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¿Por qué ha de existir un estado palestino? Postura de ISRAEL


¿Por qué ha de existir un estado palestino?

Eduard Yitzhak

El presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abas [Abu Mazen], ha
declarado en la Muqata, la sede presidencial de Ramalá, al corresponsal de La
Vanguardia, Henrique Cymerman el 4 de octubre de 2011 que fue un error de todo el
mundo árabe no haber aceptado la resolución [se refiere a la Resolución 181 aprobada
el 29 de noviembre de 1947] de la ONU en 1947 sobre la partición de Palestina en un
estado judío y otro árabe y añade que como resultado de esa partición, Israel fue
fundado y el Estado de Palestina no. [1]
La Liga Árabe aprobó otra resolución dos semanas después [mediados de diciembre
de 1947] que rechazaba frontalmente la Resolución 181 de la ONU y en la que advertía
que para evitar la ejecución del plan de partición emplearía todos los medios a su
alcance, incluyendo la intervención armada. [2]
El secretario general de la Liga Árabe, Azzam Pachá, lanzó esta advertencia
anunciando la inminente invasión árabe: “Será una guerra de exterminio, una terrible
matanza, comparable a los estragos de los mongoles y a las Cruzadas”.

El futuro jefe
del movimiento anexionista panararabista, que mutará posteriormente a “resistencia
palestina”, Ahmed Shukeiry, afirmará que “la invasión tiene como objetivo «la
eliminación del Estado hebreo” y la Universidad Islámica de El Cairo proclamará el
Yihad, -la Guerra Santa-, contra el sionismo.

En la noche del 15 de mayo de 1948, los
ejércitos de Egipto, Transjordania, Siria, Líbano e Irak y la Liga Árabe cruzaron las
fronteras e invadieron el Estado de Israel.

La primera guerra árabe-israelí había
comenzado. La amenaza árabe, que finalmente se cumplió, no tuvo ninguna respuesta
por parte de Naciones Unidas.
Este “error” se repetirá continuamente. El Cairo y emisoras de radio árabes preparaban
a la opinión pública para la guerra y prometían la muerte y el exterminio de Israel.
“Todo Egipto se halla ahora dispuesto a lanzarse a una guerra total que pondrá fin a
Israel”, declaraba el comentarista de Saut-al Arab el 17 de mayo de 1967.
“Nuestro objetivo básico será la destrucción de Israel. El pueblo árabe quiere luchar”,
dijo el Presidente Nasser el 27 de mayo de 1966

Ahmed Shukeiry, presidente de la OLP declaró: “Los judíos que sobrevivan a la
guerra que será inminente, serían autorizados a permanecer en Palestina, pero no
espero que muchos puedan hacerlo”.[3]

El “error” al que se refiere Abu Mazen se volvió a repetir en la Declaración de Jartún
de los Tres No.

Los países árabes reunidos en la capital sudanesa el 1 de septiembre de
1967 declaraban en el artículo 3º de su resolución con respecto a las relaciones árabeisraelíes
los Tres No: No a la paz con Israel, No al reconocimiento del Estado de Israel,
No a las negociaciones con Israel.[4]

Es el mismo “error” de los ayatolás de Irán que amenazan con destruir Israel, y el
mismo “error” de los países árabes de la Liga Árabe y de la Organización de la
Conferencia Islámica en no reconocer la independencia de los judíos y de tener su
propia patria, Israel.

El “error” fue repetido por Yasser Arafat presidente de la Autoridad palestina hasta su
fallecimiento el 11 de noviembre de 2004, antecesor de Abu Mazen, declaró:”Nuestro
objetivo es simplemente la liberación del suelo palestino y el establecimiento de un
estado.

Por lo tanto, los judíos deben ser expulsados, e Israel debe ser aniquilado. No
podemos aceptar ni más ni menos que la completa aniquilación de todos los judíos”.[5]
Abu Mazen declara que ha vuelto a la ONU para corregir en el 2011 el “error”
cometido en 1947
Abu Mazen [Mahmud Abas] dice que “entiende que les castiguen durante diez, veinte
o treinta años. Pero no por tanto tiempo. Basta”

Los errores se pagan en tanto en política como en la vida personal. Todavía más los
errores que causan daños irreversibles. No podemos volver atrás y decir que no pasó
nada. Lo que pasó, pasó. Podemos redireccionar el futuro, pero no cambiar ni modificar
el pasado, ni anular sus consecuencias.

Un error causante de un siniestro fatal no tiene reparación para ninguno de los
fallecidos, ni tampoco los numerosos errores que han cometido los líderes o los países,
como el error del conde Don Julián de aliarse con los árabes para dirimir cuestiones
personales de venganza con el rey Rodrigo –al que la historia acusa de haber
deshonrado a su hija-, permitió la invasión musulmana de la península ibérica.

El mismo conde don Julián pensando destronar a Rodrigo permitió la invasión árabemusulmana
de España, lo que no había previsto ni querido.
El “error” de los nazis alemanes de bombardear Londres en el curso de la Segunda
Guerra Mundial causó el bombardeo de Dresden.
¿Repetirían los alemanes el mismo error y votar nuevamente un Hitler? Pero los
crímenes que cometieron los nazis no tienen reparación.
¡Cuántos errores han causado grandes cambios en el curso de la historia, y no hay
marcha atrás!
¿Qué error cometió el pueblo judío para que el Imperio Romano invadiese su país
Israel, y deportara como esclavos a la mayoría de sus habitantes a Roma y a las tierras
de los romanos?

¿Qué error cometió el pueblo judío en Israel, y ante qué nación, para ser ocupada su
tierra, y para que su Templo de Jerusalem fuera destruido?

¿Qué error cometió el pueblo judío para que una vez destruido Israel y exiliada la mayor
parte de su población, pasase a ser denominado Siria Palestina o Palestina por la Roma
Imperial en el año 135 EC con el objetivo declarado de borrar todo rastro de judaísmo?

¿Qué error cometió el pueblo judío para que Palestina ocupada por el Imperio de
Bizancio fuera conquistada el año 636 por el Imperio árabe-musulmán bajo la dinastía
de los Omeya, después sucesivamente por el califato Abbasi, los Cruzados, los
mamelucos, los turcos, y los británicos finalmente?

¿Qué error cometió el pueblo judío para que el ocupante árabe-musulmán edificase la
Cúpula de la Roca entre los años 687 y 691 por Abd al-Malik en el terreno sobre el que
se había edificado anteriormente el Primer y Segundo Templo de Jerusalem?
Este “error” del conquistador musulmán dura hasta el día de hoy, y hasta la fecha no ha
sido corregido.

El pueblo de Israel no tuvo error ante las naciones, pero perdió ante los ocupantes
invasores, y fue dispersado por el orbe, durante casi dos milenios.

¿Ayudaron los árabes y/o musulmanes a solucionar el error que cometieron los
romanos que tanto perjudicó al pueblo judío?

Nunca. Siempre bloquearon e impidieron
el retorno de los judíos- que vivían en la Diáspora fuera de su patria ancestral- a su
amada tierra de Israel, a la que deseaban alcanzar y poder escapar de las muchas
persecuciones, que sufrieron hasta hace muy poco en Europa, ni permitieron que se
reedificase el Sancta Sanctórum del judaísmo, el Tercer Templo.

Este error musulmán
se mantiene desde el año 687 hasta hoy, 1.324 años de error árabe-musulmán.
El “error” de los países árabes y de los árabes colonos que ocupaban Israel no fue un
error lingüístico o estético.

El rechazo a que los judíos pudieran retornar a su tierra
milenaria fue plasmado por los árabes en una serie de guerras contra el pueblo judío,
que causó la muerte, y heridos, de miles y miles de judíos, víctimas del totalitarismo
islámico y del nacional-socialismo panarabista.
En caso de haber perdido Israel una sola de esas guerras desencadenas por los países
árabes, en el caso de haberse producido una derrota israelí, ¿hubieran corregido la Liga
Árabe y los países árabes el “error” de querer destruir al recién nacido estado judío, –
estado nacido bajo los auspicios de las Naciones Unidas-?

Lo que habrían hecho es cumplir el deseo del mufti de Jerusalem, Ali Husseini, y de la
dirigencia musulmana árabe ocupante de Palestina[6], aliados de la Alemania-Austria
nazi, de exterminar a los judíos en Israel, como explícitamente declararon.

