AQUI hay TOMATE

Para dar y tomar

Archivo para la etiqueta “11-s”

LOS VÍNCULOS ENTRE EL DIARIO PÚBLICO (MEDIAPRO) Y LA MONARQUÍA QATARÍ Y AL JAZEERA o ¿Por qué manipula Público la información sobre Libia y Siria?


PUBLICO ha cerrado y ya ésta noticia no tiene sentido. Lo siento como si me arrancaran algo mío.

Esta crítica ( la del post) era dentro de la pluralidad, independencia  e imparcialidad QUE INTENTO tener al escribir o editar algo. Tal como llegó la noticia la subí por si escondía algo de verdad. Ya dá lo mismo. Como dije más abajo, aportaba mucho más PUBLICO de lo que se le podía echar en cara.

Como dicen algunos, seguiré fiel a su edición digital. Sus buenos profesionales se merecen seguir estando en la primera línea del periodismo.

¡ BRAVO, PUBLICO!

ADIOS Y BUENA SUERTE

 Última portada y contraportada de PUBLICO

o0jll.jpg

LOS VÍNCULOS ENTRE EL DIARIO PÚBLICO (MEDIAPRO) Y LA MONARQUÍA QATARÍ Y AL JAZEERA o

¿Por qué manipula Público la información sobre Libia y Siria?

¿Por qué manipula Público la información sobre Libia y Siria?
¿Por qué periodistas de un supuesto diario de “izquierdas”, que en el pasado protestaron contra la guerra de Irak, hoy justifican la guerra en Libia y una futura intervención en Siria?
La respuesta es bien sencilla y bien conocida: por dinero.
Pero empecemos por el principio. El diario Público, que se presenta a sí mismo como el “único diario de izquierdas” del panorama mediático español, pertenece a la multinacional de los medios de comunicación Mediapro.
Este potente grupo mediático se fundó en Barcelona en 1994 y su presidente es el empresario catalán Jaume Rores, que posee el 33% del accionariado.
Mediapro nació vinculado al cine, estando detrás de películas como Vicky Cristina Barcelona (2008), Salvador (2006), sobre la vida del anarquista Salvador Puig Antich, Los lunes al sol (2002),Asesinato en febrero (2001), La espalda del mundo (2000), etc. (como vemos muchos de los títulos están dirigidos sobre todo al público de “izquierdas”) y en la actualidad tiene un acuerdo con la productora El Deseo de Agustín y Pedro Almodóvar.
Hoy día a este grupo pertenecen además de Público, la cadena de TV la Sexta, así como una serie de canales digitales que se dedican a las retransmisiones de partidos de fútbol (Barça TV, Real Madrid TV, Gol TV, etc.). Mediapro, de hecho, es propietaria de todos los derechos de televisión del Barça.
También produce programas para televisiones autonómicas como TV3, Canal Sur, TV Canaria, etc. y, más interesante aún, para el “derechista” grupo Vocento, al cual pertenece el ABC.
Jaume Roures, presidente de Mediapro

Hasta aquí hay poco que llame la atención.

Pero si leemos la entrada dedicada a este grupo mediático en Wikipedia nos enteraremos que esta multinacional tiene oficinas, además de en varios países de Europa, en Dubai y Qatar.

Según el diario Expansión, Mediapro cuenta con una oficina y 90 empleados en Doha, capital de Qatar.

Allí, esta empresa de capital catalán se dedica a la producción de retransmisiones deportivas. Además es la patrocinadora de la liga de fútbol del vecino Dubai.

Recordemos que la Qatar Foundation, a su vez, es la patrocinadora de la camiseta del Barça (¡165 millones de euros de nada le costó la broma!). Mediapro es, de hecho, la avanzadilla de una serie de inversiones que el capital catalán (Banco Sabadell, La Caixa, Mango, etc.) quiere hacer en los Emiratos Árabes, en donde Mediapro ha recibido varios premios de manos de las monarquías petroleras gobernantes.

