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Archivo para el día “septiembre 14, 2011”

El regreso de la pobreza (Michel Wieviorka)



El regreso de la pobreza (Michel Wieviorka)

Del Estado social y de derecho a las instituciones privadas de ‘caridad’, de explotadas/os a simples ‘pobres’.

No se trata sólo del aumento de la pobreza, esto es, de la desigualdad, sino de la no-conciencia social de una clase trabajadora cada vez menos consciente del conflicto con la clase capitalista.

Vuelven los ‘bancos de alimentos’, aumentan las subvenciones públicas a Cáritas o a Cruz Roja, al mismo tiempo que se cierran ambulatorios, se privatizan hospitales, se despide profesorado, etc.

Y las/os explotadas/os, huérfanas/os de una organización hegemónica capaz de enfrentarse al capital y lo suficientemente amplia como para convertirse en alternativa al orden social imperante, se vuelven a ver como simples pobres, simples excluidas/os.

                                                                       (Basilio Pozo-Durán)
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Artículo para el análisis:

Se está insinuando una nueva estructura social marcada por fuertes desigualdades, la ansiedad de las capas medias y la ausencia de un principio central de conflictualización

El regreso de la pobreza (Michel Wieviorka)

(Sociólogo, profesor de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París)

En el momento del nacimiento de la sociedad industrial en Europa, el tema de la pobreza –miseria, se la llamaba entonces– estaba aún muy presente, y las principales respuestas que suscitaba eran de orden caritativo y a menudo obra de las iglesias.

A continuación, se desarrolló la idea de que la cuestión social no era tanto la de la pobreza como la de una relación de dominación donde se oponían los obreros y los dueños del trabajo. La explotación de los trabajadores se convirtió entonces en el gran asunto.

La transformación quedó ilustrada de forma espectacular en la respuesta dada por Karl Marx a Joseph Proudhon, que publicó a mediados del siglo XIX Filosofía de la miseria y fue objeto de la réplica de Marx en un libro titulado Miseria de la filosofía.

Ya no era el momento de tratar sobre la pobreza; de hacer caso a Marx, lo que había que hacer era aplicarse a desarrollar un conocimiento concreto y crítico del movimiento histórico y acabar con la “crasa ignorancia” y el carácter “pequeño burgués” del proceder de Proudhon.

En efecto, el siglo XX hasta la década de 1980 dio más bien la razón a Marx, al menos sobre ese punto.

Dejando de lado un desempleo a menudo residual o las épocas de crisis, las sociedades industriales incluyeron a los obreros; y, si estos se movilizaron, fue más para denunciar la injusticia, incluso la brutalidad de las relaciones de producción, que la miseria o la pobreza.

Los obreros podían definirse como proletarios, el discurso político podía hablar de su pauperización, pero el corazón de la cuestión social ya no se encontraba ahí: estaban ante todo dominados y explotados, privados del control que consideraban legítimo sobre las herramientas de producción, los frutos de su trabajo y, de modo más amplio, las orientaciones generales de la vida colectiva.

El movimiento obrero no pedía tanto librar a los obreros de la pobreza como asegurarles la dirección de la historicidad, el control de la inversión, el gobierno de la sociedad.

Y, si había que aportar respuestas a las dificultades propiamente económicas de la población, éstas no se esperaban tanto de las organizaciones caritativas como del Estado, que se suponía que debía asegurar la redistribución y contribuir a la justicia social (el Estado-providencia o Estado del bienestar).

Por su parte, las capas medias, esa “pequeña burguesía” tan a menudo vilipendiada por los marxistas, se analizaron casi siempre a partir de una idea de polarización, pensando que oscilaban o vacilaban entre los dos campos del conflicto estructural, llamado por muchos de clase.

Entonces llegaron las décadas de 1980 y 1990, la salida de la época industrial clásica y con ella el declive del movimiento obrero, pero también la exclusión, la relegación en barrios que se volvían miserables y una no relación social que ocupaba el lugar de las relaciones de producción.

El Estado de bienestar se fue destruyendo a medida que se desarrollaban las ideologías liberales y luego neoliberales que acompañaron ese movimiento de conjunto para justificarlo mejor.

Se extendió el desempleo y, con él, la precariedad. Varios países occidentales conocieron entonces disturbios urbanos, se habló de guetos, se crearon o reforzaron organizaciones humanitarias para ayudar a mantener la cabeza fuera del agua a unas poblaciones en situación desesperada.

A partir del 2008, la crisis financiera y económica ha amplificado esta evolución hasta el punto de poder decir que hoy el principal drama social consiste en no ser explotado, estar sin trabajo o muy precarizado.

En los países occidentales, no se percibió de forma inmediata que esas transformaciones ponían en entredicho de un modo fundamental la estructura social, quizá debido a que las instituciones encargadas de la redistribución o de la seguridad social fueron capaces de evitar lo peor.

Sin embargo, esa ya no es la situación. En todas partes, en Europa y fuera de ella, los informes presentan la misma constatación: la pobreza progresa masivamente, incluso en el seno de los países septentrionales. Lo medido en esos países es relativo, y el cálculo consiste por lo general en considerar los ingresos medios.

