AQUI hay TOMATE

Para dar y tomar

Archivo para el día “septiembre 4, 2011”

Explicación de la reforma de la constitución punto por punto


Explicación de la reforma de la constitución punto por punto

3 septiembre, 2011

El artículo 135 de la Constitución Española queda redactado como sigue:

“1. Todas las Administraciones Públicas adecuarán sus actuaciones al principio de estabilidad presupuestaria.

En pocas palabras esto quiere decir que todas las administraciones tienen que acabar el año con más ingresos que gastos, o, en su defecto con muy poco gasto puesto que el déficit 0 es prácticamente imposible, este límite de gasto es ese 0,4% famoso que se ha hablado tanto.

 

2. El Estado y las Comunidades Autónomas no podrán incurrir en un déficit estructural que supere los márgenes establecidos, en su caso, por la Unión Europea para sus Estados Miembros.

Una Ley Orgánica fijará el déficit estructural máximo permitido al Estado y a las Comunidades Autónomas, en relación con su producto interior bruto. Las Entidades Locales deberán presentar equilibrio presupuestario.

Este punto lo que dice es que jamás podrán superar el margen de déficit establecido, si no hay uno fijado por ley, se tomará como referencia el de la Unión Europea.

También dice que será una ley la que fijará ese margen, lo cual quiere decir que en estos momentos no hay margen fijado, ese margen es el famoso 0,4% del que hablan, muy cercano al 0,36% de Alemania.

 

3. El Estado y las Comunidades Autónomas habrán de estar autorizados por Ley para emitir deuda pública o contraer crédito.

Los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública de las Administraciones se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de sus presupuestos y su pago gozará de prioridad absoluta. Estos créditos no podrán ser objeto de enmienda o modificación, mientras se ajusten a las condiciones de la Ley de emisión.

El volumen de deuda pública del conjunto de las Administraciones Públicas en relación al producto interior bruto del Estado no podrá superar el valor de referencia establecido en el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea.

En pocas palabras, lo que aquí dice, y esto es lo importante, es que entre los presupuestos del año, (gastos sanitarios, gastos pensiones, salarios funcionarios, obras, educación, etc…, etc…), deberá haber obligatoriamente fijada una partida para pagar los créditos, y tendrá prioridad su pago sobre todo lo demás.

Poniendo un ejemplo casero, tú tienes el crédito de la hipoteca, del coche, la luz, el agua, el teléfono, la comida, el gas, etc… tus ingresos son de 1000€ netos al mes y tus gastos netos son…1295€ desglosados así,  Hipoteca – 500€, Coche  – 100€, Luz –  120€,  Gas –   80€, Agua –    15€, Comida  –  200€,   Varios    – 200€ (gasolina, imprevistos, Farmacia, etc…), Teléfono –  80€

Pues bien, según el punto 3, los 600€ tienen prioridad sobre todo lo demás, con lo cual te quedarían 400€ para pagar 695€ con lo cual tendrás que hacer recortes en algún lado, posiblemente de varios, o de comida, o quizá el teléfono.

Traducido a un estado significa que si para pagar la deuda, hay que recortar la parte de sanidad, educación, o bajar el salario a los funcionarios, o bajar las pensiones, se hará, sin contemplaciones.

Teniendo en cuenta la deuda actual que tienen contraídos todos, preparaos para recortes fuertes

 

4. Los límites de déficit estructural y de volumen de deuda pública sólo podrán superarse en caso de catástrofes naturales, recesión económica o situaciones de emergencia extraordinaria que escapen al control del Estado y perjudiquen considerablemente la situación financiera o la sostenibilidad económica o social del Estado, apreciadas por la mayoría absoluta de los miembros del Congreso de los Diputados.

Esto significa que se podrá superar el punto 2, en casos muy excepcionales y solo con la aprobación de todo el congreso de los diputados, para entendernos, si el terremoto de Lorca fuese mañana, la ayuda que el gobierno aprobó en su día para los afectados, sólo podría haberse aprobado si con esa ayuda no se superase el tope fijado de deuda, o si lo superase, si todos los diputados votasen que sí a la ayuda, (cosa que normalmente solo hacen en caso de conseguir algo de beneficio), o sea, que a los de Lorca les hubiesen dado por ahí.

 

5. Una Ley Orgánica desarrollará los principios a que se refiere este artículo, así como la participación, en los procedimientos respectivos, de los órganos de coordinación institucional entre las Administraciones Públicas en materia de política fiscal y financiera. En todo caso, regulará:

 

En detalle, esto dice que una ley fijará los margenes y topes, en detalle en cada punto.

