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Para dar y tomar

REFLEXIONES tras el #15O 1ª Parte


 

El 15-M reflexiona sobre su futuro tras el éxito de la movilización global

Las asambleas deciden a partir de ahora la hoja de ruta a seguir en los próximos meses.

Indignados ocupan en Madrid un hotel cuyo uso se está debatiendo y en Barcelona un edificio para albergar a familias desahuciadas

E. HERRERA / A. REQUENA MADRID 17/10/2011 PUBLICO

Un furgón policial pasa por delante del ocupado Hotel Madrid, donde se concentraron decenas de indignados. gabriel pecot

Un furgón policial pasa por delante del ocupado Hotel Madrid, donde se concentraron decenas de indignados. gabriel pecot

¿Y ahora qué? El 15-M ha demostrado una inagotable capacidad de movilización con más de 80 marchas multitudinarias celebradas el pasado sábado por toda la geografía española.

El clamor de los indignados contra el modelo económico salido de la crisis es además a partir de este fin de semana un fenómeno global con réplicas en los cinco continentes.

Sin embargo, siguen las dificultades para articular un discurso propio en un movimiento empeñado desde el principio en tomar decisiones desde la horizontalidad.

La asamblea general que se celebró en la Puerta del Sol tras la masiva manifestación del sábado fue un buen ejemplo de las dificultades que encuentra el movimiento para definir sus propuestas. Se tornó caótica e incluso tensa en algunos momentos.

Ya entrada la madrugada, el equipo de moderación decidió suspenderla por la imposibilidad de mantener el silencio y los turnos de palabra.

Los primeros coletazos de la autocrítica que deja la resaca del 15-O se dejaron ver precisamente en esa asamblea.

En un comunicado, se aceptó que “el miedo a compartir la diversidad” en el interior del movimiento había provocado desuniones. Esta situación acrecentaba el riesgo de “caer en las viejas formas de activismo”.

En el mismo texto se asumía que hay gente “preocupada” por cómo canalizar la energía que está creando el 15-M. Como respuesta a esta inquietud se incidía en la necesidad de “comenzar a tomar decisiones”.

La resaca del 15-O deja también lugar a la autocrítica entre los indignados

A título individual, fuentes del 15-M de Madrid opinan, sin embargo, que es necesario utilizar el tiempo necesario en las pequeñas decisiones para poder generar amplios cambios. “Por eso se genera esa lentitud que a veces puede parecer más torpeza que operatividad”, admiten.

No obstante, mantienen la voluntad de seguir trabajando “desde lo local” y aseguran que “la fuerza” que les proporciona el éxito del 15-O hará que el camino sea algo más fácil a partir de ahora.

Aún así, mantienen la alerta y aseguran ser conscientes de que todavía hacen falta “muchos 15-O” para “sacar a la calle a toda la gente que sigue viendo las movilizaciones desde el sofá”.

Para Rita Maestre, de Juventud Sin Futuro, las manifestaciones del sábado fueron una “gran demostración de fuerza” que superó las expectativas del movimiento y que demostró que el 15-M “tiene mucho recorrido por delante”.

“Supone un salto cualitativo grande, ha calado la idea de que muchos problemas son globales y necesitan una respuesta global, aunque luego cada uno tenga sus circunstancias locales.

Es momento de ir concretando poco a poco reivindicaciones genéricas”, dice Maestre. Juventud Sin Futuro estudia y prepara acciones para los próximos meses que girarán sobre dos ejes: el de la precariedad y el empleo y el de la educación.

“Interesantes propuestas”

Siete familias iban a dormir anoche en los pisos ocupados en Barcelona

Nacho, miembro de Acampada Sol, cree que el 15-M está ante una nueva etapa y apuesta también por sacar partido de las “interesantes propuestas” que están saliendo de los grupos de trabajo y las asambleas.

“Quizá haya que empezar a perseguir una serie de demandas más concretas y, sin duda, aprovechar las sinergias entre los grupos e intentar ir en la misma dirección”, señala. Ayer era un día de resaca para muchos que, como Nacho, trabajaron durante semanas para conseguir coordinar las protestas del sábado.

Precisamente con el objetivo de seguir avanzando con acciones concretas, indignados de Madrid y Barcelona se lanzaron en la misma noche del sábado a ocupar edificios abandonados para darles un “uso social”.

En Barcelona se consolidó la ocupación de un inmueble de viviendas de nueva construcción en el popular barrio de Verdún, en el que se alojarán familias deshauciadas, informaJoao França.

El sábado, tres familias ya pasaron la noche en sus nuevas viviendas y ayer estaba previsto que fueran siete en total. Las familias todavía no han trasladado a las casas sus enseres y desde la asociación 500×20, que está organizando el espacio, aseguran que lo prioritario es estabilizarseen ese lugar ante la amenaza de un desalojo.

Entretanto, un grupo de indignados madrileños también comenzó a instalarse en el antiguo Hotel Madrid, abandonado desde hace años y situado muy cerca del la Puerta del Sol.

