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ESPECIAL RUSIA FRAUDE ELECTORAL


Con el expresidente Gorbachov a la cabeza

Más de 40.000 rusos se manifestan

en Moscú contra el Kremlin

Foto: REUTERS/MIKHAIL VOSKRESENSKIY

MOSCÚ, 24 Dic. (Reuters/EP) –

Más de 40.000 rusos han apuntado su firma para participar en la manifestación que se celebrará este sábado en Moscú –que estará encabezada por el expresidente de la Unión Soviética Mijail Gorbachov– para continuar las protestas iniciadas a principios de mes contra el supuesto fraude de las recientes elecciones legislativas, en las que el partido del primer ministro Vladimir Putin, Rusia Unida, logró la mayoría absoluta.

Los organizadores son un conglomerado de liberales, nacionalistas, anarquistas, defensores del medioambiente y “jóvenes urbanitas”, quienes tras una larga y compleja deliberación han establecido una lista de 19 oradores, entre los que se encuentran el bloguero contra la corrpución, Alexei Navalny, el cantante de rock Yuri Shevchuk, el escritor Boris Akunin y el propio Gorbachov, quien ha declarado este viernes que se repitan las elecciones del pasado 4 de diciembre, en las que el partido del primer ministro Vladimir Putin, Rusia Unida, se alzó con la mayoría parlamentaria a pesar de las acusaciones de fraude.

“¿Cómo se puede mantener esta Duma (la cámara baja del Parlamento) durante otros cinco años durante un período tan difícil de nuestra historia?”, se preguntó Gorbachov en una entrevista al diario ‘Novaya Gazeta’

“No puedes construir el futuro en mentiras”, añadió el ex presidente citando al escritor y disidente Alexander Solzhenitsyn, antes de referirse a las próximas elecciones presidenciales en las que se espera que Putin regrese a su cargo tras dejarlo en manos temporalmente de Dimitri Medvedev. “Deberíamos votar solo a aquellos candidatos que han pedido la anulación de las parlamentarias”, declaró Gorbachov.

De momento, los manifestantes tienen permiso para organizar una manifestación de un máximo de 50.000 personas en la moscovita avenida Sajarov, después de que sus dos primeras peticiones para celebrar la protesta delante del Kremlin se vieran rechazadas.

europapress.es

LOS RUSOS SE INDIGNAN
| CARROLL BOGERT

20 años después del fin de la URSS. La sociedad civil rusa se rebela contra el fraude.

Comentarios: 30 | NATÀLIA BORONAT
Decenas de miles de personas marchan en Moscú para pedir la anulación de los comicios.

La Rusia indignada.

Retratos de un pueblo harto de injusticia

 20 años después del fin de la URSS.

La sociedad civil rusa se rebela

contra el fraude electoral de Putin

CARROLL BOGERT MOSCÚ 24/12/2011

Las manifestaciones callejeras celebradas por toda Rusia este mes representan un desafío a los estereotipos habituales sobre la pasividad del pueblo ruso. Indignados por el resultado de una elección parlamentaria fraudulenta, miles de rusos han salido a la calle para manifestar su repulsa ante las ambiciones de Vladímir Putin de regresar a la presidencia del país en marzo.

El alto grado de participación y el fervor de las protestas parecen sorprender positivamente a los propios manifestantes. Un orador en Moscú se dirigía a la multitud diciendo: “¡Muchas gracias por no quedaros en vuestras casas sentados en el sofá bebiendo cerveza!”.

De hecho, la sociedad civil en Rusia ha ido creciendo continuamente durante los últimos años y es cualquier cosa menos pasiva. Antes del colapso del comunismo (hace 20 años, este día de Navidad), reunirse en un piso privado a hablar de temas remotamente políticos podía suponer la cárcel o el exilio para los participantes.

Hoy en día, existen literalmente miles de organizaciones no gubernamentales esparcidas por el extenso territorio del país. Estas ONG trabajan en una amplia gama de temáticas, desde las campañas medioambientales al trabajo social con discapacitados; desde la lucha contra la corrupción a la defensa de los derechos humanos.

