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La policía británica podrá usar armas de fuego en disturbios


La policía británica podrá usar armas de fuego en disturbios

  • Miércoles, diciembre 21, 2011, 0:30

La Policía británica podrá utilizar legalmente armas de fuego durante disturbios como los suscitados en Reino Unido el pasado agosto en protesta por la muerte de un ciudadano que fue tiroteado por agentes. La decisión se estableció en un informe oficial publicado este martes.

El Cuerpo de Inspectores de la Policía, que elaboró el estudio, señaló que la policía tendrá justificado disparar en función de “la inmediatez del riesgo y la gravedad de las consecuencias”.

Los agentes podrán usar sus armas, por ejemplo, cuando un incendio intencionado ponga en riesgo la vida de personas, como ocurrió durante los disturbios de Londres en el caso de fuegos en locales comerciales situados debajo de viviendas.

En agosto pasado se produjeron una serie de disturbios que se iniciaron en Londres y se extendieron a otras ciudades, en donde hubo incendios, barricadas, saqueos y represión policial. Las autoridades arrestaron a más de 3.000 personas.

Después de estudiar la respuesta de la Policía, muy criticada por los ingleses, el Cuerpo de Inspectores pide que se revisen las tácticas policiales a fin de esclarecer cuándo los agentes pueden utilizar cañones de agua y balas de plástico contra los ciudadanos. Esto se definirá a futuro.

Como “peligroso e indiscriminado” fue calificado esta nueva medida por los parlamentarios. No obstante, el informe divulgado este martes justifica que la acción puede ser útil contra agitadores que lanzan bombas de petróleo u otros objetos que pongan en peligro a otras personas.

Además, el informe indica que esta decisión tiene como objetivo “detener ataques violentos contra los ciudadanos”.

BBC / EFE / Telesur

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Gran Bretaña, ¿enemiga de la UE? Estos son los motivos del no


Gran Bretaña, ¿enemiga de la UE?

10 diciembre 2011 – 9:43 – Autor: zoomboomcrash

¿Los británicos? ¿Enemigos de la Unión Europea?Eso parece. Tras la Cumbre de la Unión Europea, el primer ministro británico nos ha dado la espalda. No aquiere dar más poder a la UE, no apoya crear una unión fiscal más fuerte, se niega a que le supervisen su economía…

En fin, estos británicos, pensarán muchos, sólo quieren defender la libra, su economía, su banca, su bolsa, sus finanzas. Se cumple aquella frase engreída que solían repetir los ingleses, cuando había bruma en el Canal de la Mancha: “Niebla en el Canal; el continente está aislado”.

Ahora es así. Pero hace 75 años fue lo contrario.

Los británicos fueron los que lanzaron en el siglo XX la idea más avanzada sobre la estabilidad mundial,la misma que se intenta hacer ahora en la Unión Europea.

Fue en 1944. Reunidos en un hotel de Bretton Woods, una pequeña localidad de New Hampshire, Estados Unidos, los representantes de 44 naciones decidieron poner las bases del “nuevo orden mundial”. Así lo llamaron. No había terminado la Segunda Guerra Mundial pero ya se veía venir el final: los alemanes perderían.

Lord Keynes, seguramente el economista más conspicuo de la época, propuso crear un organismo llamado International Clearing Union, que a su vez crearía una moneda denominada “bancor”, asentada sobre las divisas más fuertes, y que sería canjeable por las divisas de cada país.

Los gobernantes de las naciones se comprometerían a mantener equilibrio fiscal, y pagar una multa si sus déficits fiscales se excedían.

A cambio, los países más saneados financiarían a los más pobres, y se lograría la recuperación de la demanda mundial. En realidad, Keynes estaba diseñando sin saberlo el esqueleto y los pasos de la futura Unión Europea, y también del ECU, la moneda que daría lugar al euro.

Desgraciadamente Keynes no era norteamericano sino británico. Su país, encima, debía una astronómica cantidad de dinero a Estados Unidos, y esta superpotencia atlántica no estaba dispuesta a dejar que los pobres británicos tomasen las riendas del nuevo orden.

