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De obligadísima LECTURA El BCE, el ‘lobby’ de la banca por Vicenç Navarro


El BCE, el ‘lobby’ de la banca

08dic 2011

Vicenç Navarro
Catedrático de Políticas Públicas de la Universitat Pompeu Fabra
Ilustración de Mikel Jaso

Para qué sirve un banco central?

Una de las actividades que un Banco Central realiza en un país es imprimir dinero para, entre otras cosas, comprar la deuda pública de su Estado y con ello bajar los intereses que tenga que pagar su Estado para poder vender sus bonos públicos.

De esta manera, cuando los mercados financieros quieren especular sobre el precio de tales bonos públicos (promoviendo en los medios de información, con ayuda de las agencias de calificación de riesgos como Standard & Poor’s, que los estados no podrán pagar los intereses de tales bonos, forzándoles a pagar unos intereses muy altos para poder vender sus bonos –lo que se llama prima de riesgo–), entonces el banco central hace funcionar sus imprentas y produce moneda con la cual comprar su deuda pública, defendiéndola frente a la especulación.

Esto es lo que hace un banco central digno de su nombre. Ni que decir tiene que hay también riesgos en imprimir mucho dinero, porque, cuando hay mucha moneda, puede incrementarse la inflación.

Pero la inflación en la eurozona no es un problema. Antes al contrario, es demasiado baja, dificultando el crecimiento económico, que es el mayor problema de esta comunidad monetaria.

El problema con la deuda pública de los países de la eurozona es que sus bancos centrales no pueden imprimir dinero ni tampoco pueden comprar su deuda pública. Los estados están totalmente desprotegidos.

De ahí que todos (desde Grecia hasta Alemania) tienen o tendrán problemas con su deuda pública. El único banco central que puede imprimir dinero es el Banco Central Europeo (BCE). Pero el problema con este es que no actúa como un banco central, es decir, no compra los bonos públicos de los estados miembros, ni tampoco presta dinero a los estados.

El famoso artículo 123 de su reglamento lo dice muy claro. El BCE no podrá comprar deuda pública de los estados. Estos no pueden hacer nada frente a la especulación de los mercados financieros.

Los que sí pueden pedir prestado dinero al BCE son los bancos privados, y lo pueden conseguir a unos intereses bajísimos, al 1,25%.

En cambio, los estados tienen que pedir prestado dinero a los bancos, pagando unos intereses elevadísimos, incluso del 7%, como es el caso de Italia (en España es el 6,5%). Este arreglo es una bonanza para los bancos privados.

Consiguen dinero fácilmente del BCE y con ello compran bonos públicos que les producen una rentabilidad del 6% o del 7% de lo que compran. El BCE actúa de esta manera, privilegiando a los bancos privados sobre los estados, transformándole en un lobby de la banca.

Como consecuencia de esta situación, los estados se tienen que endeudar más y más y deben mucho dinero a los bancos privados.

Y ahí está la raíz del mal llamado problema de la deuda pública, que es incluso más acentuada en aquellos países como Grecia, Portugal, Irlanda, España e Italia, que habiendo estado gobernados por las derechas por la mayoría del periodo posterior a la II Guerra Mundial, tienen estados muy pobres (sus ingresos al Estado son muy bajos: España, por ejemplo, sólo representa un 34% del PIB, frente al 44% en el promedio de la UE-15 o el 52% en el caso de Suecia), resultado de unas políticas fiscales muy regresivas y de un enorme fraude fiscal (en España se calcula que alcanza unos 65.000 millones de euros).

La deuda pública de estos estados ha ido creciendo, no porque su gasto público haya ido creciendo (como los autores neoliberales erróneamente indican), sino porque han cambiado de banco. En lugar de conseguir dinero de su propio banco central, ahora tienen que pedir prestado dinero a los bancos privados.

En realidad, si pudieran pedir prestado dinero al BCE a unos intereses de 1,25% (como los bancos privados), no habría ningún problema con su deuda pública. (Ver Ellen Brown, The European Central Bank withholds relief while Rome Burns). Y ahí está la raíz del problema.

Se ha diseñado un sistema en la eurozona en el que los estados dependen de la banca privada para conseguir dinero. Y esta es una realidad que el lector raramente leerá en la prensa financiera o económica.

Los bancos se forran a costa del endeudamiento de los estados. Un círculo virtuoso para la banca. Pero la situación es incluso peor que la ya descrita, pues el BCE, al romper con el espíritu del famoso artículo 123, comprando deuda pública a estados como España e Italia, ha puesto como condición que los salarios y la protección social disminuyan, acentuando la necesidad de privatizar el Estado del bienestar, tanto sus transferencias públicas como las pensiones, así como los servicios públicos como la sanidad.

