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Se requieren cambios más profundos en la socialdemocracia por Vicent Navarro


Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 30 de enero de 2011

Este artículo señala que la crisis actual requiere intervenciones del Estado más profundas de las que la mayoría de partidos socialdemócratas en Europa están proponiendo, incluyendo medidas redistributivas de gran calado que permitan generar los suficientes recursos para realizar una inversión masiva de gasto público en crear empleo.

Aunque parezca difícil es importante recordar que hace aproximadamente doce años la socialdemocracia gobernaba en la mayoría de los países de la Unión Europea de los Quince (el grupo de países más desarrollados económicamente de la Unión Europea) y dentro de los países de la Eurozona. Hoy apenas existen gobiernos socialdemócratas en la UE-15 y en la Eurozona.

Mucho se ha escrito sobre las causas de este hecho.

Pero todo indica que una de las causas más importantes de este declive fue la adopción por parte de tales gobiernos socialdemócratas de políticas de claro corte neoliberal que incluían políticas de austeridad de gasto público (incluyendo gasto público social), políticas fiscales regresivas (reducción de impuestos y aumento de su regresividad), desregulación de los mercados financieros (facilitando la especulación) y laborales (facilitando el despido) y otras intervenciones, que fueron todas ellas altamente impopulares entre sus bases electorales.

La evidencia de ello es robusta y no da lugar a dudas.

La captación de los equipos económicos de los gobiernos socialdemócratas por parte del pensamiento neoliberal fue una causa determinante de su declive político, declive que se mostró, no sólo en un descenso muy marcado de su apoyo electoral, sino también en una reducción muy significativa del número de militantes y simpatizantes de tales partidos.

El desencanto de las bases de los partidos socialdemócratas hacia tales políticas y hacia los dirigentes que las llevaban a cabo, alcanzó unas dimensiones nunca vistas antes en su historia.

Su caída electoral en picado fue la causa de que las derechas recuperaran el poder.

Una vez en el gobierno, estos partidos conservadores y liberales (en realidad neoliberales) han extendido todavía más estas políticas que han profundizado la recesión, aprovechándose de ésta para poder conseguir lo que siempre desearon, es decir, el debilitamiento del mundo del trabajo y del Estado del Bienestar.

La gran impopularidad de tales políticas ha aumentado las posibilidades de que los partidos socialdemócratas puedan recuperar el poder político y gobernar de nuevo.

Lo auténticamente preocupante, sin embargo, es que la gran mayoría de tales partidos no han hecho los cambios necesarios en sus políticas económicas, sociales y fiscales (ni tampoco en su personal directivo) que puedan abrir un capítulo nuevo de esperanza para poder salir de lo que va en vía de convertirse en la II Gran Depresión.

Tales partidos no han roto con el pensamiento neoliberal que continúa dominando las mayores instituciones que gobiernan la UE-15 y la Eurozona, ni tampoco han presentado una alternativa, claramente expansionista, que permita resolver la situación económica y social de la Unión Europea.

Como bien escribe George Irvin, profesor de Economía de la Universidad de Londres, en su último artículo “Have Social Democrats Surrendered?” en (Social Europe Journal), es enormemente decepcionante ver el continuismo entre la “nueva” y la “anterior” socialdemocracia.

El supuestamente nuevo PD italiano, el Partido Demócrata de izquierdas (continuador del que fue en su día poderoso Partido Comunista italiano) apoya las políticas neoliberales del mal llamado “gobierno tecnócrata” del Sr. Monti (un banquero ultraliberal).

El candidato socialista francés, François Hollande, hace gala de su rectitud fiscal como manera de mantener su credibilidad (entendiendo credibilidad como austeridad). Ed Balls, el portavoz de temas económicos del Partido Laborista, indica que el futuro gobierno laborista mantendrá los recortes del Sr. David Cameron, en caso de que gane las próximas elecciones.

Los dos candidatos a la Secretaría General del Partido socialdemócrata español no han hecho ni críticas de las políticas económicas neoliberales del gobierno Zapatero (del cual formaron parte), ni han hecho propuestas claramente expansivas de gasto público para crear empleo, remarcando, en cambio, que los recortes debieran ser menos acentuados (recortes que inició el gobierno Zapatero) de los que realiza el gobierno conservador-neoliberal del PP y la reducción del déficit público debería ser más lenta que lo programado, pero, por lo demás, no hay ninguna apuesta por una gran inversión y aumento notable del gasto público.

Como indica George Irvin, no ha habido un cambio suficiente en la socialdemocracia europea que permita albergar esperanzas para el futuro. Después de todo no es tan difícil ver qué es lo que debiera hacerse en estos momentos de crisis.

Es necesaria una inversión masiva en creación de empleo, como ocurrió con el New Deal en EEUU a principios del siglo XX o en los años cuarenta y cincuenta en Europa, en la reconstrucción que siguió a la II guerra Mundial, facilitada por el Plan Marshall.

La socialdemocracia europea, por mucho que diga lo contrario, todavía no considera que el mayor problema económico en la UE sea el desempleo y la escasa capacidad adquisitiva de la población, en lugar de la deuda y el déficit público.

Parecen no ser conscientes de que estos últimos se resolverán cuando se resuelva el primero, no al revés, como la sabiduría convencional neoliberal predica.

¿Es posible el New Deal en la Unión Europea y en España?

La respuesta a esta pregunta es un rotundo sí. La Unión Europea tiene los recursos para hacer esta expansión masiva del gasto público con el objetivo de crear empleo en los sectores deficitarios que van desde el Estado del Bienestar a los sectores energéticos y economía alternativa.

(Por cierto, la crítica a la socialdemocracia podría también aplicarse a la mayoría de los partidos verdes mayoritarios que no han hecho propuestas de inversión pública masiva a nivel europeo).

En realidad, la gran paradoja es que, a pesar del aumento de la productividad que ha estado ocurriendo en todos los países de la UE-15, las rentas del trabajo han disminuido como porcentaje de la renta nacional, y los ingresos al Estado también han estado bajando en la gran mayoría de países de la Eurozona y de a UE-15, incluyendo España.

Las rentas del capital, sin embargo, han subido enormemente. Esta realidad, ampliamente documentada en muchos escritos (véase el libro Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en España, de Juan Torres, Alberto Garzón y Vicenç Navarro), muestra que sí que hay recursos.

El problema es que están mal distribuidos, con excesiva concentración de las rentas en los sectores más pudientes de la sociedad. Y ahí está la raíz del problema, tanto en la UE como en España.

No puede haber una inversión masiva encaminada a estimular la economía sin una reforma fiscal redistributiva de gran calado que permita un aumento muy notable de la inversión pública. Tal como he señalado en otro artículo (“El abandono de las políticas redistributivas por las izquierdas gobernantes”.

Sistema Digital. 06.01.12), el abandono de las políticas redistributivas por parte de la socialdemocracia (y de los partidos verdes) ha llevado a la crisis actual. A no ser que cambien y recuperen su compromiso con la redistribución, no habrá salida de la crisis.

El principio de “a cada uno según su necesidad, de cada uno según su habilidad y capacidad” es tan relevante ahora como en la historia de tal movimiento.

La mala distribución de los recursos ha significado un enorme empobrecimiento del Estado. El fraude fiscal, predominantemente de las rentas superiores, ha alcanzado unos niveles sin precedentes, tanto en la UE como en España.

Las cifras estimadas a nivel de la UE consideran que el fraude fiscal representa como promedio el 13% del PIB de la Unión Europea, porcentaje que aumenta mucho más en los países de la periferia. En España es un 23%.

Y hay que repetir que este fraude se concentra sobre todo en las rentas superiores, tal como el caso español muestra claramente. Según los técnicos de la Agencia Tributaria del Estado español, el 72% de todo el fraude fiscal en España lo realizan las grandes fortunas, las grandes empresas que facturan más de 150 millones de euros al año (que representan un 0,01% de todas las empresas) y la banca. Este 72% representa 64.000 millones de euros, cantidad equivalente a todos los recortes que está realizando el Estado español.

¿Se atreverán los partidos socialdemócratas a enfrentarse con los grandes evasores fiscales? La experiencia hasta ahora ha sido deprimente.

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¡Fraga y cierra España!


¡Fraga y cierra España!

Francisco Javier González
Dice un refrán español que “a cada puerco le llega su San Martín”. En Canarias diríamos cochino pero para el caso que nos ocupa no me vale. Cochino, incluso cerdo, se me antojan cariñosos, además de que ni estamos en San Martín ni en Canarias la “matazón del cochino” -antaño fiesta familiar y entrañable- es por ese día.
Tampoco ha sido ni el mochazo ni la cuchilla del carnicero los que han acabado con su retorcida y perniciosa vida. Han sido solo los años y los pulmones. En la cama.
En domingo, “Día del Señor” y con misa funeral posterior en la Catedral de Santiago y otra inmediata en la capitalina de la Almudena. Con la Real Banda de Gaiteros de Ourense incluidos, sin haber sido juzgado por sus hechos ni mostrar nunca un mínimo arrepentimiento, más bien reafirmándose en ellos y vanagloriándose de los mismos.

El dueño de la calle, que presumía de haber dejado plantada a la imponente Ava Gardner y se bañaba en “meyba” en la radioactiva playa de Palomares, al que el arzobispo compostelano acaba de considerar como “un hombre de bien”, la ha palmado en olor de multitudes…políticas.
No creo que las familias de Grimau, de Ruano, de los muertos en Vitoria o Montejurra, o los tiroteados en las calles de la metrópoli participen del coro de turiferarios encabezados por el Borbonato -padre, hijo y supongo que hasta yerno- inspirados por “su lealtad a España” y su papel como “gran servidor del estado” y seguidos por los cavernarios de la derecha hispana con su también gallego jefe de filas al frente, para quién “Manuel Fraga actuó guiado por dos principios: el amor a España y el entendimiento de la política como un servicio público. Es el ejemplo de la apuesta por la política, la reforma y las instituciones para la resolución de los problemas que a todos nos afectan.
Si la historia de España en estos años, es una historia de éxitos y prosperidad es, en parte, gracias a hombres como él que con su generosidad crearon las bases de la democracia en la que vivimos hoy”. Otros, como el cachanchán de las Azores, proclama que con Fraga “muere un patriota, un servidor de España” mientras que su esposa, alcaldesa neófita de la Villa y Corte, se emperra que al ínclito D. Manuel hay que dedicarle una calle o una plaza madrileña.
Más duro se me hace entender las expresiones de los responsables psoeísticos como Zapatero, que subrayó en su telegrama de pésame “el reconocimiento y respeto que merecen una trayectoria tan definida por el servicio público como la suya y tan importante también para la consolidación de la democracia española” o Rubalcaba para quien el finado “ha sido un hombre clave para nuestra historia política. Me gustaría quedarme con el Fraga padre de la Constitución que nos ha permitido vivir en esta democracia ya sólida y solvente”.
Algo más moderado fue Carrillo, para quien Fraga, “fue un hombre muy de derechas, muy autoritario y muy empecinado en sus ideas y en sus actitudes” destacando “su capacidad para adaptarse a los tiempos”, elogiando además “su papel positivo en la aprobación de la Constitución”.
Fraga no fue culpable de crímenes de guerra. Solo lo fue de los de la postguerra porque cuando estalló la sublevación fascio-militar que provocó la Guerra de España aún no tenía 14 años. Edad para ingresar en los cachorros de la Falange pero no para ir al frente, así que, como a algunos militares de retaguardia, “el valor se le supone”.
Tomó partido de entrada y puso su indudable inteligencia y preparación intelectual al servicio de los que sembraron las cunetas y descampados de España y sus colonias africanas de cadáveres y las prisiones de miedo y dolor en los años sucesivos. Su opinión, siempre mantenida y reiteradamente expresada es muy clara al respecto “El glorioso alzamiento popular del 18 de julio de 1936 fue uno de los más simpáticos movimientos político-sociales del mundo”.
¡Qué felices eran entonando, caralsol y a voz en cuello, cánticos religiosos y patrióticos en los Salones de Fyffes, en La Isleta, en Gando, en Tefía… los antes malvados presos “rojos” -entre ellos varios de mis tíos- a los que el simpático movimiento salvador había liberado drásticamente de sus errores!
Tan simpático fue todo que las descarnadas calaveras de los asesinados siguen mostrando permanentemente la blanca sonrisa de sus dientes. Salen riéndose de los Pozos de Arucas o siguen riéndose en la Sima Jinamar, en la Mar Fea, en las Cañadas del Teide, en los pinares del Paso o ligados aún a sus potalas.
El coro de plañideras políticas de todos los pelajes cantando las alabanzas fúnebres del supuestamente democratizado fascista pone en evidencia la realidad de que el enano dictador dejó todo atado y bien atado con monaguillos muñidores ilustres como el finado, pero para entender en su integridad el papel de Fraga hay que situarlo en la historia:
Al acabar la Guerra de España los vencedores entienden la necesidad de crear un entramado político en que sustentar el Régimen.
Así agrupan a todas las derechas en la Falange Española Tradicionalista y de las JONS como armazón central a la que, incluso, la Ley del 6/11/41 equipara fiscal y tributariamente al propio Estado. Falange Española se va transformando en “Movimiento” en el que encaja perfectamente la ambiciosa figura de Fraga que ya desde 1945 había entrado a las Cortes franquistas como letrado y que en 1956, como director del Instituto de Estudios Políticos del franquismo comienza a diseñar las futuras salidas para la dictadura que garantizara la continuidad de las ideas tras su inevitable declive.
En 1957 se crea la Secretaría General del Movimiento con José Solís como Ministro Secretario General. Dentro del nuevo organismo supremo del fascismo español se agrupaban, además de la Organización Sindical, las Delegaciones Nacionales de Provincias, de Juventudes, de la Sección Femenina, de Organizaciones, de Auxilio Social, de Educación física y deportes, de Asociaciones y la de Prensa, propaganda y radio que heredó la emisora regalo de Goebbels a Franco para que RNE comenzara sus emisiones. Manuel Fraga se encargó de dirigir la Delegación Nacional de Asociaciones, un potpurrí que agrupaba a las hermandades de excombatientes, las de excautivos, las asociaciones de profesorado de E. medias y superiores, las de magisterio y primaria, las asociaciones familiares y profesionales, al SEU ….
Ese mismo año 57 en que Fraga llega a la cúspide del Movimiento fascista se constituye la Comunidad Económica Europea y la eficacia y el éxito económico que en sus inicios supuso impulsó en 1962 al gobierno franquista a solicitar conversaciones de adhesión a la misma, pero a las reuniones en junio del IV Congreso del Movimiento Europeo acude una delegación española de no afectos al franquismo -salvo los comunistas que son excluidos- y se produce el llamado “Contubernio de Múnich” que exige, previas al posible ingreso en la CEE, la democratización, las libertades públicas individuales y colectivas y el respeto a “las entidades naturales” refiriéndose veladamente así a las naciones y colonias que agrupaba el estado fascista.
El régimen español moviliza a todas sus organizaciones, concentra masas en repulsa, y llena de epítetos contra “los traidores, los rojos y los comunistas subversivos” toda la prensa. Franco, en una multitudinaria y orquestada concentración en Valencia, proclama que la causa de la enemistad europea era “la infiltración comunista en Europa que con su acción solapada influye en la mayoría de los órganos de opinión siendo raro el que no se encuentra parasitado por el oro soviético” pero tanto Franco como las dos piezas claves de la Falange -Solís y Fraga- saben que su supervivencia precisa de un cambio de imagen y en julio se constituye un nuevo gobierno del fascismo.
Entra con fuerza el Opus Dei con López Bravo y 4 ministros más, mientras la Falange se refuerza con el renovado papel de Solís y con la entrada de Fraga al Ministerio de Información y Turismo, con la portavocía pública del gobierno.
Es ocupando tal poltrona ministerial, responsable de las mayores operaciones de blanqueo de cara del franquismo como los “25 Años de Paz” -y “Ciencia” añadía el vulgo- o el “Spain is different”, cuando asume y justifica el asesinato legal de Julián Grimau -al que denominó “ese caballerete”- o se dirige telefónicamente al padre del estudiante Enrique Ruano, “suicidado” por la policía española, amenazándolo con represalias sobre su otra hija Margot si continuaban las protestas por el burdo asesinato.
Es en ese ministerio, en el que perdurará hasta el 69, en el que se convierte en la clave para el sostenimiento y la prolongación del régimen, misión que enlazará con su Vicepresidencia del Gobierno de España y con el Ministerio de la Gobernación, el de los temidos calabozos de Puerta del Sol.
Continuará luego ese esfuerzo salvador del Régimen con sus trabajos como “Padre” de la Constitución que logran -con la complicidad culpable de una izquierda desnortada- que el fascismo se prolongue a través del sucesor nombrado por Franco “a título de Rey” el Borbón Juan Carlos.
Es esta prolongación fascista en el tiempo la que puede explicar el resultado final y casi actual de uno de los procesos que Fraga se encargó de maquillar desde su ministerio: el asesinato a garrote vil de los militantes cenetistas Francisco Granados y Joaquín Delgado.
Falsamente acusados de un delito de terrorismo tras la explosión de dos pequeños artefactos que estallaron el 29 de julio de 1963, uno en la sección de pasaportes de la Dirección General de Seguridad y el otro en la Delegación Nacional de Sindicatos con el resultado de algunos heridos leves al fallar un detonador y adelantarse la primera explosión y detenidos dos días después, “confesaron” su autoría tras seis días de torturas policiales e inmediatamente, sin contar con ninguna otra prueba, el día 11, se anuncia su enjuiciamiento a las 48 horas siguientes.
El día 13 de julio, nombrado un militar no letrado sin previo conocimiento de la causa para su defensa, son condenados a muerte por el
Juzgado Militar Especial Nacional de Actividades Extremistas y ejecutados a garrote vil el día 17 tras contar con el enterado del cristiano caudillo Franco y la protección de la propaganda fraguista.
Ya desde el momento de su detención y antes de la parodia del juicio el Consejo Ibérico de Liberación, la organización clandestina de los dos anarquistas, emitió un comunicado indicando que la autoría del atentado no correspondía a los detenidos, pero años más tarde los verdaderos autores afirmaron su autoría por escrito ante notario.
Con esas declaraciones, en las que Antonio Martín Bellido y Sergio Hernández se responsabilizaban del hecho, los familiares de los asesinados “legalmente” -la viuda de Granados y el hermano y la sobrina de Delgado- presentan en febrero del 98 recurso de revisión de la sentencia ante el Tribunal Supremo, recurso que es rechazado en marzo del 99 en aplicación de la Ley Procesal Militar.
Presentado recurso de amparo constitucional para que se admitan los medios de prueba suministrados por los familiares y admitidos estos en julio de 2004 se admite el amparo y se celebra nuevo juicio presentándose en el mismo los autores del hecho y sus entonces mandos orgánicos, pero la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo da, el 18 de diciembre de 2006, un nuevo carpetazo a todo el asunto basados en la supuesta no credibilidad de los declarantes “a causa del tiempo transcurrido desde el hecho”, nueva prueba de la absoluta vigencia del franquismo exaltado, loado y, sobre todo, prolongado por Fraga.
Razón tiene su discípulo predilecto, el pseudotejano amigo de Bush, cuando asegura que “términos como Transición, Constitución y PP son sencillamente incomprensibles sin Manuel Fraga”. Le faltaron términos como fascismo y dictadura que, sin Fraga, tampoco se comprenderían.
Cuando en 2007 en “El Faro de Vigo” comparaba la figura de Franco en España con la de Napoleón en Francia, declaraba tajante que “el franquismo ha sentado las bases para una España con más orden” nos dejaba su testamento político. Lo dicho: todo atado y bien atado en gran parte gracias al Gaitero Mayor del Reino.

PUBLICADO POR ARGENPRESS EN 11:15:00 

La izquierda mundial después de 2011


La izquierda mundial después de 2011

Escrito por CiudadaníaJan 11, 2012

Immanuel Wallerstein

Bajo cualquier parámetro con que se mida, 2011 fue un buen año para la izquierda en el mundo –no importa lo amplio o estricto que se defina la izquierda mundial. La razón básica fueron las condiciones económicas negativas que sufrió casi todo el mundo.

El desempleo era alto y creció aún más. Casi todos los gobiernos tuvieron que enfrentarse a elevados niveles de deuda con ingresos reducidos. Su respuesta fue tratar de imponer medidas de austeridad a sus poblaciones mientras que intentaban proteger a sus bancos al mismo tiempo.

El resultado fue un revuelta por todo el mundo que los movimientos que conformaron Ocupa Wall Street (OWS) llamaron el 99 por ciento. La revuelta ocurrió en contra de la excesiva polarización de la riqueza, contra los gobiernos corruptos, y contra la naturaleza esencialmente antidemocrática de estos gobiernos –sea que contaran o no con un sistema multipartidista.

No es que los OWS, la Primavera Árabe o los indignados consiguieran todo lo que esperaban. El hecho es que lograron cambiar el discurso mundial, y lo alejaron de los mantras ideológicos del neoliberalismo acercándolo a temas como la inequidad, la injusticia y la descolonización. Por primera vez en un largo tiempo, la gente común discutía la naturaleza misma del sistema en que vivían; ya no se les podía dar por hecho.

Para la izquierda mundial la cuestión ahora es si puede avanzar y traducir este éxito discursivo inicial en una transformación política.

El problema puede plantearse de un modo muy simple. Aun si en términos económicos existe una brecha clara y creciente entre un muy pequeño grupo (uno por ciento) y un grupo muy grande (99 por ciento), esto no significa que así ocurra la división política.

A escala mundial, las fuerzas de centroderecha siguen representando a algo así como la mitad de las poblaciones del mundo, o por lo menos a aquéllos que son activos en lo político de alguna manera.

Por lo tanto, para transformar el mundo, la izquierda mundial necesitará un grado de unidad política que todavía no tiene. De hecho, existen profundos desacuerdos en torno a los objetivos de largo plazo y las tácticas de corto plazo. No es que estos puntos no se debatan, por el contrario, están en debate candente, y hay pocos progresos en cuanto a remontar las divisiones.

Estas divisiones no son nuevas. Eso no las hace más fáciles de resolver. Hay dos que son importantes. La primera tiene que ver con las elecciones. No hay dos, sino tres posiciones con respecto a las elecciones. Hay un grupo que sospecha profundamente de las elecciones, y argumenta que participar en ellas no es sólo ineficaz en lo político sino que refuerza la legitimidad del sistema-mundo existente.

Los otros piensan que es crucial tomar parte en el proceso electoral. Pero este grupo se divide en dos. Por un lado, quienes argumentan que son pragmáticos. Quieren trabajar desde dentro –desde el partido principal de centroizquierda cuando funcione un sistema multipartidista, o dentro del partido único de facto, cuando la alternancia parlamentaria no esté permitida.

Y por supuesto hay quienes denuncian esta política de escoger el mal menor. Insisten que no hay una diferencia significativa entre los principales partidos alternativos y respaldan la idea de algún partido que genuinamente sea de izquierda.

Todos estamos familiarizados con este debate y hemos escuchado los argumentos una y otra vez. Sin embargo, es claro, por lo menos para mí, que si no hay cierto acercamiento entre los tres grupos en lo que respecta a las tácticas electorales, la izquierda mundial no tiene mucha oportunidad de prevalecer ni en el corto ni en el largo plazo.

Creo que hay un modo de reconciliación. Implica distinguir entre las tácticas de corto plazo y la estrategia de más largo plazo. Concuerdo mucho con quienes argumentan que obtener el poder del Estado es irrelevante para (y posiblemente hace peligrar la posibilidad de) una transformación de más largo plazo del sistema-mundo. Como estrategia de transformación, se ha probado muchas veces y ha fallado.

Esto no significa que esa participación electoral en el corto plazo sea una pérdida de tiempo. El hecho es que una gran parte del 99 por ciento está sufriendo agudamente en el corto plazo.

Y es este sufrimiento de corto plazo su principal preocupación. Están intentando sobrevivir, y ayudar a sus familias y amigos a sobrevivir.

Si pensamos en los gobiernos no como agentes potenciales de transformación social sino como estructuras que pueden afectar el sufrimiento de corto plazo mediante sus decisiones en torno a políticas públicas, entonces la izquierda mundial está obligada a hacer lo posible por conseguir decisiones de los gobiernos que minimicen las penurias.

Trabajar por minimizar las penurias requiere de la participación electoral. ¿Y qué pasa con el debate entre quienes proponen el mal menor y quienes proponen respaldar a genuinos partidos de izquierda?

Ésta se vuelve una decisión de táctica local, que varía enormemente de acuerdo a varios factores: el tamaño del país, la estructura política formal, la demografía, la localización geopolítica, la historia política.

No hay una respuesta estándar, ni pueda haberla. Ni tampoco la respuesta de 2012 va a ser válida para 2014 o 2016. Para mí, por lo menos, no es un debate de principios sino una situación táctica que evoluciona en cada país.

El segundo debate básico que consume a la izquierda mundial es la que existe entre lo que yo le llamo desarrollismo y lo que podría llamarse la prioridad de un cambio civilizatorio. Podemos observar este debate en muchas partes del mundo.

Uno lo ve en América Latina en los debates en curso, impulsados con bastante enojo entre los gobiernos de izquierda y los movimientos de pueblos indígenas –por ejemplo en Bolivia, Ecuador o Venezuela.

Uno lo ve en América del Norte y en Europa en los debates entre los ambientalistas/verdes y los sindicatos que le dan prioridad a retener y expandir el empleo disponible.

Por un lado, la opción desarrollista, sea que la pongan en marcha los gobiernos de izquierda o los sindicatos, es aquélla de que sin crecimiento económico no hay modo de rectificar los desequilibrios económicos del mundo actual, sea que hablemos de la polarización al interior de los países o de la polarización entre naciones.

Este grupo acusa a sus oponentes de respaldar, al menos objetiva y posiblemente subjetivamente, los intereses de las fuerzas del ala derecha.

Los proponentes de la opción antidesarrollista dicen que concentrarnos en la prioridad del crecimiento económico está mal por dos razones. Es una política que simplemente continúa los peores rasgos del sistema capitalista. Y es una política que ocasiona un daño irreparable –ecológico y social.

Esta división es todavía más apasionada, si eso es posible, que la participación electoral. La única manera de resolverla es proponiendo arreglos, sobre la base de caso por caso. Para hacer esto posible, ambos grupos deben aceptar de buena fe las credenciales de izquierda del otro. Y no será fácil.

¿Pueden remontarse estas divisiones de la izquierda en los próximos cinco a 10 años? No estoy seguro. Pero si no se remontan, no creo que la izquierda mundial pueda ganar la batalla en los próximos 20 a 40 años en torno a qué clase de sistema sucesor tendremos conforme el sistema capitalista se colapsa definitivamente.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2012/01/07/index.php?section=opinion&article=020a1mun

Traducción: Ramón Vera Herrera

La Jornada

 

El nuevo gobierno español al servicio de banqueros, empresarios y políticos corruptos


El nuevo gobierno español al servicio de banqueros, empresarios y políticos corruptos

El nuevo gobierno español, encabezado por el presidente Mariano Rajoy, del Partido Popular, ha tomado forma. Después de conocer los nombres, muchos ciudadanos se preguntan

¿Estamos o no estamos intervenidos?

La prioridad del gobierno de España es satisfacer a los tiburones de los mercados. Este gobierno es lo mismo que poner al zorro al cuidado de las gallinas. Ex directivos de la banca y grandes empresas, Opus, franquistas, vendedores de armas, no falta de nada.

Hay que empezar a luchar contra este nuevo gobierno al servicio de banqueros y políticos corruptos. Luis de Guindos, Ministro de Economía y ex miembro del Comité Operativo Europeo de Lehman Brothers. La Ministra de Empleo, abogada especializada en empresas, es una firme partidaria de bajar los impuestos a las empresas como principal medida para generar empleo.

Ana Mato, que no será imputada en caso Gürtel, acusada por corrupción y cohecho, porque ya han prescrito los delitos, ahora será Ministra de Sanidad. El nuevo presidente ha nombrado a Soraya Sáenz de Santamaría única vicepresidenta de su Ejecutivo, además de portavoz y ministra de la Presidencia.

Otro de los nombramientos más relevantes, tal vez el que más expectación había generado, es el de Luis de Guindos, que como ministro de Economía y Competitividad será el encargado de sacar el país de la crisis. Jorge Fernández Díaz será titular de Interior.

El ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación será José Manuel García Margallo; el de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón; Ana Pastor se hará cargo de Fomento y Pedro Morenés de Defensa.

El ministro de Hacienda y Administraciones Públicas será Cristóbal Montoro y la titular de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato. José Manuel Soria estará al frente del departamento de Industria, Energía y Turismo, y Fátima Báñez de Empleo y Seguridad Social. José Ignacio Wert ha sido nombrado ministro de Educación, Cultura y Deporte y Arias Cañete de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

 

Luis de Guindos, Ministro de Economía [51], ex jefazo del Comité Operativo Europeo de Lehman Brothers. Después se convirtió responsable del sector financiero de Price Waterhouse Coopers. Actualmente es director del Instituto de Empresa y pertenece al Consejo de Administración de Endesa, del Consejo de Administración de Unedisa (editora de El Mundo y Expansión, entre otros medios) y Banco Mare Nostrum (BMN, encabezado por la antigua Caja Murcia).

Fátima Báñez, Ministra de Empleo [44], esta abogada especializada en empresas, es una firme partidaria de bajar los impuestos a las empresas como principal medida para general empleo. Posee seis viviendas, un solar y dos fincas de secano, además de 326.884 euros suscritos en bonos del Estado y diversas participaciones en tres compañías multinacionales. También ha declarado que percibió 6.705 euros por rendimientos de actividades agrarias, 706 euros de diversos cursos y seminarios, así como 1.093 euros de rendimientos de diversas cuentas bancarias.

Jorge Fernández Díaz, Ministro del Interior [61], de profundas convicciones religiosas y próximo al Opus Dei, fue delegado provincial de Trabajo en Barcelona, y gobernador civil de Asturias y de Barcelona durante la transición, este representante de la derecha más recalcitrante ha equiparado el Valle de los Caídos con el cementerio de Arlington (EUA) de la guerra civil norteamericana o con el cementerio de la playa de Normandia.

José Manuel García-Margallo [67], Ministro de Asuntos Exteriores, también próximo al Opus Dei, es licenciado en Derecho por la Universidad de Deusto. Máster en Derecho por la Universidad de Harvard, con especialización en Derecho Societario y Regulación del Mercado de Valores. Proveniente inicialmente también del franquismo, el ascenso de su carrera de diputado arrancó con las Cortes Constituyentes en 1977 por la UCD de Adolfo Suárez.

José Ignacio Wert, Ministro de Educación y Cultura [61], considerado la mano derecha de Pedro Arriola, asesor de cabecera de Génova y oráculo de las encuestas del PP, que también es el marido de la vicepresidenta del Congreso Celia Villalobos.

Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense, el ministro de Educación, Cultura y Deporte, ha sido jefe del Servicio de Estudios de RTVE, subdirector del gabinete técnico CIS y profesor de Sociología Política de la Universidad Autónoma de Madrid. Desde 1987 hasta 2003 ha sido presidente de Demoscopia, instituto privado dedicado a la investigación de opinión y mercado.

En 1994 presidió Sofres AM, empresa de medición de audiencias televisivas, y a continuación fue nombrado consejero delegado de la compañía de encuestas Sofemasa, propiedad del Grupo Sofres, cargo en que cesó ese mismo año para volver a Demoscopia.

Ha sido también Presidente de ESOMAR, la Asociación Global de Investigadores de Opinión y Mercado. El BBVA lo fichó posteriormente como director de relaciones corporativas y ha presidido la EFQM (European Foundation for Quality Management) en representación del BBVA.

Ana Pastor, Ministra de Fomento [54], de profundas convicciones religiosas, ha dejado preferentemente que fueran otros quienes se pronunciaran contra la ley que permitía el matrimonio de personas del mismo sexo, la reforma de la regulación del aborto o las polémicas educativas.

Tiene tres pisos en copropiedad (dos en Pontevedra y uno en Madrid), más un garaje en Madrid. Además es cotitular de dos cuentas corrientes y es copropietaria de dos coches. Tiene además una hipoteca de 200.000 euros. Tiene un plan de pensiones con Novacaixagalicia, intervenida por su nefasta gestión.

Cristóbal Montoro, Ministro de Hacienda [61], propone poner freno a la presión fiscal que tienen las empresas, la flexibilidad en el mercado de trabajo y la contención salarial. Todavía hay quien recuerda cómo siendo secretario de Estado de Hacienda logró hundir la cotización en Bolsa de los grandes bancos al advertir, en plena crisis asiática, de los riesgos asumidos por las entidades en América Latina.

Fue un lunar que llegó a convertirse en absceso con el caso Gescartera, una agencia de valores que estafó 120 millones de euros a miles de inversores y que tenía como mascarón de proa (presidenta) a la hermana del secretario de Estado de Hacienda de entonces, Enrique Giménez-Reyna, subordinado de Montoro. El secretario de Estado se vio obligado a dimitir y su hermana fue condenada a tres años y medio de carcel.

Pedro Morenés, Ministro de Defensa [63], también próximo al Opus Dei, es licenciado en Derecho por la Universidad de Navarra, y diplomado en Dirección de Empresas por la Universidad Comercial de Deusto. Durante los últimos ocho años ha sido secretario general del Círculo de Empresarios y presidente del Consejo de Administración de Construcciones Navales del Norte.

Traficante legal de armas al servicio de empresas multinacionales del armamento, actualmente dirige la filial española de la empresa europea de misiles MDBA y, desde hace pocas semanas, Seguribérica, la firma que presta seguridad a los atuneros españoles que faenan en el Índico, para defender lo que robamos a los pescadores locales.

Miguel Arias Cañete, Ministro de Medio Ambiente [61], proveniente del franquismo, ejerció como abogado del Estado de 1974 a 1978, antes de dedicarse activamente a la política. Durante la crisis de las vacas locas defendió el consumo del chuletón. En febrero de 2008, salió en defensa de la propuesta que había hecho Rajoy de crear un contrato de integración para los inmigrantes. Al hacerlo culpó a los extranjeros del colapso de las urgencias y cuestionó la capacidad de muchos extranjeros para servir mesas como camareros.

En su última declaración de la Renta, presentó unos ingresos de 95.590 euros por su actividad como abogado -aparte de 6.494 euros de trienios-, 22.500 euros en retribuciones en Consejos de Administración, 24.788 euros de asignación del partido, 43.122 euros de dividendos procedentes del BBVA, Santander, Mapfre y Petrolíferas Ducar, 860 euros de intereses de cuentas bancarias, 3.810 euros por conferencias y 4.808 euros por rendimientos de alquileres.