Tras la asamblea del sábado, algunos manifestantes decidieron ocupar el edificio al que aseguran que accedieron “sin forzar la cerradura porque la puerta estaba abierta”.

Movimiento mundial prodemocracia

Este artículo analiza las causas y las consecuencias del surgimiento de los movimientos prodemocracia en muchas partes del mundo.
Vicenç Navarro | Público | Hoy a las 11:06 |
www.kaosenlared.net/noticia/movimiento-mundial-prodemocracia

Este artículo analiza las causas y las consecuencias del surgimiento de los movimientos prodemocracia en muchas partes del mundo.

Estos movimientos se iniciaron en los países árabes pero se han expandido a otras partes del mundo incluyendo Europa y Estados Unidos.

Tal movimiento en Europa, que se inició con el movimiento 15-M en España, está forzando una reflexión muy profunda sobre el significado de democracia.

En Estados Unidos ha forzado un replanteamiento de las estrategias de los partidos políticos.

Un elemento en común que todos ellos tienen es una demanda de que se elimine la influencia de los poderes financieros y económicos en el proceso político.

Se está estableciendo un movimiento a nivel mundial, que se manifestará este sábado 15 de octubre en muchos países, que amenaza a las estructuras del poder financiero, económico y político de los estados, no sólo árabes, sino también de Europa y ahora de EEUU.

Su demanda es la democracia, es decir, exigir que existan sociedades democráticas en las que sea la ciudadanía la que gobierne su quehacer colectivo.

Donde primero aparecieron estos movimientos fue en países árabes.

Eran movimientos antidictatoriales que aparecieron como consecuencia de la aplicación por parte de sus gobiernos de medidas neoliberales (promovidas por los gobiernos estadounidenses y europeos) que habían determinado una enorme concentración de poder económico y financiero que había coaptado al poder político.

Resultado de ello era una percepción generalizada entre las clases populares de que sus estados eran insensibles a sus necesidades, incluso las más básicas y elementales como la mera subsistencia.

En principio, tales movimientos prodemocráticos contaron con notable simpatía en los centros mediáticos de los países autodefinidos como democráticos. Pronto se dieron cuenta, sin embargo, de que no era una demanda limitada al mundo árabe.

Era una demanda que estaba también apareciendo en su mundo, y que señalaba la contradicción clara entre la narrativa oficial, supuestamente democrática, de sus establishments políticos, por un lado, y la experiencia real en la que las mayores decisiones que se estaban tomando por parte de sus instituciones llamadas representativas (y que afectaban y continúan afectando negativamente el bienestar de la mayoría de las poblaciones) se hacían sin la participación o mandato de la ciudadanía.

Tales movimientos prodemocracia denunciaron la obvia falsedad del discurso oficial supuestamente “democrático”.

El caso más reciente son las medidas de austeridad, altamente impopulares, que se están imponiendo a la población de estos países por parte de gobiernos, sin que la ciudadanía haya tenido la oportunidad de decidir sobre tales medidas.

No es casualidad que las primeras movilizaciones prodemocracia en los países supuestamente democráticos surgieran en España, el país de la UE-15 donde el sistema democrático es más limitado (resultado de una Transición de una dictadura a una democracia que, consecuencia del domino de las fuerzas conservadoras en el aparato del Estado en tal proceso, dio pie a una democracia muy limitada e insuficiente) y donde las consecuencias de las políticas de austeridad han sido más dramáticas.

En España, el 42% de la juventud está sin trabajo. Tal movimiento, conocido como el movimiento de los indignados, o 15-M, ha inspirado muchos otros.

Todos ellos tienen en común el objetivo de eliminar la enorme influencia que el poder financiero y económico tiene en sus sociedades, incluyendo sus instituciones representativas.

El último caso es el movimiento “Nosotros somos el 99% de la población” de EEUU, que denuncia que las instituciones políticas estadounidenses, así como la vida financiera y económica del país, están controladas sólo por un 1% de la población.

Como señaló recientemente Joseph Stiglitz, “lo que vemos en EEUU es el gobierno del 1% de la población, para el 1% de la población y por el 1% de la población”. El poder de este 1% (el poder financiero, económico y político en EEUU) es enorme. Este 1% tiene el 40% de toda la riqueza del país.

Este 1% ha adquirido un enorme poder político durante la época neoliberal. Mientas que en los años sesenta pagaban el 51% de sus rentas en impuestos, ahora pagan sólo un 17%.

Como consecuencia, tales ingresos, que representaban el 33% de los ingresos al Estado en aquella época, ahora representan sólo un 7%.

Grandes corporaciones como Exxon Mobil, que en 2009 consiguieron 45.200 millones de euros en beneficios, no pagaron ni un centavo al Estado.

Mientras tanto, el 22% de los niños en EEUU vive en situación de pobreza, el número de personas que desearía trabajar y no encuentra trabajo representa, según su Ministerio Federal de Trabajo, el 17% de la población adulta, y 48 millones de ciudadanos no tienen cobertura sanitaria.