 

a) La distribución de los límites de déficit y de deuda entre las distintas Administraciones Públicas, los supuestos excepcionales de superación de los mismos y la forma y plazo de corrección de las desviaciones que sobre uno y otro pudieran producirse.

La ley fijará como se reparten la deuda entre las administraciones, este % para educación… este % para sanidad… este % para… lo mismo para los limites, es decir… sanidad se puede endeudar en un %, educación en otro… etc…

También fijará cómo y cuando deberán corregirse estos límites y en qué casos podrán superarlos.

 

b) La metodología y el procedimiento para el cálculo del déficit estructural.

Aquí dejan la puerta abierta para ver cómo se calculará el déficit, veamos… es como decir… para calcular el déficit tendremos en cuenta los créditos para sanidad y carreteras… para industria… pero no meteremos los que nos han concedido para nuestros viajes en primera clase y las dietas.

 

c) La responsabilidad de cada Administración Pública en caso de incumplimiento de los objetivos de estabilidad presupuestaria.

Esto está claro no?

 

6. Las Comunidades Autónomas, de acuerdo con sus respectivos Estatutos y dentro de los límites a que se refiere este artículo, adoptarán las disposiciones que procedan para la aplicación efectiva del principio de estabilidad en sus normas y decisiones presupuestarias.

Esto está diciendo que cada comunidad estará obligada a cumplir todo esto y deberá de aplicar las medidas necesarias para llevarlo a cabo.

 

Disposición adicional única.

1. La Ley Orgánica prevista en el artículo 135 de la Constitución Española deberá estar aprobada antes de 30 de junio de 2012.

Esto ya va en camino, se trata de la ley que regulará el límite de deuda, las formas y los modos de aplicarla, etc…

 

2. Dicha ley contemplará los mecanismos que permitan el cumplimiento del límite de deuda a que se refiere el artículo 135.3.

Lo mismo que antes pero aplicado al punto 3

 

2. Los límites de déficit estructural establecidos en el 135.2 de la Constitución Española entrarán en vigor a partir de 2020.

Esto lo que dice es que hasta 2020, los límites de deuda, (el famoso 0,4% que se fijará por la ley orgánica), no entrará en vigor hasta 2020, que guay no? pues no, lo que quiere decir es que hasta entonces, se aplicará esta reforma sin el límite que fije la ley orgánica, así que se usará el fijado por Europa!

 

Disposición final única.

La presente reforma del artículo 135 de la Constitución Española entrará en vigor el mismo día de la publicación de su texto oficial en el Boletín Oficial del Estado. Se publicará también en las demás lenguas de España”.

Esto es lo mejor de todo, significa que esta reforma entrará en vigor el día que salga publicado en el BOE, que será en cuestión de días o semanas, es decir, lo cual implica que a partir de ya, empezarán los recortes en todos los presupuestos, para poder ir pagando las deudas, y si con ello, hay que dejar sin pagar hospitales, pensiones o demás, se hará, lo único que entrará en vigor en 2020 será el tope de deuda que aplique la ley organica mencionada en el .2, el resto se aplicará inmediatamente y empleando el fijado por la comunidad Europea!

 

Esto es lo que nos han metido porque sí, ha quedado claro? sabíais que era esto? sois conscientes de lo que significa? pues hacérselo saber a todo el mundo, y hacérselo saber a todos aquellos que no salen a la calle, que piensan que esto no va con ellos, que van a votar a alguno de estos tres, a los mayores que no asocian que es el partido al que votaron, el que les ha recortado las pensiones, o el que les está quitando centros médicos o ayudas en casa, decídselo al currito que protesta en el bar de que no llega a fin de mes, pero tampoco protesta, decídselo a todos aquellos que no salen a la calle porque piensan que somos unos melenudos, o que somos la extrema izquierda (que por cierto nos pone a parir), decídselo a todo el mundo porque esto nos afecta a todos!

http://killedheart.wordpress.com/2011/09/03/explicacion-de-la-reforma-de-la-constitucion-punto-por-punto/

Anuncios

El hambre cotiza en Bolsa


El hambre cotiza en Bolsa

La sequía en los mercados financieros ha volcado a ciertos inversores en las materias primas.

Fondos de alto riesgo y bancos influyen ahora en lo que vale el pan en Túnez, la harina en Kenia o el maíz en México.

