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¡Fraga y cierra España!


¡Fraga y cierra España!

Francisco Javier González
Dice un refrán español que “a cada puerco le llega su San Martín”. En Canarias diríamos cochino pero para el caso que nos ocupa no me vale. Cochino, incluso cerdo, se me antojan cariñosos, además de que ni estamos en San Martín ni en Canarias la “matazón del cochino” -antaño fiesta familiar y entrañable- es por ese día.
Tampoco ha sido ni el mochazo ni la cuchilla del carnicero los que han acabado con su retorcida y perniciosa vida. Han sido solo los años y los pulmones. En la cama.
En domingo, “Día del Señor” y con misa funeral posterior en la Catedral de Santiago y otra inmediata en la capitalina de la Almudena. Con la Real Banda de Gaiteros de Ourense incluidos, sin haber sido juzgado por sus hechos ni mostrar nunca un mínimo arrepentimiento, más bien reafirmándose en ellos y vanagloriándose de los mismos.

El dueño de la calle, que presumía de haber dejado plantada a la imponente Ava Gardner y se bañaba en “meyba” en la radioactiva playa de Palomares, al que el arzobispo compostelano acaba de considerar como “un hombre de bien”, la ha palmado en olor de multitudes…políticas.
No creo que las familias de Grimau, de Ruano, de los muertos en Vitoria o Montejurra, o los tiroteados en las calles de la metrópoli participen del coro de turiferarios encabezados por el Borbonato -padre, hijo y supongo que hasta yerno- inspirados por “su lealtad a España” y su papel como “gran servidor del estado” y seguidos por los cavernarios de la derecha hispana con su también gallego jefe de filas al frente, para quién “Manuel Fraga actuó guiado por dos principios: el amor a España y el entendimiento de la política como un servicio público. Es el ejemplo de la apuesta por la política, la reforma y las instituciones para la resolución de los problemas que a todos nos afectan.
Si la historia de España en estos años, es una historia de éxitos y prosperidad es, en parte, gracias a hombres como él que con su generosidad crearon las bases de la democracia en la que vivimos hoy”. Otros, como el cachanchán de las Azores, proclama que con Fraga “muere un patriota, un servidor de España” mientras que su esposa, alcaldesa neófita de la Villa y Corte, se emperra que al ínclito D. Manuel hay que dedicarle una calle o una plaza madrileña.
Más duro se me hace entender las expresiones de los responsables psoeísticos como Zapatero, que subrayó en su telegrama de pésame “el reconocimiento y respeto que merecen una trayectoria tan definida por el servicio público como la suya y tan importante también para la consolidación de la democracia española” o Rubalcaba para quien el finado “ha sido un hombre clave para nuestra historia política. Me gustaría quedarme con el Fraga padre de la Constitución que nos ha permitido vivir en esta democracia ya sólida y solvente”.
Algo más moderado fue Carrillo, para quien Fraga, “fue un hombre muy de derechas, muy autoritario y muy empecinado en sus ideas y en sus actitudes” destacando “su capacidad para adaptarse a los tiempos”, elogiando además “su papel positivo en la aprobación de la Constitución”.
Fraga no fue culpable de crímenes de guerra. Solo lo fue de los de la postguerra porque cuando estalló la sublevación fascio-militar que provocó la Guerra de España aún no tenía 14 años. Edad para ingresar en los cachorros de la Falange pero no para ir al frente, así que, como a algunos militares de retaguardia, “el valor se le supone”.
Tomó partido de entrada y puso su indudable inteligencia y preparación intelectual al servicio de los que sembraron las cunetas y descampados de España y sus colonias africanas de cadáveres y las prisiones de miedo y dolor en los años sucesivos. Su opinión, siempre mantenida y reiteradamente expresada es muy clara al respecto “El glorioso alzamiento popular del 18 de julio de 1936 fue uno de los más simpáticos movimientos político-sociales del mundo”.
