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De obligada LECTURA Banco malo: la banca gana, el estado y los ciudadanos pierden


ECONOMÍA

No al ‘banco malo’

Por Juan Ramón Rallo

Del programa económico de Rajoy sabemos poco o nada, salvo, según se ha filtrado, que pretende crear un banco malo. Es decir, otro banco malo, pues al parecer el sistema financiero español debe de estar plagado de ellos.

¿Y qué es eso del banco malo?

Básicamente, el Gobierno de España emite deuda pública y compra a nuestras entidades todas sus malas inversiones, que pasan a ser acumuladas en un vehículo de inversión denominado banco malo.

Presuntamente, y según se nos cuenta, la adquisición se efectuaría con un importante descuento con respecto al valor real, de manera que a largo plazo los contribuyentes podrían incluso salir ganando.

Por ejemplo: si unos promotores deben a una caja 100 millones de euros y el Estado adquiere ese préstamo a cambio de 70 millones, el Gobierno podría terminar embolsándose al cabo de unos años unos beneficios de 30 millones.

Fantástico, ¿no? Pues no tanto.

Pregúntese por qué, si estamos ante una indudable ganga, la caja de marras está deseosa de desprenderse del préstamo incluso con un descuento del 30% y, sobre todo, por qué ningún inversor, salvo el Estado, está dispuesto a comprar.

¿Tal vez sea, no sé, porque en realidad no se trata de ninguna ganga?

Suponga que, como no sería de extrañar, los promotores impagan sus deudas y la caja sólo puede cobrar con el suelo que adquirieron esos promotores y que hoy, vaya por dónde, sólo tiene un valor de 10 millones.

Resultado final de la operación: el Estado ha pagado 70 millones por un cubo de basura que sólo vale 10.

¿Y quién se ha agenciado la diferencia de 60 millones?

Claramente, la caja que invirtió donde no tenía que invertir y que ha sido capaz de convencer a los políticos para que compren a precios inflados sus activos tóxicos.

Al final, pues, el banco malo sólo es un mecanismo para redistribuir la riqueza del país desde los contribuyentes hacia los accionistas, directivos, trabajadores y acreedores de las entidades financieras.

En Irlanda, los contribuyentes han tenido que aportar 50.000 millones de euros (más del 30% de su PIB) y, de momento, el vehículo acumula unas pérdidas superiores a los 1.100 millones; es decir, ganancias… más bien pocas.

Es de pura lógica: si el único dispuesto a comprar esos activos a precios tan desorbitados es el Estado, será que los activos no valen lo que el Gobierno va a pagar por ellos; será que todo es un opaco artilugio montado para transferir dinero desde el bolsillo del contribuyente a las cuentas de resultados del sector financiero.

Los habrá que, con algo de razón, argumenten que en estos momentos el mercado se encuentra demasiado revuelto como para asignar valoraciones realistas a los activos de los bancos; no es que muchas entidades no quieran sanear sus balances vendiendo sus préstamos basura a un importante descuento, sino que, si lo hicieran ahora, el precio al que podrían colocar sus activos sería tan injustificadamente bajo que quebrarían de inmediato.

Dicho de otro modo, el único agente capaz de mantener la cabeza fría en estos momentos de tribulación es el Gobierno, quien, lejos de dejarse llevar por un precio de los activos irracional, es capaz de calcular su auténtico valor a largo plazo y sanear nuestro sistema financiero.

El razonamiento, como todos los realmente tramposos, tiene su pizca de verdad.

En efecto, en momentos como los actuales muchos inversores, salvo aquellos con una visión más largoplacista, no tienen demasiadas ganas de seguir cargando sus balances de activos arriesgados a largo plazo, sino que, dada la incertidumbre, prefieren mantenerse tan líquidos como les sea posible.

Con todo, me limitaré a efectuar dos preguntas: ¿cuánto tiempo ha pasado desde que comenzó la crisis financiera?

Si bien es una cuestión controvertida, todos coincidiremos en que, en octubre de 2008, tras la quiebra de Lehman Brothers, la crisis ya había estallado, de modo que, como mínimo, han transcurrido tres años.

Segunda pregunta: en estos tres años, ¿los bancos y cajas españoles no han disfrutado de un solo momento de calma para enajenar sus activos a precios realistas?