Las políticas seguidas por el Congreso de EEUU, cuyas figuras claves están financiadas en gran parte por este 1% de la población, está siguiendo políticas fiscales que acentúan todavía más la enorme concentración de poder económico y político.

De ahí que el 82% de la población no considere que el Congreso de EEUU representa sus intereses.

Estas son las consecuencias políticas del neoliberalismo. Pero es parte de la condición humana la capacidad de rebelión.

Y esto es lo está ocurriendo en gran número de países. Tales movimientos están siendo tratados con gran hostilidad por parte de los establishments mediáticos próximos al capital financiero.

Así, el corresponsal en EEUU de uno de los rotativos de mayor difusión de España (que se autodefine de centro liberal) definió al movimiento de los indignados estadounidenses como un movimiento que refleja “las viejas aspiraciones hippies de solidaridad” (asumiendo que la solidaridad fuese un objetivo sólo de los hippies), ignorando, por cierto, al movimiento obrero, cuyos sindicatos son definidos por aquel corresponsal “como las instituciones más corruptas de EEUU”.

Tal movimiento se ha extendido a gran número de ciudades en EEUU (Philadelphia, Boston, Baltimore, Washington, Chicago, Los Angeles, Detroit, y muchas otras) e incluye a todos los grupos etarios, a muchos grupos y clases sociales, y han sido apoyados por los sindicatos estadounidenses, cuyo nivel de corrupción es mucho menor que el existente en las instituciones empresariales, políticas y mediáticas de aquel país.

En realidad, estos movimientos de indignados son continuadores de aquellos otros que les precedieron en su lucha por un mundo mejor.

http://www.vnavarro.org/?p=6383

El éxito movilizador de los indignados y los próximos retos

El movimiento de los indignados ha mostrado su capacidad para la movilización, su principal reto ahora es demostrar que puede alcanzar sus objetivos.
Jesús Sánchez Rodríguez | Rebelión
www.kaosenlared.net/noticia/exito-movilizador-indignados-proximos-retos
El 15 de octubre el movimiento que saltó a la luz pública con fuerza cuatro meses atrás en España y que se ha popularizado mundialmente con el nombre de indignados pasó a medias el reto que se había autoimpuesto de hacer converger todas las protestas que habían ido surgiendo por emulación en el resto del mundo en una acción de protesta coordinada planetariamente.
El reto era difícil e importante.
Se trataba de reavivar el espíritu contestatario que recorrió el mundo contra la guerra de Irak, esta vez contra los ataques a las clases populares derivados de la actual crisis económica

En España, los resultados fueron satisfactorios con las masivas manifestaciones en las principales ciudades del país, también las movilizaciones fueron masivas en algunas pocas ciudades europeas como Lisboa, Berlín, Frankfurt, Bruselas o Roma. Más de 900 ciudades de 82 países se hicieron eco de la convocatoria, aunque con menor intensidad.

El hecho de que esa cantidad de países y ciudades hayan secundado a la vez la protesta es ya un éxito importante que apunta a dos razones, la creciente conciencia anticapitalista fruto de los efectos de la crisis, y la importancia de los modernos medios de comunicación, pues sin ellos hubiese sido necesaria una enorme organización mundial para coordinar este tipo de acciones.

Con este preámbulo es necesario, ahora, profundizar en las lecciones de este movimiento mundial. Las aristas para enfocarlo son múltiples y solo nos vamos a ocupar, por el momento, de dos de ellas.

La primera sería la disparidad de resultados de la jornada del 15 de octubre. La segunda tiene que ver con el segundo reto que tiene planteado este movimiento, el de la eficacia de sus movilizaciones.

A falta de datos más precisos sobre la incidencia de las movilizaciones, ya hay algunos que llaman la atención y que se pueden empezar a analizar.

La primera pregunta sería, ¿Por qué en España el movimiento está más extendido y consolidado que en otros países? La explicación podría encontrarse en tres causas.

El elevado porcentaje de población desempleada provocada por la crisis, que alcanza la cifra del 21% y en aumento, lo que convierte a España en uno de los países con más paro de Europa. La profunda decepción provocada por el giro neoliberal del gobierno socialista que ha pasado de ser uno de los más progresistas en Europa en su primera legislatura a encabezar las medidas antipopulares según los dictados de los mercados.

Y, finalmente, la pasividad de los sindicatos mayoritarios en España, que tras una huelga general convocada hace 13 meses, volvieron a una actitud de pasividad y concertación con el gobierno.

La segunda pregunta tiene relación con esta primera, ¿por qué ha sido tan escasa la participación de Grecia en la jornada del 15 de octubre? En este país se viene desarrollando una rebelión social continua contra los duros ajustes que está llevando a cabo el gobierno del PASOK bajo la presión de algunos de los grandes poderes económicos mundiales (Bruselas, el BCE y el FMI) y, sin embargo, su participación ha sido débil esta vez.

