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CRISIS DE LA DEUDA. Bomba de relojería. CRACK del capitalismo


Crisis de deuda soberana arrastra al colapso del sistema financiero

avatarMarco Antonio Moreno  8 de julio de 2011 | 08:00

World debt

Una de las claves más incomprendidas de la actual crisis es su carácter de global. La crisis de crédito iniciada el año 2008 se diferencia de las crisis financieras de 1929 y 1987 por su carácter profundamente global dado que es un producto genuino y altamente desarrollado en las finanzas globales de los países avanzados. La alambicada ingeniería financiera que permitió elevar los índices de prosperidad, también se prestó para los abusos y fraudes que multiplicaron varias veces a la economía real en la que ha pasado a ser conocida como la mayor estafa de la historia.

Por eso que esta crisis es una crisis que demuele toda la estructura del esquema ponzi de las finanzas modernas, al tiempo que propina el más brutal golpe a la confianza del sistema. Nadie confía en la banca, y ni los propios bancos confían en el sistema financiero. Hasta los bancos alemanes tienen un apalancamiento 32 a 1 (han multiplicado 32 veces cada “euro real”), y cuando Lehman Brothers quebró, su apalancamiento era 30 a 1. Basta una caída del 3,5% para que desaparezca todo el capital de la banca alemana. El actual nerviosismo es fruto de ese elevado apalancamiento en el cual un leve temblor en Atenas puede desatar un fuerte desastre en el núcleo europeo. Lo de ahora, insisto, es sólo nerviosismo. El pánico se desatará cuando efectivamente llegue ese momento que tanto la UE como el BCE y el FMI (la troika) se esfuerzan por dilatar lo más posible, como si la dilación implicara una amortiguación del problema.

Si la dilación permitiera efectivamente un reordenamiento de las deudas, sería esperable pensar en un derrumbe programado del sistema. Pero no hay tal. El colapso del crédito se propaga y amplifica a todo nivel por el desmoronamiento de ese esquema ponzi que amplificó veinte veces la economía real. Y recordemos que la estructura ponzi es como la de un castillo de naipes. Su derrumbe no deja nada en pie. Esto es algo que nunca había ocurrido en la historia humana, pese a la ferocidad de las crisis citadas, o al colapso que significó la crisis petrolera 1973-1974. Pero esta mirada quizá permita comprender la constante mutabilidad de la actual crisis que no se detendrá hasta que todo el fraudulento sistema financiero sea destruido. Como se comprenderá, se trata de una purga para la que nadie estaba preparado.

Ausencia de un “Plan B” exacerba la desconfianza

Uno de los hechos que demuestra la total ausencia de preparación para enfrentar este momento, es la inexistencia de un “Plan B” para permitir una reestructuración ordenada del alto endeudamiento que enfrentan países como Grecia, Irlanda y Portugal. La situación de estos países ha obligado alBCE a inyectar altas sumas de dinero y nadie puede pretender que estos países devuelvan esas deudas en los plazos y tiempos acordados. Considerados como “soluciones de emergencia”, los planes de rescate no han sido más que un calmante transitorio que en muy breve plazo se convertirán en pesadilla. Un pesadilla que bien puede ser el inicio del final del juego.

Grecia enfrenta el problema de que forma parte del euro y eso le impide crear su propia moneda. Al no poder imprimir su propio dinero depende del euro para pagar sus deudas. Como no puede dar impulso a su economía, necesita de la ayuda externa, algo que sus socios europeos le conceden a un alto costo. Costos tan elevados que han llevado la deuda griega a niveles asfixiantes: para el segundo semestre alcanzará el 166% del PIB. Esta es una prueba concreta de que la troikaUE/BCE/FMI, sólo ha postergado el colapso de Grecia dado que ha sido incapaz de concederle préstamos a un costo razonable, en la pretensión de arreglar en el camino toda esa pesada carga, algo tan ilusorio como imposible.

Grecia será incapaz de pagar esa deuda y se verá en problemas hasta para el pago de los intereses. Las apuestas del BCE de una “recuperación milagrosa” para Grecia no corresponden a estos tiempos. El único milagro real es la constatación a toda escala de los intereses reales del BCE y su empecinamiento por defender al núcleo duro de la UE y dar la espalda a la periferia. Como lo señalamos anteriormente, los “rescates” a la periferia solo han buscado salvaguardara los grandes centros financieros del núcleo.