Es evidente que sí, de forma que sólo cabe colegir que si no lo han hecho ha sido por no reconocer su auténtico valor sobre sus balances; y si no quieren contarnos la verdad es porque, en tal caso, quebrarían.

Es obvio que elbanco malo que planea Rajoy no comprará los activos de bancos y cajas a unos precios tan bajos como para provocar la bancarrota de los mismos, por lo que el Gobierno del PP, si es que sigue adelante con este bárbaro proyecto, necesariamente pagará unos precios artificialmente altos.

Es decir, el Gobierno del PP esquilmará todavía más al contribuyente para dejar limpios de polvo y paja los balances de unas cajas y unos bancos contaminados por su propio proceder.

¿Existe alternativa a este despropósito?

Sí, y no me refiero a dejar quebrar sin más a las entidades financieras, ya que, por desgracia, y como consecuencia del abandono del patrón oro, los medios de pago de nuestras sociedades son en su práctica totalidad depósitos bancarios, de modo que su bancarrota ocasionaría un colapso total del sistema.

La alternativa justa y pragmática pasa por no rescatar a las entidades con el dinero de los contribuyentes, sino con el de los acreedores.

Una empresa está quebrada cuando el valor de sus activos es menor al de sus pasivos. En tal caso, los acreedores no pueden recuperar todo lo que han prestado por la simple realización de sus activos. Pero, como es lógico, esa misma empresa puede salir de la situación concursal convirtiendo en acciones parte del dinero que adeuda a sus acreedores.

Por ejemplo, si una empresa tiene activos valorados en 95 euros y deudas por 100 euros, podría pagar 10 euros de los que debe a sus acreedores entregándoles acciones con un valor nominal de 5: la compañía estaría así inmediatamente recapitalizada (debería 90 euros y tendría 5 euros de patrimonio neto).

La operación está a la orden del día en el mundo mercantil y se conoce comocapitalización de deuda.

Según se ha filtrado, el PP pretende inyectar hasta 150.000 millones de euros de los contribuyentes en el sistema financiero mediante la argucia del banco malo.

Pues bien, bastaría con que convirtiéramos en acciones la deuda basura de nuestras entidades financieras, un 20% de su deuda garantizada y un 5% de las imposiciones a plazo fijo (a saber, que los pagos de intereses de uno o de dos años no se efectuaran en dinero, sino en acciones), para que el sistema financiero español se recapitalizara en cerca de 200.000 millones.

Todo sin meter un solo euro del contribuyente y redistribuyendo los derechos de propiedad sobre los activos bancarios de una manera absolutamente justa: no han de hacerse cargo los contribuyentes, que como contribuyentes nada tienen que ver con las entidades, sino los acreedores (aquellas personas que confiaron lo suficiente en la entidad como para prestarle su dinero).

Por supuesto, estamos hablando de valores medios para el conjunto del sistema financiero, de modo que, para las entidades más insolventes, la conversión sería mayor, pero tiene todo el sentido del mundo que la penalización (el intercambio de deuda en acciones con un valor fluctuante) sea creciente según el tamaño del pufo.

Con lo cual, ¿por qué no utilizar este esquema para el sector financiero español? ¿Por qué incrementar todavía más la deuda de nuestro sector público en unos momentos en que deberíamos estar reduciéndola? ¿Por qué cargar sobre las espaldas de unos contribuyentes que tienen sus propios problemas de deuda privada el coste de los errores ajenos?

Es difícil de decir, probablemente sea una mezcla de miopía política, escaso respeto a la propiedad privada y pusilanimidad a la hora de enfrentarse a ciertas oligarquías económicas. Sin embargo, en mi opinión existe otra poderosa razón para que los populares ni siquiera estén considerando esta opción: Alemania.

Los españoles debemos casi 200.000 millones de euros a los bancos alemanes, en gran medida por los préstamos que nos hicieron para financiar la burbuja inmobiliaria.

Si parte de la deuda de bancos y cajas se convirtiera en acciones, los bancos alemanes, en lugar de cobrar religiosamente cada euro adeudado, pasarían a ser propietarios de unas entidades financieras que probablemente no tengan ningún interés en poseer.

Tres cuartos de lo mismo sucedió con Irlanda, cuyos ciudadanos y empresas debían 140.000 millones a los bancos alemanes: como es sabido, su Gobierno fue conminado a crear un banco malo.

