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Para dar y tomar

La gran diferencia entre la riqueza del norte y la pobreza del sur está en la distribución de la tierra.


La gran diferencia entre la riqueza del norte y la pobreza del sur

están en la distribución de la tierra. A propósito del conde de Salvatierra.

Una de las pocas cosas en las que poca gente cae cuando habla de las grandes diferencias que hay entre el norte y el
sur es en como está distribuida la tierra en ambos lados.

Si se fija uno verá que en cuanto la tierra se encuentra en menos manos mayor es la
pobreza de la población en el territorio que lo habita.

Esto mismo se pude comprobar en España donde las zonas más ricas son las del norte
donde abundan los minifundios en contraposición a las dos Castillas y Andalucía donde predominan los latifundios.

Es más fácil ser emprendedor si cuentas con una base y el suelo te la dá. Y es más
fácil que un banco te avale en una nueva aventura si cuentas con tierras que te avalen.

Partiendo de estos dos supuestos es fácil comprender el porqué hay más emprendedores
en el norte y que aparente ser más trabajadora ya que lo hace en general por su propio negocio y no como en el sur donde la gente está condenada a trabajar para otro y en la mayor parte de las
veces en condiciones laborales precarias.

Cosa también que no sucede en el norte donde los salarios y condiciones doblan las del
sur con lo cual los trabajadores están mucho más incentivados. Esos mismos andaluces que tanto critican los catalanes son los mismos que levantaron Cataluña en los años 60 y
70.

Por todo esto creo que es necesaria en estos territorios una reforma agraria urgente
que devuelva al pueblo la mayor parte de las tierras sustraídas al mismo en los siglos anteriores ya que sería una manera muy fuerte de crear nuevas empresas que darán empleos y aumentarán la
riqueza en esas comunidades que más lo necesitan por ser las más pobres.

Si esto se hiciera, ya veríamos cuales son las regiones y ricas. Tanto aquí como en el
cono sur del planeta donde los grandes hacendados no sólo coartan posibilidades de crecimiento a la mayor parte de la población sino que se aprovechan de ello para tenerla medios esclavizada.

ARMAK de ODELOT


Reforma agraria por Wikipedia

Manifestación de la Vía Campesina en favor de la Reforma Agraria, el 8 de junio de 2004, en Jakarta,Indonesia.

Reforma agraria, es el conjunto de medidas políticas, económicas, sociales y legislativas cuyo fin es modificar la estructura de la propiedad y producción de la tierra.

Las reformas agrarias buscan solucionar dos problemas interrelacionados, la concentración de la propiedad de la tierra en pocos dueños (latifundismo) y la baja productividad agrícola debido al no empleo de tecnologías o a la especulación con los precios de la tierra que impide o desestima su uso productivo.

Las formas de cambiar la tenencia de la tierra son por medio de la expropiación de la tierra sin indemnización o mediante algún mecanismo de compensación a los antiguos propietarios.

Generalmente los resultados sociales son la creación de una clase de pequeños y medianos agricultores que desplazan la hegemonía de los latifundistas.

LATIFUNDIOS

Un latifundio es una explotación agraria de grandes dimensiones, caracterizada además por un uso ineficiente de l

os recursos disponibles. La extensión necesaria para considerar una explotación latifundista depende del contexto: en

Europa un latifundio puede tener algunos cientos de hectáreas.

En Latinoaméricapuede superar fácilmente las diez mil.

Aparte de la extensión, existen otros elementos característicos de lo que se conoce como latifundismo: bajos rendimientos

unitarios, utilización de la tierra por debajo de su nivel de máxima explotación, baja capitalización, bajo nivel tecnológico,

mano de obra empleada en condiciones precarias y, en consecuencia, con bajo nivel de vida.

El latifundismo ha sido tradicionalmente una fuente de inestabilidad social, asociada a la existencia de grandes masas

de campesinos sin tierras.

Para solucionar los problemas originados por los latifundios, se han probado diversas fórmulas, dependientes del tipo

de gobierno en el que se encontraban: desde el cambio de estructura de la propiedad (reforma agraria), con expropiaciones

incluidas, hasta la modernización de la explotación (agricultura de mercado).

Minifundio

Cultivos en minifundio.

Minifundio es una finca rústica de extensión tan reducida que dificulta su explotación.

Más que con el concepto de parcela (terreno agrario dentro de una linde) o con el de propiedad agraria

(totalidad de parcelas pertenecientes al mismo propietario), se relaciona

con el de explotación agraria (parcelas explotadas por el mismo responsable de gestión, sea o no su propietario).

La extensión mínima de una explotación para permitir una gestión adecuada es diferente según la calidad de la tierra,

el cultivo, el trabajo, el capital y las técnicas utilizadas, y el espacio geográfico en el que se encuentre.

En España suele utilizarse la cifra de 10 hectáreas, que puede ser una cifra indicativa para que una explotación cerealista

de secano en la Meseta Central sea considerada pequeña; pero no lo sería para una huerta valenciana, que con ese tamaño

es perfectamente rentable (una explotación de más de 100 ha. sería considerada un latifundio, siendo las demás

una explotación media).1

En otras zonas del mundo o para otras fuentes, la cifra puede ser diferente: en América o Australia, sobre todo en zonas

poco pobladas con una mayor tendencia a la agricultura y la ganadería extensiva, puede utilizarse la cifra de 30 ha.;

en el sureste de Asia, con una tradición de agricultura intensiva (como la ricicultura fuertemente irrigada en zonas

superpobladas), puede utilizarse la cifra de 2 ha.2

Un minifundio tiene, por definición, unas dimensiones tan reducidas que impiden al agricultor obtener una producción

suficiente para ser comercializada, obligando al autoconsumo y la agricultura de subsistencia, e impidiendo al campesino

obtener ingresos monetarios suficientes. El minifundismo, junto con el latifundio, es una de las principales causas de

la emigración rural a la ciudad en busca de trabajo.

El minifundio se crea en los regímenes de herencia en los que el terrateniente divide su propiedad a partes iguales entre

sus hijos, resultando así pedazos de terreno progresivamente más pequeños, hasta que la renta insuficiente los obliga a

vender las tierras que les queda y emigrar.

El minifundio es muy común en el norte de España, en especial en Galicia, cuyos emigrantes se han repartido por gran

parte del mundo.

Aunque suele coincidir con ella, no es estrictamente sinónimo del concepto de pequeña propiedad, dado que una explotación

agraria podría componerse de varias pequeñas propiedades hasta alcanzar un tamaño suficiente.

Más frecuente aún es que una gran propiedad se arriende a muchos campesinos individuales en explotaciones muy pequeñas

que no tienen un tamaño suficiente, con lo que se forman verdaderos minifundios.

TEMA 10

ESTRUCTURA ECONÓMICA AGRARIA ESPAÑOLA

El Sector Agrario en el Producto Nacional Bruto

El PIB, como sabemos es igual al PNB menos la producción nacional situada en el extranjero más la producción

extranjera situada en el territorio nacional.

Podemos observar, como España se ha ido industrializando e incorporando al desarrollo, ya habíamos dicho una

de las caracte rísticas más destacadas de los países desarrollados era que, porcentualmente hablando, la aportación

del Sector Primario al global del PIB era escasa y cada vez menor, ello no quiere decir que en términos absolutos dicha

aportación no aumente.

Así, en los países de nuestro entorno la aportación del sector agrario al PIB es en ocasiones menor; por ejemplo, en EEUU,

Alemania, el Reino Unido o Francia apenas es del 2-3%, mientras que en países tercermundistas puede llegar a ser del

30 ó 40%.

La Producción Final Agraria v su estructura

La Producción Total Agraria (PTA), es el conjunto total de bienes y servicios producidos en el sector agrario en un período

de tiempo dado, normalmente 1 año. Los bienes y servicios producidos en los subsectores agrícola, ganadero y forestal,

que son nuevamente utilizados en otro proceso productivo, constituyen el Reempleo, que habrá que detraer de la PTA

para obtener la Producción Final Agraria (PFA).

La estructura de la PFA comprenderá, por tanto los subsectores agrícola, ganadero y forestal, además de las Mejoras por

Cuenta Propia que serán las inversiones financiadas directamente por los agricultores; vamos a ver la evolución que han

llevado los tres subsectores, en cuanto a su peso específico relativo en cuanto a la aportación a la PFA .

Las aportaciones han sido casi invariables, las características más acusadas son las siguientes: por un lado la escasa

aportación del subsector forestal a todo el conjunto del sector primario, y en segundo lugar que España es el único país

de toda la UE donde la aportación del subsector agrícola pesa más en el conjunto de la PFA que la del subsector ganadero.

Idea fisiográfica de España

Todas las economías se asientan sobre una base o medio natural, lo que constituye la Infraestructura en términos de

posición geográfica, recursos naturales, clima, etc. pudiéndose considerar como sinónimo de habitat. La diferencia

entre los conceptos de Estructura e Infraestructura está en la intervención del hombre; las estructuras son creaciones

humanas y como tales el hombre puede intervenir decisivamente en su modificación.

Por contra, la Infraestructura es algo que nos viene dado, donde la intervención del hombre no puede modificarla, al

menos a corto plazo; a largo plazo sí puede influir en algunos elementos, pensemos en la fertilidad del suelo y el abonado

por ejemplo, pero en otros no influye para nada: orografía, pluviometría, etc.

