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Paralelismo entre la situación de España y el corralito argentino


EL EXPERTO OPINA

Profundización: paralelismo entre la situación de España y el corralito argentino

22/12/2011 – 10:42

Tras el último informe remitido sobre los paralelismos entre Argentina y España cuando se instauró “el corralito”, a petición de clientes y distintos medios de comunicación tanto nacionales como internacionales, vamos a profundizar con resumen histórico de todo lo que ocurrió para que podamos aprender del pasado teniendo en cuenta distintas teorías económicas narrando todo lo que se produjo comparando con la actual situación de nuestro país.

Comenzaremos por hacer memoria histórica de todo lo que ocurrió para ir entrando en materia y poder aportar valor, sobre todo, por el interés despertado en medios de comunicación al otro lado del Atlántico.

Podemos afirmar, que los primeros síntomas del “corralito” los encontramos a principios de la década de 1990. En aquel momento, nos encontrábamos en Argentina con un incremento de la deuda pública, que ahogaba las arcas del Estado.

Si a esto sumamos el paro que empezaba a crecer, se produjo un descontento generalizado que culminó con la pérdida de las elecciones de Carlos Nemen. Principalmente las razones de más calado fue el Déficit Fiscal de 7.350 millones, paridad con el dólar y el incremento de la deuda pública.

Ante este panorama tan negativo, la coalición progresista de Fernando de la Rúa, gana las elecciones en donde con la tutela del FMI estableció una serie de medidas en abril del año 2000, que francamente nos suenan tras todo lo propuesto en esta crisis de deuda en España:

• Rebaja de los sueldos de los funcionarios.
• Se fomenta la privatización.
• Flexibilización del contrato laboral.
• Reducción de gasto público y social.
• Subida de impuestos.

La medida que más confianza restó al sistema, fue la decisión del gobierno en diciembre del año 2000 de postergar el pago de 40.000 de euros (capital eintereses) al Estado.

Ante todo lo que estaba aconteciendo, el Ministro de Economía Domingo Carvallo, la noche del 3 de diciembre del año 2001, instaura lo que se denominó “el corralito” (decreto 1570/2001) con el claro propósito de evitar la fuga de capitales y el pánico bancario. Las principales medida adoptadas fueron:

1.- Restricciones de efectivo mínimo: Sin duda la que más alarma social originó por lo que suponía:

• Se limitaron los reembolsos de los ciudadanos a 250 dólares o pesos de forma semanal.
• Se congelaron 66.000 millones de depósitos.
• Se paralizaron 18 millones de cuentas.
• Se produjo una gran alarma social con las famosas caceroladas con 39 muertos. Tal fue la situación que de hecho los bancos abrieron con las persianas bajadas.
• Todo culminó con el hecho anecdótico de la huida en helicóptero de Fernando de la Rúa de la Casa Rosada, recordando a lo que acaeció con Isabel Perón antes del Golpe de Estado el 24 de marzo de 1976.
• Se prohibieron las transferencias al exterior.

2.- El 1 de junio de 2001 se llevó a cabo lo que denomino el MEGACANJE que consistió:

• El FMI y la Banca Privada prestaron al Estado 29.500 millones de dólares para hacer frente al pago de la Deuda Externa.
• Se instaura un nuevo Régimen de Encajes bancarios de efectivo mínimo a las entidades financieros, tanto en depósitos con en obligaciones a la vista, que eran depositadas en una cuenta del Banco Central de la República Argentina (remunerada). A todos los depósitos que tenían un plazo superior a 365 días , se les aplicaba un incremento del 1%
• Como bien sabemos, el objetivo de las medidas deben ir encaminada a que se mantenga la Base Monetaria (dinero en poder de los bancos)por debajo del circulante (dinero en manos del público) y sin embargo se produce la discrepancia de que siempre la base monetaria se encuentra por encima del circulante. Esta reflexión a la que llegamos, pone de manifiesto que algo se estaba haciendo mal, no les parece? Así imposible dar sostenibilidad al sistema.

