéricas, Madrid y Lisboa, que “gracias” a la crisis, se va a ver retrasada.
Ésta linea, que discurrirá por dos de las regiones más deprimidas de Europa, el Alentejo portugués y la Extremadura española, y cuyo impulso es estatal y público, en el largo plazo, y con la iniciativa privada a su lado, sin duda, si se hace bien y a tiempo, traerá progreso, movilidad e iniciativa a ambos lados de la frontera hispano-lusa.
Las obras públicas de gran magnitud, tales como autopistas, lineas de alta velocidad, obras hidráulicas de gran calado, etc, etc, han sido el motor del crecimiento a largo plazo de todos los países. Ocurrió en España, durante la época de Franco con el desarrollismo. Se puso en funcionamiento, por ejemplo, el Plan Badajoz, un plan ambiciosísimo, que puso en regadío cerca de medio millon de hectareas de cultivo.
No podemos olvidar las actuaciones en las zonas periféricas de Barcelona o Madrid, por ejemplo, su industrialización, su desarrollo, gracias a la iniciativa pública, que supuso el final de la autarquía de la primera época del régimen y los cimientos del posterior despegue económico, de los setenta, ochenta e incluso, los noventa.
En resumen, el keynesianismo, propugna un papel del Estado, de mediador y de regularizador en épocas de bonanza, y de impulsor de la economía en épocas de crisis, para hacer éstas mas breves y pasajeras. Keynes, no dio nunca al Estado el papel intervencionista que algunos presuponen, desde su desconocimiento y/o de su mala intención o intención oculta.

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