También ha declarado poseer cuatro viviendas, un local de oficina, cuatro coches y una plaza de garaje, aparte de más de 77.000 euros en depósitos bancarios.

Ana Mato, Ministra de Sanidad [52], próxima al Opus Dei, siempre se le ha identificado con Aznar, porque formó parte de su círculo de confianza. Su actividad no ha estado exenta de polémica por la implicación de su ex marido, Jesús Sepúlveda, en el caso Gurtel y por declaraciones como las que ponían en cuestión el modelo educativo andaluz.

También se le suele asociar con negocios turbios y escándalos que relacionaban a cargos del PP con corrupción urbanística.

José Manuel Soria, Ministro de Industria y Energía [53], desde la dirección del PP en Canarias desempeñó una activa labor de apoyo a la política de José María Aznar y en 2003 fue elegido diputado en el Parlamento de Canarias, tarea que compaginó con la presidencia del Cabildo de Gran Canarias hasta que salió del Gobierno insular tras una moción de censura presentada por Coalición Canaria (CC) y Nueva Canarias en 2007.

A pesar de los escándalos que relacionaban a cargos del PP con corrupción urbanística (caso Bango, Eólico, Faycán y Salmón), entró en el Gobierno regional, tras pactar con CC en 2007, como vicepresidente y consejero de Economía y Hacienda.

En 2010 rompió el pacto con los nacionalistas por el apoyo de estos a los presupuestos estatales (del PSOE) y en las elecciones locales de ese mismo año, a pesar de ser la fuerza más votada, el PP se quedó en la oposición tras el pacto entre socialistas y nacionalistas.

Soraya Saénz de Santamaría, Ministra de Presidencia [40], licenciada en Derecho por la Universidad de Valladolid. Ha ejercido como Abogada del Estado. Es propietaria de un apartamento en Madrid y copropietaria de un adosado, también en Madrid, que es su vivienda habitual. Tiene un Audi A3 y posee además 91.952 euros en depósitos y cuentas corrientes.

Debe 171.204 euros de una hipoteca de 214.050, y 254.815 euros de otra hipoteca de 385.000 euros.

En 2010 declaró haber recibido 51.440 euros por su labor de portavoz del Partido Popular. También ha cobrado 1.771 euros por los trienios de la Abogacía del Estado y 934 euros de los intereses de sus cuentas.

Alberto Ruiz-Gallardón, Ministro de Justicia [53], licenciado en Derecho por la Universidad San Pablo CEU. Es abogado y miembro de la Carrera Fiscal en excedencia (obtuvo el segundo puesto en las oposiciones a la Fiscalía). Afiliado al partido Alianza Popular desde los 18 años, en 1977, no comenzaría su carrera política hasta 1983 cuando fue elegido concejal en el Ayuntamiento de Madrid.

Ha sido senador por Madrid entre 1987 y 1995 y diputado de la Asamblea de Madrid desde 1987. También fue elegido portavoz del Grupo Parlamentario Popular en el Senado y en la Asamblea de Madrid. En junio de 1995 fue elegido presidente de la Comunidad de Madrid y reelegido en julio de 1999 hasta junio de 2003.

Alcalde de Madrid desde 2003. En el XVI Congreso del PP, el 21 y 22 de junio de 2008, es nombrado miembro del Comité de Dirección, máximo órgano de poder del partido. 

David Arrabalí Campos. Democracia Real Ya

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=141772

 

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N de IDP:

A pesar de ser el consejo de ministros más pequeño de nuestra historia reciente, la edad total del nuevo gabinete, incluyendo a su presidente (56), alcanza la curiosa y respetable cifra de 777 años. Eso supone una media de 56 años. La media de edad de los varones (59) supera en once años a la de las mujeres (48). La más joven es la paya Soraya (40), y el más viejo, García-Margallo (67). Entre las mujeres, la más veterana es Ana Pastor (54), y el más tierno de los varones es Luis de Guindos (51). Casi la mitad de los ministros (seis, todos varones) han cumplido ya los 61.

2012 Un año de incertidumbres


 

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Un año de incertidumbres

La magnitud del déficit y un elevado desempleo condicionan el cumplimiento del principal objetivo del nuevo equipo económico: crecer y recobrar la confianza de los mercados

Economía | 25/12/2011 –

El nuevo equipo económico del Gobierno de Mariano Rajoy afronta un 2012 con el reto de crecer y recobrar la confianza de los mercados.

Pero para ello debe despejar dos grandes problemas: reducir el déficit público y rebajar el elevado desempleo, en especial entre los jóvenes.

La necesidad de cumplir con los compromisos fijados con Europa, pasar de un objetivo de déficit del 6% para este año al 4,4% en el 2012 y al 3% en el 2013, hará más complicada la reactivación de la economía.

Pero para colaborar en su resolución, el Banco Central Europeo (BCE) ha dado un giro en su estrategia y ha decidido abrir una ventana de liquidez para el sistema financiero, y que volverá a repetir en febrero.

“Esta es una señal clara de la nueva estrategia del BCE, que no va a consentir que el euro se venga abajo por falta de actividad económica.

Mario Draghi va a luchar con tanta fuerza contra la deflación y la falta de actividad como Jean-Claude Trichet lo hizo contra la inflación”, afirma Tano Santos, profesor de la Universidad de Columbia e investigador de Fedea.

El segundo factor que impide crecer –por la ausencia de crédito– es el obligado saneamiento de la cartera de créditos hipotecarios. Luis de Guindos, nuevo titular del Ministerio de Economía, afirma que no se hará mediante la creación de un “banco malo”, sino mediante una fórmula organizativa intermedia. Pero nadie duda de que el gran reto sigue siendo crear empleo.

De Guindos es consciente de que España tendrá que seguir viviendo con esta lacra durante muchos años. Sin embargo, estima que es posible darle la vuelta a la situación actual.

Para ello será necesario combinar las medidas de ajuste del gasto público con otras de estímulo “aplicadas con imaginación”.

Por eso, la clave sigue estando en las reformas que no cuestan dinero, pero que pueden transformar las expectativas de los mercados, y que se traducirían en el pago del servicio de la deuda y el inicio de un nuevo ciclo virtuoso de crecimiento como el de 1996.

“Para alcanzar estos objetivos, el Gobierno ha planteado envolverlos en un gran reto: estar en el pelotón de cabeza del euro, lejos de la calificación de periféricos con que debe arrostrar la economía española. En el objetivo está de acuerdo el nuevo Gobierno y la oposición”.

Es la reflexión de José Manuel Campa, probablemente la última como secretario de Estado de Economía, donde ha sido un testigo de excepción de la gestión de la Gran Crisis que dura ya cuatro años.

En su opinión, de la misma manera que España apostó primero por la democracia, después por entrar en la Comisión Económica Europea y años más tarde por formar parte del euro, ahora debe aspirar a estar en la construcción de la nueva Europa. “Será difícil, pero así disponemos de un banderín de enganche”.

En opinión de Campa, aunque se le pueda tachar de iluso, si España llega al 2014 con una deuda pública por debajo del 75% del PIB y un déficit inferior al 3% y un sistema financiero saneado “se convertirá otra vez en un ejemplo para el conjunto de países europeos. “Lo hicimos anteriormente y podemos volver a conseguirlo”.

Esta misma opinión la comparte el nuevo ministro de Economía, Luis de Guindos, quien afirmaba a este periódico hace tan sólo unos días que “España ni va a ser rescatada, ni va a pedir el rescate, al Fondo Monetario Internacional”.

Reforma Laboraql. Flexibilizar el trabajo y dar mayor capacidad de decisión a las empresas
El principal objetivo de la reforma laboral del Gobierno de Mariano Rajoy es crear empleo. Este es el tornillo que une todas las varillas del abanico. Más empleo supone más consumo, mayor crecimiento y menos problemas en la Seguridad Social.

Sin embargo, el nuevo equipo sabe que será una tarea lenta y difícil porque requiere un cambio de mentalidad y tratará de hacerlo desde el consenso. Pero sólo hasta Reyes.

Todos los cambios irán dirigidos a facilitar mayor flexibilidad en la empresa para que puedan adaptar sus condiciones de trabajo antes de despedir. Esto supone cambiar la obsoleta y rígida legislación de la negociación colectiva.

Pero, además, hay que facilitar la contratación y dar mayor capacidad de decisión a los empresarios y que los cambios puedan hacerse con rapidez. Es decir, acabar con el principio de “santa Rita, Rita, lo que se da no se quita”, como explica Juan Antonio Sagardoy.

Estos cambios permitirán acabar con la dualidad del mercado laboral, que condena en la actualidad a un tercio de los ciudadanos a vivir en la precariedad, emprender un proyecto de vida, tener un hijo o comprar una casa porque depende y dependerá de un contrato temporal que se puede encadenar sine die a lo largo de su vida, como explica Sergi Jiménez, profesor de la Universitat Pompeu Fabra.

En busca del equilibrio laboral. El ajuste del gasto público presionará aún más sobre la demanda interna
El principal objetivo del nuevo ministro de Hacienda y Administraciones Territoriales, Cristóbal Montoro, es cumplir el objetivo de reducir el déficit.

La magnitud del ajuste aún es un misterio, porque depende de la cifra en que finalmente se cierre el 2011. Si es cierto el objetivo de déficit del 6%, será un recorte de gasto de 16.400 millones de euros, pero cada punto de desvío supone 10.000 millones de sacrificio. Funcas ha llegado a hablar de hasta 40.000 millones.

En este escenario el sector público no puede contribuir a animar la actividad. “La única alternativa para recuperar el crecimiento es hacer reformas estructurales que eleven la demanda”.

Esta es la receta que recomiendan los especialistas, por ejemplo, de Fedea, para recuperar el potencial de crecimiento de la economía que le permita crear empleo y que el Ministerio de Economía estima en el 3%. Estas medidas de ajuste irán acompañadas de medidas de estímulo en la oferta. Es decir, una hipotética bajada de impuestos a los agentes que crean empleo.

Para Montoro, el reto fundamental es embridar a las comunidades autónomas.

Desde la oposición el PP planteó la posibilidad de que las autonomías pudieran renunciar a la prestación de servicios que no pueden asumir. Se encontrará en el camino a Catalunya, comunidad autónoma que decidió por su cuenta anticipar el recorte, en línea con su voluntad de autogobierno y de asumir el máximo de competencias posible.

Reforma financiera. Fusiones para eliminar el riesgo de los bancos zombis y facilitar el crédito
La compra del Pastor por el Popular, a la que siguió la adquisición de la CAM por el Sabadell, han marcado el inicio de la segunda fase de la reforma del sistema financiero.

Una etapa que estará marcada por las fusiones. Las cajas se han reducido a la tercera parte, pero ese fue sólo el principio. Como afirma Aristóbulo de Juan, muñidor de la reforma de los noventa, “el cambio de propiedad y gestión debe producirse al mismo tiempo que el saneamiento”.

Esto en la práctica significa cerrar los bancos zombis (en la crisis anterior desaparecieron 51).

“Las crisis bancarias son como el chorizo: nos da asco cómo se hace, pero está muy rico”, afirma Tano Santos, profesor de la Universidad de Columbia e investigador de Fedea. El Banco de España ha situado en 176.000 millones la “exposición potencialmente problemática” al ladrillo. Lo más podrido de esta partida son los 33.000 millones en suelo adjudicado, al margen de los créditos morosos.

El presidente, Mariano Rajoy, ha dejado claro que no habrá “banco malo”, pero sí alguna fórmula parecida que deberán financiar las propias entidades. De entrada ha vuelto a cambiar la fiscalidad de la vivienda. Además, el nuevo Gobierno cambiará de arriba abajo el Banco de España, cuyo papel como vigilante del sistema ha quedado más que en entredicho.

Burbuja inmobiliaria. ¿Podemos renunciar a la construcción de viviendas e infraestructuras?
La pregunta que se hacen los principales economistas es si podemos renunciar a que la construcción siga siendo el motor del crecimiento económico.

La respuesta es rotunda: no. Esta es la razón por la que el nuevo ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que se convertirá en el “Mister No” del nuevo Gobierno ha aceptado de buena gana reinstaurar la desgravación fiscal por la compra de vivienda.

El objetivo es reducir los activos inmobiliarios prisioneros de bancos y cajas, ajustar su precio al mercado e iniciar un nuevo ciclo de la construcción que estará mucho más controlado que en el pasado.

No se permitirá que la construcción represente el 12% del PIB, pero tampoco que se devalúe tanto como en la actualidad. Es decir, que el objetivo es reencontrar el equilibrio perdido entre la oferta y la demanda. Sin duda este será uno de los grandes ejes de la legislatura que ahora comienza.

La nueva ministra de Fomento, Ana Pastor, se encargará de racionalizar la construcción de infraestructuras.

Ha quedado en cuestión la política de infraestructuras basada en un modelo radial y se trata de aplicar una mayor racionalidad en la gestión de recursos escasos, como los financieros. Uno de sus principales objetivos es erradicar de raíz los casos de corrupción que tradicionalmente se han producido en el entorno de la construcción.

Pensiones. Eliminar el temor a una vejez pobre y una Seguridad Social en riesgo de quiebra
No sería exagerado ni mucho menos señalar que la principal preocupación, con diferencia, del nuevo ministro de Economía, Luis de Guindos, es sin ninguna duda la situación financiera de la Seguridad Social. No es nuevo.

Ya en 1996 cuando llegó al poder el primer gobierno del PP la reforma de la Seguridad Social se convirtió en la cambio estructural más importante. Entonces se pensó que impulsando la dotación del Fondo de Reserva la situación quedaba resuelta. Nada tan lejos de la realidad. En opinión de De Guindos, el citado fondo ayudará, pero no evitará que el sistema vuelva a entrar en déficit el próximo año, en el caso de que no lo haya hecho ya. “Es un tema que me preocupa profundamente”.

Hay que tener en cuenta que la reforma realizada por el gobierno Zapatero en enero del 2011 para retrasar la edad de jubilación a los 67 años sólo ha sido un primer paso. La ley prevé que los cambios no entren en vigor hasta el 2013. Mariano Rajoy ya ha adelantado que hay que cortar de raíz las prejubilaciones sin más demora.

Como afirma César Molinas, “si en Alemania se está planteando retrasar la edad de jubilación a los 69 años no tardará mucho en que el debate se vuelva a plantear en nuestro país”. Los principales expertos coinciden en que la fórmula hay que buscarla en un sistema similar al realizado en Suecia y Portugal, que vincula la subida de pensiones a la evolución del PIB y a la demografía.

Jóvenes. El reto de cambiar la mentalidad de los jóvenes mejor preparados de la historia
Evitar que los jóvenes de 18 años se conviertan en una generación perdida es, sin lugar a dudas, el principal reto que se ha propuesto el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

Así se lo comentó hace unas semanas al secretario general de la UGT, Cándido Méndez, cuando este le dijo que le resultaba asombroso que España se hubiera convertido en uno de los principales suministradores de mano de obra cualificada –y barata– del mercado laboral alemán. Rajoy le respondió: “Contra eso lucharé con todas mis fuerzas”.

Los datos son contundentes. Casi 200.000 jóvenes con titulación universitaria están trabajando fuera de España.

No es un drama si se tiene en cuenta que aspiramos a formar parte de un mundo global y que formamos parte de la eurozona. Sin embargo, esta imagen del desempleo juvenil puede quedar distorsionada si olvidamos que la mayor parte de los jóvenes parados (que ya superan el 40%) carece de formación.

Pero más aún si tenemos en cuenta que no tienen cualificación profesional y que, tal como explican en la Fundación eLogos, la mayoría no son capaces de seguir una explicación más de una hora y comprenderla.

No es de extrañar si se considera que el fracaso escolar sube al 40%.

La crisis ha forzado el regreso a unas aulas ya desbordadas.

El reto es que tengan una formación útil.

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Cómo descodificar el programa de investidura de Rajoy Ej.. decir que hay 5 millones y medio de parados pá decir pronto que solo hay 5


Cómo descodificar el programa de investidura de Rajoy

nuevatribuna.es | Joan Coscubiela | Actualizado 22 Diciembre 2011 – 08:17 h.

Rajoy es ya Presidente del Gobierno y continúa oculta una buena parte de su programa. Es cierto que durante el debate de investidura presentó las líneas de su acción de gobierno. Pero es más cierto aún que lo hizo con un deliberado desequilibrio entre sus contenidos. Algunas cosas, que el PP considera que son de buen escuchar, como pensiones y ayuda a las PIMES, las concretó ampliamente.

Otras, la mayoría, que contienen medidas de ajuste duro, simplemente las enumeró, cuando no las camufló. Además utilizó todo tipo de eufemismos y trampas para que la ciudadanía no pueda calibrar plenamente la dimensión de su programa de gobierno.

Se trata de una técnica que tiene mucho que ver con la concepción que algunos partidos tienen de la política, la de las cosas de la política y no la de la política de las cosas y, sobre todo, de las personas.

Como quiera que considero que entre mis obligaciones como diputado están las de acercar el Congreso a las personas, me he planteado la posibilidad de intentar descodificar algunas de las claves del programa de investidura del Sr. Rajoy y de su Gobierno.

Dada la extensión de esta tarea, me ha parecido más prudente desglosarla en diferentes entregas.

Para la primera reservo la descodificación de lo que es el diagnóstico de la situación económica y la exposición de los grandes ejes. En sucesivas entregas intentaré desglosar las propuestas más significativas.

La clave para la descodificación del diagnóstico del Sr. Rajoy no está en lo que dijo en su intervención, sino en lo que omitió deliberadamente.

ANÁLISIS DEL PARO

Como es obvio, parte del análisis del paro. Y aquí ya aparece la primera trampita. Sitúa un volumen de personas paradas de 5.400.000 (23%) basándose en los datos armonizados de la UE y en los del Servicio Público de Empleo (antiguo INEM) que dan un volumen de parados muy superior al de la EPA. El Sr. Rajoy ha escogido la peor de las bases estadísticas sobre paro, pensando así que pronto va a poder presentar algunas mejoras.

EQUILIBRIO PRESUPUESTARIO IGUAL A AJUSTE EN EL GASTO, OLVIDANDO LA MEJORA DE LOS INGRESOS

En todo el diagnóstico se refiere a la necesidad de conseguir equilibrio presupuestario como sinónimo de recorte de gastos. Ignorando deliberadamente que el equilibrio se puede conseguir actuando sobre los gastos y también sobre los ingresos.

Intentar que las personas identifiquen equilibrio presupuestario con reducción de gastos es la mejor manera que la ciudadanía asuma acríticamente los recortes y, sobre todo, no hacer –como no ha hecho- ni una sola mención a cómo mejorar los ingresos.

Para justificar la necesidad del equilibrio presupuestario va a buscar dos muletas, externas a su responsabilidad. Una, los recientes acuerdos de la cumbre europea.

Y la otra, la reforma de la CE impulsada por el PSOE y avalada por el PP (que inmenso regalo le hizo el Sr. Zapatero a la estrategia de ajuste duro del PP).

Si la necesidad del equilibrio viene impuesta por Bruselas, se dice y además se inició durante el Gobierno Zapatero, es evidente que la responsabilidad del Sr. Rajoy queda camuflada.

CUANTIFICACIÓN DEL AJUSTE

En la cuantificación de ajuste de nuevo utiliza otra “habilidad”. Cita los datos de 65.000 millones de euros de déficit (6% del PIB) facilitados por la Sra. Salgado y en base a ellos cuantifica el desajuste entre ingresos y gastos en 16.500 millones de euros.

Ello merece dos comentarios: como quiera que el cierre del Presupuesto del 2011 estará más cerca del 7,5% de déficit que del 6%, esto va a ser utilizado para justificar un ajuste mayor de los gastos.

Pero en la medida que en este diagnóstico no están cuantificados para el 2012 algunas de las promesas de su programa de investidura, como las mejoras de fiscalidad para las empresas, resulta evidente que la cantidad de 16.500 millones de euros de ajuste en los gastos será superada una vez se presenten los datos del Presupuesto. Ello sin olvidar lo más importante: ni una sola referencia a cómo mejorar los ingresos.

TRAMPAS EM EL DIAGNÓSTICO. COARTADAS PARA LAS POLÍTICAS

Ya en el diagnóstico, el Sr. Rajoy sitúa algunas trampas mentales para que sea más fácil colarnos después la ideología, en algunos momentos teología, de sus políticas. De momento me referiré a tres que me parecen muy significativas: Ajuste en el sector público, en la legislación laboral y en el sector financiero.

En su diagnóstico sobre la Función Pública, además de anunciar una profunda reforma sin concretar más, deja caer una idea tan falsa como perversa. La supuesta sobredimensión de empleo público en España, cuando los datos comparados con la UE dicen exactamente el contrario, que el nuestro es un país con una debilidad de empleo en el sector público, especialmente en el ámbito de prestación de derechos de las personas.

Esto le permite apuntar como medidas de urgencia para el 2012 la tasa de reposición cero en la función pública, o sea la no contratación de empleados públicos para substituir a los que cesen en su actividad.

Y sitúa una excepción en el ámbito de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado –toda una concepción de prioridades– y en los servicios públicos básicos. Este es un concepto indeterminado que deja el ajuste del empleo público en una calculada ambigüedad.

En relación a la reforma laboral es donde la trampa ideológica es de mayor magnitud, porque en el diagnóstico ya establece una relación causa-efecto que es falsa, entre legislación laboral y crecimiento del empleo.

Ya entraremos en más detalle; de momento se puede encontrar una explicación más detallada en mi intervención del día 19 de diciembre.

Por último, y en relación a la reforma del sistema financiero, no concreta mucho pero sí suficiente para saber por dónde pueden ir los tiros. En el diagnóstico habla de los inmuebles que han perdido valor y de los activos menos líquidos que los inmuebles (se refiere, sin duda, al suelo en poder de los bancos).

Que separe estos dos tipos de activos permite intuir hacia dónde puede ir la reforma financiera del Sr. Rajoy. Como quiera que ya se ha desmarcado, como el Sr. Botín, de la idea del “banco malo”, todo parece apuntar a una propuesta más camuflada pero construida sobre dos ideas claves.

El Sr. Rajoy va a propiciar una mayor concentración de los bancos en menos manos y el proceso va a contar con dinero público, bien directamente o bien a través de avales a la deuda que deban asumir los bancos que se queden con activos tóxicos.

Y nada descartaría que los activos más tóxicos (suelo, en algunos casos no urbanizable) pasen a ser gestionados por una entidad que, directa o indirectamente, esté financiada con recursos públicos.

http://www.nuevatribuna.es/articulo/espana/2011-12-22/como-descodificar-el-programa-de-investidura-de-rajoy/2011122208012400475.html

El dato de poner un curso más de bachillerato yo lo veo como una forma de que durante un año no se incorporen nueVos jóvenes a las filas del paro y así enmascarar las cifras del mismo dentro del siguiente año de ejecutarse la ley.

Es evidente también que si las anteriores reformas laborales no han creado empleo, la que se haga tampoco lo hará ya que el problema que tiene nuestra economía es de crecimiento no de productividad.

ARMAK de ODELOT

El discurso del nuevo Gobierno PDF Imprimir E-mail
Escrito por Juan Fco. Martín Seco
Sábado, 24 de Diciembre de 2011 06:18
En la foto Toxo y Méndez con la nueva ministra de trabajo del primer Gobierno RajoyNo es que quepa esperar mucho del nuevo Gobierno. Entre otras razones porque estamos enmarañados en esa trampa que es la Unión Monetaria, dentro de la cual a un país como España le va a ser imposible el crecimiento. Pero al menos sería de desear que sus actuaciones no empeorasen las cosas. Del debate de investidura y de algunas otras afirmaciones puede empezar a recelarse que sí, que todo puede empeorar porque van a martillear sobre los mismos clavos que el anterior Gobierno. Ahora, igual que antes, se manejan una serie de tópicos carentes de cualquier contenido económico.

 

Rajoy ya ha anunciado que va a acometer una nueva reforma laboral. Hoy, como ayer, la escusa es el alto nivel de paro. Pero los continuos cambios en el mercado de trabajo para deprimir las condiciones laborales nunca han creado empleo sino todo lo contrario. El abaratamiento del despido, como es lógico, lo único que facilita es que las empresas trasladen el coste de la crisis a los trabajadores, reduciendo la plantilla a la menor dificultad. Se usan dos argumentos contradictorios entre sí, pero los dos se utilizan para obtener el mismo resultado, desregular el mercado laboral. Por una parte, se afirma que más vale un trabajo precario que ninguno. Pero, por otra, que hay que abaratar el despido para eliminar la dualidad en los empleos. En realidad lo que se pretende es convertir todos los contratos en precarios, porque para hacer desaparecer la precariedad, la receta es muy sencilla, solo hay que eliminar, o al menos limitar legalmente, los contratos temporales.

El nuevo Gobierno, lo mismo que lo hizo el saliente, sitúa como objetivo número uno la lucha contra el déficit, pero parece que en ese propósito solo cuenta la partida de gastos y no la de ingresos, cuando ha sido principalmente la disminución de estos la que está generando la difícil situación actual de las finanzas públicas, debido, sí, a la crisis, pero también como consecuencia de las tres últimas reformas fiscales (dos del PP y una del PSOE) que, si bien en una primera etapa el fuerte crecimiento permitió que la recaudación se mantuviera en niveles aceptables, nada más comenzar la desaceleración se evidenció el daño infligido a la suficiencia del sistema.

Rajoy –junto al anuncio de duros ajustes en la partida de gastos– manifiesta su intención de reducciones fiscales a las empresas y a los llamados “emprendedores” como si ambas líneas de actuación no fuesen contrapuestas. Tal vez tras esa contradicción se encuentra la creencia ingenua en la efectividad de la curva de Laffer, es decir, la convicción taumatúrgica de que la bajada de tipos impositivos y el incremento de los gastos fiscales no se traduce en una disminución de la recaudación sino que incluso puede producirse un incremento, teoría peregrina que cosechó el fracaso más estrepitoso desde el primer momento de su aplicación con el gobierno de Reagan, y que consiguió que el déficit público de EE UU se disparase durante sus años de mandato.

La pretensión de reactivar la actividad económica mediante incentivos fiscales choca frente al hecho de encontrarnos inmersos en una crisis de demanda. Por mucho que se reduzcan los impuestos, los empresarios no invertirán, ni crearán empleo si piensan que no van a poder vender sus productos. Si hay que impulsar algo es la demanda y el consumo, y en todo caso, del lado de la oferta, el crédito.

La forma menos injusta de distribuir el coste de la crisis es acudiendo a los impuestos y, más concretamente, al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y al de Sociedades. Un incremento bien diseñado de estas figuras tributarias puede enjugar el déficit y al menos repartir la carga en relación a la renta y la riqueza de cada ciudadano, puesto que parece imposible que la asuman en exclusiva los responsables de la crisis. No afectaría a las clases más bajas (la mayoría de parados y pensionistas, mileuristas, etc.), que no están obligadas a declarar por el IRPF; todo lo contrario de lo que ocurre con el incremento del IVA, y no digamos con los recortes en los servicios públicos o en las tasas. Aun cuando hubiera que elevar todos los tipos, incidiría en mucha mayor medida sobre las rentas altas, sobre todo si se eleva el tipo marginal máximo para tramos superiores a los hoy existentes, si se engloban en la tarifa general las rentas de capital y si se reforma el Impuesto de Sociedades (en el sentido contrario al planteado por Rajoy), impidiendo que las grandes fortunas burlen el IRPF escudándose en formas societarias.

El nuevo presidente del Gobierno repitió insistentemente en la sesión de investidura que el Impuesto de Sociedades era la figura tributaria que más había reducido su recaudación. Cierto, pero no solo porque hay menos empresas que tengan ganancias, sino también porque a las empresas que tienen beneficios (y muchos beneficios, que también las hay) apenas se las grava, dado el cúmulo de exenciones y beneficios fiscales, entre otras la libertad de amortización, con la que se ha rodeado el impuesto. Se calcula que el tipo efectivo está en el 10%, en lugar del 30% a que asciende el nominal. Así resulta difícil corregir el déficit. Lo que parece no tenerse en cuenta es que la disminución, sea por el procedimiento que sea, del Impuesto de Sociedades no ayuda a las sociedades en crisis, puesto que no tendrán beneficios ni pagaran, por tanto, el gravamen; al igual que la reducción del IRPF no beneficia a las clases bajas de la población, que están exentas de declarar.

 

En la foto Toxo y Méndez con Fátima Báñez, la nueva ministra de trabajo del primer Gobierno Rajoy

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Fuente:  La República de las ideas

 

Los medios alternativos y las redes sociales


 

Los medios alternativos y las redes sociales

 

 

Ponencia de ARGENPRESS en el Taller Internacional, en La Habana, Cuba

 

“Cuanto más se acrecienta la interactividad global, más se impone la exigencia de una visión panóptica y totalitaria. A la famosa “burbuja virtual” de la economía del mercado único le sucede esta burbuja visual donde la amplificación de las apariencias desempeñará muy pronto el mismo papel multiplicador que el de la especulación financiera”. Paul Virilio (“Televigilancia global”)

La revolución científico-técnológica está conmoviendo la vida humana, sus pautas sociales, culturales, económicas y políticas. Estos avances científicos auguran, o deberían augurar, al menos, un futuro promisorio.

Pero también es cierto que, como en los casos de la ingeniería genética y las comunicaciones, existen interrogantes ético-sociales y políticos que deben ser resueltos para que estos cambios transformadores no se conviertan en nuevas formas de coerción y autoritarismo.

El ojo de Dios está siendo reemplazado por el ojo de la Humanidad.

La revolución comunicacional y cibernética, mediante los satélites, lo está permitiendo. La utilización de los sistemas de televigilancia satelital denominados Echelon (norteamericano), Enfopol (europeo) y Sorm (ruso) han puesto de relieve los problemas que plantean a las libertades individuales y de las naciones, problemas que superan las visiones apocalípticas de Julio Verne, George Orwell, James Burnham, Jack London y Ray Bradbury, quienes desde distintas ópticas, previeron y describieron de manera fantástica las formas totalitarias reales contemporáneas.

Esta situación a la que se suman el uso de internet y todas las expresiones de la telemática, ha cambiado la realidad del espacio-tiempo de nuestros desplazamientos físicos y la perspectiva que organizaba, desde hace más de cinco siglos, nuestra visión del mundo.

Hay, entonces, una realidad actual e inmediata en la cual se desplaza nuestro cuerpo y en la cual reflexionamos, y una realidad virtual (multimediática) en la cual se inserta cada vez más a menudo nuestra relación con el mundo y con quienes están lejos, en otras regiones o continentes, en las antípodas.

Se sostiene que la globalización comunicacional nos acerca a esas personas y regiones; pero lo cierto es que, por el contrario, se produce un efecto inverso, de tipo fragmentador, donde el mundo virtual nos separa de la relación cotidiana y de la interacción humana.

Otro tanto ocurre con la información.

Es enorme el acopio de información a través de la radio, la televisión por cable o satelital, mediante el uso de internet o la prensa escrita.

Pero esa información mediática y abrumadora, disminuye el espíritu crítico del receptor. Salvo el caso del internet, donde a veces se posibilita el diálogo telemático, el resto de la información está impuesto, y muchas veces, manipulado.

De esta manera se impide el diálogo, el debate, la valoración, la crítica junto a otros. Se rompen los vínculos comunitarios y la vida social activa.

El principio de solidaridad es un vínculo fundamental que, con la modernidad, ayudó a los hombres y mujeres a convivir, a buscar reglas de consenso, tanto en la vida familiar como social, evitando la guerra y la destrucción que había caracterizado a la sociedad antigua.

Es cierto que el principio de la solidaridad entre los pueblos fue desmentido por luchas fratricidas, por la oposición de intereses económicos y de poder, y que las dos guerras mundiales cuestionaron.

Pero el plexo valorativo que unía a la solidaridad con los valores de libertad, justicia, paz y cooperación siempre estuvo presente desde las brutales guerras de religión que sufrió particularmente Europa a partir del siglo XVI.

Lo que planteó en el final del siglo XX la posmodernidad, la teoría del “fin de la historia” y de las ideologías, especialmente con Daniel Bell y Francis Fukuyama, ha sido la transformación del humanismo que venía del Renacimiento, del iluminismo y del historicismo, por la creación del hombre “light” (suave), hedonista, narcisista, insolidario, brutalmente individualista, que reemplaza los valores de la democracia por los del mítico mercado.

Hombre, por supuesto, hiper consumidor y que, hoy por hoy, podríamos graficar metafóricamente como sentado ante una pantalla, pasivo, dejándose invadir por imágenes fascinantes.

Así la política se transforma en “espectáculo hedonista” (nunca en lucha de intereses o de clases sociales), el hombre y la mujer se realizan supuestamente en el “mercado” y el paradigma no son valores revolucionarios, éticos o religiosos sino el “consumismo”.

Surgiría así una suerte de individualismo narcisista y psicologista donde el vacío de la vida sería completado a partir de grupos de interés limitados, de conciencia y práctica social segmentada.

La vida no se realizaría en los partidos políticos, los sindicatos, las organizaciones culturales o solidarias, sino en grupos muy limitados, quizá solo incluso, ante una pantalla generadora de imágenes electrónicas. La ética es una “ética indolora” que antepone siempre los derechos a los deberes (pragmatismo sin principios) cuyo máximo de moralidad es la “ética de la empresa capitalista”.

El “modo de comunicación”En este sentido, hay una verdadera mutación de la sociedad. En cuanto a los sistemas de comunicación, se ha comenzado a estudiar en los medios científicos y académicos lo que se denomina “modo de comunicación”.

Esta concepción va más allá de los límites del análisis positivista, estructuralista, fenomenológico y weberiano, conocidos hasta los años setenta. Después de Vigilar y castigar de Michel Foucault, las corrientes mencionadas quedaron de alguna manera entre paréntesis y ninguna de ellas pueden ignorar los nuevos sistemas de dominación.

El “modo de información” designa al campo de la experiencia lingüística, cuyas relaciones estructurales básicas cambian en cada período, exactamente como las relaciones del modo de producción, hecho que no fue previsto por el marxismo de los clásicos, cuestión que se expone ahora ante la realidad social mediante las complejas formas de comunicación e información.

El mercado también se ha transformado. La estructura de la significación en la publicidad ha cambiado y los medios electrónicos favorecen también este tipo de proceso. Pero esta revolución en manos de sectores que la utilicen para la coerción, permite vigilar mensajes y acciones, al mismo tiempo que completan el proceso de automatización de la producción.