El Banco Mundial hace sonar la alarma por la explosión de los precios alimentarios

H. KNAUP / M. SCHIESSL Y A. SEITH 04/09/2011

La sala en la que se reparte la comida del mundo parece cualquier cosa menos apetitosa.

En la Bolsa de Chicago hay trozos de papel y vasos de cartón por todas partes, hombres sudorosos con chaquetas de colores chillones van de un lado a otro, gesticulan, gritan y se enzarzan en peleas por los contratos de semillas de soja, carne de cerdo o cereales.

    Halima se pregunta qué pondrá hoy en la mesa familiar. La harina ha subido en Kenia un 100% en cinco meses

    Que los más pobres no puedan comer solo son “efectos colaterales” para un analista de materias primas

    Se exagera el impacto de los biocombustibles. Los cultivos para ellos solo representan el 6% de la cosecha de cereales

    “La gente pobre sufre cada vez más por el alza de precios alimentarios”, advierte el presidente del Banco Mundial

    Aquí, en la sala de negociación de la mayor Bolsa de materias primas del mundo se decide sobre los precios de los alimentos, y con ellos sobre el destino de millones de personas. El hambre del planeta se organiza aquí, además de la riqueza de unos pocos.

    Para Alan Knuckman no hay mejor lugar en el mundo: “Esto es el capitalismo en estado puro”, comenta este experto en materias primas, con una cara que se ilumina como la de un chiquillo; quizá porque nunca ha dejado de jugar.

    Hace 27 años que trabaja aquí. Al principio por cuenta de agencias intermediarias, pero pronto fundó la suya y ahora es analista en Agora Financials, una consultoría de inversiones en materias primas. “Estoy aquí para hacer dinero”, comenta.

    Cómo lo haga le da igual. Para él no hay diferencia ninguna entre petróleo, plata y alimentos. “No creo en la política, sino en el mercado, que siempre tiene razón”.

    ¿La escalada de los precios de los alimentos? Para él, son una simple expresión del juego de la oferta y la demanda. ¿Los especuladores? Son buenos para los mercados, porque predicen con antelación los acontecimientos. ¿Excesos especulativos? “No veo dónde”, afirma.

    Esto último no deja de sorprender, porque en el mundo financiero nunca se ha producido tal volumen de inversión en las materias primas agrícolas. Solo en el último trimestre de 2010 se triplicó la inversión en comparación con los tres meses previos. El mercado posee una gran liquidez desde que los Estados trataron de sofocar la crisis financiera con enormes programas anticíclicos y paquetes de ayuda.

    El pan del mundo atrae a inversores a los que les interesan tan poco los cereales como, anteriormente, las empresas punto.com o las hipotecas subprime. Estamos hablando de fondos de pensiones que manejan cifras multimillonarias y de pequeños ahorradores que buscan nuevas oportunidades de inversión más seguras, o de bancos que ofrecen apuestas financieras al por mayor sobre fondos de inversión en productos agrícolas.

    El lado oscuro de todo esto es que, en paralelo al hambre de agroacciones, también suben los precios de los alimentos. Ya en marzo, la FAO anunció que se habían alcanzado nuevos récords en los precios, que superaron incluso los de la última gran crisis alimentaria de 2008.

    Según el Índice de Precios de los Alimentos de la FAO, el coste de los productos alimenticios experimentó un alza del 39% en el curso de un año. Los precios de los cereales subieron un 71%, al igual que los de los aceites y grasas destinados a la alimentación.

    El último índice publicado, en julio pasado, marcaba los 234 puntos, solo cuatro por debajo del récord histórico de febrero. “La época de los alimentos baratos se ha acabado”, profetiza Knuckman.

    Para sus compatriotas estadounidenses, que destinan el 13% de la renta disponible a adquirir productos para la nutrición, puede que el alza de los precios no pase de ser una molestia. Pero para los pobres del mundo, que dedican a comer el 70% de su magro presupuesto, es una amenaza existencial.

    Desde junio del año pasado, 44 millones de personas han caído bajo el umbral de la pobreza solo a causa del incremento de los precios de los alimentos, según el Banco Mundial. Son personas que tienen que sobrevivir con menos de 1,25 dólares diarios. Hay más de mil millones de personas que sufren desnutrición en el mundo. La actual hambruna del Cuerno de África tampoco es consecuencia exclusiva de la sequía, la guerra civil o las élites corruptas, sino de los elevados precios de los alimentos.