En vista de todo esto, no es extraño que Público, ese periódico tan de “izquierdas”, esté apoyando la guerra de Libia. Hay mucho dinero en juego y no hay que ofender al amigo qatarí.

El problema es que el gobierno de Qatar no tiene nada de izquierdista: es una retrógrada monarquía absoluta que se rige por leyes medievales.

Y además es sospechoso de financiar el terrorismo islámico, eso que la Casa Blanca llama Al Qaeda, esos carniceros que sembraron el caos en Bosnia, Kosovo, Chechenia, Irak, Afganistán… y ahora Libia.

Ese mismo gobierno que protege a un fanático religioso llamado Al Qaradawi, que opina que Hitler era “el divino instrumento de Alá”, que dirige la Guerra Santa desde Doha y que hace tiempo que ofreció una gran suma de dinero por la cabeza de Muamar Gadafi.

No es extraño, por tanto, que Público fuera uno de los primeros diarios en difundir el bulo de que Gadafi había masacrado de una tacada a 250 manifestantes desarmados, silenciando las provocaciones de Qatar a través de su tentáculo, el Grupo Islámico Combatiente Libio.

Tampoco es extraño que Público ilustrara un texto sobre la supuesta represión de El Asad contra “civiles indefensos” en Siria con la foto de una explosión (¿de un misil de la OTAN?) de la guerra de Libia (¡si no hay fotos se inventan!).

Por eso, todas las informaciones del Público sobre la conflictiva situación de Libia y de Siria coinciden al pie de la letra con lo difundido por la cadena Al Jazeera, bajo la batuta del Emir de Qatar… ¿Medios de izquierda? ¿Acaso hay empresas de izquierdas?

Fuentes:

http://es.wikipedia.org/wiki/Mediapro

http://www.pelikano.es/mediapro-qatar/

http://www.expansion.com/accesible/2010/12/15/catalunya/1292414551.html

http://www.libertaddigital.com/mundo/zapatero-de-tapas-en-abu-dhabi-otro-objetivo-de-mediapro-1276415803/

Vía:

http://vorticeinmediaista.blogspot.com/2011/09/los-vinculos-entre-el-diario-publico.html

febrero 23, 2012
Categorías: ActualidadAmos del mundoAntropologíaArtículosAutorescasajuntoalrio,ComunicaciónCorporacionesCrisisDemocraciaEspañaHistoriakOnTrAmEdioSLibia,OTANSionismoSiria . Etiquetas:,, .

Autor: casajuntoalrio

http://casajuntoalrio.wordpress.com/

1 Comentario

  1. Comentario por Maria Jesus on febrero 23, 2012 4:54 pm

    ¿Acaso hay Empresas de Izquierdas? preguntas, y yo continuo, ¿verdaderamente hay Prensa de Izquierdas?

    El Pais tambien se decia que era de Izquierdas o al menos imparcial e independiente y ¿que resultó? un periodico no sé si de Derechas pero más sionista el Grupo PRISA, Imposible…, y ¿es más? ¿hay verdaderos partidos politicos de Izquierdas …? estoy por asegurar que hoy dia ninguno que yo conozca, ni Izquierda Unida, ni Izquierda Anticapitalista (yo les he pillado en más de una contradicción…de lo que se supone es una Izquierda Anticapitalista)…bueno del PSOE ni hablamos porque dejó de ser de izquierdas hace muchooooooooooo

    Es más puede que me equivoque, pero yo diria que los que de verdad somos de Izquierdas por ideas y por convicción ni siquiera militamos en ningún partido político…

    Salud y un Abrazo

    María Jesús

    COMENTARIO de AQUÍ hay TOMATE

    Aún siendo cierta esta información, creo que no deberíamos ser tan puristas de echar abajo toda la labor de PUBLICO por esto. No es que no se tome en cuenta, al contrario es bueno saberlo. Yo estuve en contra de la intervención en Libia porque sabía que solo iba a traer destrucción y expolio para el pueblo libio y por el mismo motivo estoy en contra de intervenir en Siria.