Estas condiciones están escritas en una carta, no conocida por el público, que el entonces gobernador del BCE, Jean-Claude Trichet, y el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, escribieron al presidente Zapatero condicionando la compra de bonos públicos del Estado español a la toma de tales medidas por parte del Estado español.

Un tanto semejante ha ocurrido con Italia. ¿Por qué hacen tal petición en su carta? En teoría, esta reducción de los salarios y de la protección social se exige para aumentar la competitividad de la economía española y salir así de la recesión. Este es el argumento neoliberal hoy en boga.

Es fácil de demostrar que este argumento carece de credibilidad. Suecia es el país con salarios más elevados y con mayor protección social, y su tasa de crecimiento económico es de un 5,6%, uno de los más elevados de la Unión Europea.

La explicación real es que, por una parte, el descenso de los salarios aumenta el endeudamiento de la población (lo cual es bueno para la banca) y, por otra, la privatización de las transferencias y de los servicios del Estado del bienestar son la generalización de la deseada privatización de las pensiones públicas y la privatización de la sanidad, el sueño de la banca y de las compañías aseguradoras. Y lo están consiguiendo.

PUBLICO.ES

UE y banca privada: dos caras de una misma moneda

Jorge Alcazar González / Colectivo Prometeo

La banca privada ha recibido del Banco Central Europeo 1’6 billones de euros (1.600.000.000.000 euros) entre Octubre de 2008 y Diciembre de 2010. Esto es, el sistema bancario privado se ha financiado públicamente con un 13% del PIB de la Unión Europea.

De la misma forma, el apoyo público a la economía real cayó unos 11.700 millones de euros respecto al año pasado. El ejecutivo comunitario achaca esta bajada a la poca demanda y a las restricciones presupuestarias aprobadas en la mayoría de países de la UE.

Por ese motivo, concluyen, la Comisión propone extender la duración del marco temporal de ayudas al sector financiero pero da por terminadas las ayudas al sector productivo.
Con estos datos sobre la mesa inmediatamente aflora una cuestión básica: ¿No sería más lógico, ético, democrático y coherente un sistema de banca pública?

El BCE presta este dinero a las instituciones financieras privadas a un interés medio del 1’25% (en los dos últimos años). De los 1’6 billones de euros recibidos, la banca privada ha destinado 1’2 billones a garantías estatales, a la financiación de las entidades y a otras medidas de apoyo a la liquidez.

Las garantías estatales son medidas que van encaminadas a garantizar la devolución del dinero a la persona natural. Si el banco no puede devolver el dinero, lo hace el Estado. Ahora, los estados europeos han refinanciado a la banca privada para evitar esta posible ruptura de las garantías estatales.

Por otra parte, cuando un Estado tiene que acudir a los mercados de deuda pública para financiarse, son estos mismos bancos los que acuden a prestarle el dinero necesario para pagar educación, sanidad, infraestructuras, etc.

Pero ahora aparece una plusvalía favorable a la banca privada. Los intereses no son los mismos que eran de partida.

En el camino, un euro, que el BCE (Institución Pública Europea, supuestamente al servicio de los Estados y ciudadanos europeos) había prestado al 1’25% (de media) se transforma casi por arte de magia en un interés del 4, el 5 o el 6%.

“Et voilà”, la multiplicación de los panes y los peces se ha producido. El euro que antes de salir de las arcas del erario público costaba x, ahora es devuelto al mismo costando x + p.

Se ha generado una plusvalía que descansa apaciblemente y sin sobresaltos en manos de la banca privada. Es una nueva forma de financiación y de negocio.

No queda aquí la cuestión. Parte de esos 1’2 billones de euros han sido destinados a la financiación empresarial y de particulares. Pero éstos, como todo hijo de buen vecino, también han tenido su buena cuota de aportación a la banca privada.

Cuando acuden a solicitar un préstamo, si no se les despide con una palmada en la espalda o un “vuelva usted mañana”, se les cobran unos intereses leoninos.

De nuevo el contribuyente tiene motivos más que fundados para sentirse estafado. Su dinero ha servido para dos fines: financiarse a sí mismo y financiar a la banca privada.

Ha visto ante sus ojos un fantástico truco de prestidigitación.
Para poder devolver estos préstamos, estados, empresas y ciudadanía se endeudan hasta niveles prácticamente insostenibles.

El capital financiero genera una plusvalía de la nada, ya que si bien posibilita la ejecución de programas y proyectos productivos (financiación empresarial, creación de empresas, supuesta creación de empleo, pago de servicios públicos, etc.),

por otra parte lo hace a partir de un dinero que no le es propio, que no proviene de ninguna actividad productiva. S

implemente se le ha suministrado una “materia prima” (muy preciada) – dinero- a un coste muy bajo, que la banca privada pone en circulación con una serie de condiciones e incrementando ostensiblemente su precio, a través de reglas, estrategias y coyunturas que les posibilitan el monopolio y control del negocio.

