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Países con deudas similares tienen castigos diferentes ¿ Porqué? ¿ Especulación?


Deudas similares para castigos muy dispares

Eduardo Serna
28/11/2011 –

La estrategia inicial de salida de la crisis provocó que el endeudamiento de los estados se elevara en los últimos años, pero sólo en algunos los intereses de la deuda se dispararon.

 

El pasado miércoles, hasta la propia Alemania sufrió el zarpazo de la crisis al verse incapaz de cumplir su objetivo de captar unos 6.000 millones de eurosmediante una emisión de bonos a una década: sólo consiguió obtener 3.644 millones, a pesar de elevar el interés de estos títulos del 1,91 al 1,98%. Los mercados parecen no estar dispuestos a aceptar una rentabilidad tan baja cuando tienen mayores intereses con similares riesgos de impago.

La deuda y el apalancamiento de los países son los principales quebraderos de cabeza de las economías, sobre todo en Europa, donde la presión de los mercados tanto a España como a Italia ha puesto a la eurozona en su encrucijada más difícil desde que ésta se constituyera en 1999.

La cuestión es,

¿está justificado el castigo que sufren algunos estados a la hora de financiar su deuda, o es todo principalmente efecto de la especulación en los mercados? 

Ante este interrogante hay opiniones para todos los gustos.

Algunos autores afirman que los especuladores son sólo meros mensajeros de la situación económica de los países y que es lógico que metan presión a las naciones con una ratio de deuda pública sobre el PIB elevada.

Otros indican que no es tan importante la deuda pública sino la velocidad con la que aumenta, ya que aún debiendo poco dinero, un país puede no devolver la “plata” si ésta es mucho mayor que la rapidez con la que crece su economía, ya que es esto último lo que realmente permite a una nación pagar sus cargas financieras.

Finalmente, hay quienes consideran que los mercados están actuando al margen de fundamentales y que la penalización a ciertas economías es fruto de la especulación financiera ya que actualmente hay todo un abanico de instrumentos de inversión que permiten a los especuladores poder obtener ganancias al poner a los estados entre la espada y la pared.

¿Quién tiene razón?

Los datos ni avalan ni desmienten completamente las hipótesis anteriores

Crecimiento global de la deuda

La filosofía de la ciencia indica que las teorías no se abandonan de forma definitiva, sino que se sustituyen temporalmente por otras que expliquen mejor la realidad.

La economía no ha sido una excepción a esta premisa y ante el estallido de la crisis las medidas intervencionistas de corte keynesiano, que habían perdido aceptación tras la crisis del petróleo de los setenta y el fenómeno de la estanflación (inflación junto con estancamiento económico), ganaron enteros en detrimento de las políticas de cariz liberal.

A nivel global los gobiernos para atajar la crisis acudieron al rescate de las entidades financieras y a estimular determinados sectores de la economía a través de políticas fiscales expansivas.

Como resultado de esa intervención, los estados evitaron el colapso del sistema económico y financiero; sin embargo el esfuerzo realizado ni mucho menos resultó gratis. A comienzos de la crisis la cantidad de deuda pública que sumaban todos los países del mundo era de 30 billones de dólares.

Desde entonces hasta ahora esta cuantía ha crecido en un 45% y hoy supera los 43 billones. Con esa dinámica, el apalancamiento mundial se ha incrementado pasando del 46,5% en 2007 al 72,3% de deuda pública sobre el PIB mundial en 2010.

Los PIIGS y los BRICS

Más concretamente dentro de Europa hablar de la crisis de la deuda implica hacer mención a los llamados PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España por sus siglas en inglés).

Este grupo de países se ha caracterizado por ver como sus costes para financiar su deuda se han incrementado de forma exponencial en los últimos años, motivando que tres de ellos –Grecia, Irlanda y Portugal- hayan solicitado la intervención a la Unión Europea (UE) y al Fondo Monetario Internacional (FMI). Varios factores han contribuido a que estos países se encuentren en su actual atolladero.