Así que pasamos a revisar brevemente la Infraestructura de España para intentar comprender con mayor facilidad su

estructura agraria.

En contra de la opinión de los Deterministas, lo primero que se puede afirmar es que el medio no determina al hombre,

aunque si lo condiciona. Esto es así porque sino, y siguiendo la idea determinista, una colectividad estaría condenada

por su medio, más o menos hostil, a ser rica o pobre irremediablemente; ejemplos hay de forma abundante que contradicen

esa opinión:

Suiza, el país más montañoso de Europa o Japón un país sin petróleo, sin hierro, sin superficie cultivable; Holanda un país

con un medio desfavorable que hubo que modificar o Suecia un país extremadamente frío, es decir, todos ellos con una

infraestructura desfavorable y sin embargo, a la cabeza del desarrollo económico mundial.

En cuanto a la Península Ibérica:

1.- Es una elevación de un terreno antiguo e inclinado hacia el Oeste con la Cordillera Cantabria, que tiene unos 400-500

millones de años y en cuyos bordes está la producción de carbón.

2.- Pegado al anterior se encuentra otro macizo antiguo con suelos ácidos.

3.- Ello se completa o se rellena en una época más moderna con la zona del Valle del Ebro, y se separa del resto por la Cordillera

Ibérica.

4.- Después aparece el Valle del Guadalquivir.

5.- En el Terciario se levantan dos cadenas: la Pirenaica y la Penibética, levantándose el Sistema Central debido al movimiento

Alpino.

Todo ello va a determinar el clima: los frentes no se forman en el Mediterráneo, y si nos van a afectar los frentes Atlánticos.

Los frentes del Norte tropiezan con la cordillera Cantábrica, precipitando allí, lo que a origen o la cubierta herbácea del Norte

de España.

Los frentes que entran por Portugal paralelos a las cordilleras podrían llegar al centro de la península y precipitar allí,

pero tropiezan con el famoso Anticiclón de las Azores, desplazándose hacia el Norte.

En cuanto a nuestra orografía es montañosa, somos el segundo país más montañoso de Europa tras Suiza, si vamos de Madrid

a Francia en tren atravesaremos tres cordilleras y si se viene de Paris a Madrid, no se atraviesa ni un túnel hasta llegar a los

Pirineos, la consecuencia más inmediata es que los ferrocarriles franceses son más rápidos.

Siguiendo con la comparación con Francia, por ser un país similar al nuestro en cuanto a extensión (550.000 Km2 Francia

por 500.000 Km2 España; Francia sería como España sólo que con dos Extremaduras), se ha hecho un estudio y así mediante

mas condiciones climáticas estandarizadas y sin que actuase la mano del hombre Francia tendría 511.000 km2 de tierra

cultivable y España apenas 250.000 km2, o lo que es lo mismo una Ha de tierra francesa equivale a 2-2’5 Ha de suelo español

cultivable, la consecuencia es que se debe invertir el doble para producir lo mismo.

Todo ello condiciona, que no determina, el que existan zonas con mejor aprovechamiento hacia ciertos productos, que son las

regiones agrarias.

Regiones Agrarias: principales orientaciones productivas

Estas regiones no tienen absolutamente nada que ver con las divisiones administrativas en provincias o Comunidades

Autónomas que son puramente artificia les; es más, cualquier división es artificial, tomado el criterio que se tome:

Agronómico, Histórico, de Economía General, Lingüístico, etc.; de tal forma que si variamos de criterio las delimitaciones

que haríamos serían diferentes.

Así, siguiendo un criterio básicamente climático, podemos distinguir:

1.- España lluviosa con precipitaciones sobre los 1000 mm anuales al Norte y al Oeste, aproximadamente la 1/4 parte de la

península. Análogo por tanto a la denominada Europa Verde, con mayor densidad ganadera, sobre todo vacuno por esas

actitudes propias.

2.- Las 3/4 partes restantes constituyen la España Seca que constituye de por sí una basta región agraria donde se distinguen:

A.- Las dos Mesetas con subregiones: Cuencas de los ríos Duero, Tajo y Guadiana. Caracterizada por fríos intensos en invierno y

calor tórrido en verano (clima continental), con lluvias escasas y concentradas en el tiempo en la primavera y el otoño, esto da

lugar a una tierra favorable al cereal, que en estas condiciones precisa acumular agua y Nitrógeno, por ello habrá que practicar

el Barbecho, es decir, un sistema agrario en el que sólo la mitad de la tierra está en producción. Para obviar el problema de que

la mitad de la tierra está improductiva, al hombre se le ocurre una cosa, meter a la oveja que es capaz de aprovechar en estas

tierras improductivas los residuos y la flora espontánea; es decir, el animal es capaz de elevar el producto bruto de la empresa

agraria, al tiempo que existen vides y olivos que son producciones que sobreviven en condiciones climáticas muy desfavorables

y de falta de agua. Así, cereal, vid, olivo y oveja constituyen en su conjunto el sistema agrario del secano español, sistema que

está en crisis, consecuencia lógica de la crisis de sus producciones.

B.- El Valle del Ebro y su zona de influencia. Si los frentes pueden atravesar el famoso Anticiclón de los Azores, se encuentran

con una nueva barrera, el Sistema Ibérico, donde descargarán, la conclusión es que ésta es una zona de la España Seca donde

todavía llueve menos. Ejemplo: Monegros, Cabo de Gata, Almería. El sistema agrario, en buena lógica, se repite e incluso en

aquellas zonas áridas, de serranía y semidesérticas, la cabra constituye, prácticamente, el único aprovechamiento posible.

C.- Zona de elevada luminosidad, donde existe agua procedente de regadíos, es la región Levantina, donde el sistema agrario

cambia substancialmente aprovechándo se el suelo para productos agrícolas con rendimientos más elevados: Hortofrutícolas.

Grado de parcelación del suelo: Latifundio v Minifundio

La tendencia general es a un ligero aumento de las tierras no labradas en detrimento de las labradas que constituyen un 59%

del total; dicha tendencia es debida al anteriormente mencionado proceso de industrialización con la consiguiente

recalificación de tierras e invasión urbana del terreno rústico, también hay que tener en cuenta que los costes de producción

han aumentado, con lo cual las tierras poco rentables y de bajo rendimiento han dejado de ser cultivadas.

Además el censo define la Superficie Agraria Utilizable (SAU) como la suma de tierras labradas más aquéllas dedicadas a

prados, praderas y pastizales.

En cuanto al número de explotaciones, el censo habla de 2.300.000, las cuales, por el tamaño de su superficie se pueden

clasificar en:

– El 50% son explotaciones de pequeño tamaño, menores de 3 Ha, que en conjunto suponen el 30% de la superficie agraria total.

– El 47% son explotaciones de mediano tamaño, entre 3 y 30 Ha, que en conjunto suponen el 25% de la superficie agraria total.

– El 3% son explotaciones grandes, con más de 30 Ha, pero que en conjunto suponen el 45% de la superficie agraria total.

Así, se observa como la configuración territorial de España se caracteriza por la dualidad minifundio/latifundio (el 75% de

las explotaciones son grandes o pequeñas), dicha dualidad tiene su raíz histórica en los siguientes hechos:

– Minifundio: En los albores de la Reconquista cuando los cristianos ocupaban una estrecha franja de terreno al Norte de la

cuenca del Duero; la multiplicación de población con el consiguiente aumento de la densidad poblacional hace que la tierra

se fragmen La tendencia general es a un ligero aumento de las tierras no labradas en detrimento de las labradas que

constituyen un 59% del total; dicha tendencia es debida al anteriormente mencionado proceso de industrialización con

la consiguiente recalificación de tierras e invasión urbana del terreno rústico, también hay que tener en cuenta que los

costes de producción han aumentado, con lo cual las tierras poco rentables y de bajo rendimiento han dejado de ser cultivadas.

Además el censo define la Superficie Agraria Utilizable (SAU) como la suma de tierras labradas más aquéllas dedicadas a

prados, praderas y pastizales.

En cuanto al número de explotaciones, el censo habla de 2.300.000, las cuales, por el tamaño de su superficie se pueden clasificar en:

– El 50% son explotaciones de pequeño tamaño, menores de 3 Ha, que en conjunto suponen el 30% de la superficie agraria total.

– El 47% son explotaciones de mediano tamaño, entre 3 y 30 Ha, que en conjunto suponen el 25% de la superficie agraria total.

– El 3% son explotaciones grandes, con más de 30 Ha, pero que en conjunto suponen el 45% de la superficie agraria total.

Así, se observa como la configuración territorial de España se caracteriza por la dualidad minifundio/latifundio

(el 75% de las explotaciones son grandes o pequeñas), dicha dualidad tiene su raíz histórica en los siguientes hechos:

– Minifundio: En los albores de la Reconquista cuando los cristianos ocupaban una estrecha franja de terreno al Norte de la

cuenca del Duero; la multiplicación de población con el consiguiente aumento de la densidad poblacional hace que la tierra se fragmente sucesivamente.

 

– Latifundio: Su origen está en las prebendas de tierras dadas a los legionarios romanos, a la Iglesia y a los nobles;

posteriormente el período de desamortización (1812-1868), donde lo más peculiar es la desamortización de Mendizábal

(1834-1843), lejos de solucionarlo contribuye a agravar el problema, ya que las tierras propiedad de la Iglesia que se sacan

a subasta, son compradas por los nobles.