La pobreza se sitúa en Europaa partir del momento en que una persona gana menos del 60 por ciento de tales ingresos.

En otras palabras, hablar de pobreza es hablar de desigualdades. Y decir que aumenta la pobreza es decir que se incrementan las desigualdades. En toda Europa se impone hoy la misma constatación: los ricos son más ricos que antes, y los pobres, más pobres.

Y, en semejante contexto, quienes se encuentran en medio, las capas medias, se inquietan: ¿no están también ellas amenazadas, sobre todo en estos tiempos de crisis, y no corren también el riesgo de quedar atrapadas en la espiral de la caída social?

Los que tienen más edad se preguntan por el futuro de sus hijos, que vivirán peor que ellos; y es también en el seno de esas categorías intermedias donde se encuentran con frecuencia los actores más activos en los movimientos de indignados.

Los años de neoliberalismo triunfal han engendrado desigualdades crecientes, una clase cada vez más numerosa de pobres que son también cada vez más unos excluidos, una clase de ricos muy reducida, y sin relación alguna que los vincule y oponga al mismo tiempo unos con otros, y unas capas medias inquietas.

El capitalismo fabrica hoy miedo, rabia, repliegue, o también pulsiones nacionalistas y xenófobas o racistas; es mucho menos que ayer una relación social de dominación organizada en el trabajo, las fábricas y los talleres. Y las capas medias, tradicionalmente activas en términos políticos y culturales, se sienten también ellas abandonadas, rezagadas o al borde de la movilidad descendente.

En contra de lo que ocurría cuando una relación social fundamental estructuraba la vida colectiva a partir de una relación antagónica entre el movimiento obrero y el capital, ya no buscan el sentido de su acción junto al primero, que ya apenas existe, ni del segundo, que se ha alejado considerablemente de ellas.

Se está insinuando una nueva estructura social marcada por fuertes desigualdades, la ansiedad de las capas medias y la ausencia de un principio central de conflictualización. Es lo que viene a decir, en última instancia, la constatación actual acerca del incremento de la pobreza.

La historia dirá si se trata sólo del final del proceso de descomposición de la antigua sociedad o del nacimiento de una nueva.

(Fuente: La Vanguardia, 14 de septiembre de 2011, pág. 19)

De la indignación al compromiso


TRIBUNA: JUAN L. DE URALDE, INÉS SABANÉS, MÓNICA OLTRA, JOAN HERRERA, DAVID ABRIL, MARIO ORTEGA

De la indignación al compromiso

Hay alternativas más justas y eficaces.

Como incrementar los ingresos con una fiscalidad dirigida a los que más ganan, más tienen y más contaminan.

O reducir gastos militares, eclesiásticos y de infraestructuras ruinosas

JUAN L. DE URALDE, INÉS SABANÉS, MÓNICA OLTRA, JOAN HERRERA, DAVID ABRIL, MARIO ORTEGA 14/09/2011

Asistimos a una crisis mucho más profunda que la crisis financiera.

Es la crisis de un modelo de desarrollo ambientalmente insostenible, de un modelo económico socialmente injusto y de un modelo político en el que los partidos gobernantes, supeditados a los poderes económicos, han pervertido la esencia de la política y de la democracia -que, no olvidemos, significa gobierno del pueblo- cambiando el gobierno de la ciudadanía por el de los mercados financieros.

Tenemos la convicción de la necesidad de una renovación radical de la política, en España y en el mundo, para regenerar la democracia y hacer que la economía esté al servicio de las personas de acuerdo con las necesidades reales de la sociedad y los límites de la biosfera. Estamos en ello.

  • Las empresas no necesitan más facilidad para despedir, sino más crédito para producir

No solo queremos detener a la derecha, sino también cambiar la izquierda

Compartimos la visión de quienes consideran que la izquierda ahora gobernante tiene un problema mucho más grave que el del avance electoral de la derecha, que es su falta de horizonte y su incapacidad de imaginar otra receta que la de aceptar las presiones antisociales y degradar los derechos públicos y las condiciones laborales.

A su vez, hoy no basta con las opciones tradicionales a su izquierda que no solo no han llegado a recoger el voto ofendido sino que han envejecido como alternativa. Si queremos ir más allá, no solo queremos detener a la derecha, sino también cambiar la izquierda.

Porque las respuestas del siglo pasado no sirven para el siglo XXI y porque a los ideales solidarios hay que sumar nuevos valores: la equidad entendida como igualdad de oportunidades y protección social; el ahorro, la mesura y la eficiencia en el uso de los recursos; la responsabilidad para con las personas y la sociedad, con los animales y con las generaciones futuras; el equilibrio en las relaciones con la naturaleza; la independencia de las instituciones públicas respecto a los poderes económicos; la gestión transparente, honesta y eficiente de lo público al servicio de la ciudadanía, la democracia participativa y deliberativa; el pacifismo activo…

para abrir caminos hacia otro proyecto realista de sociedad y de civilización en el que sea posible la convivencia pacífica y el bienestar humano para toda la población, ajustando el desarrollo a los límites físicos y biológicos del planeta, en un mundo que, aunque no perfecto, sea viable para todos y más justo.