Para tener una visión de conjunto debemos recordar las cinco grandes revoluciones comunicacionales:

1) la imprenta, el invento de Gutenberg logrado en 1445, que impulsó la Reforma protestante y un cambio total en las costumbres y en la sociedad;

2) la radio, que desde la década veinte del siglo XX impulsó la cultura auditiva de masas;

3) la revolución icónica o de la imagen, con la incorporación del cine y la televisión;

4) la computadora y su uso masivo a partir de los años ochenta del pasado siglo y

5) la multimedia y el internet, que ha reunido la telefonía, la televisión y la computadora, marcando en este momento la pauta de la nueva cultura comunicacional.

Así es que nos encontramos ante medios electrónicos de comunicación que hacen estallar los límites del espacio-tiempo de los mensajes, permiten la vigilancia de mensajes y acciones, desespacializan ciertos tipos de trabajo, hacen que los significantes sean flotantes en relación con sus referentes, sustituyen ciertas formas de relaciones sociales, modifican la relación texto/autor, extienden al infinito la memoria humana y socavan la ontología cartesiana del sujeto y del objeto.

La “realidad” se constituye en la dimensión “irreal” de los medios de comunicación como nunca el hombre pudo imaginar desde la invención de la imprenta y el comienzo de la revolución comunicacional con Norbert Wiener, en 1948, cuando impulsó los estudios cibernéticos.

Wiener era un humanista que advirtió tempranamente que sus elaboraciones debían ser utilizadas para el crecimiento de la humanidad y el bienestar social, y no para generar sistemas totalitarios.

A propósito del “modo de comunicación”, Mark Poster sostuvo que “en esta esfera ya no hay actos puros; sólo hay representaciones lingüísticamente transformadas que son los actos mismos.

Estos conceptos muestran el carácter totalmente nuevo de la experiencia lingüística, un carácter que tiene un alcance inestimable para reconstruir el mundo social incluso estructuras de dominación enteramente nuevas.

Los historiadores empeñados en el proyecto de emancipación, ya sea en una óptica liberal, ya sea en una óptica marxista o de otra índole, deben preocuparse por analizar el modo de información, proyecto en el cual la teoría del modo de producción no les servirá de gran ayuda” (1).

Medios electrónicos e imprentaLo que diferencia a los medios electrónicos de la imprenta es su múltiple capacidad de dirección, que es muy compleja. La imprenta emite significantes partiendo de una fuente, la computadora recoge significantes que le llegan de todas partes; mientras la imprenta extiende la “influencia” del sujeto comunicante o del texto que comunica, la computadora autoriza al receptor de los significantes a controlar el emisor.

Los centros de poder se convierten en destinatarios panópticos cuya “memoria” es una nueva estructura de dominación. Un banquero almacena por computadora el comportamiento económico y personal de sus clientes y los comunica a otros banqueros o empresarios por un precio.

La experiencia comunicativa se ha modificado. Los medios electrónicos fomentan la dispersión de la comunidad, pero facilitan al mismo tiempo su vigilancia. Lo del banquero u otro agente es la “datavigilancia”, denominada así por Roger Clarke en 1994: “El uso sistemático de bases de datos personales en la investigación o monitoreo de las acciones o comunicaciones de una o más personas”.

Otro tanto ocurre con el dinero plástico. Las “tarjetas de crédito” no son la bandera del fin del milenio, como sostuvo desaprensivamente Giles Lipovetsky.

Por el contrario, constituyen un asalto de la privacidad en tanto sean utilizadas como fuente de datos que se venden en un mercado ilegal paralelo.

La información, que día a día dejan millones de personas en el trámite administrativo donde se utiliza dinero plástico, implica conocer hábitos de consumo y hasta la vida íntima de las personas (2).

Otro tanto ocurre con el mercado laboral donde las “listas negras” circulan entre los conglomerados empresarios, dejando en la calle a cualquiera que se oponga a una injusticia, o demande por justas reivindicaciones.

En tiempos de paro forzado, de desocupación estructural, donde se reasegura un enorme “ejército de reserva” laboral, que encubre formas de servidumbre y llega hasta casos de esclavitud con los indocumentados, este tipo de vigilancia se transforma en un arma brutal, mucho más que la utilización de los esquiroles o “rompehuelgas” de principios del siglo XX.

Lo mismo ocurre con las informaciones médicas acumuladas en sanatorios y hospitales, en centros de salud o en consultorios privados, cuya utilización fuera del marco específico se transforma en valioso botín de información confidencial (3).

El mercado, entonces, también se transforma. Semiólogos han analizado la estructura de significación de la publicidad e insisten en la diferencia del significante y la recodificación de las mercancías. Los medios electrónicos favorecen este tipo de proceso.

Volvamos a Mark Poster, quien en su estudio Foucault, el presente y la historia, describe lúcidamente la relación que hay entre la computadora y quien la utiliza: “Uno no escribe en la computadora -dice- como en una hoja de papel en blanco.

En primer lugar, los pixels que se encienden en la pantalla según ciertas estructuras no son semejantes a los rasgos de la tinta o del lápiz. Son signos ‘inmateriales’, no rasgos que obedezcan al principio de la inmercia. El espíritu del operador se ve frente, no a la resistencia de la materia, sino a una pantalla cuya condición ontológica es nueva, a medias material, a medias ideal.

El texto de una pantalla de computadora se desvanece tanto como pueden desvanecerse las palabras de un orador y puede ser corregido o cambiado instantáneamente. Así un individuo crea un texto en la computadora dentro de la interacción con un ‘objeto’ que está más próximo a su cerebro de lo que está una hoja de papel”.

Aquí hay un hecho nuevo. Sin llegar a serlo totalmente, la computadora actúa parcialmente como un cerebro. Es decir, puede tener acceso a bases de datos almacenados que se parecen a la memoria y que desarrollan algunas de sus posibilidades.

La computadora puede sustituir una conversación hablante, pilotear máquinas, puede actuar en la comunicación en el lugar de las personas. No caben dudas que nos encontramos ante una lógica distinta a la cartesiana que obra sobre el mundo de la naturaleza y que los nuevos agentes (robots) deben tenerse en cuenta.

¿Cómo enfrenta el humanismo de la libertad esta situación? ¿

Cómo advertir los aspectos totalitarios encubiertos en un manejo no democrático de los nuevos avances científico-tecnológicos y la imposición de una nueva ideología “única”?

¿Cómo democratizar y resocializar los avances científicos, que corresponden a toda la humanidad, y no solo a grupos económicos, sociales o políticos?

Tal es el interrogante que los científicos del derecho y los investigadores sociales deben responder, en el cual la teoría del modo de producción aislada no les servirá de ayuda. La respuesta debe ser superadora y no caer en la nostalgia luddista.

Las nuevas formas de dominaciónUtilizamos aquí la palabra “panóptico” que sintetiza los poderes de dominación sobre las personas, los individuos y la sociedad. Michel Foucault fue el primero que advirtió sobre el significado del término debido a Jeremías Bentham, quien editó a fines del siglo XVIII un libro con ese nombre.

En Vigilar y castigar, Foucault describe al jurista inglés como un “Fourier de una sociedad policial” y dice que su libro El Panóptico, constituyó “un acontecimiento en la historia del espíritu humano” y fue “una especie de huevo de Colón en el campo de la política”.

El pensador francés descubrió la obra de Bentham estudiando los orígenes de la medicina clínica, la construcción y arquitectura de los hospitales. Bentham creó el panóptico, un edificio que en su periferia era circular; en el centro había una torre; ésta aparecía atravesada por amplios ventanales que se abrían sobre la cara interior del círculo.

El edificio periférico estaba dividido en celdas, cada uno de los cuales ocupaba todo el espesor del edificio. Estas celdas tenían dos ventanas: una abierta hacia el interior que se corresponde con las ventanas de la torre; y otra hacia el exterior que dejaba pasar la luz de un lado al otro de la celda. Basta pues situar un vigilante en la torre central y encerrar en cada celda un loco, un enfermo, un condenado, un obrero o un alumno.

Mediante el efecto de contra-luz se pueden captar desde la torre las siluetas prisioneras en las celdas de la periferia proyectadas y recortadas en la luz. En suma, se invertía el principio de la mazmorra clásica. La plena luz y la mirada de un vigilante captaban mejor que la sombra, que en último término cumplía una función protectora.

En realidad, mucho antes de Bentham ya se había ensayado el modelo de construcción con visibilidad aislante con la Escuela militar de París de 1755 en lo referente a los dormitorios. Cada alumno debía disponer de una celda con cristalera a través del cual podía ser visto toda la noche sin tener ningún contacto con sus condiscípulos, ni siquiera con los criados.

Existía además un mecanismo muy complicado con el único fin de que el peluquero pudiese peinar a cada uno de los pensionistas sin tocarlo físicamente: la cabeza del alumno pasaba a través de un tragaluz, quedando el cuerpo del otro lado de un tabique de cristales que permitía ver todo lo que ocurría. Bentham explicó en su momento que su hermano había visitado la Escuela militar referida y fue él quien tuvo la idea del panóptico.

Foucault explicó el rol moderno coercitivo de la arquitectura, salvo constructores humanistas como el finlandés Alvar Aalto y el holandés Peter Oud.

En la Argentina, las construcciones de edificios para el funcionamiento de universidades -tal el caso de la de Mar del Plata- fueron ideados durante la última dictadura militar constituyendo un claro ejemplo de edificio-cárcel, donde no existen espacios para realizar manifestaciones o actos en el interior del establecimiento, y las escalinatas, breves, en diversos desniveles, que interconectan los pasillos interiores, impiden el recorrido de una expresión masiva de estudiantes.

“Desde finales del siglo XVIII -decía Foucault-, la arquitectura comienza a estar ligada a los problemas de la población, de salud, de urbanismo. Antes, el arte de construir respondía, sobre todo a la necesidad de manifestar el poder, la divinidad, la fuerza.

El palacio y la iglesia constituían las grandes formas, a las que hay que añadir las plazas fuertes; se manifestaba el poderío, se manifestaba el soberano, se manifestaba Dios.

La arquitectura se ha desarrollado durante mucho tiempo alrededor de estas exigencias. Pero, a finales del siglo XVIII, aparecen nuevos problemas: se trata de servirse de la organización del espacio para fines económico-políticos” (4).

La idea fundamental es la siguiente: en el Panóptico, cada uno, según su puesto, está vigilado por todos los demás, o al menos por alguno de ellos; se está en presencia de un aparato de desconfianza total y circulante porque carece de un punto absoluto.

El poder ya no se identifica sustancialmente con un individuo, como ocurría con el monarca absoluto o el dictador clásico, se convierte en una maquinaria de la que nadie es titular.

“En esta máquina -explicaba Foucault- nadie ocupa el mismo puesto, sin duda ciertos puestos son preponderantes y permiten la producción de efectos de supremacía. De esta forma, estos puestos pueden asegurar una dominación de clase en la misma medida en que disocian el poder de la potestad individual”.

Pero no solo se ha dado este proceso en la sociedad industrial capitalista que puso en marcha todo el aparato de poder perfeccionándolo ahora mediante la utilización de satélites-espías. Estas formas totalitarias también aparecieron en la sociedad soviética. El estalinismo, que correspondió también a un período de acumulación de capital y de instauración de un poder autocrático, desarrolló las formas represivas del panóptico. Incluso se utilizó la psiquiatría como forma de amedrentar o torturar a los disidentes.

Muchos críticos del sistema eran conducidos a establecimientos psiquiátricos y eran considerados “locos”, aplicándoseles electroshocks.

Otro tanto ocurrió en Estados Unidos con los presos puertorriqueños, en los años cuarenta y principios de los cincuenta que fueron torturados -entre ellos el eminente Pedro Albizu Campos- quemándoseles las plantas de los pies con rayos nucleares.

Las concepciones doctrinarias tradicionales para comprender las ideologías del poder político -por ejemplo la de Bertrand de Jouvenel-, están hoy superadas. En 1964, Herbert Marcuse llamó la atención sobre el particular, especialmente en El hombre unidimensional y en La sociedad carnívora.

Bajo la apariencia de un mundo cada vez más conformado por la tecnología y la ciencia, se manifiesta la irracionalidad de un modelo de organización de la sociedad que, en lugar de liberar al individuo, lo sojuzga. La racionalidad técnica, la razón instrumental, han reducido el discurso y el pensamiento a una dimensión única que hace concordar la cosa y su función, la realidad y la apariencia, la esencia y la existencia.

Esta «sociedad unidimensional» ha anulado el espacio del pensamiento crítico. Marcuse -cuyas ideas fueron difundidas por la revista doctrinaria cubana Pensamiento Crítico- puso a la vista el “lenguaje unidimensional” difundido por los medios de comunicación.

La respuesta a esta situación parece estar en la necesidad de restaurar la comunicación en el espacio público ampliado al conjunto de la sociedad mediante la actividad de los grupos sociales, aplicando formas de autogestión que rompan el engranaje del poder único. Jürgen Habermas lo estudió en sus libros La técnica y la ciencia como ideología y en El espacio público, a propósito de las formas de comunicación desmitificadoras puestas en práctica durante una rebelión de estudiantes californianos y por los movimientos de consumidores norteamericanos.

Privacidad versus opacidad del poder

El rescate de la privacidad conjuntamente con la defensa del “espacio público” son algunas de las armas con las que enfrentar la opacidad de un nuevo poder totalitario, basado en la dictadura de las trasnacionales, la pretensión hegemónica de un pensamiento único, la irracionalidad de las tendencias “posmodernas” y la privatización de “lo público” a manos de intereses de los conglomerados económicos.

Gary Marx, en su libro Undercover: Police Surveillance In América (1988) y especialmente en su ensayo “Technology and Privacy” (1990), publicado en The World and I, propone un catálogo sobre las “falacias” ideológicas que es necesario desenmascarar. Esas falacias son las siguientes:

• La falacia de pensar que el significado de una tecnología se apoya solamente sobre sus aspectos prácticos o materiales y no sobre su simbolismo social y sus referentes históricos.
• La falacia “frankesteiniana” de que la tecnología siempre será la solución y nunca el problema.
• La falacia de que la tecnología es neutra.
• La falacia de que el consenso y la homogeneidad sociales hacen inexistentes los conflictos y divisiones y que lo bueno para quienes tienen el poder económico, político y militar es bueno para todo el mundo.
• La falacia del consentimiento implícito y la libre elección.
• La falacia legalista de que sólo porque uno tiene derecho legal a hacer algo entonces es correcto hacerlo.
• La falacia de suponer que sólo los culpables tienen algo que temer del desarrollo de la tecnología invasiva (o, si uno no hizo nada malo, entonces no tiene nada que esconder).
• La falacia de creer que la información personal de clientes y casos en posesión de una compañía es sólo una clase más de propiedad para ser comprada y vendida del mismo modo que los muebles de oficina o los insumos.
• La falacia de no ver factores sociales y políticos involucrados en la recolección y construción de los datos.
• La falacia de suponer que, dado que nuestras expectativas sobre la privacidad están históricamente determinadas y son relativas, entonces se harán necesariamente cada vez más débiles a medida que la tecnología se vuelva más poderosa.

Defender la intimidad, los derechos personalísimos de la persona, no es una muestra de individualismo.

Es la defensa de la libertad personal. Ese derecho debe compatibilizarse con el derecho al “espacio público”, hoy agredido por la expropiación privada de intereses ajenos al interés social.

Se trata de establecer, desde el derecho y la ciencia política, que la cuestión de la libertad y la democracia no se puede resumir, como sostuvo el liberalismo clásico, en el derecho a ejercer uno su voluntad. Reside también, y esto es fundamental en el nuevo milenio, en el derecho a dominar uno mismo el proceso de formación de esa voluntad ante las nuevas formas totalitarias.

El control no puede estar en manos del Estado ni de las trasnacionales o de los monopolios capitalistas, como ocurre ahora y los políticos, juristas y cientistas sociales deberán responder sobre cuáles son las nuevas instituciones que desde la sociedad civil alienten y protejan el dominio del proceso de formación de la voluntad para que uno mismo pueda ejercer realmente esa voluntad, de manera individual o en forma colectiva.

El nuevo Panóptico ante el derecho

En el derecho argentino, salvo algunos trabajos del miembro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Carlos S. Fayt, y del tratadista Humberto Quiroga Lavié, no se ha estudiado el fenómeno cibernético y comunicacional desde el punto de vista jurídico. Fayt se ha acercado al problema en su obra La Omnipotencia de la prensa. Su juicio de realidad en la jurisprudencia argentina y norteamericana.

Por su parte, Quiroga Lavié lo hizo en varios estudios sobre la repercusión de la cibernética en la sociedad y en el derecho. Hay, en cambio, una frondosa jurisprudencia y bibliografía en torno a la libertad de prensa, el derecho de réplica, los delitos a través de la prensa, la censura previa y otras restricciones a la libertad informativa y respecto a cuestiones económicas y patrimoniales.

Pero existe un vacío jurisprudencial, doctrinario y constitucional ante las nuevas formas totalitarias que esta vez no solo provienen del Estado sino también desde los grupos económicos concentrados que enlazan sus intereses con los de los gobiernos.

Lo curioso es que se diluye la información, como se expresó, mediante una catarata informativa que, por medio de la superficialidad, la banalidad, la falta de verificación y la manipulación intencionada, distorsionan el proceso de información.

“Infoxicación”, como cabalmente se la ha llamado: decir todo, decir muchísimo sobre todas las cosas, bombardear con “información” para, en realidad, no decir nada. Algo así como una versión “comunicacional” del gatopardismo de Giuseppe Lampedusa: cambiar todo para que nada cambie.

Dice Fayt que “el universo de la comunicación presupone la interacción simbólica, en un proceso que comprende la pregunta y la respuesta y culmina en la introyección y en la proyección. De allí la importancia de la semiótica en la comunicación, donde se utilizan las palabras y los gestos, es decir la forma verbal y gestual del ser. Nuestro tema es la información y la comunicación social, no la interpersonal.

Esta es primaria, directa y recíproca. La otra es indirecta, colectiva, simultánea y masiva. Su circuito comprende el medio, la emisión y la recepción de un mensaje. Los medios son la prensa, la radio, la televisión, el cine, que condicionan el mensaje conforme a su diversa naturaleza”.

Es cierto que la información sería equivalente a una comunicación con un fin pretederminado y por ello, la información aparecería como la fase de provisión del contenido de la información.

Pero también es cierto que esa información parece difícil de lograrse si no se le suman las características del mensaje, su elaboración, las formas y condiciones para emitirlo y su relación con los acontecimientos, los hechos, las acciones, los conocimientos, más las técnicas especiales propias de cada uno de los medios de comunicación social.

Hoy día vivimos el mito de la información. Tanto, que se ha llegado a hablar -quizá un tanto ampulosamente- de una “sociedad de la información”. Como perfectamente lo ha expresado Roszack: “Desde el auge de la computación, el concepto de información ha pasado a tener un protagonismo sobredimensionado en la economía, la educación, la política, en la sociedad en su conjunto.

La información ha desbancado de sus lugares de privilegio a conceptos como sabiduría, conocimiento, inteligencia; términos todos éstos que hoy se ven reducidos al primero. Una lógica según la cual procesar muchísimos datos a velocidad infinitesimal, equivale a ser inteligente, desestimando así cualidades como la creatividad, la imaginación, el raciocinio; pero también la ética y la moral”. (5)

Si la comunicación siempre ha estado presente en la dinámica humana como un factor clave, las formas de las actuales tecnologías digitales sirven para, literalmente, inundar el mundo de comunicación e información, entronizándolas. Ello asienta en nuevas formas de conocimiento, cada vez más sofisticadas y complejas.

La clave de la actual sociedad, también llamada “sociedad digital”, está en una acumulación fabulosa de información. La “aldea global”, como diría McLuhan, se construye sobre estos cimientos. El principal recurso pasa a ser el manejo de información -cuanto más y más rápidamente manejada, mejor-, el capital humano capacitado, lo que se conoce como el know how.

Ahora bien: esta mayor capacidad de comunicarnos y toda esa información disponible, más allá del espejismo con que se presenta, no sirve por sí misma para terminar con la inequidades históricas de nuestra sociedad. La comunicación social que “une” a todo el planeta -en realidad desarrollada por cadenas privadas que son, ante todo, empresas lucrativas-, hace ruido, pero lejos está de informar.

En este sentido, es casi inexistente la legislación que resguarde la labor del periodista profesional y sus posibilidades de autonomía ante la propia empresa para la cual trabaja, en resguardo de la verdad informativa. La labor del periodista es la de ser un gestor entre la información y el receptor, individual y colectivo.

La tarea periodística es una técnica basada en la necesidad de resguardar la verdad informativa. Si se transgrede este principio se deja de cumplir el rol periodístico.

No debe confundirse el periodismo como técnica informativa con el periodismo de opinión que puede y debe ser ejercido por todo aquel que quiera opinar, debatir, mantener una posición ideológica, filosófica, política o religiosa, aunque no sea periodista profesional.

Ante los avances tecnológicos y su aplicación a los medios de comunicación, es necesario resguardar los derechos de la sociedad, guardando un equilibrio entre el poder de los medios y la aptitud de cada individuo para reaccionar ante cualquier intento de manipulación, y esto especialmente frente a la concentración de medios de comunicación y las multimedias reunidas en forma monopólica.

Los nuevos desafíosEstamos ante nuevos desafíos. La aplicación de la fibra óptica está dejando atrás la utilización de cables.

El sistema satelital se ha impuesto para interrelacionarnos, pero también para que se nos vigile. Teléfonos, celulares, internet y hasta el fax, pueden ser captados por los sistemas de espionaje Echelon, Enfopol, Sorm y otros.

El dinero plástico y los archivos informáticos constituyen una red de información que sirve de base para vigilar la vida de las personas.

El derecho y la ciencia política no pueden ni deben estar ajenos a esta situación. Debe impedirse que sean controladas las carreteras informáticas y en especial Internet.

Está en manos de los individuos una posibilidad de intercomunicación importante, pero al mismo tiempo debe buscarse la solución tecnológica y jurídica para que los sistemas de comunicación no sirvan de vía al espionaje.

Jacques Isnard, de Le Monde, descorrió el velo que cubría a la “santa alianza” del espionaje. Es, dice, el “big brother” según el imaginario que bautizó con ese nombre sugestivo Orwell en su obra 1984. Es “un espía anglosajón que extendió por el planeta una malla cerrada de estaciones de escucha” y que “está al acecho de todos y dispuesto a registrar la menor indiscreción”.

El periodista dice que la “santa alianza” “se llama red Echelon”. Agrega: “Está reservada estrictamente a cinco Estados del mundo, que hablan inglés y tejieron entre sí vínculos especiales: Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Nueva Zelanda y Australia”.

Explica Isnard que en 1948, un acuerdo secreto vinculó a estados Unidos con Gran Bretaña en una red de informaciones denominada Brusa Comint. Este acuerdo tomó luego el nombre codificado de Ukusa, en alusión a las iniciales de ambos países.

Dos organismos, la Agencia de Seguridad Nacional (ASN) y la Oficina Central de Comunicaciones del Gobierno (OCCG), fueron invitados a preservar los intereses de los dos países en el mundo interceptando las transmisiones en el extranjero. Su tarea básica consistía en escuchar las emisiones que se intercambiaban los estados mayores de los ejércitos comunistas.

A su vez, los soviéticos construyeron un sistema propio denominado Sorm, que conserva el actual Estado ruso, mientras que Europa impulsa uno propio, llamado Enfopol.

En los años setenta, Francia se sumó a las interceptaciones de la ASN. Ukusa siguió siendo uno de los secretos mejor guardados del mundo.

Recién en 1972 la revista norteamericana Ramparts, publicó las confidencias de un antiguo funcionario de la ASN sin pronunciar, empero, la palabra Echelon. Pero Echelon existía, oculta detrás de Ukusa. Los años 1952, 1957, 1984, 1986 y 1988 marcaron las etapas más significativas de esta máquina de espiar.

Estas “grandes orejas” no se conformaron con escuchar al adversario eventual, todo se convirtió en un potencial blanco: los teléfonos -incluidos los celulares-, los télex, las fotocopiadoras, Internet y los mensajes electrónicos.

Los cinco estados de esta “santa alianza” se repartieron las tareas: la ASN norteamericana se encarga de las dos Américas; la OCCG británica de Europa (Rusia incluida) y África; el DSD australiano de Asia y el Pacífico junto con el GCSB neozelandés y la CSE canadiense, de Europa y las Américas. El sistema fue utilizado contra la Argentina durante la Guerra de Malvinas, en 1982.

Tras la finalización de la “guerra fría”, la crisis de estos métodos de espionaje se produjo porque el control clandestino de las transmisiones se comenzó a ejercer contra empresas industriales y comerciales rivales de los grupos norteamericanos que Echelon buscó privilegiar, o porque la vigilancia se ha extendido hasta las comunicaciones entre particulares.

Frente a todo esto, creemos que deben universalizarse otras formas que controlen a los que nos quieren controlar y espiar.

En ello le va la vida a la democracia, al sistema de las libertades individuales y sociales, que podrían sucumbir ante el nuevo Panóptico.

Democratizar la utilización del poder comunicacional y resocializar la utilización de los recursos técnico-científicos, constituyen hoy los pilares esenciales para la construcción de una sociedad justa y libre que merezca ser vivida.

La crisis comunicacional actual es parte de la crisis contemporánea que es social, política y económica. Pero que quede claro: no es una crisis coyuntural.

Es la crisis de la globalización capitalista, la globalización del capital financiero unido a la revolución comunicacional que transforma las costumbres, despierta profundas corrientes irracionalistas, fragmenta las sociedades, destruye los vínculos familiares, desplaza a grandes masas humanas de una región a otra, especialmente desde los países periféricos a los centrales, lleva a la miseria a continentes enteros y genera amplios bolsones de pobreza, desocupación estructural, corrupción, incluso en las propias naciones hegemónicas y genera contradicciones secundarias: limpiezas étnicas, genocidios, xenofobia, racismo, integrismos y oscurantismo cultural.

Todo ello, incluso, manteniendo el mito de una sociedad “que progresa” y donde los actuales medios digitales de la información funcionarían como varita mágica, siempre listos para posibilitar “dar un salto adelante”, “uniéndonos”. Faltaría agregar: ¿haciéndonos felices también?

La revolución comunicacional posibilita elementos técnico-económicos y políticos cuya utilización pueden servir, deben servir, para transformar racionalmente la realidad en beneficio de la mayoría. La disyuntiva es si van a ser utilizados en ese sentido transformador o, en cambio, serán aprovechados para crear nuevas formas de dominación y servidumbre.

El derecho no puede estar ajeno a esta tensión que es parte sustancial de la transformación histórica. Porque como decía Hegel “quien contempla el mundo racionalmente, lo halla racional: hay en esto una determinación mutua”.

Los medios alternativos: nuevos escenarios de acción políticaEn el Informe “Un solo mundo, voces múltiples. Comunicación e información en nuestro tiempo”, más conocido como Informe MacBride, presentado en la Conferencia General de la UNESCO en Belgrado, 1980, se alertaba ya que “la industria de la comunicación está dominada por un número relativamente pequeño de empresas que engloban todos los aspectos de la producción y la distribución, las cuales están situadas en los principales países desarrollados y cuyas actividades son transnacionales”.

Se decía asimismo que “con harta frecuencia se trata a los lectores, oyentes y los espectadores como si fueran receptores pasivos de información.

Los responsables de los medios de comunicación social deberían incitar a su público a desempeñar un papel más activo en la comunicación, al concederle un lugar más importante en sus periódicos o en sus programas de radiodifusión con objeto de que los miembros de la sociedad y los grupos sociales organizados puedan expresar su opinión”. (6)

En otros términos, más de 30 años atrás se denunciaba una tendencia ya evidente en aquel entonces, y que con el curso del tiempo fue agigantándose: la monopolización comunicativa unilateral, al par que se establecían las líneas para superarla: “darle voz a los que no tienen voz”.

En la actualidad los medios de comunicación se han vuelto, cada vez más, una institución referente y constructora de la realidad humana, con toda la implicancia social, política y cultural que este fenómeno tiene. Quieran o no, los medios de comunicación cumplen un papel social educativo y formador de las sociedades.

Hoy -tendencia siempre en ascenso- los medios se constituyen como los articuladores y creadores de los temas de interés nacional, al mismo tiempo que son los difusores de los conceptos y valores que perciben pasivamente los grandes colectivos.

Tal como lo puntualizaba el Informe MacBride, los medios de comunicación han transitado por la lógica de grandes empresas, que responde no a la búsqueda de la verdad objetiva, la imparcialidad y el desarrollo general de las comunidades sino a las reglas comerciales imperantes en el mercado; es decir: a la incidencia en la sociedad en términos de cantidad de consumidores y la venta en el mercado, la utilidad comercial que se percibe a través de la publicidad y la venta directa de servicios.

Dicho sea de paso, la así llamada industria cultural (periódicos, libros, radio, cine, televisión, discos, videojuegos, internet) facturó el año pasado alrededor de 500.000 millones de dólares.

En esta lógica extremadamente comercial los medios de comunicación han empujado las funciones informativas, educativas y de análisis de la vida y sus relaciones a responder también a esta perspectiva comercial de hiper mercantilización en favor de una representación de la realidad social cada vez más emocionante, excitante y sorprendente. En otras palabras: “espectáculo vendible”.

Los usuarios de todo este arsenal técnico somos acostumbrados a ver el mundo sin actuar sobre él. Al separar la información de la ejecución, al contemplar un mundo mosaico en el que no se perciben las relaciones entre las cosas y se presenta todo previamente digerido, se crea entonces un estado de aturdimiento, indefensión y modorra en el que crece con facilidad la parálisis social.

El “espectáculo” de la vida reemplaza así a la vida. Como dijo Gabriel García Márquez: “La invención pura y simple, a lo Walt Disney, sin ningún asidero en la realidad, es lo más detestable que pueda haber”.

Dado el grado de impacto social que alcanzan, los medios de comunicación, por el contrario, podrían jugar un papel de importancia decisiva en la transformación para una vida mejor.

Pero la lógica del lucro no lo permite; las grandes compañías mediáticas terminan siendo, en todo caso, enemigas a muerte de cualquier intento de cambio; son, en otros términos, no sólo aliados del poder sino parte fundamental de la estructura del poder, con tanta o mayor preponderancia en el mantenimiento de las sociedades que las armas más sofisticadas.

La guerra principal es hoy la guerra mediática.

Surge ahí, entonces, la necesidad de otro tipo de medios comunicativos: son los llamados medios alternativos. Es decir: medios de comunicación no centrados en la dinámica empresarial, no centrados en el espectáculo de la vida sino en la vida misma, en la lucha de la vida.

La única manera de lograr esto es permitir, como lo manifestara el Informe MacBride, que “los miembros de la sociedad y los grupos sociales organizados puedan expresar su opinión”.

O sea: reemplazar el espectáculo, la representación de los hechos por la palabra de los actores mismos de los hechos. Eso son los medios alternativos de comunicación: instrumentos que sirven para darle voz a los sin voz.

En una demostración de modestia, el desaparecido periodista argentino Rodolfo Walsh decía para referirse a los comunicadores: “Nuestro rango en las filas del pueblo es el de las mujeres embarazadas, o los viejos. Simples auxiliares, acompañantes”.

Tal vez había ahí un exceso de modestia; los medios de comunicación que se pretenden alternativos son más que acompañantes: están llamados a ser parte importantísima de la lucha por otro mundo.

Medios de comunicación alternativos hay muchísimos, con una amplísima variedad en formatos, estilos, recursos y grados de incidencia.

¿Qué elemento común tienen una radio comunitaria que transmite en lengua swahili para algunas aldeas de Tanzania y un portal digital donde escriben conspicuos intelectuales de la izquierda mundial?

¿Qué une a un periódico comunitario de una barriada pobre de Mumbay con un canal televisivo como, por ejemplo, Catia TVe, de Caracas, cuya consigna es “no mire televisión: ¡hágala!”?

Si algo los une, entonces, es el trabajar por una transformación social desde un espíritu solidario y no estar movidos por el afán de lucro empresarial, el hacer jugar a la población no el papel de consumidor pasivo sino el de sujeto activo en el proceso de comunicación.

Esta enorme gama de medios que se reconocen como alternativos tiene como objetivo primordial ser un instrumento popular, una herramienta en manos de los pueblos para servir a sus intereses.

Por cierto ello permite una gran versatilidad en la forma en que se implementan las acciones, pero el común denominador es constituirse en un campo alternativo en contra del discurso hegemónico de la industria capitalista de la comunicación y la cultura.

Ante la institucionalización de la mentira de clase, ante la manipulación de los hechos y la presentación de la realidad como el colorido espectáculo vendible al que nos someten las agencias capitalistas generadoras de un tipo de información/cultura, surgen estos medios jugando el vital papel de contraoferta cultural.

Constituirse en la instancia que da voz a los que no la tienen, ser la caja de resonancia de colectivos populares, de organizaciones de base y movimientos sociales organizados -asociaciones obreras o campesinas, sindicatos, comunidades barriales, expresiones culturales alternativas, etc.- es, en todo caso, un acompañamiento de vital importancia. En realidad no son sólo acompañamiento solidario sino expresión de un genuino poder popular.

Por su misma naturaleza de extra oficiales, de vivir en el sistema pero en confrontación con él, todos los medios de comunicación alternativos padecen similares problemas: desde el ataque a la seguridad más elemental cuando arrecia la marea represiva hasta la crónica falta de recursos para funcionar en lo cotidiano.

Ser “alternativo”, en definitiva, impone esa situación: quien critica al statu quo y propone otras vías se enfrenta a los poderes fácticos. Ser alternativo -en todo, y en el ámbito comunicativo más evidentemente aún- lleva a estar en guerra continua.

Si la lucha de clases, la lucha por un mundo más justo y solidario, por constituir una aldea global basada en el beneficio democrático de las mayorías y no sólo en el de las élites, si todas estas luchas implican un combate perpetuo, el campo de las comunicaciones, dada la importancia creciente que las mismas tienen en las sociedades modernas, pasa a ser un especialísimo ámbito de estas nuevas guerras.

Los medios alternativos, populares e independientes viven en una virtual guerra, siempre al filo; y no puede ser de otra manera. Su papel en los procesos de cambio, de transformación profunda, es cada vez más importante.

Entre otros tantos ejemplos que lo demuestran puede mencionarse, sólo por citar algún caso, el de la Revolución Bolivariana en Venezuela: fueron ellos, en contra de las poderosas cadenas comerciales, los que permitieron la gran movilización popular que impidió el golpe de Estado en abril del 2002.

Sin ellos la derecha hubiera logrado su plan contrarrevolucionario. Esto demuestra que tienen en sus manos una muy importante cuota de poder.