Esta configuración territorial se constituye como un problema que va a condicionar seriamente la estructura agraria española.

El Minifundio viene caracterizado por la atomización de la producción y la diversificación de la oferta; hemos visto ya como se trata de fincas rústicas que por su pequeña extensión ven seriamente perjudicada su rentabilidad. Entre los inconve nientes se pueden citar:

1.- Aumento del tiempo de improductividad, que viene dado por el tiempo que tarda el agricultor en cambiar de parcela.

2.- Pérdida de superficie agraria utilizable debido a los muchos linderos existentes.

3.- Impide la mecanización e intensificación de muchos cultivos, con lo cual disminuyen sensiblemente los rendimientos

productivos y de la mano de obra.

Las zonas minifundistas se ubican fundamentalmente en el Norte: Cornisa Cantábrica (sobre todo Galicia) y la parte noroeste

de Castilla-León.

En 1953 se hizo el primer intento para paliar este problema, poniéndose en marcha el Servicio de Concentración Parcelaria,

a través del cual se intentaba concentrar todas las parcelas de los agricultores en una sola de una extensión similar a la suma

de todas ellas, ello originó una gran polémica, y a pesar de que en amplias áreas de nuestra geografía se realizó una gran labor,

ésta no se llegó a culminar con lo que el problema sigue latente; sin embargo, la tendencia actual es a una reducción del número

de parcelas/explotación debido a la intensificación de la compraventa.

El Latifundio consiste justamente en lo contrario, se trata de explotaciones de gran superficie, generalmente concentrada en

una única parcela; los problemas que ello acarrea se pueden resumir en los siguientes:

1.- Poca predisposición de los dueños a la realización de reformas.

2.- Los beneficios de las explotaciones raramente son reinvertidas, por los terratenientes, en la zona rural, lo que provoca

una progresiva descapitalización del campo.

3.- Las explotaciones suelen dedicarse a monocultivos, que conllevan dan lugar al problema del paro estacional agrario.

4.- Los rendimientos, debido a lo anterior, son mucho menores con relación a lo que cabría esperar.

En conclusión, el número de explotaciones en el último censo agrario ha disminuido y se espera que el próximo (todavía no

publicado) de 1992, confirme esta tendencia; a pesar de lo cual se puede hablar de una gran atomización en cuanto a

explotaciones y diversificación de la oferta agraria en general. La superficie media/explotación ha aumentado, pasando

de 16,5 Ha en el censo de 1962 a 19,2 Ha en el censo de 1982, sin embargo, nos movemos, en general, entre el minifundismo

al Norte y el latifundismo al Sur, casi sin términos medios.

Tipos de tenencia de la Tierra

El Régimen de tenencia de la tierra es la forma jurídica bajo la cual actúa el empresario en la explotación agraria, poniendo

de manifiesto la naturaleza del derecho subjetivo que el titular de explotación tiene sobre las tierras que la constituyen. 

Se consideran los siguientes regímenes: propiedad, arrendamiento, aparcería, comunal y otros regímenes.

El derecho subjetivo puede ser pleno como en el caso de la propiedad, o bien limitado, como en el arrendamiento, aparcería,

enfiteusis, rabassa, etc.

1.- Propiedad. Son aquellas tierras sobre las que el empresario tiene derecho de propiedad, con título escrito o sin él, y las que

han sido explotadas pacífica e ininterrumpidamente por el empresario durante 30 ó más años sin pago de renta.

También se incluyen aquí los usufructos de la tierra y se excluyen las cedidas a terceros y las comunales entregadas en suertes.

 Caracterizada porque en este régimen de tenencia se suele dar la unión de las tres personas económicas: propietario fundiario,

empresario y obrero agrario.

2.- Arrendamiento. En este caso el empresario disfruta de los aprovechamientos de la misma mediante el pago de un canon o

renta, ya sea en metálico, en especie o en ambas cosas a la vez, independientemente de los resultados económicos de la

explotación. Este régimen está caracterizado por la escisión entre la propiedad de la tierra y la empresa agraria; las personas

económicas propietario fundiario y empresario (y/o obrero agrario) residen en dos personas físicas o jurídicas distintas.

Esta escisión tiene la ventaja de que, cuando el propietario del fundo no tiene la voluntad o la ¡dea de hacerse empresario agrario,

puede transferir la gestión del mismo a una persona que reúna los requisitos necesarios.

Por otro lado, presenta la desventaja en el sentido de que no existirá un gran interés en conservar y mejorar el capital fundiario.

3.- Aparcería. Son aquellas tierras, propiedad de una tercera persona, cedidas temporalmente al aparcero mediante el pago de

un tanto por ciento del producto obtenido o su equivalente en efectivo. La cuantía de dicha parte depende de las condiciones

locales, del tipo de empresa y de la aportación del propietario, considerándose, a efectos censales, al aparcero como empresario.

Es una forma de cogestión empresarial, caracterizada por la participación del agricultor y del propietario en la gestión de la

empresa y de sus medios de producción, entre ellos la tierra. Si la división de los productos y de los gastos es en dos partes,

se denomina Medianería. Tiene la ventaja sobre el arrendamiento de que, el agricultor ya si se va a preocupar de la mejora y

conservación del fundo.

4.- Comunal. En este régimen se incluyen las tierras explotadas por un empresario perteneciente al ente comunal, que le han

sido otorgadas esas tierras en suertes, de tal forma que sólo puede utilizarlas él y sin ningún coste, sin embargo, las tierras

comunales aprovechadas indiscriminadamente por los vecinos (pastos, leñas, etc.), no se incluyen en este régimen.

5.- Oíros Regímenes: Tierras explotadas gratuitamente. Fideicomiso, que es una disposición testamentaria o un acto Ínter vivos 

por el cual el testador, o quien desea separarse de la administración de sus bienes confía su patrimonio, o parte de él, a otra

persona para que lo administre y lo transmita en su día a terceros.

Foros son contratos por los cuales una persona cede a otra (ordinariamente por tres generaciones) el dominio útil de la tierra

mediante el pago de un cierto canon; los foreros, a su vez, pueden ceder parte de la tierra (subforo), generándose así una fuerte

atomización de la explotación agraria, fue un tipo de contrato muy normal en Galicia.

Rabassa, es un régimen que hace referencia exclusivamente a las explotaciones de viñedos en Cataluña, que eran explotados

por los aparceros que habían plantado las viñas, hasta la muerte de su primera plantación (de ahí su nombre completo:

Rabassa Moría).

Enfiteusis; esta institución que fue regulada y definida de modo inconfundible por el Código Justiniano, tiene orígenes diversos

y remotos. Estos se encuentran en el mundo greco-oriental, mientras que en el mundo romano se pueden encontrar instituciones

afines a ella. Se trataba de un contrato perpetuo o de larguísima duración entre propietario y agricultor, que se refería a terrenos

incultos o de escasa producción y que llevaba consigo, por parte del agricultor, la obligación de mejorarlos y pagar un canon

anual fijo, generalmente bajo en relación con la naturaleza de la tierra concedida, por otro lado, el enfiteuta tenía derecho al

pleno disfrute sobre el fundo; podía disponer de sus propios derechos enajenándolos, transmitiéndolos por sucesión,

hipotecándolos, siempre que pagara un canon cada vez que hacía algo similar.

ELRINCONDELVAGO

España Tabla de contenidos

Visto en términos de masa de la tierra, España es uno de los mayores países de Europa Occidental, y ocupa el segundo lugar

en cuanto a su altura, después de Suiza. Una gran parte del país es semiárido, con temperaturas que van desde extremadamente

frío en el invierno para abrasador en el verano. Las precipitaciones, que es a menudo insuficiente, tiende a concentrarse en dos

períodos generalmente breves durante el año. Sequías de verano se producen con frecuencia.

De 50,5 millones de España de hectáreas de tierra, 20,6 millones, o alrededor del 40 por ciento, son aptas para el cultivo, sin

embargo, el suelo es de mala calidad, y sólo un 10 por ciento de la tierra se puede considerar excelente. Además, la rugosidad

del terreno ha sido un obstáculo para la mecanización agrícola y otras mejoras tecnológicas.

Además, los años de abandono han creado un problema grave erosión de la tierra, sobre todo en las llanuras secas de

Castilla-La Mancha.

En comparación con otros países de Europa Occidental, la proporción de tierra dedicada a la agricultura es baja.

En la década de 1980, alrededor de 5 millones de hectáreas dedicadas a cultivos permanentes: huertos, olivares y viñedos.

Otros 5 millones en barbecho cada año debido a la falta de lluvias. Praderas y pastizales ocupan 13,9 millones de hectáreas.

Los bosques y matorrales representaron 11,9 millones de hectáreas, y el saldo fue baldío o fue tomado por las zonas pobladas

e industriales.

Las formas primarias de la celebración de la propiedad en España han sido las grandes haciendas (latifundios) y de pequeñas

parcelas de la tierra (minifundios).En gran medida, esto sigue siendo cierto en la década de 1980.

El censo agrario de 1982 encontró que 50.9 por ciento de las tierras agrícolas del país se llevó a cabo en las propiedades de 200

o más hectáreas, a pesar de las fincas de este tamaño formado por sólo un 1,1 por ciento de 2,3 millones de explotaciones agrícolas

del país.