    “Efectos colaterales no deseados del mercado”: así describe Knuckman el hecho de que los más pobres entre los pobres no puedan permitirse comer. Halima Abubakar, de 25 años, padece ese efecto colateral en sus propias carnes.

    Hablamos con la keniana en su chabola de Kibera, el poblado marginal más grande de la capital, Nairobi. Abubakar se pregunta qué pondrá en la mesa a su marido y a sus dos hijos esta noche. Hasta hace poco, los Abubakar estaban entre los que mejor iban tirando en su misérrimo entorno. Con un salario de 150 euros como guardia en una prisión, el marido de Halima podía alimentar pasablemente a su familia.

    Pero ahora, de repente, todo se ha hecho más difícil: la harina de maíz, piedra angular de la nutrición en Kenia, se ha encarecido en un 100% en los últimos cinco meses. Un récord. Pero el precio de las patatas ha subido un tercio, el de la leche aún más y de las verduras, para qué hablar.

    “Cada vez sufre más la gente pobre y más gente puede caer en la pobreza por el alza y la fluctuación de los precios alimentarios”, afirma Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial.

    En congresos, conferencias y reuniones se repiten, como en un rosario, las supuestas razones de la explosión de los precios, entre otras, el cambio climático y las sequías e inundaciones que conlleva; la creciente proporción de tierras de cultivo dedicadas a los biocombustibles; la mejoría en la alimentación de los países emergentes y su mayor consumo de carne; o el aumento de la población mundial, que crece más deprisa que la producción agraria.

    Todos estos factores parecen lógicos y evidentes, y sin duda contribuyen a las tensiones en los precios. Pero no son su causa.

    Oliver de Schutter, redactor de un informe de la ONU sobre el derecho a la alimentación, echa por tierra algunos mitos: “El apoyo a los biocombustibles, así como otros aspectos relacionados con la oferta [como las malas cosechas o la suspensión de exportaciones] son factores de una importancia relativamente secundaria, pero en el tenso y desesperado estado de las finanzas mundiales desencadenan una gigantesca burbuja especulativa”.

    En su informe señala como culpables a grandes inversores que, dada la sequía en los mercados financieros, se han pasado en masa al comercio de materias primas, distorsionando los precios más allá de toda proporción. Los excesos especulativos son, según Schutter, la causa primordial del encarecimiento.

    De hecho, las razones que se aducen una y otra vez para la explosión de los precios no resisten un examen detenido. Como es natural, los cultivos para biocombustibles demandan cada vez más tierras, pero hasta ahora solo constituyen el 6% de la cosecha mundial de cereales. Según el Banco Mundial, el impacto de los biocombustibles es considerablemente inferior a lo que se pensaba.

    Lo mismo puede decirse del mayor consumo de carne en los países emergentes. Según el Instituto para la Investigación de la Política Alimentaria de Washington (IFPRI, por sus siglas en inglés), países como China, India o Indonesia han cubierto el incremento de su demanda sin recurrir de forma significativa al mercado internacional. “Carecemos de cualquier prueba que apunte al supuesto impacto en los precios mundiales de la demanda de los países emergentes”, asegura el Banco Mundial en un informe.

    Respecto al cambio climático, que sin duda ha inducido un recorte en la producción, hay que apuntar que esta sigue superando al consumo.

    Sin embargo, la histeria que rodea la supuesta emergencia alimentaria probablemente sí forme parte de una estudiada estrategia de inversión. Al fin y al cabo, cada burbuja financiera se apoya en un guion: en el caso de la burbuja de Internet, lo que hizo que la gente perdiera el sentido común fue la historia de la Nueva Economía. En el de las hipotecas bancarias, el cuento de que los bienes inmuebles jamás perderían su valor. Ahora, con la burbuja alimentaria, es el temor a la supuesta carestía futura de los alimentos, algo que todos necesitamos.

    El que la comida haya mutado en objeto de especulación en Wall Street tiene sobre todo que ver con un cambio fundamental que describe la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés): la reciente metamorfosis del mercado de productos alimentarios en un mercado financiero.

    Heiner Flassbeck, economista jefe de UNCTAD, se ocupa desde hace tiempo de este asunto. Tras el desplome financiero de 2008 empezó a seguir la evolución del mercado de monedas, materias primas, deuda pública y acciones. Las curvas mostraban un sorprendente parecido.

    Flassbeck constituyó un grupo para investigar el fenómeno, que aportó unos resultados explosivos: el mercado de materias primas no funciona; en todo caso, no funciona como, según los modelos económicos, lo hace un mercado, en el que los precios se forman a través de la oferta y la demanda.

