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Archivo para el día “julio 10, 2011”

Portugal y unas agencias de rating que ya no están bajo sospecha


Portugal y unas agencias de rating que ya no están bajo sospecha

Me he despertado con la noticia de que las agencias de rating habían bajado la deuda portuguesa al infranivel de bonos basura. Hace unos días publiqué una propuesta de renegociación de la deuda portuguesa presentada por el PCP que parece creo interesante releer… pero que no pudo agradar demasiado a estas nefastas agencias que se consideran onmipotentes y omniscientes…. seguramente porque hablaba en mi entrada, siguiendo el contenido de la propuesta, de poner por encima de “los mercados” a los portugueses y portuguesas.

Esta mañana voy a la UPEC para hablar sobre sanidad, enseñanza y pensiones con Marina Geli y Milagros Perez Oliva, pero les dejo con esta lectura del profesor y amigo Estévez Araujo publicada en Mientrastanto hace ya unos días, pero que me parece de lo más interesante e ilustrativo; sobre todo en un día como hoy, en el que a ciudadanía portuguesa va a tener muchos más motivos para soliviantarse.

Las agencias de rating han dejado de estar bajo sospecha…

José A. Estévez Araujo

… porque las sospechas se han confirmado y la responsabilidad de las agencias de rating en la crisis financiera del año ocho ha quedado claramente demostrada. Esto queda meridianamente claro en el informe de la Comisión de Investigación sobre la Crisis Financiera (FCIC en sus siglas en inglés) hecho público el 27 de enero de 2011.

 La FCIC es una comisión de diez miembros que el gobierno de los Estados Unidos creó en mayo de 2009 para investigar las causas de la crisis. En sus conclusiones el informe señala contundentemente que “las tres agencias de calificación crediticia fueron las herramientas clave de la crisis financiera” (p. XXV).

 En el capítulo 8 se realiza un estudio de caso relativo a Moody’s (pp. 146-150). En esas páginas se ponen de manifiesto errores metodológicos de bulto en las calificaciones, así como manifestaciones diversas de falta de diligencia (como no examinar las hipotecas basura que subyacían a los productos estructurados que se estaban calificando).

 Pero lo más significativo son las evidencias de conducta fraudulenta y de connivencia con los emisores de los bonos contaminados.

 Así, las agencias proporcionaron datos falsos sobre la estabilidad de los productos estructurados a lo largo de la historia, para que fueran incluidos en los prospectos de propaganda de los bonos (p. 148). Estos datos se siguieron utilizando durante los años 2006 y 2007, cuando ya habían empezado a dejar de pagarse las hipotecas subprime.

 El informe también da por probado que las agencias trabajaban en connivencia con las entidades que emitían los bonos y con sus managers, es decir, que les ayudaban a estructurar el producto. Los empleados de Moody’s recibieron diversos tipos de presiones por parte de las entidades emisoras.

 La influencia de los bancos sobre los empleados de las agencias se veía favorecida por la existencia de una “puerta giratoria” entre ambos tipos de negocios. De hecho, el 25% de los empleados que abandonaron Moody’s fueron contratados por bancos que eran “clientes” de la agencia (p. 150). Podía así darse el caso de que un analista estuviera calificando los bonos de un banco en el mismo momento en que estaba negociando las condiciones para ser contratado por esa entidad.

Se daba también frecuentemente la situación de que la persona del banco con la que el analista de Moody’s trabajaba fuera un antiguo compañero de éste. Todo esto pone de manifiesto que las agencias, más que actuar como organismos reguladores, lo que hacían era ejercer de asesores de los organismos que debían regular aconsejándoles cómo “empaquetar” sus productos fraudulentos para poderles conceder la máxima calificación.

 En la base de todo esto se encuentra el hecho de que “calificar los bonos era un negocio muy provechoso para las agencias de rating” (p. 150). Los beneficios que obtuvo Moody’s a raíz de la calificación de los productos estructurados crecieron de 199 millones en el año 2000 a 887 millones en 2008, el 44% de los beneficios totales de la empresa (p. 149).

En la competencia por obtener estos suculentos contratos, las agencias ofrecieron dar calificaciones favorables para intentar desbancar a sus rivales, como el propio informe señala (p. 150). La capacidad de presión de los emisores de bonos se veía favorecida, además, por la concentración de los mismos. Sólo Citigroup y Merrill Lynch encargaron la calificación de bonos por valor de 140.000 millones de dólares entre 2005 y 2007 (en esos años se calificaron 663.000 millones de dólares en este tipo de productos; p. 149).