Posiblemente la razón (a confirmar) sea que en Grecia esa rebelión social está impulsada por fuerzas sindicales y políticas sin cuyo concurso las movilizaciones no son amplias.

Es decir, las consecuencias de la crisis golpean con más fuerza que en España y, también, existe una fuerte decepción con un gobierno socialista elegido porque iba a defender a las clases populares y que se ha convertido en la mano ejecutora de los poderes económicos internacionales.

La diferencia sería, entonces, el distinto papel de los sindicatos.

Su papel activo en las movilizaciones griegas hace innecesario un movimiento paralelo para impulsarlas. Esto pone sobre la mesa el problema sin resolver de la relación entre un movimiento como el de los indignados y el movimiento obrero.

Quizás esta sea también la explicación para la débil movilización en Francia, donde los sindicatos encabezaron hace un año una dura lucha contra la decisión de Sarkozy de ampliar la edad de jubilación, que acabó con la derrota sindical.

Finalmente, ¿Cómo explicar la debilidad de las manifestaciones fuera de Europa, y especialmente en países menos desarrollados?

Hay excepciones donde se han producido movilizaciones más fuertes, claramente explicables, como en Chile, dónde desde hace meses tiene lugar una fuerte movilización estudiantil.

Pero Asia y África especialmente han quedado bastante al margen de la jornada de protesta.

Muchos países de esos continentes, y otros de América Latina, están sufriendo con dureza las consecuencias del aumento del precio de los alimentos, fruto de los movimientos especulativos, y sus condiciones de vida son mucho peores que las existentes en la Europa en crisis.

Posiblemente aquí la causa se encuentre en su percepción de que el movimiento de los indignados está originado en países desarrollados contra el desmantelamiento de su Estado de Bienestar, cuando ellos llevan sufriendo consecuencias más graves a las que se han sido poco sensible desde los países desarrollados.

Esto pondría sobre la mesa el problema de la relación del movimiento de los indignados con los movimientos sociales del mundo no desarrollado.

Recordemos un hecho que puede pesar en este sentido. Hace unas semanas una potente movilización de indignados sacudió Israel en torno al problema de la vivienda, pero estuvo ausente la solidaridad con el pueblo palestino.

No se trata de negar que no haya activistas en el movimiento de los indignados que no vengan luchando desde hace tiempo a favor de la causa palestina y del mundo no desarrollado, se trata de la percepción que puede trasmitirse a este mundo y que refuerzan acontecimientos como el citado de Israel.

Abordemos, ahora, el segundo aspecto que mencionábamos al principio, el de la eficacia, partiendo de una constatación, el hecho de conseguir una movilización de conciencias y sacarlas a la calle como ha ocurrido este 15 de octubre es ya un síntoma de su eficacia.

Pero la discusión no es tanto en torno a la eficacia para movilizar como a la eficacia para obtener resultados. Un ejemplo, la eficacia movilizadora contra la guerra de Irak fue un éxito, pero la eficacia en resultados un fracaso, no pudo impedir la guerra.

Otro ejemplo de eficacia movilizadora y fracaso de resultados fue la dura batalla de los sindicatos franceses de hace un año.

Las manifestaciones callejeras pueden ser una trampa si se terminan convirtiendo en un fin en sí mismas, si lo más importante termina siendo demostrar que se tiene capacidad de movilización.

Y pueden ser un grave error si la estrategia en la que se enmarcan es la de cambiar el mundo sin tomar el poder, porque se convierten en formas de presión frente a un tercer actor, un gobierno, para que acceda a sus demandas.

Y si el gobierno tiene el apoyo electoral de una mayoría de la población (que no sale en manifestaciones, pero le vota) la batalla la tiene ganada.

Y si las movilizaciones desgastan a ese gobierno y es sustituido por otro que continua sus políticas, como en el caso de Obama o Papandreu, el capitalismo sigue imponiendo sus intereses y agenda.

El movimiento de los indignados nació una semana antes de que se celebrasen elecciones regionales y locales en España.

El resultado de esas elecciones fue una victoria contundente del conservador Partido Popular.

Al día siguiente de las manifestaciones exitosas en España del 15-O, El País, un periódico próximo a los socialistas españoles, publicaba una encuesta donde señalaba que el Partido Popular seguía aumentando la distancia respecto al PSOE y que su victoria en las elecciones del 20 de noviembre sería por mayoría absoluta.

Si se cumpliese este pronóstico, e Izquierda Unida no fuese capaz de canalizar electoralmente el descontento existente y la decepción con el PSOE, la eficacia mostrada en las importantes movilizaciones del 15-O sería una victoria pírrica. Esta contradicción tan evidente en España puede extrapolarse a otras partes del mundo.

El movimiento de los indignados ha mostrado su capacidad para la movilización, su principal reto ahora es demostrar que puede alcanzar sus objetivos, lo que pasa, en primer lugar, por ser definidos claramente.