El error del rechazo árabe a constituir un estado en parte de la tierra ancestral del pueblo
ha causado daño, muerte y desolación al pueblo judío.

No es posible ir hacia atrás en el tiempo. Las vidas humanas perdidas no se recuperan
diciendo que fue un “error”, error que por cierto no se quiere corregir.

Los alemanes agresores de mediados del siglo pasado perdieron la guerra, y perdieron
Alsacia-Lorena, Prusia Oriental. No pueden reclamar aquello, que aunque fue suyo en
algún momento, lo perdieron después de agredir y dañar a otros países.

Los árabes piden reparaciones habiendo sido los perdedores de las guerras que ellos
mismos han desencadenado. Lo que las agresiones árabes no consiguieron por las
armas, lo quieren conseguir con las negociaciones y con la ayuda de las Naciones
Unidas.

Los árabes y/o musulmanes reclaman lo que fue ocupado por ellos como derecho
perpetuo de victoria de los ejércitos musulmanes. Esta misma exigencia es la que
sustenta la creencia árabe y/o musulmana que la península ibérica tiene que ser
reislamizada, y volver a ser un nuevo Al-Andalus.

Ocupación de Palestina
Mahmud Abas afirma que “Todos deben recordar que somos el único pueblo bajo
ocupación, tras 63 años”

No son 63 años, son casi dos milenios. Parte de la “Palestina de Adriano”, está ocupada
todavía desde hace casi dos milenios, desde la época de los romanos hasta la fecha, y los
ocupantes son los colones árabe-musulmanes del antiguo Imperio árabe, que “permitió”
vivir a un remanente judío en Palestina, nombre dado por el emperador romano Adriano
al vencer a los judíos.

Únicamente los judíos han vivido interrumpidamente en Israel durante los últimos 3.700
años.

Parte del suelo de Israel está bajo soberanía judía. Excluyendo el tiempo que esa tierra,
conocida por la cristiandad como Tierra Santa, ha estado bajo soberanía judía, nunca ha
sido un estado independiente árabe.

El breve control árabe de Jerusalem significó destrucción y atraso en la Ciudad Santa.
Los árabes tuvieron abandonada la ciudad, asó como el resto del país.

Los historiadores y la Biblia coinciden en que el término “Palestina” se deriva de
Filistim, Filisteos -palabra del antiguo hebreo-, que significa invasor : personas Egeas
quienes en el Siglo XII antes de la EC se asentaron a lo largo de las costas planas del
levante del Mar Mediterráneo, y que fueron expulsados posteriormente por el Rey
David.

En el año 135 EC los Romanos aplastaron la última gran revuelta judía. El emperador
Adriano cambió el nombre de Jerusalem por Aelia Capitolina y a la provincia judaica
por Palestina, con el objetivo de borrar toda memoria judía de la región y en recuerdo de
los invasores, procedentes del mar Egeo, que en hebreo eran nombrados “plishtim” –
invasores.

Los filisteos habían sido una confederación de pueblos no-semíticos provenientes de Creta, las islas del Egeo y Asia Menor, conocidos también como

“Pueblos del Mar”.

Aelia deriva del nombre propio de Adriano, Aelius, mientras que Capitolina significa
que la ciudad nueva se dedicaba a Júpiter, cuyo templo en Roma se encontraba en la
Colina Capitolina, y al que se levantó un templo sobre las ruinas del Templo judío.[7]

El nombre latino Aelia es el origen etimológico del término árabe Iliya, el antiguo
nombre islámico que los ocupantes musulmanes dieron a Jerusalem hasta que
posteriormente lo cambiaron e impusieron el de Al-Quds (lo sagrado).

Los ingleses nombraron Palestina a Tierra Santa, y los ocupantes e invasores árabes han
recuperado recientemente el nombre de Palestina, cuando hasta hace unas décadas
ignoraban la existencia de los nombres: Palestina y palestinos.

Los mismos que ahora se hacen llamar palestinos, son árabes de Jordania y Siria, y
nunca habían oído la palabra Palestina, ni palestino. Es más, en el idioma árabe no
existe el fonema P, por lo que dicen B.[8] Así, por ejemplo, el nombre griego Paulus
pasa a ser en árabe Bulus.

Nunca ha existido una tierra llamada “Palestina” gobernada por “palestinos” ni tampoco
ha existido nunca una nación “palestina”, ni pueblo palestino. Los “palestinos” son
árabes procedentes de Siria y de Jordania, mayormente a finales del siglo XIX cuando
los pioneros judíos levantaban empresas y riqueza.

El pueblo judío desde siempre ha recordado la tierra que fue la cuna de su nación, el
suelo patrio.

El anhelo, el empeño, el deseo, la voluntad del pueblo judío ha sido
retornar a la Tierra de Israel, como la petición en cada uno de los tres rezos diarios que
hace cada judío devoto: volver a Israel.

Lo refleja muy claramente el Salmo 137: 1-7,
escrito hace más de 26 siglos: Junto a los ríos de Babilonia nos sentábamos, y
llorábamos recordando a Sión.

Sobre los sauces en medio de ella colgábamos nuestras
liras, porque allí los que nos tenían cautivos nos exigían que cantáramos, y nuestros
atormentadores nos exigían alegría: “Cantadnos una de las canciones de Sión” ¿Cómo
podremos cantar la canción del Eterno en tierra extranjera?

Si te olvidare, oh
Jerusalem, olvide mi diestra su habilidad. Adhiérase mi lengua al paladar si no te
recordare, si no pusiere a Jerusalem por encima de mí mayor alegría. Recuerda, oh
Eterno, contra los hijos de Edom, el día de Jerusalem, cuando decían: “¡Arrasadla,
arrasadla hasta sus cimientos!”

Cuando Gaza y Judea-Samaria quedaron bajo soberanía hasta 1967, la Guerra de los
Seis Días, nunca se alzaron voces de los colonos árabes de Gaza (ocupada por Egipto) y
de Judea-Samaria (ocupada por Jordania) en pro de una independencia árabe-palestina,
ni contra el ocupante egipcio y jordano, respectivamente.[9]

“Cisjordania” –Judea y Samaria- no fue nunca parte legal de Jordania. Bajo el Plan de
Partición de las Naciones Unidas de 1947, el cual los judíos aceptaron y los árabes
rechazaron, Cisjordania se suponía fuera parte de un estado árabe independiente en el
oeste de “Palestina” (¡el Israel histórico¡).

Pero los jordanos invadieron y ocuparon el área durante la guerra de 1948. En 1950,
Jordania anexó los Bancos del Oeste a su territorio, razón por la cual esta región es
conocida bajo el nombre de Cisjordania. Solamente los ingleses y Pakistán reconocieron
la ocupación jordana. El resto del mundo nunca lo reconocieron. Durante el período
entre 1950 y 1967 Jordania permitió a terroristas que lanzaran ataques contra Israel.
Jerusalem

Es una mentira repetida mil veces que ha devenido “verdad” en Occidente que
Jerusalem es la tercera ciudad santa del Islam.

Los musulmanes intentan conectar a Jerusalem con el Islam usando un pasaje vago del
Corán, contenido en el Sura 17, titulado “El Viaje Nocturno”

En el mismo se relata que en un sueño o en una visión Muhammad fue llevado de noche
desde “el templo sagrado al templo que es más remoto, cuyo recinto hemos verdecido,
para que podamos mostrarle nuestras señales. …” En el siglo VII después de la EC
algunos musulmanes identificaron estos dos templos mencionados en este verso como el
de Meca y el de Jerusalem.

Durante los días de Muhammad, fallecido el año 632 EC, Jerusalén era una ciudad
mayormente cristiana perteneciente al imperio Bizantino. La ciudad no fue capturada
por el Califa Omar sino hasta el 638, seis años después de la muerte de Muhammad.
Sobre la explanada del Monte del Templo, se alzaba la iglesia Santa María Justiniano de
arquitectura netamente bizantina.[10]

Muhammad murió el 8 de junio del año 632 EC. La Cúpula de la Roca se inició a
construir en el año 687 y se finalizó en el 691 EC.