Estos valores, sobre los cuales debería ser posible encontrar en la sociedad un amplio entendimiento -más allá de las percepciones ideológicas tradicionales-, deberían configurar una línea de salida concreta a la crisis económica actual, que no solo ha provocado ya cinco millones de desempleados en nuestro país y 200 millones en todo el mundo, sino que amenaza con desmantelar el Estado de bienestar, los derechos laborales y la protección social en Europa y con arruinar las perspectivas de una globalización equitativa a escala mundial.

Esa salida es posible: hay otras alternativas más justas y eficientes para superar la crisis. Alternativas como incrementar los ingresos con una adecuada fiscalidad dirigida a los que más ganan, más tienen y más contaminan; modulando la reducción del gasto reduciéndolo de las subvenciones a las actividades contaminantes, de las inversiones en infraestructuras ruinosas -AVE sin pasajeros, aeropuertos sin aviones, autopistas solitarias-, de los gastos militares y eclesiales, etcétera… en vez de quitárselo a los pensionistas o a los empleados públicos, que educan a nuestros hijos, curan a nuestros enfermos y cuidan a nuestros mayores.

Las empresas, por su parte, lo que realmente necesitan no es más flexibilidad para despedir, sino más crédito para producir y contratar.

Es otro enfoque, perfectamente viable. Es necesaria una nueva política económica que tenga como objetivo la creación de empleo, especialmente en la economía verde y en los servicios sociales.

Pero este nuevo enfoque requiere abrirse camino a escala europea, porque no hay soluciones Estado por Estado.

No habrá protección de la sociedad frente a los mercados financieros mientras no haya una respuesta diferente de las autoridades europeas: solo una mayor unidad política, económica y fiscal europea -con bonos europeos para una financiación de las deudas soberanas a menores tasas de interés y a más largo plazo, con una agencia europea de calificación y con una tasa a las transacciones financieras- impedirá que el manejo de la deuda griega y la de los demás países periféricos por parte de los mercados financieros acabe por llevar al euro al colapso y a Europa a la ruina.

Los Verdes europeos, con los que nos identificamos, se están batiendo en el Parlamento Europeo por soluciones similares y han propuesto un green new deal para Europa, porque solo la economía verde y baja en carbono permitirá avanzar hacia otro modelo productivo y de consumo frente a una crisis que no es solo financiera y económica, sino también energética, climática y ecológica.

La peculiar situación española, con un desempleo insoportable, aconseja emprender esa dirección.

Posibilidades no faltan: España cuenta con un potencial extraordinario en el desarrollo de las energías renovables, con la mayor superficie cultivada de agricultura ecológica, con capacidades tecnológicas en sectores emergentes, con excelentes profesionales en salud, investigación científica y educación, con una sociedad civil emprendedora… que podrían llevar a construir un desarrollo diferente y con pleno empleo.

Pero con trabajos menos vulnerables y más sostenibles: solo las actividades generadoras de empleos verdes, como las energías renovables, la agricultura ecológica, el transporte sostenible, la rehabilitación de edificios, etcétera… podrían generar dos millones de nuevos empleos e importantes beneficios sociales, ambientales y económicos.

Recientemente, el autor de ¡Indignaos!, Stéphane Hessel, nos decía que ahora es el momento de pasar de la indignación al compromiso, cada quien desde su ámbito. Quienes suscribimos este artículo lo hacemos desde el ámbito de la política.

Hemos acogido receptivamente las movilizaciones sindicales contra la reforma laboral, las reflexiones y propuestas de las gentes de la cultura y escuchado con atención las demandas indignadas de las plazas tras el 15-M, con las que coincidimos.

Pensamos que no solo deben cambiar las políticas, sino también la política.

Hacen falta reformas electorales y constitucionales de gran calado, una nueva transición para una mejor representación de la ciudadanía, más activa y directa, el fin del bipartidismo y de la partitocracia, un nuevo empoderamiento popular y un republicanismo participativo en el que el poder esté más repartido, con partidos más democráticos, transparentes y refractarios a la corrupción, con organizaciones sociales y ciudadanas más representativas y con más poder de consulta, control y codecisión, donde la iniciativa legislativa popular y los referendos locales, autonómicos y estatales sean instrumentos habituales y normalizados de ejercicio de la democracia…

Una democracia que no lo fíe todo a lo representativo, sino que para ganar legitimidad se le añadan instrumentos de democracia participativa y deliberativa.

El desafío no es menor. El momento histórico y la demanda de la sociedad nos exigen algo nuevo e intentarlo hacer en el sentido más amplio y unitario posible.

En este contexto queremos contribuir dinamizando un amplio movimiento político que promueva salidas viables, y, por tanto, distintas de la crisis que padecemos, en clave de equidad social, sostenibilidad ambiental y de mayor democracia.

Queremos contribuir a construir un nuevo espacio político plural que ofrezca un cauce de participación a las personas que no se resignan a contemplar pasivamente esta situación; especialmente, queremos crear un espacio de activismo político para las generaciones emergentes y de construcción de alternativas para todas las personas que estén dispuestas a comprometerse generosamente para encontrar, individual y colectivamente, soluciones de actualidad a los desafíos de nuestro tiempo.