El crecimiento acelerado de la sociedad civil rusa tuvo lugar durante los años posteriores a la transferencia de la presidencia de Putin a Dmitri Medvédev. Y ahora que Putin prepara su regreso, muchos activistas se preguntan si podrán continuar desarrollando su labor de la misma forma.

En 2006, Putin introdujo una nueva ley que afectaba a las ONG y estaba diseñada para controlar a los grupos independientes (principalmente, atándolos de pies y manos con trabas burocráticas). Al final, sólo unos pocos se vieron obligados a desaparecer.

Pero hoy, el activismo independiente parece suponer una amenaza para el Gobierno de Putin, quien ha retomado sus ya familiares e inquietantes teorías de que sus críticos están financiados por los enemigos extranjeros del país.

Sociedad civil marginada

Entre los activistas rusos existen diferentes posiciones en lo relativo a la cooperación con las autoridades. Sergei Kovalev, antiguo preso político y primer Comisionado para los Derechos Humanos de Rusia tras el colapso soviético hace 20 años, por ejemplo, insiste en que una sociedad civil verdaderamente sólida desafiaría al actual Gobierno ruso exponiendo su total “ilegitimidad”. Por el contrario, se queja, la realidad es que muchos activistas se ven reducidos a trabajar marginalmente y a actuar como “cortesanos con astucia”.

Para Marina Pisklakova no hay nada marginal en sus esfuerzos por proteger a las mujeres rusas de la violencia doméstica. Tras crear una serie de refugios para mujeres que escapan del maltrato de sus parejas, acaba de lograr que se establezca el primer número de teléfono gratuito del país para denunciar este tipo de violencia.

También está volcada en convencer al Parlamento ruso de que criminalice la violencia doméstica, de forma que las mujeres no tengan que entablar acciones judiciales por su cuenta. “Las agencias gubernamentales nos aceptan como socio en igualdad de condiciones a la hora de responder a la violencia de género”, dice Pisklakova.

Algunos activistas arriesgan la vida para desempeñar su labor. En Chechenia han matado a investigadores por estar dispuestos a retar a las autoridades chechenas.

Primero fue la periodista Anna Politkóvskaya, muerta a tiros frente a su apartamento moscovita en 2006; más tarde, la activista pro derechos humanos Natalya Estemírova, secuestrada y asesinada en Chechenia en 2009.

Represión mortal

Denunciantes y abogados pro derechos humanos han sido asesinados; uno de ellos murió en la cárcel debido al maltrato y la posible conducta criminal de los oficiales. Los activistas que intentaban evitar la destrucción del bosque de Jimki en las afueras de Moscú fueron atacados en varias ocasiones, tanto por matones anónimos como por la Policía Local.

Un periodista del lugar, Mijail Beketov, se encuentra confinado en una silla de ruedas y sin habla tras recibir una atroz paliza.

Cuando las amenazas no son de muerte, pueden ser legales y destinadas a arruinar la reputación y las finanzas del acusado. Oleg Orlov, director de la organización pro derechos humanos más conocida de Rusia, Memorial, ha sido acusado por el gobernante checheno Ramzan Kadirov de difamación criminal.

A principios de este año resultó absuelto, pero se ha recurrido el veredicto. El periodista y crítico Artióm Troitsky, que lleva desde los tiempos soviéticos sacando sátiras de los poderosos, se enfrenta a una demanda de un funcionario del Kremlin por haberle llamado “caniche entrenado”.

A veces, la sociedad civil desempeña funciones que el Gobierno ruso no atiende debidamente. Natalya Voronitsina, una exfotógrafa actualmente postrada en cama con esclerosis múltiple progresiva, se dedicó a organizar la lucha contra el fuego durante los dramáticos incendios que asolaron el oeste de Rusia en 2010.

Desde su portátil en su apartamento de un barrio moscovita, enviaba voluntarios, provistos de sus propios equipamientos, a ubicaciones donde las brigadas locales de bomberos no estaban bien preparadas o eran incompetentes. “Los incendios demostraron a mucha gente que el Gobierno es impotente”, dijo Voronitsina. “Sólo el pueblo puede lograr algo”.