Hasta el momento, los gobiernos han sido los grandes amortiguadores de los problemas financieros dado que compraron la idea de que esta crisis era un problema de liquidez, sin sospechar que se trataba de una crisis de insolvencia, de un colapso terminal del sistema. Así fue como permitieron la resurrección de la banca zombi al alto costo de sumergir al mundo en la primera gran crisis de la deuda soberana global. Ahora son los gobiernos, es decir los contribuyentes, quienes cargan con la deuda y con las amenazas de corte en el suministro de crédito. Este juego de casino es completamente paralelo al que se vive al otro lado del Atlántico con el dólar. Como juegos simétricos y gemelos, que se han nutrido y potenciado en sus fraudes mutuos, se acercan simultáneamente a su colisión final. Un choque que no tendrá segundas partes.

En El Blog Salmón | Cómo el sistema financiero creó la deuda y nos arrastró a donde estamos ahora,Los costos ocultos de los rescates sumergen al BCE en la bancarrota
Más información | CNN Money

Cómo el sistema financiero creó la deuda y nos arrastró a donde estamos ahora

avatarMarco Antonio Moreno  15 de junio de 2011 | 08:00

World debt

El colapso económico es inminente. Los países más industrializados del mundo enfrentan una gran crisis de deuda provocada por el quiebre del crédito del año 2008, tras la crisis de las hipotecas inmobiliarias y la caída de Lehman Brothers. Estas crisis originadas por un colapso del crédito resultan ser mucho más prolongadas y profundas que las crisis desatadas por un estallido inflacionario. Gran parte del mundo se enfrenta a este tsunami de la deuda que los tiene al borde de la bancarrota, como Grecia, Irlanda y Portugal. Sin embargo, ¿puede hablarse de bancarrota cuando estos países poseen enormes riquezas en capital humano y recursos productivos? De acuerdo al actual sistema financiero sí. Y por eso que los Servicios Públicos están siendo recortados y los Bienes Públicos están siendo privatizados. A los gobiernos (y es cierto que hay muchos gobiernos irresponsables y corruptos, como los que financian guerras) se les suele cargar todo el peso del gasto excesivo. Y esto que deben asumir los gobiernos de turno, recala en todos los contribuyentes por igual. Nadie se escapa, haya o no disfrutado de la espiral de consumo o de la inflación de la burbuja de crédito. Por eso en este post intentaré describir cómo se creó la enorme espiral de deuda que hoy tiene al mundo en el pánico.

Contrariamente a la creencia popular, el dinero que circula por el mundo no es creado por los gobiernos sino por la banca privada en forma de préstamos, que es el origen de la deuda. Este sistema privado de creación de dinero se volvió tan poderoso en los últimos dos siglos, que ha llegado a dominar a los gobiernos a nivel mundial. Sin embargo, este sistema contiene en sí mismo la semilla de su propia destrucción, y es lo que estamos experimentando en la actual crisis: la destrucción del sistema financiero que hemos conocido, dado que no existe ningún tipo de salida por las vías convencionales, pues, por sus colosales niveles, se trata de una deuda que esindevolvible.

Para comprender ésto hay que señalar que el sistema financiero ha funcionado siempre como ungigantesco esquema ponzi, donde los nuevos deudores permiten mantener la velocidad del crédito y el pago de los intereses. Si se produce un colapso de los nuevos deudores el sistema se queda sin la opción de pagar intereses y conceder más crédito. Y a medida que esta opción se endurece en el tiempo, el sistema entero colapsa y requiere inyecciones de liquidez con la esperanza de que los flujos vuelvan a la normalidad. El adiestramiento del adn colectivo a la dependencia del crédito dio resultado a este retorno a la normalidad durante varias décadas. Pero hasta el adn acusa fatiga: y en esta codependencia al crédito recuerda los síntomas de la esclavitud: la esclavitud a la deuda.

La creación de dinero a través del sistema de reserva fraccionaria

Los bancos centrales son los responsables de la oferta monetaria primaria, o base monetaria, conocida también como dinero de alto poder expansivo. Este dinero de alto poder expansivo es el que llega a los bancos privados, que son quienes lo reproducen por la vía del crédito. La reproducción del dinero original depende de la tasa de encaje, o reservas mínimas requeridas, que produce el efecto inverso: ante menor exigencias de reservas, mayor es la cantidad de dinero que crea la banca privada. Esto se conoce como el multiplicador monetario, y su fórmula, de gran simpleza es m=1/r, donde m es el multiplicador monetario, y r el nivel de reservas exigidas, en porcentaje.