3.- Así se llega a una situación en octubre de 2001, que francamente nos suena con lo que está pasando en nuestro país :

• Paro en 4,8 millones de personas lo que representaba el 18,3% de la población activa.
• Deuda del Estado en 136.000 millones.
• Caídas generalizadas en los principales sectores:
o Industria 11,6%
o Construcción 18,11%
o Automotriz del 27,7%

Desde Aspain 11 Asesores Financieros EAFI, siempre hemos tratado de aportar valor en un modelo basado en la independencia. Venimos meditando sobre la formación de “nuestros banqueros políticos” y francamente creemos que es necesario hacer mención por encima a tres modelos económicos, para que entre todos tengamos una noción más amplia de lo que decían estos modelos y en que estaban basados. Trataré de ser lo más conciso posible, pero para poder dedicarse a la Política, en el apartado económico hay que basarse en experiencias del pasado con el claro propósito de aprender. Enumeramos los mismos:

1.- Teoría cuantitativa del dinero:

Según dicha teoría se debe mantener inalterado

• El número de transacciones (Q0).
• La velocidad de la circulación del dinero debe ser constante (V0)
• Relación entre tenencias y depósitos (E/D)
El claro objetivo de esta medida es mantener inalterados los precios, como luego veremos, cuando se produjo la devaluación, se incrementaron las presiones inflacionistas, incrementándose la demanda de dólares. Si cumplir esta premisa falla el modelo dado que se produjo una variación tanto en los precios de redescuento, precios nominales y precios de efectivo mínimos.
De manera que si aumentan los medios de pagos o bajan los redescuentos, lógicamente aumenta la capacidad de hacer rentables las colocaciones en las entidades financieras, por lo que aumentan los préstamos concedidos influyendo en la moneda lo que al final afecta al precio.

2.-Teoría de Mundell Fleming:

Según dicha teoría en un modelo de tipo de cambio fijo con libre movilidad de capitales, las medidas son inútiles dado que se produce un desequilibrio en el proftfolio de los agentes que tratan de adquirir activos externos lo que provoca la devaluación con la Intervención del Banco Central, consiguiendo nuevamente justo lo contrario de lo que todos debemos pretender. Se consigue disminuir la Base Monetaria.

Según esta teoría el modelo fracasa por el miedo a que el Banco Central pudiera mantener la convertibilidad con el temor de una devaluación con los consiguientes efectos en un incremento de la demanda de dólares, lo cual acerca las posibilidades inflacionistas.

Es curioso que si nos fijamos en este modelo, hay muchas similitudes con la situación actual, dado que se culpa a que las carteras de los bancos estaban compuestas principalmente por sector público.

Al existir riesgo de default, no se adoptaron las medidas necesarias de supervisión de riesgos. Lo estamos escuchando todos los días en medios de comunicación hoy en día faltan medidas de supervisión, al igual que en su día en Argentina. Los principales riesgos por aquel entonces eran:

• Riesgos de insolvencia por la garantía de los tomadores.
• Riesgos de liquidez ya que se produjo un desajuste entre el activo y el pasivo de los bancos, al tener menos depósitos y más dificultad de recobro de los préstamos concedidos.
• Riesgos operativos: Relacionados con los controles internos de los bancos.

3.- Teoría bajo el modelo de Freeman:

Según esta teoría existen n personas, que tienen tres períodos dentro de su vida útil distinguiendo: T0 cuando nacen, y T1 y T2.
Estos individuos dotados de bienes, pueden realizar dos cosas con los mismos en el período T1 y T2:

• Destinarlos a almacenaje
• Destinarlos a capital (activo tasa/rendimiento efectivo)

Las entidades financieras teniendo en cuenta estas variables, suponen que la mitad de los individuos invierten en el T1 destinando el T2 para almacenaje, con el consiguiente ajuste en sus provisiones.

Luego ¿Qué pasa cuando se produce un rumor y todos los individuos que tenían previsto almacenar en el T2 rescatan? La respuesta es clara, el banco vende una unidad más de capital para devolver una unidad de bienes.

Una de las medidas para evitar que esto se produzca, es la suspensión de retiros sin dejar retirar los bienes antes de tiempo.

Como ven, reflexiones interesantes que sin duda nos aportan valor en todo lo acaecido en Argentina. Lo que siempre debemos tratar es sacar lecciones del pasado para ponerlas en práctica en la actual crisis.

Luego las conclusiones generales a las que llegamos de todo lo comentado es:

• Que el corralito se instauró para evitar la caída de los bancos
• La alarma social y la presión de la deuda y el paro, provocaron decisiones demasiado rápidas poco meditadas.
• El primer trimestre del año 2002 los depósitos en los bancos cayeron en 13.000 milllones
• Entramos en lo que denominó Nemer “el circulo vicioso de la desconfianza”: se produjo un efecto dominó sobre default con riesgo de quiebra de la banca, al igual que vivimos hoy en día.