 A todo esto se añade el dato que señaló un juez en un proceso contra las agencias: éstas cobraban tres veces más de lo habitual por calificar esos bonos, pero recibían sus honorarios sólo en la medida en que la calificación fuese la deseada. Si ése no es un conflicto de intereses, dado que la agencia obtiene más beneficios en función de que la calificación que conceda sea más alta, entonces es difícil saber qué habrá de entenderse como tal.

 Aparte del informe de la FCIC, algunos periodistas han arrojado nueva luz sobre los manejos de las agencias. Es el caso de Jesse Eisinger, periodista de Propublica y ganador del último premio Pulitzer por una investigación sobre los tejemanejes de Wall Street. En un artículo del 13 de abril (que se puede encontrar en la página web de Propublica), Eisinger recoge el testimonio de un antiguo analista de Moody’s, Bill Harrington, que dejó la agencia a mediados del año pasado.

 Harrington explica que los analistas están sometidos a una intensa presión por parte de los bancos. Y los directivos de la agencia no se ponen de su parte, sino que los regañan si no atienden a los banqueros. Cuenta el caso reciente de un representante de un banco que le llamó varias veces dejándole el recado de que le devolviese la llamada.

Como no lo hizo, fue llamado a capítulo por el jefe de personal, quien le subrayó (no por primera vez) que la filosofía de la agencia es que los clientes son lo primero. Esto pone de manifiesto la capacidad de acceso que tienen los bancos a los autores de los análisis y cómo su poder de presión sobre los mismos se ve favorecido por la conducta de los directivos de las agencias.

***

 Uno de los problemas más graves que plantea la actuación de las agencias es su impunidad. Tradicionalmente, estas entidades se han escudado tras la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, que protege la libertad de expresión.

Según este planteamiento, los ratings o calificaciones que emiten son “opiniones”, como las vertidas, por ejemplo, en la columna de opinión de un periódico. Por tanto, las agencias deben contar con una inmunidad parecida a la de los periodistas.

La Ley DODD-FRANK de reforma del sistema financiero aprobada en julio de 2010 contenía una cláusula que otorgaba a los inversores el derecho de procesar a las agencias si éstas no actuaban con la debida diligencia. Moody’s, S&P y Fitch lucharon encarnizadamente contra esta cláusula y lograron que se suspendiera su aplicación hasta enero de 2011. Según las últimas noticias de que se disponen (de abril), ni esta cláusula, ni el órgano encargado de supervisar la actuación de las agencias, han sido puestos en marcha debido a problemas presupuestarios.

 Pero esto no significa que no se estén produciendo algunas brechas en la coraza de la que están recubiertas las agencias de rating. En septiembre de 2010, la Securities and Exchange Commission (SEC, el órgano regulador financiero estadounidense) finalizó una investigación sobre actividades fraudulentas por parte de Moody’s. No se decidió a procesar a la agencia porque dichas actividades habían ocurrido en Europa. Pero sí hizo público un informe con el resultado de sus pesquisas.

 De acuerdo con la SEC, en el año 2006 un analista de Moody’s descubrió un fallo en el modelo computerizado que se había utilizado para evaluar el riesgo de un nuevo tipo de bono. A estos bonos se les había concedido la calificación más alta y se habían vendido en Europa. Sin embargo, el descubrimiento del fallo ponía de manifiesto que el riesgo que entrañaban era mucho mayor que el declarado.

 Los ejecutivos de Moody’s discutieron si debía hacerse público el hecho y al final decidieron que no, porque eso podría dañar la reputación de Moody’s. Mantuvieron la calificación más alta a sabiendas de que estaban engañando a los inversores. Con eso contradecían su propio código de conducta, en virtud del cual, a la hora de realizar un rating, Moody’s no tendría en cuenta los efectos de la calificación sobre la propia agencia. Además, cometieron un fraude.

 Diversas entidades privadas, como el Banco de Abu Dhabi y los más importantes fondos de pensiones estadounidenses, han entablado pleitos contra las agencias de calificación de riesgos.

En uno de estos procesos, un juez abrió una clara brecha en la defensa de la libertad de expresión, señalando que los ratingsno eran asunto de interés público y que se comunicaban a un reducido número de inversores, por lo que no podían quedar cubiertos por la Primera Enmienda. Un experto señaló que dicho argumento había encontrado un importante agujero en la defensa basada en la libertad de expresión.