Los medios de comunicación alternativos son un principalísimo embrión de poder popular, y más allá de posibles falencias técnicas y pobreza crónica de recursos -quizá irremediables, dado su misma condición de no-integrados, de “marginales” en el buen sentido de la palabra- son una de las más efectivas armas de la democracia de base, de la democracia revolucionaria.

Ejes temáticos1. Las nuevas modalidades de comunicación en la red y las batallas políticas.

Hoy por hoy las nuevas tecnologías digitales de la información y la comunicación parecen haber llegado para quedarse. No hay marcha atrás. Ya constituyen un hecho cultural, civilizatorio en el sentido más amplio.

Según lo que vamos empezando a ver, una considerable cantidad de personas en todo el mundo, jóvenes fundamentalmente, en países ricos del Norte o pobres del Sur, y entre los diferentes estratos socioeconómicos, ya no conciben la vida sin estas tecnologías. Sin dudas, están cambiando el modo de relacionarnos, de resolver las cosas de la cotidianeidad, de pensar, ¡de vivir!

Algunos años atrás, en el 2002, decía Delia Crovi refiriéndose a este proceso en curso: “En 2001, el Observatorio Mundial de Sistemas de Comunicación dio a conocer en París los resultados de un estudio sobre el equipamiento tecnológico en la SIC [sociedad de la información y la comunicación].

Este estudio afirma que en el año 2006 una de cada cinco personas tendrá un teléfono móvil o celular, el doble de los disponibles ahora que tenemos un aparato por cada diez habitantes.

El mismo estudio señala que en 2003 habrá más de mil millones de celulares en el mundo, y en los próximos cinco años se registrarán 423.000.000 de nuevos usuarios (Tele Comunicación, 27/6/2001).

Sin duda, estos datos podrían alimentar la idea de que estamos construyendo a pasos apresurados y a escala planetaria, una sociedad de la información, idea que sobre todo promueven los fabricantes de hardware y software, así como buena parte de los gobiernos del mundo.” (7)

Se ha llegado a decir que una forma de “entrar en la senda del progreso” es incorporarse a esta explosión de tecnologías digitales.

Pero, en realidad, anida ahí una falacia: en muchos países de Latinoamérica, por ejemplo, la cantidad de teléfonos móviles supera ampliamente a los fijos, e incluso al de habitantes (más de un teléfono por persona) sin que eso mejore las condiciones estructurales de vida.

En estos momentos pareciera que nadie puede escapar a la marea de las nuevas tecnologías digitales, que paulatinamente van cubriéndolo todo. Podría afirmarse, sin temor a equivocarse en la apreciación, que “para estar en la modernidad, en el avance, en el mundo integrado (¿globalizado y triunfador?), hay que estar conectado”. Si no se siguen esos parámetros, se pierde el tren del desarrollo. O, al menos, eso es lo que dice la insistente prédica dominante.

No cabe la menor duda que la comunicación es una arista definitoria de lo humano.

Si bien es cierto que en el reino animal existe el fenómeno de la comunicación, en lo que concierne al ámbito específicamente humano hay características propias tan peculiares que pueden llevar a decir, sin más, que si algo define a nuestra especie es la capacidad de comunicarnos, que no es sino otra forma de decir: de interactuar con los otros.

El sujeto humano se constituye en lo que es sólo a partir de la interacción con otros. La comunicación, en ese sentido, es el horizonte básico en que el circuito de la socialización se despliega.

Nos comunicamos de distintas maneras; eso no es nuevo. A través de la historia se encuentran las más diversas modalidades de hacerlo, desde la oralidad o las pinturas rupestres hasta las más sofisticadas tecnologías comunicacionales actuales gracias a la inteligencia artificial y la navegación espacial.

Pero sin dudas es un hecho destacable que con los fenómenos ocurridos en la modernidad, con el surgimiento de la producción industrial destinada a grandes mercados y con la acelerada urbanización de estos últimos dos siglos que se va dando en toda la faz del planeta, sucedieron cambios particulares en la forma de comunicarnos. En esa perspectiva surgió la comunicación de masas, es decir: el proceso donde lo distintivo es la cantidad enorme de receptores que reciben mensajes de un emisor único.

El siglo XX ha estado marcado básicamente por ese hecho, novedoso en la historia, y con características propias que van definiendo en términos de civilización las modalidades de la modernidad. Lo masivo entra triunfalmente en escena para ya no retirarse más.

En las últimas décadas del siglo XX, ya en plena explosión científico-técnica con una industria que definitivamente ha cambiado el mundo extendiéndose por prácticamente todos los rincones del planeta, las tecnologías comunicacionales van marcando el ritmo de la sociedad global.

Es a partir de ese momento que efectivamente se puede hablar de una verdadera “aldea global”, un mundo absolutamente interconectado, intercomunicado, un mundo donde las distancias físicas ya no constituyen un obstáculo para la aproximación de todos con todos.

En esa perspectiva, la nueva sociedad que se perfila con la globalización, y por tanto sus herramientas por excelencia, las llamadas TICs -la telefonía celular, la computadora, el internet-, abren esas preguntas: ¿más información disponible produce por fuerza una mejor calidad de vida y un mejor desarrollo personal y social?

Esas tecnologías, ¿ayudan a la inclusión social, o por el contrario refuerzan la exclusión? ¿O sólo generan beneficios a las multinacionales que se dedican a su comercialización, contribuyendo a un mayor y más sofisticado control social por parte de los grandes poderes globales?

La respuesta no está en las tecnologías propiamente dichas, por supuesto. Las tecnologías, como siempre ha sido a través de la historia, no dejan de tener un valor puramente instrumental.

Lo importante es el proyecto humano en que se inscriben, el objetivo al servicio del que actúan.

En ese sentido, para romper un planteo simplista y maniqueo: no hay técnicas “buenas” y técnicas “malas” en términos éticos.

“Más allá de las conexiones, son los usos concretos y efectivos los que pueden llevar o no a mantener o profundizar las brechas que de hecho existen en el mundo real.

Con lo cual la apertura infinita que supone el mero acceso formal a la red no necesariamente alcanza para hablar de una democratización de la sociedad o incluso del acceso a la información. Mucho menos si se trata de información de relevancia para el proceso de toma de decisiones o de participación en el ingreso socialmente producido.

Con internet se abren ciertos accesos, pero no se democratiza la sociedad ni la cultura”. (8)

Por supuesto que el acceso a tecnologías que permiten el manejo de información de un modo como nunca antes en la historia se había dado brinda la posibilidad de un salto cualitativo para el desarrollo, para el mejoramiento real de las condiciones de vida. Sucede, sin embargo, que esas tecnologías, más allá de una cierta ilusión de absoluta democratización, no producen por sí mismas los cambios necesarios para terminar con los problemas crónicos de asimetrías que siguen poblando el mundo.

Más allá de los intentos de “capitalismos serios”, de “capitalismos responsables”, las luchas de clases y la apropiación de la riqueza generada por el trabajo humano siguen siendo el quid de la cuestión.

Las tecnologías, si bien pueden mejorar las condiciones de vida haciéndolas más cómodas y confortables, no modifican las relaciones político-sociales a partir de las que se decide su uso. El capitalismo, por más “serio y responsable” que sea, no termina con la explotación y exclusión de los más, aunque se esté “conectado”.

Hoy días estas nuevas tecnologías las encontramos cada vez más omnipresentes en todas las facetas de la vida: sirven para la comercialización de bienes y servicios, para la banca en línea, para la administración pública (pago de impuestos, gestión de documentación, presentación de denuncias), para la búsqueda de la más variada información (académica, periodística, de solaz), para el ocio y esparcimiento (siendo los videojuegos una de las instancias que más crece en el mundo de las nuevas tecnologías digitales), para la práctica de deportes, para el desarrollo del arte, en la gestión pública (algunos gobiernos están incorporando el uso de redes sociales como Twitter, Facebook o Youtube cuando las autoridades dan a conocer su posición sobre acontecimientos relevantes), habiendo incluso todo un campo relacionado al sexo cibernético.

Como vemos, estos nuevos espacios abiertos por las actuales tecnologías de punta dan para todo. Como no podía ser de otro modo, también constituyen un campo de batalla político.

En tanto ámbito donde los grandes poderes económicos -por tanto políticos y culturales- han sentado sus reales, el campo popular, o si queremos decirlo de otro modo: las clases subordinadas, los explotados de toda laya que seguimos siendo la mayoría planetaria, tenemos ahí un lugar más desde donde dar batalla. Para el caso: guerra político-cultural.

Los medios alternativos que hacen uso de estas técnicas tienen en el ciberespacio su ámbito natural de trabajo. Pero desde ya hay que apurarse a dejar muy en claro que ningún cambio es posible SÓLO con el uso de las redes cibernéticas.

La ilusión -sin dudas manipulada- en relación a que hoy es posible una “revolución virtual” no pasa de eso: ilusión. La movilización popular, igual que el sexo, sigue necesitando de la presencia corpórea.

No negamos en absoluto -lo decimos como realizadores de una página electrónica justamente: ARGENPRESS- que en esta realidad comunicacional también debe darse batalla. Pero no hay que confundirse: la realidad virtual no reemplaza a la otra realidad.

La lucha de clases, la explotación y la extracción de plusvalía -conceptos que no están muy “a la moda” hoy día, dada la marea neoliberal que ha invadido todos los espacios y nos ha silenciado bastante- siguen siendo el nudo gordiano de la sociedad, de la marcha de la historia. Si la violencia sigue siendo “la partera de la historia”, la guerra en el ciberespacio es un frente más de lucha, pero no reemplaza a la gente de carne y hueso.

2. Ciberguerra.

La guerra, al igual que otras actividades humanas, ha evolucionado a lo largo del tiempo, se ha perfeccionado, ha ido haciendo uso de las tecnologías más avanzadas de su momento.

En ese sentido pude decirse que recorrió un camino desde las confrontaciones cuerpo a cuerpo, en igualdad de condiciones y con armas equivalentes (garrote-garrote, arco-arco, fusil-fusil), hasta la que hoy es llamada guerra moderna, guerra total, consistente en un enfrentamiento asimétrico y no de equivalencias o, como la consideran actualmente algunos teóricos del arte militar: guerra de cuarta generación.

Si bien la guerra es siempre la negación misma del hecho civilizatorio, de la normal convivencia apegada a normas sociales, la forma que ha ido adquiriendo hacia las últimas décadas del siglo XX, y que todo indicará que marcará el siglo actual, presenta características muy peculiares; si algo la define, es su total y más absoluta deshumanización.

Entiéndase bien: las guerras nunca son “amorosas” precisamente; pero lo que vamos viendo agravarse en estos últimos años, no como circunstancia azarosa sino como doctrina militar fríamente concebida, académicamente pensada, es una guerra que ya no distingue entre enemigo militar y población civil no combatiente, recordemos la Escuela de las Américas (School of the Americas), hoy rebautizada como Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en Seguridad (Western Hemisphere Institute for Security Cooperation) situada actualmente en Fort Benning, en su viejo Manual de Estudio de Contra Inteligencia (página 8), decía textualmente, “la seguridad civil: en todos los casos la misión de las fuerzas militares tiene prioridad sobre el bienestar de los civiles en el área”.

Una guerra que echa mano de los recursos más arteros que anteriores instrumentos jurídicos internacionales (las Convenciones de Ginebra, por ejemplo) prohibían. Guerras, en definitivamente, que se fundamentan en ser “tramposas”, tortuosas, engañosas.

Guerras “sucias”, básicamente, guerras que están más allá del cuerpo de leyes que intenta regir la vida civilizada.

Hoy por hoy, la lucha de clases a escala internacional tiene cada vez más la forma de guerra de cuarta generación, es decir: guerras no convencionales, guerras psicológicas, guerras donde el objetivo es la población civil no combatiente a la que se le llega por medios tecnológicamente cada vez más refinados.

En otros términos: sutiles acciones de desinformación, de propaganda, donde el elemento dominante es la supremacía tecnológica en la informática y en las comunicaciones globalizadas, guerra donde no hay armas de fuego sino que el elemento preponderante es la colonización mental del enemigo.

Como acertadamente lo dice Manuel Freytas: “Los bombardeos mediáticos no operan sobre su inteligencia, sino sobre su psicología: no manipulan su conciencia sino sus deseos y temores inconscientes. Todos los días, durante las 24 horas, hay un ejército invisible que apunta a su cabeza: no utiliza tanques, aviones ni submarinos, sino información direccionada y manipulada por medio de imágenes y titulares”.

Estados Unidos, como la primera potencia mundial dominante en todos los órdenes, también el militar, marca el rumbo en este tipo de guerras.

Por lo pronto, alguien de su burocracia de Estado que se encarga de estos asuntos, el general Robert Elder Jr., oficial de inteligencia de la Fuerza Aérea, expresó sin miramientos que “el cambio cultural es que vamos a tratar a Internet como un campo de guerra y vamos a concentrarnos en él y darle prioridad para acciones en el ciberespacio y acompañarla, si es necesario, con acciones en el espacio aéreo y terrestre.

Vamos a desarrollar, junto con las universidades, guerreros ciberespaciales que sean capaces de reaccionar ante cualquier amenaza las 24 horas del día durante los siete días de la semana”.

http://www.ARGENPRESS.info/2011/07/estados-unidos-el-pentagono-revela.html
http://www.ARGENPRESS.info/2011/06/china-experto-dice-que-ciberestrategia.html

Pero esta doctrina no es sólo defensiva, en junio de 2010 fue descubierto el virus Stuxnet, desarrollado por Israel con el apoyo material e intelectual de los Estados Unidos, esta pieza de software fue la lanza con la que se atacaron instalaciones de enriquecimiento de uranio pertenecientes al programa nuclear iraní causando la destrucción de varios miles de centrifugadoras.

http://www.ARGENPRESS.info/2011/01/gusano-informatico-en-equipos-nucleares.html

El uso de las redes telemáticas como campo de batalla no es sólo una idea de los Estados Unidos, David Cameron, primer ministro de Gran Bretaña (donde dos jóvenes de 20 y 22 años fueron condenados a cuatro años de cárcel por montar -por separado- páginas de Facebook donde convocaban a motines, que no se realizaron), declaró en el Parlamento que en respuesta a las revueltas que habían tenido lugar en el país, su gobierno estudiaba medidas para prohibir a personas que utilizaran las redes sociales “para la violencia”, o de plano bloquear totalmente el acceso a las mismas, en “situaciones de emergencia”.

India por su parte decidió crear a través Servicio de Inteligencia un departamento especial dedicado a bloquear páginas web de los estados enemigos.

http://www.ARGENPRESS.info/2010/08/india-reclutaran-ases-en-informatica.html

Asimismo el Ministerio de Defensa Nacional de Corea del Sur anunció que creará un nuevo comando para luchar contra una serie de ciberataques.

http://www.ARGENPRESS.info/2010/01/corea-del-sur-el-ejercito-creara-un.html

Las redes informáticas, de ese modo, además de ser un muy buen negocio para unas pocas empresas gigantescas de orden global, son también un campo de batalla especialmente sensible para el sistema, más aún para su vanguardia imperialista.

3. Retos de los países del Tercer Mundo ante el nuevo escenario de la comunicación digital.

Se entiende por “globalización” el proceso económico, político y sociocultural que está teniendo lugar actualmente a nivel mundial por el que cada vez existe una mayor interrelación económica entre todos los rincones del planeta, por alejados que estén, gracias a estas tecnologías que han borrado prácticamente las distancias permitiendo comunicaciones en tiempo real, pero siempre -esto es vital no olvidarlo nunca- bajo el control de las grandes corporaciones multinacionales. En realidad, la globalización propiamente dicha comienza con la expansión del naciente capitalismo de Europa cuando sale a “conquistar” el mundo.

Ahí verdaderamente comienza a hacerse global, mundial, planetario el sistema económico, y por tanto, su impronta político-cultural. Conquistadores europeos, con mano de obra esclava africana, sojuzgan a pueblos americanos, sentando las bases para una homogenización de toda la “aldea global”. Pero es recién ahora, con la caída del Muro de Berlín y la desintegración del bloque soviético a fines del siglo XX, que el capitalismo se siente dueño y señor de todo el mundo.

El actual epíteto de “neoliberal” -eufemismo por decir capitalismo salvaje que borra las conquistas sociales y laborales obtenidas en un siglo de lucha por el campo popular- aparece como discurso único, dominante absoluto, sin aparentes adversarios a la vista.

Esa globalización que vivimos (económica, política y cultural) es el caldo de cultivo donde las TICs son el sistema circulatorio que la sostiene, haciendo parte vital de la nueva economía global centrada básicamente en la comunicación virtual, en la inteligencia artificial y en el conocimiento como principal recurso, todo lo cual permite el nuevo capitalismo financiero, hiper concentrado en poquísimas manos, que va más allá de los Estado-nación modernos, y que en realidad de “serio y responsable” no puede tener nada (prefiere destruir el medio ambiente en nombre del lucro, por ejemplo).

Las nuevas tecnologías del ciberespacio pueden abrir oportunidades para los sectores históricamente postergados, dado que posibilitan acceder a instrumentos que sirven para dar un salto adelante verdaderamente grande (por ejemplo, permitir una “militancia” digital, denunciar atropellos en tiempo real, conocer y hacerse conocer en todo el mundo, intercambiar, movilizar opinión); pero este mundo virtual puede también contribuir a mantener la distancia entre los que producen esas tecnologías de vanguardia (unos pocos países del Norte), y quienes la adquieren (la gran mayoría de los países del Sur), ampliando así más aún la dependencia tanto comercial como tecnológicamente.

Si acceder a las TICs es un puente al desarrollo, la “brecha digital” (mejor dicho: abismo digital, ¿precipicio quizá?) que crea esta sociedad de la información, contraria a la “inclusión digital” global que debería promover una solidaridad universal, indica que los sectores más opulentos aumentan su distancia respecto de los excluidos de siempre.

A nivel internacional ello es por demás de elocuente: “Actualmente, de las computadoras conectadas con la Internet, el 93% están en los países de más altos ingresos, donde reside sólo un 16% de la población mundial. Hay en Finlandia más computadoras conectadas a la Internet que en toda la región de América Latina y el Caribe; hay más en la ciudad de Nueva York que en todo el continente de África”. (IDH, 2001. PNUD) (9)

Las nuevas tecnologías digitales, más allá de la explosión con que han entrado en escena y su consumo masivo siempre creciente, no benefician por igual a todos los sectores. “En América Latina la presencia o el desarrollo de una SIC [sociedad de la información y la comunicación] está más ligada a la consolidación de grandes consorcios multinacionales del audiovisual, que a la incorporación de la convergencia a los procesos productivos.

Esto último se ha polarizado en un sector capaz de desmaterializar la economía, en tanto que sobrevive otro gran sector que permanece al margen de los cambios tecnológicos y continúa trabajando dentro de un esquema de producción clásico, ayudado de herramientas que también podríamos definir como clásicas.

En nuestros países sólo un sector de la población (muy probablemente el que acumula el consumo tecnológico de distintas generaciones), es la que se ha incorporado efectivamente al proceso de producción ligado a la información y el conocimiento”. (10)

La repetida insistencia en relación a las maravillas de las nuevas tecnologías digitales de la información y la comunicación, en realidad no pasa de ser un espejismo manipulado desde los grandes centros de poder que se benefician de ellas, de su comercialización y de su uso como mecanismo de control a escala planetaria.

El hecho de que en cierta forma la utilización de las TICs pueda facilitar algo las cosas para las grandes mayorías no es efectivo si no se terminan con los problemas estructurales, con las brechas sociales vergonzosas que siguen siendo nuestro paisaje cotidiano: el hambre, la exclusión crónica, el analfabetismo, las enfermedades curables, el racismo.

Pese a este portento de las tecnologías de la inteligencia artificial, se sigue muriendo una persona cada 7 segundos ¡porque no dispone de alimentos! ¿Dónde está el progreso entonces?

No está demostrado que por el hecho de utilizar alguna de las TICs se elimine automáticamente la exclusión social o se termine con la pobreza crónica.

La explotación sigue su curso inmodificable. De todos modos, sabiendo que estas herramientas encierran un enorme potencial, es válido pensar que no disponer de ellas propicia la exclusión, o la puede profundizar.

Visto que la red de redes, el internet, es la suma más enorme nunca antes vista de información que pone al servicio de la humanidad toda una potente herramienta de comunicación, no acceder a él crea desde ya una desventaja comparativa con quien sí puede acceder.

De todos modos, el desarrollo propiamente dicho, el aprovechamiento efectivo de las potencialidades que abren las TICs, no se da por el sólo hecho de disponer de una computadora, de hacer uso de las redes sociales o de un teléfono celular de última generación, o de una consola de videojuegos, tan a la moda hoy día.

Los videojuegos, valga agregar, que cada vez comienzan a ser jugados desde las más tempranas edades (2 ó 3 años), bastante poco amigables para los adultos -los que no han crecido en esta cultura cibernética- funcionan como “verdaderas propedéuticas informales para el acercamiento amistoso y lúdico a los aparatos electrónicos. […] Ese tiempo invertido los acerca sin reparos mayores a la manipulación de aparatos de tecnología digital”. (11)

Después de varios años de “acostumbramiento”, ya desde niños, los jóvenes encuentran como algo absolutamente natural, y más aún: imprescindible, el mundo de las TICs. El consumismo está ya puesto en marcha, y la obsolescencia programada hará que cada cierto tiempo haya que reemplazar el aparatito en cuestión.

Obviamente todos estos aparatos podrán ser “bonitos”, pero no dejan de ser instrumentos, útiles, herramientas. Dentro de las relaciones capitalistas en que prácticamente todo el mundo se mueve, las herramientas, por sí mismas, no hacen sino seguir enriqueciendo más a quienes las fabrican y las comercializan, tornando al Tercer Mundo más dependiente de los centros planetarios de poder.

Lo que sí hace la diferencia es la capacidad que una población pueda tener para aprovechar creativamente estas nuevas formas culturales. Si el internet “ha transformado la vida”, como tan insistentemente dice cierto pensamiento dominante (desde una perspectiva más mercadológica que crítica, terminando por constituirse en “mito”, en manipulación mediática), ello permite descubrir el porqué de esa tenaz repetición: está claro que alimenta muy generosamente a quienes lucran con su comercialización.

Google, por ejemplo, el motor de búsqueda más potente y con la mayor cantidad de consultas diarias en la red en todo el mundo, ha facturado 150.000 millones de euros en 10 años. Junto a ello, la posibilidad de control panóptico a escala absolutamente mundial fuerza a su expansión siempre creciente.

Ante este panorama, el Sur no debe seguir ciegamente el dictado consumista de endiosar las nuevas tecnologías sin una visión crítica, ampliando así la dependencia. De lo que se trata es de justipreciar cómo esos instrumentos pueden ser, o no, nuevos caminos para la liberación, o para seguir ampliando las asimetrías.

4. Incidencia de los medios alternativos y las redes sociales en la opinión pública y en el hacer de la política internacional.

Tal como expresan los lineamientos generales del este Congreso: “La evolución de la Web, el surgimiento de los medios alternativos, las redes sociales de Internet, así como los blogs y wikis, crean nuevas posibilidades para la comunicación social y política. Este nuevo escenario comunicativo a nivel internacional demanda cada vez más la creación de condiciones para maximizar su aprovechamiento”.

Sin caer en empobrecedores maniqueísmos ni valoraciones moralizantes, ni tampoco en triunfalismos exagerados que pierden la verdadera dimensión de las cosas, digamos que toda esta amplia batería de nuevas tecnologías ofrece interesantes posibilidades si lo pensamos desde una perspectiva revolucionaria, al mismo tiempo que no se pueden desconocer sus peligros latentes. El reto está en ver cómo se navega en esas aguas y se puede llegar a buen puerto.

Las TIC son especialmente atractivas, y con mucha facilidad pueden pasar a ser adictivas (de la real necesidad de comunicación fácilmente se puede pasar a la “adicción”, más aún si ello está inducido, tal como sucede efectivamente).

En una investigación que se hizo recientemente en Guatemala sobre este tópico se preguntó a jóvenes usuarios de estas tecnologías -de distinta extracción social- si al estar haciendo el amor y recibir una llamada a su teléfono celular, ¿qué harían? muchos (y muchas) respondieron que, sin dudarlo, contestarían. No hay dudas que estamos ante un importante cambio de actitudes.

Estamos invadidos por una cultura del uso de lo digital; se nos ha dicho incluso, interesadamente o no, que la reciente “primavera árabe”, por ejemplo, se provocó por la catarata de mensajes de texto transmitidos en los teléfonos móviles y por el uso de las llamadas redes sociales.

¿Las nuevas revoluciones, entonces, se construirán sobre la base de realidades virtuales que movilizan a las masas?

Dejamos aquí el análisis de ese movimiento de los pueblos árabes porque no es el espacio adecuado para tratarlo, pero no podemos menos de indicar que, hoy por hoy, vivimos una cierta entronización de lo digital que puede llevarnos a verlo como panacea. De todos modos, más allá de la interesada prédica que identifica a las TICs con esa solución universal, no hay dudas que tienen algo especial que las va tornando imprescindibles.

Estar “conectado”, estar todo el tiempo con el teléfono celular en la mano, estar pendiente eternamente del mensaje que puede llegar, de las redes sociales, del chat, constituye un hecho culturalmente novedoso.

La definición más ajustada para un teléfono celular (lo mismo se podría decir de las TICs en general) es que, poseyendo el equipo en cuestión -teléfono, computadora, acceso a internet- se está “conectado”, que es como decir: “estar vivo”.

Definitivamente todas estas tecnologías van mucho más allá de una circunstancial moda: constituyen un cambio cultural profundo, un hecho civilizatorio, una modificación en la conformación misma del sujeto y, por tanto, de los colectivos, de los imaginarios sociales con que se recrea el mundo. Eso nos abre forzosamente la pregunta: ¿constituyen también un arma política? ¿Son un instrumento más para la revolución?

Lo importante a destacar es que esa penetración que tienen las TICs no es casual. Si gustan de esa manera, es por algo. Como mínimo se podrían señalar dos características que le confieren ese grado de atracción: a) están ligadas a la imagen, y b) permiten la interactividad en forma perpetua.

La imagen juega un papel muy importante en las TICs. Lo visual, cada vez más, pasa a ser definitorio. La imagen es masiva e inmediata, dice todo en un golpe de vista. Eso fascina, atrapa; pero al mismo tiempo no da mayores posibilidades de reflexión. “La lectura cansa.

Se prefiere el significado resumido y fulminante de la imagen sintética. Ésta fascina y seduce. Se renuncia así al vínculo lógico, a la secuencia razonada, a la reflexión que necesariamente implica el regreso a sí mismo”, se quejaba amargamente Giovanni Sartori (12).

Lo cierto es que el discurso y la lógica del relato por imágenes están modificando la forma de percibir y el procesamiento de los conocimientos que tenemos de la realidad. Hoy por hoy la tendencia es ir suplantando lo racional-intelectual -dado en buena medida por la lectura- por esta nueva dimensión de la imagen como nueva deidad.

Junto a eso cobra una similar importancia la fascinación con la respuesta inmediata que permite el estar conectado en forma perpetua y la interactividad, la respuesta siempre posible en ambas vías, recibiendo y enviando todo tipo de mensajes. La sensación de ubicuidad está así presente, con la promesa de una comunicación continua, amparada en el anonimato que confieren en buena medida las TICs. (Muchos “tímidos” consiguen pareja por su intermedio. Eso es un hecho).

La llegada de estas tecnologías abre una nueva manera de pensar, de sentir, de relacionarse con los otros, de organizarse; en otros términos: cambia las identidades, las subjetividades. ¿Quién hubiera respondido algunas décadas atrás que prefería contestar el teléfono fijo a seguir haciendo el amor?

Hoy día la sociedad de la información, por medio de estas herramientas, nos sobrecarga de referencias. La suma de conocimiento, o más específicamente: de datos, de que se dispone es fabulosa. Pero tanta información acumulada, para el ciudadano de a pie y sin mayores criterios con que procesarla, también puede resultar contraproducente.

Puede afirmarse que existe una sobreoferta informativa. Toda esta saturación y sobreabundancia de ¿información?, y su posible banalización, se ha trasladado a la red, a las TICs en general, inundando todo. De una cultura del conocimiento y su posible apropiación se puede pasar sin mayor solución de continuidad a una cultura del divertimento, de la superficialidad. Las TICs permiten ambas vías.

Si bien las TICs se están difundiendo por toda la sociedad global, quienes más se contactan con ellas, las utilizan, las aprovechan en su vida diaria dedicándole más tiempo y energía, y concomitantemente viéndose especialmente influenciados por ellas, son los jóvenes.

Es evidente que la globalización en curso uniforma criterios sin borrar las diferencias estructurales; de ahí que, diferencias mediantes, las generaciones actuales de jóvenes son todas “hijas de las TICs”, o “nativos digitales”, como se les ha llamado.

“Aquello que para las generaciones anteriores es novedad, imposición externa, obstáculo, presión para adaptarse -en el trabajo, en la gestión, en el entretenimiento- y en muchos casos temor reverencial, para las generaciones más jóvenes es un dato más de su existencia cotidiana, una realidad tan naturalizada y aceptada que no merece siquiera la interrogación y menos aún la crítica.

Se trata en efecto de una condición constitutiva de la experiencia de las generaciones jóvenes, más instalada e inadvertida a medida que se baja en la edad” (13)

En esa dimensión, lo importante, lo definitorio es estar conectado y siempre disponible para la comunicación. De esa lógica surgen las llamadas redes sociales, espacios interactivos donde se puede navegar todo el tiempo a la búsqueda de lo que sea: novedades, entretenimiento, información, aventura, etc., etc.

En las redes sociales, usadas fundamentalmente por jóvenes, alguien puede tener infinitos amigos. O, al menos, la ilusión de una correspondencia infinita de amistades. En esa línea, creemos importante no dejar de hacer notar que la superficialidad no es ajena a buena parte de la cultura que generan las TICs.

De ahí que debe verse muy en detalle cómo estas tecnologías comportan, al mismo tiempo que grandes posibilidades, también riesgos que no pueden menospreciarse. La cultura de la ligereza, de lo superficial y falta de profundidad crítica puede venir de la mano de las TICs, siendo los jóvenes -sus principales usuarios- quienes repitan esas pautas.

Sin caer en preocupaciones extremistas, no hay que dejar de tener en vista que esa entronización de la imagen y la inmediatez, en muchos casos compartida con la multifunción simultánea (se hacen infinitas cosas al mismo tiempo), puede dar como resultado productos a revisar con aire crítico: “en términos mayoritarios [los jóvenes usuarios de TICs] adquieren información mecánicamente, desconectada de la realidad diaria, tienden a dedicar el mínimo esfuerzo al estudio, necesario para la promoción, adoptan una actitud pasiva frente al conocimiento, tienen dificultades para manejar conceptos abstractos, no pueden establecer relaciones que articulen teoría y práctica”. (14)

Pero si bien es cierto que esta cibercultura abre la posibilidad de esta cierta liviandad, también da la posibilidad de acceder a un cúmulo de información y a nuevas formas de procesar la misma como nunca antes se había dado, por lo que estamos allí ante un fenomenal reto.

Los medios alternativos de comunicación, como ARGENPRESS por ejemplo, que hacen uso de la red, de todas estas nuevas herramientas digitales, son un granito de arena más en la larga y continuada lucha por un mundo mejor.

Hoy, caído el Muro de Berlín, y con él muchas esperanzas, no hay dudas que el campo popular está un poco (bastante) falto de ideas claras, de referentes precisos en la batalla por esas transformaciones. Los ideales de algunas décadas atrás, si bien no han desaparecido, quedaron golpeados.

La fabulosa ola neoliberal que todavía nos sigue afectando ha significado un golpe muy grande para la izquierda.

En ese marco, la cultura digital que ha llegado con una fuerza fabulosa, abre un reto: obviamente, en tanto tecnología, no es “buena” ni “mala”. Plantearlo así es sumamente reduccionista. Pero no se puede dejar de considerar cómo funciona, quién la maneja, qué papel juega para los grandes poderes globales como negocio y como mecanismo de control social. La posibilidad de construir ahí un espacio alternativo está abierta.

No debemos dejar de tener en cuenta que se han abierto ciertos canales para una relativa democratización de la información. En cierto sentido, todos podemos dejar nuestra marca en la red de redes, decir, denunciar, hacer evidentes ciertas cosas.

Pero no hay que olvidar que ese fabuloso espacio virtual también está hiper controlado por los enormes poderes de siempre, que el tráfico satelital no lo maneja el campo popular, que tecnológicamente dependemos de unos pocos servidores que manejan ese tráfico.

La ilusión de creer que la revolución se agota en una pantalla es un peligro. Bienvenidas las tecnologías digitales, sin duda. Aprovechémoslas, conozcámoslas en profundidad, saquémosle el máximo posible de provecho.

Pero estemos conscientes que la revolución socialista no es una cuestión puramente técnica. La tecnología, si no está al servicio de la causa del Ser Humano como especie, sigue siendo un mecanismo de dominación.

Los medios alternativos de comunicación son un elemento más de un prolongado combate popular en pro de un mundo con mayor justicia, combate que por cierto no ha terminado aún, que ha perdido quizá la batalla de estas últimas dos décadas, pero no la guerra.