La situación era caótica y no se sabía dar una solución rápida al sistema. Sin embargo en febrero del año 2002, el gobierno de Eduardo Duhalde adoptó lo denominado “flexibilización del corralito” . ¿Pero en que consistió?:

• Se abandona la convertibilidad
• Se devalúa el peso
• Perificación asimétrica de activos $1,4/usS y pasivos ($1/US$)

Sin duda fue el gran acierto después de todo lo que se hizo ya que se consiguió que empezara a crecer la producción local, los precios de las materias primas y el consumo interno.

Se adoptaron una seria de medidas que aportaran tranquilidad:

• Se emitieron certificados transferibles (endosables) para activar las transacciones, los cuales de hecho podían ser empleados para cancelar deudas.
• Se permitieron retiros dinerarios a mayores de 75 años para gasto médico
• Se reprograman depósitos para poder convertirlos en bonos.
• En definitiva restricciones financieras por importe de 46.000 millones con reprogramación de depósitos en bonos por importe de 20.000 millones

El corralito se fue superando eliminando las expectativas de subidas de precias frenando la demanda de dólares, en donde se trató de incrementar las medidas de supervisión bancaria interviniendo bancos que se encontraban en una situación delicada, etc.

Se produjo una fuerte disminución del déficit público para prevenir la excesiva absorción de fondos del sistema financiero disminuyendo la emisión de bonos vía financiación.

Tras todo lo ocurrido, se produjo una nueva era de esperanza, en donde descontando el período de la crisis de Lehman Brothers, Argentina creció a tasas del 8% con inflación del 9% y paro de 7,2%.

No cabe dudar, que todo lo que sucedido en Argentina, trajo consigo datos curiosos que nos llaman la atención:

• De las 70.000 demandas que se pusieron a los bancos, cobraron todo muy pocos.
• Según un informe de los cardiólogos de la Fundación Valoro, en 2006 habían muerto 20.000 personas por infartos.

Tras haber realizado un resumen amplio de todo lo que ocurrió, ahora profundizamos con preguntas respecto a la situación por la que atraviesa España, para tratar de dar respuesta tanto a lectores, medios de comunicación y clientes. Vamos a ir respondiendo preguntas con el fin de tratar de dar respuesta a todas las dudas que puedan surgir.

1.- ¿Qué similitudes encontramos entre España y la argentina de entonces?

Encontramos varios pero la enumeramos:

1.- Incremento del déficit Público de forma seria. Tengamos en cuenta que ayer el déficit público español se situó en 52835 millones. Las propuestas de reducción del déficit se antojan necesarias.

2.- Falta de regulación y supervisión por parte de las entidades financieras con falta de organismos de supervisión, lo cual sin duda genera una gran desconfianza y de hecho estamos experimentando en poca cuantía, pero si en alguna, salida de patrimonios a Luxemburgo. De hecho tenemos los mismos riesgos de quiebra, pero agravados por el mercado no regulado y no controlado de los Credit Default Swaps.

3.- Base Monetaria por encima del circulante. Tenemos que conseguir que las entidades Financieras concedan préstamos.

4.-Niveles similares de paro, caídas sectoriales e incremento de la deuda pública

5.- Justo antes de que se instaurara el denominado “corralito” , se produjeron ajustes similares a los que estamos experimentando hoy en dia: rebaja de sueldos a los funcionarios, flexibilización contrato laboral, recortes de gastos. Etc. Ya ven las medidas anunciadas por Mariano Rajoy queriendo disminuir el déficit en 16.500 millones.

6.- Se está barajando que sea el que preste el Fondo Monetario Internacional, al igual que en junio de 2001 se hizo en Argentina. No es solución, la deuda no se soluciona con más deuda. Para nosotros el Banco Central Europeo y FMI, no están para esto, falta regular al sector financiero para sacar sus activos tóxicos de los balances mediante la creación de un BANCO MALO, através del Frob que dependa del Fondo de Estabilidad Europeo Financiero.

¿Qué diferencias hay entre la España de entonces y Argentina?

Pues que tenemos a un país que pertenece a la Unión Europea, en donde no tenemos la maniobra de la devaluación. El error de Argentina, fue no hacer todo a la vez junto con la falta de regulación y el excesivo gasto.