    ARMAK de ODELOT

¿Era la guerra la única opción tras el 11-S?


¿Era la guerra la única opción tras el 11-S? por Noam CHOMSKY

11sep 2011

Noam Chomsky (Filadelfia, Estados Unidos, 1928), lingüista, filósofo, escritor y analista político considerado todo un referente intelectual para la izquierda alternativa y los movimientos antiglobalización de todo el mundo.

    Este es el décimo aniversario de las horribles atrocidades del 11 de septiembre de 2001 que, en la opinión general, cambiaron el mundo.

    No hay duda del efecto de los atentados.

    Para centrarnos en los tres países más afectados, digamos que Afganistán apenas sobrevive, Irak está devastado y Pakistán se acerca a un desastre que podría ser catastrófico.

    El 10 de mayo de 2011, el presunto cerebro de ese crimen, Osama bin Laden, fue asesinado en Pakistán. Las consecuencias más inmediatas y significativas también han ocurrido en Pakistán.

    Se ha hablado mucho del malestar de Washington por que Pakistán no le entregara a Bin Laden.

    Pero se ha hablado menos de la rabia de los paquistaníes por que EEUU invadiera su territorio para llevar a cabo un asesinato político. El fervor  antiestadounidense ya se había intensificado en Pakistán y esos eventos lo atizaron aún más.

    Uno de los principales especialistas en Pakistán, el historiador militar británico Anatol Lieven, escribió en la edición de febrero de The Nation Interest que la guerra en Afganistán estaba “desestabilizando y radicalizando Pakistán, lo que podría causar una catástrofe política para EEUU –y el mundo entero– que empequeñecería cualquier otra cosa que pudiera suceder en Afganistán”.

    En todos los niveles de la sociedad, señala Lieven, los paquistaníes simpatizan de manera abrumadora con los talibanes afganos, no porque los quieran, sino porque “los talibanes son considerados una fuerza legítima de resistencia contra la ocupación extranjera del país”, tal como eran percibidos los muyahidines afganos que lucharon contra la ocupación soviética en los años ochenta.

    Estos sentimientos son compartidos por la jerarquía militar de Pakistán, que resiente amargamente las presiones estadounidenses para que se sacrifique en nombre de la guerra de Washington contra los talibanes.

    Más amargura les producen los ataques terroristas (la guerra de aviones no tripulados) de EEUU dentro de Pakistán, cuya frecuencia ha aumentado con el presidente Barack Obama, y la exigencia de EEUU de que el Ejército paquistaní lleve la guerra de Washington hacia las zonas tribales de Pakistán, a las que siempre se había dejado en paz, incluso durante el dominio británico.

    Las fuerzas armadas son una institución estable de Pakistán y mantienen unido al país. Las acciones de EEUU podrían “provocar el amotinamiento de algunos sectores de las fuerzas armadas”, advierte Lieven, en cuyo caso “el Estado paquistaní se derrumbaría efectivamente muy pronto, con todos los desastres que ello implicaría”.

    Los posibles desastres se refuerzan drásticamente por su arsenal de armas nucleares, enorme y en rápida expansión, y por el sustancial movimiento yihadista que existe en el país.

    Todo esto es legado del Gobierno de Ronald Reagan. Los funcionarios de esa época pretendieron que no sabían que Zia ul-Haq, el más despiadado de los dictadores militares de Pakistán pero favorito de Washington, estaba desarrollando armas nucleares y realizando un programa de islamización radical de Pakistán con financiación saudí.

    La catástrofe que acecha en el fondo es que se combinen esas dos herencias y que los yihadistas le pongan la mano encima a los materiales de fisión. Así, podríamos ver armas nucleares, muy probablemente bombas sucias, explotando en Londres y Nueva York.

    Lieven resume: “Soldados estadounidenses y británicos, en efecto, están muriendo en Afganistán a fin de que el mundo sea más peligroso para los pueblos británico y estadounidense”.