Ese es nuestro compromiso.

Juan López de Uralde, EQUO, comisión promotora; Inés Sabanés, EQUO; Joan Herrera,secretario general de ICV; Mónica Oltra, diputada de las Cortes Valencianas por Compromís;David Abril, secretario general de Iniciativa Verds (Baleares) y Mario Ortega fue coordinador de Los Verdes de Andalucía.

http://www.elpais.com/articulo/opinion/indignacion/compromiso/elpepiopi/20110914elpepiopi_13/Tes

La evolución del Fondo Monetario Internacional


ANÁLISIS: LOS CAMBIOS DE PIEL DEL ORGANISMO QUE DIRIGE LAGARDE

La evolución del Fondo Monetario Internacional

Los autores de este artículo, ambos economistas, analizan la evolución del FMI y su papel como garante de la hegemonía del capitalismo financiero.

- FMI: Cuando las soluciones son el problema

A. SANABRIA Y B. MEDIALDEA
MARTES 13 DE SEPTIEMBRE DE 2011.  NÚMERO 156

El Fondo Monetario, al igual que el Banco Mundial (BM), surge de los Acuerdos de Bretton Woods en 1944, donde se conformaron las bases institucionales del nuevo orden económico internacional tras la II Guerra Mundial.

Los acuerdos también institucionalizaban el nuevo papel de EE UU como potencia hegemónica.

Frente a la idea de Keynes de hacer una nueva moneda internacional, el báncor, se estableció un patrón monetario oro-dólar: el valor de cada moneda se fijaba con respecto a la divisa estadounidense, y ésta a su vez respecto al metal. El dólar pasaba a ser la única moneda internacional de reserva.

La posición dominante de EE UU en los acuerdos resultó determinante para la propia configuración del Fondo. Se fijó un sistema de participación mediante cuotas, cuyo reparto se fijaría en función del peso de cada economía. El número de votos de cada Estado dependería de su cuota, lo que garantizaba un mayor poder a las principales potencias y, sobre todo, al gigante norteamericano.

Las cuotas financiaban los préstamos de aquellos miembros que necesitaran recursos para mantener el valor de su moneda.

El mecanismo era el siguiente: los países con una posición monetaria más fuerte ponían sus reservas a disposición del país con desequilibrios, hasta una cantidad equivalente al 125% de la cuota de este último. El préstamo se divide hasta en cinco tramos.

Lo importante es que superado el primer tramo, el préstamo incluye cláusulas de condicionalidad. Es decir, a partir de ahí el país prestatario habría de cumplir unas condiciones en materia de política macroeconómica (programas de estabilización), más severas cuanto más se ascendiera de tramos.

El planteamiento del FMI y sus programas de estabilización partían de una concepción de la crisis entendida como “desequilibrio” temporal y ajeno a la propia dinámica capitalista, resultado siempre de la aplicación de políticas inadecuadas.

Este enfoque mezclaba el keynesianismo con la teoría cuantitativa del dinero y ubicaba el origen de los desajustes en problemas de demanda originados por causas monetarias.

El argumento sería este: el problema surgía cuando un país consumía más allá de su ahorro interno, por una indebida expansión de su crédito.

El ajuste necesario para retornar al equilibrio suponía contraer esa “excesiva” demanda interna, incidiendo en las esferas fiscal (recorte del gasto público y subida de impuestos), monetaria (aumento de los tipos de interés reales) y salarial (represión salarial).

América Latina sería el banco de pruebas durante los años ‘50. Semejante planteamiento obviaba cualquier aspecto referido a la estratificación social, como si todo el mundo consumiera en igual proporción.

Pero sus efectos sí tenían un marcado componente de clase: el grueso del ajuste recaía sobre las rentas del trabajo, vía bajada de salarios de forma directa o indirecta mediante recortes sobre el gasto público.

El FMI tras Bretton Woods

Tras el desmoronamiento del modelo de Bretton Woods (primeros años ‘70), el Fondo quedó con la misión absurda de velar por un patrón monetario que ya no existía. La crisis de identidad del FMI no parecía tener otro destino que su disolución. Los hechos, sin embargo, irían en dirección opuesta. Dos elementos propiciarían el inesperado protagonismo del Fondo (y del BM) en el escenario económico internacional: necesidad y oportunidad.

Necesidad, derivada de la crisis sistémica que evidenciaban las principales economías capitalistas desde finales de los ‘60 y agravada sobremanera en los ‘70.

Un colapso que evidenciaba una crisis de rentabilidad del capital.

Oportunidad surgida con la crisis de la deuda externa iniciada por México en 1982, a la que siguió una cascada de países incapaces de hacer frente a sus compromisos financieros.

En realidad, esta crisis no era sino continuación de la anterior. Muchos estados periféricos “escaparon” de ella, ya que recibieron capitales privados extranjeros ávidos de nuevos espacios para la ganancia ante la crisis en las economías centrales.