Nota:

Se pueden consultar otros artículos y libros del autor en el blog  :http://miradacrtica.blogspot.com/, o en la dirección: http://www.scribd.com/sanchezroje

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137678

Urnas en la Puerta del Sol

El referéndum vinculado al 15-M comienza con gran aceptación popular

ANA REQUENA AGUILAR MADRID 17/10/2011 PUBLICO

El grupo convocante montó una mesa electoral en la Puerta del Sol. miguel g. castro

El grupo convocante montó una mesa electoral en la Puerta del Sol. miguel g. castro

Un tablero con dos caballetes, un ordenador, dos urnas, un par de sillas plegables y una pancarta. Fue todo lo necesario para que varios miembros del grupo vinculado al 15-M convocante del referéndum popular montaran una mesa electoral en plena Puerta del Sol de Madrid.

El reloj de la plaza marcaba las 12 en punto del mediodía del sábado cuando el grupo abrió las votaciones. Casi inmediatamente, los curiosos se acercaban a la mesa en busca de información y media hora después ya había decenas de papeletas metidas en las urnas.

“Esto es una locura, vamos a más de un voto por minuto”, decía Raimond García, uno de los integrantes, que apuntaba los números de DNI de todos aquellos que depositaban su voto.

Él y otros voluntarios han sido los encargados este fin de semana de repartir información y atender las mesas electorales. Aunque aún no conocen con exactitud cuántas mesas se han formado y en qué ciudades, están satisfechos con el resultado .

“No sabíamos muy bien qué esperar, pero queríamos hacer esta prueba para ver qué pasaba, aprender de la experiencia y planear mejor lo que queda de consulta popular“, aseguraba Raimond.

“Esto es una locura, vamos a más de un voto por minuto”, asegura Raimond

En las papeletas de voto, las preguntas sobre las cinco áreas por las que interroga el referéndum: democracia participativa, sistema electoral, transparencia política, separación de poderes y economía sostenible. Y tres opciones de voto: sí, no o abstención.

Alfredo y Celsa rellenaban sus papeletas a pocos metros de la mesa electoral. Iban a tiro fijo: hace unos días supieron por la prensa que iba a celebrarse el referéndum y se interesaron por la iniciativa.

“Somos de Santiago de Compostela, pero por circunstancias estamos hoy en Madrid, por eso hemos venido a votar a la Puerta del Sol.

Hubiéramos votado igualmente en nuestra ciudad“, explicaban. La idea de este grupo de ciudadanos les gusta: “Las preguntas son interesantes y están muy bien redactadas”.

A su lado, una mujer hace una de las preguntas más frecuentes a las que se enfrentan los organizadores: “¿Esto es de algún partido político?”.

Una de las voluntarias le responde: “No, detrás sólo estamos un grupo de ciudadanos”. Muchos de los que se acercan manifiestan dudas parecidas, pero una vez resueltas casi todos quieren participar.

Muchos preguntan si hay algún partido político detrás de la iniciativa

Estrategia

Por la tarde aún eran más las personas que se acercaban a las urnas. Tantas que el grupo se está planteando su estrategia. Aunque tenían pensado recoger los votos a través de su plataforma en internet y abrir de nuevo las urnas físicas el fin de semana anterior a las elecciones, ahora estudian si situar más mesas electorales el próximo sábado y domingo.

Todo depende también de los voluntarios con los que contemos. El sábado por la tarde se amontonó tanta gente que era imposible atender a todos, si hubiéramos tenido más mesas…”, decía ayer Andrés Fierro, también miembro del grupo organizador.

“No es algo nuevo, de la liberación de espacios públicos se ha hablado en las asambleas”, comentó una de las indignadas a las puertas del hotel.

“Quizá es el momento que empecemos a cuestionarnos el concepto de propiedad privada”, agregó otra.

Pequeños grupos debatían al cierre de esta edición frente al Hotel Madrid los posibles usos que podría tener el edificio. Se barajó la posibilidad de alojar en él a familias desahuciadas o la creación de un centro social autogestionado, entre otras propuestas.

Por otra parte, los dos parados que comenzaron el sábado una huelga de hambre hasta las próximas elecciones generales plantearon a la asamblea la posibilidad de utilizar el hotel para pernoctar durante su protesta.

LOS INDIGNADOS EN EL MUNDO

El movimiento de los indignados renace como una fuerza global

El espíritu del 15-M tiene un amplio seguimiento en grandes capitales europeas y Nueva York

El espíritu de Sol se paseó el sábado por medio mundo.

El Movimiento 15-M, al que muchos daban por muerto, renació con manifestaciones multitudinarias en las principales ciudades españolas y dio un paso de gigante al contagiar su modelo de protesta no violenta a plazas extranjeras.

Tokio, Berlín, Lisboa, Bruselas, Londres, Nueva York, entre otras capitales, vivieron el espíritu del 15-M y vieron a miles de personas participar en la movilización nacida en España al calor de la crisis y que propugna cambios radicales en el sistema.