En el otro extremo de la escala, el censo mostró que el 61,8 por ciento de las granjas de España tenía menos de 5 hectáreas de

terreno. Estas explotaciones representaban el 5,2 por ciento de las tierras agrícolas del país. Además, casi el 25 por ciento de

todas las fincas consistía en menos de 1 hectárea de tierra, y representaron el 0,5 por ciento de todas las tierras de cultivo.

Minifundios fueron particularmente numerosos en el norte y el noroeste. Latifundios se concentraban principalmente en el sur,

en Castilla-La Mancha, Extremadura, Valencia y Andalucía (español, Andalucía).

Las áreas de cultivo fueron cultivadas de dos maneras muy diversas. Áreas confiar en el cultivo de secano (secano), que

representaron el 85 por ciento de la superficie agrícola total, dependía únicamente de la lluvia como una fuente de agua.

Entre ellos las regiones húmedas del norte y noroeste, así como vastas zonas áridas que no habían sido regados.

Las regiones más productivas dedicadas al cultivo de regadío(regadío) representaron 3 millones de hectáreas en 1986, y el

gobierno espera que esta área con el tiempo se duplicaría, como ya se había duplicado desde 1950.Destaca el desarrollo en

Almería – una de las provincias más áridas y desoladas de España – de los cultivos de invierno de diversas frutas y hortalizas

para la exportación a Europa.

Aunque sólo el 17 por ciento de las tierras cultivadas en España era de regadío, se estima que es la fuente de entre 40 y 45 por

ciento del valor bruto de la producción de cultivos y de 50 por ciento del valor de las exportaciones agrícolas.

Más de la mitad de la superficie regada se plantó en el maíz, árboles frutales y verduras. Otros productos agrícolas que se

beneficiaron de riego incluidas las uvas, algodón, remolacha azucarera, patatas, legumbres, olivos, fresas, tomates y

gramíneas forrajeras. Dependiendo de la naturaleza del cultivo, es posible dos cosechas sucesivas en el mismo año en un

10 por ciento de las tierras de regadío del país.

Las frutas cítricas, verduras, cereales, aceite de oliva y el vino – los productos agrícolas tradicionales de España – siguió

siendo importante en la década de 1980.En 1983 representaban el 12 por ciento, 12 por ciento, 8 por ciento, 6 por ciento y 4

por ciento, respectivamente, de la producción agrícola del país.

Debido a la dieta cambió de una población cada vez más ricos, se produjo un notable incremento en el consumo de ganado,

aves de corral y productos lácteos. La producción de carne para el consumo interno se convirtió en la única actividad agrícola

más importante, representando el 30 por ciento de la producción de maquinarias agrícolas en 1983.Una mayor atención a la

ganadería fue la razón por la que España se convirtió en un importador neto de granos.

Condiciones ideales de crecimiento, combinado con la proximidad a importantes mercados del norte de Europa, hizo los cítricos

de exportación más importantes de España. Verduras y frutas frescas producidas a través de la agricultura de regadío

intensivo también se convirtió en productos importantes de exportación, al igual que el aceite de girasol que se producen

para competir con los aceites de oliva más caro en un exceso de oferta en todos los países mediterráneos de la CE.

Desarrollo Agrícola

La agricultura fue sólo marginalmente afectada por la Guerra Civil, sin embargo, la producción agrícola durante la década

de 1940 se mantuvo por debajo del nivel de 1933. Esta baja productividad agrícola llevó a un racionamiento de alimentos,

contribuyendo sustancialmente a los grandes penurias sufridas por las personas que residen en las ciudades.

Una de las principales razones de este dilema fue la preocupación del gobierno con autosuficiencia industrial, lo que resultó

en el abandono de la modernización de la agricultura. El gobierno hizo fomentar el cultivo de granos con el objetivo de lograr

la autosuficiencia agrícola, pero los esfuerzos heavyhanded para controlar los precios de los alimentos llevó a la canalización

masiva de productos agrícolas en el mercado negro.

Las deficiencias tradicionales de la agricultura española – la fragmentación excesiva de la tierra (minifundismo) y extensiones

de terreno muy grande en las manos de unos pocos (latifundismo) – fueron, a efectos prácticos, ignorado.

Al igual que en las áreas anteriores, latifundio, con bajos rendimientos y poco riego y se dedica principalmente a la producción

de tales productos tradicionales como el aceite de oliva, los cereales y el vino. Eran, además, las áreas donde los trabajadores

rurales informales (braceros) se concentraron, donde los niveles salariales fueron los más bajos, y donde las tasas de

analfabetismo son más altos.

Un cambio gradual en la agricultura española se inició en la década de 1950, cuando los precios aumentaron rápidamente, y

la mano de obra excedente comenzó a disminuir, como un medio millón de trabajadores del campo rural emigró a las ciudades

o al extranjero en busca de una vida mejor.

Sin embargo, los cambios más importantes no se produjo antes de la década de 1960. El Plan de Estabilización de 1959, alentó la

emigración de las zonas rurales, y el boom económico en España y en Europa Occidental aumentado las oportunidades de empleo

. La consiguiente pérdida de mano de obra rural tuvo un efecto largo alcance sobre los precios agrícolas y los niveles salariales

y, en consecuencia, sobre la composición de la agricultura española.

La transformación económica de España en la década de 1960 y en la primera mitad de la década de 1970 provocó la emigración

de las zonas rurales tremenda.Entre 1960 y 1973, 1,8 millones de personas emigraron a las zonas urbanas. Incluso más tarde,

entre 1976 y 1985, cuando la economía estaba pasando por graves dificultades, la caída del empleo agrícola promedio del 4 por

ciento anual. Los resultados de estas migraciones se refleja en el porcentaje de cambio de la población involucrada en la

agricultura. En 1960, el 42 por ciento de la población se dedicaba a labores agrícolas, en 1986 sólo el 15 por ciento se utilizó

para – una reducción significativa, aunque todavía el doble de la media comunitaria.

Como España se convirtió en más industrializados, la proporción de la agricultura en la economía se pone de manifiesto su

participación cada vez menor del PIB. La agricultura representó el 23 por ciento del PIB en 1960, el 15 por ciento, en 1970, y

el 5 por ciento, en 1986. Además, el carácter de la agricultura española en la década de 1980 había cambiado. Se había convertido

en menos de una forma de vida y más una forma de ganarse la vida. Incluso la agricultura de subsistencia, ya está en

disminución constante, se había convertido cada vez más orientado al mercado.

La magnitud del éxodo rural permite el gobierno para llevar a cabo un programa de consolidación de paquetes, es decir, de

reunir en un solo muchas parcelas pequeñas piezas, dispersas de tierra que caracteriza el sector de minifundio.

El gobierno logró superar su objetivo de consolidación 1 millón de hectáreas de minifundios entre 1964 y 1967,

en 1981 había reunido a un total de 5 millones de hectáreas.

La disminución del tamaño de la fuerza de trabajo rural afectado a la agricultura española debido a su tradicional mano de obra

intensiva prácticas que se requieren una gran cantidad de mano de obra barata. Los trabajadores que se quedaron en el campo

vieron sus salarios anticipados por 83,8 por ciento entre 1960 y 1970 – una tasa que más o menos seguido los aumentos salariales

en la industria. Al mismo tiempo, sin embargo, el aumento de los costos de mano de obra agrícola llevó a la final de un

sinnúmero de minifundios. El censo de 1982 registró agraria de la desaparición de alrededor de medio millón de pequeños

agricultores entre 1962 y 1982.

La consiguiente falta de una oferta de trabajo listo, era un incentivo, especialmente para los grandes latifundios, a la

mecanización. El número de tractores creció más de diez veces entre 1960 y 1983, de 52.000 a 593.000.

El número de cosechadoras-trilladoras aumentó casi diez veces en el mismo período, de 4.600 a 44.000.

El proceso de mecanización provocó la productividad agrícola a un 3,5 por ciento por año entre 1960 y 1978, y la productividad

de los trabajadores agrícolas crecieron aún más rápido. Sin embargo, la salida de España por trabajador agrícola se mantuvo

baja. Se trataba de la mitad de la media comunitaria en 1985, y sólo superado las de Grecia y Portugal.

Durante la década de 1980, la agricultura española era más o menos autosuficiente en años en que hubo buenas cosechas, y

en casi todos los años hay excedentes considerables de aceite de oliva, los cítricos y el vino que puede exportarse en grandes

cantidades, lo suficiente como para hacer de la CE el tercer mayor proveedor de alimentos. En los años de malas cosechas o

el promedio, el país se vio obligado a importar granos para su uso como forraje para los animales, sino en toda España era

un exportador neto de productos alimenticios.

La agricultura española variado considerablemente con respecto a las diferencias regionales en la producción.

En algunas regiones se caracterizan por una variedad altamente ineficiente de la agricultura.

Especialistas estima que las zonas dominadas por minifundios tendría que perder un estimado de tres cuartas partes de su

población agrícola si se tratara de competir eficazmente con los productores extranjeros. La variedad de agricultura que se

practica a lo largo de la costa mediterránea o en el Valle del Río Ebro, sin embargo, altamente eficiente y capaz de mantenerse

al día con la competencia extranjera.

Opinión, no se unió como miembro de la CE a lo que eventualmente podría significar para los agricultores españoles.

La Política Agrícola Común de la CE (PAC), que el fin de apoyar la mayoría de sector de la agricultura de cada Estado miembro,

era caro, y por la década de 1980 era mucho más de la mitad de los ingresos de la organización.