España, no se encuentra en la misma situación, dado que pensamos que el problema que hay es que el efecto dominó que tenemos por delante, si no se adoptan las medidas necesarias puede empeorar la crisis, peligrando Estados y Entidades Financieras.

No obstante, dejar claro que el musculo financiero de la Unión Europea no tiene nada que ver con el de Argentina. Todo se trata de llegar a acuerdos con esfuerzo de todos sus integrantes, sabiendo que algunos deben pagar más aunque eso suponga pérdida de votos en sus respectivos países.
Ya veremos con el tiempo, lo que le cuesta a Inglaterra su veto. Sin unión, no vamos a ninguna parte.

No hay forma de reglar todo esto si no se crea un Organismo Independiente cuya misión debería ser:

*Máximo responsable de tomar las decisiones sobre el Fondo de Estabilidad Europeo Financiero
* Encargado de la supervisión con medidas de control de los integrantes de la zona euro, en donde seguimos pensando que falta aportar liquidez el sistema.
* Encargado de la supervisión del Fondo de Estabilidad para apalancarlo.
* Aportar liquidez al sistema.
* Encargado de pagar a las Agencias de Rating

A nuestro criterio, el problema es que necesitamos 700.000 millones para rescatar a España y billón doscientos mil a Italia. El BCE no debe estar todo el día comprando bonos, y mucho menos el FMI. Esas no son las funciones para las que se crearon, por lo que con unión y sabiendo que tenemos tiempos difíciles por delante, Alemania debe ceder soberanía porque de lo contrario también sus exportaciones caerán.

Si analizamos los fantasmas del pasado, consideramos que la situación no es la misma, pero sí que hay muchas similitudes por lo que debemos aunar esfuerzos en transmitir confianza a los mercados que es lo principal de todo esto, regulando al sector financiero culpable de la actual crisis.

Aunque hay voces discordantes al respecto, nosotros pensamos que con trabajo, honestidad y justicia, podemos salir de la actual situación pero vía transparencia.

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MUY RECOMENDABLE Argentina 2001, mismos males que Europa pero diferentes soluciones.


Argentina, el dèja vu europeo

La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, anuncia hoy que la economía del país en el último trimestre del 2011 crece un 9,3% más de lo que lo hizo en el mismo periodo de tiempo de 2010.

¿Es una casualidad que Argentina ofrezca este espectacular crecimiento mientras que Estados Unidos y los países europeos no son capaces de frenar su caída libre? Definitivamente no.

Los resultados que hoy ofrece Argentina, después de estar en una absoluta crisis en 2001, no son más que el resultado de haber sembrado proyectos económicos sólidos que dieron de lado a los posibles parches coyunturales para establecer soluciones a largo plazo, generando un nuevo modelo.

La situación de la Argentina del corralito en 2001 era casi idéntica a la que hoy día tienen los países con más apuros financieros, una grave crisis arrastrada durante tres o cuatro años que dejó las arcas públicas asoladas y provocó un gran déficit fiscal, agravado aún más por la presión de la deuda externa contraída por el país. Mismo déficit y misma deuda de la que hoy intenta librarse Europa y EEUU.

Los problemas que algunos países europeos tienen ahora debidos a formar parte de la zona euro, por ejemplo la imposibilidad de devaluar su moneda, también tiene su reflejo en Argentina, cuando la llamada “convertibilidad” anclaba el tipo de cambio del peso respecto al valor del dólar.

Las primeras soluciones que los gobiernos argentinos de Fernando de la Rúa y Carlos Álvarez también estaban encaminadas en la misma dirección que las directrices europeas en estos momentos: recortes sociales para reducir el gasto estatal que fueron agravados por las exigencias del FMI tras conceder un crédito al país con el que financiar su deuda externa.

Tal y como defienden los economistas críticos, un recorte del gasto público y la privatización de sectores condujo a un empobrecimiento de la sociedad que minó la capacidad de gasto de los ciudadanos y de inversión de la pequeña empresa.

Según el informe Evolución Reciente de la Economía Argentina y Perspectivas de Sostenibilidad de 2005, en 2002 Argentina tenía una pérdida acumulada del 20% del PIB y del 30% de la demanda interna, consecuencia de una caída de la inversión del 54% y del consumo privado del 22%.

Esta tendencia es también la misma que experimentan actualmente países como Grecia, que después de dos años de recortes la economía interior sigue en caída, sin ningún atisbo de recuperación y con los sectores claves del Estado en manos privadas.

