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TODOS vamos a pasar de la Seguridad Social a los Seguros Sociales Si Franco levantara la cabeza


¿Por qué lo llamamos “recortes” cuando queremos decir “ideología”? ¿Por qué no empezamos a llamar a las cosas por su nombre?Asociación Intermediación  –  22-12-2011


La situación económica nunca puede ser la excusa para recortar en derechos sociales, en bienestar o garantías de protección. No nos debemos dejar engañar más por el discurso de la crisis, puesto que es en estos momentos donde más hay que reforzar en recursos destinados a aquellas personas que peor lo están pasando.

Nunca pueden estar justificadas las extinciones de servicios destinados a personas en clara desventaja. Si lo hacemos, será mentira el discurso electoral de “vamos a salir de la crisis sin dejar a nadie atrás”. Claro que se van a quedar atrás, cada vez más, si nos olvidamos de proporcionar herramientas fundamentales que aminoren las diferencias. Con las medidas tomadas hasta ahora, el resultado que vamos a obtener es una acentuación de las diferencias sociales.

Pero la verdad no es que se trate de recortes irremediables. La realidad es otra. Es dura de admitir, pero no por ello menos cierta.

La verdad es que el modelo social al que avanzamos es de “sálvese quien pueda”, de crecimiento de las rivalidades dependiendo de clase social y el lugar de origen, de vuelta al asistencialismo y la beneficencia como única opción…

Si hacemos números, en el ahorro no hablan de puestos de trabajo eliminados, de la bajada fundamental en el poder adquisitivo de miles de familias que van a dejar de consumir, de la cantidad de puestos de trabajos que se destruyen, de recursos que desaparecen, de personas que pasan directamente a cobrar prestaciones que según sabemos salen de las mismas arcas…

Teniendo esto en cuenta… ¿de verdad siguen saliendo las cuentas? ¿O existen otras razones para recortar? ¿No se les ocurre otra manera de estimular la economía que no sea restar? ¿No está lo suficientemente demostrado que los recortes no llevan a ningún sitio?

Vamos de dejar de justificar los recortes y vamos a poner nombre y apellidos a las cosas. La realidad que vamos a vivir de aquí en adelante en Servicios Sociales es bastante grave.

Y lo será porque la opción del gobierno va a ser reducir al mínimo los mecanismos de protección social, y con ello dan prioridad a la entrada en escena de lo privado y el capital.

Los derechos de las personas dejan de encontrarse en el núcleo de la sociedad, para dar entrada a un sistema que justifica las posiciones de los ciudadanos dentro del difícil entramado social; es decir, que si no llegas a ser algo importante en la vida, es porque no lo has sabido hacer bien, o no tienes la valía necesaria. Y si esto te ocurre, lo único que te mereces es, en el mejor de los casos, la caridad.

En todo este proceso, se entierran muchos caminos. Dos de ellos, sin dejar rastro, lo que supone el vacío absoluto en cuanto a posibles salidas laborales para algunos perfiles: el animador sociocultural y el mediador social intercultural.

Con su extinción, no se acaba únicamente un empleo, sino salidas profesionales. Igual que se creó una necesidad de contar con estas ópticas en los equipos de Servicios Sociales, con todo un esfuerzo institucional y de formación especializada en estos ámbitos, hoy se cierran las puertas a aquellos trabajadores que un día confiaron en la apuesta de la administración por unos puestos muy necesarios.

Como siempre, en el medio de las decisiones políticas, nos encontramos los trabajadores, asumiendo responsabilidades que nos son nuestras.

¿Por qué ahora estos servicios pasan a ser “prescindibles”? Porque son los ámbitos donde más desconocimiento hay sobre sus funciones, y donde funcionan de manera significativa los estereotipos y prejuicios.

Cuando la gente piensa en un-a animador-a, piensa en alguien que se ocupa del ocio, del entretenimiento, o de cosas triviales. Si lo hacen del mediador intercultural, piensan en inmigrantes. Al tomar la decisión de suprimir estos servicios, nuestros políticos han dado una lección de ignorancia y de racismo muy preocupante. Más aún al encontrarse en su discurso justificativo que “no son servicios esenciales”.

Tendrían que haber sido más claros y decir: “el aumentar la calidad de vida de las personas, desarrollar al máximo sus potencialidades cognitivas, sensoriales y sociales, favorecer el acceso a recursos en colectivos desfavorecidos, prevenir y fomentar la correcta solución de conflictos, echar una mano especializada a personas con dificultades de comunicación, hacer esfuerzos de integración hacia colectivos desfavorecidos, y en definitiva, priorizar la lucha por una igualdad de oportunidades, no se encuentra dentro de lo que consideramos esencial”.

¡¡¡ TENEMOS QUE REACCIONAR!!! No podemos permitir que se desmorone todo un modelo de bienestar con la justificación de la crisis. LA CRISIS ES LA JUSTIFICACIÓN PERFECTA PARA SU DEFENSA, NO PARA SU DESMANTELAMIENTO. A qué grado de manipulación estamos llegando, si digerimos y tragamos esta escusa, que resulta completamente contradictoria y antagónica.

Asociación Intermediación

http://www.dclm.es/noticia.php?noticia=105544

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