Los musulmanes creen que la rocaque se encuentra en el centro de la Cúpula es el punto desde el cual Muhammad ascendió a los cielos para reunirse con Alá, acompañado por el ángel Gabriel. Es un lugar sagrado para los musulmanes. Sólo es “santo” para el Islam, la Roca, pero en absoluto la ciudad de Jerusalem.

Y esta es la evidencia más contundente que tiene el Islamismo para reclamar a
Jerusalem como ciudad santa. Jerusalem no es mencionada ni una sola vez en el Corán.
Jerusalem no ha sido nunca la capital de ninguna entidad árabe ni musulmana. Incluso
en la época en que los jordanos ocuparon Jerusalem, nunca los árabes –que
posteriormente se autodenominaron palestinos- pretendieron convertirla en su capital y
los dirigentes árabes no acudieron nunca a Jerusalem para visitarla.

Bajo el gobierno jordano, los lugares sagrados judíos fueron profanados y a los judíos se
les negó el acceso a los lugares de adoración hebreos.

El breve control árabe de Jerusalem significó destrucción y atraso en la Ciudad Santa.
Los árabes tuvieron abandonada la ciudad, así como el resto del país.
Las Naciones Unidas permanecieron silenciosas cuando los jordanos destruyeron 58
sinagogas en Jerusalem.

Las Naciones Unidas también permanecieron silenciosas cuando los jordanos
impusieron una política, de tipo apartheid, -prohibiendo a los judíos el acceso a sus
lugares santos- con el fin de impedir que los judíos visitasen el Monte del Templo y el
Muro Occidental.

Las Naciones Unidas permanecieron nuevamente silenciosas cuando los jordanos
profanaron sistemáticamente el antiguo cementerio judío en el Monte de los Olivos.

Sin embargo, los judíos pueden mostrar miles de años de morar y habitar en esta tierra,
de construir Templos –el Primero y el Segundo-, de adorar a Dios, de vivir y luchar por
esta tierra, como evidencia histórica para reclamar a Jerusalem, desde los tiempos de
Abraham – ¡hace miles de años!

El mismo Corán – el libro sagrado del Islam – describe la construcción del Primer
Templo de Salomón (Corán 34:13) y la destrucción del Primer y Segundo Templo de
Salomón (Corán 17:7).

La conexión de los Judíos con la Montaña del Templo puede datarse hasta 3.000 años en el pasado, y está basada en datos históricos, evidencias arqueológicas y tradiciones escritas y orales.[11]

El pueblo de Israel se convirtió en una nación en el año 1312 antes de la EC, dos mil
años antes de que surgiese el Islam.

Desde la conquista judía, que tuvo lugar en el año 1272 antes de la EC, los judíos han
disfrutado el dominio sobre la tierra durante mil años, que ha contado con una presencia
continuada en la tierra durante los últimos 3.300 años.

Durante más de 3.300 años Jerusalem ha sido la capital judía.

A Jerusalem se la menciona cerca de 700 veces en la Toráh y Tanaj, las Sagradas
Escrituras judías –denominado “Antiguo Testamento” por los cristianos-.
El Rey David fundó la ciudad de Jerusalem como capital de Israel.
Muhammad no estuvo nunca a Jerusalem.

Los judíos hacen todos sus rezos orientándose hacia Jerusalem; mientras que los
musulmanes lo hacen dándole la espalda y los glúteos a Jerusalem, y se enfocan
mirando hacia la Meca.

Bajo el gobierno israelí, todos los emplazamientos musulmanes y cristianos han sido
conservados y hechos accesibles a las gentes de todas las creencias.

Las naciones que habitaban la tierra antes de que los judíos lo hicieran, ¡hoy no existen!,
ya que han sido absorbidas por otras gentes a través de los años. Los árabes de Israel
vinieron en el 632 después de la EC, a raíz de la invasión musulmana.

Únicamente los judíos han vivido interrumpidamente en Israel durante los últimos 3.700
años.

Sin embargo, los judíos pueden mostrar miles de años de morar y habitar en esta tierra,
de construir Templos –el Primero y el Segundo-, de adorar allí Dios, de vivir y luchar
por esta tierra, como evidencia histórica para reclamar a Jerusalem, desde los tiempos
de Abraham – ¡hace miles de años!

De acuerdo con el historiador Josefo (Siglo I EC), el Templo de Jerusalem existía en
esta montaña hacía siglos y era usado por los judíos para refugiarse cuando Tito
conquistó a Jerusalén en el año 68 EC.

¿A quién pertenece Tierra Santa?

Es de sobras bien conocido que la Torá [Antiguo Testamento] declara infinidad de
veces que esta tierra pertenece al pueblo judío, citas que no se repetirán en este artículo,
para no cansar al lector. No sólo es la Torá, sino también es el mismo Corán el que
afirma que esta tierra pertenece que al pueblo judío:

Corán 28:4-5 [antes de Higrah]: Faraón se condujo altivamente en el país –Egipto- y
dividió a sus habitantes en clanes. Debilitaba a un grupo de ellos, degollando a sus
hijos varones y dejando con vida a sus mujeres. Era de los corruptores. Quisimos
agraciar a los que habían sido humillados –los israelitas- en el país y hacer de ellos
jefes, hacer de ellos herederos,

Corán 2:47 [después de Higrah]: ¡Hijos de Israel! Recordad la gracia que os dispensé
y que os distinguí entre todos los pueblos

Corán 7:137 [antes de Higrah]: Y dimos en herencia al pueblo –israelita- que había sido
humillado las tierras orientales y las occidentales –las tierras del Israel completo- , que
Nosotros hemos bendecido. Y se cumplió la bella promesa de tu Señor a los Hijos de
Israel, por haber tenido paciencia. Y destruimos lo que Faraón y su pueblo habían
hecho y lo que habían construido.

Corán 10:93 [antes de Higrah]: Hemos instalado a los Hijos de Israel en un lugar
bueno –las tierras del Israel completo- y les hemos proveído de cosas buenas. Y no
discreparon sino después de haber recibido la Ciencia. Tu Señor decidirá entre ellos el
día de la Resurrección sobre aquello en que discrepaban.

Corán 20:80 [antes de Higrah]: ¡Hijos de Israel! Os hemos salvado de vuestros
enemigos y nos hemos dado cita con vosotros en la ladera derecha del monte. Hemos
hecho descender sobre vosotros el maná y las codornices

Corán 26:59 [antes de Higrah]: Así fue, y se lo dimos en herencia a los Hijos de Israel.
Corán 45:16 [antes de Higrah]: Dimos a los Hijos de Israel la Escritura, el juicio y el
profetismo. Les proveímos de cosas buenas y les distinguimos entre todos los pueblos.
Corán 44:32 [antes de Higrah]: Les elegimos –a los israelitas- conscientemente de entre
todos los pueblos.

Corán 32:23-24 [antes de Higrah]: Hemos dado a Moisés la Escritura -no dudes, pues,
en encontrarle- e hicimos de ella dirección para los Hijos de Israel. Elegimos de entre
ellos –los israelitas- a jefes que les dirigieran siguiendo Nuestra orden como premio
por haber perseverado y por haber estado convencidos de Nuestros signos.

Corán 17:104 [antes de Higrah]: Y, después de él, dijimos a los Hijos de Israel:
“Habitad la tierra –las tierras del Israel completo- y, cuando se cumpla la promesa de
la otra vida, os llevaremos en tropel”.

Pero si el Corán afirma esto ¿cómo es que los islamistas reclaman el Israel completo
para el Islam?

El Islam, como todo libro sagrado, tiene varias lecturas, y la interpretación que se lleva
a cabo en todas las madrssas y prácticamente la mayoría de líderes religiosos del Islam
y en sus mezquitas, es la que afirma que toda tierra conquistada por el Islam pertenece
definitivamente al Islam, aunque pueda estar bajo soberanía no musulmana, como el
caso de Israel, España, Portugal, Grecia, parte de Austria, sur de Italia y Sicilia, etc.,
países que fueron gobernados en algún momento, aunque pudiera ser breve, por el
Islam.

Esta lectura yihadista, salafista, islamista, tanto wahhabita en los sunnitas, como
mahdista, en los chiítas, es la que domina la mayor parte del discurso musulmán, que
divide el mundo en Dar al-Islam [la tierra del Islam] y en Dar al-Harb [casa de la
guerra], que son las tierras habitadas por los no-musulmanes.