Esta tendencia marcadamente neoliberal fue cortada por Eduardo Duhalde en su llegada al poder en 2002.

Duhalde señaló a la deuda externa y la “convertibilidad” como los causantes del déficit fiscal por lo que sus principales medidas fueron suspender los pagos de la deuda y eliminar el tipo de cambio fijo, lo que le permitió devaluar la moneda, favorecer las exportaciones sobre las importaciones y colocar la balanza comercial del país en superávit.

Estas medidas de choque fueron ampliadas y completadas por Néstor Kirchner cuando llegó al poder un año después.

Kirchner nacionalizó las empresas clave del país lo que le permitió aumentar el PIB y reducir el desempleo superior al 20% restructurando estos sectores y modernizando la agricultura y la industria con nuevos trabajos.

El siguiente paso que tomaron los dirigentes argentinos es el que hoy les permite seguir presumiendo de crecimiento, trazar un plan de estratégico para acabar con los vaivenes del mercado y asegurar que no se produzcan grandes desigualdades dentro del país y que acaben con la demanda interna como ocurría en la etapa del corralito.

Tanto Néstor Kirchner como su esposa Cristina Fernández comenzaron a pagar la deuda externa argentina, pero no toda la que el país tenía contratada con los mercados.

La deuda fue sometida a una auditoría que estipuló que gran parte de ella se debía a estafas y a intereses particulares de los gobernantes anteriores, especialmente durante la dictadura, deuda que Argentina se negó a pagar al no ser “pública”.

La rebaja de la presión de la deuda ha servido para que en 2011 la economía tanto externa como interna de Argentina siga fluyendo sin problemas.

Al contrario de la tónica general en Europa, Argentina está avanzando en sus políticas sociales, disminuyendo las desigualdades entre sus ciudadanos, lo que le asegura disponer de una fuerte demanda interna en situaciones como la actual donde las exportaciones se ven disminuidas por la falta de poder adquisitivo de Europa y Estados Unidos.

En conclusión, mientras que Europa se abraza al neoliberalismo y a los recortes del gasto público (que conllevan el empobrecimiento ciudadano y el descenso de la demanda interior), en una situación casi idéntica Argentina apostó por fortalecer el papel del Estado como garante del mantenimiento de la actividad económica.

Argentina, cuando tuvo que elegir, puso a sus ciudadanos por delante de la economía y hoy tanto uno como otros siguen prosperando.

¿Qué será de Europa dentro de diez años?

Publicado por Juan Antonio Cañero en 09:55

Cuando lo extraordinario se hizo cotidiano


Diciembre 2001: Cuando lo extraordinario se hizo cotidiano

Eduardo Lucita (especial para ARGENPRESS.info)

Los días de finales del 2001 y sus estribaciones posteriores clausuraron un cuarto de siglo interminable, en que el terrorismo de Estado primero, el chantaje inflacionario y la demonización del Estado después colocaran al mercado y al dinero como la medida de valor de todos los valores. Algo muy profundo se quebró entonces.