Ante la desdicha de Keynes, que calificó de “intolerables” los borradores presentados por Carl Bernstein, del departamento del Tesoro de EEUU , se impuso el plan americano, consistente en establecer al dólar como moneda de referencia mundial.

El billete verde estaría sustentado por su equivalente en oro, de modo que una onza de este metal precioso (del que EEUU acumulaba las mayores reservas del planeta), se canjearía por 35 dólares. Todas las monedas planetarias tendrían un cambio respecto al dólar.

Eso era como dar un puñetazo en la mesa y decir: ¡Señores, aquí quien manda soy yo!

Keynes tendría palabras de desprecio para Bernstein. Pero al final ganó EEUU. Es decir, su moneda: el dólar. Imperium Mundi.

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Un documento explica por qué Reino Unido rechaza un acuerdo con la UE

9 diciembre 2011 – 11:18 – Autor: zoomboomcrash

¿Qué pretendía salvar David Cameron al negarse a aceptar un pacto en la UE?

Que los organismos de la UE no metan las narices en su sistema financiero. Londres, después de Wall Street, es la mayor plaza financiera del mundo. La Agencia de Supervisión Europea, (ESA, en inglés), así como las autoridades de Bruselas, desean crear leyes comunes para todos los miembros, entre las cuales está supervisar a las agencias de rating, a los bancos, a los gobiernos, unificar los impuestos, y exigir ciertas reglas iguales de juego.

David Cameron, el primer ministro británico, afirmó esta mañana a las cinco. “Les deseamos lo mejor (a los países que quieren reformar el Tratado) porque queremos que todos resuelvan sus problemas ya que necesitamos más crecimiento económico”. Elpero vino después: “Pero al final me di cuenta de que no interesaba a Reino Unido,y por eso lo veté”.

¿Y en qué afecta esto a Reino Unido?

El periódico The Telegraphobtuvo el documento que presentó Cameron en la Cumbre Europea. Explica qué es lo que solicita y por qué. En resumen, quecualquier control y supervisión de los organismos europeos se detenga en la soberanía británica. Quieren decidir por su cuenta y proteger su sistema financiero y bursátil.

Por ejemplo, cuando la UE habla de controlar y supervisar a las agencias de rating, Cameron responde que es competencia de su país. Y para ello se aferran a unos acuerdos del Consejo Europeo del junio de 2009.

O por ejemplo, la decisión de la UE de unificar impuestos, “no deberían afectar las responsabilidades fiscales de cada estado miembro”.

O bien, si alguna empresa de un país ajeno a la UE quiere hacer negocios en Reino Unido, “la autorización y supervisión seguirá siendo determinada por el Reino Unido mientras no afecte a otro estado miembro”.

El ministro de Exteriores británicos, William Hague, ha negado en un programa de TV matutino (Today) que “el país se quede aislado”. Respondía así a algunas ediciones digitales de diarios como The Guardian o The Telegraphque amanecieron con esa interpretación: Reino Unido se queda aislado.

El ex ministro de Exteriores, Lord Owen, en cambio ha dicho que Reino Unido ha fallado en lograr los objetivos de su país dentro de la UE.

El corresponsal de The Telegraph en Bruselas consiguió una declaración de una fuente no identificada francesa, quien dijo. “Cameron ha hecho lo mismo que ir a una fiesta de intercambio de parejas, pero sin su pareja”.

El diario conservador Daily Mail decía en su versión digital (la mayor de Europa), que “Cameron por fin se pone duro con Europa”.

 

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‘Financial Times’ contra el Cuarto Reich de Angela Merkel


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OPINIÓN

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‘Financial Times’ contra el Cuarto Reich de Angela Merkel

Nacho Cardero.-  10/12/2011

“Me preguntaban sobre la crisis europea, pero de esa forma tan inglesa.