Aunque en contradicción con sus propios estatutos, el FMI colaboró activamente para que estos países liberalizasen y abrieran al exterior sus mercados de capitales. Esta avalancha de capitales privados hacia los países periféricos resultó crucial en el origen de dicha crisis, que supuso un grave problema no sólo para los países endeudados, sino también para la gran banca privada, enfangada en unos préstamos irrecuperables.

Su nuevo papel de intermediador entre acreedores y deudores permitió el resurgimiento del FMI. El objetivo prioritario era que los bancos recuperasen sus préstamos, para lo cual se veía necesario que los países endeudados volvieran a acceder al crédito internacional (endeudarse para devolver las deudas contraídas). Ese motivo pragmático, que no teórico, determinó el giro del Fondo.

Ahora ya no se trataba de políticas de corto plazo para ajustar el gasto al nivel de ahorro interno, sino medidas de largo plazo, los Planes de Ajuste Estructural (PAE) favorables a los mercados internacionales de capitales.

En teoría, los países se verían beneficiados de esa captación de ahorro externo. Tales medidas garantizaban condiciones favorables para las rentas del capital en su pugna distributiva con las del trabajo. No se trata de que los PAE busquen, porque sí, la ruina de la clase trabajadora; sino que tratan de fijar y mantener ciertas condiciones de rentabilidad para el capital, lo que suele implicar lo anterior.

Voces críticas y lavado de cara

La dureza de tales medidas conllevó considerables críticas, así como diversas revueltas populares como el “caracazo” de Venezuela en 1989, duramente reprimidas.

La injerencia que suponían los PAE y sus nulos resultados a pesar de los enormes sacrificios exigidos, hicieron que el Fondo tratara de mejorar su imagen buscando, junto con el BM, una “humanización” del ajuste.

Se trataba de contrarrestar exitosas campañas críticas, como la organizada en 1994 de “50 años bastan”. Se siguieron programas conjuntos con el Banco para los países pobres muy endeudados (iniciativa PPME), y esfuerzos por aparecer como una mezcla entre agencia de desarrollo, analista económico independiente y prestamista de última instancia.

Pero ni por los objetivos a los que responde puede ser agencia de desarrollo, ni su antidemocrática configuración institucional le permite ser independiente, ni tiene los recursos necesarios para ejercer como prestamista en última instancia.

PROBLEMAS PARA LAGARDE

Christine Lagarde, sustituta de Dominique Strauss-Kahn en el cargo de directora general del Fondo Monetario Internacional está siendo investigada por la Corte de Justicia de la República francesa por anomalías e irregularidades en el arbitraje que se llevó a cabo para indemnizar a Bernard Tapie por la venta de Adidas a principios de los ‘90, por parte de la entidad financiera Crédit Lyonnais.

Este tribunal francés establecerá si la actual mandataria del Fondo Monetario impartió instrucciones a la Comisión de Arbitraje encargada de establecer las indemnizaciones cuando era ministra de Economía francesa.

La presión que habría ejercido Lagarde sobre ese organismo de negociación puede costarle la imputación por complicidad en falsificación y desvío de fondos.

FUENTE http://www.diagonalperiodico.net/La-evolucion-del-Fondo-Monetario.html

Fondo Monetario Internacional

 

Sede central del Fondo Monetario Internacional en Washington, DC.

El Fondo Monetario Internacional o FMI (en inglésInternational Monetary FundIMF) como idea fue planteado el 22 de julio de 1944 durante una convención de la ONU en Bretton WoodsNew HampshireEstados Unidos; y su creación como tal fue en 1945. Sus estatutos declaran como objetivos principales la promoción de políticas cambiarias sostenibles a nivel internacional, facilitar el comercio internacional y reducir la pobreza.

Cabe destacar, además de las diferentes políticas reguladoras y conciliadoras a nivel internacional, el establecimiento del patrón oro/dólar. Dicho patrón equiparaba el valor de las divisas a una cierta cantidad de dólares (tal y como se hace en la actualidad) pero siempre a un tipo fijo (es decir, en aquellos años no había variaciones en este aspecto entre los países regulados por el FMI) Esa medida, que es una de las causas primeras de la creación del FMI, se mantendría en vigor hasta la crisis de 1973; cuando fue derogada la cláusula que regía las regulaciones monetarias en ese aspecto.

Forma parte de los organismos especializados de las Naciones Unidas, siendo una organización intergubernamental que cuenta con 187 miembros. Actualmente tiene su sede en Washington, D.C.. EL 28 de junio de 2011 fue nombrada Directora Gerente la francesa Christine Lagarde.

Contenido

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[editar]Miembros

Los miembros del FMI son los 187 miembros de la ONU y Kosovo, a excepción de Cuba (que dejo el organismo en 1964), Corea del NorteAndorraMónaco,LiechtensteinNauru. Tampoco son miembros la República de China (expulsada del organismo cuando la República Popular China asumió la representación reconocida de China en la ONU), y Ciudad del Vaticano.