Irónicamente, la mayoría de los rusos saben muy poco sobre las actividades de su propia sociedad civil. Son escasos los periódicos rusos dispuestos a criticar el liderazgo del Kremlin y a informar sobre las actividades de los grupos pro derechos humanos, y sólo una o dos emisoras de radio en Moscú lo hacen.

Por otro lado, la televisión rusa permanece bajo un estricto control. “Los canales estatales de televisión son de hecho los órganos de relaciones públicas del Gobierno”, dice Leonid Parfenov, ex personalidad televisiva independiente a quien se ha mantenido alejado de los noticieros televisivos durante los últimos siete años.

Récord de cibernautas

La buena nueva es que Rusia tiene ahora más usuarios activos de internet que ningún otro país en Europa, y que Putin no controla las noticias a las que se pueden tener acceso de este modo. Una de las muchas razones por las que el partido en el Gobierno obtuvo muchos menos escaños de los previstos en las elecciones parlamentarias de este mes es el hecho de que el Kremlin ya no monopoliza el mensaje.

Algunos de los grandes portales web políticos independientes se cayeron durante las elecciones parlamentarias, lo cual hace temer que el Kremlin quizá no sea tan tolerante en el futuro con la libertad de expresión cibernética.

No obstante, montar una censura de internet a gran escala sería algo extremadamente caro (como han descubierto, por ejemplo, los chinos). Las libertades cibernéticas son un genio que a Putin le va a resultar muy difícil volver a meter dentro de la lámpara soviética.

Los reformistas rusos se lamentan de la pasividad de su pueblo desde que se plantearon las primeras ideas para reformar Rusia. “El Gobierno llevaba al pueblo de la mano y el pueblo se dejaba guiar a ciegas”, escribió el historiador Borís Chicherin en 1857. ”

A lo largo de la historia, el Gobierno nunca ha encontrado en el pueblo un obstáculo grave”. Pero cuando las manifestaciones callejeras arrasaron el país este mes, de repente da la impresión de que Vladímir Putin quizá sí haya encontrado un grave obstáculo en su propio pueblo.

Rusia: lo que dicen las encuestas

El Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR) prácticamente duplicó sus votos, pasando del 11,1 por ciento obtenido en el 2007 al 19,2, ganó bancas y se convirtió en la primera minoría de la Duma.

Los rusos mantienen el pulso con el régimen por el fraude electoral

Decenas de miles de personas marchan en Moscú para pedir la anulación de los resultados de los comicios

NATÀLIA BORONAT MOSCÚ 24/12/2011

Los rusos, decididos a no pasar por alto las irregularidades de las últimas elecciones, han salido de nuevo a las calles. Decenas de miles de ciudadanos -120.000 según los organizadores, 30.000 según la Policía y 56.000 según la agencia Ria Novosti-, se congregaron el sábado en la avenida Sájarov del centro de Moscú.

Esta ha sido la segunda manifestación de esa magnitud desde el final de la Unión Soviética y, como la primera, su razón de ser ha sido la exigencia de que se anulen los resultados de las legislativas del 4 de diciembre que los observadores y la oposición califican de “fraudulentas”.

Globos y cintas blancas en señal de transparencia electoral, banderas de las formaciones liberales, demócratas, comunistas y también ultranacionalistas, además de numerosísimos carteles burlándose del poder y, sobre todo, del primer ministro, Vladímir Putin, inundaron el centro de Moscú, así como de otras ciudades rusas en las que también hubo protestas.

La manifestación, convocada bajo el lema “A favor de unas elecciones limpias”, constituía una prueba para los organizadores, que tenían que demostrar ser capaces de mantener el pulso con el poder.

También debían afirmar su capacidad para canalizar el descontento popular que explotó tras las elecciones pero que se había ido gestando desde que el 24 de septiembre el presidente, Dmitri Medvédev, anunciara que “el próximo jefe del Kremlin” sería el actual primer ministro, Vladímir Putin.

La organización cifra en 120.000 la participación; la Policía, en 30.000

Cinco días después del 10 de diciembre, día de la primera protesta masiva en denuncia del fraude electoral, Putin faltó al respeto a los manifestantes durante el maratón televisivo en el que participa cada año. El primer ministro afirmó que muchos de ellos protestaban “por dinero”.