Los ciudadanos que bajo la fase neoliberal del capital se habían refugiado en el individualismo y el consumo, en sus problemáticas personales y en sus avatares cotidianos. Que prisioneros de la rutinarización de sus vidas, de sus gestos y de sus actos parecían vivir en una suerte de presente permanente con independencia de todo pasado y de la experiencia social que hay en ellos, rompieron de pronto con su cotidianeidad y sus rutinas y recuperaron el centro de la escena política.
Excepcionalidad del momento
Quiénes fuimos protagonistas y testigos directos vivimos entonces jornadas excepcionales, en que los acontecimientos se sucedían con esa vertiginosidad que es propia de las grandes crisis y de esos momentos inigualables que quedan grabados a fuego en la historia.
En la década de los ‘90 la reestructuración del capital forzó cambios estructurales profundos: apertura de la economía; inserción internacional subordinada; desregulación de los mercados; reforma del Estado; desindustrialización, hegemonía financiera.
Dejaron como saldo relaciones sociales y culturales desfavorables para el mundo del trabajo y los sectores populares –desocupación creciente, caída estructural de los salarios, altos niveles de pobreza e indigencia, xenofobia, individualismo, sexismo- así como el no reconocimiento de derechos a las minorías sexuales y otras diferencias identitarias.
La lógica de aquel modelo implicaba la acumulación de capitales bajo un mecanismo de valorización financiera que generaba continuos excedentes de capital que se expatriaban al extranjero, como contrapartida requería el permanente acceso al mercado internacional de capitales, con lo que se generó un continuo endeudamiento público que imposibilitaba cualquier intento de políticas estatales activas.
La excepcionalidad entonces estuvo dada tanto por la profundidad de la crisis, que se desenvolvió por los surcos que ella misma trazó: de la recesión a la depresión y a la improvisación económica -de 1998 al 2002 el PBI cayó un 19 por ciento y la inversión se desplomó un 60- como por sus alcances -económicos/sociales/políticos- y la reacción social y sus interrelaciones con la situación mundial -movimiento antiglobalización en Seattle (1999) o en Barcelona (2002), pasando por numerosas escalas intermedias y los Foros Social Mundiales de Porto Alegre-.
Acción directa
Por primera vez en nuestra historia un gobierno elegido democráticamente no fue derrocado por un golpe de Estado sino por la acción directa de las masas populares. A la par que se reivindicó la soberanía popular se puso en práctica concreta la revocabilidad del mandato, luego se expulsó a un nuevo gobierno, sólo duró días, que podría tener la legalidad formal del régimen –elegido en una Asamblea Legislativa amañada y controlada por el Partido Justicialista- pero que carecía de total legitimidad.
Las masas en movimiento pasaron por sobre las organizaciones sociales y políticas que decían representarlas, desafiaron a un Estado que se mostró impotente para disciplinarlas, no obstante el alto costo en vidas humanas que se cobró. Tamaña represión -35 muertos, 439 heridos, 3273 detenidos, que aún esperan justicia- solo pudo ser llevada a cabo sobre la base de un acuerdo político de los grandes partidos del sistema y estuvo destinada a impedir que en nuevas embestidas la gente ingresara por la fuerza en la Casa de Gobierno con las consecuencias políticas potenciales.
Los acontecimientos del 19, 20 y 28 de aquel diciembre por su masividad y decisión desplegada en los enfrentamientos contra el régimen y sus instituciones, por la potencialidad social puesta en evidencia, mostraron características inéditas. En sus inicios se trató de un profundo ejercicio de resistencia, incluida la violencia colectiva, pero en su desarrollo concluyó cuestionando el poder de mando y orden del Estado.
Laboratorio social
Argentina se transformó entonces en un verdadero laboratorio de experiencias sociales: movimientos de desocupados y emprendimientos productivos; asambleas populares de debate y deliberación; recuperación de espacios públicos; empresas recuperadas por la gestión obrera, experiencias todas que de conjunto mostraron madurez para tomar la resolución de los problemas en manos propias y autoorganización / autogestión como formas concretas de agruparse, tomar decisiones y gestionar.
La dinámica que el movimiento social impuso, sea por su prolongación en el tiempo, por su extensión geográfica, por los sujetos sociales involucrados y por las formas y contenidos del debate y organización, no tenía precedentes en el país y tal vez tampoco en otras geografías. El desencadenante no fue otro que la combinación de hartazgo por el agobio económico y desconfianza en los partidos e instituciones del régimen.
Cuando los desocupados organizados en piquetes ejercían el control obrero cortando rutas y accesos vulneraban ese principio constitucional que dice que está garantizada la libre circulación de personas y mercancías por todo el territorio nacional.