 Asimismo, en una serie de casos contra las agencias de rating —que pueden resultar de especial interés para Europa—, el fiscal general de Connecticut, Richard Blumental, sostiene que “las tres agencias de rating(Moody’s, S&P y Fitch) dan calificaciones más bajas de manera sistemática e intencionada a los bonos emitidos por los ayuntamientos, los estados y otras entidades públicas”. Y esto ha obligado a las entidades de Connecticut (y a sus contribuyentes) a “gastar innecesariamente millones de dólares en seguros y en tipos de interés más altos”.

***

 El último episodio del enfrentamiento entre el gobierno estadounidense y las agencias de rating tuvo lugar el 18 de abril. Ese día Standard and Poors (S&P) emitió un comunicado en virtud del cual revisaba la calificación correspondiente a la previsión de la evolución a medio plazo de los Estados Unidos y la rebajaba de “estable” a “negativa”.

Eso significa, según señala la propia agencia, que existe una probabilidad sobre tres de que rebaje la calificación de los bonos de la deuda norteamericanos en un plazo de dos años.

En caso de ocurrir, sería la primera vez en la historia que esos títulos perderían su “dorado” rating triple A, que les reconoce una solvencia y una liquidez máximas.

La acción de S&P es, desde luego, una demostración de fuerza. Después de que el gobierno haya intentado, sin conseguirlo, poner en marcha un organismo supervisor de las agencias y someterlas a responsabilidad por sus calificaciones, S&P va y lo amenaza con rebajar el rating de su deuda. Como ha dicho algún comentarista, el poder financiero habla por boca de las agencias.

Y ésta es la única explicación posible de que no se hayan visto arrastradas por la crisis (como ocurrió con Arthur Andersen tras el caso Enron): a pesar de todo, los bancos las prefieren a ellas y son contrarios a cualquier otro mecanismo alternativo de calificación de riesgos.

 S&P justifica la revisión de la calificación de los Estados Unidos por el déficit fiscal y la enorme deuda que acumula el país. Ésta alcanzará el techo máximo permitido de 14,29 billones (miles de millones) de dólares hacia mediados del mes de mayo. Y la preocupación principal de la agencia es “el creciente riesgo de que las negociaciones políticas sobre cómo afrontar los desafíos fiscales a medio y largo plazo persistan hasta después de las elecciones nacionales de 2012”.

 Se trata claramente de una intervención ilegítima en la política norteamericana. Constituye un chantaje al Congreso estadounidense, al presionar a los partidos para que lleguen a un acuerdo. Aunque S&P se proclama neutral respecto a las diferentes propuestas de ajuste que defienden Obama y los republicanos, está claro que su intervención ha constituido un espaldarazo a estos últimos. Y el líder de los republicanos así lo ha interpretado, blandiendo la calificación de S&P contra los demócratas.

 Ambos partidos tienen la intención de llevar a cabo un severo plan de ajuste. Pero el de los republicanos pretende incidir sobre todo en los gastos sociales, no tocar los militares y rebajar los impuestos de los más ricos (algo parecido a lo que hace Convergència en Cataluña, con la salvedad de que no dispone de un ejército).

Por otro lado, obligar a Obama a aprobar y empezar a implementar un plan de ajuste en plena campaña electoral disminuirá notablemente sus posibilidades de ser reelegido.

 Rebajar el rating de los bonos norteamericanos no solucionaría el problema del déficit y de la deuda, sino que lo agravaría. A Estados Unidos le resultaría mucho más caro y difícil conseguir préstamos en el mercado de capitales.

Exactamente lo mismo que ha ocurrido en países europeos como Grecia, Irlanda, Portugal o la misma España. Al rebajar la calificación de la deuda, los títulos que se emiten para afrontarla deben pagar más intereses, con lo que el volumen de la propia deuda aumenta.

 Después de todos estos antecedentes, está claro que las agencias de rating no tienen la suficiente credibilidad para seguir realizando la tarea que vienen haciendo. En especial, resulta extremadamente peligroso que sean quienes lleven a cabo la delicada misión de calificar la deuda de los estados.

Eso es algo que afecta a las condiciones de vida y al futuro de millones de personas, y no puede dejarse en manos de unos sujetos tan venales.