En general, soy del todo comprensivo con las quejas y reivindicaciones de los alemanes. Nos prestaron un dinero que quieren recuperar y nosotros, si es que somos responsables, deberíamos hacer todo lo que esté en nuestras manos para devolvérselo.

Pero Alemania también debería ser consciente de que no será posible que le repaguemos todo cuanto le adeudamos a menos que nos lo refinancie durante bastante tiempo o –y esta es su opción preferida– que socialicemos las pérdidas.

El primer camino queda a su discreción (la capitalización de deudas sería una manera de refinanciarnos); el segundo queda a la nuestra… y deberíamos negarnos en rotundo.

No se trata de argentinizarnos y mandarles orgullosos a hacer gárgaras, sino de que asuman su responsabilidad a la hora de comerse parte del agujero que contribuyeron a crear: si es injusto y contraproducente que el contribuyente alemán cubra los despilfarros de los políticos españoles –motivo por el cual los políticos españoles deberían ajustar de inmediato ingresos y gastos–, también lo es que el contribuyente español cubra los errores de los banqueros españoles… y alemanes.

Dicen que Rajoy concederá casi tanta importancia a la política exterior como a la económica a la hora de lograr la recuperación. La ocurrencia me parece disparatada, pues no se trata de que vengan a salvarnos desde fuera, sino de que volvamos a generar riqueza desde dentro.

Pero el gallego sí tiene algo muy importante que negociar, o, al menos, algo muy importante por lo que plantarse: el banco malo sería una pésima idea, por mucho que interesadamente la defiendan parte de los banqueros de aquí y los políticos de allí.

juanramonrallo.com

El banco malo y la deuda pública

Publicado en 05 diciembre 2011 por juan

Albert Recio – Consejo Científico de ATTAC España

Una de las posibles contrarreformas que tiene planteado sobre la mesa el nuevo Gobierno de Mariano Rajoy es la creación de un banco malo que absorbiera los créditos inmobiliarios de dudosa recuperación.

La banca española lleva tiempo insistiendo en esta propuesta para superar la crisis financiera. Dada la estrecha conexión del PP con los intereses del sector bancario la propuesta tiene bastantes posibilidades de formar parte del paquete de reformas con que nos amenaza la nueva mayoría absoluta.

Desde el punto de vista de la banca esta solución es perfecta. Por una parte el banco malo les permitiría sacar de su balance activos improbables que les obligan a efectuar provisiones que al final reducen su rentabilidad. Este banco sería “vendido” al Estado,

La compra se financiaría con títulos de la deuda pública, con lo que los bancos transformarían sus créditos de dudoso cobro por títulos de la deuda pública cuyo pago está garantizado por la misma Constitución española.

Además pasarían a aumentar su posición de acreedores del Estado y por tanto verían reforzada su capacidad de “dictar” reformas al sector público. Negocio redondo.

Dado que la exposición de la banca al crédito financiero se situaba en junio en los 176.000 millones de Euros, la creación de este banco financiado con deuda significaría un elevado aumento de la deuda pública y por tanto una reforzada exposición del país a la exigencia de ajustes.

Además de un fuerte aumento de la carga financiera sobre el presupuesto público. Oponerse a la creación de un banco malo debe ser la primera batalla por el tema de la deuda.

Y una buena oportunidad para denunciar el doble trato aplicado a las deudas del sector financiero y de los particulares que no pueden pagar la hipoteca de su vivienda. A quienes argumentan que no puede aprobarse la dación de pago porque hundiría a la banca se puede objetar la posibilidad de crear algún organismo público que los proteja.

Artículo publicado en Mientras Tanto Electrónico.