¡Qué felices eran entonando, caralsol y a voz en cuello, cánticos religiosos y patrióticos en los Salones de Fyffes, en La Isleta, en Gando, en Tefía… los antes malvados presos “rojos” -entre ellos varios de mis tíos- a los que el simpático movimiento salvador había liberado drásticamente de sus errores!
Tan simpático fue todo que las descarnadas calaveras de los asesinados siguen mostrando permanentemente la blanca sonrisa de sus dientes. Salen riéndose de los Pozos de Arucas o siguen riéndose en la Sima Jinamar, en la Mar Fea, en las Cañadas del Teide, en los pinares del Paso o ligados aún a sus potalas.
El coro de plañideras políticas de todos los pelajes cantando las alabanzas fúnebres del supuestamente democratizado fascista pone en evidencia la realidad de que el enano dictador dejó todo atado y bien atado con monaguillos muñidores ilustres como el finado, pero para entender en su integridad el papel de Fraga hay que situarlo en la historia:
Al acabar la Guerra de España los vencedores entienden la necesidad de crear un entramado político en que sustentar el Régimen.
Así agrupan a todas las derechas en la Falange Española Tradicionalista y de las JONS como armazón central a la que, incluso, la Ley del 6/11/41 equipara fiscal y tributariamente al propio Estado. Falange Española se va transformando en “Movimiento” en el que encaja perfectamente la ambiciosa figura de Fraga que ya desde 1945 había entrado a las Cortes franquistas como letrado y que en 1956, como director del Instituto de Estudios Políticos del franquismo comienza a diseñar las futuras salidas para la dictadura que garantizara la continuidad de las ideas tras su inevitable declive.
En 1957 se crea la Secretaría General del Movimiento con José Solís como Ministro Secretario General. Dentro del nuevo organismo supremo del fascismo español se agrupaban, además de la Organización Sindical, las Delegaciones Nacionales de Provincias, de Juventudes, de la Sección Femenina, de Organizaciones, de Auxilio Social, de Educación física y deportes, de Asociaciones y la de Prensa, propaganda y radio que heredó la emisora regalo de Goebbels a Franco para que RNE comenzara sus emisiones. Manuel Fraga se encargó de dirigir la Delegación Nacional de Asociaciones, un potpurrí que agrupaba a las hermandades de excombatientes, las de excautivos, las asociaciones de profesorado de E. medias y superiores, las de magisterio y primaria, las asociaciones familiares y profesionales, al SEU ….
Ese mismo año 57 en que Fraga llega a la cúspide del Movimiento fascista se constituye la Comunidad Económica Europea y la eficacia y el éxito económico que en sus inicios supuso impulsó en 1962 al gobierno franquista a solicitar conversaciones de adhesión a la misma, pero a las reuniones en junio del IV Congreso del Movimiento Europeo acude una delegación española de no afectos al franquismo -salvo los comunistas que son excluidos- y se produce el llamado “Contubernio de Múnich” que exige, previas al posible ingreso en la CEE, la democratización, las libertades públicas individuales y colectivas y el respeto a “las entidades naturales” refiriéndose veladamente así a las naciones y colonias que agrupaba el estado fascista.
El régimen español moviliza a todas sus organizaciones, concentra masas en repulsa, y llena de epítetos contra “los traidores, los rojos y los comunistas subversivos” toda la prensa. Franco, en una multitudinaria y orquestada concentración en Valencia, proclama que la causa de la enemistad europea era “la infiltración comunista en Europa que con su acción solapada influye en la mayoría de los órganos de opinión siendo raro el que no se encuentra parasitado por el oro soviético” pero tanto Franco como las dos piezas claves de la Falange -Solís y Fraga- saben que su supervivencia precisa de un cambio de imagen y en julio se constituye un nuevo gobierno del fascismo.
Entra con fuerza el Opus Dei con López Bravo y 4 ministros más, mientras la Falange se refuerza con el renovado papel de Solís y con la entrada de Fraga al Ministerio de Información y Turismo, con la portavocía pública del gobierno.