Si la PAC se han continuado, no es probable que tenga un efecto considerable en la agricultura española, por un sistema de

apoyo a los precios internos habían protegido siempre las partes más débiles del sector agrícola de la nación.

Un cambio de política de la CE que ha fomentado el único sistema agrícola nivel comunitario podría permitir a las partes del

sector agrícola español, que superaron a sus rivales en la CE para prosperar, mientras que las ramas hacia atrás probablemente

desaparecería.

Variación regional

Debido a que el interior de España está dominada por mesetas semiáridas y las montañas sujetas a temperaturas extremas,

las zonas agrícolas más productivas en la década de 1980 tienden a ser las regiones costeras. Así, el norte y noroeste, donde hay

una relativamente suave, clima húmedo fueron los principales cornproducing y zonas ganaderas. Manzanas y peras fueron

los principales cultivos hortícolas en esta zona, y las patatas son otro de sus principales productos.

Galicia, que se compone de cuatro provincias más occidentales de España, justo al norte de Portugal, tuvo una vida agrícola

de la población concentrada en las parcelas intensamente fragmentada. En consecuencia, el ingreso per cápita agrícola es

baja, comparada con la de las provincias del norte que se extiende al este, donde había menos gente y más alto ingreso per cápita,

debido a una economía más diversificada, que incluye la industria, la minería y el turismo .

Cataluña, en la costa noreste, también tiene un clima que permite la diversificación de la agricultura. A finales de la década

de 1980, la ganadería en particular la industria avícola en expansión importante de la zona.

Los métodos modernos de cultivo, incluyendo el uso de tractores, estaban más avanzados de lo que aquí se encontraban en el

resto del país. Sur de Cataluña, a lo largo de la costa mediterránea estrecha, o Levante, fue el área principal de España de la

horticultura intensiva de regadío. Árboles de naranja, frutos de huerto, el arroz y las verduras se producen en esta región,

y más al sur, higueras y nogales cultivados fueron.

Andalucía, que incluye todas cultivables del sur de España, fue otra gran área agrícola en la década de 1980.

También fue objeto de varios programas de planificación agrícola. A pesar de los olivos crecen en toda la región costera del

Mediterráneo, así como en algunas partes de la Meseta Central (meseta central), que constituye el cultivo más importante

de Andalucía, sobre todo en la provincia de Jaén. Otros cultivos de clima cálido, como el algodón, el tabaco y la caña de azúcar,

también se produjeron en Andalucía, así como vino y uva de mesa.

La vasta región seca meseta del centro de España contrastaba con áreas relativamente productiva del país. La producción de

productos agrícolas fue particularmente difícil en el centro de España debido a la falta de lluvias, la escasez de árboles y otra

vegetación, las temperaturas extremas, y el suelo duro y rocoso.Sin embargo, los agricultores de la región creció trigo y otros

granos, ganado ovino y caprino criado, viñedos mantenido y llevado en otras actividades agrícolas.

Un sistema de riego importantes se encuentra justo al noroeste de la meseta norte y el sur de los Pirineos, en la cuenca del Ebro,

donde se encuentra lo mejor de España distrito viñedo conocido en la comunidad autónoma de La Rioja.

Debido a su riego, el maíz, la remolacha azucarera, y frutos de huerto, se desarrollaron en esta área, y el Delta del Ebro fue

una de las arroceras principales regiones de España.

En las Islas Baleares (español, Islas Baleares), las precipitaciones incierto, escasa y la falta de corrientes de agua dulce

permanentes fueron compensados ​​un poco por un buen suministro de agua subterránea. Riego permite la producción de

una amplia gama de cuerpos de árboles de climas templados y semitropicales para la exportación, así como suficientes

cereales, legumbres, vinos y hortalizas para el consumo local. Ovejas, cabras, cerdos y aves de corral también se plantearon

en las islas.

La agricultura en las Islas Canarias (español, Canarias) se vio limitado por la escasez de agua y el terreno montañoso.

Sin embargo, una gran variedad de hortalizas y frutas se destinan al consumo local, y se obtuvo un superávit significativo

y exportable de tomates y plátanos.

Cultivos
Ganado
Silvicultura
Pesca

Más información sobre la economía de España . http://countrystudies.us/spain/57.htm

La Finca ‘Las Arroyuelas’, de la Casa de Alba, perteneció al pueblo de Carmona

La finca “Las Arroyuelas”, propiedad de la Duquesa de Alba, fue expropiada durante la Segunda República y entregada legalmente a ochenta familias de Carmona.

La finca ocupada el pasado martes 13 de diciembre por 500 jornaleros del SAT, ya fue expropiada legalmente el 27 de julio de 1933 por el Instituto de Reforma Agraria (IRA) y entregada a 80 familias de Carmona, pero la Dictadura franquista se la devolvió de nuevo a la Casa de Alba, fusilando a varios de los jornaleros beneficiarios.

Los orígenes del problema agrario en Colombia

Raúl Alameda Ospina: “El latifundio, el minifundio y la dependencia externa constituyen el principal obstáculo para la ampliación de las fuerzas productivas y sociales de la nación”

José Abelardo Díaz. Periferia.

Martes 11 de mayo de 2010, por Revista Pueblos

En el marco de la celebración del bicentenario de la Independencia, conversamos con Raúl Alameda Ospina, secretario perpetuo de la Academia Colombiana de Ciencias Económicas y estudioso del problema agrario en Colombia. Con ochenta y cinco años de edad, Raúl es un declarado militante de la izquierda colombiana, que continúa contribuyendo a la causa de la revolución social escribiendo análisis e impartiendo conferencias sobre la realidad nacional e internacional, en diferentes escenarios de la vida pública. En esta oportunidad, el tema conversado con el profesor fue el histórico problema de la tierra en Colombia.

Raúl Alameda Ospina¿De qué forma se expresó el problema de la tierra en la Colonia?

La tierra ha sido por decenas de miles de años el principal medio de producción. A partir de finales del siglo XVIII, la industria basada en la maquinofactura reemplaza en parte esta importancia fundamental. Pero no sólo es eso. La tierra está indisolublemente ligada a la especie humana en sus distintas fases de evolución. Ha sido la base de la recolección (caza, pesca, frutos), de la agricultura, de la ganadería y fuente principal de la alimentación, de las materias primas industriales y de la farmacología, pero, sobre todo, el ámbito en el que se desarrolla la sociedad humana y la vida en general.

En la Colonia se origina el problema de la tierra. Los conquistadores expropiaron violenta y masivamente a los indígenas, los esclavizaron, los convirtieron en sujetos de tributo en la Encomienda y los servilizaron a través de la hacienda neogranadina. Fueron tres siglos de estructuración de un orden señorial latifundista, mezclado con esclavitud minera y monopolio comercial metropolitano.

El orden tribal comunitario autónomo, las culturas milenarias existentes antes de la invasión española, fueron brutalmente destruidos y la tierra convertida en medio de acumulación de riqueza y de poder para la minoría y de explotación y miseria para la mayoría.

¿La Independencia resolvió ese problema?

No. Por el contrario, lo agravó. La independencia de España no fue una revolución social, burguesa, como la de Francia. Internamente representó una coyuntura de ensanche del latifundio. Las grandes propiedades de los españoles pasaron a los criollos. Igual cosa sucedió con los baldíos que, en no menos de tres millones de hectáreas, entraron a fortalecer los viejos latifundistas y a crear nuevos terratenientes. Con la Ley de Bienes de Manos Muertas de mediados del siglo XIX, las inmensas propiedades de la iglesia no regresaron a los indígenas ni fueron repartidas entre los campesinos sin tierra, pequeños y medianos. Fueron a parar al viejo señorío colonial o al nuevo de los patriotas.

¿De qué forma se expresa el problema de la tierra hoy?

En una mayor, exagerada y absurda concentración de la tierra, producto a más de lo anterior, de la utilización latifundista de las guerras civiles del siglo antepasado, de la violencia desatada y mantenida desde l948, de la economía del narcotráfico y de la operación asesina del paramilitarismo. Hoy el problema de la tierra es mayor que en ninguna otra época. Tres millones de campesinos: peones, terrazgueros, arrendatarios, obreros agroindustriales carecen de tierra, mientras cuatro millones y medio de campesinos llamados “desplazados” han sido expulsados de sus fincas, convertidas en macrofundios dedicados a la siembra de la palma africana, el caucho, la soya, etc.

Así, menos del 0,5% de los propietarios de fundos con más de 500 hectáreas controlan, según datos no recientes del IGAC, el 57% de las propiedades, en tanto que el 67.4% de los propietarios con menos de 20 hectáreas, sólo poseen el 3,4% de las propiedades. Coincidiendo con este fenómeno, del 12,6% del territorio con vocación agrícola, sólo el 4,6% se emplea en ella. Esto quiere decir que las dos terceras partes de extensas tierras útiles para la producción de alimentos se están usando para la ganadería extensiva que, además, cuenta con el 16,8% de la tierra utilizable en esta actividad. Todo esto en momentos en que, por la política de la Apertura, el país importa al año más de 10 millones de toneladas de productos agrícolas que ha producido y está en capacidad de producir.

¿Qué importancia tiene la solución del problema de la tierra hoy en el país?

El latifundio, el minifundio y la dependencia externa constituyen el principal obstáculo para la ampliación de las fuerzas productivas y sociales de la nación. Han impedido el uso social y económico de los recursos naturales, le han negado el empleo a la población, han limitado al máximo las posibilidades de la industria, la ciencia, la técnica, la educación. Son factor determinante del subdesarrollo, el atraso y la miseria, al extremo de que, sino se extirpan, Colombia no podrá pasar a un nivel superior de desarrollo.