Que es un “Banco Malo”


Subido por  el 03/12/2011
Explicación de lo que pretende hacer el gobierno del partido popular creando un “Banco Malo” para sanear a la banca española comprándole sus activos tóxicos (inmuebles burbujeados) con dinero público.Mas información sobre el tema en:

La tomadura de pelo de nacionalizar las pérdidas de la banca española

Publicado el 02/12/2011 por jems39
Varias cajas han sido nacionalizadas por su insolvencia y el Estado ha pasado a ser el total o mayor propietario, como ejemplo de total nacionalización el 100% del banco de Unnim y de nacionalización parcial el 90% de CatalunyaCaixa.
Medidas obvias y adecuadas para asegurar la solvencia de estas entidades prevaleciendo el interés social.
Esta es la cara buena de la moneda y la cara negativa se denomina “banco malo” o técnicamente “fondo de reestructuración de los activos financieros”, activos tóxicos y activos de coste contable como los inmobiliarios.
Es una tomadura de pelo inyectar liquidez pública a toda la banca española con la idea de crear un “banco malo” para sanear sus balances contables, cuya exposición directa e indirecta asciende a más de 200.000 millones de euros, contabilizando activos inmobiliarios y activos tóxicos de dudoso cobro.
Es decir, se pretende sanear las cuentas de la banca privada y parte de la pública para que se reactive el crédito hacia familias y empresas, con el coste público que ello conlleva.
Esos más de 200.000 millones de euros, o parte de ellos en caso de que la banca privada asuma parte de las pérdidas en sus activos tóxicos, van a salir del erario público mediante financiación exterior con el pertinente pago de intereses
. Esta decisión obligará al nuevo ejecutivo a cargar este coste sobre los ciudadanos, bien con medidas impositivas o con recortes en las principales partidas presupuestarias que como todos sabemos son Sanidad, Educación y en políticas de Protección Social.
Si realmente esta decisión se lleva a cabo, no se asegura que el crédito fluya por diferentes razones, por las nuevas exigencias de la banca española a la hora de conceder créditos después de la histórica burbuja inmobiliaria y por el caramelo de invertir en la deuda pública española…
¿Por qué conceder créditos de bajo interés a empresas cuando existe la deuda pública a un interés atractivo con menos riesgos que el crédito privado dentro de una situación de crisis generalizada?.
Ello sin contar la influencia del Banco de España para que se adquiera deuda española y así asegurar la financiación del Estado.
La fórmula del “banco malo” sería apropiada si los condicionantes económicos españoles fuesen adecuados, un nivel de desempleo llevadero, contabilidad nacional sin pérdidas, señales de crecimiento económico…
Pero los principales indicadores económicos no acompañan una hipotética fluidez del crédito, que en el mejor de los casos no sería determinante ni solucionaría los principales problemas económicos que arrastra nuestro país con una pérdida de ingresos por recaudación bestial y una caída industrial más que preocupante por la escasa competitividad de la mayoría de nuestras empresas.
El “banco malo” solo pude agravar más la situación de la deuda pública española haciendo que crezca para después hacer insostenible una política de más ajustes y recortes que consolidaría la entrada de España en una fuerte recesión con pocas posibilidades de ser resuelta.
En resumen sería como decir… Pan para hoy y hambre para mañana, decisión que solo gana tiempo y no repara los problemas reales de nuestra economía.
Mi apuesta es tajante, aquel Banco privado que no puede sostener sus activos tóxicos y sus balances contables, no debe ser ayudado gratuitamente con el dinero de todos los ciudadanos, por una sencilla razón, los ciudadanos tampoco son beneficiarios de los beneficios de estos.
Un Banco no viable o quebrado por el peso de sus abusos crediticios y crecientes activos tóxicos, debe de pasar a ser intervenido por el Banco de España y pasar a ser de carácter público permanente como el ejemplo anterior del banco de Unnim o público temporalmente hasta su venta como el ejemplo de la CAM, donde el Estado inyecta dinero público para sostener la entidad y la pone en venta para después recuperar su dinero, que al fin y al cabo es el dinero de todos sus ciudadanos.
Nuestro país ya tiene líneas de financiación pública para empresas, como las líneas de financiación del Instituto de Crédito Oficial, simplemente se necesita mejorar este sistema. No necesitamos un “banco malo” que asegure los beneficios a la banca privada a costa del dinero de todos los ciudadanos.
Basta de recortes sociales y pérdida del poder adquisitivo de los ciudadanos a favor de aquellos que fomentan la especulación y roban en las despensas públicas favoreciendo a una gran parte del poder ejecutivo.
NO a nacionalizar las pérdidas de los Bancos y SI a que estos asuman su propia responsabilidad como empresas privadas que son.
Cuando una empresa no es viable quiebra, entonces el Estado asume su parte de garantía hacia los ciudadanos y garantiza con la aplicación de las leyes el cobro de los tributos pendientes.
NO a las distinciones entre Banco grande y Banco pequeño, que cada empresa asuma sus riesgos y que el poder económico no compre a los ciudadanos con su influencia ilógica sobre los políticos que nos gobiernan.
Saludos.