“La infidelidad es una
sola nación [Al Kufru Millatun Wahida]. Dar al-Harb se subdivide en tres zonas:
Darl el-Ahd: los lugares donde el gobierno promueve y profesa el Islam. Dar el-Suhl:
las tierras donde el Islam es respetado pero los líderes no son musulmanes. Dar al-
Dawa: los lugares donde los musulmanes no gozan de reconocimiento ni sus líderes se
vinculan con el Islam.

Actualmente los islamistas suelen englobar dentro de Dar al-Islam, a toda región
habitada por musulmanes o que alguna vez lo fue. Entre ellos España[12][13], Portugal,
Chipre, Grecia, Sicilia, Israel, o los Balcanes. Siendo una de sus demandas recuperar
estos territorios y volver a islamizarlos.

La lectura predominante hoy en día en el mundo musulmán es que es un deber de todo
devoto musulmán reislamizar Dar al-Islam, y combatir a aquellos no-musulmanes
(judíos, cristianos, etc.) que según la ideología islámica “profanan”“la tierra del Islam”,
como son los judíos en el caso de Israel, los españoles y portugueses cristianos en el de
España y Portugal, y así sucesivamente en todos los territorios que fueron ocupados
alguna vez por el Islam.[14]

El pueblo judío es el único heredero de la tierra de Israel

El pueblo judío es el más antiguo de la humanidad, que conserva su identidad, su
religión y el anhelo inquebrantable a su patria, Israel. Nunca ha existido un pueblo árabe
palestino.

El pretendido pueblo palestino, sirio-jordano, no es más ni menos que una
parte del pueblo sirio-jordano. El auténtico estado árabe-palestino es Jordania. El
mundo árabe y/o musulmán no reconoce la independencia y autodeterminación del
pueblo judío.

El pueblo judío se ha mantenido firme en su fe y en sus aspiraciones nacionales allí
donde se hallaba, “se ha mantenido en sus trece”, se dice en español, refiriéndose a los
Trece principios, resumidos por Maimónides, de la fe judía que el judío mantenía frente
al inquisidor.

El rechazo del mundo árabe contra la autodeterminación de los judíos se plasmó en las
guerras contra el naciente estado, y ante las contantes derrotas militares, los vecinos
árabes de Israel emplean el caballo de Troya de la quinta columna árabe que vive en las
tierras en disputa, Judea-Samaria (Cisjordania) y Gaza, los árabes metamorfoseados en
“palestinos”.

El interés de los árabes y/o musulmanes que se oponen a la independencia de Israel han
mutado su lenguaje y afirman querer el estado palestino. Estos reciben el apoyo de los
antisemitas occidentales, y saben que el antisemitismo no desapareció al desmantelar
Auschwitz. El verdadero interés es la destrucción de Israel, y no la creación de un
estado para un pueblo.

¿Por qué combatir Israel es tan importante para el islamismo?

Todas las tierras que fueron ocupadas y gobernadas por el Islam deben volver al Islam,
esa es la lectura del Corán que impregna la mente de la mayoría de los actuales líderes
religiosos musulmanes ¿Pero por qué el discurso mayoritario se focaliza en Israel¿

y
¿por qué el Yihad para reislamizar la península ibérica, el sur de Francia, o Sicilia y el
sur de Italia, y parte de Austria, Grecia, los Balcanes, etc., aparece en segundo plano y
con menor insistencia, hasta el punto que muchos occidentales, y también israelíes,
llegan a creer que el motor y causa de todos los problemas que irritan al islamismo es la
existencia de Israel, por lo que un cese de tierras israelíes a los árabes permitirá el
acceso a la paz?

Aparentemente podría pensarse que obedece a la estrategia de “dividir para vencer”, y/o
que es más ventajoso golpear al más desprotegido, al eslabón más débil, Israel, rodeado
de un mar de países árabes con un caballo de Troya en su interior -los que ahora se
hacen llamar palestinos-, contando con la histórica complicidad del milenario
antisemitismo europeo; pues golpear a España, país europeo miembro de la OTAN,
atraería la solidaridad inmediata del resto de miembros y países europeos, cosa que no
ocurre al lacerar a Israel.

En núcleo, el centro del odio contra Israel, no radica en el odio racial al judío, que
siempre ha sido mucho menor que en el caso europeo. Nunca existió una Inquisición ni
Holocausto en el mundo árabe.Los judíos siempre han tenido gran reputación en el

mundo árabe como excelentes profesionales en los diversos campos del saber, de la
ciencia, de la tecnología, del comercio, del arte. Muchos judíos eran asesores y médicos
de sultanes y de reyes del mundo árabe.

El ciudadano judío tenía el rol, como el
cristiano, de dhimmi, al que se le toleraba vivir en tierras del Islam, como ciudadanos de
segunda clase, sometidos a la ley musulmana.
El conflicto contra Israel tampoco es territorial, si así lo fuere, sería un objeto aún
más codiciado la península ibérica, más de 26 veces mayor que tierra de Israel. La
superficie del estado judío es de 22.145 km2. Las tierras árabes son más de 582 veces la
de Israel. Irán no tiene fronteras con Israel y está obsesionada en destruir el estado
judío. [15]

Los países árabes no reclaman las tierras árabes ocupadas por Irán:
La región árabe del Al Ahwaz, Arabistán, con capital Ahwaz, está ocupada por Irán, que
le ha cambiado el nombre por Juzestán, cuya superficie es de 375.000 km2 [17 veces
mayor que la superficie de Israel], cuya reivindicación es permanentemente ignorada
por los países árabes, y nadie del mundo árabe y/o musulmán toma el más mínimo
interés por sus ocho millones de hermanos árabes, sometidos a la ocupación iraní.[16]

Los países árabes tampoco reclaman las tierras árabes ocupadas por Turquía:

La región de Hatay, Iskenderun, -Alejandreta-, es tierra siria usurpada por Turquía en
1935, con una superficie de 9.887,565 km², algo menos de la mitad de la superficie de
Israel; tampoco está en la agenda de reclamaciones de ningún país árabe –exceptuando
las silenciosas y tenues reclamaciones de Siria- ni de la Liga Árabe.[17]

Tampoco es por una pretendida ansía por el derecho de autodeterminación del
colectivo árabe-palestino, que no es ni nación ni pueblo

El derecho de libre determinación de los pueblos o derecho de autodeterminación es el
derecho de un pueblo a decidir sus propias formas de gobierno, perseguir su desarrollo
económico, social y cultural y estructurarse libremente, sin injerencias externas y de
acuerdo con el principio de igualdad. Si no hay pueblo, ni nación, no se puede aplicar el
derecho a la autodeterminación.

A partir de 1960, la definición de los pueblos coloniales como sujetos de la libre
determinación supuso un impulso esencial para la descolonización y colaboró en una
auténtica universalización de la sociedad internacional.

La resolución de la Organización para la Unidad Africana (OUA) sobre conflictos
fronterizos, de 1964, declara que las fronteras de los Estados árabes tal y como se
definieron en su independencia son “una realidad inmutable”. Con posterioridad,
ante la separación de Biafra respecto de Nigeria en 1967, la OUA expresó “su condena
respecto a la secesión en los Estados miembros”.

Los países árabes ignoran la petición de sus hermanos saharauis para que les apoyen
frente al invasor y colonizador Marruecos para que reconozca el derecho de
autodeterminación. Marruecos apoya cínicamente la pretendida autodeterminación de
los “palestinos” a la vez que oprime a los saharauis.

La Autoridad Palestina con Yasser Arafat al frente apoyó la invasión y anexión
iraquí de Kuwait en 1990, y su líder Abu Mazen considera que no hay más ocupación
que la israelí, por lo que la ocupación de tierras árabes y turcas por Irán y Turquía no
son ocupaciones, ni el Tibet, ni Gibraltar, para la dirigencia árabe-palestina.

Ningún independentista apoyaría la ocupación, invasión y anexión de un país por otro, a
no ser que en realidad no sea aquello que dice y pretende ser, independentista, como es
el caso de los árabe-palestinos, que no son independentistas, sino que es son
antiisraelíes, el antisemitismo en versión moderna.[18]

¡Se imaginan un independentista catalán o vasco que se alegrara en el hipotético caso
que Alemania ocupase y anexionase Dinamarca! La dirigencia árabe-palestina, con
Yasser Arafat al frente, apoyó la anexión de Kuwait llevada a cabo por Saddam
Hussein.