Estados Miembros del FMI     Estados miembros del FMI que no aceptan las obligaciones del artículo VIII, Secciones 2, 3, y 41

Del total de miembros, 18 no aceptan las obligaciones del artículo VIII, Secciones 2, 3, y 4 del estatuto del FMI. La sección 2 se refiere a evitar las restricciones a los pagos corrientes, la sección 3 a la Prevención de prácticas monetarias discriminatorias y la sección 4 a Convertibilidad de saldos en manos extranjeras. Estos países son: LiberiaSanto Tomé y PríncipeAngolaBurundi,MozambiqueEtiopíaEritreaSomaliaBosnia-HerzegovinaAlbaniaSiriaIrakUzbekistán,AfganistánButánBirmaniaLaos y Vanuatu.

[editar]Objetivo

Su propósito declarado es evitar las crisis en los sistemas monetarios, alentando a los países a adoptar medidas de política económica; como su nombre indica, la institución es también un fondo al que los países miembros que necesiten financiamiento temporal pueden recurrir para superar los problemas de balanza de pagos. Otro objetivo es promover la cooperación internacional en temas monetarios internacionales y facilitar el movimiento del comercio a través de la capacidad productiva.2

Desde su fundación promueve la estabilidad cambiaria y regímenes de cambio ordenados a fin de evitar depreciaciones cambiarias competitivas, facilita un sistema multilateral de pagos y de transferencias para las transacciones, tratando de eliminar las restricciones que dificultan la expansión del comercio mundial. Asimismo, asesora a los gobiernos y a los bancos centrales en el desarrollo de sistemas de contabilidad pública. En resumen:

  • Promover el intercambio monetario internacional.
  • Facilitar la expansión y crecimiento equilibrado del comercio internacional.
  • Promover la estabilidad en los intercambios de divisas.
  • Facilitar el establecimiento de un sistema multilateral de pagos.
  • Realizar préstamos ocasionales a los miembros que tengan dificultades en su balanza de pagos.
  • Acortar la duración y disminuir el grado de desequilibrio en las balanzas de pagos de los miembros.

[editar]Otorgamiento de recursos financieros

Otorga temporalmente aquellos recursos financieros a los miembros que experimentan problemas en su balanza de pagos.

Un país miembro tiene acceso automático al 25% de su cuota si experimenta dificultades de balanza de pagos. Si necesita más fondos (casi siempre ocurre), tiene que negociar un plan de estabilización. Se aspira a que cualquier miembro que reciba un préstamo lo pague lo antes posible para no limitar el acceso de crédito a otros países. Antes de que esto suceda, el país solicitante del crédito debe indicar en qué forma se propone resolver los problemas de su balanza de pagos de manera que le sea posible reembolsar el dinero en un período de amortización de tres a cinco años, aunque a veces alcanza los 15 años.

[editar]Directores Gerentes del FMI

Históricamente, el director gerente del FMI ha sido europeo y el presidente del Banco Mundial ha sido de los norteamericano. Sin embargo, esta norma es cada vez más cuestionada, y la competencia para estos dos puestos puede abrirse para incluir a otros candidatos calificados de cualquier parte del mundo. Los consejeros ejecutivos, quienes conforman el director gerente, los eligen los ministros de finanzas de los países que representan. El primer Subdirector Gerente del FMI, el segundo al mando, tradicionalmente ha sido (y es hoy en día) un estadounidense.

Fechas Nombre Nacionalidad
6 de mayo 1946 – 5 de mayo 1951 Camille Gutt Flag of Belgium (civil).svg Bélgica
3 de agosto 1951 – 3 de octubre 1956 Ivar Rooth Bandera de Suecia Suecia
21 de noviembre 1956 – 5 de mayo 1963 Per Jacobsson Bandera de Suecia Suecia
1 de septiembre 1963 – 31 de agosto 1973 Pierre-Paul Schweitzer Bandera de Francia Francia
1 de septiembre 1973 – 16 de junio 1978 Johannes Witteveen Bandera de los Países Bajos Países Bajos
17 de junio 1978 – 15 de febrero 1987 Jacques de Larosière Bandera de Francia Francia
16 de febrero 1987 – 14 de febrero 2000 Michel Camdessus Bandera de Francia Francia
1 de mayo 2000 – 4 de marzo 2004 Horst Köhler Bandera de Alemania Alemania
4 de marzo 2004 – 7 de junio 2004 (interina) Anne Osborn Krueger Bandera de los Estados Unidos Estados Unidos
7 de junio 2004 – 31 de octubre 2007 Rodrigo Rato Bandera de España España
1 de noviembre 2007 – 18 de mayo 2011 Dominique Strauss-Kahn Bandera de Francia Francia
18 de mayo 2011 – 5 de julio 2011 (interino) John Lipsky Bandera de los Estados Unidos Estados Unidos
5 de julio 2011 – (actualmente) Christine Lagarde Bandera de Francia Francia

[editar]Directores Ejecutivos y poder de voto

Grupos de países eligen a un director ejecutivo que vota por ellos. 24 Directores en total

Cada país tiene un determinado poder de voto dentro del organismo, dependiendo de el tamaño de su economía (PIB), cuenta corriente, reservas internacionales y otras variables económicas. Las decisiones se toman con una mayoría calificada de 70%, aunque algunas decisiones (16 de 40) se toman con una mayoría calificada de 85%. Dado que Estados Unidos posee 16.74%, el sistema le otorga un poder de veto sobre las decisiones tomadas por el organismo financiero.