Por un lado han visto como a raíz de la crisis en los últimos años el crecimiento de su economía se ha visto fuertemente ralentizado, experimentando severas contracciones de su economía como es el caso de Irlanda que en 2008 registro una caída de su PIB del 7,60%.

Otro factor ha sido la velocidad con la que año a año estos estados se han endeudado tal y como muestra la serie histórica de su déficit publico (diferencia entre los ingresos y los gastos del estado en un año) en los cuatro años precedentes que han motivado que su deuda pública supere en todos ellos el 60% del PIB.

Finalmente, la pertenencia de estas naciones a una unión monetaria y su incapacidad de poder amortizar su deuda monetizándola eleva la probabilidad de quiebra por impago.

Todo esto ha motivado una elevación significativa de sus primas de riesgo, que miden la rentabilidad extra que el mercado le exige a los bonos a una década de estas naciones frente a su homólogo alemán por su mayor riesgo de impago, hasta sus niveles actuales.

En contraposición al anterior grupo de países se mencionan a los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). En este quinteto la historia es bien distinta respecto al anterior grupo. Son países que se caracterizan por un menor déficit público y unas tasas de crecimiento de su economía en algunos casos, como el de India y China, de doble dígito.

Como resultado de estos dos elementos, tenemos que ninguno de estos países tiene una deuda pública sobre su PIB por encima del 70% y en algunos casos, como Rusia, esta ratio no llega ni al 10%.

Sin embargo, aquí los fundamentales parecen influir poco en la percepción de los inversores sobre los títulos de deuda de estos estados ya que la segunda nación con menor riesgo país es Brasil, pese a ser la más endeudada de este grupo.

Tanto India, Rusia y Sudáfrica tienen un diferencial de sus tipos de interés respecto al bund germano superior a 600 puntos básicos, o lo que es lo mismo 6 puntos porcentuales.

El motivo de este recelo radica en la poca confianza que les inspira a los inversores el marco institucional de estos países que hace que desconfíen de qué estos estados puedan cumplir con sus obligaciones financieras.

Estado del bienestar, ¿la clave?

Otro grupo de países interesantes de analizar son los denominados países nórdicos (Noruega, Suecia, Finlandia, Dinamarca y Canadá), al ser los últimos bastiones donde aún pervive un estado del bienestar muy potente, ya que ante la crisis actual, entre las estrategias para salir de ella, se han puesto sobre la mesa medidas para recortar y reformar la protección social.

En este grupo encontramos naciones en las que la rentabilidad que se le exige a su bono a 10 años es inferior al alemán, como es el caso de Suecia, Dinamarca y Canadá, (a pesar de que la deuda pública de este último supera el 84%).

Llamativo también es el caso de Noruega, que desde que comenzó la crisis se ha desmarcado completamente de la tónica global y en ningún año ha incurrido en déficit, lo que le ha permitido reducir su deuda hasta el 44% de su PIB.

Dentro del grupo de los cinco países más desarrollados encontramos que Reino Unido y EEUU poseen un diferencial casi nulo o positivo para sus deudas respecto al bund, pues sus bonos dan una rentabilidad del 2,29 y el 1,96% en cada caso, pese a que estos países tienen un apalancamiento similar o mayor al de la economía germana, y la velocidad de crecimiento de su deuda ha sido más rápida.

El hecho de que estas naciones, si se vieran asfixiadas a la hora de hacer frente a sus cargas financieras, pudieran eliminar toda su deuda “imprimiendo billetes” hace que los inversores sean más “tolerantes” con sus obligaciones financieras que con su compañero de la eurozonaFrancia, que presenta un diferencial de más de un punto y medio porcentual con el bono alemán.

Especialmente llamativo es el caso de Japón de los 20 países estudiados es a la vez el más apalancado (225% de deuda pública sobre su PIB) y al que menos interés se le exige en el mercado para pagar su deuda, tal como indica su prima de riesgo.

¿Cuál es su secreto? Su deuda está blindada ante posibles ataques especulativos porque más de un 95% de ésta es propiedad de su propia población, quienes no tirarían piedras contra su propio tejado especulando contra ella. Además, el país del sol naciente es la segunda mayor reserva de divisas del mundo.

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