Las discrepancias de algunos dirigentes árabe-palestinos se centraron en las posibles repercusiones y pérdida de apoyo de los países del Golfo, que en la década de los 90, estos habían proporcionado diez mil millones de dólares a la Autoridad Palestina, y no por solidaridad por la libertad de Kuwait.[19]

Judea-Samaria y Gaza no tienen equivalencia con el colonialismo europeo

La autodeterminación se ha dado en las colonias frente a la metrópoli, como el caso de
los países americanos y africanos frente a España, Portugal, Gran Bretaña, Francia,
Italia, Bélgica ¿pero que metrópoli judía, y cuándo, ha existido en Europa?

Los judíos llegaron a Europa al ser deportados como esclavos por los romanos, y no se
fueron voluntariamente a Viejo Continente para hacer turismo, ni emigraron por
motivos económicos, como los musulmanes actualmente, o anteriormente los europeos
a sus colonias.

Cuando los europeos se expandieron por sus colonias, partieron de sus
metrópolis, pero cuando gran parte del remanente judío europeo fue a Israel, no partía
de ninguna metrópoli europea. No ha existido una metrópoli judía europea. Los judíos
que fueron a Israel no fueron enviados por ningún país judío europeo, por la simple
razón de que nunca ha existido un estado judío en Europa.

El pueblo judío nunca aspiró a judaizar a los europeos, sino que sufrió conversiones
forzadas, pogromos, Inquisición, aniquilaciones, y el horrendo Holocausto.
El odio contra Israel es de base religiosa

Los profetas de Israel profetizaron múltiples veces que el pueblo judío volvería a Israel,
al Israel completo, a la tierra que el Dios de la Biblia prometió para el pueblo judío. La
lectura que los islamistas hacen del Corán es que todo el orbe, todos los países de la
tierra serás islamizados.

El profeta Yoel 4:1-2: Por cuanto he aquí que en aquellos días y en aquel tiempo,
cuando hiciere retornar a los cautivos de Judá y Jerusalem, reuniré a todas las
naciones y las traeré al valle de Yehoshafat, y las he de juzgar allí, por Mi pueblo y por
Mí herencia Israel, a quien esparcieron entre las naciones, y dividieron Mi tierra.

El cristianismo acepta las escrituras del Tanaj [Antiguo Testamento] y cree en la
veracidad de las profecías bíblicas. Israel es una señal para las naciones, ya que es usado
en el reloj profético de Dios.

Los profetas afirman que la restauración de Israel está
relacionada con el comienzo del reino del Mesías y con el juicio de las naciones, ya que
a través de Israel, Dios juzgará a las naciones. La unión de Israel es el indicador
temporal para el juicio de las naciones. ¿Cuándo?, cuando Israel sea restaurado, Dios
también reunirá a las naciones para juzgarlas. [20]

Para los islamistas el conflicto árabe-israelí es una guerra religiosa, como explica en un
artículo del 5 de marzo de 2010 Hamed Aghbariya, editor del diario árabe-israelí Sawt
Al-Haqq Wal-Hurriya, afiliado al Movimiento Islámico, en el que afirma que el
conflicto árabe-israelí es en su esencia una lucha religiosa [21]: “Es como si estuvieran
diciendo que todo lo que ha sucedido desde la caída del Califato islámico y la dada a
conocer Declaración Balfour no constituyen una guerra religiosa.

Como si la guerra de
1948 contra toda la nación musulmana no fue una guerra religiosa y la ocupación en
1967 de los territorios y la profanación de la Mezquita Al-Aqsa no es parte de una
guerra religiosa, y todas las otras guerras y planes de judaización no fueron parte de
una guerra religiosa.

Como si la guerra contra Gaza no fue una guerra religiosa, y lo
que está sucediendo hoy día en Al-Aqsa y Jerusalén no está vinculado a una guerra
religiosa. Como si el judaísmo a nivel mundial y sus dirigentes no han declarado una
guerra religiosa desde el primer momento en el Congreso de Basilea, cuando
anunciaron que el objetivo de su empresa era realizar el sueño de regresar a la tierra
de sus antepasados… “ .
El islamismo afirma que el judaísmo y el cristianismo son falsos. La Torá como el
Nuevo Testamento cristiano creen que el Mesías vendrá, para los cristianos volverá, y
con él habrá el Tercer Templo. Los dos edificios musulmanes impiden ese cometido. El
Corán predice que toda la humanidad será islamizada. La Torá y el Nuevo Testamento
contradicen el Corán, y viceversa.

El Domo de la Roca y la Mezquita del Al-Aksa
“confirman” a los ojos de los musulmanes que sólo es verdadero el Corán. De ahí
procede el gran pavor y temor de los islamistas a la independencia del pueblo judío en
su propio hogar, la Tierra de Israel, y la obsesión enfermiza de aquellos, como los mulás
de Irán, en destruir Israel, para evitar que pueda ser levantado el Tercer Templo. [22]

El reconocimiento de Israel como estado judío implicaría abandonar la concepción por
la cual un estado considerado “hereje” por los islamistas no tiene lugar ni derecho a la
existencia en Dar al-Islam, la Casa del Islam. Todo otro reconocimiento que no
contemple a Israel como estado judío es una forma de ganar tiempo hasta que haya
mayoría demográfica árabe-palestina, al estilo conocido de los pactos de Muhamad en
el Jaibar.

Los musulmanes consideran que el conflicto tiene más de 1.431 años de antigüedad, y
que comenzó “cuando el profeta Muhammad comenzó a predicar la palabra de Alá”.
El reconocimiento de Israel implicaría en la visión islamista que la “herejía” pueda
coexistir con el Islam. [23]

El Islam –basándose en el Corán- considera que todo el orbe será musulmán. El
Judaísmo y el Cristianismo creen que “De Sión vendrá el Libertador”

En la declaración Nostra Aetate del Concilio Vaticano II de 1965:”la Iglesia Católica
reconoce que los comienzos de su fe y de su elección se encuentran ya en los
Patriarcas, en Moisés y los Profetas, conforme al misterio salvífico de Dios. Reconoce
que todos los cristianos, hijos de Abraham según la fe, están incluidos en la vocación
del mismo Patriarca y que la salvación de la Iglesia está místicamente prefigurada en
la salida del Pueblo Elegido de la tierra de esclavitud.

Por lo cual, la Iglesia no puede
olvidar que ha recibido la Revelación del Antiguo Testamento por medio de aquel
Pueblo, con quien Dios, por su inefable misericordia se dignó establecer la Antigua
Alianza, ni puede olvidar que se nutre de la raíz del buen olivo en que se han injertado
las ramas del olivo silvestre que son los gentiles. Cree, pues, la Iglesia que Cristo,
nuestra paz, reconcilió por la cruz a judíos y gentiles y que de ambos hizo una sola
cosa en sí mismo”.

El apóstol Pablo en su epístola a los Romanos, capítulo 11, dice en los versículos: 1.
Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo (Israel)? En ninguna manera. Porque
también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín. 2.
No ha desechado Dios a Su Pueblo [Israel], al cual desde antes conoció. 11 Digo,
pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero por su
transgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos. 26. Y luego todo
Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sión el Libertador, que apartará de
Jacob la impiedad.

Pablo reproduce el texto del profeta Isaías 59:20-21: Entonces el Redentor vendrá a
Sión. Y a los de Jacob que se arrepientan de la transgresión, el Eterno les dice: “En
cuanto a mí, éste será mi Pacto con ellos: ’Mi Espíritu que está sobre ti y mis palabras
que he puesto en tu boca no se apartarán de tu boca, ni de la boca de tus descendientes,
ni de la boca de los descendientes de tus descendientes, desde ahora y para siempre’ “,
ha dicho el Eterno.

La guerra del Islamismo contra Israel es el Yihad para que el Islam venza a la Torá, y la
Biblia. Es una guerra ideológica, en la que los islamistas creen con absoluta fe en la
supremacía del Islam sobre el resto de ideologías.

Para los devotos musulmanes el Islam emana de Alá, y el resto de ideologías y
religiones son creadas y elaboradas por los hombres, y es un deber religioso musulmán
extirpar de raíz toda ideología que no sea el Islam.