En total son 24 directores ejecutivos elegidos entre los países miembros del Fondo. Solo Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia y el Reino Unido pueden elegir un director sin ayuda de ningún otro país. China, Arabia Saudí y Rusia eligen de facto un director cada uno. Los demás 16 directores son elegidos por bloques de países. Cada director tiene un derecho de voto que puede ir desde 16.74% (Estados Unidos) hasta 1.34% (24 países de África juntos)3

[mostrar]Porcentaje de voto por país

[editar]Resurgimiento

En la cumbre de G20 de 2009, el FMI cuadriplicó su capacidad financiera a un billón de dólares. Además se le encargó supervisar si los países están estimulando suficientemente a sus economías y si están reformando sus sistemas regulatorios, además de alertar sobre problemas financieros.4 Cerca de 500.000 millones de dólares serán destinados para rescatar a las economías en problemas5 y el organismo dispone de una línea de crédito que no les exige a los deudores llevar a cabo reformas económicas no populares5 , como la reducción del gasto fiscal, aunque sólo algunos países califican para ese tipo de crédito5 . Para los otros países, el fondo obligará a que se reduzcan los gastos fiscales o se eleven las tasas de interés aunque se tratará de proteger los programas para los más pobres5.

En marzo de 2008 las acciones con derecho a voto de los países en desarrollo en el FMI crecieron 5,4 puntos porcentuales. Para Brasil eso significa un 1,7%. La participación de China es de 3,8%. Estos aumentos marginales aún no entran en efecto.6 Durante la reunión del FMI en abril, los países le encargaron la misión de combatir la actual recesión global e impedir que se produzcan nuevas recesiones5 . Para esto último, está llevando a cabo una prueba del sistema de advertencia temprana, dando advertencias y dictando políticas a los países de manera privada5 .

El 5 de septiembre de 2011 la directora Christine Lagarde advierte del riesgo inminente de una recesión global, arrastrando ese mismo día a las bolsas a graves caídas por todo el mundo.7

[editar]Reformas

  • Modernizar la condicionalidad: las condiciones de los préstamos serán de objetivos precisos y los criterios de ejecución estructural se eliminarán de todos los programas.8
  • Línea de Crédito Flexible: para países con fundamentos políticos y económicos sólidos. No están sujetos a los objetivos de políticas acordados por el país. Sus plazos de reembolso serán de 3 años y un cuatrimestre a 5 años, serán renovables y se podrá usar para la balanza de pagos y contingentes.8
  • Fortalecer los acuerdos stand-by: con mayor flexibilidad.8
  • Duplicación de los límites del acceso al financiamiento: los nuevos límites anual y acumulativo de acceso al financiamiento no concesionario del FMI son de 200% y 600% de la cuota, respectivamente.8
  • Simplificar los costos y vencimientos8
  • Simplificar los servicios: se eliminarán los servicios poco usados que serán incluidos en las LCF (líneas de crédito flexible).8
  • Reforma de los servicios para los países de bajo ingresos.8

[editar]Críticas a la acción del FMI

Sin embargo, sus políticas (especialmente, los condicionamientos que impone a los países en vías de desarrollo para el pago de su deuda o en otorgar nuevos préstamos) han sido severamente cuestionadas como causantes de regresiones en la distribución del ingreso y perjuicios a las políticas sociales. Algunas de las críticas más intensas han partido de Joseph Stiglitz, economista jefe del Banco Mundial de 1997 a 2000 y Premio Nobel de Economía 2001.9

Algunas de las políticas criticadas son:

  • Saneamiento del presupuesto público a expensas del gasto social. El FMI apunta que el Estado no debe otorgar subsidios o asumir gastos de grupos que pueden pagar por sus prestaciones, aunque en la práctica esto ha resultado en la disminución de servicios sociales a los sectores que no están en condiciones de pagarlos.
  • Generación de superávit fiscal primario suficiente para cubrir los compromisos de deuda externa.
  • Eliminación de subsidios, tanto en la actividad productiva como en los servicios sociales, junto con la reducción de los aranceles.
  • Reestructuración del sistema impositivo. Con el fin de incrementar la recaudación fiscal, ha impulsado generalmente la implantación de impuestos regresivos de fácil percepción (como el Impuesto al Valor Agregado)
  • Eliminación de barreras cambiarias. El FMI en este punto es partidario de la libre flotación de las divisas y de un mercado abierto.
  • Implementación de una estructura de libre mercado en prácticamente todos los sectores de bienes y servicios, sin intervención del Estado, que sólo debe asumir un rol regulador cuando se requiera.
  • El concepto de servicios, en la interpretación del FMI, se extiende hasta comprender áreas que tradicionalmente se interpretan como estructuras de aseguramiento de derechos fundamentales, como la educación, la salud o la previsión social.
  • Políticas de flexibilidad laboral, entendido como la desregulación del mercado de trabajo.