El Comisario Almunia muestra claramente las intenciones que tienen los órganos de poder de la UE: “no podemos prescindir de financiar a la banca (privada), ya que es ésta quien pone el dinero necesario en circulación”. Falso.

De los otros 400.000 millones de euros referidos más arriba, su destino ha sido claro: la compra de activos tóxicos generados por el sistema financiero.

Una cantidad de dinero destinada a socializar las pérdidas ocasionadas por políticas económicas muy arriesgadas, que buscaron una alta rentabilidad a cualquier precio y cuando menos, de dudosa práctica ética.

El 58% de estas ayudas públicas fue entregado a bancos de tres países: Irlanda (25%), Reino Unido (18%) y Alemania (15%). Curioso cuando menos.
Desde las élites dirigentes – ante este absurdo – se hace hincapié en que dichas medidas no sólo son necesarias, sino que cualquier otra vía conduciría sin solución de salida a la catástrofe. De nuevo el pensamiento único intenta imponer sus dogmas. No hay alternativa posible.
De ahí que vuelva a surgir otra cuestión básica: ¿por qué no es posible la creación de una banca pública que haga fluir el crédito entre Estados y particulares?

No sólo no se ha recorrido este camino. En España el sistema de cajas de ahorros ha sido perseguido hasta la casi total erradicación.

El sistema bancario y financiero se ha privatizado por completo.

Los grupos financieros poderosos han adquirido las cajas a precios de saldo, siendo éstas previamente saneadas por el gobierno español, y ahora los populares proponen la creación de un banco “malo” público que controle los activos tóxicos.

Las respuestas negativas que se aportan a estas cuestiones no son técnicas ni científicas. No son entendibles en un contexto histórico ni coyuntural. Ni siquiera se sostienen desde un punto de vista ideológico.

Su carácter es mucho más sencillo: se busca la privatización del sistema bancario y financiero, su monopolio – intenciones que devienen del afán de enriquecimiento despiadado de las oligarquías que controlan y dominan la economía mundial – así como la eliminación de cualquier propuesta o tentativa que proponga regularizar un modelo económico que permite el enriquecimiento de unos pocos a costa del empobrecimiento de la mayoría.

Para ello, se trabaja desde hace tiempo en crear una situación de conmoción y desesperanza tal que permita acometer las medidas y recortes necesarios para sus intereses, eliminando en el camino derechos, convenios y bienestar social.

Estos grupos de poder, cuyos tentáculos llegan hasta los últimos confines de las instituciones gubernamentales, económicas, financieras y mediáticas no tienen ningún interés en oír hablar de lo contrario.

Mientras tanto, sus generales ya han ido tomando posiciones. El fenómeno conocido como “puerta giratoria” es más que elocuente.

En los dos últimos años el golpe de estado efectivo que el poder financiero está llevando a cabo sobre las democracias europeas ya no escapa a nadie.

A lo ocurrido en Grecia e Italia, donde se han impuesto los gobiernos de dos tecnócratas (llamados así para ocultar realmente su dimensión) procedentes del sector financiero (Papademos y Monti junto a toda una pléyade de súbditos cuya génesis es la banca privada), hemos de sumar la llegada a la cúspide del BCE de Mario Draghi (ex directivo de Goldman Sachs) y la incorporación, en hasta al menos 14 de los 27 países de la UE, de ex banqueros o gestores de fondos a los ministerios de Economía, Finanzas o del Banco Central.

En breve España se sumará a esta corriente.

Entre la colección de candidatos podemos encontrar a Luís de Guindos (ex directivo de Lehman Brothers), José Manuel González – Páramo (miembro del Comité ejecutivo del BCE) e incluso Guillermo de la Dehesa (consejero del Santander y asesor de Goldman Sachs).

El fenómeno es biyectivo (de ahí lo de puerta giratoria), pudiéndose encontrar casos de gobernantes europeos que en este período hayan pasado a puestos ejecutivos en la banca privada, como ponen de manifiesto lo casos del

alemán A. Weber (ex – Presidente del Bundesbank) vinculado en la actualidad a UBS,

el español Pedro Solbes (ex – Vicepresidente económico) que ahora está relacionado con Barclays,

C. Ocaña (ex – secretario de Estado de Hacienda) que es Director General de FUNCAS

o los otrora dirigentes de la Comisión Europea M. Kuneva (ex –Comisaria de Protección del Consumidor) ahora en BNP Paribas,

L. Michel (ex – Comisario de Política de Desarrollo) en Credimo

y C. McCreevy (ex – Comisario de Mercado Interior) relacionado con Bank of NY Mellon, entre otros.