El jefe del movimiento islamofascista Hisbulá, Hassan Nasralá ha declarado que
“mientras Israel exista, la paz nunca existirá en la región”. [24]

Los islamistas “necesitan” imperiosa y categóricamente vencer y destruir a Israel,
reislamizar Jerusalem e Israel como condición sine qua non e imprescindible para poder
“demostrar” la validez del Corán y su supremacía sobre la Biblia.

Si el Islam vence a
Israel, la Biblia se basa en falsedades, automática y consecuentemente los cristianos
serán derrotados seguida y rápidamente, ya que se sustentan en errores y mentiras.
Entonces el Islam vencerá y dominará el mundo, como aseguró Muhammad a sus
seguidores, según recopilan los hadices, y el Yihad vencerá fácilmente en todo el orbe.
El Islam podrá imponerse absoluta y rápidamente en toda la tierra.
Esta argumentación teológica puede resultar absurda, pueril y ridícula para los nomusulmanes,
ateos, agnósticos y los creyentes de otras religiones, pero para los
islamistas es el motor de toda su actividad bélica, de su Yihad.
La validez y consideración que los islamistas conceden a estos hadices permite
comprender las motivaciones, aspiraciones y acciones de los islamistas, y de los
regimenes de Arabia Saudita y de Irán. Los islamistas luchan y guerrean para poder
ondear el estandarte del Islam sobre los cinco continentes.
El odio del régimen islámico de Irán hacia Israel y del mundo árabe y musulmán se
cementa y basa en estas consideraciones teológicas. No es un odio a Israel por como es,
sino porque es, -porque existe-, y porque la “derrota” de Israel es el paso previo
inmediato a la victoria mundial del Islam, el epifenómeno de la supremacía del Islam.
[25]
Por mucho territorio que ceda Israel a los árabes, metamorfoseados en “palestinos” no
calmará la sed totalitaria y supremacista del islamismo, ni aunque algún dirigente
musulmán lo aceptase, sería este respetado por los islamistas, como refleja el caso del
asesinato de Anwar el-Sadat, cometido por un islamista de la Hermandad Musulmana
egipcia, por haber firmado la paz con Israel, y como también lo manifiesta
explícitamente, y con lanzamiento de misiles, Hamás, que aunque Israel se haya retirado
y transferido Gaza, este movimiento islamista continúa aspirando a destruir el estado
judío.
La experiencia histórica nos enseña que el principio de paz por territorios no sirve para
apaciguar al totalitarismo. Es el caso del apaciguamiento de Chamberlain con respecto a
la Alemania nazi y la Conferencia de Munich de 1938, que permitió a la Alemania nazi
anexionarse los Sudetes, no sólo frenó al totalitarismo nazi en sus ansias expansionistas,
sino que le dio mayor empuje y fuerza al verse legitimizado en sus peticiones y
reclamaciones, fuerza proporcional a la debilidad que observó en los apaciguadores
europeos.
Refugiados árabes y refugiados judíos

135 millones de refugiados en el siglo XX huyeron de la India, la Unión Soviética,
Polonia, Rumania, Hungría, Checoslovaquia, Yugoslavia, Holanda, Grecia y los
Estados musulmanes como Turquía, Pakistán, Bangladesh, Irak, Argelia, Indonesia,
Kuwait, Sudán, Marruecos, Yemen, Siria, Egipto, Irán, Libia, etc.

En 1945, como resultado de la derrota de la Alemania nazi en la Segunda Guerra
Mundial y el Acuerdo de Potsdam, Alemania perdió una cuarta parte de su territorio y
doce millones de alemanes fueron expulsados.

Las estimaciones de muertes asociadas
con la expulsión de los alemanes están en el rango de cuatrocientos mil a tres millones.
En 1948, los árabes palestinos y cuatro miembros árabes de la ONU fueron a la guerra –
no sólo contra Israel, sino también contra la decisión de la ONU para una solución de
dos Estados en Palestina. [26]

En 1948, más de 150.000 árabes permanecieron en Israel,
y adquirieron automáticamente la ciudadanía israelí, actualmente han crecido a más de
1.200.000 árabes ciudadanos de Israel. En el mismo tiempo, los árabes expulsaron, o
asesinaron, a todo judío que vivía en la sección de la Palestina que aquellos controlaron.

Hoy no queda ningún judío en Judea-Samaria y Gaza o las áreas controladas por la
Autoridad Palestina.

Se calcula que el número de los refugiados árabes fue alrededor de unos 630.000. Estos
se marcharon voluntariamente de Israel en 1948, salieron para dejar el campo libre para
que los ejércitos árabes pudieran combatir y eliminar libremente a los judíos, por
petición de la dirigencia árabe.

El número de los refugiados judíos expulsados de las
naciones árabes se calcula que es aproximadamente 900.000. Las pérdidas sufridas por
los judíos pueden evaluarse en 200 mil millones de dólares norteamericanos contra
valores diez veces inferiores para los árabe-palestinos.[27]

En 1948 los dirigentes árabes
animaron a los colonos árabes a salir temporalmente de Israel para poder combatir a los
judíos, para poder disparar a discreción, prometiéndoles limpiar la tierra de judíos. Un
sesenta y ocho por ciento de ellos se marcharon sin haber visto jamás a un solo soldado
israelí. Los refugiados judíos se vieron obligados a huir de los países árabes debido a la
brutalidad, la persecución y los pogromos de los árabes contra los judíos que vivían en
dichas tierras, muchos siglos antes de que el Islam naciese.[28]

Los refugiados árabes no fueron absorbidos ni integrados por sus hermanos y
correligionarios de los países árabes a los que huyeron, a pesar del extenso territorio
árabe.

De los 135 millones de refugiados desde la II Guerra Mundial, un 0,5 por cientos eran
árabe-palestinos, y ese es el único grupo de refugiados en todo el mundo que no ha sido
nunca absorbido ni integrado en las tierras árabes. La mayoría de estos refugiados eran
desplazados internos.

Los judíos que vivían en países árabes fueron expulsados, muchos de ellos asesinados,
llevando a cabo una política de limpieza étnica. Israel absorbió e integró de inmediato a
los refugiados judíos, los desplazados internos palestinos y sus descendientes son el
único permanente de los “refugiados”.

En cualquier momento durante los últimos años,
los gobiernos árabes podrían haber ayudado a los desplazados internos palestinos árabes
a establecer una vida digna.

Se podría haber creado la infraestructura de una Palestina
autónoma en Judea y Samaria (Cisjordania) y la Franja de Gaza que Jordania y Egipto
respectivamente controlaban hasta 1967, o alentado el reasentamiento de los palestinos
en Jordania, su auténtica patria, lo que constituye la mayor parte del mandato original de
Palestina.

En lugar de financiar la Organización de Liberación Palestina para fomentar
el terror contra Israel, los regímenes árabes podrían haber dotado las escuelas y
universidades a los palestinos.

Lo que hizo Israel de los palestinos árabes y los
refugiados judíos de tierras árabes, los árabes podrían haber hecho mucho más suntuoso
de los árabes palestinos desplazados por el conflicto mismo. En cambio, los dictadores
árabes cultivaron las generaciones de los “refugiados” y se centró en lo que los árabes
palestinos perdieron al intentar destruir a Israel.

Estos “refugiados” soportaron la
opresión brutal y sin paliativos que sufren a manos de los dictadores árabes de acogida,
y sus propios corruptos dictadores Yasser Arafat y los líderes palestinos se repartieron
los miles de millones de dólares en dinero de la ayuda internacional y utilizaron los
fondos robados para enriquecerse y aumentar las milicias terroristas.[29]

Si los refugiados de África y Asia pudieron ser absorbidos por Europa y América, ¿por
qué no se integró y absorbió a los refugiados árabes palestinos por parte de sus
hermanos árabes?

Si judíos de diversas culturas, como Rusia y Etiopía pueden ser
absorbidos por sus hermanos en Israel, ¿por qué no pueden mostrar los árabes a sus
hermanos palestinos la misma hospitalidad?

Incluso, si los árabes palestinos hubieran
sido expulsados de sus hogares, ¿en qué manera se diferencian de los judíos que fueron
expulsados de sus casas en Marruecos, Egipto, Argelia, Siria, Irak e Irán, por no hablar
de los países de Europa? La respuesta es que los refugiados palestinos en los países
hermanos árabes no fueron tratados como seres humanos, sino como peones en un juego
político cruel.