    Con toda seguridad, Washington entiende que las operaciones que realiza en lo que se ha dado en llamar Afpak –Afganistán y Pakistán– podrían desestabilizar y radicalizar a Pakistán.

    Los documentos de WikiLeaks más significativos que se han publicado hasta ahora son los cables de la embajadora estadounidense en Islamabad Anne Patterson, quien apoya las acciones de EEUU en Afpak, pero advierte que “podrían desestabilizar el Estado paquistaní, ganarse la antipatía tanto del Gobierno civil como de la jerarquía militar y provocar una amplia crisis de gobernabilidad”.

    Patterson menciona la posibilidad de que “alguien que trabaje en instalaciones [del Gobierno paquistaní] introduzca subrepticiamente el material de fisión necesario para llegar a fabricar un arma”, peligro que se refuerza por “la vulnerabilidad de las armas en tránsito”.

    Numerosos analistas han observado que Bin Laden se anotó algunos éxitos importantes en su guerra contra EEUU.

    Como señala Eric S. Margolis en el número de mayo de The American Conservative, Bin Laden “aseveró repetidamente que la única forma de expulsar a EEUU del mundo musulmán y derrotar a sus sátrapas era atraer a los estadounidenses a una serie de guerras pequeñas pero costosas que, a fin de cuentas, los dejaran en la quiebra”.

    Después de los ataques del 11 de septiembre se hizo evidente que Washington parecía inclinado a cumplir los deseos de Bin Laden.

    En su libro de 2004 Imperial Hubris, Michael Scheuer –analista senior de la CIA que había rastreado a Osama bin Laden desde 1996– explica: “Bin Laden ha sido muy preciso al decirle a EEUU las razones por las que está librando esta guerra en su contra.

    Está empeñado en alterar radicalmente las políticas estadounidenses y occidentales hacia el mundo islámico”, y en gran medida logró su objetivo.

    Continúa: “Las fuerzas armadas y las políticas de EEUU están llevando a cabo la radicalización del mundo islámico, algo que Osama bin Laden ha estado tratando de hacer con éxito sustancial, aunque incompleto, desde principios de los años noventa.

    En consecuencia, pienso que es justo concluir que los Estados Unidos de América sigue siendo el único aliado indispensable de Bin Laden”. Y podríamos decir que, aun después de su muerte, así siguen siendo las cosas.

    La sucesión de horrores a través del decenio transcurrido nos lleva a esta pregunta: ¿había alternativa a la respuesta de Occidente ante los atentados del 11 de septiembre?

    El movimiento yihadista, que en su mayoría criticaba a Bin Laden, pudo haberse dividido y socavado después del 11 de septiembre si el “crimen contra la humanidad”, como fueron llamados los ataques con toda justicia, hubiera sido tratado como un crimen, con una operación internacional para aprehender a los sospechosos.

    Esto se reconoció en su tiempo pero, con las prisas por ir a la guerra, nadie consideró semejante idea. Vale la pena agregar que en buena parte del mundo árabe se condenó a Bin Laden por su participación en los atentados.

    En el momento de su muerte, Bin Laden ya era una presencia apagada desde hacía tiempo y, en los meses anteriores, fue eclipsado por la Primavera Árabe. Su papel en el mundo árabe fue captado por el titular de un artículo de Gilles Kepel, especialista en Medio Oriente, publicado en The New York Times: “Bin Laden ya estaba muerto”.

    Ese titular hubiera podido publicarse mucho antes, si EEUU no hubiera atizado al movimiento yihadista con sus ataques de represalia en Afganistán e Irak.

    Dentro del movimiento yihadista, Bin Laden sin duda era un símbolo venerado, pero al parecer no desempeñaba un papel muy importante para Al Qaeda, su “red de redes” como la llaman los analistas, que emprendía básicamente operaciones independientes.