Cada palabra medida, con doble intención. Estaban interesados en conocer mi opinión de Europa, pero sobre todo en darle un capón a Alemania”, rememora Baldomero Falcones desde sus cuarteles de invierno en Torre Picasso.

El presidente y consejero delegado de FCC, un gentleman en los predios de Koplowitz, se zafaba con elegancia de las finas embestidas de los periodistas ingleses.

Primero, el miércoles 12 de octubre, minutos antes de la apertura de los mercados, en los estudios de la CNBC; al día siguiente en el debate posterior a la conferencia que pronunció en la London School of Economics con motivo del inicio del curso académico.

Entre los asistentes a este último, el corresponsal del Financial Times en España, Víctor Mallet, quien se encargó de moderar la mesa, y representantes de conocidos grupos de comunicación británicos tales que The Economist y Euromoney.

Foto de archivo de David Cameron y José Luis Rodríguez Zapatero (Reuters).

 

Acorde al british style, los plumillas evitaban asaetearlo con dardos explícitamente antieuropeos, pero sí dejaban entrever cierta germanofobia, como si en aquel preciso momento la Luftwaffe estuviera bombardeando las victorianas calles de Londres.

El parecer de Falcones (“la probabilidad de que se rompa el euro es muy pequeña porque el coste para toda Europa sería excesivo”) fue recogido por el FT en un artículo publicado el 30 de noviembre bajo el título Business and eurozone: looking for the exit (Empresas y eurozona: buscando una salida a la ruptura del euro), en el que, azuzados más por el deseo que por la realidad, se aseguraba que las mayorías de las grandes compañías disponía ya de una estrategia en caso de que la crisis de la deuda soberana acabara enterrando a la moneda única.

Pues bien, vistos los derroteros del Consejo Europeo del fin de semana, muchos de ellas han debido de desempolvar su Plan B.

“¿Qué diablos de Plan B? Cuando un avión explota en mitad del cielo no hay escape que valga”, dicen desde una de las entidades denominadas “sistémicas” por la European Banking Authority (EBA).

La gran banca española, a la que el supervisor europeo exige 26.170 millones de capital adicional para cumplir con los nuevos requisitos de Bruselas, también ha detectado cierto tufillo antieuropeo en Downing Street y aledaños.

La EBA tiene su sede central en Londres. Según ha dictaminado el supervisor, todos los grandes bancos europeos tendrán que salir al mercado a pescar capital. Todos menos los británicos. Las entidades de Reino Unido no requieren de necesidades adicionales, en opinión de la EBA.

La crisis de deuda ha destapado los instintos más bajos de Europa, los complejos y odios atávicos entre países, los mismos que han permanecido encerrados con candado de nueve llaves en los tiempos de bonanza

Todo lo cual recuerda a esa anécdota de Luis Lada con motivo de la presentación de la salida a bolsa de Telefónica Móviles en Londres, allá en el año 2000, cuando Hugo Dixon, entonces ideólogo del Lex Column del FT, levantó la mano para preguntar al otrora directivo de la operadora española por una acotación que aparecía en uno de los márgenes de una de las páginas del voluminoso folleto de la OPV.

-¿Pero se lo ha leído entero? –preguntó un asombrado Luis Lada.

-Por supuesto –respondió lacónico Dixon.

-Y bien, ¿qué le ha parecido?

-Una buena compañía. Pero ha de saber que nunca será top ten para los inversores, ni top ten para los medios. Básicamente porque no se trata de una compañía inglesa.

La crisis de deuda ha destapado los instintos más bajos de Europa, los complejos y odios atávicos, los mismos que han permanecido bajo candado de nueve llaves en los tiempos de bonanza. El aislacionismo británico, el nacionalismo alemán y la suficiencia francesa han quedado al descubierto con motivo del Consejo Europeo.