La banca siempre gana.

Ante tales atropellos, la respuesta popular ha de ser rápida, directa, radical y contundente. La envergadura de la situación así lo requiere.

De otro modo, el mundo en el que hasta ahora habíamos vivido se habrá convertido en un lugar muy diferente, en el que vivir deforma digna será una tarea harto complicada para una inmensa mayoría de nosotros.

La acción discurre directamente frente a nuestros ojos y ya no tenemos excusas posibles.

Autor

 –

 

CONTRATTACANDO LAS MENTIRAS SOBRE LA CRISIS DE LA DEUDA Y DEL EURO

9 Diciembre 2011 | Categorías: ATTAC MadridNacionalOpinión
CONTRATTACANDO LAS MENTIRAS SOBRE LA CRISIS DE LA DEUDA Y DEL EURO JUEVES, 15 DE DICIEMBRE DE 2011. 19:00 HORAS CIRCULO DE BELLAS ARTES. SALA Ramón Gómez de la Serna C/ ALCALÁ, 42. (METRO BANCO DE ESPAÑA)

JUEVES, 15 DE DICIEMBRE DE 2011. 19:00 HORAS
CIRCULO DE BELLAS ARTES. SALA Ramón Gómez de la Serna
C/ ALCALÁ, 42. (METRO BANCO DE ESPAÑA)

Los medios de comunicación se llenaron durante los primeros días de diciembre de titulares y crónicas cargadas de optimismo.

El País del día 1 titulaba a 4 columnas: “Los seis grandes bancos centrales intervienen para frenar la recaída”.

Y explica en el texto: “metieron un manguerazo de dinero en el sistema financiero para evitar que alguna entidad se quede seca”. 

 Consecuencia: euforia en las bolsas, y descenso de las primas de riesgo.

NO TE DEJES ENGAÑAR.

 

Más dinero para los bancos. Pero, ¿A nosotros, a la ciudadanía, qué?

El Mundo del día 2, titulaba en su página 33: “Las ayudas a la banca alcanzan ya los 1,6 billones”. 

Esto sólo en la Unión Europea. Préstamos a un ridículo interés del 1%.

Ahora, más madera, más dólares para la pobrecita banca. ¿Y a nosotros, a la ciudadanía, qué? En el texto encabezado por este titular se puede leer:

“La cifra contrasta con la disminución de la inversión en la economía real, que ha sufrido una reducción de aportaciones públicas por valor de 11.700 millones de euros en 2010 debido a las restricciones en los presupuestos nacionales de los Estados miembros”.

Cierto que la prima de riesgo ha bajo unas centésimas, y qué los intereses de la última emisión de deuda del Estado Español también son menores. Es la reacción inmediata de “los mercados” a esta inyección de liquidez.

Igual que en aportaciones anteriores de dinero público. Unas aportaciones por las que tienen que pagar, repito, un 1%, y que han dedicado a comprar deuda con un interés que, en el caso español, ha llegado al 7%.

Conclusión: “los mercados” y sus portavoces, políticos y medios de comunicación, nos engañan. La mejoría provocada por esta medicina es momentánea.

Pasados los primeros días, la enfermedad se manifiesta con más gravedad. Y los enfermos somos nosotros, la ciudadanía que no especula.

Quieren engañarnos: el euro seguirá en peligro, y nuestros impuestos serán empleados, prioritariamente, para pagar la deuda y sus altos intereses. No te dejes.

Sobre estos engaños reflexionarán en público los miembros de Attac Soledad Sánchez, Lourdes Lucía, Eduardo Jiménez y Carlos Cuesta. Tras sus intervenciones se abrirá un debate, que moderará la periodista y escritora Rosa María Artal, miembro del Comité de Apoyo de Attac.

Infórmate y actúa. Haz lo posible por acudir.

CONTRATTACANDO LAS MENTIRAS SOBRE LA CRISIS DE LA DEUDA Y DEL EURO

JUEVES, 15 DE DICIEMBRE DE 2011. 19:00 HORAS

CIRCULO DE BELLAS ARTES. SALA Ramón Gómez de la Serna

C/ ALCALÁ, 42. (METRO BANCO DE ESPAÑA)

ATTAC

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2 pensamientos en “De obligadísima LECTURA El BCE, el ‘lobby’ de la banca por Vicenç Navarro

  1. Ojalá consigamos un mundo más justo.

  2. Me sorprende mucho que últimamente todo este tipo de información salga a la luz, pero nadie vea o comente relación alguna con el AGCS, cuando van a ser los claros beneficiarios de estas políticas.

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