Es ocupando tal poltrona ministerial, responsable de las mayores operaciones de blanqueo de cara del franquismo como los “25 Años de Paz” -y “Ciencia” añadía el vulgo- o el “Spain is different”, cuando asume y justifica el asesinato legal de Julián Grimau -al que denominó “ese caballerete”- o se dirige telefónicamente al padre del estudiante Enrique Ruano, “suicidado” por la policía española, amenazándolo con represalias sobre su otra hija Margot si continuaban las protestas por el burdo asesinato.
Es en ese ministerio, en el que perdurará hasta el 69, en el que se convierte en la clave para el sostenimiento y la prolongación del régimen, misión que enlazará con su Vicepresidencia del Gobierno de España y con el Ministerio de la Gobernación, el de los temidos calabozos de Puerta del Sol.
Continuará luego ese esfuerzo salvador del Régimen con sus trabajos como “Padre” de la Constitución que logran -con la complicidad culpable de una izquierda desnortada- que el fascismo se prolongue a través del sucesor nombrado por Franco “a título de Rey” el Borbón Juan Carlos.
Es esta prolongación fascista en el tiempo la que puede explicar el resultado final y casi actual de uno de los procesos que Fraga se encargó de maquillar desde su ministerio: el asesinato a garrote vil de los militantes cenetistas Francisco Granados y Joaquín Delgado.
Falsamente acusados de un delito de terrorismo tras la explosión de dos pequeños artefactos que estallaron el 29 de julio de 1963, uno en la sección de pasaportes de la Dirección General de Seguridad y el otro en la Delegación Nacional de Sindicatos con el resultado de algunos heridos leves al fallar un detonador y adelantarse la primera explosión y detenidos dos días después, “confesaron” su autoría tras seis días de torturas policiales e inmediatamente, sin contar con ninguna otra prueba, el día 11, se anuncia su enjuiciamiento a las 48 horas siguientes.
El día 13 de julio, nombrado un militar no letrado sin previo conocimiento de la causa para su defensa, son condenados a muerte por el
Juzgado Militar Especial Nacional de Actividades Extremistas y ejecutados a garrote vil el día 17 tras contar con el enterado del cristiano caudillo Franco y la protección de la propaganda fraguista.
Ya desde el momento de su detención y antes de la parodia del juicio el Consejo Ibérico de Liberación, la organización clandestina de los dos anarquistas, emitió un comunicado indicando que la autoría del atentado no correspondía a los detenidos, pero años más tarde los verdaderos autores afirmaron su autoría por escrito ante notario.
Con esas declaraciones, en las que Antonio Martín Bellido y Sergio Hernández se responsabilizaban del hecho, los familiares de los asesinados “legalmente” -la viuda de Granados y el hermano y la sobrina de Delgado- presentan en febrero del 98 recurso de revisión de la sentencia ante el Tribunal Supremo, recurso que es rechazado en marzo del 99 en aplicación de la Ley Procesal Militar.
Presentado recurso de amparo constitucional para que se admitan los medios de prueba suministrados por los familiares y admitidos estos en julio de 2004 se admite el amparo y se celebra nuevo juicio presentándose en el mismo los autores del hecho y sus entonces mandos orgánicos, pero la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo da, el 18 de diciembre de 2006, un nuevo carpetazo a todo el asunto basados en la supuesta no credibilidad de los declarantes “a causa del tiempo transcurrido desde el hecho”, nueva prueba de la absoluta vigencia del franquismo exaltado, loado y, sobre todo, prolongado por Fraga.
Razón tiene su discípulo predilecto, el pseudotejano amigo de Bush, cuando asegura que “términos como Transición, Constitución y PP son sencillamente incomprensibles sin Manuel Fraga”. Le faltaron términos como fascismo y dictadura que, sin Fraga, tampoco se comprenderían.
Cuando en 2007 en “El Faro de Vigo” comparaba la figura de Franco en España con la de Napoleón en Francia, declaraba tajante que “el franquismo ha sentado las bases para una España con más orden” nos dejaba su testamento político. Lo dicho: todo atado y bien atado en gran parte gracias al Gaitero Mayor del Reino.