Cuando los trabajadores presos del temor a la desocupación y la miseria ocupaban las fábricas que los patrones abandonaban, resistían los desalojos y finalmente las ponían a producir vulneraban el artículo de la constitución que garantiza la propiedad privada de los medios de producción y cambio.
Cuando la asambleas barriales, ocupaban los espacios públicos y discutían los grandes problemas nacionales cuestionaban el principio constitucional que dice que el pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes. La Constitución Nacional determina que la democracia electoral es la forma de gobierno y que los partidos son sus instrumentos fundamentales, la gente en las calles rechazaba a los partidos y sus personeros.
Una crisis del régimen estaba instalada en esos días.
¿Qué sujeto?
Sin duda que las clases y su experiencia histórica han estado presentes en aquel movimiento, pero este no se identificó a priori con ninguna de ellas. Una suerte de corte transversal atravesó clases y fracciones. Se trató de un conjunto social heterogéneo de trabajadores ocupados y desocupados, excluidos, pequeños ahorristas, sectores medios empobrecidos, pequeños comerciantes. Con un rasgo particular que es necesario subrayar: fuerte protagonismo de mujeres y jóvenes.
Es un dato que la clase obrera como tal estuvo ausente. La actitud claudicante de las tres centrales obreras –CGT, CTA, MTA- la privó de una expresión organizada, los trabajadores participaron así diseminados y desdibujados en un movimiento general mucho más amplio que parecía querer anunciar la constitución de un sujeto social complejo, contradictorio, con expresiones políticas e intereses muy variados, que se constituiría en la acción y que se iría redefiniendo en la práctica concreta.
La política no soporta el vacío
El poder instituido históricamente parecía derrumbarse en esos días y un nuevo poder instituyente parecía alumbrarse. Sin embargo la anunciada crisis del régimen institucional de dominación no llegó a consumarse en plenitud, los trabajadores y el conjunto de las clases subalternas no estaban en condiciones de disputar esa vacancia de poder.
La acción directa e independiente de las masas mostró formas de la democracia directa y afirmo el ejercicio de la soberanía popular rompiendo con las prácticas delegativas. Se avanzó con conocimiento de lo que no se quería, de lo que se rechazaba e impugnaba, pero sin la conciencia de lo que efectivamente se deseaba. La maduración colectiva sacó conclusiones, encontró las formas y logró imponer la revocabilidad del mandato presidencial, pero esta conclusión resultó inconclusa. No alcanzó para definir un objetivo superador, ni construir los medios para imponerlo (su propio mandato).
La consigna más popular “Que se vayan todos, que no quede ni uno solo” encerraba en sí misma esa tensión. Para quienes la interpretaban literalmente no daba salida alguna a la crisis de representatividad y legitimidad que corroía el sistema, para otros por el contrario ese vacío encerraba toda su potencialidad, porque el futuro había que construirlo.
Un graffiti escrito en una pared de la Ciudad de los Buenos Aires trataba de darle sentido: “Que venga lo que nunca ha sido”. Sin embargo la política no soporta el vacío, lo que nunca había sido no alcanzó a serlo. Esa vacancia fue ocupada por los propios cuestionados que fueron quienes se reunieron en la asamblea parlamentaria para resolver la sucesión presidencial.
Reconstitución del régimen
Diez años después el ciclo iniciado en 2001 se ha cerrado. Si dialécticamente reformulaba la ecuación ruptura con / reintegración en el sistema de dominación, es claro que triunfó este último término.
Ante la ausencia de alternativas políticas concretas la burguesía logró reponer la autoridad del Estado y el funcionamiento de sus instituciones. Los asesinatos de Kostecki y Santillán provocaron una formidable reacción social y agudizaron la crisis política obligando a adelantar el llamado a elecciones, reponiéndose entonces las condiciones del régimen de la democracia delegativa. En tanto que la suspensión unilateral de los pagos de una porción significativa de la deuda y la macrodevaluación posterior favorecieron la recomposición de la tasa de ganancia de los capitalistas.
Se sentaron así las bases para relanzar la economía y hacer posible que esa ganancia fuera realizable. En paralelo la modificación favorable de los términos del intercambio en el mercado mundial completó el cuadro para iniciar un ciclo económico expansivo que alcanza ahora a un período de ocho años de crecimiento sostenido a altas tasas, el PBI creció en este lapso más del 60 por ciento.
El salario real promedio de la economía se ha recuperado al momento anterior a la crisis, pero persisten fuertes diferenciales salariales; el nivel de actividad ha crecido y la ocupación se redujo sustancialmente pero todavía quedan 1,3 millones de trabajadores desocupados y el empleo no registrado alcanza a otros 3,8 millones. La pobreza cayó fuertemente pero todavía 8,5 millones de personas están sumergidas en ella. La precarización, la fragmentación y las desigualdades sociales se mantienen.
El movimiento obrero se ha reconstituido físicamente y se verifica un fuerte recambio generacional en su interior, en tanto que los movimientos de desocupados han retrocedido.