Citas:
1) Tesis presentada en el Encuentro Internacional de París de 1988 de la Asociación por el Centro Michel Foucault.
2) Ver “El fin de la privacidad”, dossier en la revista Noticias, 25 de octubre de 1997.
3) Ver La marca de la bestia. Identificación, desigualdades e infoentretenimiento en la sociedad contemporánea, por Aníbal Ford, Grupo Editorial Norma, Colección Vitral, Buenos Aires-Barcelona, 1999.
4) “El ojo del poder”, entrevista de Jean-Paul Barou con Michel Foucault, en Bentham Jeremías: “El Panóptico”, Editorial La Piqueta, Barcelona, 1980).
5) Roszak, Theodor. “El culto a la información. Un tratado sobre alta tecnología, inteligencia artificial y el verdadero arte de pensar”. Ed. Gedisa. Barcelona, 2005.
6) UNESCO. “Un solo mundo, voces múltiples. Comunicación e información en nuestro tiempo”. Fondo de Cultura Económica. México, 1993
7) Ver Crovi, Diana. “Sociedad de la información y el conocimiento. Entre el optimismo y la desesperanza”. UNAM. México, 2002.
8) Ver Urresti, Marcelo. “Ciberculturas juveniles”. La Crujía Ediciones. Buenos Aires, 2008.
9) Ver Informe de Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, 2001.
10) Ver Crovi, Diana.
11)Ver Urresti, Marcelo.
12) Sartori, Giovanni. Homo videns. La sociedad teledirigida. Ed. Taurus. Barcelona, 1997.
13) Ver Urresti, Marcelo.
14) Ver Estévez, C. La comunicación en el aula y el progreso del conocimiento, en Urresti, Marcelo. 2006

Bibliografía:
– Aberastury, Pedro, Corbière, Emilio J. y otros autores. Poder político y libertad de expresión, Instituto de Ciencia Política y Constitucional de la Sociedad Científica Argentina, Editorial Abeledo-Perrot. Buenos Aires, 2001.
– Balbier E. y otros. Michel Foucault, filósofo. Gedisa Editorial. Barcelona, 1990.
– Colussi, Marcelo. Medios de comunicación, globalización y su impacto en Guatemala, en “Medios de comunicación y procesos políticos en un mundo global” (publicación conjunta). Universidad Rafael Landívar. Guatemala, 2011.
– Corbière, Emilio J. y Amado, Oscar. Echelon y Enfopol, los nombres del espionaje electrónico, Segundo Seminario “Miguel Enríquez”, Santiago de Chile, 13 a 15 de octubre de 2000, Ediciones Cuadernos de la Fundación Juan B. Justo. Buenos Aires, 2000.
– Cornelius Castoriadis. El mundo fragmentado, Editorial Altamira. Buenos Aires, 1990.
– Crovi, Diana. Sociedad de la información y el conocimiento. Entre el optimismo y la desesperanza, en Revista mexicana de Ciencias Políticas y Sociales. México. Año XLV, N°. 185, mayo-agosto de 2002, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. UNAM, 2002.
– Ford, Aníbal. Navegaciones. Comunicación, cultura y crisis. Amorrortu Editores. Buenos Aires, 1996.
– Martín Barbero, Jesús. De los medios a las mediaciones, Ediciones Gustavo Gilli. México, 1987.
– Murillo García, J.L. Sociedad digital y educación: Mitos sobre las Nuevas Tecnologías y mercantilización del aula. Disponible en http://edicionessimbioticas.info/Sociedad-digital-y-educacion-mitos. 2008.
– Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Informe de Desarrollo Humano 2001.
– Roszak, Theodor. El culto a la información. Un tratado sobre alta tecnología, inteligencia artificial y el verdadero arte de pensar. Ed. Gedisa. Barcelona, 2005.
– Sartori, Giovanni. Homo videns. La sociedad teledirigida. Ed. Taurus. Barcelona, 1997.
– Serrano, Pascual. La llegada de internet al periodismo. Disponible en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=138479. 2011.
– UNESCO. Un solo mundo, voces múltiples. Comunicación e información en nuestro tiempo. Fondo de Cultura Económica. México, 1993
– Urresti, Marcelo. Ciberculturas juveniles. La Crujía Ediciones. Buenos Aires, 2008.
– Verón, Eliseo. Ideología y comunicación de masas: La semantización de la violencia política. Publicado en VV.AA. Lenguaje y comunicación social, Nueva Visión, Buenos Aires, 1971.
– Wolton, D. ¿Internet, y después? Una Teoría Crítica Sobre los Nuevos ‘Media’. Ed. Gedisa, Barcelona, 2000.

Fuente original: http://www.argenpress.info/2011/12/ponencia-de-argenpress-en-el-taller.html

“La Transición española se diseñó en la sede central de la CIA”


Alfredo Grimaldos: “La Transición española se diseñó en la sede central de la CIA”

El pasado 20 de noviembre se cumplía el 31º aniversario de la muerte de Franco. No faltaron en los medios las celebraciones por el actual sistema democrático en contraste con la dictadura anterior. Sin embargo..

Entrevistas | Miguel Ángel de Lucas | 20-12-2011

Sin embargo, frente al discurso dominante, cada vez son más las

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ALFREDO GRIMALDOS, autor del libro La CIA en España / Luis Cisneros

investigaciones que hacen hincapié en los aspectos más silenciados del cambio de régimen. Alfredo Grimaldos ha investigado el papel de la CIA en este proceso: desde las simpatías con Franco a la relación con el PSOE, pasando por su apoyo al 23-F. Y habla sobre la inmunidad que aún posee la agencia, como revelaron los más de 100 vuelos ilegales en territorio español.

Con su último libro, La CIA en España, Grimaldos incide en el papel que tuvieron los servicios secretos estadounidenses para desactivar la posibilidad de un cambio social profundo tras la muerte de Franco. Según apunta, la agencia ha marcado en buena medida los acontecimientos políticos recientes.

Además, su presencia se mantiene. El control apenas existe sobre las bases estadounidenses en la península. Y no por casualidad, en septiembre de este mismo año la Unión Europea reprobaba al Gobierno español sus obstáculos a la investigación de los vuelos ilegales de la CIA en aeropuertos españoles.

DIAGONAL: ¿Qué papel real tuvo la CIA durante la Transición?

ALFREDO GRIMALDOS: Antes había presencia de la CIA, pero todo esto comienza en los años ‘70. Cuando Nixon se ve con Franco, se encuentra a una persona muy deteriorada, que incluso se queda dormido mientras le hablan. Entonces Nixon se preocupa: “¿Qué va a pasar cuando éste muera?”, se pregunta.

Hay que tener en cuenta que en ese momento, en medio de la Guerra Fría, España es una plaza estratégica muy importante y Franco es un aliado contra el comunismo. Por eso los americanos ven necesario tutelar el proceso. Y más aún tras la Revolución de los Claveles en Portugal.

D.: ¿Qué pasos comienzan a darse?

A. G.: Yo digo que la Transición española se diseña en la sede central de la CIA. Los americanos tutelan todo el proceso.

Toman contacto con todos los sectores: con los servicios de información, con los altos mandos del Ejército e incluso, y esto está acreditado, con Carrillo. Y después de hablar con él se tranquilizan, les dice que está por el cambio pacífico, que no va a pasar nada grave.

D.: Uno de los aspectos que más se intenta entonces es reorientar a la oposición.

A.G.: Aquí es clave sobre todo la refundación del PSOE. El Partido Socialista histórico ya no representaba a nadie, no contaba con peso sobre lo que se estaba cociendo aquí, ni en la lucha antifranquista cotidiana. Tenía mucho más protagonismo el comunismo tradicional, el PCE, y movimientos anarquistas por otro lado.

En el Congreso de Suresnes, en 1974, lo que hacen es reinventarse un partido aprovechando unas siglas históricas. El PSOE del que hacen secretario general a Felipe González es un PSOE inventado. El dinero y la cobertura política lo pone fundamentalmente el partido socialdemócrata alemán, que canaliza también dinero de la CIA.

Los mismos miembros del Servicio de Inteligencia español, el SECED, toman contacto con el PSOE. E incluso escoltan hasta Suresnes a Felipe González, le dan la documentación y le llevan. Estamos hablando del SECED, el servicio de Carrero Blanco. Y el militar José Faura, que acompañó a González, pasa a ser jefe del Estado Mayor del Ejército en el ‘94, con González ya en el poder.

Reprimir la República

D.: ¿En qué medida sucede algo similar con el Partido Comunista?

A.G.: Bueno, hay que tener en cuenta que Carrillo es un personaje algo turbio. En 1977 es el primer líder comunista que visita EE UU, que es recibido allí en loor de multitudes y es nombrado doctor Honoris Causa.

Lo que hace Carrillo es aceptar la Transición impuesta desde arriba, el rey como heredero de Franco y contribuye decisivamente a acabar con quienes peleaban por la ruptura democrática.

En 1977, cuando los legalizan, asumen la bandera monárquica y a partir de ese momento la consigna es reprimir la bandera republicana. Conservo todavía una bandera republicana rota por varios trozos por los servicios de seguridad del PCE.

D.: ¿Qué peso tuvo la CIA en episodios concretos, como el 23-F?

A.G.: Está claro que la CIA lo sabía. En 1981 se encontraba aquí. El ejemplo lo tienes en el edificio donde estaba ubicado el departamento de contrainteligencia y el alto Estado Mayor de Inteligencia: el alquiler lo pagaba la CIA. Los agentes españoles por la mañana trabajaban para la patria y por la tarde para la CIA. Y la CIA está al tanto de todo lo que pasa.

El comandante José Luis Cortina, la persona que coordinaba la operación, era un hombre muy vinculado a los servicios norteamericanos. Las dos últimas visitas que hace antes de que Tejero entre al Congreso es al nuncio del Vaticano, Monseñor Antonio Inocenti; y al embajador de EE UU en Madrid, Tenence Todman.

Como siempre, el Imperio y la Iglesia santifican el golpe. Ese día, desde primeras horas de la mañana, un contingente de la VI flota norteamericana se encuentra de operaciones cerca de la costa de Valencia.

Cuando todavía no está resuelto el golpe y parece que puede ir adelante, hacen gracia las declaraciones del secretario de Estado norteamericano, Alexander Haig, cuando asegura que ‘el asalto al Congreso de los Diputados es un asunto interno de los españoles’.

D.: ¿La CIA era consciente de que el golpe iba a fallar?

A.G.: Bueno, hay que tener en cuenta que el 23-F es un golpe muy extraño. El golpe lo apoyan. La CIA tenía contactos con los golpistas y conocía el estado de opinión de los cuarteles. Pero otros sectores también están pendientes de si el golpe funciona o no. Aquí hay una actitud muy ambigua por parte de la Casa Real.

A últimas horas de la noche, cuando se ve que el golpe no tira para adelante, alguien dice haber encontrado un telegrama dirigido al capitán general Jaime Milans del Bosch, uno de los promotores del golpe. En él se lee: ‘Jaime, a partir de este momento vas contra la Corona’. Que es como decir: ‘Jaime, ahora no damos el golpe, sino que salvamos a España de vosotros’.

D.: Y el rey sale muy fortalecido después de ese día.

A.G.: El rey sigue donde está no por su actuación. Hay una gran cantidad de libros que dejan al rey muy en entredicho. ¿Por qué sigue? Por el control absolutamente férreo que existe de los medios de comunicación.

Si los medios se pasasen un puente, cuatro o cinco días, publicando todas las actuaciones del rey el 23-F y todas sus chorizadas, cuando llegase el lunes la Monarquía se habría acabado. El ‘juancarlismo’ se alimenta de la ignorancia, del mito y la desinformación.

D.: ¿Qué presencia mantiene todavía la agencia?

A.G.: Yo he investigado sobre todo hasta principios de los ‘80. Analizo el primer gran ciclo. Ese ciclo termina una vez que muere Franco y cuando ven que han amarrado bien la Transición. A su sucesor le dan el visto bueno.

Juan Carlos I es el candidato de la CIA. Viaja varias veces a EE UU antes de llegar al trono y su primer viaje internacional también es a EE UU. Y finalmente llega el Gobierno socialista, que ellos mismos han reinventado; es el que se encarga de meter a España en la OTAN. Con eso se cierra ese ciclo.

Ahora es diferente, pero por lo que se ve siguen haciendo lo que quieren. Las bases nadie las controla. Y suponen una plataforma de agresión contra Oriente Medio. Con el asunto de los vuelos de la CIA se hizo una lista de los todos los que participaron en el vuelo; pues bien, resulta que tenían todos cobertura diplomática.

Por mucho que diga Zapatero, aquí no hay voluntad política para esclarecer lo que ha pasado. Siguen haciendo lo que les viene en gana.

Fuente: Diagonal http://www.diagonalperiodico.net/La…

tercerainformacion.es

¿Tiene sentido la disciplina de partido que hay en España?


Congreso de los Diputados

¿Tiene sentido la disciplina de partido que hay en España?

AMAYA LARRAÑETA

  • Multas de 400 y 600 euros en PP y PSOE.

¿Habrá diputados díscolos en el Congreso esta legislatura o primará la disciplina de partido?

Congreso de los Diputados

Vista general del Congreso de los Diputados, en una imagen de archivo. (M. H. León)

Ampliar

  • Los partidos políticos en España exigen la disciplina de voto, a pesar de que la Constitución garantiza la independencia de cada diputado.
  • El PSOE multa un voto a contracorriente con 600 euros, el PP, con 300.
  • Los críticos dicen que la férrea disciplina deja al Congreso sin la función original de control gubernamental. Sus defensores creen que favorece la estabilidad y que ahuyenta a los ‘lobbies’.
  • Avatar del periodista A. LARRAÑETA

Lo ha dicho en un tuit Gaspar Llamazares: “Hace tiempo que la disciplina de partido ha muerto para bien, sustituida por la coherencia personal”.

Lo tuiteó la semana pasada tras rechazar una irrelevante quinta portavocía ofrecida por IU a pesar de que Asturias, donde iba de cabeza de lista, fue la provincia que dió a la formación un mayor porcentaje de votos.

Y Llamazares insistió, de nuevo en Twitter: “No estoy cabreado. Simplemente me parece un error político y en consecuencia: acato, pero no acepto ni me callo”.

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Encuesta

¿Crees que tiene sentido la disciplina de partido?

Sí, los diputados se deben a su partido, si cada uno votara lo que quisiera sería un caos. No, los diputados deberían votar siempre en conciencia. Solo en algunos casos muy concretos, por ejemplo para defender los intereses de las regiones que les han votado.

¿Tiene sentido la disciplina de partido?

La Constitución dice que cada diputado es libre de votar en el sentido que creaLa Constitución Española -en su artículo 67.2- desliga al diputado electo del mandato imperativo.

Cada cual es libre de votar en el sentido que crea.

Sin embargo, en la práctica no es así. El sistema de votación de listas cerradas, diseñadas por las cúpulas de los partidos, hace que en España la disciplina de voto sea una norma grabada a fuego. Su incumplimiento comporta castigo.

Votar a contracorriente lleva implícito multas de 300 euros en el PP y 600 en el PSOE, por ejemplo.

En el Congreso no hay díscolos“. Quién habla es una periodista con dilatada experiencia profesional en la Cámara Baja. “Los partidos siguen la disciplina de voto a rajatabla”. Y lo hacen “convencidos” porque lo tienen “muy asumido”.

Otra periodista que ejerce de portavoz de un grupo del Congreso, también en condición de anonimato, explica que la disciplina de partido no significa que los diputados acaten “ciegamente”. Primero se debaten las discrepancias y, después, se consensúa una postura, explica.

En España no ha sucedido nunca lo de Reino Unido, donde hasta 50 o 60 diputados de una formación han llegado a votar en contra de lo establecido.

Por eso no es necesaria la figura británica del ‘whip’, un congresista dedicado en exclusiva a lograr la cohesión en las filas internas de cada partido.

Y nuestro modelo es radicalmente distinto al de EE UU, donde la libertad de voto es total, puesto que los electores eligen directamente al congresista.

En los últimos años ha habido voces en contra de la disciplina de partido, como la del miembro del Tribunal Constitucional Manuel Aragón, quien lamenta que el Congreso haya perdido su función de control al Gobierno por tener las votaciones predeterminadas.

Los defensores de un voto unitario, sin embargo, aseguran que aporta estabilidad a la gobernanza y que ahuyenta a los ‘lobbies’.

Salirse de lo marcado

Si en algún momento de la pasada legislatura resultó difícil mantener la disciplina de votoese fue en mayo de 2010. Tocaba votar una serie de recortes sociales, a propuesta de José Luis Rodríguez Zapatero, que salieron aprobados gracias a la unidad de voto del PSOE y con un solo voto de diferencia.

Todos los partidos siguen la disciplina de voto a raja tablaEn aquella ocasión “primó el convencimiento de que era necesario aplicar esas medidas.

Y, aunque a algunos en el PSOE el corazón les pedía votar en contra, nadie se salió de lo marcado”, explica la periodista parlamentaria, que estuvo presente en la votación. “Era un momento crítico, en el que primó la responsabilidad y la solidaridad de partido y en el que todos hicieron piña”.

Hubo otra ocasión en la que algunos diputados socialistas sí decidieron ir por libre como cuando se votó la reforma de la Constitución en la que se incluyó el límite del déficit público (la llamada ‘Regla de Oro’).

El grupo Izquierda Socialista, del PSOE, no estaba a favor. “Uno de ellos me consta que avisó previamente de que no iba a acudir a votar”, cuenta la periodista parlamentaria. Aún así, la reforma salió por goleada, gracias al preacuerdo entre el PP y el PSOE.

“Disciplina es cesarismo mediocre”

Antonio Gutiérrez, diputado independiente por el PSOE y ex secretario general de CC OO, también ‘sacó los pies del tiesto’ en aquella votación, rompiendo la disciplina de partido. Y no era la primera vez que lo hacía, pues tampoco suscribió la reforma laboral votada meses antes.

Disciplina de partido suena a jerarquización, a falta de democracia interna”No acepto disciplinas de partido, sino corresponsabilidad con determinado proyecto político”, explica Gutiérrez al teléfono,ahora que ha dejado la política activa. “Disciplina de partido suena a jerarquización, a falta de democracia interna y a una especie de cesarismo mediocre”.

Según su forma de verlo, “si se sublima el valor de la cohesión interna a la democracia individual, ni hay unidad ni hay democracia”.

En el caso de la votación de la reforma laboral, Gutiérrez cuenta que habló directamente con el presidente Zapatero y le explicó que no le parecía coherente ni con el programa electoral ni con su discurso de Zapatero en el que dijo que ‘no saldríamos de la crisis sacrificando los derechos de los trabajadores’. “No podía suscribir un giro tan copernicano“, se defiende.

Aislado por compañeros

Cuando un diputado decide ir por libre, bien votando al revés que el resto o ausentándose de la cámara en el momento de apretar el botón, corre el riesgo de ser aislado por sus compañeros y se posiciona en las casillas de salida de las futuras listas electorales, explican varias fuentes en el Hemiciclo.

Gutiérrez asegura que él -“más allá de lo que se dijera en los corrillos, que no lo sé”- percibió de sus compañeros de filas “respeto y ni un mal gesto de nadie”, pero no ya no se sentará más en la bancada del PSOE.

Hay partidos políticos que sí permiten el voto libre en algunas materias. Es el caso de asuntos relacionados con las creencias religiosas y concretamente afecta a grupos como el PNV o CiU. De hecho, en las últimas reformas de la Ley del Aborto, ha habido diputados del PNV que han votado a favor, otros en contra y otros que se han abstenido.

La verdadera incógnita

La verdadera incógnita está en el PSOE, donde se respira gran crisis internaLo que suceda en la legislatura que ahora da sus primeros pasos está aún por ver. Las fuentes consultadas opinan quela verdadera incógnita está en el PSOE, donde se respira gran crisis interna.

En la reunión de este fin de semana del PSC se ha planteado pedir libertad de voto para los asuntos catalanes. Aunque la consigna de Rubalcaba es que impere la “responsabilidad” de la unidad.

Dentro del PP, cmo han entrado tantos diputados nuevos, aún no se sabe si les saldrá algún díscolo, algo que no suele suceder cuando es el PP el que gobierna. La que más fama de ‘ir por libre’ lleva es Celia Villalobos (que fue multada por abstenerse en la votación de la Ley del Matrimonio Homosexual).

De ella se espera, sin embargo, que se muestre más comedida estos años, al tener cargo de vicepresidenta primera de la Mesa del Congreso. “Además, es súper de Rajoy”, insisten quienes la conocen.

Sobre Llamazares, en los pasillos del Congreso se dice que se impondrá la lealtad a su grupo, IU. “Es un tío muy disciplinado. No tiene edad para callarse, pero no va a ser desleal”, auguran. Pero la legislatura acaba de comenzar. Quedan del orden de 30.000 votaciones por delante, la media de una legislatura. Seguiremos informando.

http://www.20minutos.es/

EL MEJOR TRAFICANTE DE ARMAS ABANDONA LA MONCLOA


EL MEJOR TRAFICANTE DE ARMAS ABANDONA LA MONCLOA

Antes de que usted comience a fortificar una agenda de contactos que le permita fortalecer su cuenta corriente le quiero hacer una proposición muy honesta, señor presidente del gobierno español. Le propongo que me acompañe a visitar algunos de los países en guerra o con conflictos internos o vecinales a los que su gobierno ha vendido armas en los últimos años, violando la ley de control de armas aprobada por el parlamento español en diciembre de 2007.

Incluso la invitación la hago extensible a su esposa y a sus dos hijas. Señor presidente,
quiero ver su cara cuando le explique a su familia las razones por las que se ha convertido en el mejor traficante de armas de la historia de la democracia española.  Sobre todo quiero ver su cara y las caras de sus seres queridos en alguna de las ciudades libias destruidas, en algunos de los barrios colombianos repletos de desplazados por los combates o en el guetto de Gaza.

Eso sí, señor presidente, usted paga los gastos y yo no le cobron honorarios. Lo hago con la esperanza de que usted realice una especie de examen laico de conciencia y se pregunte si era necesario que triplicase la venta de armas españolas desde que llegó a la jefatura del gobierno, convirtiendo a nuestro triste y desamparado país en la sexta potencia mundial en exportaciones armamentísticas.

Perdone, quizá debería decir que estas ventas se han cuadriplicado, quintuplicado
o sextuplicado porque sus colaboradores del Ministerio de Industria, Comercio y
Turismo intentaron maquillar las cantidades vendidas en el año 2010.

De esa
manera no quedaron contabilizados contratos pendientes con Brasil por 480
millones de euros, Noruega por 400 millones y Australia por  305 euros. Si se sumasen estos 1.585 millones de euros al total vendido y reconocido (1.128 millones de euros) estaríamos hablando de 2.713 millones de euros en 2010, es decir más de seis veces la
cantidad vendida en 2004, fecha en la que usted ganó las elecciones con un discurso
pacifista.
Durante todos estos años usted ha conseguido algo loable: que nadie le
preguntase por estas vergonzosas cantidades en las múltiples entrevistas
pactadas que le han hecho los periodistas de medios de comunicación amigos o
cercanos. Hubiese estado muy bien saber la opinión del más pacifista de los
gobernantes españoles sobre sus vinculaciones con la venta de armas.

Sólo el traductor Rafael Lafuente Blanco, de 29 años, le sacó los colores el 26 de enero de 2009 en el programa Tengo una pregunta para usted ante una audiencia de seis millones de televidentes.   ¿Se acuerda, señor presidente, del comentario de aquel joven?  “A mi me parece muy hipócrita que un gobierno que habla de derechos
humanos, de compromiso por la paz, de alianza de civilizaciones, se dedique a
vender guerra, muerte y destrucción”, le espetó y tuvo las  agallas para recordarle que “es incongruente” que vayamos por el mundo publicitando un discurso pacifista y, al mismo tiempo, seamos una de las principales potencias armamentísticas del mundo.

Usted ha vendido armas a Libia, Egipto, Argelia, Marruecos, Túnez, Arabia Saudita,
Bahrein, Israel y otros países que violan sistemáticamente los derechos humanos. Su gobierno tuvo la desfachatez de revocar las dos últimas licencias en vigor de exportación de armas a Libia cuando sólo faltaba por ejecutar el 0,36% del contrato. Es decir, inundaron Libia de armas que el gobierno de Muamar el Gadafi utilizó contra sus ciudadanos y después volvieron a aparecer como los paladines de la no violencia.
Amnistía Internacional, Intermón Oxfam, Greenpeace y Fundació per la
Pau, cuatro organizaciones humanitarias no gubernamentales muy prestigiosas,
han presentado informes exhaustivos desde la entrada en vigor de la  Ley de Comercio Exterior de Material de Defensa y Doble Uso (ley 53/2007) en diciembre de 2007 en los que se remarcan “las transferencias a destinos preocupantes sin que se conozcan los criterios que han permitido estas exportaciones, según lo establecido por la ley”

Esa ley afirma que no deben venderse armas “cuando existan indicios racionales de que puedan ser empleadas en acciones que perturben la paz, puedan exacerbar tensiones o conflictos latentes, puedan ser utilizados de manera contraria al respeto
debido y la dignidad inherente al ser humano, con fines de represión interna o
en situaciones de violación de derechos humanos, tengan como destino países con
evidencia de desvíos de materiales transferidos o puedan vulnerar los compromisos internacionales contraídos por España”.

En los últimos años su gobierno también ha mantenido estrechas relaciones con Kazajstán, Uzbekistán, Turkmenistán, Guinea Ecuatorial o Libia. Ministros de Asuntos
Exteriores como Miguel Ángel Moratinos han recorrido estos países, con grandes
reservas petrolíferas y de gas, firmando acuerdos bilaterales y elogiando a
regímenes y gobiernos que violan sistemáticamente los derechos humanos.

Creo que hubiese sido menos cínico nombrar a Antonio Brufau, presidente Repsol, ministro porque él ha sido el verdadero gestor de nuestra política exterior. Usted, baluarte del izquierdismo de salón, se ha dedicado a promocionar con descaro y proselitismo a gobiernos infectos que mantienen subyugados a sus ciudadanos.

Gobernantes como Teodoro Obiang, por recordar al más usurero de nuestros amiguetes africanos, utilizan el dinero de los contratos para seguir enriqueciéndose mientras en Guinea Ecuatorial mueren más niños antes de cumplir cinco años que en Afganistán, una país entre tinieblas bélicas desde hace tres décadas.

Hace unos meses felicité a la corporación municipal de Córdoba por bautizar dos plazas de la ciudad con los nombres de Julio Anguita Parrado y de José Couso. Les dije que con esta decisión habían honrado a sus familias y habían dignificado el mandato
electoral.

Qué diferencia de actitud si la comparamos con la de su gobierno, la fiscalía general del Estado o la fiscalía de la Audiencia Nacional. Entre bastidores, usted y algunos altos representantes políticos y judiciales, han luchado “con uñas y dientes para hacer desaparecer los cargos contra los tres militares”, implicados en la muerte de José Couso mientras mentían a sus familiares. Lo hemos leído en los papeles del Departamento de Estado de Estados Unidos filtrados por Wikileaks.

Usted queda moralmente desnudo, señor presidente, igual que su ex vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, sus ex ministros de Justicia, Juan Fernández López Aguilar y de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido y el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza.

Todos ustedes conspiraron para sepultar el caso Couso bajo un manto de silencio. Se me ocurren palabras muy duras para denominar estos comportamientos. Pero la sobriedad sólo me permite llamarles cobardes. Eso sí, COBARDES con mayúsculas.

Señor presidente, su barco electoral se ha hundido y, como suele ocurrir, hace tiempo que algunas ratas saltaron antes de ahogarse. No pertenezco a ese grupúsculo que le critica ahora que ya es usted un cadáver político. Ni escribo editoriales oportunistas
criticándole después de realizarle decenas de entrevistas pactadas.

Simplemente soy un ciudadano indignado (mi indignación tampoco empezó el 15 de mayo sino hace muchos años) y me presento ante usted con una oferta original: pasearle por este mundo inestable para que vea con sus propios ojos y no con los ojos de empresarios codiciosos, periodistas que escriben al dictado o asesores remilgosos y pelotas para qué sirve la política militarista que usted ha liderado durante los últimos años.

 

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Cinco argumentos sobre Amaiur


dic16

Cinco argumentos sobre Amaiur

Tag: Estrategias oblicuas — Ignacio Escolar @ 6:06 am

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1. El PNV tendrá grupo parlamentario en el Congreso con cinco diputados. UPyD lo logrará también con cinco, más el apoyo del Foro Asturias de Cascos. Lo llegó a tener Coalición Canaria con cuatro diputados, e incluso con sólo tres. ¿Por qué se niega a Amaiur, con siete diputados, un derecho que sí se reconoce a otros partidos con menos votos o escaños?

2. La interpretación del reglamento del Congreso con la que se quiere dejar sin grupo a Amaiur lleva a absurdos difíciles de entender.

Si la coalición abertzale hubiese sacado 12.772 votos menos en Navarra, habría perdido un escaño, pero nadie dudaría de su derecho a grupo porque tendría más del 15% del voto en todas las provincias donde hubiese logrado representación (como se aplicó el reglamento con ERC en el año 2004). ¿Puede ser justa una interpretación de la ley donde con menos votos y menos escaños se obtiene más voz y más presupuesto?

3. Alcanzar grupo no es un derecho de Amaiur, sino de sus votantes. Tener grupo en el Congreso no es sólo una cuestión de presupuesto: también de voz en el Parlamento. Sin grupo, se limita mucho el tiempo de intervención en los debates y la presencia en las comisiones de trabajo. En este debate no pintan nada ni las ideas de este partido, ni su pasado, ni si sus diputados juraron la Constitución por imperativo legal.

4. La maniobra de Amaiur para intentar lograr el grupo parlamentario dando de baja a su diputado navarro por unos días raya el fraude de ley. Pero no parece una jugada menos legítima que la que han utilizado históricamente todos los demás partidos, con el préstamo de diputados, como si el Congreso fuese un rastrillo con escaños de quita y pon. Es preferible que sea así: más grupos parlamentarios es más pluralidad. Pero si se aceptan unas triquiñuelas y otras no, la única ley que se aplica es la del embudo.

5. Si Amaiur se queda sin grupo, para la mayoría de la sociedad vasca quedará como la víctima, una vez más. Si lo que busca el PP es que Arnaldo Otegi sea el próximo lehendakari, vamos por el camino ideal.

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Actualización 10:19. Un matiz importante sobre el punto 2. El ambivalente reglamento del Congreso dice concretamente esto en su artículo 23:

Los Diputados, en número no inferior a quince, podrán constituirse en Grupo Parlamentario. Podrán también constituirse en Grupo Parlamentario los Diputados de una o varias formaciones políticas que, aun sin reunir dicho mínimo, hubieren obtenido un número de escaños no inferior a cinco y, al menos, el 15 por 100 de los votos correspondientes a las circunscripciones en que hubieren presentado candidatura o el 5 por 100 de los emitidos en el conjunto de la Nación.

El texto es confuso porque se puede interpretar como el 15% en cada circunscripción donde hubiese presentado candidatura (un requisito que no cumple Amaiur) o el 15% del total de las provincias donde se presentan (que sí cumple de sobra Amaiur). Así se entendió en 1986, cuando se le dio grupo parlamentario al PNV, que sumaba mas del 15% de media, pero no en todas las provincias.

La nota jurídica del Congreso cita un precedente interesante, el de ERC en 2004:

En 2004, la Mesa acordó tener por constituido el Grupo Parlamentario de Esquerra Republicana al entender que había obtenido más del 15% de los votos emitidos en las circunscripciones en las que había obtenido representación en la
Cámara, excluyendo del cómputo porcentual las circunscripciones en las que la
formación no había obtenido escaño.

Lo que pasó realmente en 2004 con ERC no fue exactamente lo que citan ahora los servicios jurídicos del Congreso. ERC no alcanzó el 15% ni obtuvo diputado por Valencia, donde se presentó. Pero ni siquiera cumplía con la interpretación más rígida del reglamento (la que quieren aplicar ahora a Amaiur) porque tampoco alcanzó el 15% en Barcelona: se quedó en el 14,09%. Sin embargo, sí consiguió el grupo parlamentario.

Actualización 11:40. Desde el Congreso me confirman que existe un informe de los servicios jurídicos previo al publicado y que le concedía el grupo a Amaiur.

http://www.escolar.net/MT/archives/2011/12/cinco-argumentos-sobre-amaiur.html

AUDACIA es lo que necesita la izquierda para ser alternativa política al capitalismo neoliberal


Audacia, más audacia

 

ALAI AMLATINA

 

Traducción: Katu Arkonada y Alejandra Santillana

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=141341

 
Las circunstancias históricas creadas por la implosión del capitalismo contemporáneo requieren de una izquierda radical, tanto en el Norte como en el Sur, que sea capaz de formular una alternativa política al sistema existente. El propósito de este artículo es mostrar por qué es necesaria la audacia y lo que esta significa.

¿Por qué audacia?

1. El capitalismo contemporáneo es un capitalismo de monopolios generalizados. Con esto quiero decir que los monopolios no son ya más islas grandes en un mar de empresas relativamente autónomas, sino que son un sistema integrado, que controla absolutamente todos los sistemas de producción.

Pequeñas y medianas empresas, incluso las grandes corporaciones que no son estrictamente oligopolios, están bajo el control de una red que remplaza a los monopolios. Su grado de autonomía se ha visto reducido al punto de convertirse en subcontratistas de los monopolios.

Este sistema de monopolios generalizados es producto de una nueva fase de centralización del capital que tuvo lugar durante los 80 y 90 en los países que componen la Triada (Estados Unidos, Europa y Japón).

Los monopolios generalizados dominan ahora la economía mundial. “Globalización” es el nombre que le han dado al conjunto de demandas mediante las cuales ejercen su control sobre los sistemas productivos de la periferia del capitalismo global (periferia entendida como el mundo por debajo de la Triada). Esto no es más que una nueva fase del imperialismo.

2. El capitalismo de los monopolios generalizados y globalizados es un sistema que garantiza que estos monopolios graven impuestos sobre la masa de plusvalía (transformada en ganancias) que el capital extrae de la explotación del trabajo.

En la medida en que estos monopolios están operando en las periferias del sistema global, la renta monopólica es renta imperialista.

El proceso de acumulación capitalista –que define el capitalismo en todas sus sucesivas formas históricas- está determinado por la maximización de la renta monopólica/imperialista que persigue.

Este desplazamiento del centro de gravedad de la acumulación del capital es la fuente de la continua concentración del ingreso y la riqueza en beneficio de los monopolios, ampliamente controlada por las oligarquías (plutocracias) que gobiernan los grupos oligopólicos a expensas de la remuneración del trabajo e incluso de la remuneración del capital no monopólico.

3. Esto pone en riesgo al mismo crecimiento, desequilibrando la fuente de financialización del sistema económico.

Con esto me refiero a que el segmento creciente de la plusvalía no puede ser invertido en la expansión y profundización de los sistemas de producción y por consiguiente la inversión financiera de la plusvalía desmedida se vuelve la única opción para sostener la acumulación bajo el control de los monopolios.

La implementación que el capital realiza en determinados sistemas, permite que la financialización opere de distintas maneras, generando:

(i) la subordinación de la gestión de las empresas al principio del “valor de las acciones”.

(ii) la sustitución del sistema de pensiones basado en la capitalización (fondos de pensión) por sistemas de distribución de las pensiones.

(iii) la adopción del principio de “intercambio de tasas flexibles”.

(iv) el abandono del principio bajo el cual los bancos centrales determinan la tasa de interés –el principio de liquidez- y la transferencia de esta responsabilidad al “mercado”.

La financialización ha transferido la responsabilidad principal en el control de la reproducción del sistema de acumulación a 30 grandes bancos que son parte de la Triada. Los eufemísticamente llamados “mercados” no son otra cosa más que los lugares donde son desplegadas las estrategias de los actores que dominan la escena económica.