De este modo, ante un nivel de reservas del 50% (r =0,5 en la ecuación), el multiplicador monetario es 2, como era en los orígenes de la banca inglesa en el año 1630. Si el nivel de reservas es del 20%, el multiplicador monetario es 5, y si las reservas exigidas son del 10%, el multiplicador es 10 (m=1/0,1) , lo que indica que se está multiplicando diez veces la cantidad de dinero real ofrecida por el banco central.

Gran parte de la desregulación financiera promovida desde los años 80 consistió en dar a los bancos la mayor de las libertades para la estimación de sus reservas. De este modo el clásico estigma de reservas en torno al 10% o 20%, fue reducido a niveles del 1%, e incluso inferiores, como lo fue con Citigroup, Goldman Sach. JP Morgan y Bank of America que, en sus momentos más serios, afirmaban tener una tasa de encaje del 0,5%, con lo cual el multiplicador (m=1/0,005) permitía crear 200 millones de dólares con un solo millón de dólares en depósito. Y en el período de la burbuja, las reservas llegaron a ser inferiores al 0,001%, lo que indica que por cada millón de dólares en depósito real, se creaban 1.000 millones de dólares de la nada.

Esta fue la gallina de los huevos de oro para la banca. Una gallina que era a todas luces insostenible y que fue asesinada por la propia codicia de los banqueros que se arrimaron al carro del crecimiento exponencial del dinero hasta que este colapsó, demostrando que toda ficción se asfixia en la conjetura, y nada es sino sólo lo que es. El remedio que ofrecían los bancos centrales era muy simple: apenas husmeaban un incremento de la inflación elevaban la tasa de interés para así encarecer el crédito y bloquear los potenciales nuevos préstamos (cortando de este modo los potenciales nuevos préstamos) e incentivando, a tasas más altas, el “ahorro” seguro de los prestamistas.

¿Se logra entender ahora el abismo en el cual estamos, y por qué gobiernos y bancos centrales corren a tapar esos enormes agujeros que dejó el dinero falsamente creado? ¿Se entiende por qué la Fed y el Banco Central Europeo corren a rescatar la basura de los activos tóxicos creada en este tipo de operaciones? Si queda con dudas, cuelgo aquí este clip que puede ayudar a comprender parte importante de este fenómeno. Este documental fue realizado el año 2006 y contiene serias advertencias que no fueron escuchadas ni por los gobiernos ni por la gente. Por algo será.

En El Blog Salmón | La historia de la deuda pública global y sus consecuenciasLa economía mundial rumbo a una “tormenta perfecta”

La historia de la deuda pública global y sus consecuencias

avatarMarco Antonio Moreno  22 de mayo de 2011 | 08:00

Deuda EEUU

La historia de la deuda pública es la historia misma del poder: la forma en que se ha ganado y también cómo se ha perdido. La arrogancia, los sueños y las fantasías del poder, siempre han conducido a los hombres a disponer de los recursos de los demás, sea en la esclavitud, en la colonización, o en los planes para consolidarse en el poder. Varios momentos de la historia dan cuenta del sorprendente auge de la deuda producto de las guerras y el costoso derramamiento de sangre. Pero nunca se había visto un nivel de endeudamiento tan elevado en tiempos de paz, como los producidos desde 1980 en adelante. La gráfica muestra la deuda de Estados Unidos y su aceleración desde los años 80. Nunca la deuda había crecido a niveles que amenazaran la estabilidad política y la calidad de vida futura.

El tema de la deuda no es nuevo. Lo nuevo es la forma en que hoy los acalorados debates proclaman como única salida los draconianos recortes presupuestarios que están hundiendo aún más a la economía mundial. Coludidos con las agencias calificadoras de riesgo y con los tenedores de bonos, se pretende hacer creer que los actuales niveles de endeudamiento son el umbral de la próxima crisis. Se olvidan que el colapso de la deuda es una consecuencia directa de la crisis que generó la burbuja, en décadas de falso crecimiento alentadas justamente por la deuda. En esa etapa de la plata dulce y el consumismo fácil, nadie se ocupó de atender la deuda y considerar sus desastrosas consecuencias. ¿Por qué hacerlo ahora tras el estallido de la burbuja?

Hasta antes de la crisis, a toda persona que hablara de los peligros del abultado endeudamiento lo acusaban de pesimista y agorero. Y ahora, cuando los gobiernos deben endeudarse para luchar contra la crisis, se cierran todos los mecanismos de crédito incluso de las instituciones que deberían velar por la estabilidad económica mundial. La historia se repite con exactitud implacable y se sabe que una crisis financiera originada por un abultado apalancamiento puede tardar una década entera en normalizar la actividad económica. Una década que marca la necesaria transición entre el pasado y el futuro. ¿Qué han hecho las autoridades mundiales para sincerar que los años del consumismo fácil, vía burbuja de crédito, han terminado, y que ahora viene una dolorosa etapa de bajo consumo?