El conflicto social muestra un cambio cualitativo se ubica ahora preferentemente en las fábricas y lugares de trabajo, aunque lo territorial mantiene su presencia y se ha ampliado con los movimientos ciudadanos en defensa de la soberanía alimentaria, de los recursos naturales, contra la contaminación ambiental, por las cuestiones de género, en defensa de las poblaciones originarias…
Los avances en materia de DDHH, la renovación de la Corte Suprema, la ley de medios, el matrimonio igualitario, la ley de defensa de género, el incipiente debate sobre el aborto… todos avances democratizadores no son explicables sin referenciarse en aquellas jornadas.
Las asambleas barriales casi se han extinguido; el movimiento social conserva cierta capacidad de movilización aunque sin la densidad de entonces pero subsisten los emprendimientos productivos y las actividades autogestivas; la mayoría de la empresas bajo gestión obrera se mantienen, algunas muy exitosamente, pero fueron llevadas a funcionar bajo las formas del cooperativismo tradicional, aunque de puertas adentro su funcionamiento pueda ser distinto -la ex Zanón es un caso más que emblemático de persistencia, democracia interna y gestión obrera- no pueden abstraerse a la presión del mercado y la competencia.
Por el contrario la reconstitución del movimiento obrero ha permitido recuperar capacidad de lucha -el conflicto de Kraft/Terrabussi, el nuevo sindicato del metro de Buenos Aires o el cuerpo de Delegados del FC Sarmiento, son en este sentido más que emblemáticos- la restauración de las convenciones colectivas y las paritarias anuales le ha dado otra presencia a la clase, surgen pequeños destacamentos clasistas que, en condiciones muy difíciles aunque mejores que en los ’90, buscan por distintos senderos una reorganización del movimiento sobre bases diferentes de las que aún sostienen a las direcciones sindicales tradicionales.
Un legado histórico
Atrás han quedado los debates sobre el carácter de la crisis. Si se trató de una insurrección o una revuelta plebeya; las discusiones respecto de la relación entre espontaneidad y conciencia en esa situación concreta o aquella propuesta ilusoria –muy afín a autonomistas o neoanarquistas de distinta estirpe- de construir una economía no capitalista al interior de la capitalista.
El contenido democrático real, las formas de autoorganización y autogestión persisten hoy en la memoria social colectiva. Los métodos de lucha recogen aquellas experiencias y las vuelcan en las huelgas, movilizaciones y piquetes actuales. Desde entonces lo político ya no es entendido como un terreno circunscripto a las instituciones tradicionales, sino que su abordaje forma parte de los problemas de la cotidianeidad, de la vida íntima de los sujetos. Espacios que eran vistos como exclusivamente privados movilizan hoy intereses y preocupaciones colectivas.
Diciembre 2001 pareciera reflejarse hoy, con las condiciones propias de cada formación social, en las rebeliones democráticas en los países del Magreb africano, en el movimiento de los indignados que recorre Europa, en Ocupad Wall Street en los EEUU, en los cacerolazos en Islandia que culminaron expulsando a un gobierno y convocando a un referéndum que resolvió el no pago de la deuda. Respuestas todas a la agresión de un capitalismo en crisis.
Pasados diez años el régimen no solo se ha reconstituido, sino que con los resultados de las recientes elecciones presidenciales la crisis abierta en el 2008 por el conflicto con el agro se ha cerrado. Surge ahora un gobierno que ingresará en un tercer período con una relación de fuerzas políticas totalmente favorable, una derecha debilitada y dispersa y una izquierda anticapitalista aún embrionaria.
Esta izquierda de un anticapitalismo real y consecuente presenta por un lado el espacio de los partidos que parece haber iniciado un proceso de reagrupamiento que enfrentará de ahora en más el desafío de ampliarse a otros sectores políticos. Por el otro el espacio de los movimientos socio/político/culturales que emergieran con fuerza en la jornadas que rememoramos, que encierran potencialidades aunque sus perspectivas políticas son aún difusas.
Arriesgando una conclusión de síntesis podría decir que aquellas extraordinarias jornadas han dejado a las masas del mundo un legado histórico: nada ni nadie, ni los estados, ni las iglesias, ni las cúpulas sindicales o los partidos, aun los que se reclaman de la clase obrera, pueden reemplazar la capacidad de pensar, de decidir y de hacer de los trabajadores y el conjunto de las clases subalternas, por su propia decisión y acción.
Una década después el desafío es recoger ese legado, llevarlo a la práctica cotidiana y pensar la realidad no desde cada uno de los fragmentos que esta nos ofrece sino desde la totalidad y organizarse políticamente en esa perspectiva.

Eduardo lucita es miembro del colectivo EDI – Economistas de Izquierda-. Integró la Asamblea de Chacarita-Colegiales- Villa Ortúzar.

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PUBLICADO POR ARGENPRESS EN 15:25:00 

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