Lo llevan en la sangre, tal y como el escorpión confesó a la rana justo después de clavarle el aguijón. “Los términos del tratado eran inaceptables para el Reino Unido”, adujo el primer ministro británico, David Cameron, con un semblante que parecía confeccionado por un sastre inglés. El mandatario de las islas se negó a rubricar la refundación de Europa, básicamente porque Merkel y Sarkozy no aceptaron las salvaguardas especiales que exigía para su sistema financiero, esto es, para la City londinense, sus bancos, sus aseguradoras y similares.

El primer ministro británico se mostró “feliz” ante los periodistas de no pertenecer al euro. A lo que Merkel respondió con una virulencia infrecuente en la canciller: “No me sorprende. Desde el primer momento estuvieron fuera del euro.

Su ausencia no impedirá que Europa avance en otras materias importantes”. Hasta los medios británicos, conocidos en los ambientes por ser el machete afilado del que se ha valido el primer ministro para apuñalar en no pocas ocasiones a la maltrecha economía europea, se mostraban escépticos.

Algunos incluso mordazmente críticos: “Reino Unido queda peligrosamente aislado mientras la eurozona acuerda un nuevo tratado”. Daba la impresión de que Cameron se había pasado de frenada.

Los máuser dejan paso al Banco Central Europeo

El tablero en el que se juega la partida no está dibujado con casillas en blanco y negro, sino con libras y euros. La renacida R.A.F. de Cameron contra el Cuarto Reich de Angela Merkel

A nadie escapaba que, de librarse una nueva batalla en Europa, no sería armamentística sino comercial y financiera. Los máuser, pánzer y bazookas han dado paso al Banco Central Europeo, los eurobonos y ese fondo de rescate tan temido en la UE por ser capaz de engullir países enteros. Porque es de eso de lo que se trata: de ceder más competencias, de ceder soberanía.

Muchos países se resisten por ese chauvinismo innato a su carácter, pero no hay vuelta atrás. La crisis de deuda ha colocado a Europa en una delicada encrucijada: o se da un paso al frente o el invento estalla por los aires, tal y como visualizó Sarkozy en su discurso.

El tablero en el que se juega la partida no está dibujado con casillas en blanco y negro, sino con libras y euros. La renacida R.A.F. de Cameron contra el Cuarto Reich de Angela Merkel.

Y en este alambicado puzzle emerge el presidente electo de España, Mariano Rajoy, no se sabe si como salvador o mártir. Los dos sherpas que le acompañan en sus viajes, Jorge Moragas como diplomático, y Álvaro Nadal en el ámbito económico, le han puesto al corriente de lo que pasa en Europa tras patearse medio Viejo Continente y reunirse con unos y otros. “Mariano, tenemos dos noticias: una buena y una mala”.

La buena es que Rajoy, a diferencia de otros líderes europeos como Papademos o Monti, que han sido encumbrados por el método del “tú sí, tú no” y sin pasar por las urnas, está legitimado para acometer un plan de ajustes severo y sin demora, como reconoció ante los líderes de los partidos conservadores.

Su mayoría absoluta lo avala y sus homólogos europeos son conscientes del poder que tal circunstancia encierra. Es el caso de Sarkozy, que ha tratado de ganárselo para hacer frente común contra Reino Unido y Alemania (sí, también contra Merkel).

La noticia mala es que Rajoy se encuentra atado de pies y manos, con un país prácticamente intervenido desde el pasado mes de agosto, cuando Grecia estuvo a un paso de la bancarrota, la prima se desbocó hasta extremos nunca vistos, Trichet envió una misiva a Zapatero en tono amenazante y España tuvo que reformar su Carta Magna manu militari.

Nada es igual desde aquellos convulsos días de verano. Es la guerra y la infantería española se encuentra diezmada antes incluso de comenzar la batalla.

http://www.elconfidencial.com/opinion/caza-mayor/2011/12/10/financial-times-contra-el-cuarto-reich-de-angela-merkel-8395/

Reino Unido: tocado y hundido Lectura RECOMENDADA


Café Steiner

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Reino Unido: tocado y hundido

Por: José Ignacio Torreblanca | 07 de diciembre de 2011

La crisis del euro ya tiene una primera víctima: el Reino Unido.