Después se mofó fingiendo confundir con preservativos las cintas blancas que llevan en el pecho y alertó de que las protestas podrían desestabilizar el país.

Además, las reformas políticas prometidas por Medvédev durante su discurso del jueves pasado no han contentando a los manifestantes. El escritor Boris Akunin, uno de los organizadores de las protestas, las calificó de “promesas confusas”.

El sábado, Akunin alertó de que, ante la negativa del poder a atender las exigencias de la ciudadanía, a los rusos les espera “un año difícil pero interesante”, que será “su año”.

Los organizadores confiaban en que las declaraciones de Putin y las vagas promesas de Medvédev contribuirían a que la expresión del descontento popular no se quedara en una manifestación aislada, la que tuvo lugar el 10 de diciembre.

La protesta del sábado confirmó sus esperanzas; a pesar del frío y la proximidad de las vacaciones de Año Nuevo, los ciudadanos salieron de nuevo a la calle a reivindicar sus derechos políticos.

Además, conocidos políticos, como el exministro de Finanzas Alexei Kudrin, y el multimillonario Mijaíl Prójorov (que aspira presentarse a los comicios presidenciales de marzo) se sumaron a la manifestación. El expresidente soviético, Mijaíl Gorbachov, no participó pero expresó su apoyo a los manifestantes.

“Estamos aquí para demostrar al poder que existimos”, dice
un manifestante

El exministro Kudrin, que formó parte del equipo de Putin, clamó: “Hay que aplicar el código penal a los responsables de las falsificaciones y Chúrov (jefe de la Comisión Electoral Central) tiene que dimitir”. Kudrin añadió: “Las elecciones del 4 de marzo tienen que tener lugar en unas condiciones nuevas, y si no… la revolución”.

El deseo de honestidad

Leonid Parfiónov, conocido crítico periodista televisivo, participó en el mitin a través de una videoconferencia y recordó que “el retorno de Putin solo puede conducir al estancamiento”. Parfiónov clamó que los que salieron a la calle “no son opositores, sino el pueblo que reivindica la honestidad”.

A los manifestantes les unía su rechazo a la política de Putin y el fraude

Otras personalidades del mundo político y cultural ruso y representantes de la sociedad civil intervinieron en la protesta, que duró unas tres horas y que concluyó con una resolución que exige la anulación de los resultados de las elecciones legislativas y la dimisión de Chúrov.

También que se castigue a los responsables del fraude, la convocatoria de nuevas elecciones y la liberación de los presos políticos.

A los manifestantes les unía su rechazo a la política de Putin y el fraude electoral, pero las divergencias entre ellos se hicieron evidentes con los silbidos con que mucha gente recibió ciertas intervenciones como la del ultranacionalista Vladímir Ermoláyev o la del exvice-primer ministro Borís Nemtsov,.

Para veteranos como Liudmila Dobrolíubova, una jubilada conocida por la originalidad de sus carteles que sostiene con una muleta, los manifestantes sólo pararán “cuando se cumplan todas las exigencias presentadas y se convoquen unas nuevas elecciones”.

Sin embargo, Vadim y su grupo de amigos biólogos de 30 años, tenían claro que “los resultados electorales no se anularán nunca”, pero también que ellos se manifiestan “para demostrar al poder que existen” y “para contribuir a la creación de la sociedad civil”.