Por eso hay que saludar con entusiasmo la presentación de la querella contra Moody’s, Standard & Poors y Fitch ante la Audiencia Nacional, y esperar que este tipo de iniciativas y otras acciones sociales y políticas se extiendan por Europa. De ese modo se podrá luchar contra uno de los poderes privados más fuertes e irresponsables que existen en el mundo actual.

http://puntsdevista.wordpress.com/2011/07/06/portugal-y-unas-agencias-de-rating-que-ya-no-estan-bajo-sospecha/

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“La revolución en Siria, el ejército sirio y el modelo de las revoluciones árabes


 

“La revolución en Siria, el ejército sirio y el modelo de las revoluciones árabes
A pesar de la ausencia de perspectivas de una reforma en Siria, y el recurso al régimen sirio a una política de represión brutal, el ritmo del movimiento de masas se ha incrementado de una manera sin precedentes durante las últimas dos semanas.
Domingo, julio 10,2011 10:06
por el Dr. Beshir Moussa Nafea * Ikhwanweb
A pesar de la ausencia de perspectivas de una reforma en Siria, y el recurso al régimen sirio a una política de represión brutal, el ritmo del movimiento de masas se ha incrementado de una manera sin precedentes durante las últimas dos semanas.

Decenas de miles de sirios están saliendo valientemente a lo largo de las calles y plazas en diferentes ciudades de Siria, todos los viernes por la tarde, a partir de Bu-Kamal, Deir Al-Zour a Latakia, y de al-Numan Ma’arrat a Dera.
Dera la ciudad, en particular, merece una mención especial, el viernes pasado, no había lugar para la duda con respecto a cuya voluntad ha prevalecido en esta ciudad del sur de Siria, que fue la primera entre todas las ciudades de Siria a la rebelión y el primero sujeto a la seguridad y militares de las fuerzas de invasión de los bárbaros del régimen.

La ciudad de Dera se levantaron de sus heridas, y se levantó rápidamente de nuevo en pie para decirle al gobernante opresivo régimen fascista que la política de la seguridad y la opresión militar sólo servirá para inflamar el espíritu de rechazo y la determinación de la pueblo sirio para defender las demandas de cambio.

Sin embargo, en Siria, al igual que en el caso de Libia y Yemen, Siria, la revolución plantea más preguntas que respuestas ofrece.

Después de la victoria rápida por las masas populares en Túnez y Egipto, y que el revestimiento del ejército con la gente de los dos países, la negativa del ejército para responder a las manifestaciones y la oposición a los regímenes anteriores, por la fuerza llegó a construir una nueva creencia de que hay es un “modelo” para la revolución árabe que surjan, y que el modelo implica una cierta forma de relación entre “los militares” y “el pueblo”.

Se convirtió en la creencia generalizada de que este modelo se debe repetir como un prerrequisito para el éxito de toda revolución. Sin embargo, por supuesto, esta hipótesis resultó ser un error fundamental.
Al final de un seminario de la universidad más de veinte años, el filósofo político británico, George Stratton, habló sobre las revoluciones de Europa del Este y la transición a la democracia. Por su parte, el profesor Peter Woodward comentó y dijo que la revolución “es un asunto extraordinariamente”. Lo que quería decir era Woodward que las revoluciones no son propensos a ser controlado en un rumbo determinado, o constituida de acuerdo al plan preparado de antemano, incluso es imposible predecir los resultados que la revolución podría ocurrir.
De hecho, las revoluciones en sus raíces urbanas, que el mundo comenzó a ver desde la Revolución francesa, no siempre funcionan o tienen éxito necesariamente, y que el éxito requiere una serie de factores y fuerzas que no están relacionados con el ámbito nacional, sino también regional e incluso internacional relacionados.

En la ola de revoluciones populares en Europa a mediados del siglo XIX, no uno solo de ellos ha conseguido una victoria decisiva. La revolución fue aplastada en París, y los líderes de la revolución polaca terminó recurriendo al Estado otomano, mientras que las autoridades italianas y alemanas tenido éxito en contener la revolución popular en estos dos países después de dar algunas concesiones legislativas limitadas.

Sin duda, sin embargo, no hay una sola revolución popular en la era moderna, que concluyó sin dejar rastro o inducir a un cierto grado de cambio, y algunos de sus efectos fue en la forma de un cambio político rápido y directo – aunque profunda o superficial en varios casos , mientras que otros dejaron un impacto en el largo plazo. La evolución registrada en el movimiento de la revolución árabe es un milagro de todas las normas, como todo lo que las dificultades de Túnez y Egipto, lo cierto es que el reloj no se vaya hacia atrás en todo.