    Incluso los hechos más obvios y elementales sobre este decenio provocan reflexiones sombrías cuando consideramos los ataques del 11 de septiembre, sus consecuencias y lo que presagian para el futuro.

    fuente PUBLICO

    Cinco preguntas sobre los atentados del 11-S que desatan teorías conspiranoicas


    Cinco preguntas sobre los atentados del 11-S que desatan teorías conspiranoicas

    07:00h | lainformacion.com

    A pesar de que ha transcurrido una década desde que aquel luctuoso martes de 2001, aún hay muchas cuestiones sin explicación en torno a los atentados del 11-S: ¿Por qué los cazas no interceptaron los aviones secuestrados? ¿Dónde está el fuselaje del avión que se estrelló en el Pentágono? Y, ¿Por qué se derrumbó el edificio 7 del World Trade Center si no recibió ningún impacto?

    Han pasado 10 años, pero todavía han multitud de preguntas sin respuesta. Decenas de organizaciones, entre ellas la Asociación de Bomberos afectados por el 11-S, han pedido al Gobierno estadounidense que haga públicos los documentos secretos sobre los atentados contra las Torres Gemelas que aclaren lo que sucedió aquel día.

    Un gran número de personas aún continúa creyendo que la organización terrorista Al Qaeda no fue la responsable de los ataques contra el World Trade Center (WTC) y el Pentágono, y apuntan a que fueron terrorismo de Estado organizado por la Administración Bush para justificar las invasiones de Irak y Afganistán, así como el recorte de las libertades civiles a nivel doméstico.

    Lainformacion.com te presenta las cinco cuestiones sin explicación que enturbian el décimo aniversario de los atentados del 11-S, y que le costaron la vida a 2.973 personas.

    1.- ¿Por qué los cazas no interceptaron los aviones antes de que llegaran a sus objetivos?

    La teoría de la conspiración asegura que el entonces vicepresidente estadounidense,Dick Cheney, ordenó a los mandos militares que retiraran los cazas y no interceptaran los aviones secuestrados.

    El informe oficial afirma que lo que sucedió el 11-S fue un secuestro aéreo múltiple sin precedentes. Los terroristas desconectaron o inutilizaron el transpondedor, lo que dificultaba la localización de las aeronaves. Además, el equipo de las Fuerzas aéreas estaba anticuado, databa de los tiempos de la Guerra Fría, y estaba diseñado para hacer frente a una amenaza proveniente del exterior del país.

    Los documentos también confirman que hubo una falta de entendimiento entre los mandos militares  y Aviación Civil (la FAA), que tardó más de cuatro horas en hacer aterrizar a todos los aviones que circulaban por el espacio aéreo del país.

    2.- ¿Por qué las Torres Gemelas se colapsaron tan rápido y de una manera tan poco común? 

    La teoría de la conspiración apunta a que los edificios del World Trade Center fuerondestruidas por demoliciones controladas. Esta hipótesis se basa en la colocación de cargas explosivas en la estructura de los edificios que provocaron un rápido colapso, poco más de 10 segundos.

    Algunos expertos defienden esta teoría al valorara que las torre se plegaron sobre sí mismas ya que no hay resistencia estructural a la gravedad en una demolición controlada, el edificio colapsa directo hasta sus cimientos.

    Los informes oficiales, que citan un informe elaborado por el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos, defienden que el impacto de los aviones seccionó los soportes de carga del edificio, acabando con el revestimiento ignifugo de las columnas.

    Este hecho, unido a los casi 30.000 litros de combustible que portaban los aviones, provocó la propagación de los incendios que elevaron la temperatura por encima de los 1.000 grados centígrados, que deshicieron las columnas de acero como si fueran mantequilla. El enorme peso de la estructura hizo el resto.

    Además, las autoridades defienden que no se ha encontrado evidencia alguna de la presencia de cargas explosivas entre los restos de las Torres Gemelas, como habitualmente sucede en una demolición controlada.

    3.- ¿Cómo es posible que un piloto sin experiencia pueda estrellar un avión comercial contra la sede del ejército más poderoso del mundo 78 minutos después del primer atentado? ¿Dónde están los restos de la aeronave?