Por consiguiente esta financialización, que es responsable del crecimiento de la desigualdad en la distribución del ingreso (y la riqueza), genera la misma plusvalía que la sostiene.

La “inversión financiera” (o mejor dicho la inversión en especulación financiera) continúa creciendo a gran velocidad sin corresponderse con el crecimiento del Producto Interior Bruto (que en la actualidad se está convirtiendo en algo ficticio) o con la inversión en la producción real.

El crecimiento explosivo de la inversión financiera requiere, y se alimenta de, la existencia de deuda en todas sus formas, especialmente de la deuda soberana. Cuando los gobiernos que están en el poder dicen estar persiguiendo la reducción de la deuda, están mintiendo deliberadamente.

Para concretar la estrategia de financialización de los monopolios se necesita el crecimiento de la deuda, algo que en realidad los monopolios buscan más que combaten, como una manera de absorber la ganancia de los monopolios.

Las políticas de austeridad impuestas para “reducir la deuda”, han tenido como resultado (tal y como se pretendía) el incremento del volumen de la misma.

4. Es este sistema –llamado popularmente neoliberal, el sistema del monopolio generalizado capitalista, “globalizado” (imperialista) y financializado (como una necesidad para su propia reproducción) – que implosiona ante nuestros ojos.

Pero este sistema, aparentemente incapaz de derrotar sus crecientes contradicciones internas, está condenado a continuar su salvaje expansión.

La “crisis” del sistema es causada por su propio “éxito”.

En efecto, la estrategia desplegada por los monopolios siempre ha producido los resultados deseados: los planes de “austeridad” y los llamados planes de reducción social (en realidad anti-social) continúan siendo impuestos, a pesar de la resistencia y las luchas.

Actualmente, la iniciativa yace en manos de los monopolios (“los mercados”) y sus siervos políticos (los gobiernos subordinados a las demandas del “mercado”).

5. Bajo estas condiciones el capital monopólico ha declarado abiertamente la guerra tanto a los trabajadores como a los pueblos.

Esta declaración es parte del planteamiento de “el liberalismo no es negociable”. El capital monopólico seguirá expandiéndose sin reducir su velocidad. La crítica a la “regulación” que explico a continuación, está basada en este hecho.

No estamos viviendo un momento histórico en donde la búsqueda de un “compromiso social” sea una opción posible.

Ha habido momentos en el pasado, como el compromiso social durante la post Guerra entre el capital y el trabajo referente a un Estado social democrático en el oeste, el socialismo actualmente existente en el este, y los proyectos nacionalistas y populares en el sur, pero el actual momento histórico ya no es el mismo.

El conflicto actual se produce entre el capital monopólico, y los trabajadores y la gente que es llamada a rendirse incondicionalmente. Las estrategias defensivas de resistencia bajo estas condiciones no son efectivas y eventualmente llevan incluso a ser derrotadas. En la guerra declarada por el capital monopólico, los trabajadores y los pueblos deben desarrollar estrategias que les permitan colocarse a la ofensiva.

El periodo de guerra social está necesariamente acompañado por la proliferación de conflictos políticos internacionales e intervenciones militares de las fuerzas imperialistas de la Triada.

La estrategia de “control militar del planeta” por las fuerzas armadas de los Estados Unidos y sus aliados subordinados de la OTAN es, en última instancia, el único medio por el cual los monopolios imperialistas de la Triada pueden continuar su dominio sobre los pueblos, naciones y estados del Sur.

Ante este desafío de la guerra declarada por los monopolios, ¿cuáles son las alternativas que se proponen?

Primera respuesta: “regulación de los mercados” (financieros y de otros tipos)

Esta regulación es una iniciativa que los monopolios y los gobiernos reivindican. Sin embargo esto es solo retórica vacía, diseñada para confundir a la opinión pública. Estas iniciativas no pueden parar la desenfrenada carrera por el beneficio financiero, resultado de la lógica de acumulación controlada por los monopolios. Son por tanto una falsa alternativa.

Segunda respuesta: un retorno a los modelos de la post Guerra.

Estas respuestas alimentan una triple nostalgia: (i) la reconstrucción de una verdadera “socialdemocracia” en Europa occidental, (ii) la resurrección de “socialismos” basados en los principios que gobernaron el siglo XX (iii) el retorno a fórmulas de nacionalismo popular en la periferia del Sur.

Estas nostalgias imaginan que es posible obligar a retroceder al capitalismo monopólico, forzándole a regresar a lo que era en 1945.

Pero la historia nunca permite tales retornos al pasado.

El capitalismo debe ser confrontado tal y como es hoy, no como nosotros hubiéramos deseado que hubiese sido imaginándonos un bloqueo en su evolución. Sin embargo, estos anhelos siguen atormentando a una buena parte de la izquierda global.

 

Tercera respuesta: la búsqueda de un consenso “humanista”

Yo defino este piadoso deseo de la siguiente manera: la ilusión de que un consenso entre intereses en conflicto puede ser posible. Algunos ingenuos movimientos ecologistas, entre otros, comparten esta ilusión.

Cuarta respuesta: las ilusiones del pasado

 

Estas ilusiones invocan “la especificidad” y “el derecho a la diferencia” sin preocuparse de entender su alcance y significado. El pasado ya nos ha respondido las preguntas del futuro. Estos “culturalismos” pueden adoptar varias formas étnicas o para-religiosas. Teocracias y etnocracias se convierten en convenientes substitutos de las luchas sociales democráticas que han visto vaciada su agenda.

Quinta respuesta: la prioridad de la “libertad personal”.

 

La gama de respuestas basadas en esta prioridad, considerada el “valor supremo”, incluyen entre sus filas a los retrógrados defensores de la “democracia electoral representativa”, a la que equiparan con democracia en sí misma. La fórmula separa la democratización de las sociedades del progreso social, tolerando incluso una asociación de facto con la regresión social con tal de no poner en riesgo y desacreditar la democracia, reducida ahora al estatus de una trágica farsa.

 

Pero hay variaciones de esta posición incluso más peligrosas. Me refiero aquí a algunos típicos “post modernos” actuales (como Toni Negri en particular) quienes imaginan que el individuo se ha convertido ya en el protagonista de la historia, como si el comunismo, que permite al individuo ser emancipado de la alienación y convertirse en protagonista de la historia, ya hubiese sido instaurado.

Está claro que todas las respuestas de arriba, incluyendo aquellas de derecha (como las “regulaciones” que no afectan a la propiedad privada de los monopolios) todavía encuentran poderosos ecos en una mayoría de la gente de izquierda.

6. La guerra declarada por el generalizado capitalismo monopólico del imperialismo contemporáneo no tiene nada que temer de las falsas alternativas que acabo de perfilar.

¿Qué hacer entonces?

Este momento nos ofrece la oportunidad histórica de ir mucho más lejos; nos demanda como única y efectiva respuesta una audaz y atrevida radicalización en la formulación de alternativas capaces de movilizar trabajadores y pueblos para colocarse a la ofensiva y defenderse de la estrategia de guerra de sus enemigos.

Estas formulaciones, basadas en el análisis del capitalismo actualmente existente, deben confrontar directamente el futuro a ser construido, y sacarnos de la nostalgia del pasado y de las ilusiones de la identidad o el consenso.

Programas audaces para una izquierda radical

Voy a organizar los siguientes planteamientos bajo tres ideas centrales: (i) la socialización de la propiedad de los monopolios, (ii) la des-financialización del manejo de la economía, (iii) des-globalización de las relaciones internacionales.

Socialización de la propiedad de los monopolios

La efectividad de la respuesta alternativa requiere necesariamente del cuestionamiento del principio de la propiedad privada del monopolio del capital.

La propuesta de “regular” las operaciones financieras, el retorno de los mercados a la “transparencia” para permitir que las expectativas de los “agentes” se conviertan en “racionales” y definan los términos de un consenso de estas reformas sin abolir la propiedad privada de los monopolios no es más que un claro intento de confundir a un público ingenuo.

Los monopolios son llamados a “gestionar” reformas contra sus propios intereses, ignorándose el hecho de que los monopolios mantienen mil y un formas de burlar los objetivos de estas reformas.

El proyecto social alternativo debería revertir la dirección del actual orden social (desorden social) producido por las estrategias de los monopolios, con el propósito de asegurar empleo pleno y estable, garantizando salarios decentes al mismo tiempo que genera la productividad de la labor social.

Este objetivo es simplemente imposible sin la expropiación del poder de los monopolios.

El “software de los teóricos de la economía” debe ser reconstruido (en palabras de François Morin) así como la absurda e imposible teoría económica de que las “expectativas” promueven la democracia porque permiten un mayor control en la toma de decisiones económicas.

La audacia en este momento requiere de reformas radicales en la educación para la formación no solo de economistas sino también de aquellos llamados a ocupar cargos de gestión.

Los monopolios son cuerpos institucionales que deben ser manejados de acuerdo a los principios de la democracia, en conflicto directo con quienes santifican la propiedad privada.

A pesar de que el término “bienes”, importado de la palabra anglo sajona, es en sí mismo ambiguo porque está desconectada del debate sobre el significado de los conflictos sociales (el lenguaje anglo sajón ignora deliberadamente la realidad de las clases sociales), el término aquí puede ser utilizado específicamente para denominar a los monopolios como parte de los “bienes”.

La abolición de la propiedad privada de los monopolios debe tener lugar a través de su nacionalización.

Este primer paso legal es inevitable. Pero la audacia implica en este punto ir más allá de este paso legal para proponerse la socialización de la gestión de los monopolios nacionalizados y la promoción de las luchas sociales democráticas articuladas en este proceso.

Daré un ejemplo concreto que podría incluirse en estos planes de socialización.

Tanto los propietarios de tierra ‘capitalistas’ (aquellos de los países desarrollados) como los propietarios ‘campesinos’ (mayormente del Sur) son prisioneros tanto de los monopolios que proveen inputs [1] y créditos, como de los que dependen del proceso de transporte y comercialización de sus productos. Pero ninguno de los dos grupos tiene autonomía real en la toma de decisiones.

A esto se suma que la productividad alcanzada es apropiada por los monopolios que reducen a los productores al status de “subcontratistas”. Frente a esto, ¿cuál es la alternativa posible?

Los monopolios deberían ser substituidos por instituciones públicas que trabajen dentro de un marco legal como parte de su forma de gobernar.

Estas instituciones deberían ser constituidas por representantes de: (i) campesinos (los principales interesados), (ii) unidades ascendentes (manufactura de inputs, bancos) y descendentes (industria alimentaria, cadenas comerciales), (iii) consumidores, (iv) autoridades locales comprometidas con el medio ambiente y la sociedad (escuelas, hospitales, planificación urbana, vivienda, transporte), (v) el Estado (los ciudadanos).

Estos representantes deberían ser seleccionados de acuerdo a procedimientos correspondientes a su propia manera de gestión social, como por ejemplo unidades de producción de inputs gestionadas por consejos de administración conformados por trabajadores directamente empleados por las unidades concernientes así como por quienes están empleados por unidades de subcontrato.

Estas estructuras deberían estar diseñadas de tal manera que asocien la gestión del personal con cada uno de estos niveles, así como con centros de investigación que busquen una investigación independiente, y tecnología apropiada.

Podríamos hasta concebir una representación de los proveedores de capital (“pequeños accionistas”) heredados de la nacionalización, si es que lo consideramos útil.

Estamos hablando por tanto de aproximaciones institucionales que son más complejas que las reformas de autogestión o cooperativas conocidas hasta el momento.

Es necesario inventar los caminos de este proceso de tal manera que promuevan el ejercicio de una democracia verdadera en el manejo de la economía, ejercicio basado en negociaciones abiertas entre todos las partes interesadas.

Se requiere una formula que vincule sistemáticamente la democratización de la sociedad con el progreso social, en contraste con la realidad del capitalismo que disocia la democracia, reduciéndola al manejo formal de la política, con las condiciones sociales abandonadas al “mercado” dominado por lo que produce el monopolio del capital.

Ahí y solo ahí podremos hablar de una verdadera transparencia de los mercados, cuando estos sean regulados bajo formas institucionalizadas de gestión socializada.

El ejemplo puede parecer marginal en los países capitalistas desarrollados debido a que los pequeños propietarios de tierra y campesinos son solo una pequeña proporción de los trabajadores (3-7%). Sin embargo, este tema es central para el Sur, en donde la población rural seguirá siendo significativa por algún tiempo.

Aquí, el acceso a la tierra, que debe ser garantizado para todos (con la mayor equidad posible en su distribución) es fundamental para avanzar en la agricultura campesina. Esta “agricultura campesina” no debe ser entendida como sinónimo de “agricultura estática” o “tradicional y folklórica”.

El progreso necesario de la agricultura campesina implica una cierta “modernización” (a pesar de que este término es poco apropiado debido a que inmediatamente sugiere modernización a través del capitalismo).

Más inputs efectivos, créditos, y cadenas de producción y distribución son necesarias para impulsar la productividad del trabajo campesino.

Las fórmulas propuestas aquí tienen por objetivo avanzar en la modernización bajo formas y orientadas por un espíritu “no-capitalista”, es decir, bajo un horizonte socialista.

Obviamente, el ejemplo específico escogido aquí en este artículo es uno de los que necesita ser institucionalizado.

La nacionalización / socialización de la gestión de los monopolios en los sectores de la industria y el transporte, bancos y otras instituciones financieras, deben ser imaginadas bajo el mismo espíritu, tomando las especificidades de sus propias economías y funciones sociales en la constitución de sus consejos de administración.

Como ya se ha señalado, estos consejos deben incluir a los trabajadores de la compañía, así como a los subcontratistas, representantes de las industrias, bancos, institutos de investigación, consumidores y ciudadanos.

La nacionalización/ socialización de los monopolios nos señala una necesidad fundamental como eje central del reto que deben encarar los trabajadores y pueblos bajo un capitalismo contemporáneo de monopolios generalizados. Este es el único camino para detener la acumulación por desposesión a la que nos está llevando el manejo de la economía por parte de los monopolios.

La acumulación dominada por los monopolios puede ser de hecho reproducida solamente si el área sujeta al “manejo del mercado” está en constante expansión.

Esto es posible por la excesiva privatización de los servicios públicos (desposesión de los ciudadanos), y el acceso a recursos naturales (desposesión de los pueblos).

La extracción de las ganancias de las unidades económicas “independientes” por parte de los monopolios es también una desposesión (entre capitalistas!) de la oligarquía financiera.

De-financialización: un mundo sin Wall Street

La nacionalización/ socialización de los monopolios debería abolir el principio de “valor de las acciones” impuesto por la estrategia de acumulación al servicio de la renta monopólica.

El objetivo es esencial para cualquier agenda que quiera escapar del anquilosamiento bajo el cual nos tiene enfangados el actual manejo de la economía. La implementación de un proceso de nacionalización trastoca la financialización del manejo de la economía.

Pero ¿estaríamos regresando a la famosa “eutanasia de la renta” acuñada por Keynes en su época? No necesariamente, y desde luego no completamente.

Se puede fomentar el ahorro, pero bajo la condición de que su origen (ahorros de los trabajadores, negocios, comunidades) y las condiciones de las ganancias, sean bien definidas.

El discurso del ahorro macroeconómico en la teoría económica convencional esconde la pretensión del acceso exclusivo al mercado de capital por parte de los monopolios. La tan llamada “ganancia generada por el mercado” no es otra cosa que el medio para garantizar el crecimiento de la renta monopólica.

Por supuesto la nacionalización / socialización de los monopolios también se puede utilizar para los bancos, al menos para los más grandes.

Pero la socialización de su intervención (“políticas de crédito”) tiene características específicas que requieren de más precisión en la constitución de sus consejos de administración.

La nacionalización en el sentido más clásico se refiere únicamente a la substitución de consejos de administración conformados por accionistas privados por otros definidos por el Estado.

Esto permitiría en principio, la implementación de políticas de crédito formuladas desde el Estado, lo cual no es poco. Pero no es suficiente si consideramos que la socialización requiere de la participación de accionistas sociales relevantes en la gestión del banco. Aquí la gestión de los bancos por sus propios trabajadores no sería lo más apropiado.

El personal afectado debe ser incorporado en las decisiones sobre sus propias condiciones laborales, pero poco más, debido a que no le corresponde determinar las políticas de crédito que deben ser implementadas.

Si los consejos de administración deben lidiar con el conflicto de intereses entre quienes proveen préstamos (los bancos) y aquellos que los reciben (las “empresas”), la fórmula para la composición de los consejos de administración debe ser diseñada tomando en cuenta cuáles son estas empresas y que es lo que necesitan.

Necesitamos una restructuración del sistema bancario, sistema que se ha convertido en algo excesivamente centralizado desde que los marcos regulatorios de los últimos dos siglos fueron abandonados en las últimas cuatro décadas.

Este es un argumento fuerte que justifica la reconstrucción de la especialización bancaria en función de los requerimientos de los beneficiarios de los créditos, así como de su propia función económica (provisión de liquidez a corto plazo, contribuir a la financiación de inversiones en el mediano y largo plazo).

Deberíamos entonces por ejemplo, crear un ” banco agrícola” (o un conjunto coordinado de bancos agrícolas) entre cuya clientela se incluyan no solo pequeños propietarios de tierra y campesinos sino también a todos los involucrados en las diferentes entidades de la agricultura descritas arriba.

El consejo de administración del banco podría incorporar por un lado a los “bancarios” (personal del banco, los que han sido reclutados por el consejo de administración) y otros clientes (pequeños propietarios de tierra o campesinos, y otras entidades.

Podemos imaginar también otros tipos de sistemas articulados de bancos, adecuados para diferentes sectores industriales, en donde los consejos de administración podrían incluir clientes industriales, así como centros de investigación, tecnología y servicios, para asegurar el control del impacto ecológico de la industria, y de esta manera garantizar el mínimo riesgo (reconociendo claro está que ninguna acción humana está completamente libre de riesgos), y vincularlo a un debate transparente y democrático.

La des-financialización de la gestión económica requiere asimismo de dos tipos de legislación.

La primera referente a la autoridad de un Estado soberano para prohibir que fondos especulativos (fondos de cobertura) operen en su propio territorio.

La segunda es la referida a los fondos de pensiones, los cuales se han convertido actualmente en los mayores operadores en la financialización del sistema económico.

Estos fondos fueron designados, en Estados Unidos en primer lugar por supuesto, para transferir a los trabajadores los riesgos normalmente asumidos por el capital, y que constituyen las razones a las que se suele apelar para justificar la remuneración del capital!

Esto constituye un arreglo escandaloso, en clara contradicción incluso con la defensa ideológica del capitalismo! Pero esta “invención” es un instrumento ideal para las estrategias de acumulación dominadas por los monopolios.

La abolición de los fondos de pensiones es necesaria para el beneficio de sistemas redistributivos de pensiones, los cuales por su propia naturaleza, requieren de un debate democrático para determinar las cantidades y periodos de contribución así como la relación entre las cantidades de las pensiones y los pagos.

En una democracia que respeta derechos sociales, los sistemas de pensiones son universalmente accesibles para todos los trabajadores.

Todas las medidas de de-financialización sugeridas aquí nos llevan a una conclusión obvia: Un mundo sin Wall Street, tomando prestado el título de un libro de François Morin, es posible y deseable.

En un mundo sin Wall Street, la economía está todavía controlada por el mercado. Pero por primera vez estos mercados son verdaderamente transparentes, regulados por una negociación democrática entre actores sociales genuinos (actores que por primera vez ya no son adversarios, como ocurre bajo el capitalismo).

Es el “mercado” financiero, opacado por la naturaleza y el carácter de los requerimientos de la gestión para beneficio de los monopolios, el que desaparece.

Podríamos incluso explorar si es que es útil o no terminar con el intercambio de acciones, dado que los derechos a la propiedad (tanto en su forma privada como social) serían dirigidos de otra manera. El simbolismo en cualquier caso–un mundo sin Wall Street- conserva todo su poder.

Des-financialización no significa en cualquier caso la abolición de la política macroeconómica y en particular la gestión macro del crédito. Por el contrario, restaura su eficiencia al liberándola de la subyugación a estrategias que buscan la maximización de las rentas de los monopolios.

La restauración de los poderes de los bancos centrales nacionales, ya no más “independientes” sino dependientes tanto del Estado como de los mercados y regulados por la negociación democrática entre los accionistas sociales, nos otorga la formulación de una política macro de crédito capaz de permitir una gestión social de la economía.

En el nivel internacional: desconexión

En este punto voy a utilizar el término “desconexión” que propuse hace medio siglo, un concepto que el discurso contemporáneo aparentemente ha sustituido por el sinónimo “des-globalización”.

Nunca he conceptualizado desconexión como una forma autárquica de refugio, sino como un cambio estratégico de cara tanto a las fuerzas internas como externas en respuesta a los requerimientos inevitables del desarrollo autodeterminado.

La desconexión promueve la reconstrucción de una globalización basada en la negociación, en vez de una subordinación a los intereses exclusivos de los monopolios imperialistas. La desconexión hace también posible la reducción de las desigualdades internacionales.

La desconexión es necesaria porque sin ésta, las medidas definidas en las dos secciones previas de este artículo no podrán ser jamás implementadas a escala global, o incluso tampoco a nivel regional (por ejemplo en Europa).

Estas medidas únicamente podrán empezar a realizarse en el contexto de los estados / naciones a partir de luchas sociales y políticas, comprometidas con un proceso de socialización del manejo de su economía.

El imperialismo, bajo la forma adoptó hasta justo después de la Segunda Guerra Mundial, generó un fuerte contraste entre centros imperialistas industrializados y periferias dominadas donde la industria fue prohibida.

Las victorias de los movimientos de liberación nacional iniciaron el proceso de industrialización de las periferias, mediante la implementación de políticas de desconexión necesarias para alcanzar el desarrollo endógeno.

Asociadas con reformas sociales, que para aquellos tiempos eran reformas radicales, estas desconexiones crearon las condiciones para un eventual “surgimiento” de los países que más lejos habían llegado en esa dirección – obviamente con China a la cabeza de este bloque de países.

Pero el imperialismo del actual momento histórico, el imperialismo de la Triada, está forzado a renegociar y “ajustarse” a las condiciones de este nuevo momento, y por lo tanto a reconstruirse bajo nuevas bases, basadas en “ventajas” mediante las cuales se busca mantener el privilegio de la exclusividad que he clasificado en cinco categorías. Estas se refieren al control de:

· tecnología

· acceso a recursos naturales del planeta

· integración global de los sistemas monetarios y financieros

· sistemas de comunicación e información

· armas de destrucción masiva.

Actualmente, la principal forma de desconexión es aquella definida precisamente por estos cinco privilegios del imperialismo contemporáneo. Los países emergentes están destinados a la desconexión de estos cinco privilegios, con distintos grados de control y auto determinación.

Mientras que el éxito temprano en las pasadas dos décadas de desconexión permitió la aceleración de su desarrollo, en particular a través del desarrollo industrial dentro del sistema “liberal” globalizado, es decir “capitalista”, este éxito ha alimentado la desilusión sobre la posibilidad de continuar por este camino, es decir, emergiendo como los nuevos “socios capitalistas de igual nivel”.

La intención de “cooptar” a los más prestigiosos de estos países mediante la creación del G20 ha fomentado estas ilusiones.

Pero con la actual implosión del sistema imperialista (llamado “globalización”), estas ilusiones deben disiparse. El conflicto entre los poderes imperialistas de la Triada y los países emergentes ya es visible, y se espera que empeore.

Si quieren avanzar, las sociedades de los países emergentes se verán forzadas a avanzar hacia modelos de desarrollo autosuficientes mediante planes nacionales y a través del fortalecimiento de la cooperación Sur-Sur.

La audacia, en estas circunstancias, incluye un compromiso vigoroso y coherente hasta el final, que vincule las medidas requeridas de desconexión con los avances deseados en el progreso social.

El objetivo de esta radicalización implica: la democratización de la sociedad; el consecuente progreso social asociado; y la toma de posiciones antiimperialistas. Un compromiso en esta dirección es posible, no solo para las sociedades de los países emergentes, sino también para los “abandonados” o los “invisibilizados” del Sur global.

Estos países han sido recolonizados a través de los programas de ajuste estructural de los 1980s. Sus pueblos están actualmente movilizados, y o bien han alcanzado algunas victorias (en América del Sur) o no lo han logrado todavía (en el mundo árabe).

Audacia significa que la izquierda radical de estas sociedades debe tener el coraje necesario para medir los retos que afronta y apoyar la continuación y radicalización de las necesarias luchas actualmente en marcha.

La desconexión del Sur prepara el camino para la deconstrucción del propio sistema imperialista. Esto es específicamente obvio claro en áreas afectadas por el manejo del sistema monetario y financiero global, resultado de la hegemonía del dólar.

Pero cuidado: es una ilusión esperar que a este sistema le sustituya “otro mundo monetario y otro sistema financiero” que sea más equilibrado y favorable para el desarrollo de las periferias. Como suele ocurrir, la búsqueda de un “consenso” basado en la reconstrucción internacional y producido desde arriba, es un mero deseo en espera de que ocurra un milagro.

Lo que está en la agenda ahora es la deconstrucción del sistema existente – su propia implosión – y la reconstrucción de sistemas nacionales alternativos (para países, continentes o regiones), algo que ya ha comenzado a suceder en América del Sur.

Audacia es tener el coraje de avanzar con la mayor determinación posible, sin preocuparse demasiado por cómo vaya a reaccionar el imperialismo.

La misma cuestión de la desconexión es igualmente importante para Europa, que es una especie de sub escenario de globalización dominado por monopolios.

El proyecto europeo fue diseñado desde afuera y construido sistemáticamente para desposeer a la gente de su capacidad para ejercer su poder democrático. La Unión Europea fue establecida como un protectorado de los monopolios.

Con la implosión de la zona euro, la subordinación a la ganancia de los monopolios ha significado la abolición de la democracia, que ha sido reducida al estatus de farsa y que adopta formas extremas, concentrándose solo en la pregunta: cómo el “mercado” (o sea los monopolios) y las “agencias de calificación de riesgos” (es decir, de nuevo los monopolios) reaccionan?

Actualmente ese es el único asunto planteado. Ya no es un tema a ser considerado el cómo la gente reacciona.

Está claro que ni aquí ni allí existe una alternativa a la audacia: es necesario “desobedecer” las reglas impuestas por la “Constitución Europea” y el ficticio Banco Central Europeo. En otras palabras, no existe otra alternativa que deconstruir las instituciones europeas y la zona euro. Este es el pre requisito insoslayable para la eventual reconstrucción de “otra Europa” de pueblos y naciones.

En conclusión: Audacia, más audacia, siempre audacia.

En definitiva esto es lo que quiero decir con audacia:

(i) Para la izquierda radical de las sociedades de la Triada imperialista, la necesidad de un compromiso para construir un bloque social anti monopólico.

(ii) Para la izquierda radical de las sociedades de la periferia, el compromiso de construir un bloque social alternativo anti-comprador.

Va a tomar tiempo avanzar en la construcción de estos bloques, pero podría darse una aceleración si es que la izquierda radical se mueve con determinación y se compromete en avanzar por el largo camino al socialismo.

Es sin embargo necesario proponer estrategias no para “salir de la crisis del capitalismo” sino para “salir del capitalismo en crisis”, como dice el título de uno de mis recientes trabajos.

Nos encontramos en un periodo crucial de la historia. La única legitimidad del capitalismo es haber creado las condiciones para transitar al socialismo, que debemos entenderlo como una fase más avanzada de la civilización.

El capitalismo es ya un sistema obsoleto, su continuidad solo puede llevarnos a la barbarie. No es posible otro capitalismo. La posibilidad de un choque de civilizaciones es, como siempre, incierto.

O la izquierda radical triunfa mediante la audacia de sus propias iniciativas para elaborar avances revolucionarios, o la contra revolución ganará.

Todas las estrategias de la izquierda no radical no son de hecho estrategias, sino tan solo ajustes coyunturales a los altibajos de un sistema que implosiona.

Y si el poder que se quiere, como Le Guépard, es el de “cambiar todo para que nada cambie”, y si los candidatos de la izquierda creen que es posible “cambiar la vida sin tocar el poder de los monopolios”, la izquierda no radical no detendrá el triunfo de la barbarie del capitalismo.

Ya han perdido la batalla por no querer enfrentarlo.

Audacia es lo que hace falta para provocar el otoño del capitalismo, otoño que será anunciado por la implosión del propio sistema y por el nacimiento de una auténtica primavera de los pueblos, una primavera posible.

Referencias:

Samir Amin, Sortir de la crise du capitalisme ou sortir du capitalisme en crise ; Le temps des cerises, 2009.

Samir Amin, Ending the crisis of capitalism or ending capitalism. Pambazuka Press 2011

Samir Amin, Du capitalisme à la civilisation ; Syllepse, 2008.

Aurélien Bernier, Désobéissons à l’Union Européenne ; Les mille et une nuits, 2011.

Jacques Nikonoff, Sortir de l’euro ; Mes mille et une nuits, 2011.

François Morin, Un monde sans Wall Street ; Le seuil, 2011.


[1] Sobre los inputs: “Se empieza considerando, por razones de simplificación, que se produce un sólo bien (o servicio ) por una empresa y que para producirlo es necesario una serie de elementos denominados factores de producción (también pueden ser denominados insumos o inputs).

El bien o servicio producido recibe el nombre de output. La función que relacionaría las cantidades de la cantidad de factores productivos utilizados con el output obtenido recibe el nombre de función de producción.

Los inputs utilizados serían las materias primas , productos intermedios (comprados a otra empresa u obtenidos en otro proceso de producción de la misma empresa), el trabajo humano usado, los suministros de energía, agua y similares, el coste de reponer el capital utilizado, maquinaria, herramientas), ya que sufre desgaste por el uso en el proceso de fabricación.

Una simplificación frecuente es reducir a dos los factores: capital trabajo . Trabajo representaría el trabajo humano, capital el resto” en http://es.wikipedia.org/wiki/Microeconom%C3%ADa

 

IU propone un nuevo Proceso Constituyente


IU propone un nuevo Proceso Constituyente

 

Ante la conmemoración del 33 Aniversario de la aprobación de la Constitución Española el 6 de diciembre en el Congreso de los Diputados, Izquierda Unida señala la presencia de una delegación encabezada por su diputado y coordinador federal, Cayo Lara Moya, explicó únicamente los motivos de su no participación en el acto institucional organizado en la Cámara Baja.

Izquierda Unida no puede ignorar que se ha roto el consenso constitucional con la reforma introducida en los últimos meses.

Denunciamos esa ruptura aprobada por el PSOE y el PP, que ha obviado la consulta a los ciudadanos en un tema de importancia capital, como es la inclusión de la limitación del déficit público y el reconociendo explícito de la prioridad del pago de la deuda a través de la modificación del artículo 135 de la Carta Magna.

Esa reforma pretende imponer una orientación económica y social confrontada con el Título VII de la Constitución.

Las supuestas dificultades para llevar a cabo reformas importantes, justas y necesarias en nuestra Constitución, como es la reforma de la Ley Electoral, no fueron obstáculo esta vez para que PSOE y PP llevaran a cabo una reforma de ésta que condiciona y condena la política económica de nuestro país y, con ella, el futuro de sus ciudadanos.

La soberanía del pueblo español no puede ser socavada ni hurtada por los intereses de los mercados ni de los especuladores financieros.

El ‘Reformazo’ practicado por PP y PSOE sienta un grave precedente en la historia de nuestra democracia.

El consenso constitucional de 1978, al que ahora apelan los dos grandes partidos, fue quebrado con ‘agosticidad’ y alevosía, con un Parlamento moribundo y en una situación de crisis y paro que exigía la toma de otro tipo de decisiones encaminadas a la creación de empleo y a la mejora de nuestra democracia.

Con la decisión adoptada por PSOE y PP los efectos han sido justamente los contrarios: más paro y más precariedad democrática.

Izquierda Unida se compromete en el próximo periodo legislativo a dedicar toda su atención a la creación de empleo y a lograr una salida social a la crisis favorable a los intereses de la mayoría social.

Así mismo, Izquierda Unida se compromete a defender un proceso constituyente que resuelva democráticamente la forma de Estado (monarquía o república) y su modelo (desde nuestro punto de vista federal), con un texto constitucional que recoja el reconocimiento efectivo y exigible de los derechos sociales, como el trabajo, la vivienda, la educación y la salud.

Autor

Llamazares sigue los pasos de Anguita, Cayo Lara y Alberto Garzón y renuncia al plan de pensiones privado del Congreso


Llamazares renuncia al plan de pensiones privado del Congreso

El diputado toma finalmente la iniciativa a título personal y sigue así los pasos de Cayo Lara y Alberto Garzón

PÚBLICO.ES MADRID 05/12/2011

Gaspar Llamazares acreditándose en el Congreso - MARTA JARA

Gaspar Llamazares acreditándose en el Congreso – MARTA JARA

El diputado de IU, Gaspar Llamazares, ha renunciado finalmente al plan de pensiones privado que las Cortes Generales ofrecen a los parlamentarios y trabajadores de las cámaras.

Llamazares había asegurado que no renunciaría a este plan si antes no había una decisión “colectiva” por parte de su partido. Sin embargo, hoy ha confirmado su negativa, aún a la espera de que la ejecutiva de Izquierda Unida tome una decisión al respecto.

Esta póliza de seguros, gestionada por el BBVA, incluye un seguro de accidentes y de vida y un plan de pensiones. Las Cortes aportan un 10% de la asignación constitucional por cada uno de sus parlamentarios, idéntica para todos —281 euros al mes— y durante todo su mandato.

Dos diputados de IU renuncian al plan de pensiones que les da el Congreso

En la secretaría de la Cámara baja han reconocido que no había precedentes de una renuncia así

Lara posa se prepara para la foto de su acreditación en el Congreso. / ULY MARTÍN
Los diputados de Izquierda Unida Cayo Lara y Alberto Garzón han sido los primeros en la historia de la Cámara que han renunciado al fondo de pensiones privado que paga el Congreso a los parlamentarios. En principio, se trata de una decisión individual de ambos, pero podría extenderse al resto de parlamentarios de IU.

Según Lara, la decisión es coherente con la posición que han mantenido durante la campaña de defensa del sistema público de pensiones y no de los modelos privados de provisión social. La Cámara ingresa el 10% de la asignación de cada parlamentario en un fondo de pensiones.

Según fuentes de la Cámara es un plan colectivo de pensiones que no solo afecta a sus señorías sino que incluye también a todos los funcionarios que trabajan en el Congreso.

Por tanto, no es una póliza para cada beneficiario, sino un fondo común que incluye un seguro de vida, otro de invalidez y un concepto denominado ‘prestación de supervivencia’ que se abona mediante un pago cuando llega la edad de jubilación.