PUBLICO.ES

Internacional | Juan Gelman-Página 12/Tercera Información | 23-12-2011
El estrépito de las persistentes manifestaciones por el presunto y aun probable fraude de las elecciones legislativas que tuvieron lugar en Rusia el 4 de diciembre ha marginado a la casi desaparición a un hecho pasmoso:el Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR) prácticamente duplicó sus votos, pasando del 11,1 por ciento obtenido en el 2007 al 19,2, ganó bancas y se convirtió en el primer partido de la oposición de la Duma. Y no con ayuda oficial.Guennady Zyuganov, candidato presidencial del PCFR para los comicios de marzo próximo, señaló que “este país nunca presenció elecciones tan sucias” y denunció que la policía sacó a golpes a varios fiscales de mesa de su partido que terminaron en un hospital. Se jactó del triunfo de una formación política que sigue agitando banderas rojas y preside sus reuniones con un busto de Lenin.Aunque esto no significa que estén volviendo los tiempos del gulag, la explicación de este fenómeno convoca preguntas varias.Algunos analistas consideran que el PCFR sacó provecho del voto de castigo propinado al gobierno Putin.Tal vez haya otras razones. Un estudio que la Princeton Survey Resarch Associates International llevó a cabo durante marzo/abril en la poderosa Ucrania, la débil Lituania y Rusia misma indica que buena parte de la ciudadanía de esos países ex soviéticos ha perdido sus ilusiones en el sistema capitalista y pluripartidista imperante desde que el Protocolo de Alma Ata se convirtiera en el acta oficial de defunción de la URSS.

Se firmó el 21 de diciembre de 1991 y dos décadas bastaron para que el pesimismo invadiera altas esperanzas.

Los datos del estudio, elaborado en el marco del Pew Research Center de Washington, se comparan con los de las encuestas que el Times Mirror Center realizó en los tres países en 1991, cuando mayorías compactas recibieron el cambio de régimen con optimismo manifiesto.

Sólo un 35 por ciento de ucranianos y alrededor de la mitad de los rusos y lituanos están conformes hoy con el pluripartidismo: 20 años antes era aprobado por el 72 por ciento, el 61 y el 75, respectivamente (//pewcenter.org, 5-12-11). Es significativo que el mayor grado de desaprobación se registre entre las poblaciones rurales.

Una mayoría aplastante se muestra insatisfecha con el funcionamiento de la democracia en los tres países estudiados: el 81 por ciento en Ucrania (contra un 13 por ciento satisfecho), el 72 en Lituania (contra el 25) y el 63 en Rusia (contra el 27). Es una tendencia creciente aun comparada con datos del año 2009.

Pocos creen que “casi todos los funcionarios elegidos toman en cuenta lo que piensa gente como yo” y menos que el Estado se ocupa de beneficiar al pueblo. Lo cual se percibe con claridad en las opiniones sobre las políticas económicas en práctica después de la implosión de la URSS.

“¿Quién se ha beneficiado con los cambios producidos desde 1991?” es una pregunta de la investigación que recibe contestaciones elocuentes.

En Ucrania: el 95 por ciento opina que los políticos son los más favorecidos; el 76, los empresarios; sólo un 11, el ciudadano de a pie. Los respectivos porcentajes en Lituania: 91, 78 y 20. Y en Rusia: 82, 80, 26.

La visión generalizada es que la sustitución de un sistema por otro ha sido más negativa que positiva y se observa una mayor concentración de la riqueza: el 10 por ciento más pobre de la población de Rusia accede al 1,9 por ciento del PIB, el 10 por ciento más rico, al 30,4, según las últimas cifras disponibles, del año 2007 (www.indexmundi.com, 11-3-11).

El visitante de Moscú puede encontrarse a las 6 de la tarde de una jornada laboral en una ciudad tan atiborrada de vehículos como México, o casi. Abundan los Bentley, Alfa Romeo, Ferrari, Porsche y otros coches de lujo, pero no muchos pueden comprarlos. El apoyo a la economía de mercado descendió del 76 al 45 por ciento en Lituania, del 52 al 34 en Ucrania y del 54 al 42 en Rusia.

El nivel de vida decayó un 82 por ciento y la aplicación de la ley, un 79, dicen los ucranianos; 61 y 61 los rusos y 56 y 55 los lituanos, respectivamente. Según los entrevistados, la relación entre los grupos étnicos, la moral pública, los valores familiares y espirituales, la solidaridad, así como el sentimiento de orgullo nacional, empeoraron. El descontento que se ha hecho público en las manifestaciones contra Putin está cargado de más exigencias que la sola limpieza electoral.

La situación alimenta rememoraciones autoritarias. En 1991, el 79 por ciento de los lituanos, el 57 de los ucranianos y el 51 de los rusos manifestaron que un gobierno democrático resolvería los problemas de su país mejor que “un hombre fuerte”. Esos porcentajes cayeron al 52 por ciento, 32 y 30, respectivamente. Hoy declaran que una economía próspera es más importante que un gobierno democrático. Por fin Rusia se está convirtiendo en un país verdaderamente capitalista.

