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CONCURSO de ACREEDORES


CONCURSO de ACREEDORES

Se trata de la aplicación de la nueva ley concursal que entró en vigor en septiembre de 2004, la cual prevé un único procedimiento para cualquier deudor en situación de insolvencia, el concurso de acreedores.

Este concurso se ha consolidado como un medio eficaz para hacer frente a la crisis financiera, tanto desde el punto de vista del deudor como del acreedor.

Si se encuentran en una situación de insolvencia, tanto los empresarios individuales como las sociedades, tienen la oportunidad de acogerse al procedimiento concursal tanto para prevenir como para solventar situaciones de crisis.

En Fialex somos expertos en la figura del deudor y del acreedor, que para obtener los máximos beneficios debe declarar su situación de insolvencia cuanto antes.

Y declarar ésta, con la nueva ley, no significa un fracaso empresarial sino una nueva oportunidad.

ACCIONES PREVIAS:

– Análisis de la situación
– Asesoramiento previo a una situación concursal
– Negociación extrajudicial con los acreedores
– Financiación del proceso concurso

ACCIONES POSTERIORES:

– Reducción de la deuda (hasta un 50%)
– Suspensión de intereses
– Paralización de la hipoteca
– Fraccionamiento de la deuda (hasta cinco años)
– Paralización de demandas
– Detención de la ejecución de embargo
– Impedir el desahucio
– Evitar que se responda con los bienes personales
– Impedimento de la inhabilitación de los administradores de la empresa

        

La Ley Concursal 22/2003

La Ley Concursal 22/2003, entró en vigor el 1 de Septiembre de 2.004. Es una variante del Derecho Mercantil, por la que se regula las situaciones de insolvencias patrimoniales.

La Ley Concursal define la insolvencia como el estado patrimonial del deudor que no puede cumplir sus obligaciones.

Puede ser utilizada tanto por personas jurÌdicas o empresas, como por personas físicas o particulares. La petición ha de efectuarse por medio de demanda judicial con intervención de un Abogado especialista en la Ley Concursal y procurador de los tribunales, debiendo presentarse ante los juzgados competentes de lo mercantil y siempre dentro de los dos meses siguientes, a tener conocimiento del estado de insolvencia.

El concurso lo puede solicitar el propio deudor (concurso voluntario) o sus acreedores (concurso necesario), pero incumbe al que lo presente probar los hechos. Una vez declarada judicialmente la situación de concurso, el ejercicio de las facultades del deudor se somete a la intervención judicial desarrollada por los administradores concursales.

Se paralizan temporalmente la ejecución de créditos con garantía real mientras se negocia el convenio o se abra la liquidación, estableciendo el plazo de un año máximo para mantener la situación. La declaración del concurso no afecta, en principio, a la vigencia de los contratos con prestaciones recÌprocas pendientes de cumplimiento.

Los órganos necesarios del concurso son sólo el juez y los administradores concursales, por lo que la junta de acreedores solo se constituir en la fase del convenio. Los administradores concursales están compuestos por tres miembros, de los cuales uno sólo representará los acreedores.

La calificación del concurso puede ser fortuita o culpable. En este último supuesto, pueden derivarse responsabilidades penales para el concursado. Los créditos serán clasificados en privilegiados, ordinarios y subordinados, siendo estos últimos los reconocidos tardíamente.

Reforma de la Ley Concursal

El 1 de abril de 2009 entra en vigor la reforma de la Ley Concursal tramitada como reforma de urgencia debido a que la vigente Ley Concursal se dictó en el año 2003 en un entorno económico completamente distinto al actual, y no ha sido hasta que la crisis financiera internacional se ha trasladado a las empresas cuando se ha podido comprobar la inadecuación de algunas de sus previsiones.

Se incentiva la suscripción de convenios anticipados para evitar la liquidación de empresas en concurso, de forma que se facilitará la oportunidad de llegar a un acuerdo o convenio con los principales acreedores que impida el cierre, mediante la reforma :

1. Se prevén tres meses de aplazamiento del deber de declarar concurso para los deudores que así lo comuniquen al juez, instrumentando así un plazo para fomentar un acuerdo con los acreedores sobre el convenio anticipado.

2. Facilitar la propuesta de convenio anticipado, tanto para acreedores, como para el deudor, y flexibilizando el régimen de mayorías para alcanzar las adhesiones necesarias.

3. También se va a intentar reducir la duración del concurso y sus costes, mediante una revisión del sistema retributivo de los administradores concursales – limitando su retribución – y la creación de un mecanismo que asegure una percepción mínima de aquellas empresas sin fondos suficientes para el pago de estos.

4. Se amplía el ámbito del procedimiento abreviado, hasta ahora limitado a pasivos inferiores a un millón de euros, hasta empresas con un pasivo inferior a 10 millones de euros.

5. Van a ser gratuitos los anuncios en el BOE y en el Registro Público Telemático de Resoluciones.

6. Se regulan los acuerdos de refinanciación adoptados antes del concurso, a fin de evitar que sean rescindibles siempre que se adecúen a un plan de viabilidad evaluado por un experto independiente y cumplan todos los requisitos legales que establece la reforma, en aras a la seguridad jurídica.

Cuando desde el principio, la situación económica deje claro que el concurso vaya a terminar en liquidación se va a agilizar la misma anticipando, a propuesta del deudor, la realización de sus bienes y el pago de los acreedores.

El objetivo de esta reforma es alentar el uso del concurso de acreedores como herramienta para que la empresa pueda continuar con su actividad y las empresas tomen conciencia de la necesidad de reestructuración antes de que su situación sea demasiado grave.

 

En el mundo globalizado nada dura para siempre, lo único constante es el cambio. Las empresas necesitan trasformaciones continuas para adaptarse al mundo cambiante y ser competitivos.

Una empresa se encuentra en crisis cuando no puede hacer frente a sus obligaciones, es entonces cuando surge la necesidad del reflotamiento que es el paso previo a la recuperación.

La reflotación involucra reduccio nes y recortes de costos y venta de activos para lograr redimen sionar la empresa de modo que los ingresos que tiene cubran los costos. Es el ajuste de costos el que permite retornar a la rentabili dad teniendo en cuenta que el aumento de ingresos re quiere respuesta del mercado, de la compe tencia y mayor crédito o capital de trabajo.

Un reflotamiento exitoso activa diversos me canismos de aprendizaje empresarial, los cua les podrán operar cambios en la forma de enfocar y manejar, será sostenible a largo plazo y generará una tasa de rentabilidad a los propietarios.

Gestionamos el tipo de asistencia financiera necesaria para continuar la actividad económica resentida por la situación actual, haciendo asequibles las deudas a los ingresos disponibles.

Se trata del Procedimiento por el cual los pagos vencidos o las futuras obligaciones del servicio de la deuda de un crédito, se reembolsan estableciendo un nuevo crédito de “refinanciación”. Pueden otorgar dicho crédito un organismo de crédito, una entidad estatal o un banco comercial o bien realizar una refinanciación directamente con los proveedores.

Para más información http://fialex.es/funcionamiento.php

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