Israel concedió nacionalidad a todos los árabes que vivían en su territorio, después del
1948. El árabe es idioma oficial, juntamente con el hebreo, en Israel.

La Liga Árabe determinó que los palestinos que vivían en los países árabes no podían
adquirir la ciudadanía, lo que se está cumpliendo. Por ejemplo, el medio millón de
descendientes de los árabes palestinos que viven, y han nacido, en Arabia Saudita, están
excluidos de la naturalización.[30]

La Autoridad Palestina ha declarado que prohibirá la presencia de judíos en su
“futuro” estado palestino, y que “todo judío que se encuentre dentro de las fronteras
de Palestina tendrá que salir, lo que considera que es un paso muy necesario para el
desarrollo de la identidad nacional”.[31]

La Autoridad Palestina no piensa dar nacionalidad palestina a los descendientes de
los refugiados en su pretendido estado palestino. Abdullah Abdullah, embajador
palestino en Líbano aseguró el 15 de septiembre de 2011 a The Daily Star Lebanon, que
“los refugiados no serán ciudadanos del nuevo estado”[32]

Otro “error” de los árabes, y de los árabe-palestinos, de Abu Mazen, que exigirán
nuevamente que Israel pague.

Las constituciones de la OLP. y de Hamás aún siguen pidiendo la destrucción total del
Estado de Israel. A pesar de que los israelíes estén dispuestos a ceder parte de su tierra
para que los árabes-palestinos puedan tener su estado. Setenta por ciento de la tierra en
el este de Jerusalem la que la prensa ahora llama, “Este de Jerusalem, históricamente
árabe,” ha sido propiedad de los judíos desde 1947.

El drama personal de los hijos, nietos y bisnietos de aquellos árabes que salieron de
Israel para permitir que los ejércitos de sus países árabes hermanos pudieran aniquilar
libremente a los judíos es total responsabilidad aquellos árabes y de la dirigencia árabepalestina
que no ha querido integrarlos y absorberlos, así como de la Liga Árabe, y de
Jordania, la patria de los árabe-palestinos, por su rechazo a integrarlos y mantenerlos
como moneda de cambio, cosa que ningún país ha hecho con sus hermanos y
correligionarios.También es responsabilidad de la dirigencia árabe-palestina y de

Jordania el haber hecho limpieza étnica y haber expulsado, y en muchos casos,
asesinado, a los judíos que vivían en esas tierras, mucho antes que fueran invadidas por
el Islam.
Los continuadores del terrorismo, Hamás –que actualmente gobiernan a los árabes
palestinos-no sólo no quiere reconocer parte del territorio de Israel, sino que en su carta
constitucional piden la destrucción de Israel.

¿La creación de un estado palestino permitiría solucionar el conflicto árabeisraelí?
Muchos israelíes, cansados de tantas guerras, de tantas bajas, creen que la creación de
un estado palestino permitiría llegar a la paz, es la teoría de “tierras por paz”, “cedemos
parte de nuestras tierras para acabar con el conflicto”.

Muchos israelíes se han llegado a
auto engañar al aceptar como verdadero que los palestinos son un pueblo recién nacido,
con el objetivo de alcanzar la paz cediendo tierras, pero la paz no vendrá con el cese de
tierras, nada más lejos de la realidad.

“Cuando tengamos un estado aceptado como miembro de las Naciones Unidas, este no
es el fin del conflicto. Esto no es una solución al conflicto. Esto es sólo un nuevo marco
que va a cambiar las reglas del juego” declaró el embajador de la Autoridad Palestina,
Abdullah Abdullah.

Incluso después de que la comunidad árabe-palestina tenga su estado, continuará el
conflicto, ya que “incluso los refugiados palestinos que viven en [campos de
refugiados] dentro del estado [palestino], seguirán siendo refugiados. No serán
considerados ciudadanos”, añadió Abdullah.

El pretendido nuevo estado no les proveerá a estos residentes ningún servicio: Espera
que UNRWA – o, más exactamente, los contribuyentes estadounidenses y europeos, que
proporcionan el grueso de la financiación de esa organización – continúe
proporcionando su educación, salud, prestaciones sociales, etc.

Así que, casi la mitad de
todos los palestinos en la Margen Occidental y la Franja de Gaza, no serán ciudadanos
del estado que exigen sea creado para que estas mismas personas tengan un estado.
Israel absorbió, a pesar de las dificultades económicas del momento, a los judíos
expulsados del mundo árabe, y logró integrarlos, lo que le permitió al cabo del tiempo
engrandecer y enriquecer en todas las áreas el país.

Lo que fue bueno a Israel, absorber
y ayudar a los nuevos refugiados judíos, también sería bueno para los árabe-palestinos,
si real y honestamente lo que buscan es la creación de un estado propio, que podrán
gozar de los abundantes petrodólares que les proporcionarían los países árabes, si
realmente lo que les interesa es el bienestar de estos árabe-palestinos.

La dirigencia árabe-palestina está exigiendo un estado para poder, más efectiva y
eficientemente, seguir su guerra contra Israel, con el objetivo de destruir el estado judío.
Para este menester, esta dirigencia cuenta con la complicidad de todo el mundo árabe, al
que le es completamente indiferente la situación de los árabe-palestinos.

La creación de un estado palestino en la tierra de Israel serviría como base para que el
Yihad contra Occidente sea más potente, al aproximarse, en las mentes islámicas, el día
de la aniquilación de Israel.[33]

La retirada israelí de Gaza emprendida por Ariel Sharon durante la segunda quincena
de agosto de 2005 no sólo no permitió avanzar hacia la paz, sino que dio alas al
islamista Hamás, que presentó la retirada israelí como derrota de los “infieles sionistas”
ante el Islam y Alá, conseguido a través del Yihad [terrorismo], lo que le permitió ganar
las elecciones en la Franja, y proseguir con más intensidad los ataques y lanzamientos
de misiles contra Israel.

El antisemitismo en el mundo árabe y/o musulmán se plasma en la petición de la
creación de un estado Palestino, no por si mismo, sino como arma contra Israel.

El mundo árabe guerreó, combatió desde el exterior contra Israel, y perdió las guerras.
Ahora quiere dinamitar a Israel desde dentro, y cuenta para ello con todos los países
musulmanes, y con los colaboracionistas del totalitarismo islámico.

La creación de un
estado palestino sería el Caballo de Troya que el islamismo quiere penetrar en el seno de Israel.
¿España aceptaría graciosamente la independencia de “Catalunya” y “Euskadi”, pueblos
anteriores a la unión dinástica, que no de pueblos, de los Reyes Católicos?

¿Aceptarían los secesionistas catalanes en caso de conseguir la independencia, una
partición de su hipotético recién nacido estado con un Estado Ibero del Nordeste en la
zona comprendida por el “cinturón rojigualdo”, reivindicado por una posible “Autoridad
Nacional Ibérica”, compartiendo su capitalidad en Barcelona?

¿Aceptarían los secesionistas vascos en caso de conseguir la independencia, una
partición de su hipotético recién nacido estado con un Estado Ibero del Norte en la zona
comprendida por el condado burgalés de Treviño, y Vitoria-Gasteiz con el nombre de
“Autoridad Nacional Ibérica”?

Desde que España perdió Gibraltar en 1713 ¿ha habido algún gobierno español que
haya alentado el terrorismo contra el Reino Unido?, sabiendo todos que Gibraltar
pertenece al pueblo español, por geografía y por historia.[34]

Los países árabes circundantes a Israel han alentado, protegido, fomentado, pertrechado,
financiado el terrorismo árabe e islamista contra Israel.

Legitimar la petición árabe-palestina permitirá la secesión de cualquier territorio
peninsular, con más motivo. Y también legitimizaría el uso de la violencia de cualquier
grupo irredentista y/o soberanista, ya que es gracias a la violencia islamo-palestina que
se plantea la creación de un estado palestino.

¿Cuándo habrá paz?
No es posible saber cuando será el inicio de la paz, nadie lo sabe, pero si podemos
saber que mientras exista el reclamo de destruir Israel, o el aparentemente más suave, de
apropiarse parte de su territorio no habrá paz, bajo la pretensión de crear un estado
árabe-palestino.