El tren europeo se pone en marcha al silbato de Merkel y Sarkozy, que ha diseñado un Tratado a su medida, tan a su medida que para todos los demás es una camisa de fuerza:

unos la aceptarán porque no tienen más remedio, pero otros, como los británicos, no tienen más remedio que rechazarla ya que su diseño y objetivos son intrínsecamente incompatibles con el código genético de los conservadores británicos.

El objetivo histórico del Reino Unido, evitar una hegemonía en el continente pero, a la vez, mantener la independencia y margen de actuación del Reino Unido, se ha ido al traste: dos décadas después de la reunificación de Alemania, ya hay una hegemonía en Europa (la alemana), y la influencia del Reino Unido se acerca progresivamente a cero.

Los conservadores británicos ya hacía un tiempo que habían perdido los papeles (europeos), aunque habían conseguido disimularlo.

Antes de la llegada al poder de los conservadores, ya extrañó la absurda decisión de los conservadores británicos de abandonar el grupo parlamentario popular europeo y sumarse al grupo de euroescépticos capitaneados por el ODS del peculiar Vaclav Klaus, que tantos dolores de cabeza nos ofreció durante la presidencia checa de la UE y con motivo de la ratificación del Tratado de Lisboa, y al que se sumaban otras “joyas” del euroescepticismo europeo como el Partido polaco de la Ley y la Justicia de los inefables hermanos Kazcysnki y otros partidos menores en Lituania y otros países.

Las consecuencias de esa folclórica decisión no fueron muy evidentes entonces, pero lo serán hoy miércoles cuando en vísperas de una reunión crucial del Consejo Europeo, los líderes populares europeos (Merkel, Sarkozy, Rajoy etcétera), se reúnan a cenar en Marsella para hablar del futuro de Europa y, mientras, David Cameron cene solo en Downing Street.

Ahora, los designios de quiénes entonces nos avisaron de lo que se venía encima brillan con toda su intensidad. En una tribuna publicada en este periódico en abril de 2010, mis colegas Mark Leonard y Daniel Korski alertaban de que el cambio generacional en el Partido Conservador había convertido en irrelevante el término “euroescéptico” por la sencilla razón de que todos lo eran, y no de forma moderada, sino bastante radical: en una encuesta interna, nada menos que un 63% de los militantes del Partido Conservador eran partidarios de retirarse de Europa, léase bien, no de renegociar los Tratados o de repatriar poderes, sino directa y llanamente de retirarse.

Por eso, Leonard y Korski nos ofrecían algo así como una guía del naturalista de campo euroescéptico que nos permitiera distinguir entre euroescépticos de distintos pelajes.

Como en los buenos documentales del National Geographic, nos proponían estar atentos a los sonidos emitidos por: “euroescépticos corrientes”, “euro-obsesivos”, “realistas modernizados”, “neoconservadores”, “capitanes de Cameron” y “Little Englanders”.

Pero como señalaba el diputado británico, Denis McShane, este lunes en una seminario organizado por la Fundación FRIDE (abro este post con un pequeño vídeo, en inglés, de su intervención), todas estas tendencias, que habían coexistido hasta ahora bajo la llamada política de “las tres erres”: “referéndum, repatriación, renegociación”, ahora se han colapsado ante un acontecimiento tan inesperado como la crisis de la deuda y la puesta en marcha de un nuevo proceso de negociación de Tratados.

Así que, mientras los conservadores británicos barajaban sus opciones para mantener a Europa a raya con una agresiva táctica basada en las tres erres: (R) repatriar todos los poderes posibles; (R) renegociar los Tratados existentes en caso de que hubiera una nueva negociación de tratados y forzar un (R) referéndum para ratificar cualquier nuevo Tratado, resulta que es Europa la que se pone en marcha sin los británicos.

El desconsuelo de Cameron es enorme: cuando yo me iba a retirar de Europa, va y es Europa la que se retira de mí. Sorry guys.

http://blogs.elpais.com/cafe-steiner/

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