Roma puso la nota discordante en una jornada que transcurrió, en líneas generales, tranquila.

Los enfrentamientos entre la policía y dos centenares de encapuchados ahogaron la voz de decenas de miles de manifestantes y convirtieron las calles de la capital italiana en escenario de una batalla campal.

Los símbolos del poder financiero también tuvieron una jornada agitada: por ejemplo, más de 5.000 indignados se plantaron frente a la sede del Banco Central Europeo, en Fráncfort.

Pero fue la Puerta del Sol, totalmente abarrotada, la que mostró otra vez la fortaleza del movimiento, con la gente unida y emocionada, cánticos y una euforia generalizada.

http://internacional.elpais.com/internacional/2011/10/16/actualidad/1318764812_557801.html

Malestar global

La dimensión mundial de la protesta otorga al 15-O un sello distintivo sin precedentes

Decenas de miles de ciudadanos de los cinco continentes respondieron ayer al llamamiento de los indignados que dio lugar antes del verano en España al llamado Movimiento 15-M.

Desde que en el pasado mes de mayo las marchas de protesta se multiplicasen por la práctica totalidad de las grandes capitales españolas, movimientos similares se han reproducido en otros países y han sido particularmente llamativos en Bruselas y Nueva York, símbolos ambos núcleos de las decisiones políticas y financieras que están en el origen del malestar ciudadano.

Guerra de cifras aparte, el gran logro del Movimiento 15-O, heredero de aquellas movilizaciones españolas de mayo, fue el de movilizar a decenas de miles de ciudadanos de los cinco continentes bajo los mismos lemas en favor de un cambio global y en contra de los recortes sociales y de las élites políticas y financieras.

Esta dimensión global de la protesta es lo que otorga al 15-O un sello distintivo sin precedentes. Es la primera vez que una iniciativa ciudadana consigue organizar de manera coordinada tantas manifestaciones en tantos lugares tan dispares y alejados.

Frente a las viejas protestas altermundialistas organizadas allá donde se reunían los líderes mundiales, esta es una respuesta global alimentada por la cuestionada gestión, también global, de esta crisis financiera que ha desembocado en una gran depresión mundial.

Las reivindicaciones del Movimiento 15-O cuentan con las simpatías de la mayor parte de la opinión pública en un difícil momento histórico en el que el reparto de las cargas y los sacrificios se percibe como injusto y desigual. Amenaza con especial virulencia a los jóvenes.

La inacción del pasado, propia de sociedades anestesiadas, ha dado paso a una más positiva reacción social que exige, sin embargo, grandes dosis de organización y mucho civismo.

Los altercados de ayer en Roma son una grave rémora para un movimiento reivindicativo cargado de razones al que los políticos deberían atender con más atención.

La salud de nuestras democracias depende en gran parte de ello. Limitarse a hacer guiños a los manifestantes desde los estrados en busca de votos es un burdo recurso con el que algunos políticos se equivocan estrepitosamente.

¿Una revuelta o un movimiento social?

En Estados Unidos se abre una brecha en el consenso sobre que el capitalismo es la única vía al paraíso

La Edad Media europea estuvo llena de revueltas campesinas y disturbios urbanos. Los franceses llamaban a la agitación en el campojacqueries, por su protagonista simbólico, el imperturbable campesino Jacques, que se veía abocado a la violencia por las exacciones de la nobleza.

En las ciudades, los italianos tenían dos nombres: el popolo grasso frente al popolo minuto, es decir, los gordos, los ricos, frente a los pobres y más flacos.

Desde luego, estos antagonismos eran específicos de cada nación y cada región, tenían unas causas y unos resultados complejos y, a menudo, tenían elementos de imaginería religiosa e ideas de justicia.

El difunto héroe de la resistencia polaca Bronislaw Geremek era historiador de los movimientos sociales medievales antes de utilizar sus conocimientos como asesor de Solidarnosc y, posteriormente, como ministro de Exteriores.

A primera vista, pareció que todos estos movimientos habían fracasado. Para que hubiera representación política y un mínimo de justicia distributiva hubo que esperar a la aparición del concepto de ciudadanía.

Los nobles y sus homólogos urbanos perdieron importancia ante la formación de Estados nacionales fuertes, en los que unos monarcas absolutistas utilizaban los nuevos poderes centralizados para supeditar tanto a nobles como a campesinos, a burgueses acomodados y esforzados artesanos.

A su vez, las nuevas capas sociales (pequeños agricultores independientes, prósperos comerciantes urbanos y fabricantes) utilizaron los Parlamentos para controlar la arrogancia real. Las jacqueries se convirtieron en un recuerdo del pasado en manos de los historiadores.

La industrialización acabó engendrando un proletariado mucho más amplio y con posibilidades de ser más peligroso incluso que los más desesperados de los pobres en las ciudades medievales.