UK public debt

A lo largo de la historia, como la que refleja esta gráfica para la deuda pública del Reino Unido, en cada situación de elevado endeudamiento, los gobiernos tenían ocho opciones para evitar el desastre: 1. elevar los impuestos; 2. disminuir el gasto; 3. aumentar el crecimiento; 4. tener una tasa de interés más favorable; 5. producir inflación; 6. provocar una guerra; 7. buscar ayuda externa; 8. operar por decreto. Estas ocho opciones se han empleado en los últimos mil años, pero sólo una de ellas es hoy plausible y deseable: el crecimiento. Una economía en crecimiento (lo que aumenta los ingresos fiscales) permite la absorción de la deuda y restablece la sostenibilidad de las finanzas públicas. A continuación, puede reanudar el flujo de préstamos y animar a un mayor crecimiento de la economía. Los gobiernos responsables no pueden financiar sus gastos con los préstamos, y deben realizar sus inversiones en un nivel que sea sostenible, es decir, que se puedan pagar.

Como señalamos a comienzos de año, en España se ha comenzado a librar la batalla final por el destino del euro. Una batalla sin cuartel tensionada por los problemas de la deuda, el desempleo y los grandes desequilibrios amplificados por una idea de convergencia que nunca llegó. En las teorías de crecimiento económico vigentes (Solow y Barro) existe la fantasiosa idea de una tendencia a la convergencia. Esta fue la llave para la instalación del euro, dado que en teoría los salarios y las productividades convergerían gradualmente en los países de la eurozona. Pero la convergencia no pasó de ser una utopía, y las enormes brechas salariales demuestran que una vez más la teoría falló, con Premios Nobel incluídos. La deuda, el desempleo, y el decrecimiento con deflación son los pasos de esta nueva fase de la crisis que implicará recortes con “hachas y motosierras” sea cual sea el gobierno de turno.

El estallido de la burbuja de crédito a nivel mundial no sólo condujo a la primera gran recesión desde la década de los años 30, sino que también dejó una enorme carga de deuda que pesa sobre los objetivos de la recuperación económica en su conjunto, tal como planteamos hace año y medio enLa crisis de la deuda global está en sus inicios. Se pensó que el problema de la crisis era algo totalmente transitorio y que bastaba con inyectar liquidez a los mercados para que todo comenzara a fluir tal como antes del estallido de la crisis. Si bien hoy todas las discusiones se centran en los posibles mecanismos que ayuden a impedir crisis similares en el futuro, lo cierto es que se ha avanzado muy poco a nivel global para superar la crisis del presente. Es como dar instrucciones de dieta alimenticia a un paciente que aún se encuentra en estado de coma. Gran parte de este flagelo responde al mezquino sinceramiento con que se ha enfrentado el tema, en el cual han primadointereses individuales por sobre los intereses colectivos.

En el caso de la deuda española, el año pasado Global McKinsey Institute presentó una importante investigación en la cual dio cuenta del abultado crecimiento de la deuda y del sobreapalancamiento financiero en los años previos a la crisis. Este informe dio cuenta de los verdaderos orígenes del apalancamiento financiero de los países industrializados, y para el caso de España presentó la siguiente gráfica:

Spain Debt

Hasta 1980 la deuda total de España era levemente superior al PIB, siendo la deuda de las empresas no financieras responsable de un 57% del endeudamiento. El sector financiero alcanzaba un endeudamiento del 11% del PIB, el mismo que mantuvo durante veinte años. Nótese que para el año 2000, el sector financiero presenta el mismo 11% de endeudamiento, pero para el primer trimestre de 2009 su porcentaje de deuda se multiplicó ocho veces para llegar al 82% del PIB. En sólo 9 años, o mejor, en la década del euro, la deuda de las instituciones financieras aumentó 750%, mientras en este mismo período la deuda pública bajó del 63% al 56% del PIB. Las empresas no financieras multiplicaron su endeudamiento al pasar del 74% del PIB al 141%. Es decir, en la década del euro la deuda total se duplicó hasta llegar al 366% del PIB.