    La teoría de la conspiración estima que no fue un Boeing 757 lo que alcanzó el Pentágono, sino un misil, un avión pequeño o un aeronave no tripulada. El Movimiento de la Verdad del 11-S apoya su hipótesis en los descubrimientos del documental ‘Loose Change’, que asegura que el hoyo dejado en el Pentágono por el supuesto avión fue “un agujero de no más de 5 metros de diámetro”, y que ningún resto del vuelo 77 fue encontrado en el sitio del choque.

    Para sostener este último punto, los teóricos de la conspiración citan las declaraciones del corresponsal de CNN Jamie McIntyre que, desde el lugar del ataque, afirmó en directo que“no hay evidencia de un avión estrellándose cerca del Pentágono”.

    Los informes oficiales aseguran que los restos de avión, incluyendo las cajas negras, fueron recuperados y catalogados por el FBI. Además, los restos de la tripulación y los pasajeros del avión fueron recuperados e identificados por ADN. Algunos testigos también vieron al avión acercándose al Pentágono.

    4. ¿Fue abatido el vuelo 93 de United Airlines?

    La teoría de la conspiración sostiene que el cuarto avión secuestrado, y el único que no alcanzó su objetivo, -el United 93- fue derribado por un misil y se desintegró en el aire. Los restos quedaron dispersados en un área de hasta 10 kilómetros.

    Un vídeo inédito aparecido en los últimos días muestra una gran nube de humo en el aire sólo unos segundos después del impacto, mientras que únicamente un pequeño hilo de color negro emana de los restos del avión estrellado.

    Los informes oficiales defienden que hay fotografías que muestran claros restos de la aeronave estrellada en una finca cercana a Shanksville (Pennsylvania). Además, remiten a la grabación de voz de la cabina para comprobar que había una revuelta de pasajeros cuando el avión se estrelló. El Pentágono mantiene que nunca dio la orden de utilizar la fuerza contra aviones comerciales.

    5.- ¿Por qué se derrumbó el edificio 7 del World Trade Center si no recibió ningún impacto?

    La teóricos de la conspiración mantienen que el colapso de este edificio a las 5:20 pm el 11 de septiembre no habría ocurrido a menos que ya estuviera preparado para la demolición. Defienden que el daño sufrido por el WTC 7 durante el ataque no fue suficiente para iniciar su colapso. El edificio cayó en menos de tres segundos.

    Algunos científicos escépticos de la versión oficial aseguran haber analizado cuatro muestras de polvo de la Zona Cero, en las que y afirman haber encontrado restos de material térmico que podría haber contribuido a propagar los incendios.

    Los informes oficiales dicen explican que el edificio se derrumbó a causa de los incendios descontrolados que lo mantuvieron ardiendo durante siete horas. Además, ofrecen una explicación a los materiales térmicos encontrados: es sólo un tipo de pintura de imprimación. Se calcula 1.200.000 de toneladas de materiales de construcción acabaron pulverizadas en los alrededores del WTC.

    EEUU, más de un siglo de autoatentados, mentiras y patrañas


    EEUU, más de un siglo de autoatentados, mentiras y patrañas

    Un incremento masivo del gasto militar solo podría producirse tras un evento catastrófico y catalizador, un nuevo Pearl Harbor
    Opinión – 28/06/2005 0:00 – Autor: Antonio Guillermo García Danglades – Fuente: Rebelión
    Ataque a Pearl Harbor en 1941 (Foto historiageneral.com)
    Ataque a Pearl Harbor en 1941 (Foto historiageneral.com)

    La política intervencionista de Washington ha estado plagada por mas de un siglo de autoatentados, mentiras y patrañas

    En 1898, cuando Estados Unidos era el primer socio comercial de Cuba – para ese entonces colonia española – y sus inversiones en la isla ascendían a 50 millones de dólares, además de comprar el 95% de su azúcar y el 87% del resto de las exportaciones, una amenaza de boicot sobre la producción azucarera, las crecientes tensiones sociales y políticas con España, y el avance de la competencia hegemónica por parte de Inglaterra, Alemania y Francia que ponía en peligro sus “pertenencias” geoestratégicas en el Caribe, obligó al presidente MacKinley a enviar el buque “Maine” a Cuba para “proteger” a sus conciudadanos.