La historia no avanza en línea recta. Al fin y al cabo, Inglaterra decapitó a un rey siglo y medio antes de que lo hicieran los franceses.

Todavía hace unos días, un columnista del Financial Times, en un artículo positivo sobre las protestas en Wall Street, hablaba de una secta británica del siglo XVII, los Excavadores (Diggers), que, durante la Revolución Inglesa, se resistieron al cierre de las tierras que hasta entonces habían sido comunes.

Es muy poco frecuente que el Financial Times publique referencias favorables a una revolución. Recuérdense las energías intelectuales y morales empleadas por los británicos a partir de 1792 para denunciar a los jacobinos.

Unas denuncias que iban acompañadas de un relato de lo más orgulloso (y absurdamente distorsionado) en el que la historia británica era una historia de acuerdos y concesiones sin fin. Tal vez los que ocupan una mínima parte de Wall Street (y sus colegas de otras ciudades de Estados Unidos) han tocado fibras sensibles de la memoria en otros lugares.

Desde luego, han abierto una brecha en las teorías irrefutables de que en Estados Unidos existe un consenso fundamental sobre que el capitalismo es la única vía al paraíso. ¿Qué capacidad de influir a largo plazo tiene el grupo amorfo que ocupa en estos momentos un pequeño rincón del distrito financiero de Nueva York, con el riesgo constante de sufrir la agresión de una policía brutalizada?

El grupo que inició la ocupación está formado por personas que trabajan en el sector de las artes y la cultura. Se formó, en un principio, para crear y defender los derechos de los artistas en materia de contratos, empleo, seguros médicos y vivienda.

Lo que les empujó a una acción colectiva fue la búsqueda de la seguridad individual. Utilizo el término “artista” pero, en realidad, el grupo incluye también a personas que trabajan en las nuevas tecnologías.

Si la afinidad entre creatividad artística y protesta social, que comenzó hace dos siglos, se extiende ahora a los innovadores en las comunicaciones electrónicas, eso debe hacernos reflexionar.

Al grupo se unieron enseguida estudiantes, desempleados de todas clases, miembros de sindicatos (que aún tienen una gran presencia en Nueva York) y personas llegadas desde el interior.

Como es natural, los medios de comunicación, como por instinto, han dicho que los manifestantes son desechos sociales o jóvenes sin educar. Su desprecio recuerda a la reacción de las clases dirigentes ante las primeras protestas contra la guerra de Vietnam. Si no lo hubieran mostrado, habría sido prueba de que Estados Unidos está de verdad en el umbral de una revolución.

No es así, ni mucho menos. Es más, pese a su tendencia a actuar como si fuera el presentador de un programa de variedades, el presidente puede atribuirse en parte el mérito de la protesta.

Al alterar por completo su retórica en las últimas semanas, al empezar a reconocer la división de clases, ha empujado a quienes criticaban su frustrada reconciliación con los republicanos a emprender sus propias iniciativas.

Ahora tendrá que aceptar que insistan en que siga él también la lógica de ese nuevo rumbo.

¿Podrán los manifestantes unirse con los demócratas que se oponen, en Wisconsin y Ohio, a unas asambleas estatales y unos gobernadores entregados a la soberanía de los mercados? Es posible que la conciencia despertada por las protestas haga que muchos ciudadanos estén más dispuestos a abandonar la pasividad.

Uno de los recursos más valiosos de los movimientos sociales es la memoria. La memoria social no es una investigación histórica minuciosa.

Es una destilación moral del pasado. Muchos de los comentarios entusiastas sobre las manifestaciones hacen referencias a Estados Unidos durante el New Deal y las décadas posteriores, cuando la economía estaba regulada, la tercera parte de la fuerza laboral pertenecía a sindicatos y las expectativas, tanto individuales como colectivas, no dejaban de crecer.

Los participantes más cultos habrán estudiado el New Deal en sus clases de la Universidad. Otros tendrán recuerdos familiares de los años treinta y cuarenta del siglo pasado, transmitidos por unos abuelos ya fallecidos.

De lo intensos que sean esos recuerdos puede depender la suerte de las protestas. Pueden convertirse en una jacquerie moderna.

O, tal vez, puedan renovar la persistente y profunda tradición de protesta en Estados Unidos y marcar el inicio de una nueva etapa en la política.

Aunque sean efímeras, por lo menos, han acabado con la atrofia actual de la cultura estadounidense.

Al final, las jacqueries medievales proporcionaron elementos imaginativos a las revoluciones modernas.

La historia contemporánea de Estados Unidos ha estado llena de sorpresas, en su mayoría decepcionantes. Cualquier mejoría, por pequeña que sea, sería de agradecer.

Norman Birnbaum es catedrático emérito en la Facultad de Derecho de la Universidad de Georgetown. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia

Somos el 99%

Nuestros jóvenes líderes en Occupy Wall Street

han surgido con una respuesta poderosa: “Somos el 99%”.