http://jems39.wordpress.com/2011/12/02/la-tomadura-de-pelo-de-nacionalizar-la…

Hasta los bancos se encuentran divididos ante la creación de un banco malo por los peligros que encierra

El ‘banco malo’ divide a la banca

Rajoy mantiene sus dudas sobre la vía que emplear para sanear el sistema financiero español

Artículos | 04/12/2011 – 00:00h
Uno de los asuntos a los que más tiempo ha dedicado el futuro presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, desde que ganó las elecciones ha sido el estado del sector financiero.
Más concretamente, cómo acometer su reconversión y si esta debe incluir la creación de lo que se ha dado en llamar banco malo, una entidad que con garantía o recursos públicos asuma la propiedad de los activos inmobiliarios invendibles o adjudicados a causa de la morosidad (en gran parte suelo) que ahora están en el balance de los bancos y que constituyen el principal lastre de las entidades financieras, la causa de la gran desconfianza de los inversores hacia su salud.
Es un expediente de enorme trascendencia, pues tiene consecuencias sobre las grandes claves de la política económica, las futuras emisiones de deuda y el cumplimiento de los objetivos de déficit, así como sobre la imagen pública del futuro gobierno, que no quiere ser acusado de que rescata a los bancos con dinero público mientras se ve obligado a aplicar duras políticas de ajuste.
De momento Rajoy no se ha pronunciado públicamente sobre este asunto, ni sobre ningún otro, desde que ganó las elecciones, pero las fuentes consultadas aseguran que sigue sin ver clara la propuesta del banco malo, tal como ya explicó en la recta final de la campaña electoral.
Algunos asesores económicos del futuro presidente recuerdan que es un asunto que no se puede acometer precipitadamente; en primer lugar, se debe calibrar su impacto económico, “¿50.000 o 70.000 millones de euros?, ¿cuál sería la cifra la operación?
Esta es la primera premisa que despejar”, señala uno de los consejeros.
Además, “cualquier aportación o implicación del sector público debería ir acompañada de importantes medidas de control del funcionamiento de las entidades beneficiadas, desde las remuneraciones de los ejecutivos hasta el reparto de dividendos”.
Todos los grandes banqueros españoles han explicado a Rajoy su punto de vista con posterioridad a los comicios.
Pero no todos ven las cosas de la misma manera.
De las explicaciones de unos y otros se puede deducir que Rodrigo Rato, el presidente de Bankia, es el gran abanderado del modelo más próximo a la definición canónica del banco malo.
Según su propuesta, las entidades venderían sus activos dañados al banco malo y este emitiría deuda con la garantía del Estado. En ese caso, bancos y cajas podrían acudir al BCE y utilizar esos títulos con aval como garantía para obtener liquidez.
Los defensores de la idea sostienen que, además de solventar el problema del balance bancario, serviría para darle más liquidez.
Pese a ello, de momento, parece tener pocas posibilidades de prosperar en su actual diseño.
El problema: su impacto sobre el endeudamiento público y el déficit, el gran reto que ha asumido Rajoy en sus negociaciones con Europa y, en especial, con la canciller alemana Angela Merkel.
Todo apunta a que el cumplimiento de esos objetivos llevará al nuevo gobierno a ejecutar un recorte de más de 40.000 millones el año próximo y cualquier incremento por otras vías del endeudamiento público puede comportar una penalización insostenible.
Los grandes banqueros, encabezados por Emilio Botín (Santander) y Francisco González (BBVA), son quienes más reacios se han mostrado a esas propuestas.
Se consideran los menos afectados por la morosidad inmobiliaria y además también son los que más dotaciones han realizado. Isidre Fainé (La Caixa) comparte parte de la argumentación de los dos anteriores, aunque postula una modalidad minimalista de banco malo, dedicada sólo al suelo.
En una posición intermedia se sitúa Ángel Ron (Popular), hombre próximo personalmente a Rajoy, al igual que González, los tres gallegos.
Ron defiende que el banco malo no sea obligatorio para todas las entidades y que debería concentrarse en aquellas entidades que ya han sido nacionalizadas por el FROB, el fondo del Estado, o que han recibido créditos del mismo, lo que implicaría un mayor control público sobre las entidades dejando al resto al margen.
Ron defiende que ese esquema permite diferenciar buenas y malas gestiones.
En otras posiciones se encuentran banqueros como Josep Oliu (Sabadell), a quien se considera partidario de una modalidad que no implica necesariamente la creación de un banco malo pero que permitiría que el Estado contribuyera a sanear los activos del sector.
Los bancos asumirían de entrada una pérdida, la diferencia entre el valor contable del activo y el que se considere de mercado, y, en una segunda fase, el Estado y el banco asumirían un nuevo descuento o pérdida adicional en función de las ofertas de futuros compradores.
El último en terciar públicamente en el debate ha sido el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, que se ha mostrado partidario, aunque no ha definido cuál es su modalidad preferida.