José Abelardo Díaz. Periferia.

http://www.revistapueblos.org/spip.php?article1781

Buscando un artículo que avalase lo que digo me encuentro( Díos mío, no puede ser) con
este escrito realizado por la misma iglesia apostólica y romana. Quién lo iba a decir´

Si ellos lo dicen debería ir a misa. Por lo menos a la que se tragan uvan el Bono y
Rajoy.

PARA UNA MEJOR DISTRIBUCION

DE LA TIERRA

El reto de la reforma agraria

PRESENTACIÓN

El presente documento, « Para una mejor distribución de la tierra. El reto de la reforma agraria », se propone solicitar, a todos los niveles, una fuerte toma de conciencia
de los dramáticos problemas humanos, sociales y éticos, que desencadena el fenómeno de la concentración y de la apropiación indebida de la tierra.


Se trata de problemas que golpean en su dignidad a millones de seres humanos y privan de una perspectiva de paz a nuestro mundo.


De frente a situaciones marcadas por tanta e inaceptable injusticia, el Pontificio Consejo Justicia y Paz ha pensado ofrecer este documento para la reflexión y la orientación, haciéndose
intérprete de una doble solicitud, aquélla proveniente de los pobres y aquélla proveniente de los pastores: pronunciar, con evangélica franqueza, una palabra sobre las situaciones escandalosas,
presentes en casi todos los continentes, respecto a la propiedad y el uso de la tierra.


El Pontificio Consejo, sirviéndose del rico patrimonio de sabiduría acumulada en la doctrina social de la Iglesia, ha considerado suyo el improrrogable deber de llamar la atención de todos,
especialmente de los responsables políticos y económicos, a emprender apropiadas reformas en el campo agrario para iniciar una estación de crecimiento y de desarrollo.


No se debe dejar transcurrir el tiempo en vano. El Grande Jubileo del 2000, proclamado por el Santo Padre Juan Pablo II para conmemorar el Único Salvador Jesucristo, es una llamada alta y
comprometedora a una conversión, también en el plano social y político, que restablezca el derecho de los pobres y de los excluidos a gozar de la tierra y de sus bienes que el Señor ha dado a
todos y a cada uno de sus hijos e hijas.


PREMISA


1. El modelo de desarrollo de las sociedades industrializadas es capaz de producir enormes riquezas, pero pone en evidencia insuficiencias graves a la hora de redistribuir equitativamente los
frutos y cuando se trata de fomentar el crecimiento de las áreas más atrasadas.


Ni siquiera las economías desarrolladas se libran de esta contradicción, sin embargo la gravedad de esta situación alcanza dimensiones dramáticas en las economías en vías de desarrollo.


Esto es patente en el fenómeno constante de la apropiación indebida y de la concentración de las tierras, es decir del bien que, puesto que la economía de los países en vías de desarrollo están
basadas en la agricultura, constituye junto con el trabajo, el factor de producción fundamental y la fuente principal de la riqueza nacional.


Este estado de cosas es frecuentemente una de las causas más importantes del hambre y la miseria y constituye una negación concreta del principio, que nace del origen común y de la fraternidad en
Dios (cf. Ef 4, 6) que todos los seres humanos nacen con igualdad de derechos y dignidad.


2. En el umbral del Tercer Milenio de la era cristiana, el Papa Juan Pablo II invita a toda la Iglesia a « subrayar más decididamente la opción preferencial … por los pobres y los marginados »
y señala « en el compromiso por la justicia y la paz en un mundo como el nuestro, marcado por tantos conflictos y por intolerables desigualdades sociales y económicas, … un aspecto
sobresaliente de la preparación y de la celebración del Jubileo ».(1)


Bajo esta perspectiva y con el presente documento, el Pontificio Consejo Justicia y Paz pretende encarar el dramático problema de la apropiación indebida y de la concentración de las tierras en
el latifundio,(2) pidiendo una solución y señalando el espíritu y los objetivos que tienen que marcar el paso.


El documento presenta de forma sintética:


– una descripción del proceso de concentración de la propiedad de las tierras donde no está distribuida de forma equitativa;


– los principios que deben inspirar las soluciones de este grave problema, según el mensaje bíblico y eclesial;


– la solicitación de una reforma agraria eficaz como condición indispensable para llegar a un futuro de mayor justicia.


El documento pretende llamar la atención de quienes se preocupan por los problemas del mundo de la agricultura y del desarrollo económico en general, sobre todo la de los responsables, nacionales
e internacionales, sobre los problemas vinculados con la propiedad de las tierras e incitarles a que actúen urgentemente. Sin embargo, no se trata de un documento con una propuesta política
puesto que ésta no es de competencia de la Iglesia.


3. El Consejo Pontificio Justicia y Paz se convierte en portavoz de las solicitaciones procedentes de muchísimas Iglesias locales, que tienen que enfrentarse diariamente con los problemas
tratados aquí.


Leyendo las numerosas intervenciones de los Obispos y de las Conferencias Episcopales sobre el tema de las tierras y de su distribución equitativa(3)se ve claramente la atención y la preocupación
que tiene la Iglesia por estos temas puesto que intenta construir la sociedad bajo la señal evangélica de la justicia y de la paz.


Se hará constantemente referencia a estos documentos aunque no sean citados de forma explícita. Estos constituyen una contribución de gran valor y significado, relatan testimonios cristianos de
sufrimiento, realizados en situaciones difíciles y dolorosas.


Tenemos el propósito de confirmar el valor de estos testimonios y queremos alentar este compromiso para el futuro.


CAPITULO I


PROBLEMAS VINCULADOS CON LA CONCENTRACION

DE LA PROPIEDAD DE LA TIERRA


La hipoteca del pasado en la situacion actual


4. La estructura agrícola de los países en vías de desarrollo se caracteriza a menudo por una distribución de tipo dual. Un pequeño número de latifundistas posee la mayoría de las tierras
cultivables mientras que una multitud de pequeñísimos propietarios, de arrendatarios y de colonos cultivan el resto de las tierras que a menudo son de peor calidad. El latifundio es
característico hoy en día del régimen de la tierra de casi todos estos países.(4)


El proceso de concentración de la propiedad de la tierra tiene orígenes históricos diferentes, que varían de una región a otra. Hay que decir, por el gran interés que tiene para nuestra
reflexión, que en las áreas que fueron sometidas a la dominación colonial, la concentración de las tierras en grandes fundos se ha difundido sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo
pasado, mediante la progresiva apropiación privada de la tierra, secundada por leyes que han introducido graves distorsiones en el mercado de las tierras.(5)


La apropiación privada de la tierra no ha conllevado solamente la creación y la consolidación de los latifundios sino también la pulverización de las pequeñas propiedades.


El pequeño cultivador(6) podía, en el mejor de los casos, adquirir una pequeña superficie de tierra, para cultivarla con su familia. Cuando ésta aumentaba, él no estaba en condiciones de ampliar
su propiedad, a no ser que estuviera dispuesto a trasladarse con su familia hacia tierras menos fértiles y más lejanas, que requerían más trabajo por cada unidad de producto.


Se sentaban, de esta forma, las bases de una ulterior fragmentación de la que ya era una pequeña superficie de tierra poseída y por lo tanto el empobrecimiento del cultivador y de su familia.


5. En los últimos decenios la situación no ha cambiado de forma sustancial, es más, en muchos casos ha ido empeorando progresivamente aunque la realidad demuestre el impacto negativo que tiene en
el crecimiento económico y en el desarrollo social.(7)


En el origen de esta situación, está la interacción de una serie de fenómenos graves que, a pesar de las peculiaridades nacionales, poseen características muy parecidas entre los diferentes
países.


Los caminos del desarrollo económico recorridos por los diferentes países en vías de desarrollo en los últimos decenios han favorecido el proceso de concentración de la propiedad de la tierra. En
general, este proceso parece ser la consecuencia de las medidas de política económica y de los vínculos estructurales inmutables a corto plazo y el causante de costes económicos, sociales y medio
ambientales.


Evaluacion critica de las medidas de politica economica


La industrialización a expensas de la agricultura


6. Para modernizar de forma rápida las economías nacionales, muchos países en vías de desarrollo se han basado sobre todo en la convicción, a menudo no justificada, de que la industrialización
rápida puede mejorar el bienestar económico general aunque tenga lugar a expensas de la agricultura.


Estos países han tomado, por lo tanto, medidas de protección de las producciones industriales internas y de manipulación de los tipos de cambio de las monedas nacionales en desventaja de la
agricultura; medidas de sostenimiento del poder adquisitivo de las poblaciones urbanas basadas en el control de los precios de los productos alimenticios; o bien otras medidas que, al alterar el
mecanismo de distribución de los mercados, han conllevado un empeoramiento de las condiciones de cambio de la producción agrícola con respecto a la producción industrial.


La consiguiente caída de las rentas agrícolas ha afectado duramente a los pequeños productores hasta el punto que muchos de ellos han abandonado la agricultura. Todo esto ha favorecido el proceso
de concentración de la propiedad de la tierra.


Los fracasos de la reforma agraria


7. En los últimos decenios, en muchos países en vías de desarrollo se han realizado reformas agrarias para asegurar una equitativa repartición de la propiedad y del uso de la tierra. Sólo en
algunos casos estas reformas han alcanzado los objetivos establecidos. En la mayoría de estos países sin embargo estas reformas no han dado los resultados prometidos.