Cualquiera que sea la participación de algunos líderes de la oposición libia con las potencias occidentales, Libia se está moviendo rápidamente hacia el triunfo de la voluntad del pueblo y la afirmación de la independencia del país y la unidad. Ha habido muchas intervenciones importantes regionales e internacionales en Yemen, y aún así, la determinación y el legendario sabio del pueblo de Yemen está tomando la revolución yemení al borde de la victoria. La revolución en Siria es, sin duda más complejo, y probablemente será costoso en términos de derramamiento de sangre por la libertad.

La pregunta más apremiante hoy en Siria, después de casi siete semanas de torpe despliegue militar contra las ciudades de Siria y el público, es la cuestión del ejército. ¿El ejército sirio siguen obedeciendo las órdenes de los líderes del régimen de opresión contra la gente y poner freno a ellos? ¿Hay alguna esperanza de que el ejército sirio presenta el comportamiento de los ejércitos de Túnez y Egipto? ¿Es posible ganar la revolución, sin la posición del ejército sirio por la revolución y el pueblo?

Controlar el ejército es una herramienta del Estado moderno, este último es el más fuerte muro de protección del Estado. De hecho, es el elemento que garantiza la existencia del Estado y de continuación. Además, el ejército de todas las naciones modernas – ya sea racional o menos racional, democrático o fascista – es una razón de ser del Estado. Sin embargo, el vínculo orgánico entre el Estado y su ejército se vuelve más orgánica y más sólido en el caso de los estados autoritarios.

El Estado británico cuando se enfrentan a los disturbios nacionales en la provincia de Irlanda del Norte en los años sesenta a mediados de, y el Estado francés cuando se enfrentan a los estudiantes y las protestas laborales en 1968, ambos no dudaron en recurrir al ejército.

Además, en los regímenes tales como el régimen del Sha en Irán, Saddam Hussein en Irak, Mubarak en Egipto, Ben Ali en Túnez y Al-Assad en Siria, eran todos de recurrir a la lealtad de las fuerzas armadas y su voluntad de defender las fronteras y la régimen, ya que sigue siendo una cuestión de vida o muerte, es decir, se trata de una cuestión de la justificación del Estado y su mera existencia provoca cuando habla de su ejército.
No era extraño – tanto – para ver estos regímenes – y otros similares a ellos – con el ejército cuando sus fuerzas de seguridad no contienen la movilidad de la masa revolucionaria, por lo general, la decisión se produce poco después del estallido de la movilidad de la masa , como sucede con más frecuencia en la derrota del dispositivo de seguridad y empujándolos hacia atrás.

El ejército es otra cosa diferente, no sólo por sus herramientas de violencia que no puede ser de propiedad de cualquier órgano equivalente o sectores populares, sino también por el espíritu del equipo, el sentido de la programación y la obediencia, la voluntad sistemática sostenida para lograr los objetivos y la formación en el uso de la ultra-violencia mantenida por el aparato militar. Por lo tanto, los ejércitos, en el sentido más amplio son las instituciones sociales armario de las características de una “máquina moderna”.

Y debido a que los ejércitos son objetos que son difíciles de predecir en general, y porque no hay otro ejército como por otra parte, la composición demográfica del ejército y su asociación con la institución del gobierno y de la cultura y la conciencia que tiene siguen siendo, en A su vez, una cuestión que requiera para su análisis.
Y porque la realidad objetiva que rodea a un “ejército” es significativamente diferente de un ejército a otro, casi no hay modelo unificado en relación con las condiciones que determinan la respuesta de los militares de la oposición popular. La elección de los ejércitos de Túnez y Egipto para alinearse con la gente es casi una excepción en esta respuesta y no la regla que se aplica a todos los casos.

En Irlanda del Norte, dada la estabilidad de la institución estatal y las divisiones nacionales y religiosas que llevaron a la creación del movimiento de los católicos irlandeses, el ejército británico jugó un papel clave en la contención del movimiento nacionalista irlandés, incluso en la derrota de su brazo armado, y la creación de las condiciones para una solución negociada al final.