Frente a esa deuda, originada principalmente por la banca y el sector privado, se pretende pasar factura a todos los ciudadanos. Una cosa es que Warren Buffett considere que todos somos culpables de la crisis, y otra es condonar a los verdaderos responsables. La economía actual se encuentra ante un nudo gordiano que está rebasando los límites de la estabilidad social. El desempleo global, no sólo en España, se encuentra en los niveles más elevados de las últimas dos décadas, y hasta que no se comprenda que el trabajo productivo es el tema central de la economía, la economía seguirá por el camino que se instauró hace treinta años: el despeñadero.

En El Blog Salmón | La bomba de tiempo de la deuda globalLa deuda española global: quien debe, cuánto debe, y a quien le debe
Más información | Debt and deleveraging: The global credit Bubble and its economic consequences
Imagen | Visualecon

Hyman Minsky, el economista del momento

2COMENTARIOS

avatarMarco Antonio Moreno  18 de enero de 2009 | 23:05

empire
En 1974 el economista estadounidense Hyman Minsky advirtió que los ciclos económicos podían significar una bomba de tiempo. Seguidor de Keynes, y enemigo de las desregulaciones que por esos años comenzaba a promover Milton Friedman, Minsky advirtió que la economía podía ser arrastrada al abismo si los gobiernos no construían sólidas defensas para la estabilidad financiera.

Minsky advirtió que en tiempos de prosperidad se desarrolla una euforia especulativa que hace aumentar el volumen de crédito hasta que los beneficios producidos no pueden pagarlo. Y este momento del impago es el que desata la crisis. El resultado es una contracción del préstamo, incluso para aquellas empresas o personas que sí pueden pagarlo, momento en que la economía entra en colapso. Hace 35 años, Minsky señaló lo siguiente:

“Una característica fundamental de nuestra economía es que el sistema financiero oscila entre la robustez y la fragilidad, y esa oscilación es parte integrante del proceso que genera los ciclos económicos.”

Ridiculizado por Friedman y Hayek, quienes a la postre ganaron el premio Nobel y tomaron las riendas del mundo, este keynesiano radical argumentaba que dichas oscilaciones con sus auges y caídas eran inevitables en una economía de mercado, a menos que los gobiernos intervinieran fuertemente para evitar el descontrol excesivo. Por ello se opuso tenazmente a las desregulaciones que marcaron la tónica de los años 80. Pero nadie quizo escuchar sus advertencias.

Minsky murió en 1996, un año antes que comenzara a cumplirse su pronóstico con la crisis asiática, hoy considerada un breve prolegómeno de la crisis actual. Uno de sus principales aportes teóricos fue su Hipótesis de la Inestabilidad Inherente, fundamentada en la fragilidad de los mercados financieros. Según él, los períodos largos de estabilidad económica llevan a los inversionistas a asumir riesgos en forma creciente y a los bancos y empresas a apalancarse en forma excesiva. Por ello desarrolló su idea de tres tipos de empresas:

* La empresa cubierta: aquella cuyo flujo de caja permite pagar las deudas contraidas y enfrentar el costo de la deuda y gradualmente amortizar el capital de la misma.

* La empresa especulativa: aquella cuyo flujo de caja permite pagar los intereses de la deuda, pero no amortizar el capital. Este tipo de empresas requieren refinanciamiento.

* La empresa “Ponzi”: aquella cuyo flujo de caja no permite ni siquiera pagar los intereses de la deuda. Este tipo de empresas requiere aún más financiamiento.

El predominio de las primeras implica un sistema financiero robusto; el de las últimas un sistema financiero frágil. Cuando la tasa de interés es inferior a la tasa de beneficio las empresas experimentan la tendencia de cambiar del tipo cubierto al tipo Ponzi. Todo sistema financiero robusto, según Minsky, experimenta una tendencia natural a convertirse en un sistema financiero frágil, debido a los incentivos que supone el endeudamiento cuando la tasa de interés es baja: mayor rentabilidad, posibilidad de inversión y revalorización de activos. La fase de euforia suele ir acompañada de sobrevaloración, apalancamiento y operaciones de compraventa rápidas.

En un contexto inicial de crisis, las empresas cubiertas pueden enfrentar sus pagos, pero las empresas especulativas y Ponzi sufren un colapso por la contracción del crédito (credit crunch) que comienza a desestabilizar el sistema. Los valores entran en un ciclo de gran volatilidad y muchas empresas se ven obligadas a vender sus activos más productivos para encontrar liquidez. Frente al desarrollo de los sofisticados instrumentos financieros para crear liquidez, Minsky señaló que constituían un gran riesgo para la estabilidad global por la dificultad de su control. ¿Le resulta conocido todo ésto? Por algo Minsky es el economista del momento.

Imagen | Adam_T4

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