El hecho de creer que la reforma agraria consiste fundamentalmente en un simple reparto y asignación de tierras ha sido una de las mayores equivocaciones.


Los fracasos se pueden atribuir en parte a una inadecuada evaluación de las necesidades del sector de la agricultura en transición, de una fase de subsistencia a una fase de integración con los
mercados nacionales e internacionales, y en parte también a una falta de profesionalidad en la elaboración de los proyectos, en la organización y en la gestión de la reforma.(8)


En resumen, las medidas de la reforma agraria no han alcanzado sus objetivos: de reducir la concentración de la tierra en los latifundios, de crear empresas capaces de crecer de forma autónoma,
de impedir la expulsión de los campesinos de las tierras y la consiguiente migración hacia los centros urbanos o hacia las tierras libres o marginales y sin infraestructuras sociales.


8. En muchos casos los gobiernos no se han preocupado suficientemente de proporcionar a las zonas interesadas por la reforma, las infraestructuras y los servicios sociales indispensables; de
realizar una eficaz asistencia técnica; de asegurar un acceso justo al crédito con costes tolerables; de limitar las distorsiones que favorecían a los latifundios; de pedir a los beneficiarios de
las tierras precios y formas de pago de éstas, compatibles con las necesidades de crecimiento de sus empresas y con las necesidades de sus familias. Los pequeños cultivadores, obligados a
endeudarse, deben a menudo vender sus derechos y abandonar su actividad agrícola.


Una segunda causa importante del fracaso de las reformas agrarias nace de la falta de consideración por la historia y por las tradiciones culturales de los pueblos, que ha hecho que se favorezcan
algunas estructuras agrícolas en contraste con las formas tradicionales de propiedad de la tierra.


Otras dos realidades han contribuido a desestabilizar de forma notable el proceso de reforma: una lamentable serie de formas de corrupción, de servilismo político y de colusión que han llevado a
asignar amplias parcelas a los miembros de los grupos directivos, y la presencia de


empresas extranjeras, preocupadas por las consecuencias de la reforma agraria en sus actividades económicas.


Las exportaciones agrícolas


9. En muchos países en vías de desarrollo, también las modalidades con las que las políticas agrícolas se han encargado de la exportación de los productos agrícolas han favorecido el proceso de
concentración de la propiedad de la tierra en manos de unos pocos.


Para algunos productos se han adoptado políticas de control de los precios que aventajan a las grandes empresas agro-industriales y a los cultivadores de productos de exportación, y
desgraciadamente han penalizado a los pequeños cultivadores de productos tradicionales.(9)


Otras medidas han hecho que todas las infraestructuras y todos los servicios se hicieran en base a los intereses de los latifundistas. En otros casos, las políticas fiscales sobre la agricultura
han incrementado los beneficios de ciertos grupos de propietarios (las personas físicas o de las sociedades de capitales) y han consentido una amortización, en tiempos relativamente reducidos, de
las inversiones, sin prever impuestos progresivos y consintiendo por otra parte una fácil evasión fiscal. Ha habido además políticas de concesión de crédito a la agricultura que han falseado las
relaciones de precio entre el capital tierra y el trabajo.


De esta forma se ha facilitado un proceso de acumulación basado en la inversión en tierras. Se ha excluido de este proceso a los pequeños cultivadores que se encuentran a menudo al margen del
mercado de la tierra.


La subida de los precios de la tierra y la disminución de la demanda de trabajo, debido a la mecanización de la agricultura, limitan el acceso de los pequeños agricultores, cuando no están
asociados, a los créditos a largo plazo y por lo tanto a las tierras.


10. El objetivo de reducir la deuda internacional a través de las exportaciones puede llevar a una disminución del nivel de bienestar de los pequeños agricultores puesto que a menudo éstos no
cultivan productos de exportación.


Las carencias del servicio público de capacitación agrícola no permiten a estos agricultores, que se dedican por motivos de necesidad a una agricultura de subsistencia con el empleo de métodos
tradicionales, adquirir la preparación técnica necesaria para realizar correctamente el cultivo de los nuevos productos.

Las dificultades a las que se enfrentan los pequeños agricultores,
escasamente integrados con el mercado, en el acceso a los créditos reducen sus posibilidades de adquirir los factores de producción que las nuevas tecnologías requieren. El escaso conocimiento
del mercado no les permite estar informados sobre la evolución de los precios de los productos y les impide alcanzar el nivel de calidad que las exportaciones requieren.


En las pequeñas propiedades, el cultivo de los productos de exportación, fomentado por el mercado, tiene lugar a expensas de las producciones destinadas en su mayoría al autoconsumo y, por lo
tanto, expone a las familias de agricultores a graves riesgos. Si la temporada es mala o si las condiciones del mercado no son buenas, la familia del pequeño agricultor puede entrar en la espiral
del hambre y acumular deudas que la obligarán a perder la propiedad de sus tierras.


La expropiación de las tierras de los indígenas


11. En estos últimos decenios ha tenido lugar una intensa y continua expansión de las diferentes actividades económicas basadas en la utilización de los recursos naturales de las tierras
tradicionalmente ocupadas por los pueblos indígenas.


En la mayoría de los casos, la expansión de las grandes empresas agrícolas, la construcción de grandes instalaciones hidroeléctricas, la explotación de los recursos mineros, petrolíferos y
madereros de los bosques en las áreas de expansión de la frontera agrícola han sido decididas, planificadas y realizadas sin considerar los derechos de los habitantes indígenas.(10)


Todo esto tiene lugar de forma legal, pero el derecho de propiedad promulgado por la ley se encuentra en conflicto con el derecho de uso del suelo originado por una ocupación y por una
pertenencia cuyos orígenes se remontan a tiempos muy lejanos.


Los pueblos indígenas, que en su cultura y en su espiritualidad consideran la tierra como el valor fundamental y el factor que los une y que alimenta su identidad, perdieron el derecho legal de
propiedad de las tierras donde viven desde hace siglos en el momento en que se crearon los primeros latifundios. Se les puede por lo tanto privar de estas tierras si los tenedores antiguos o
nuevos del título legal de propiedad quieren tomar concretamente posesión de éstas aunque durante varios decenios no les hayan interesado para nada.


También puede ocurrir que los indígenas corran el riesgo, absurdo pero concreto, de que se les considere como invasores de sus propias tierras.


La única alternativa al hecho de que se les expulse de sus tierras es el trabajo para las grandes empresas o la emigración. A estos pueblos, de cualquier forma, se les despoja de sus tierras y de
su cultura.


Violencias y complicidades


12. La historia reciente de muchas áreas rurales está frecuentemente marcada por conflictos, por injusticias sociales y por varias formas de violencia no controlada.


La élite terrateniente y las grandes empresas de explotación de los recursos mineros y madereros no han tenido reparos en muchas ocasiones en instaurar un clima de terror para
calmar las protestas de los trabajadores, obligados a soportar ritmos de trabajo inhumanos y retribuidos con salarios que a menudo no cubren los gastos de viaje, las comidas y el alojamiento. Se
ha instaurado este clima también para ganar los conflictos con los pequeños agricultores que llevan mucho tiempo cultivando tierras de propiedad del Estado o bien otras tierras o para apoderarse
de las tierras ocupadas por los pueblos indígenas.


En estas luchas se utilizan métodos intimidatorios, se efectúan detenciones ilegales y, en algunos casos extremos, se reclutan grupos armados para destruir los bienes y las cosechas, para quitar
poder a los líderes de las comunidades, para deshacerse de algunas personas, incluidos los que defienden a los más débiles, entre los cuales también hay que recordar a muchos responsables de la
Iglesia.


A menudo los representantes de los poderes públicos son cómplices de estas violencias. La impunidad de los ejecutores y de los mandantes de los crímenes está garantizada por las deficiencias del
sistema jurídico y por la indiferencia de muchos Estados por los instrumentos jurídicos internacionales de defensa de los derechos humanos.


Nudos institucionales y estructurales que se deben resolver


13. Los países en vías de desarrollo pueden contrarrestar eficazmente el proceso actual de concentración de la propiedad de la tierra si hacen frente a algunas situaciones que se presentan como
auténticos nudos estructurales. Estas son: las carencias y los retrasos a nivel legislativo sobre el tema del reconocimiento del título de propiedad de la tierra y sobre el mercado del crédito;
la falta de interés por la investigación y por la capacitación agrícola; la negligencia por los servicios sociales y por la creación de infraestructuras en las áreas rurales.


El reconocimiento legal del derecho de propiedad


14. El conjunto de normas y los frágiles asentamientos administrativos, como los catastros, de muchos países a menudo agravan las dificultades a las que se enfrentan los pequeños agricultores a
la hora de obtener el reconocimiento legal del derecho de propiedad de la tierra que cultivan desde hace tiempo y de la que son propietarios de hecho. Ocurre con frecuencia que se les quite las
tierras a los agricultores porque éstas caen, por ley, en manos de quienes al tener más medios económicos y más información pueden conseguir el reconocimiento del derecho de propiedad.