PUBLICADO POR ARGENPRESS EN 11:15:00 

“La Transición española se diseñó en la sede central de la CIA”


Alfredo Grimaldos: “La Transición española se diseñó en la sede central de la CIA”

El pasado 20 de noviembre se cumplía el 31º aniversario de la muerte de Franco. No faltaron en los medios las celebraciones por el actual sistema democrático en contraste con la dictadura anterior. Sin embargo..

Entrevistas | Miguel Ángel de Lucas | 20-12-2011

Sin embargo, frente al discurso dominante, cada vez son más las

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ALFREDO GRIMALDOS, autor del libro La CIA en España / Luis Cisneros

investigaciones que hacen hincapié en los aspectos más silenciados del cambio de régimen. Alfredo Grimaldos ha investigado el papel de la CIA en este proceso: desde las simpatías con Franco a la relación con el PSOE, pasando por su apoyo al 23-F. Y habla sobre la inmunidad que aún posee la agencia, como revelaron los más de 100 vuelos ilegales en territorio español.

Con su último libro, La CIA en España, Grimaldos incide en el papel que tuvieron los servicios secretos estadounidenses para desactivar la posibilidad de un cambio social profundo tras la muerte de Franco. Según apunta, la agencia ha marcado en buena medida los acontecimientos políticos recientes.

Además, su presencia se mantiene. El control apenas existe sobre las bases estadounidenses en la península. Y no por casualidad, en septiembre de este mismo año la Unión Europea reprobaba al Gobierno español sus obstáculos a la investigación de los vuelos ilegales de la CIA en aeropuertos españoles.

DIAGONAL: ¿Qué papel real tuvo la CIA durante la Transición?

ALFREDO GRIMALDOS: Antes había presencia de la CIA, pero todo esto comienza en los años ‘70. Cuando Nixon se ve con Franco, se encuentra a una persona muy deteriorada, que incluso se queda dormido mientras le hablan. Entonces Nixon se preocupa: “¿Qué va a pasar cuando éste muera?”, se pregunta.

Hay que tener en cuenta que en ese momento, en medio de la Guerra Fría, España es una plaza estratégica muy importante y Franco es un aliado contra el comunismo. Por eso los americanos ven necesario tutelar el proceso. Y más aún tras la Revolución de los Claveles en Portugal.

D.: ¿Qué pasos comienzan a darse?

A. G.: Yo digo que la Transición española se diseña en la sede central de la CIA. Los americanos tutelan todo el proceso.

Toman contacto con todos los sectores: con los servicios de información, con los altos mandos del Ejército e incluso, y esto está acreditado, con Carrillo. Y después de hablar con él se tranquilizan, les dice que está por el cambio pacífico, que no va a pasar nada grave.

D.: Uno de los aspectos que más se intenta entonces es reorientar a la oposición.

A.G.: Aquí es clave sobre todo la refundación del PSOE. El Partido Socialista histórico ya no representaba a nadie, no contaba con peso sobre lo que se estaba cociendo aquí, ni en la lucha antifranquista cotidiana. Tenía mucho más protagonismo el comunismo tradicional, el PCE, y movimientos anarquistas por otro lado.

En el Congreso de Suresnes, en 1974, lo que hacen es reinventarse un partido aprovechando unas siglas históricas. El PSOE del que hacen secretario general a Felipe González es un PSOE inventado. El dinero y la cobertura política lo pone fundamentalmente el partido socialdemócrata alemán, que canaliza también dinero de la CIA.