La dirigencia árabe-palestina quiere la tierra pero no la paz, para avanzar en su
Yihad.[35]

La paz se dará cuando los líderes árabes y musulmanes, y con la aquiescencia de la
mayoría de la población musulmana, realicen otra lectura del Corán, busquen la paz, y
abandonen el Yihad (la Guerra Santa) y respeten el derecho milenario del pueblo judío a
tener su propio estado, en la tierra de Israel, que incluye Judea-Samaria y Gaza.

Hasta que la lectura del Corán por los musulmanes abandone la interpretación que de él
hace el wahabbabismo, el salafismo, en el caso de los sunnitas, y el islamismo
mahdismo en el caso de los chiítas, y abandonen el supremacismo islámico y las
aspiraciones a convertir a toda la humanidad en fieles a Alá y seguidores de Muhamad,
no habrá paz.

El rechazo árabe y/o musulmán contra Israel no es debido a cómo Israel es, sino porque
Israel es, porque el estado judío existe. El islamismo no admite un estado infiel en el
seno del mundo musulmán y menos aún, de un estado, cuya existencia pone en cuestión
el Yihad y quebranta la cosmovisión supremacista islamista de que todo el orbe ha de
acabar siendo musulmán y que el Islam es verdadero, y la Biblia, falsa.

El auténtico estado árabe- palestino es Jordania, tierra de procedencia de la absoluta
mayoría de árabe-palestinos.

Mientras los árabes y/o musulmanes reclamen tierras israelíes que no son suyas,
mantendrán las espadas en alto y el Yihad en sus mentes y corazones, así como las
ambiciones para reislamizar todo lo que algún día ocuparon e invadieron, aunque fuera
por poco tiempo.

El día que los árabes y los musulmanes pidan a sus hermanos y correligionarios árabepalestinos
que vuelvan a su patria Jordania, y reconozcan honestamente –no mediante la
takiyya- que Israel es la patria y estado de los judíos, será el inicio de la senda de la paz.
España no puede apoyar la petición árabe-palestina sobre la creación de un estado
palestino

Hay una gran deuda histórica de España hacia el pueblo judío. A lo largo de la historia,
España maltrató, persiguió, asesinó, forzó al abandono de la fe y de la identidad judía a
aquellos que se “mantenían en sus trece”, en referencia a los 13 Principios de la Fe
mosaica, que el sefardita Maimonides resumió.

Tantos y tantos judíos han sido importantes en todas las áreas del saber y del
conocimiento, de la medicina, de la astronomía, de la navegación, y en las finanzas, y
no sólo judíos practicantes, sino sus descendientes, forzados inquisitorialmente a
renegar del judaísmo, en los reinos de España, que el gobierno de Sefarad, de España,
tiene el deber moral de defender Israel, como patria de los judíos, como el único estado
que defiende a los judíos por ser judíos, y evitar que los enemigos de la paz, los
enemigos de la humanidad quieran concluir la obra de Hitler, aniquilando el judío de las
naciones, Israel.

Cuando el sultán turco Beyacid II (reinó de 1481 a 1512) permitió la radicación de los
sefardíes -judíos españoles- en su reino dijo:”Dicen del Rey Fernando que es un
monarca inteligente, pero lo cierto es que empobrece a su país mientras enriquece el
mío”.[36]

A diferencia de todos los descendientes de españoles afincados en países de lengua no
española han perdido la lengua castellana, el español, los sefardíes son los únicos que
han mantenido el castellano desde hace cinco siglos.

¡Escucha España!: los judíos han sido tus súbditos más fieles de todos los que has
tenido, a los que maltrataste, heriste y perseguiste, y si bien la Iglesia ha perdido perdón
por la Inquisición, y por el mal infringido a los hebreos[37] no, persistas tú, España, en
maltratar al judío de las naciones, Israel, sino defiéndelo con todas tus fuerzas, pues
además de corregir el rumbo judeofóbico que has seguido durante siglos, te beneficiarás
tú misma.

Sepas que el totalitarismo que azota el mundo hoy, el islamismo, tiene como objetivo en primer lugar Israel, pero después estás tú, España, en su punto de mira.[1]

Entrevista del presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abas [Abu
Mazen] en Ramalá con corresponsal de La Vanguardia, Henrique Cymerman publicada
el 4 de octubre de 2011.
http://www.lavanguardia.com/internacional/20111004/54225379275/mahmud-abas-siconseguimos-

un-estado-volveremos-a-las-negociaciones.html

[2] El Imperio otomano perdió en 1917 ante la Gran Bretaña el territorio del levante
mediterráneo, tras la Primera Guerra Mundial. El Reino Unido, encomendado por la
Sociedad de Naciones, administró el territorio con el estatus de Mandato Británico de
Palestina hasta 1948.

En un primer momento incluyó los actuales territorios de Jordania,
Israel completo (con Judea-Samaria y Gaza). A partir de septiembre de 1922 el Reino
Unido separó la parte oriental del mismo, creando el Emirato de Transjordania.
El 29 de noviembre de 1947 la Asamblea General de las Naciones Unidas, reunida en
Nueva York, aprobó la Resolución 181, la cual recomendaba un plan para resolver el
conflicto entre judíos y árabes en la región de Palestina, que se encontraba en esos
momentos bajo administración británica.

El plan consistía en dividir el Mandato en dos
Estados, uno judío y otro árabe. Los países árabes se negaron a aceptarlo y
desencadenaron la guerra árabe-israelí de 1948.

Los judíos aceptaron la disminución de
su territorio previsto, y declararon el estado de Israel. En ningún momento los árabes
pensaron en crear un estado árabe-palestino, sino en integrarla a la Gran Siria, como el
Líbano fue anexionado por Siria.
Bregman, Ahron (2002). Israel’s Wars: A History Since 1947. London: Routledge.
ISBN 0-415-28716-2
Arieh L. Avneri (1984). The Claim of Dispossession: Jewish Land Settlement and the
Arabs, 1878-1948. Transaction Publishers. ISBN 0-87855-964-7
Khalaf, Issa (1991). Politics in Palestine: Arab Factionalism and Social Disintegration,
1939-1948. SUNY University Press. ISBN 0-7914-0707-1
Fischbach, Michael R. (2003). Records of Dispossession: Palestinian Refugee Property
and the Arab-Israelí Conflict. Columbia University Press. ISBN 0-231-12978-5
“Palestine.” Encyclopædia Britannica. 2006. Encyclopædia Britannica Online School
Edition. 15 May 2006 http://school.eb.com/eb/article-45071
[3] A. J. Barker, “La Guerra de los Seis Días”, página 19
[4] Benny Morris, Righteous Victims, Vintage Books, 2001 ISBN 0-679-74475-4
General Odd Bull, War and Peace in the Middle East, Leo Cooper, 1976 ISBN 0-85052-
226-9
[5] http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=5759&mes=1&ano=2011
[6] http://www.tellthechildrenthetruth.com/
[7] http://blogs.periodistadigital.com/totalitarismo.php/2008/09/21/jerusalem-1
[8] http://es.wikipedia.org/wiki/Alfabeto_%C3%A1rabe
[9] http://blogs.periodistadigital.com/totalitarismo.php/2008/09/21/jerusalem-1
[10] Manfred R. Lehmann. Algemeiner Journal, 19 Agosto 1994:

Cerca del 711, aproximadamente ochenta años después de la muerte de Muhammad, el
hijo de Malik, Abd El-Wahd – quién reinara entre el 705 al 715 -reconstruyó la iglesia
cristiana de Santa María Justiniano convirtiéndola en una mezquita. Abd El-Wahd
mantuvo intacta la estructura típica de una “basílica” bizantina, formada de una “nave”
central interior en forma rectangular y una serie de columnas a cada lado.

Lo único
que Abd El-Wahd decidió agregarle a la edificación fue el techo, una bóveda en forma
de cebolla que colocó encima de la iglesia con el propósito de hacerla parecer una
mezquita. Una vez realizado el cambio, Abd El-Wahd modificó igualmente el nombre
original de la iglesia llamándola ahora El-Aqsa, a objeto de hacerla co

http://www.trinityatierra.com/2011/12/14/la-conspiracion-judia-es-imperialismo-britanico/

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