Lara y Garzón renunciaron ayer en el momento de tomar posesión del acta de diputado y en el momento de rellenar los formularios. Como no hay precedentes de renuncia, la Mesa de la Cámara tendrá que decidir cómo tramita la renuncia.

Los nuevos diputados pasan estos días por el Congreso para rellenar los formularios, que incluyen las declaraciones de bienes y de actividades. Los parlamentarios recogen también un kit que incluye una cartera de piel, un iPad y un iPhone.

Entre los diputados acreditados ayer se encuentra el portavoz de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida. El diputado nacionalista, además de formalizar su acta de diputado, mantuvo una reunión con la hasta ahora portavoz del PP en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría.

La dirigente del PP, de la que se dice que podría ser vicepresidenta del Gobierno de Mariano Rajoy, no solo dirige el traspaso de poderes, sino que ha abierto una ronda de conversaciones con los portavoces parlamentarios.

En esa ronda se trata de establecer acuerdos sobre el funcionamiento de la Cámara, la distribución de la Mesa y la constitución de los grupos. Significativamente, Sáenz de Santamaría ha empezado con CiU, grupo con el que, según fuentes del PP, esperan mantener una estrecha colaboración, especialmente en asuntos económicos.
elpais.com


Julio Anguita renuncia a su pensión vitalicia como ex-parlamentario

Julio Anguita renunció por escrito a la paga de pensión máxima vitalicia a la que tenía derecho como ex-parlamentario, argumentando que “con la pensión que le correspondía como maestro tenía bastante”.

Julio Anguita o

¿por qué no todos los políticos son iguales?

Lucas León Simón

Cuando José María Aznar y Felipe González nos dictan al común de los 
ciudadanos una lección de indecoro e insolidaridad, cuando nos enteramos
que María Dolores de Cospedal gana al año 241.000 € con el cobro de 
tres sueldos públicos y la Pajin otro tanto por el estilo, cuando 
sabemos que el presidente de la Diputación de Castellón no tiene mas 
remedio que declarar un patrimonio de 3,9 millones de euros cuando hace 
cinco años NO declaraba ninguno, nos enteramos que, de manera totalmente
accidental, se ha sabido que hace siete años, Julio Anguita renunció 
por escrito a la paga de pensión máxima vitalicia a la que tenía derecho
como ex parlamentario, argumentando que “con la pensión que le 
correspondía como maestro tenía bastante”. Genio y figura.

Julio Anguita viene a demostrarnos que el dicho populista de “todos los políticos son iguales” no se verifica, al menos en su totalidad.

Que hay distintas formas de ser y estar en la política, de entender los compromisos éticos y ejemplarizantes de un cargo público y que la erosión que afecta a nuestra moral pública tiene un freno.

No todo es poder y dinero. Tengo la fortuna de ser amigo personal y haber sido de un equipo
de gobierno de Julio.

Conozco la sobriedad espartana de su espíritu.


que en pocas personas se verifica una mayor consecuencia entre lo que 
dice y piensa y su modo de vida.

Nunca había acabado de entender por qué
considera un punto de felicidad dormir la siesta en verano sobre una 
manta tendida en el suelo, ni por qué su mayor consideración del lujo y 
del ocio es jugar una partida de dominó al atardecer, cuando está de 
vacaciones.

En esta dura mitología del capitalismo, Julio juega 
contracorriente. Y su compromiso consigo mismo y con la sociedad, gana.

Julio Anguita hace suyo el lema de Ghandi de “vivir sencillamente, para que los demás puedan, sencillamente, vivir”. Y desde su antisimetría con el político al uso nos aporta soluciones a nuestros graves problemas con la ética y la estética del cargo público.

Maestro vocacional, traslada la pedagogía a cualquier escenario, y cuando la acción política diaria, quema y unta, Julio la quiere convertir en 
lección a pequeña y gran escala.

Los ideólogos y profetas de la modernidad, reunidos en torno a un gran medio informativo nacional, pensaron que lo invalidaban para la política cuando acuñaron aquello de “honrado pero desfasado”.

Su huella llegó hasta el Parlamento en voz de algún replicante “moderno”. ¡Bendito desfasamiento!

Es decir, exentos de las jactanciosas modernidades de los políticos pendientes de la dieta, la nómina y el futuro cargo en el Consejo de Administración de cualquier sucursal del Gran Capital, Julio Anguita, sin contárselo a nadie, y mucho menos a esos sistemas mediáticos que encumbran la vulgaridad y el populismo, le había dado una soberana patada en el culo al sistema.

¡Métanse su degradante paga vitalicia donde les quepa!

¿ Porqué no seguiran su ejemplo otros ?

Esto
tambien lo hizo la cantante griega Nana Mouskouri que estuvo en politica, hasta llegó a ser la representante de Grecia en el Parlamento Europeo y viendo la situación que se avecinaba en su pais hizo lo mismo.

Que bien me cae este Anguita, últimamente leo y veo algunos discursos suyos y me identifico 100% con el, la putada es que cuando estaba Anguita yo no tenia interes en la politica y ahora con lo conozco no creo en los politicos  

Pocos actuan así, contados con una mano y sobran dedos

http://www.gsmspain.com/foros/h961645_Off-topic-Politica_Julio-Anguita-renuncia-pension-vitalicia-parlamentario.html

Gobernación y “herencia recibida” El mantra que encierra la falsa farsa y estrategia del PP


Gobernación y “herencia recibida”

Publicado en 04 diciembre 2011 por juan

Federico Mayor Zaragoza – Comité de Apoyo de ATTAC España

Cuando escucho a tantos líderes “in pectore” comentando la magnitud de “lo que se encuentran”… pienso en el cuento ruso de “Los tres sobres”, que publiqué hace años (El País, 13 de noviembre de 1982) y que es adecuado resumir ahora cuando, siguiendo una inveterada costumbre, quienes van a asumir responsabilidad se curan en salud exagerando de entrada la situación, a pesar, en el caso concreto que ahora comento, de que en muchos casos ya conocían la extensión y profundidad de las heridas por su propia experiencia “casera” en las Comunidades Autónomas en las que gobernaban desde hace tiempo.

No son pocos los previsibles curanderos que hablan de la imperiosa necesidad de “reformas estructurales”, así, en genérico… como en el cuento ruso:

“¿El nuevo Rector todavía habla bien de usted?”.

Asentí vigorosamente, haciendo con los labios y la cabeza gesto de convicción plena, que quizá logró ocultar mi sorpresa.

“Pues dejará de hacerlo, ya lo verá”, me comentó un conocido científico ruso de visita en la Universidad de Granada. Su respuesta, considerando inexorable que mi sucesor hiciera recaer sobre mí buena parte de sus infortunios me había causado gran perplejidad.

Al advertirlo continuó: “¿Conoce la historia de los tres sobres?

Es un viejo cuento ruso que se aplica a todas las transmisiones de responsabilidad. En el momento del relevo, el que se va entrega discretamente al que llega tres sobres, numerados 1, 2 y 3, y le dice que los guarde en el cajón central de su despacho y que cuando esté muy apurado los abra en el mismo orden.

Pasados los primeros días, a veces las primeras semanas, se desvanecen las favorables perspectivas iniciales; todo está muy difícil, los problemas son muchos y muy acuciantes… y, en la soledad de su oficina, el nuevo en el cargo decide abrir el primer sobre que le dejara su antecesor.

La carta que contiene dice escuetamente: “Hable mal de mí. La culpa la tengo yo”…

Incluso a pesar suyo, la aplicación de esta fórmula se revela positiva y, en efecto, transcurren varios meses en los que la referencia a los errores anteriores, al “lamentable estado en que me han dejado todo esto” o “la falta total de visión de mi predecesor”, etc., permite ir trampeando la situación.

Pero, claro está, llega un momento en que la toma de posesión queda ya demasiado lejos para escudarse en ella.

Y las cosas no van muy bien, para qué negarlo, porque es difícil, muy difícil, que las cosas, cada vez más complicadas, puedan mejorarse de forma patente, y se llega otra vez a una situación en la que sólo y acosado abre el cajón central de la mesa y extrae el segundo sobre. Su contenido reza así: “Con las presentes estructuras nada puede hacerse.

Cámbielas”. La reforma estructural proporciona a nuestro hombre grandes satisfacciones personales y origina brillantes expectativas.

Durante algún tiempo, las modificaciones introducidas -algunas de ellas tan irrelevantes, hay que reconocerlo, como pasar los negociados de la planta segunda a la sexta y los archivos de la sexta a la segunda- confieren buena imagen y se reciben plácemes de los superiores.

Pero, aunque sólo sea por la propia erosión que produce el ejercicio de cualquier cargo, cuando no por la más frecuente razón de ineficiencia o incompetencia en su desempeño -y aquí mi colega ha adoptado una expresión sombría y fatalista- se llega a un punto, más o menos tarde, en que tampoco las estructuras son ya remedio para los graves problemas que por doquier rodean al protagonista de este relato.

Las circunstancias son tales que, aun sabiendo que se trata de su último recurso, abre nerviosamente el tercer sobre: “Vaya escribiendo a prisa otros tres sobres para su sucesor. Su cese es inminente”.

Con frecuencia, desde entonces, he recordado esta espléndida historieta rusa. Hoy lo hago de nuevo, con la profunda complacencia con la que el fundamental cambio operado en nuestro país permite recontarla…

Y, como entonces, pero en mayor grado todavía, podemos matizar el cuento porque no se trata de ceses fulminantes en el relevo de la Administración del Estado, sino de una ordenada transferencia de funciones de acuerdo con los resultados de las urnas.

Además, porque -con independencia de que en ocasiones las del primer sobre puedan ser merecidas y las del segundo razonables- la alternancia del poder, propia de un país democrático, ahuyenta el mandato imperativo del tercer sobre y, sobre todo, porque los que ocupan cualquier cargo en países realmente libres se saben observados por el gran protagonista de la democracia: el pueblo.

Y el pueblo sabe bien el significado del cuento ruso de los tres sobres…

 

http://federicomayor.blogspot.com/

Conocimiento libre y patrimonio


Hoja de ruta para una izquierda náufraga


Hoja de ruta para una izquierda náufraga

Juan Carlos Monedero

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología. Profesor titular de Ciencia Política en la Universidad Complutense de Madrid y Director del Departamento de Gobierno, Políticas Públicas y Ciudadanía en el Instituto Complutense de Estudios Internacionales.

La actitud de la izquierda tras las elecciones recuerda el cuento del loco que, abierta la veda, fue al campo a disparar a los patos sin escopeta.

Tras la sorpresa de ver que uno caía abatido, el demente balbuceó mientras lo sostenía en sus manos: “Pero si no tengo escopeta…”. El pato, abriendo un ojo, susurró: “Canalla, vaya susto que me has dado”.

Las elecciones son la escopeta ficticia en las manos de una democracia representativa incapaz de dar respuestas. La política de izquierdas ha asumido, innecesariamente, el papel del pato.

La veda la abre y cierra Goldman Sachs, y el campo donde este desencuentro tiene lugar no es otro que la incompatibilidad entre la democracia y un modelo económico que sigue gritando “no puedes opinar” y “tenemos que hacer lo que tenemos que hacer”. La pregunta, por tanto, es pertinente: ¿por qué se hace la muerta la izquierda?

El PP ha tenido un muy modesto resultado: apenas 560.000 nuevos votos y por debajo de Zapatero en 2008. Que el PP no tiene programa confesable lo piensan no sólo siete de cada diez españoles que no le han votado, sino también “los mercados”.

Nunca una mayoría absoluta ha dejado tan frío a un país. Los mercados, que saben que más ajuste es más recesión, se curan en salud. La derecha económica nunca ha dejado de ser marxista.

El PSOE se ha estrellado, aunque escasea la reflexión de fondo detrás de su debacle. ¿Cuántos años llevan los militantes socialistas cambiando la discusión ideológica por la justificación de unas políticas que perdieron cualquier aroma socialista?

La monarquía, la reconversión industrial, la OTAN, Maastricht, la Ley de Partidos, las reformas laborales…

Perder cuatro millones de votos tiene su mérito, aunque si se piensa en los cinco millones de parados, los desahucios, los vaivenes, el desempleo juvenil, la desunión interna, la sumisión a los regaños de la Panzerdivision alemana, la reforma constitucional, la contrarreforma laboral, los préstamos a los bancos o la cesión de Rota, cabría repetir con Girondo que, conociendo a Van Gogh, lo extraño no es que se cortara una oreja sino que no se hubiera cortado también la otra.

Un suelo de siete millones es sorprendente.

La enorme subida relativa en escaños de IU sólo puede producir un exceso de alegría si se acompaña de una venda en la conciencia. Apenas un 12% de los votos perdidos por el PSOE. Los 1,7 millones de votos siguen bien lejos de los más de dos millones de antaño, pese al aumento demográfico, la crisis económica, el 15-M y la perseverante renuncia del socialista PSOE a ser socialista.

El 15-M anunció una brecha generacional. ¿Pueden reinventar la izquierda los que la echaron a perder? Hay una saña de la vieja guardia de González contra Zapatero que casi lo hace simpático.

También IU tiene dificultades para conectar con las nuevas generaciones. Esas que, ya no cabe duda, vivirán peor que sus padres.

¿Qué les ofrece la izquierda?

¿Resignación?

Queda sin responder por qué el islamismo es capaz de representar el descontento en el mundo árabe mientras que en Europa la izquierda es incapaz de ganar el poder político con un programa radical. Un vacío que invita a buscar respuestas más allá de los partidos. ¿Un momento para la gobernanza extraparlamentaria?

El naufragio de la izquierda afecta también a los sindicatos. La mera posibilidad de que un exsecretario de CCOO pudiera ser ministro de Trabajo con el PP demuestra la deriva de unas organizaciones necesarias para los trabajadores, pero que se han visto encadenadas a la lógica del sistema. Al igual que los partidos, han terminado cartelizadas dentro de unas rígidas normas fuera de las cuales, piensan, todo es invierno.

La pelea entre Chacón y Rubalcaba puede entretener al PSOE, aunque ¿representan en verdad algo diferente? Dos ministros del mismo Gobierno que prometió una cosa e hizo otra. Nuestra democracia está madura para enfrentar una pregunta: ¿a qué espera la izquierda del PSOE para avanzar en la creación de una nueva formación emancipadora?

La respuesta, sin embargo, no es sencilla. IU no posee atractivo suficiente. No lo ha tenido para invitar al 15-M a reinventar la política. ¿Tendrá ahora la generosidad que no tuvo para abrirse a cambios reales? ¿Aprovechará su crecimiento para tener la benevolencia que le faltó y hacer de la refundación una práctica? ¿Será la brecha del sistema dentro del sistema?

El problema, en cualquier caso, no está en que vengan recortes sociales y salariales, hipotecas salvajes, el fin de los convenios colectivos, privatizaciones o subidas de impuestos a las clases populares (todo lo que intentó el fascismo y no pudo), sino que la izquierda sigue pensando en poner tiritas a las fisuras de un dique.

Si estamos ante un cambio del contrato social en España y en Europa, hay que regresar a los lugares donde se reelaboran los contratos sociales. Esos espacios están en la sociedad civil, en la prensa crítica, en centros sociales, universidades, institutos, oficinas, fábricas y plazas.

Es el momento de poner en marcha mesas populares constituyentes que discutan las claves del nuevo modelo. Mesas donde quepa cualquiera que comparta la necesidad de sentar nuevas bases para la convivencia en un momento de agotamiento de la democracia representativa y del capitalismo neoliberal, agravado por la llegada al modelo de otros países –China, Brasil o Rusia– y en un momento de crisis ecológica.

Terminada la ensoñación con Bruselas, es momento de pensar cuál es nuestra inserción internacional tras el desmantelamiento industrial.

También en nuestros déficits energéticos y ecológicos, en nuestra especial relación con Suramérica y con el Mediterráneo, en nuestras crecientes desigualdades y en la necesidad de encontrar salidas que no supongan el hundimiento de otros pueblos.

Para eso, es necesaria una ciudadanía con coraje. Si la izquierda política se contenta con permanecer en la balsa de los náufragos ¿no debiera estar la brújula en una izquierda social con mayores ambiciones?

http://blogs.publico.es/juan-carlos-monedero/2011/11/30/hoja-de-ruta-para-una-izquierda-naufraga/

Construir el presente, dibujar el futuro


Construir el presente, dibujar el futuro
Cuando mayor es la necesidad y la urgencia de socialismo, el papel de los comunistas debe ser el de vanguardia del proyecto y las luchas; nunca más el de freno nacido de una ya injustificable división
Marat | marat-asaltarloscielos.blogspot.com | 29-11-2011 
www.kaosenlared.net/noticia/construir-presente-dibujar-futuro

NOTA PREVIA:

Frente a otros artículos que tienen un destinatario intencionadamente más amplio, este se dirige sólo a quienes se reclaman marxistas y específicamente comunistas.

Si usted se considera al margen de dichas orientaciones políticas no tiene porqué sentirse concernido por las reflexiones que aquí se vierten, del mismo modo que otros no nos sentimos apelados por otras tendencias que nos resultan absolutamente ajenas…salvo que pretendamos combatirlas.

 

1.-EL MOMENTO PRESENTE Y LOS COMUNISTAS:

El drama más desgarrador para un militante comunista es que el sentido de su identidad política sólo se alcanza plenamente con la revolución socialista y, en tanto ésta no se da, su pervivencia como revolucionario y la de su organización se hace siempre complicada. Se debate entre el riesgo de la esterilidad política o el de la caída en el reformismo posibilista.

Doblemente desgarrador es para un comunista que, cuando la crisis capitalista está creando las condiciones económicas y sociales para la rebelión de los trabajadores, sean las clases medias “indignadas” las que ocupen el escenario de la movilización social, no para provocar una revolución socialista, ni siquiera social, sino para defender un Estado del Bienestar que ya ha muerto y no regresará y la vuelta a una supuesta “democracia real” que nunca se dio bajo el capitalismo.

Ese protagonismo de la burguesía en el escenario social que la crisis capitalista ha provocado no es una afirmación gratuita mía. Son ellos mismos los que lo admiten sin pudor (2)

El objetivo de aquellos comunistas que se tengan por tales es y ha sido siempre el derrocamiento del sistema capitalista y sus instituciones burguesas y no el apuntalamiento, regeneración y saneamiento del mismo. Nosotros no estamos por ninguna democracia 4.0 (1), 2.0, engañabobos o de maquillaje de la señorita Pepis.

Los comunistas creemos que la democracia sólo empezará cuando el ser humano se haya liberado de la necesidad material que supone su trabajo bajo el desorden económico capitalista. Nuestra tarea debe ser la de combatir esos señuelos por ser falaces y tramposos para la emancipación de los oprimidos de su explotación.

Los comunistas estamos por el control de la producción por parte de la clase trabajadora, por la propiedad social de los medios de producción y distribución y por la creación de un Estado dirigido por nuestra clase, y no por otras, para proteger dichos derechos; nunca para situarse por encima y al margen de la clase cuyos intereses debe representar.

Por mucho que algunos pretendan hacernos creer que toda forma institucional es opuesta a “su democracia” de asambleas interminables, destinadas a impedir que se perfile una posición política clara, la frase leninista de “salvo el poder todo es ilusión” se hace hoy, más que nunca una cuestión indiscutible.

Sólo la toma del poder político y económico que rompa con la eterna circularidad del tiempo, y no la esperanza “acampada”a la entrada de sus palacios, es garantía del inicio de una nueva era de emancipación social.

Últimamente la idea de transición desde un capitalismo en descomposición a “otra sociedad” está siendo de nuevo expresada por prominentes teóricos de la izquierda como Immanuel Wallerstein o David Harvey.

El primero se compromete menos con el tipo de sociedad al que se transitaría desde el capitalismo, si bien sus raíces socialistas de izquierda le avalan, y ello porque percibe la falta de un sujeto revolucionario activo y de una organización que dirija el proceso y hegemonice la correlación de fuerzas en la lucha de clases.

Estaría más cerca de la teoría del derrumbe capitalista, más allá de la intervención social en los procesos históricos.

Y admite que el final del capitalismo podría traer una sociedad aún peor o bien más “democrática”. El segundo, es más optimista porque ve en los movimientos sociales y en una amplia mayoría de los afectados por la crisis capitalista a ese sujeto que en el pasado fue la clase trabajadora y por ello se siente capaz de definir dar nombre a la nueva formación social, el socialismo.

Pero uno y otro utilizan el término transición al socialismo casi como consecuencia del fin del capitalismo y no tanto y necesariamente como efecto de una agudización mundial de la lucha de clases que abra un proceso revolucionario, nunca una evolución o una mera sustitución casi encontrada, en el cual resultará inevitable derrocar a las clases capitalistas por medio de la fuerza y hasta de la violencia pues no parece sensato creer que vayan a entregar su poder económico, el decisivo mucho más que el político, de buena gana y por mera convicción de la superioridad moral del socialismo.

A muchos anticapitalistas les ha entrado en los últimos tiempos, expresada en los movimientos antiglobalización y la multinacional de franquicias “indignadas”, un buenismo gandhiano profundamente reaccionario, al crear la falsa esperanza de suave “aterrizaje” desde las turbulencias del capitalismo enloquecido a las verdes praderas de un socialismo utópico con cierto tufillo espiritual y neocristiano. No es el que la toma del poder por la fuerza se niegue. Es simplemente que, al hablar de transiciones, se escamotea.

Y aquí es donde la necesidad de la reconstrucción comunista se hace urgente e ineludible si asumimos que la cuestión del poder y de la toma revolucionaria del mismo es ineludible para romper el orden capitalista y burgués y dotarse de un Estado controlado por la clase trabajadora y sus organizaciones (nótese que hablo en plural porque plurales son las visiones sobre el socialismo y no desaparecen, ni sería bueno que lo hicieran, por decreto) que permita esa transición al socialismo. Sin revolución social, derrocamiento del Estado, de los poderes económicos del capitalismo y la toma de ambos por los trabajadores y sus organizaciones no hay transición al socialismo que valga.

No somos ingenuos. No ignoramos el modo en que otras revoluciones obreras degeneraron en Estados ajenos a las bases sociales que los vieron nacer para, carentes de un apoyo crítico de clase que corrigiera su rumbo y les devolviera su naturaleza originaria, morir sin lucha, dando paso a vueltas mafiosas al paleocapitalismo.

Toda revolución tiene su Thermidor, la soviética lo tuvo a la muerte de Lenin, y corre el riesgo de padecer la restauración al antiguo régimen o de desnaturalizarse.

Pero, del mismo modo que la Revolución Francesa tuvo su renacimiento, 82 años después, en la Comuna de París, las revoluciones socialistas empujan de nuevo las agujas de los relojes de la historia como necesidad para la causa del ser humano.

Dentro de él, la clase obrera es la que mejor sintetiza la explotación de los seres humanos por otros seres humanos. Por esta razón es la que mejor representa la necesidad de liberación de todos de la alineación a la que nos somete el capital.

En estas últimas semanas hemos visto como Italia ha sido intervenida por el FMI y el BCE, como dicho país y Grecia han sufrido dos golpes de Estado financiero que han sustituido sus gobiernos por otros de tipo “tecnócrata” (como si este calificativo fuera ideológicamente neutral) al servicio de los Goldmann Sachs, para los que alguno de ellos ha trabajado, cómo los ataques de los mercados han disparado contra Francia, cómo el Estado español ha llegado un diferencial de su deuda con el bono alemán que le ha situado en situación de rescate y si no ha sucedido es porque Alemania, que es la que manda en el BCE, no puede ser la gran rescatadora de Europa, cómo la propia Alemania no ha podido colocar más que el 61% de su deuda soberana en bonos a 10 años.

También de éxito se muere. El bajo interés de la oferta al 1,98%, por debajo del 2,09% de la anterior convocatoria, no ha resultado atractivo para los tiburones-prestamistas. De momento, parece ser más atractiva la deuda británica, que no es miembro del euro.

Lo que esta noticia revela es que los inversores empiezan a perder confianza en la economía alemana pues se supone que el que invierta en ella busca más seguridad a futuro que beneficio, algo importante en tiempos de mudanza. Pero pronto veremos que alcanza a los países de la UE que están fuera de la moneda única.

Dentro de ella, Bélgica ha marcado máximos en su deuda desde la creación de ducha moneda, debido a la situación del banco Dexia.

La zona euro ha entrado ya oficialmente en recesión y los analistas y expertos en economía europea no descartan que ésta llegue también a Alemania.

Explicar la crisis de la deuda europea desde la falta de unidad política en la toma de decisiones económica es seguir situándose dentro de una visión cíclica de la economía –crisis/expansión- sin solución de continuidad.

Significa no comprender, o aferrarse a un muerto aunque se haya comprendido que lo está, que el desarrollo del capitalismo, el peso creciente del capital constante en la composición orgánica del capital, su financiarización en crecimiento exponencial, la tendencia a la concentración monopolística, representada por las transnacionales, la globalización del capital y la absoluta, ya irrecuperable dentro del capitalismo, pérdida del control por los Estados han llevado al sistema económico a una suerte de parasitismo senil.

Los ciclos de caída-recuperación de Kondratieff han sido pulverizados por una creciente irrupción de ciclos cada vez más cortos de recuperación y de fases cada vez más largas de crisis que se han ido haciendo más profundas y paulatinamente más mundializadas.

Esto es algo que ha comprendido muy bien Obama en sus semanales llamamientos a las autoridades de la UE para que tomen decisiones económicas destinadas a la recuperación de la eurozona. Lástima que el Emperador en horas bajas no comprenda que las causas de la crisis capitalista mundial son mucho más graves y profundas que los avatares de la economía europea.

Nadie espere que China siga siendo por mucho tiempo uno de los principales compradores de deuda USA y europea. Los débiles datos de su economía muestran que su actividad económica se ralentiza. Es lógico si pensamos que su economía depende crecientemente de la exportación.

Los BRIC tienen sus propios problemas –inflaciones endémicas en Brasil y la India, desaceleración económica en China y Rusia- como para ser locomotoras para la recuperación de los países centrales de las economías capitalistas.

Pronto llegará la segunda entrega de los crack financieros USA y europeos en unas economías en las que sus demandas internas se desaceleran a velocidades vertiginosas y que, por el efecto contagio de la crisis mundial, tampoco podrán compensar sus balances mediante las exportaciones pues las demandas internacionales también están cayendo.

Guerras comerciales y guerras de divisas pueden ser los próximos desafíos a los que tenga que hacer frente el capitalismo mundializado, especialmente tras las últimas reuniones de un G-20 que lo único que ya puede acordar es que no hay acuerdo entre sus miembros.

En suma, hemos de prepararnos para un largo invierno de la crisis capitalista más penuria económica, paro, precariedad laboral y de vida de los trabajadores e incremento brutal de las bolsas de pobreza.

2.-SI LOS HECHOS SON ASÍ, ¿PORQUÉ AÚN NO ESTAMOS ANTE EXPLOSIONES SOCIALES QUEN HAGAN TAMBALEARSE AL CAPITALISMO?

 

Las respuestas no son sencillas, salvo que se pretenda el tranquilizador recurso al socorrido sustantivo de “traición”. Traición para explicar el papel de las organizaciones políticas de la izquierda y de las organizaciones obreras.

Traición para explicar el sometimiento de unos gobernantes, que siempre lo estuvieron aunque nunca los hechos les dejaron tan en evidencia, al capital internacional. Traición para explicar el modo en que el Estado del Bienestar evolucionó, pues no fue otro el modo, hacia el retroliberalismo.

Traición con vara de castigo para fustigar a los trabajadores por aburguesarse. Traición, traición, traición,…Demasiado simplismo para algo tan complejo salvo que optemos por ese tipo de explicaciones tranquilizadoras que son como el pedo, que sólo satisface a quien se lo tira.

Nadie duda de que las traiciones existan. Forman parte del legado humano en todos los órdenes de la vida pero cuando se exhiben como gran argumento cierran el camino hacia explicaciones más complejas y, seguramente, menos autocomplacientes.

La realidad es que la búsqueda de razones para entender porqué la clases trabajadoras no ocupan aún el centro del escenario político, cargadas de ira y rabia y con un proyecto político alternativo al capitalismo por delante, es mucho más complejo de lo aparente.

  • La ciega esperanza, aún instalada en un amplio segmento de la población, de que de esta crisis también se saldrá y de que se recuperarán las tasas de empleo, consumo y bienestar. Aún no se ha llegado a la conciencia profunda de que el Estado del Bienestar ha muerto y de que no resucitará bajo ningún gobierno que conviva con el sistema capitalista. Todavía queda mucha izquierda que se autoproclama anticapitalista pero se limita a reclamar soluciones de mayor inversión social como forma de salida de la crisis y recurre para ello a gurús de una ortodoxia keynesiana que no ha de volver, sencillamente porque ya estamos en otro mundo distinto a aquél del New Deal, como Paul Krugman y Joseph Stiglitz.
  • Tras el hundimiento de los países del llamado “socialismo real” ha estado flotando, de forma permanente, en el ambiente social la idea de que el capitalismo había cerrado todas las salidas. La persistencia durante 20 años de un pesimismo social de que el único sistema posible era el capitalismo explica incluso que a ciertas izquierdas sistémicas de origen no socialdemócrata se les atragantara la palabra socialismo, no como aquello que hacen los “socialistas” cuando gobiernan sino como proyecto a defender, no fuera que se les acusase de ser dinosaurios, riesgo del que no obstante no se libran tampoco ahora. Independientemente del grado de atractivo menguante que los países del “socialismo real” conservasen para las clases trabajadoras de los países capitalistas aún eran capaces de mostrar que era posible construir sociedades diferentes al capitalismo conocido. Mejores o peores, dichas sociedades, eran la evidencia de que el capitalismo no era la única opción.
  • La percepción mistificada, y negada por los hechos, de que un nuevo gobierno puede cambiar las cosas. Desde que la crisis capitalista se instaló plenamente la gente vota al contrario del signo político oficial del gobierno. Si el gobierno de turno es socialiberal (la auténtica socialdemocracia hace muchos años que está enterrada), vota conservador o liberal. Si es liberal o conservador, vota progresista. Pero ninguno de esos gobiernos es capaz de revertir la situación porque el capitalismo se ha liberado de las “ataduras” de cualquier tipo de regulación (3). Si hubo un tiempo en que los políticos profesionales fueron cómplices en la vuelta al capitalismo salvaje, lo cierto es que ahora su voluntad importa poco porque ni el sistema económico los necesita ni pueden hacer otra cosa que representar el papel de muñecos del “pim-pam-pum”, concitadores de todos los odios que no alcanzan al capital.
  • La dureza de unas condiciones de vida en las que el esfuerzo por sobrevivir ocupa la mayor parte del tiempo y la tarea de la reproducción social el resto (atención al hogar y los hijos, gestiones, obligaciones con el entorno afectivo de familia y amigos, desplazamientos entre el hogar y el trabajo,…). Los rostros de cansancio y hastío de trabajadores inmigrantes y nativos que regresan a sus hogares al final del día enseña mucho sobre la dificultad de su incorporación a las luchas.
  • La alineación en la producción y en la reproducción sociales. Cuando el trabajador dice “mi empresa” expresa hasta qué punto ignora las relaciones de producción en las que se encuentra atrapado. Cuando la gente busca abstraerse en esos utensilios tecnológicos (Ipod, móviles,…) o aislarse del mundo mediante los auriculares, cuando se cuelga de los programas de telerealidad, cuando se engancha a la prensa “rosa”, está expresando que lo que hay fuera no le interesa en absoluto o que le gusta tan poco que, en vez de cambiarlo, prefiere pensar que no existe, poniéndole fácil al poder la perpetuación de su propia reproducción. El o nanista “yo, mí, me conmigo” puede que nazca de una disidencia blanda con lo establecido o simplemente sea una muestra de conformismo social con una situación que no desagrada a quien prefiere no verla en toda su injusta crudeza.
  • El horror al vacío. ¿Conocen el chiste del tipo que tras el choque de su coche salió despedido hacia el barranco y se agarró a una rama que nacía del inicio del precipicio? Gritó: ¿Hay alguien ahí? Una voz plena, significativa, redonda, con autoridad, le respondió: “Hijo mío, soy tu padre celestial, abre tus brazos y déjate caer, que una legión de mis arcángeles, al mando de Rafael, te recogerá y entregará en el suelo sin que sientas daño alguno”. Y el hombre respondió: “Vale, pero ¿hay alguien más ahí?”¿Cuántos de nosotros estamos dispuestos a aventurarnos por el camino una incierta revolución con los sacrificios personales que ello conlleva?
  • La ausencia de una propuesta desde la izquierda revolucionaria creíble, perceptible como posible, ilusionante y deseable para los trabajadores.
  • La descorazonadora experiencia de mirar hacia las organizaciones revolucionariasy extraer la conclusión de que los marxistas somos una minoría que encuentra enemigos más acérrimos en la organización contigua que en quienes defienden el sistema económico y social imperante, que nos aferramos a mitos e iconos sagrados como si de ellos dependiera nuestra supervivencia, nuestra identidad y las convicciones en lo que somos y en lo que creemos, que repetimos una letanía esclerotizada y fría, incapaz de apoderarse de las mentes y los corazones de los esclavos a los que pretendemos liberar.
  • La atomización, debilidad estructural, escasísima penetración social y dificultad para una renovación teórica y organizativa que nos permita comprender mejor la realidad en la que nos insertamos y ser más eficaces en la acción nos ha llevado a la esclerosis más devastadora.

Sinduda las razones que explican que la clase trabajadora no sea aún hoy la clase en ascenso que decían los comunistas del pasado siglo son más amplias y seguramente complejas pero ésta es sólo una aportación individual a lo que debate ser undebate y un esfuerzo colectivos mucho más amplio.

 

3.-LO QUE TOCA ES PROPONER:

¿Cómo retomar la propuesta comunista

·Sin seguir agrediéndonos entre comunistas?

·Aportando propuestas que nos permitan avanzar en nuestra necesidad de proyecto?

El primer punto de arranque debiera ser el esfuerzo por avanzar en la recuperación de una confianza mutua entre comunistas que nos negamos a nosotros mismos desde hace ya demasiados decenios.

Si nacimos con la Revolución de Octubre y nos reclamamos herederos de esa voluntad ¿ha de ser lo sucedido tras la muerte de Lenin lo que mantenga una eterna división, una vez que nuestro fracaso fue colectivo, y no las razones que nos llevaron a la victoria en 1917?

¿Qué éxitos presentes que abran paso al socialismo en el mundo puede esgrimir cada fracción comunista y restregar en el rostro a las ajenas?