Richard Kirsch | Público | Hoy a las 10:54 | 40 lecturas
www.kaosenlared.net/noticia/somos-el-99
Una de las numerosas críticas al progresismo es que, a diferencia de la derecha, no tenemos mensajes simples para contar nuestro relato. Nuestros jóvenes líderes en Occupy Wall Street han surgido con una respuesta poderosa: “Somos el 99%”.

Durante los últimos meses, he estado trabajando con un grupo de líderes y comunicadores progresistas sobre el desarrollo de una “narrativa económica progresista”, una manera de contar nuestro relato sobre los roles del individuo, las empresas y el Gobierno en la creación de una prosperidad compartida.

La derecha tiene una posición bien desarrollada al respecto, hasta el punto de que, después de varias décadas, puede ser resumida en tres breves frases: mercados libres, Gobierno limitado y libertad individual.

Si nosotros como progresistas hacemos bien nuestro trabajo, también podremos llegar al punto de que tengamos tres frases de ese tipo que sean ampliamente reconocidas.

Pero ese proceso toma mucho tiempo. (He aquí tres candidatas, pero el hecho de que quizá no asientas raudo con la cabeza cuando las leas obedece a que no puedes abreviar el proceso: prosperidad compartida, Gobierno que trabaja para todos y libertad y justicia para todos.)

El poder de esta frase estriba en las emociones que provoca. Es triunfal, no derrotista. Dice: “Nosotros tenemos el poder y la autoridad moral, no ustedes”.

La frase invita a la acción: “Estamos actuando por nosotros y ocupando vuestro terreno”. Declara nuestra humanidad común. Es esperanzadora.

La narrativa económica progresista que he estado ayudando a diseñar tiene cinco pilares conceptuales, y entenderlos ayuda a ilustrar por qué “Somos el 99%” también funciona intelectualmente.

El primer pilar de la narrativa define la visión progresista de nuestro problema económico: el aplastamiento de la clase media por los ricos y las corporaciones.

“Somos el 99%” es una gran expresión unificadora de la desigualdad, por cuanto evita las separaciones que provienen de etiquetas como “clase media”, “clase trabajadora” y “pobres”.

La expresión dice que todos estamos siendo afectados por la creciente desigualdad y destaca a los responsables: los superricos y las grandes corporaciones.

El segundo pilar de nuestra narrativa define lo que debería constituir una economía exitosa: el bienestar de las familias en una gran clase media y la productividad de nuestro país, no los beneficios del mercado de valores y las corporaciones. “Somos el 99%” es una declaración simple de que nuestra economía es sostenida por la vasta mayoría, no por unos pocos superricos.

El cuarto pilar (volveré luego al tercero) define el problema político: nuestro Gobierno ha sido capturado por los superricos y las corporaciones, corrompido por el gran dinero y la política.

“Somos el 99%” afirma que debemos recuperar nuestra democracia para asegurar que la economía funcione para todos, no sólo para el escaso grupo de los acaudalados.

Este ha sido un mensaje consistente de los manifestantes de Occupy Wall Street, quienes, por lo visto, vinculan desigualdad, poder corporativo y corrupción.

El quinto pilar es un llamado a la acción. Y aquí es donde el poder triunfante de “Somos el 99%” funciona tan bien.

No es casual que la frase tuviera su raíz en una acción que la gente podía hacer con facilidad -poner un post con su foto y su historia en una red social- y fuera adoptada de inmediato por un movimiento.

El tercer pilar explica el papel que debe tener el Gobierno en la construcción de una economía exitosa y la relación de la acción pública con los individuos y las empresas.

Puede ser sintetizado así: nosotros construimos una clase media amplia y próspera a través de decisiones que tomamos juntos, invirtiendo en nuestro pueblo, expandiendo la oportunidad y la seguridad a toda la sociedad, allanando el camino para que las empresas puedan innovar y haciendo negocios de un modo tal que creen prosperidad y seguridad económica para los estadounidenses.

El tercer pilar resulta esencial para explicar cómo deberíamos resolver nuestros problemas y para refutar el punto de vista conservador de que la economía está dirigida por fuerzas naturales a las que conviene dejar a su aire sin la interferencia del Gobierno.

“Somos el 99%” nos abre la puerta para decir nuestro relato, pero necesitamos rellenar los espacios en blanco.

Cuando la gente dice que Ocuppy Wall Street no tiene propuestas, lo deberíamos interpretar no como una crítica, sino como una invitación para completar el relato.

Todo lo que rodea la frase establece el principio de que construimos una economía que funciona para todos cuando tomamos decisiones que benefician al 99%.

Ayudar a que los ciudadanos entiendan una visión global progresista de la economía comienza por que tengamos claro aquello en lo que creemos y por que narremos nuestro relato consistente y extensamente.

La mejor evidencia de que estamos en el buen camino es cuando un mensaje simple captura los corazones y las mentes de todos nosotros, el 99%.

* Richard Kirsch es académico del Roosevelt Institute y Asesor de USAction

Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/4129/somos-el-99/

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137670
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