Estos puntos fueron centrales en las negociaciones del FMI en Latinoamérica como condicionantes del acceso de los países de la región al crédito, en la década de 1980. Se argumenta que provocaron una desaceleración de la industrialización, o desindustrialización en la mayoría de los casos. Las recesiones en varios países latinoamericanos a fines de la década del noventa y crisis financieras como la de Argentina a finales de 2001, son presentadas como ejemplos sobre la opinión del fracaso de las “recetas” del Fondo Monetario Internacional, por cuanto esos países determinaron su política económica bajo las recomendaciones del organismo.

[editar]Notas

  1.  Articles of Agreement of the International Monetary Fund, Article VIII – General Obligations of Members
    Section 2: Avoidance of restrictions on current payments;
    Section 3: Avoidance of discriminatory currency practices;
    Section 4: Convertibility of foreign-held balances.
  2.  Guía del FMI
  3.  «[http://www.imf.org/external/pubs/ft/ar/2010/eng/pdf/a4.pdf Appendix IV Executive Directors and voting power]» (30 de abril de 2 010). Consultado el 19 de Mayo de 2 011 autor= FMI.
  4.  Bob Davis (3 de abril de 2 009). «El FMI resulta el gran triunfador de la cumbre». The Wall Street Journal. Consultado el 7 de abril de 2009.
  5. ↑ a b c d e f Bob Davis (27 de abril de 2 009). «Junto con nuevos recursos, el FMI asume mayores riesgos políticos». The Wall Street Journal. Consultado el 30 de abril de 2009.
  6.  Bob Davis (27 de abril de 2 009). «Los países BRIC buscan más influencia». The Wall Street Journal. Consultado el 30 de abril de 2009.
  7.  [1]
  8. ↑ a b c d e f g «El FMI reestructura sus mecanismos de crédito para ayudar a los países a afrontar la crisis». Boletín Digital del FMI. 2009.
  9.  Véase especialmente El malestar en la globalización, Taurus, Madrid, 2002. ISBN 978-84-306-0478-4

[editar]Véase también

[editar]Enlaces externos

Coordenadas: 38°54′00″N 77°2′39″O (mapa)

 

 

 

La venganza de Grecia por ayudar antes a bancos que a ciudadanos


La venganza de Grecia

13 sep 2011

Isaac Rosa

Isaac Rosa (Sevilla, 1974) ha publicado las novelas ‘La malamemoria’ (1999), posteriormente reelaborada en ‘¡Otra maldita novela sobre la guerra civil!’ (2007), ‘El vano ayer’ (2004, Premio Rómulo Gallegos, y llevada al cine con el título de “La vida en rojo”), ‘El país del miedo’ (2008, Premio Fundación J.M. Lara a la mejor novela del año) y ‘La mano invisible’ (2011).

La venganza de Grecia

Si finalmente se produce la profetizada (y autocumplida) quiebra de Grecia, los bancos afectados por el impago no deben pensar que los gobernantes europeos titubearán a la hora de rescatarlos tanto como han vacilado para ayudar a Grecia desde el inicio de la crisis.

Al contrario: nada de cumbres frustradas, discusiones y planes de rescate lentísimos.

Con los bancos todo será rapidez y eficacia: Alemania ya tiene diseñado un salvavidas para sus entidades, y el resto de países y autoridades económicas se apresuran a tener lista la manguera para abrir el grifo en cuando vean un atisbo de humo.

Qué diferencia de trato con los bancos y con Grecia.

Mientras los primeros fueron rescatados al inicio de la crisis sin perder un minuto, y volverán a ser reflotados autómaticamente en cuanto haga falta, al país heleno sus socios europeos lo han dejado a la intemperie una y otra vez cuando más fuerte llovía, le han regateado la ayuda, le han impuesto condiciones durísimas, la han menospreciado y hasta humillado, la han dejado a merced de los especuladores, le han impuesto planes asfixiantes, le han torcido el brazo y la han puesto de rodillas, para al final dejarla caer, y tal vez expulsarla del club europeo.

Nada que ver con la banca, a la que se arropa al primer estornudo.

Pero claro, a Grecia nunca se la consideró “too big to fail”, como se decía de las grandes entidades en 2008: eran demasiado grandes para caer, y había que socorrerlas para que no nos arrastrasen en su caída, mientras que Grecia era un pequeño país, en la periferia, con un PIB insignificante, un maldito PIG, prescindible y fastidioso.

Y ya ven ahora: la pequeña Grecia, la menospreciada y maltratada Grecia, puede ser la que se acabe llevando por delante toda Europa, si se cumplen los presagios que dicen que el impago griego será la chispa que termine por calcinar la economía mundial.

No me digan que no parece una venganza, incluso una cruel justicia poética: por no haber ayudado de verdad a Grecia cuando más lo necesitaba, ahora la tragedia griega puede convertirse en tragedia europea y mundial.

Y no será por culpa de los vilipendiados griegos, no caigamos en esa trampa: si toda una Europa se deshace por las dificultades de una economía que sólo supone el 2% del PIB comunitario, alguien más que los griegos ha debido de hacer las cosas rematadamente mal

http://blogs.publico.es/trabajarcansa/2011/09/13/la-venganza-de-grecia/

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