Rusia: Putin acusa a Clinton de motivar y financiar a opositores que rechazan resultados de elecciones

El primer ministro de Rusia denunció que Hillary Clinton motiva y financia a los manifestantes que rechazan los resultados de las elecciones parlamentarias, donde triunfó el partido gobernante Rusia Unida (RU)

Internacional | AVN/AP | 15-12-2011
El premier indicó que la funcionaria estadounidense, el calificar los comicios legislativos como amañados, “hizo un gesto” a los grupos opositores, reseñó la agencia AP.El martes pasado, Clintos declaró que las elecciones en Rusia “no fueron libres ni justas”, y que los ciudadanos “merecen una investigación completa del fraude electoral y la manipulación”.“Vieron este gesto y con el respaldo del departamento de Estado de Estados Unidos comenzaron a trabajar activamente”, expresó Putin, en referencia a los opositores.El primer ministro ruso, que se perfila como el próximo presidente del país, manifestó que Washington está gastando “centenares de millones” de dólares para influir en la política interna rusa, con el objetivo de desestabilizar a una de las potencias mundiales.Putin manifestó que en su país “nadie quiere el caos”, pero que los organizadores de las protestas actúan “según un guión conocido”.El primer ministro recordó a la oposición que tiene todo el derecho a expresarse, aunque si violan las leyes “las fuerzas del orden están destinadas frenar cualquier acto” ilegal.

Cerca de 110 millones de ciudadanos rusos estuvieron habilitados para votar y elegir a los 450 miembros de la Duma, la cámara baja del Parlamento.

De acuerdo con los últimos datos oficiales, RU consiguió 238 de los 450 escaños del Congreso, con casi 15 millones de votos menos que hace cuatro años mientras que el Partido Comunista ruso ocupó el 2do lugar con el 19,16% de la votación.

Por esta razón, el partido gobernante tendrá 77 diputados menos que en el período anterior

TERCERAINFORMACION.ES

MANIFESTACIONES EN RUSIA

Gorbachov se implica en la revuelta social y pide la dimisión de Putin

“Dos períodos como presidente, uno como primer ministro, son tres períodos, es ya suficiente”, aseguró el último presidente de la Unión Soviética

Internacional | 24/12/2011 –

Moscú (DPA).- El Premio Nobel de la Paz y ex líder de la Unión Soviética Mijail Gorbachov reclamó hoy la renuncia del primer ministro ruso, Vladimir Putin, en una nueva jornada de protestas contra los resultados de las recientes elecciones parlamentarias.

“Dos períodos como presidente, un período como jefe de gobierno (primer ministro), son en realidad tres períodos de gobierno, es ya suficiente”, dijo Gorbachov este sábado por la noche en una entrevista con la radio Echo Moskvi.

“Le aconsejaría a Vladimir Vladimirovich (Putin) que se vaya de inmediato”, agregó Gorbachov. Con 80 años y poco poder en la Rusia actual, Gorbachov rompió con sus declaraciones un tabú en la sociedad rusa, ya que hasta ahora ningún ex presidente había pedido la renuncia del gobernante de turno.

Sus declaraciones ocurren en una jornada en la que decenas de miles de personas se volcaron nuevamente a las calles de Moscú y otras ciudades rusas para protestar contra el resultado de las elecciones parlamentarias del 4 de diciembre y exigir por primera vez la renuncia de Putin.

“Rusia sin Putin”, dijo el ex campeón mundial de ajedrez y opositor al Kremlin, Gari Kasparov, uno de los oradores de la protesta con el lema: “Por elecciones libres”.

Según datos de los organizadores, sólo en Moscú más de 100.000 personas salieron a las calles, en una de las protesta más masivas desde la llegada de Putin al poder hace más de diez años.

Putin será uno de los candidatos en las elecciones presidenciales del 4 de marzo, en las que intentará volver a gobernar el Kremlin como lo hizo entre 2000 y 2008.

LAVANGUARDIA.COM

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