Las fuerzas militares francesas y la Guardia Nacional estadounidense ha jugado un papel clave para hacer frente a las protestas populares a finales de los años sesenta del siglo XX, sin ser sometido a fuertes convulsiones que romper o destruir las estructuras de hormigón de estos ejércitos.
En Libia, como sabemos, la mayoría del ejército del lado de las raíces tradicionales de la revolución (el pueblo), mientras que las fuerzas especiales y batallones de Gaddafi se mantuvo leal al régimen, y todavía lo son. En Yemen, la situación requiere movilidad enorme popular y continuar las protestas durante varias semanas antes de la división uno del ejército desertó y se puso del lado de las masas de la revolución, pero las grietas en las filas del ejército y la Guardia Republicana continuó en forma de un cambio constante y gradual de la fidelidad después de eso.
En Siria, el régimen recurrió primero a la sección cuarta y de la Guardia Republicana, ya que sabía que no hay duda sobre su lealtad. Sin embargo, el régimen hizo grave error cuando se piensa que imponer un duro castigo contra la ciudad de Dera se dan a la ciudad, su gente y los sirios una lección y hacer que decir “basta” a la revuelta, y por lo tanto, el movimiento popular que se contenida. De hecho, esta táctica por parte del régimen dirigido a ampliar el alcance del movimiento popular y la intensificación del ritmo de la revolución y, en consecuencia, el régimen sirio se vio obligado a introducir más tropas a la arena de la confrontación.
Debido a la estructura del ejército sirio y el agarre de seguridad impuestas por las estrictas normas de las ramas y unidades militares, era difícil, quizá imposible, que el ejército sirio presenta el comportamiento de los ejércitos de Túnez y Egipto, en respuesta a la revuelta popular .

Sin embargo, las estimaciones y los puntos de vista de los que predicen que “el ejército sirio seguirá mostrando lealtad al régimen y asumir la responsabilidad de prometer para reprimir al pueblo y su movimiento” es en gran medida un error de cálculo. Es más probable que el ejército sirio será testigo de grandes grietas en las semanas y meses por venir, y también es posible que los informes sobre la deserción cada vez mayor de algunos de los oficiales y soldados, o de negarse a obedecer órdenes, es sólo el comienzo.
No hay un ejército, no importa cómo las tradiciones de la disciplina y la obediencia son, que puede mantener su cohesión durante mucho tiempo contra las masas populares a gran escala, la movilidad de una manifestación pacífica, realizando demandas claras y justas, podría romper cualquier ejército no importa el tiempo que se tarda en hacerlo.

Tal vez deberíamos recordar la relación entre el ejército iraní del Shah, que era el más cercano a una relación entre un dios y sus adoradores, y aún así, la revolución popular de Irán, que duró diez meses antes del comienzo de la primera división en el ejército, se impuso en la final. El ejército iraní se rompió al final, sin embargo, y segmentos de hormigón de la misma cara con la gente.

Cada una de las revoluciones árabes hará una demostración de una forma propia, arrastrándose desde el campo a la capital como en Túnez, el vertido y acumulando en la plaza Tahrir, en el corazón de El Cairo, en Egipto, ocupando las plazas de cambio en el Yemen, la resistencia marcha a las ciudades y los frentes de combate como en Libia, y el viernes de la multitud y las manifestaciones públicas como en Siria.

La naturaleza de las comunidades de Túnez y Egipto, el ataque sorpresa por las revoluciones de los regímenes y la posición de los militares a lado con la gente de los dos países, han logrado la victoria con un mínimo de pérdidas en un tiempo relativamente corto.

Sin embargo, el Yemen y los regímenes de Libia, que no se puede comparar en cuanto a su poder y su autoridad y las tradiciones de la estabilidad con el régimen egipcio, no han llegado a la respiración de su última, sin embargo, a pesar de que cuatro meses transcurridos desde el comienzo de la revolución libia.

Nadie, independientemente de su experiencia o conocimientos en relación con el caso de Siria y sus asuntos, se puede predecir el camino que la revolución de Siria se, el tiempo necesario para alcanzar la victoria del pueblo, o la cantidad de los sacrificios que habrá que proporcionan con el fin de lograr esa victoria.

Lo que une a las revoluciones árabes, lo que hace que el modelo único, es la misa solemne que salió tan valientemente, salieron sin armas para hacer frente a un Estado que adopta la violencia y la brutalidad como piedras angulares de su sentencia, la determinación firme y de la incansable la gente para ganar y lograr el objetivo del cambio, sin importar los sacrificios a realizar.

Estos millones son la reconstrucción de la vida árabe, uniendo a las naciones, la restauración de la dignidad perdida y la reubicación de sus pueblos y sus naciones en el escenario mundial. Esas personas y estos movimientos en Safaques y Túnez, en Bengasi y Misurata, en El Cairo y Suez, en Saná y Taiz, y en Dera, Homs, Hama, Latakia, Idlib, Deir Al-Zour y Ma’arrat al-Numan , está el modelo que se impondrá.

* Un escritor árabe e investigador en la historia moderna

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Publicado en Democracia

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