    Luego de arribar el 25 de enero, el buque “Maine” explotó el 15 de febrero en el puerto de La Habana ocasionando la muerte de 226 personas. Inmediatamente, los principales medios estadounidenses bombardearon a la opinión pública con una campaña en la que se acusaba a España de estar detrás del atentado terrorista, mientras la oligarquía imperialista maniobraba para! provocar la intervención de Washington en el conflicto cubano-español.

    Consecuentemente, Estados Unidos le declaró la guerra a España y la vence tras cuatro meses de batalla, arrebatandole todas sus colonias en las Antillas, incluyendo a Puerto Rico – que nunca ha podido ser independiente – las Filipinas y la isla de Guam, así como la administración de su “nueva” colonia cubana.

    Años mas tarde, se comprobó que la explosión del “Maine” había ocurrido en el interior del barco, pero Estados Unidos se negó rotundamente a realizar cualquier investigación imparcial, toda vez que fue precisamente a través del autoatentado lo que le abrió las puertas a su prolongada intervención en América Latina y el Caribe.

    Medio siglo mas tarde, el 9 de enero de 1952, dos carros bombas explotaron simultáneamente en el centro de Saigón – hoy Ciudad Ho Chi Minh – causando la muerte de decenas de civiles. Las imágenes de una calle sangrienta, niños descuartizados y cuerpos mutilados fueron capturadas inmediatamente por los medios estadounidenses para acusar a Ho Chi Minh, líder de la lucha independentista de Vietnam contra la colonización francesa, de ser el responsable del “abominable ataque terrorista”.

    Sin embargo, el novelista británico Graham Greene (1904-1991), quien para la fecha se desempeñaba como reportero en Saigón, aseguró que la masacre fue en realidad una operación dirigida por la CIA a través del General Thé para erosionar la popularidad de Ho Chi Minh y lograr una mayor participación económica y militar de Estados Unidos en Vietnam.

    En 1954, Francia es derrotada y acepta la independencia de Vietnam, Laos y Camboya, mientras Vietnam es dividida entre norte y sur hasta la celebración de elecciones democráticas, pero como la popularidad arrolladora de Ho Chi Minh presagiaba una derrota fulminante para Estados Unidos, el departamento de Estado rechazó el proceso electoral y en su lugar acordó respaldar al anti-comunista Ngo Dinh Diem en el sur desde donde se dirigió la guerra contra el norte, hasta que en 1975 el pueblo vietnamita logró la unificación tras vencer al acoso imperialista aun a costa de 3 millones de vidas.

    A 100 años del autoatentado del “Maine” y después de medio siglo de las explosiones en el centro de Saigón, surgen claras y contundentes evidencias de que la administración Bush sabía con anterioridad sobre el ataque terrorista del 11-S en el que perdieron la vida 3 mil personas.

    De acuerdo a la ex traductora oficial del FBI con acceso a documentos secretos, Sibel Edmonds (The Independent, 2 de Abril de 2004), funcionarios de alto rango sabían meses antes del 11-S que Al Qaeda preparaba ataques terroristas con aviones comerciales contra ciudades estadounidenses, y admitió haber visto documentos en los que se señalaban horarios, métodos y logística para cometer ataques contra rascacielos en grandes ciudades estadounidenses.

    Esta misma evidencia fue reseñada por el ex jefe de la oficina anti-terrorismo de Washington, Richard Clark, quien además aseguró en una reunión con el FBI, la Agencia Federal de Aviación y el Servicio Nacional de Inmigración que“algo realmente espectacular va a ocurrir aquí, y va a ocurrir pronto”, refiriéndose a la proximidad de un ataque terrorista de grandes dimensiones contra Estados Unidos.