El pequeño cultivador de cualquier forma sale perdiendo: la incertidumbre sobre el título de propiedad de la tierra representa en efecto un elemento que no anima a invertir, hace aumentar los
riesgos para el agricultor en el supuesto de que éste incremente las dimensiones de su finca y disminuye las posibilidades de acceso al crédito utilizando la tierra como garantía. Además esta
incertidumbre representa un incentivo a explotar en exceso los recursos naturales del fundo sin considerar las consecuencias vinculadas a la sostenibilidad medio ambiental y sin preocuparse por
las futuras generaciones.


El mercado del crédito


15. Las normas tradicionales sobre los créditos contribuyen a producir los efectos arriba mencionados. El pequeño agricultor se enfrenta a muchas dificultades para acceder a los créditos
necesarios para mejorar las tecnologías de producción, para incrementar sus propiedades, para hacer frente a las adversidades, a causa del papel que tiene la tierra, considerada como un
instrumento de garantía y a causa de los costes elevados que las financiaciones de importes limitados conllevan a los bancos de crédito.(11)


En las zonas rurales el mercado legal del crédito a menudo no existe. El pequeño agricultor se ve obligado a recurrir a la usura para conseguir los préstamos que necesita, exponiéndose a riesgos
que le pueden llevar a la pérdida parcial o incluso total de sus tierras. En efecto, el usurero tiene generalmente el objetivo de especular con las tierras. Se rastrean así las pequeñas
propiedades, aumentando el número de personas sin tierra y, al mismo tiempo se incrementa el patrimonio de los latifundistas, de los agricultores más ricos o de los comerciantes locales.


En los países pobres, en resumen, el acceso al crédito a largo plazo tiende a ser proporcional a la propiedad de los medios de producción y sobre todo de la tierra y por lo tanto se convierte en
una prerrogativa de los grandes latifundistas.


La investigación y la capacitación agrícola


16. Existen muchas carencias también a nivel de investigación y de capacitación agrícola,(12) es decir en las actividades de investigación o desarrollo de nuevas tecnologías apropiadas a las
diferentes realidades y en la información de los agricultores sobre estas nuevas técnicas y sobre sus modalidades de uso con el fin de obtener el máximo beneficio.


A menudo, en los países en vías de desarrollo, el esfuerzo económico empleado para crear estructuras de investigación agrícola es bastante limitado y la preparación de aquellos que son
responsables de la formación no resulta conveniente.


Se crean pues los supuestos que hacen posibles dos fenómenos estrechamente vinculados entre sí y que tienen muchas repercusiones económicas y sociales:


– la difusión de tecnologías que son el fruto de las investigaciones de privados que, por motivos de mercado, se dirigen a las empresas de grandes dimensiones;


– la falta de atención por la compatibilidad de las nuevas tecnologías con las características de la agricultura de las diferentes áreas e incompatibles sobre todo con las condiciones
socioeconómicas de estas zonas. En estos casos se corre el riesgo de que los efectos de las difusión de las nuevas tecnologías sean negativos para el bienestar de los pequeños agricultores y para
la supervivencia de sus empresas.


La falta de infraestructuras y servicios sociales


17. La falta de interés por las infraestructuras y por los servicios sociales indispensables en las zonas rurales tiene un papel importante.


El sistema escolar de estas áreas, por sus carencias cuantitativas y cualitativas, no proporciona a los jóvenes los medios necesarios para que desarrollen sus potencialidades personales y para
que adquieran la conciencia de su dignidad de seres humanos y el conocimiento de sus derechos y deberes.


De la misma forma, las carencias de los transportes, además de dificultar el acceso a los demás servicios sociales, hacen que se reduzca la rentabilidad de la actividad agrícola. La falta de
carreteras o sus malas condiciones por falta de mantenimiento y la escasez de medios de transporte públicos aumentan los costes de producción y reducen por lo tanto las posibilidades de mejorar
las técnicas de producción.


La consecuencia más grave de la falta de infraestructuras es la dependencia de los pequeños agricultores de los mercados locales para comercializar sus productos. En los mercados locales hay
pocas informaciones útiles lo cual hace que sea difícil que los productos alcancen los niveles de calidad requeridos por la demanda. En estos mercados hay personas que tienen el monopolio de las
transacciones, de forma que los agricultores se ven obligados a aceptar los precios impuestos o bien se arriesgan a no vender sus productos.


Consecuencias de las politicas economicas sobre la propiedad de la tierra


Consecuencias económicas


18. La falta de equidad en la repartición de la propiedad de la tierra y las políticas que causan estos desequilibrios obstaculizan el desarrollo económico.


Estos desequilibrios y estas políticas pueden generar consecuencias económicas que recaen sobre la mayoría de la población. Podemos señalar al menos cinco:


a) Las distorsiones en el mercado de la tierra. Las políticas de intervención sobre el mercado favorecen a menudo a los grandes latifundios, sea de forma implícita o explícita,
puesto que tienen subvenciones indirectas y ventajas fiscales y de crédito. Estos privilegios conllevan nuevas inversiones en el valor de la tierra incrementando así el precio de ésta. Los
pequeños agricultores ven de esta forma cómo se reducen sus posibilidades de adquirir tierras y por lo tanto también la posibilidad de alcanzar, con las operaciones normales de compraventa, la
equidad del mercado de la tierra.


b) La reducción de toda la producción agrícola del país. En los países con una economía agrícola poco desarrollada existe generalmente una relación inversa entre las dimensiones de
la empresa agrícola y la productividad. La producción por unidad de superficie de los pequeños agricultores es superior a la de los latifundistas. En cambio, la producción obtenida por los
latifundistas, quienes poseen la mayor parte de las tierras, es inferior, con la consecuente reducción de la producción agrícola general del País.


c) Los salarios agrícolas mantenidos a niveles bajos. Tal mantenimiento se debe al incremento de la oferta y de la simultánea disminución de la demanda de trabajo en el sector
de la agricultura y debido a la falta de condiciones para que los agricultores puedan negociar su trabajo, a nivel colectivo e individual.


d) La poca rentabilidad de las pequeñas empresas. Cuando la rentabilidad de las pequeñas empresas se reduce, impide que se hagan las inversiones necesarias para que se
desarrollen. Se trata por lo tanto de un proceso en espiral y sin salida.


e) La malversación de los ahorros acumulados en el sector de la agricultura. Estos ahorros no se utilizan de forma provechosa para invertir en infraestructuras y tecnologías útiles
para la agricultura y se malversan en otros sectores de la economía o bien se emplean en el consumo.


Consecuencias sociales y políticas


19. Las consecuencias sociales son elevadas y graves. El mundo de la agricultura ha entrado en un proceso que incrementa y difunde la pobreza.(13) Ahí donde la pobreza es predominante y no existe
ningún sistema de seguridad social y ninguna certidumbre sobre la vejez, los hijos representan para los padres una garantía para el futuro. Las tasas de crecimiento de la población son por lo
tanto muy altas mientras que los problemas de la enseñanza y de la salud siguen sin resolverse.


El equilibrio tradicional de la repartición de la población en el espacio ha sido quebrantado, en las comunidades rurales, por los procesos de desestructuración que son el origen de las
migraciones hacia las periferias de las grandes ciudades que se parecen cada vez más a megalópolis y donde se recrudecen los problemas sociales, la violencia y la criminalidad.


Los pueblos indígenas, presionados para que se alejen de sus tierras, asisten a la disolución de sus instituciones económicas, sociales, políticas y culturales, y ven cómo se destruye el
equilibrio medio ambiental de sus territorios.


20. En muchos países, ricos en recursos naturales y en terrenos cultivables, el hambre y la malnutrición representan los problemas principales.(14) El hambre es hoy en día un fenómeno creciente
que no depende solamente de las carestías sino también de las medidas políticas que no mejoran el acceso de las familias a los recursos. El hecho de defender a unos pocos hace que se obstaculice
o se impida, de hecho o legalmente, el desarrollo de la agricultura. El hecho de destinar las tierras al cultivo de productos de exportación, reduce los costes de los productos alimenticios de
los países desarrollados pero tiene efectos muy negativos en la mayoría de las familias que viven de la agricultura. Esta paradoja es intolerable para cualquier inteligencia y conciencia.


La acumulación de los problemas económicos y sociales incrementa la complejidad de los problemas políticos, provocando una inestabilidad y unos conflictos que retrasan el desarrollo de la
democracia. Todo esto va en contra de la agricultura y es un obstáculo muy grave para cualquier programa de desarrollo económico.


Consecuencias ambientales


21. Las desigualdades en la distribución de la propiedad de las tierras desencadenan un proceso de degradación del medio ambiente difícilmente reversible,(15) a lo que se añade el deterioro del
suelo, la disminución de su fertilidad, el riesgo de inundaciones, la disminución de la capa freática, el aterramiento de los ríos y de los lagos y otros problemas ecológicos.


A menudo se fomenta, con facilidades fiscales y de crédito, la deforestación de amplios territorios para dejar sitio a la cría extensiva del ganado, a las actividades mineras o el manufacturado
de las maderas, pero sin prever planes de rehabilitación del medio ambiente y si están previstos no se aplican.


La pobreza también está vinculada al deterioro medio ambiental en un círculo vicioso cuando los pequeños agricultores, expropiados del latifundio, y los pobres sin tierra, en busca de nuevas
tierras, se ven obligados a ocupar las tierras estructuralmente frágiles, como por ejemplo los terrenos pendientes y a erosionar el patrimonio forestal para poder cultivar.

http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/justpeace/documents/rc_pc_justpeace_doc_19980112_distribuzione-terra_sp.html




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