CONSIDERA INADECUADA LA IDEA DEL PP DE CREAR UN BANCO MALO

Merrill Lynch recomienda la nacionalización

de la banca española en apuros

Merrill Lynch recomienda la nacionalización de la banca española en apuros

Merrill Lynch apuesta por nacionalizar los bancos españoles que estén en problemas.
Agustín Marco –   04/12/2011  (06:00h)
Ni más provisiones regulatorias, ni banco malo. La solución para solventar la profunda crisis del sistema financiero español es que el Estado inyecte capital en aquellas entidades que no son capaces de recapitalizarse por sí solas.Esa es la conclusión de un extenso informe remitido esta semana por Bank of America Merrill Lynch a sus clientes, en el que desnuda las debilidades de cada banco ante el futuro más inmediato.Bajo el título “La banca en recisión”, Sergio Gómez, uno de los analistas más prestigiosos del sector, expone la coyuntura a la que tienen que hacen frente las principales entidades españolas en 2012, así como las posibles medidas que debe de adoptar el nuevo Gobierno de Mariano Rajoy.En primer lugar, el documento señala que España estará en recesión el próximo año, con una caída media del Producto Interior Bruto (PIB) del 1%.

Expone que la economía nacional se verá afectada por el descenso del crecimiento a nivel global, ya que los ligeros repuntes de este ejercicio se han producido por la vía de las exportaciones ante la debilidad del consumo doméstico.

Asimismo, el empeoramiento de la deuda soberana afectará a la pérdida de confianza de los inversores, lo que obligará a un severo ajuste fiscal para cumplir con los objetivos del déficit. Una media que supondrá una reducción adicional del balance de los bancos por sus necesidades de desapalancamiento.

Todo ello tendrá un impacto directo en las cuentas de las entidades financieras que, en opinión de BofA Merrill Lynch no han solucionado los problemas derivados de su exposición al ladrillo (178.000 millones de euros). 


Una morosidad que irá a más y que requiere una solución inmediata.

El estudio dice que la normativa regulatoria del Banco de España sobre las provisiones de la banca con respecto al sector inmobiliario y constructor  “se ha demostrado que es muy lenta para normalizar” la situación.

También indica que la idea difundida por el PP de crear un banco público  -banco malo que aglutina todos los activos impagados del sistema no es la adecuada, puesto que impediría la necesaria consolidación del sector, distorsionaría la competencia entre las entidades y generaría problemas éticos respecto de los responsables de la banca. Además, advierte que habría dificultades para financiarlo y que sería una opción más cara para los contribuyentes.

En la opinión de BofA Merrill Lynch, la mejor opción es “proceder a una limpieza realista de los balances de cada banco, caso por caso, inyectando capital público cuando no puedan levantarlo por si mismas”.

Para ello, sostiene que el FROB, que ya ha gastado 17.500 millones para recapitalizar el sistema, debería de emitir deuda o conseguir una línea de crédito de una institución con el Fondo Monetario Internacional (FMI).


Más despidos y cierre de oficinas


BofA Merrill Lynch teme que la explosiva espiral de financiación que están empleando los bancos pagando altos depósitos por la imposibilidad de conseguir fondos en los mercados mayoristas continuará, lo cual deteriorará más su balance al meter más presión a los márgenes.