    Asimismo, servicios de inteligencia alemanes le habrían comunicado a la CIA la eventualidad de secuestros de aviones comerciales para utilizarlos como armas en ataques terroristas contra “símbolos de la cultura norteamericana e israelí”(Frankfurter Allgemeine Zeitung, 14 de septiembre del 2001); el presidente ruso, Vladimir Putin, advirtió al gobierno estadounidense en agosto de 2001 sobre la inminencia de un ataque contra aeropuertos y edificios del gobierno estadounidense (MS-NBC); y los servicios secretos británicos e israelíes también habrían advertido sobre la existencia de un plan para secuestrar aviones comerciales y utilizarlos como“bombas voladoras”. (The Sunday Times, 9 de Junio de 2002)

    Por si fuera poco, un informe de la CIA advirtió que “comandos suicidas pertenecientes al Batallón del Martirio de Al Qaeda pudieran lanzar aviones llenos de explosivos (C-4 y Semtex) contra el Pentágono, el cuartel general de la CIA o la Casa Blanca”, al tiempo que altos funcionarios del Departamento de Justicia estadounidense se negaron rotundamente a que agentes del FBI revisaran el disco duro del computador del presunto terrorista Zacarías Moussaoui cuando fue arrestado el 16 de agosto de 2001, donde las autoridades hubieran encontrado información clave sobre el ataque del 11-S.

    En el proyecto “Reconstruyendo las defensas de Estados Unidos: para el nuevo siglo”, la logia neoconservadora de la administración Bush liderada por Cheney, Wolfowitz, Rumsfeld, Jeb Bush, Libby y demás miembros del reaccionario “Project for the New American Century”, se afirma – cual Nostradamus – que la transformación de las capacidades militares estadounidenses requería un incremento masivo del gasto militar, el cual solo podría producirse tras “un evento catastrófico y catalizador, – un nuevo Pearl Harbor”.

    Efectivamente, el ataque del 11-S le abrió las puertas a Estados Unidos para intervenir militarmente en el Medio Oriente.

    De acuerdo al “Memorando de Downign Street” (Sunday Times, 1 de Mayo de 2005), el cual contiene las minutas de una reunión secreta realizada el 23 de julio de 2002 entre el Primer Ministro Tony Blair y sus principales asesores de seguridad, se reconoce que la administración Bush manipuló sus informes de inteligencia para vincular a Saddam Hussein con el terrorismo internacional y la producción de armas de destrucción masiva como una forma de justificar la invasión y ocupación de Irak.

    En dicho memo, el propio jefe de la seguridad británica, Sir Richard Dearlove, sostuvo que el presidente Bush ya había decidido ir a la guerra contra Irak, “pero que la inteligencia y pruebas [contra Hussein] estaban siendo fabricadas alrededor de la política exterior.”

    En Venezuela, la campaña contra el gobierno democrático del presidente Chávez contiene los mismos elementos desestabilizadores que han caracterizado a la política intervencionista de Washington por mas de un siglo.

    Además de su vinculación directa con el golpe de Estado del 11 de abril, el sabotaje petrolero y la serie de atentados terroristas que sacudieron al país durante 2003, la logia neoconservadora y anticastrista de la administración Bush ha venido ofreciendo pleno respaldo financiero y logístico a organizaciones ultraderechistas de la oposición para que desaten una campaña golpista de cara a las elecciones presidenciales de 2006.

    La estrategia está centrada en desacreditar a las instituciones democráticas bolivarianas, en particular al Consejo Nacional Electoral con señalamientos de “fraude” y al propio ejecutivo por haber “secuestrado los poderes públicos” y“financiado grupos guerrilleros”, al tiempo que se atenta contra la tranquilidad de la ciudadanía para evitar que se pronuncie electoralmente mediante la detonación de explosivos y la ejecución de planes para asesinar al Presidente de la Republica.

    Navegador de artículos