    En el informe publicado por el equipo de Flassbeck, las actividades de los actores financieros “empujan los precios de las materias primas mucho más allá de los niveles que justificarían los datos fundamentales del mercado”.

    Así se produce una distorsión masiva de los precios. Estos se forman no bajo la influencia de factores reales, sino bajo la de las expectativas económicas. La mayoría de los inversores que se lanzan hoy al mercado de materias primas no tiene la menor idea sobre la materia. “Quieren diversificar su cartera, subirse a un mercado en crecimiento o, sencillamente, hacer lo que todos los demás están haciendo”, afirma el informe de la UNCTAD.

    ¿Pero a qué se debe que fondos de alto riesgo y bancos de inversión influyan en lo que vale el pan en Túnez, la harina en Kenia o el maíz en México? ¿Por qué se decide en parte en las Bolsas de Chicago, Nueva York o Londres cuánta gente va a pasar hambre?

    La culpa la tiene una mutación trascendental de los mercados que ha pasado inadvertida durante varios años. Al lado del mercado tradicional, en el que los precios eran el resultado del juego de la oferta y la demanda, ha ido surgiendo un mercado de futuros financieros negociables en Bolsa. Para asegurarse frente a las fluctuaciones de precios, los productores vendían de antemano sus cosechas a un precio fijado.

    Cuando vencía el contrato a futuro y se suministraba la mercancía, si el precio en ese momento era más bajo que el prefijado, se beneficiaba el agricultor; en caso contrario, el poseedor del contrato de futuros. Con esa operación todos ganaban: los productores limitaban sus riesgos, quienes negociaban los futuros proveían de liquidez al mercado, y los consumidores veían cubierta su demanda.

    En este mercado podían participar sobre todo actores directamente implicados en la industria agroalimentaria. Los bancos tenían en él un papel pequeño; era una especie de negocio a crédito, y funcionó bien y de forma estable durante décadas. Hasta que fue descubierto por la industria financiera.

    El truco es que los especuladores nunca convierten los futuros en auténticas mercancías. Por ejemplo, los fondos venden contratos a 70 días poco antes del plazo de vencimiento y reinvierten el dinero fresco en nuevos futuros financieros.

    El sistema se convierte en un carrusel perpetuo sin que los inversores tengan jamás contacto con los auténticos precios de mercado. No importa, argumentan quienes dudan que los especuladores sean responsables del alza continua de los precios de las materias primas: en el mercado real siguen vigentes las reglas de la oferta y la demanda, que reequilibrarán las cosas con independencia de lo que ocurra en el mercado de futuros.

    Error. De hecho, los precios de los futuros repercuten sobre los auténticos precios de mercado, como descubrió el responsable del Departamento de Mercados y Comercio del IFPRI, Máximo Torero. Cuando puso bajo la lupa los mercados del maíz, la soja y el trigo, constató que, en la mayoría de los casos, los precios reales seguían los precios de los futuros.

    El supuesto futuro transforma el presente; a su vez, las expectativas de mayores ganancias venideras animan al acaparamiento a quienes aún poseen mercancías reales, lo que a su vez vuelve a empujar al alza los precios. Así, la entrada de las finanzas ha desequilibrado por completo el mercado alimentario, tan predecible en otros tiempos.

    Según la FAO, solo el 2% de los contratos de futuros sobre materias primas acaban en un suministro real de las mercancías. El 98% restante se vende de antemano por especuladores que están interesados en la ganancia rápida y no en 1.000 mitades de cerdo. Hablamos de jugadores como Goldman Sachs, que en 2009 ganó más de 5.000 millones especulando en materias primas, lo que supuso más de un tercio de sus beneficios netos.

    “Para restablecer el funcionamiento normal de los mercados de materias primas se requiere una rápida actuación política mundial”, escribe UNCTAD, que exige más transparencia en estos mercados y reglas más estrictas para sus participantes.

    Los inversores, por su parte, no consideran parte de su tarea producir alimentos a precios asequibles. Su trabajo es convertir mucho dinero en mucho más dinero. Quien preste oídos a su asesor financiero cuando este le diga que invertir en fondos de materias primas sirve para garantizar la nutrición mundial, en el futuro debería tener clara al menos una cosa: esas inversiones forman parte del problema, no de la solución. –

    © Der Spiegel Traducción de Jesús Albores

    Navegador de artículos