Por ello, aunque prevé que continúe el proceso de consolidación del sector, considera que lo más necesario es que las entidades se esfuercen en reducir aún más sus costes, con el cierre del 20% de sus oficinas y el despido del 17% de sus servicios centrales.

El banco de inversión tiene dudas de cómo y cuándo podrán las cajas que han recibido ayudas públicas devolver el dinero del FROB, lo cual provocará nuevas fusiones o absorciones en el sector.

Por último, como también tiene dudas sobre la salud de las cuentas del Estado, prevé que el FROB venda algunas de sus participaciones financieras –tiene más del 90% de CatalunyaCaixa, Unimm y Novagalica, entre otras- a lo largo del próximo año a inversores privados.

CONTRATTACANDO LAS MENTIRAS SOBRE LA CRISIS DE LA DEUDA Y DEL EURO

9 Diciembre 2011 | Categorías: ATTAC MadridNacionalOpinión
CONTRATTACANDO LAS MENTIRAS SOBRE LA CRISIS DE LA DEUDA Y DEL EURO JUEVES, 15 DE DICIEMBRE DE 2011. 19:00 HORAS CIRCULO DE BELLAS ARTES. SALA Ramón Gómez de la Serna C/ ALCALÁ, 42. (METRO BANCO DE ESPAÑA)

JUEVES, 15 DE DICIEMBRE DE 2011. 19:00 HORAS
CIRCULO DE BELLAS ARTES. SALA Ramón Gómez de la Serna
C/ ALCALÁ, 42. (METRO BANCO DE ESPAÑA)

Los medios de comunicación se llenaron durante los primeros días de diciembre de titulares y crónicas cargadas de optimismo.

El País del día 1 titulaba a 4 columnas: “Los seis grandes bancos centrales intervienen para frenar la recaída”.

Y explica en el texto: “metieron un manguerazo de dinero en el sistema financiero para evitar que alguna entidad se quede seca”. 

 Consecuencia: euforia en las bolsas, y descenso de las primas de riesgo.

NO TE DEJES ENGAÑAR.

 

Más dinero para los bancos. Pero, ¿A nosotros, a la ciudadanía, qué?

El Mundo del día 2, titulaba en su página 33: “Las ayudas a la banca alcanzan ya los 1,6 billones”. 

Esto sólo en la Unión Europea. Préstamos a un ridículo interés del 1%.

Ahora, más madera, más dólares para la pobrecita banca. ¿Y a nosotros, a la ciudadanía, qué? En el texto encabezado por este titular se puede leer:

“La cifra contrasta con la disminución de la inversión en la economía real, que ha sufrido una reducción de aportaciones públicas por valor de 11.700 millones de euros en 2010 debido a las restricciones en los presupuestos nacionales de los Estados miembros”.

Cierto que la prima de riesgo ha bajo unas centésimas, y qué los intereses de la última emisión de deuda del Estado Español también son menores. Es la reacción inmediata de “los mercados” a esta inyección de liquidez.

Igual que en aportaciones anteriores de dinero público. Unas aportaciones por las que tienen que pagar, repito, un 1%, y que han dedicado a comprar deuda con un interés que, en el caso español, ha llegado al 7%.

Conclusión: “los mercados” y sus portavoces, políticos y medios de comunicación, nos engañan. La mejoría provocada por esta medicina es momentánea.

Pasados los primeros días, la enfermedad se manifiesta con más gravedad. Y los enfermos somos nosotros, la ciudadanía que no especula.

Quieren engañarnos: el euro seguirá en peligro, y nuestros impuestos serán empleados, prioritariamente, para pagar la deuda y sus altos intereses. No te dejes.

Sobre estos engaños reflexionarán en público los miembros de Attac Soledad Sánchez, Lourdes Lucía, Eduardo Jiménez y Carlos Cuesta. Tras sus intervenciones se abrirá un debate, que moderará la periodista y escritora Rosa María Artal, miembro del Comité de Apoyo de Attac.

Infórmate y actúa. Haz lo posible por acudir.

CONTRATTACANDO LAS MENTIRAS SOBRE LA CRISIS DE LA DEUDA Y DEL EURO

JUEVES, 15 DE DICIEMBRE DE 2011. 19:00 HORAS

CIRCULO DE BELLAS ARTES. SALA Ramón Gómez de la Serna

C/ ALCALÁ, 42. (METRO BANCO DE ESPAÑA)

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