A día de hoy ninguna reflexión autocrítica dentro de las organizaciones comunistas ha logrado imponerse por presiones externas.

Sólo desde la propia libertad de cada corriente comunista ésta podrá avanzar en la recuperación de las mejores tradiciones comunistas y, a la vez, en un discurso que mire más hacia los desafíos presentes y futuros que a las viejas gestas de las que particularmente cada corriente se reivindica.

No avanzaremos en el respeto entre comunistas ni en unidad de acción exigiendo autocríticas ajenas y negando la necesidad de las propias. Todo cuerpo que se siente atacado externamente reacciona replegándose sobre su núcleo duro.

Mantener la cultura de la “vendetta” y el ajuste político de cuentas es el más firme y seguro camino hacia la insignificancia política. Arguyen muchos que no analizar las causas de los errores contribuye a su repetición.

Lastima que haya mucha más presteza a analizar los errores/horrores de corrientes comunistas ajenas que de las propias y que cuando los análisis internos se llevan a cabo persista mayor pasión en buscar chivos expiatorios propios que en enderezar las trayectorias colectivas.

El sectarismo y el dogmatismo casan mal con el marxismo y ninguna de las corrientes que se reivindican del mismo es ajena a dichos males. Las reflexiones son más productivas cuando nacen más del estímulo que de la presión forzosa.

 

Sin pretender, por incapacidad propia, no porque crea innecesario hacerlo, dar respuesta satisfactoria a cada uno de los factores freno de la revuelta social contra el capitalismo, apuntados en el apartado anterior, intentaré señalar algunas tareas que, en mi opinión, pueden contribuir al buscar caminos para la transformación socialista de la sociedad:

·ACABAR CON LA ESPERANZA PARA CREAR OTRA NUEVA. ES NECESARIO CONVENCER A LA GENTE DE QUE NO HAY SALIDAS DENTRO DEL CAPITALISMO.

Sólo desde la derrota de las falsas ilusiones es posible construir certezas instaladas en la mente y en el corazón de los seres humanos con la fortaleza de la más firme convicción.

Baste ver el modo en que los partidarios de este degenerado sistema económico posponen cada cierto tiempo el inicio de la fecha de la recuperación.

Ahora la cifra mágica es 2013. ¿De dónde la sacan? ¿En qué argumentos racionales, económicos, fundados apoyan esta afirmación? La fuerza de sus razones es la misma que la de aquel hombre al que, cuando le preguntaban la hora, estiraba el elástico de su pantalón de chándal y decía una cualquiera.

Un día alguien, que venía fijándose desde hacía algún tiempo en tan peregrino compartimiento, le preguntó, por el motivo del mismo ante lo que aquél respondió: “es que yo siempre doy la hora que me sale de los c…”. No hay razón de peso alguno para creer en que habrá recuperación económica.

Al contrario, cualquier indicador que se consulte nos lleva a la conclusión de que la implosión del capitalismo mundial está produciéndose ya. Y las alternativas de recurso a la desglobalización, al vuelta a las monedas nacionales en la zona euro o las políticas proteccionistas en cada país sólo acelerará espasmos mayores. El capitalismo no puede salir de su crisis porque carece de vías de salida a la misma.

·HACER DEL SOCIALISMO UN ANHELO ARRAIGADO EN LOS CORAZONES DE LOS TRABAJADORES. 

No basta con crear conciencia del daño que el capitalismo está haciendo a los más débiles. Que los desposeídos coincidan con nosotros en aquello que rechazamos no significa que defiendan o deseen aquello que ansiamos.

Es necesario recrear la utopía, dibujar el futuro, provocar que los expoliados ansíen el cambio de sus vidas que el socialismo puede representar para ellos.

La didáctica de qué es el socialismo, sin falsas épicas de un pasado mitificado pero con toda la carne fieramente humana que debe representar una vida nueva, justa, emancipada de la necesidad, que ponga al valor por encima del precio, debe hacer germinar e iluminar la esperanza.

·CONVENCER DE LA FACTIBILIDAD DEL SOCIALISMO. El mayor enemigo de la utopía es su percepción de bello sueño irrealizable.

Si una vez fue posible construir sociedades diferentes al capitalismo tal cómo lo conocíamos, esta vez es posible hacerlo mejor que la primera. Hemos aprendido de nuestros errores. Sabemos qué fue válido en los anteriores intentos de liberación social y qué no.

·DESENMASCARAR LA FALACIA DE QUE LA VOLUNTAD POLÍTICA DE LOS GOBIERNOS INTEGRADOS DENTRO DEL SISTEMA CAPITALISTA PUEDE CAMBIAR LAS COSAS.

Por encima de su orientación política, los gobiernos y los Estados carecen hoy de capacidad para hacer otras políticas que las liberales; más o menos agresivas en su carácter antisocial, siempre siervas del capital.

Dentro del marco de respeto a las reglas del juego del mercado no es posible defender a los castigados por la crisis capitalista. Y dentro de la legalidad de las “democracias” capitalistas no hay sueños de justicia social realizables.

Pero es que además los Estados han perdido hace ya muchos años, por cesión, los mecanismos y resortes del control de lo público sobre lo privado, cada vez más independiente y desembarazado de toda autoridad que limite su expansión.

No son los gobiernos sino las masas trabajadoras las que pueden contraponer el poder de su número y de su fuerza frente al capital ya que aún son insustituibles en la producción y, desde luego lo son, en el consumo. Sin los trabajadores el mundo capitalista, su “orden” y su funcionamiento no son posibles.

·LA NECESIDAD DE ORGANIZACIÓN PARTIDARIA Y DE PROYECTO POLÍTICO. 

La horizontalidad asambleísta en la que todo se discute de formapermanente por cualquiera que pase por allí, independientemente de la ideología política a la que pertenezca, de un asambleismo en el que caben las propuestas más surrealistas y cualquiera de las asambleas locales adheridas puede vincularse o no a acuerdos generales, no es sino el instrumento útil para quien pretenda el caos, la confusión y la inoperancia para avanzar en una dirección política concreta.

La organización vertebrada, la construcción de un bloque de trabajo homogéneo, que no es sinónimo de monolítico, son elementos centrales para la construcción de un proyecto y de un programa políticos. Sin ambos sólo hay populismo, extrañas amalgamas ideológicas y oportunidad para que las protestas sociales queden en manos de oportunistas, aventureros, demagogos y “gattopardistas” ideológicos.

 

Pero el proyecto ideológico, que no puede existir sin debate abierto interno y con la sociedad y que necesita la organización coherente de dicho debate, no es suficiente. El proyecto político necesita elaboración teórica, actualización del pensamiento en el que se encuadra, definición del mismo, argumentación, programa mínimo y máximo y una gran dosis de honestidad ideológica que afirme lo que se es, sin camuflajes, ni calculadas indefiniciones.

 

Negarse a definir siquiera los fundamentos básicos del modelo de sociedad que se pretende, es decir las características que ha de tener una sociedad socialista, bajo el argumento de que las cosas nunca salen como se prevé es olvidar que una de las tareas de un revolucionario es mantener un permanente diálogo con la realidad, a través de la tensión constante entre teoría y praxis revolucionaria.

Cada nueva generación de comunistas tiene ante sí el desafío de cambiar el mundo sin abrazarse religiosa y milimétricamente al cumplimiento de esquemas anteriores.

El aprendizaje de lo que continúa siendo válido necesita ir acompañado del abandono de aquello que ya no lo es o que incluso no lo fue nunca. Ésta es la gran virtud de la teoría de la praxis: su visión laica de una realidad a la que pretende transformar.

·LA NECESIDAD DE CONSTRUIR ALGO MAYOR QUE LO QUE EXISTE CONTANDO CON EL CONJUNTO.

La defensa de un modelo socialista de sociedad necesita pluralidad interna que la enriquezca pero con la condición de un compromiso real de no estar defendiendo otra cosa o una mera puesta al día, “humanizada” del capitalismo. Para ello, los comunistas, de las más diversas corrientes, son necesarios porque sólo los comunistas han demostrado históricamente estar por el socialismo.

Ninguna de las corrientes que hoy se reclaman comunistas tiene “la verdad” por sí misma. “La verdad” tiene una carga gnoseológica que no se ha apartado del todo de una visión fideista e idealista de la realidad. Como materialistas históricos, los marxistas hemos de apartar los hechos de aquellas interpretaciones que pretendan ajustar los mismos a cualquier teoría previamente establecida.

Ello nos lleva al asunto del eterno desencuentro entre los diversos ismos que supusieron en su día las sucesivas rupturas entre los comunistas a nivel mundial, uno de sus mayores fracasos históricos.

Las razones de los incesantes desgarros que en su día se explicaron como inevitables a los seguidores de cada nueva corriente desgajada del tronco común de la Internacional Comunista, creada en vida de Lenin, tuvieron mucho que ver, aunque no fueran ajenas rivalidades más espurias, con la justificación intelectual del tipo de Estado que se estaba erigiendo en la construcción del socialismo y con el modelo de relaciones a establecer con el resto de partidos comunistas del mundo, nacidos tras la revolución bolchevique.

Esto es particularmente cierto en el caso de la creación de la IV Internacional pero también en el de la aparición de un segundo polo socialista (República Popular China) que, tras el fracaso de las revoluciones espartaquista y húngara, significaría, años más tarde una nueva ruptura.

Los casos yugoslavo y albano contribuirían a nuevos cismas, de menor envergadura, como mucho antes lo representaron otras corrientes como el comunismo consejista.

Salvo la República Popular China, sólo nominalmente inspirada en el maoísmo y profundamente integrada en un capitalismo que ya casi no es ni de Estado, el resto de las revoluciones que inspiraron las sucesivas divisiones en la corriente política comunista fracasaron (espartaquismo) o bien simplemente los Estados que los inspiraron han desaparecido (Yugoslavia) o simplemente han sido sustituidos por Estados capitalistas (Rusia, Albania).

Respecto a los partidos herederos de aquello que se llamó eurocomunismo (Carrillo, Berlingüer,…) y que alcanzaron a casi todos los PPCCs y ex PPCCs de Europa e incluso de Japón, hoy reconvertidos muchos de ellos en otra cosa, hoy son, con honrosas excepciones, mera socialdemocracia sustitutoria de los partidos del socialiberalismo de la Internacional “Socialista”.

Son partidos para un reformismo ya imposible del capitalismo y la mayoría de sus militantes nostálgicos de un pasado más o menos glorioso, envueltos en piel neokeynesiana. Pero dentro de dichas organizaciones quedan militantes válidos que deben ser incorporados a un proyecto de revolución socialista.

Ninguna fracción heredera de lo que fueron proyectos comunistas desgajados del mismo árbol tiene las respuesta de cómo abordar el necesario derribo del capitalismo.

Ninguna puede erigirse en revolución triunfante que no haya sido posteriormente derrotada y las que nominalmente quedan en pie no son faro de ningún tipo para los trabajadores del mundo como ninguna que ni siquiera haya tenido la posibilidad de éxito puede exhibir hoy un proyecto suficiente por sí solo.

Nuestro fracaso ha sido colectivo y el escaso predicamento que hoy tienen las diversas corrientes comunistas entre la mayoría de los trabajadores del mundo es responsabilidad de todos.

Levantar de nuevo la bandera de las traiciones para explicar este hecho sería antimarxista al ser un cierre a explicaciones que nos ayuden a comprender los motivos racionales, materiales, reales por los que hoy los comunistas nos encontramos en esta situación.

No voy a intentar exponer aquí dichos motivos. Muchos lo han intentado ya desde el marxismo revolucionario y están a mano de quienes quieran conocerlos o discutirlos. Lo sabemos, lo admitamos o no.

No creo que sea esa, por tanto, la labor que, en esta hora decisiva de la crisis capitalista, nos toque acometer a los comunistas. Creo más bien que nuestra tarea es otra: la de centrarnos de un modo eficaz en la lucha contra el capitalismo y en la defensa de nuestra clase, los trabajadores.

Pero para que ambas luchas sean, de verdad, eficaces es necesario derribar ya, de una vez por todas, los muros “teóricos”, sectarios, defensivos de cada parcela de corriente frente a otras que se reclaman también comunistas, construidos para mantener artificialmente una división que no favorece en absoluto a cada fracción por separado sino que debilita a la idea comunista en su conjunto.

Los oprimidos, lo sepan o no, necesitan de la unidad de acción de todos los comunistas en los niveles nacionales e internacionales para construir ya la alternativa frente a la nueva, y quizá definitiva, rueda dentada del capitalismo que destroza las vidas y la dignidad de sus víctimas.

La lucha por el socialismo y su construcción necesita de un inmenso mar de energías y voluntades y no pequeños riachuelos encajonados entre paredes de cemento que les separan entre sí mientras discurren, si no están enfangados, en diferentes direcciones divergentes.

Ante la gravedad de la situación en la que se encuentran los trabajadores del mundo es un acto de suma irresponsabilidad, ceguera y complicidad con el sistema que pretendemos combatir no poner por delante el mínimo común múltiplo que compartimos, buscando lo que nos une, frente a nuestra vieja y cainita tradición del máximo común divisor que nos separa.

La vieja máxima de que las autodepuraciones internas (nadie vea una alusión concreta porque aquí ninguna corriente se salva) nos fortalecen nos ha llevado al lugar en el que estamos. Felizmente la medicina ha descubierto una práctica mucho más generosa y útil frente a las sangrías medievales con sanguijuelas, la donación de sangre, que nos federa a los humanos en un común torrente solidario.

 

Ojalá que no seamos nosotros, los comunistas, con nuestra ciega desunión, los responsables de que no lleguen a hacerse verdad las frases finales de “El Manifiesto Comunista”:“Que las clases dominantes tiemblen ante una revolución comunista. Los proletarios nada tienen que perder en ella, salvo sus cadenas. Y tienen un mundo que ganar”

NOTAS:

(1)http://www.pateandopiedras.com/2011/10/analisis-estadistico-del-movimiento-15m-%c2%bfcuantos-y-quienes-se-han-manifestado/ Dejando de lado la delirante cifra de manifestantes, lo más interesante del enlace se encuentra en el “quienes se han manifestado”. Según el autor señala, las clases altas-medias altas y las nuevas clases medias, quedando muy por detrás las viejas clases medias y los distintos segmentos de la clase obrera. Luego intentará, creativamente, convertir incremento en la participación a lo largo del período de movilización en una composición alterada de la estructura social “indignada”. Resulta llamativo que antes de la cocina de los datos intente una explicación de porqué predomina una clara composición burguesa “indignada”.

(2)http://www.democraciarealya.es/blog/2011/10/26/sumemonos-a-democracia-4-0/

(3)    http://marat-asaltarloscielos.blogspot.com/2011/10/un-brillante-porvenir.html

http://marat-asaltarloscielos.blogspot.com/2011/11/construir-el-presente-dibujar-el-futuro.html

http://marat-asaltarloscielos.blogspot.com/2011/11/construir-el-presente-dibujar-el-futuro.html
Más información:

Las recetas del PP para sacar a España de la crisis


 

Las recetas del PP para sacar a España de la crisis

VIERNES, 21 DE OCTUBRE DE 2011   FRANCISCO VILLANUEVA

A un mes justo para las elecciones generales en España, la pregunta del millón es si el partido mejor colocado según las encuestas para gobernar durante los próximos cuatro años, el Partido Popular, tiene una hoja de ruta para sacar al país de su peor crisis económica mundial en ocho décadas, y que hasta hace poco muchos ciudadanos pensaban que era culpa de Zapatero.

La formación política que parece destinada a dirigir la nave del poder tras los comicios del 20 de noviembre, o no cuenta con un programa bien definido de gobierno o es su secreto mejor guardado a fin de no tentar su suerte electoral con propuestas impopulares.

Después de que el partido liderado por Mariano Rajoy no desvelara gran cosa sobre sus intenciones programáticas en la convención que su grupo celebró recientemente bajo el lema de “Empieza el cambio”, muchos se preguntan qué y cómo cambiarán las cosas en una España golpeada por un 20% de la población activa en el paro y sumergida en draconianos ajustes de austeridad para reducir el déficit y alejar el fantasma de un rescate europeo.

Un político serio tiene que tener presente varios escenarios.

Lo que diga tiene que ser verdad, pero no debe contar sus expectativas.

Hay que ver qué puedes hacer y en qué circunstancias, pero siempre debe prevalecer la prudencia.

Si sabes que hay marejada, no vayas a la playa.

Esto es lo comprensible, así se explicaría el exasperante hermetismo del líder popular.

El largamente vaticinado cambio político en España se producirá en un clima económico extraordinariamente difícil, no sólo por las dificultades económicas internas del país, sino por un contexto internacional no menos complejo e incierto, que además va a peor, circunstancia con la que el PP no contaba en sus cálculos previos.

La crisis de la deuda soberana europea y las anémicas tasas de crecimiento de los países del euro esculpen un panorama global que va más allá de adverso escenario doméstico.

Según observadores, tal escenario aconseja no descubrir muchas cartas programáticas ya que la improvisación probablemente también deba formar parte de la gestión económica poselectoral ante un entorno tan volátil.

Es preferible que Rajoy se convierta en Presidente por accidente.

No sé sabe si el PP tiene un programa económico, pero tampoco lo va a necesitar.

Las recetas son bien conocidas.

Puede que al principio hagan algo en negociación colectiva y, hacia la mitad de la legislatura, quizá veamos algunas decisiones en materia fiscal.

Es cierto que no hay una línea de acción clara trazada por el PP, solo existen algunas pinceladas tales como ligar los convenios a la productividad, centrado en el empleo y en la austeridad, pero casi no hace falta que aclare más sus líneas de actuación porque vamos a continuar en un contexto de austeridad, sí o sí.

Precisamente, el PP ha sido criticado en estos últimos días por las declaraciones de su vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons, al afirmar que no iban a hacer “nada diferente” a lo que hicieron bajo el mandato de José María Aznar entre 1996 y el 2004.

Si bien es cierto que el principio de ese periodo tenía en común con el actual entorno el elevado déficit público, los expertos señalan que las exigencias del panorama al que se va a enfrentar Rajoy en los próximos años son mucho más sombrías y margen de acción mucho más estrecho debido, entre otros factores, al corsé del euro.

En este sentido, Rajoy ya ha dejado claro que su Gobierno continuará con el calendario de consolidación fiscal comprometido por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, con Bruselas hasta reducir el déficit al 3,0% del Producto Interior Bruto en 2013.

El hecho de que el PP no haya revelado su programa económico no es muy relevante puesto que se irá gestando con el ejercicio del poder, que no siempre coincide con las declaraciones preelectorales.

Además, para no pocos observadores, el eventual gobierno saliente, el socialista, ya ha hecho una parte no pequeña del trabajo, quizá dañando al mismo tiempo sus expectativas de continuar en la Moncloa durante una tercera legislatura.

El limitado margen que supone para la política económica doméstica su pertenencia a la zona de euro hace que la mirada de los economistas se vuelva a posibles reformas en el ámbito fiscal y, sobre todo, a una simplificación de la todavía pesada Administración Pública española. Es necesario aligerar y agilizar la Administración Pública.

Uno de los aspectos que algunos dirigentes del partido conservador podrían tratar de abordar en este sentido son los solapamientos que en su opinión puedan existir entre organismos estatales, regionales, provinciales y municipales.

Pero lo que sí esta claro, según el ministrable Luis de Guindos, es que los recortes en el sueldo de funcionarios y la reducción significativa de éstos de manera inmediata solucionará parte de la “lacra” (sic) que supone el enorme peso del funcionariado dentro del déficit del Estado, aunque la subida del IVA, ahora sí valdría, a tasas europeas del 25%, serán abordadas de manera firme.

Es decir nada nuevo a lo ocurrido en nuestro país vecino Portugal, críticas al Gobierno saliente, para a continuación aplicar medidas más fuertes y restrictivas que las anteriores, pero desde el cambio de Gobierno de Sócrates (PS) a Coelho (PSD conservador) el déficit se ha disparado….

no es nada fácil navegar en la demagogia cuando se gobierna, y la ciudadanía está harta.

Irlanda ha sufrido de forma idéntica el mismo proceso.

Pronto el Presidente por el accidente de la crisis tendría a la calle en su contra y las tasas de paro en pocos meses serían un “boomerang” de críticas a su gestión,

es usted  “Sr. Rajoy presidente de un país con cinco millones de parados un mes más”,

le interpelarán en sede parlamentaria y en la calle,

mientras el déficit autonómico sigue disparado en las comunidades gobernadas por el PP desde hace veinte años y desde hace seis meses las más recientes;

y eso no se lo puede permitir nuestro país mirado con lupa desde los todopoderosos mercados y las sempiternas Fitch, Moody´s y Standard and Poors….

tiempo al tiempo y hoja de ruta clara para evitar la intervención como se ha hecho hasta ahora.

http://www.diarioprogresista.es/las-recetas-del-pp-para-sacar-a-espana-de-la-crisis-6298.htm

 

¿Qué es el anarcocapitalismo? Manual básico para despistados


¿Qué es el anarcocapitalismo? Manual básico para despistados

POR 

REDACCIÓN
 
 – 4 SEPTIEMBRE, 2011

 

Las ideologías influyen sobre nuesta visión de la realidad. Incluso generan palabras y conceptos que usamos muchas veces sin entender su significado. Bajo el nombre de anarcocapitalismo fluye un pensamiento que estuvo presente incluso en los inicios del movimiento 15M. Desmenucemos, pues, esta escuela político-económica extremista,  letal y cada vez más triunfante.

 


 

Libres por encima de todo y de tí

 

El anarcocapitalismo cree en un mundo donde los impuestos estarían prohibidos y el mercado laboral dependería de la libre contratación y despido que decidieran en completa libertad los propios empresarios. Ciudadela del capital donde la sanidad se privatizaría completamente, junto a la educación y el sistema de pensiones. Un mundo ferozmente competitivo donde sin subvenciones ni aranceles, se liberalizaría por completo el suelo, se cerrarían los Bancos Centrales y se volvería al patrón oro.

Así piensan los liberales radicales o anarcocapitalistas. Sus grandes figuras provienen de la academia anglosajona, o de de sectas cultivadas en EEUU: Ayn Rand, Ludwig Von Mises, F. A. Hayek, Lysander Spooner y, sobre todo, Murray Rothbard y David Friedman, quienes han  llevado las creencias liberales a su máxima expresión.

 

 

Ayn Rando, gurú del empresario como héroe mesiánico

 

 

El liberalismo, ideología de moda entre muchos jóvenes, ha llegado a España  de otra, porque el triunfo del capital financiero ha creado centros de reflexión globales que estan proporcionando a los anarcocaps espacios donde crecer y desarrollarse.

Su filosofía, según el catedrático de economía política de la Universidad Rey Juan Carlos y principal gurú de la secta, Jesús Huerta de Soto, “se sustenta en la defensa del individuo contra el Estado. y parte de la conciencia, expresada claramente por la Escuela austriaca, de que es imposible organizar una sociedad desde arriba en base a mandatos coactivos; siempre que se quiere imponer algo se acaba fracasando”.

 

 

Jesús Huerta del Soto, teórico español del anarcocapitalismo

 

Esta defensa frente a la injerencia estatal tiene múltiples expresiones, ya que como asegura Albert Esplugas, otro promotor anarocop, “el liberalismo es simplemente la sistematización de dichos populares como “vive y deja vivir”.

Esplugas es uno de los fundadores del instituto Juan de Mariana, institución de corte empresarial que promueve el pensamiento anarcocap en España. Escribió su blog (www.albertesplugas.com) desde Londres, ciudad de las finanzas,  los motines y la revolución burguesa, hasta que el catalán lo cerró el 30 de junio del 2010. Sus ideas las define sin recato alguno en su difunto blog:

 

 

 

Para este consecuente fanático, la vieja alianza entre el liberalismo y el conservadurismo fue necesaria para defenderse de la amenaza comunista durante la guerra fría. Pero ellos no son conservadores old fashion. Su decálogo personal lo demuestra:

 

 

A veces algunos de sus postulados coinciden con un programa progresista especialmente en algunas de sus críticas a la maquinaria imperial de EEUU, o el estado policial-militar que tiene su sede en Washington. Incluso sus versiones más puras asumen postulados pro-inmigración pero en general es por coherencia con el libre flujo de capitales y mano de obra que favorece a los propietarios de los medios de producción. Su obsesión antisocialista los hace aliados naturales del capitalismo de estado norteamericano que critican con mordacidad.

 

En la actual crisis sistémica, los anarcocapitalistas se han pronunciado en contra de los planes de rescate iniciados por los Bancos Centrales, pero no porqué quieran hacerlos públicos y destruir su sistema de usura sino para volver al siglo XIX cuando los bancos privados emitían incluso las monedas nacionales, tal y como piensa De la Huerta: “Si se eliminasen los bancos centrales, se privatizase el dinero introduciendo el oro como patrón puro y se estableciese un código-coeficiente de caja del 100% para depósitos a la vista”.

 

Hecha la introducción, sistematicemos su pensamiento

 


Definición del anarcocapitalismo

 

El anarcocapitalismo  es una filosofía política libertariana y anarquista, además de individualista. Su credo promueve la eliminación del Estado y la soberanía del individuo por medio de un sistema de propiedad privada y mercado libre. Algunas de sus definiciones son:

 

Liberario. Que defiende la libertad absoluta y, por lo tanto, la supresión de todo gobierno y de toda ley.

Libertariano. Palabra inglesa que proviene del inglés libertarianism, traducido al español como libertarianismo o liberalismo libertario y también por anarcocapitalistas (libertarian party). Su expresión más conocida hoy en día es el Tea Party.

 

 

Extravagante marcha del Tea Party norteamericano

 

 

En lo económico, el anarcocapitalismo respalda el capitalismo de libre mercado en el sentido de cero interferencia estatal, como la forma justa y efectiva de organizar todos los servicios

En lo jurídico, promueve el contrato voluntario bajo el sistema de la ley policéntrica considerado el mecanismo universal para resolver los conflictos mediante jurisdicciones de justicia y protección competitivas entre sí.

 

Diccionario anarcocapitalista

 

El anarcocapitalismo utiliza usualmente los siguientes términos.

 

Anarquismo: filosofía que se opone a toda forma de inicio de coacción (incluye la oposición al Estado)

Contrato: un acuerdo voluntario obligante entre personas

Coacción: fuerza física o amenaza de fuerza física contra personas o propiedades

Capitalismo: sistema económico en el cual los medios de producción son de propiedad privada, y en donde las inversiones, la producción, la distribución, los ingresos y los precios son establecidos por medio del funcionamiento del libre mercado en vez del gobierno

Mercado libre: un mercado en el cual todas las decisiones referentes a la transferencia de dinero, bienes (incluyendo bienes de capital) y servicios, son voluntarias

Fraude: inducir a alguien a compartir algo de valor por medios deshonestos

Estado: una organización que tasa y traba a través de la coacción agresiva, sistematizada e institucionalizada

Voluntario: cualquier acción, no influenciada por la coacción o el fraude, realizada por alguna institución humana

Ancap: contracción de ‘anarcocapitalista’, de la que que se derivan sustantivos como ‘ancapia’ la hipotética sociedad anarcocapitalista

 

 

La propiedad y el anarcocapitalismo

 

Los anarcocapitalistas definen la propiedad de uno mismo como el derecho natural de cada persona a la propiedad sobre su propio cuerpo, mientras que mediante el principio de apropiación original establecen que cada quien es propietario legítimo de todos aquellos recursos sin propietario previo, sobre los cuales haya realizado alguna forma de trabajo. Así lo define Hans-Hermann Hoppe, uno de sus teóricos.

 

 

Hans-Herman Hoppe, filósofo anarcocap

 

Cada quien es el legítimo dueño de su propio cuerpo físico, así como de todos los lugares y bienes naturales que ocupe y que ponga en uso por medio de su cuerpo, con la única condición que nadie más haya ocupado los mismos lugares o usado los mismo bienes previamente.

 

La apropiación original

 

Los anarcocapitalistas apoyan la “honesta” propiedad privada de los medios de producción y la libertad de gestionarlos, sin interferencia coercitiva del Estado o de colectivos no estatales.

Esta es la raíz de los derechos de propiedad en el anarcocapitalismo. Los anarcocapitalistas defienden el derecho de cada persona a los frutos de su trabajo independientemente de su necesidad o la de otros. Después de ser creada mediante el trabajo, la propiedad sólo puede cambiar de manos  cuando ésta es intercambiada voluntariamente o cuando es regalada o donada. Las transferencias forzadas, para las cuales una de las partes utiliza o amenaza con utilizar alguna forma de violencia, son consideradas ilegítimas.

La apropiación original le permite a un individuo reivindicar como suya cualquier propiedad “virgen”, incluso la tierra, y poseerla con el mismo “derecho absoluto” con el que posee su propio cuerpo, al mejorarla o usarla.

 

 

Rothbard, “enemigo del estado”

 

De acuerdo a Murray Rothbard, teórico y continuador de la escuela austriaca, la propiedad sólo puede surgir legítimamente a través del trabajo, por lo que la apropiación original de la tierra no es legítima simplemente por proclamarse o por construir una cerca alrededor que la delimite, sino que sólo trabajándola (mezclando el trabajo con la tierra) se puede legitimar la propiedad sobre la tierra.

Los anarcocapitalistas de tradición rothbardiana consideran el derecho de propiedad como un derecho natural derivado de la propiedad de uno mismo. El individuo puede apropiarse originalmente de todo lo que desee a través de mezclar su trabajo con la tierra o los productos fabricados, y continúa siendo su propiedad hasta que él decida lo contrario.

 

Propiedad común sólo a veces

 

Aunque los anarcocapitalistas son conocidos por defender el derecho a la propiedad privada, las propiedades colectivas no estatales también pueden existir en una sociedad anarcocapitalista. Así tal como una persona viene a poseer algo sin propietario por la mezcla de su trabajo con ella o de usarla regularmente, muchas personas pueden llegar a ser propietarios de una cosa en común mediante la mezcla de su trabajo en conjunto, por lo cual ninguna persona puede apropiarse de ella como propia. Esto puede aplicarse a las carreteras, parques, ríos y partes de los océanos. Otros no aceptan ni esta concesión a los comunes.

 

Medio ambiente

 

Los gobiernos centrales generalmente tienden a abogar por acciones o censura de los contaminadores con el fin de beneficiar al “pueblo” o a la “mayoría”. Sin embargo la economía cartelizada y contaminante de la corporaciones recibe subvenciones gubernamentales (capitalismo de Estado o corporativo), tal es el caso de la altamente contaminante industria pesada que obtiene subvenciones jurídicas y económicas de parte de los políticos bajo el argumento de la creación de empleo o de los estímulos a la inversión privada.

La contaminación del aire el agua y la tierra, por ejemplo, son vistas como el resultado de la colectivización estatal de la propiedad, los bienes naturales cuando son públicos no son mantenidos o renovados por nadie y nadie se responsabiliza por ellos; le llaman la tragedia de los comunes.Los anarcocapitalistas tienden a coincidir con los ecologistas de mercado en relacionar las tendencias destructivas del medio ambiente con el Estado y sus disposiciones casi socialistas.

 

Armas

 

Armados para la libertad total…

 

 

El anarcocapitalismo se opone a toda coacción, así pues defiende la libre posesión de armas sin límite alguno. Aunque los legítimos propietarios de cada feudo deciden si se puede entrar con armas o no en su territorio.

 

Ley y orden

 

En la teoría anarcocapitalista la ley y el orden puede ser proveída por un mercado competitivo de instituciones privadas que ofrecen seguridad, justicia así como otros servicios de defensa. Su lema es “la asignación privada de la fuerza, sin un control central”. Un mercado donde existen proveedores de la seguridad que compiten por clientes, quienes voluntariamente desean recibir los servicios en vez de ser individuos gravados sin su consentimiento a los que se les asigna un proveedor monopólico de la fuerza, es decir el estado.

Entre los anarquistas de mercado libre, se presupone  que esta competencia entre agentes privados tiende a producir servicios legales y policiales más baratos y de mejor calidad, incluyendo “un buen, imparcial y eficiente arbitraje de reclamaciones de derechos en conflicto”.

El anarquismo de mercado desarrollado por Murray N. Rothbard teoriza una sociedad donde los proveedores de justicia compiten por clientes ( policéntrica agencia privada de defensa) y donde la ley está basada en el derecho natural o el derecho negativo.

 

Friedman, otro de los teóricos del nuevo orden anarcocap

 

David D. Friedman propone un anarquismo de mercado donde en adición a la seguridad proveída por el mercado, la ley en sí misma sea producida por el mercado.

 

Variedades de anarcocapitalismo

 

La adopción del “capitalismo de libre mercado” -propiedad privada y mercado libre en ausencia del derecho estatal-  fue desarrollado por el economista e historiador estadounidense Murray Rothbard (1926-1995) quien fue el primero en teorizar el anarcocapitalismo como un “código legal que sería de aceptación general y al cual las cortes de plegarían”.

Este código reconocería la soberanía individual y la no agresión como derechos inalienables, concepción del anarcocapitalismo que  se basa en argumentos iusnaturalistas

Otros pensadores, como David Friedman creen que la adopción del anarcocapitalismo produciría mejores resultados que cualquier otra alternativa de orden social y económico. En esta versión propuesto por David D. Friedman, “los sistemas de leyes crearán buscando ganancias en el libre mercado lo cual conduciría a una sociedad libertaria generalizada”.

Por su parte, Hans-Hermann Hoppe defiende el “anarquismo de propiedad privada”. Sus postulados se encuentran más cercanos a la visión de ley natural de Rothbard. No todos aquellos partidarios de un anarquismo capitalista se llaman a sí mismos anarcocapitalistas, por ejemplo Wendy McElroy prefiere usar el término anarcoindividualismo.

Los anarcocapitalistas tienen variadas visiones de cómo hacer para eliminar al Estado. Rothbard abogaba por uso de cualquier táctica no inmoral disponible para conseguir libertad. Los seguidores del teórico Samuel Konkin proponen eliminar al Estado practicando la resistencia fiscal y el uso de estrategias de mercado negro o ilegal, denominadas contraeconomía. Reventando el sistema hasta que las funciones de seguridad estatal puedan ser reemplazadas por competidores de mercado libre.

 

Son la vanguardia y van ganando. Por encima de todos nosotros.

 

Conclusión y fuentes

 

Para entender la ideología anarcocapitalista que hoy es la vanguardia de la (contra)revolución mundial, sirve este extenso informe:

 

http://ratasanarkas.blogspot.com/2011/09/anarcocapitalismo.html?spref=fb

 

En la introducción sobre las ramificaciones españolas del anarcocapitalismo nos hemos basado en este texto de Esteban Hernández:

 

http://anarquista101.com/?p=2550

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