Los mismos miembros del Servicio de Inteligencia español, el SECED, toman contacto con el PSOE. E incluso escoltan hasta Suresnes a Felipe González, le dan la documentación y le llevan. Estamos hablando del SECED, el servicio de Carrero Blanco. Y el militar José Faura, que acompañó a González, pasa a ser jefe del Estado Mayor del Ejército en el ‘94, con González ya en el poder.

Reprimir la República

D.: ¿En qué medida sucede algo similar con el Partido Comunista?

A.G.: Bueno, hay que tener en cuenta que Carrillo es un personaje algo turbio. En 1977 es el primer líder comunista que visita EE UU, que es recibido allí en loor de multitudes y es nombrado doctor Honoris Causa.

Lo que hace Carrillo es aceptar la Transición impuesta desde arriba, el rey como heredero de Franco y contribuye decisivamente a acabar con quienes peleaban por la ruptura democrática.

En 1977, cuando los legalizan, asumen la bandera monárquica y a partir de ese momento la consigna es reprimir la bandera republicana. Conservo todavía una bandera republicana rota por varios trozos por los servicios de seguridad del PCE.

D.: ¿Qué peso tuvo la CIA en episodios concretos, como el 23-F?

A.G.: Está claro que la CIA lo sabía. En 1981 se encontraba aquí. El ejemplo lo tienes en el edificio donde estaba ubicado el departamento de contrainteligencia y el alto Estado Mayor de Inteligencia: el alquiler lo pagaba la CIA. Los agentes españoles por la mañana trabajaban para la patria y por la tarde para la CIA. Y la CIA está al tanto de todo lo que pasa.

El comandante José Luis Cortina, la persona que coordinaba la operación, era un hombre muy vinculado a los servicios norteamericanos. Las dos últimas visitas que hace antes de que Tejero entre al Congreso es al nuncio del Vaticano, Monseñor Antonio Inocenti; y al embajador de EE UU en Madrid, Tenence Todman.

Como siempre, el Imperio y la Iglesia santifican el golpe. Ese día, desde primeras horas de la mañana, un contingente de la VI flota norteamericana se encuentra de operaciones cerca de la costa de Valencia.

Cuando todavía no está resuelto el golpe y parece que puede ir adelante, hacen gracia las declaraciones del secretario de Estado norteamericano, Alexander Haig, cuando asegura que ‘el asalto al Congreso de los Diputados es un asunto interno de los españoles’.

D.: ¿La CIA era consciente de que el golpe iba a fallar?

A.G.: Bueno, hay que tener en cuenta que el 23-F es un golpe muy extraño. El golpe lo apoyan. La CIA tenía contactos con los golpistas y conocía el estado de opinión de los cuarteles. Pero otros sectores también están pendientes de si el golpe funciona o no. Aquí hay una actitud muy ambigua por parte de la Casa Real.

A últimas horas de la noche, cuando se ve que el golpe no tira para adelante, alguien dice haber encontrado un telegrama dirigido al capitán general Jaime Milans del Bosch, uno de los promotores del golpe. En él se lee: ‘Jaime, a partir de este momento vas contra la Corona’. Que es como decir: ‘Jaime, ahora no damos el golpe, sino que salvamos a España de vosotros’.

D.: Y el rey sale muy fortalecido después de ese día.

A.G.: El rey sigue donde está no por su actuación. Hay una gran cantidad de libros que dejan al rey muy en entredicho. ¿Por qué sigue? Por el control absolutamente férreo que existe de los medios de comunicación.

Si los medios se pasasen un puente, cuatro o cinco días, publicando todas las actuaciones del rey el 23-F y todas sus chorizadas, cuando llegase el lunes la Monarquía se habría acabado. El ‘juancarlismo’ se alimenta de la ignorancia, del mito y la desinformación.

D.: ¿Qué presencia mantiene todavía la agencia?

A.G.: Yo he investigado sobre todo hasta principios de los ‘80. Analizo el primer gran ciclo. Ese ciclo termina una vez que muere Franco y cuando ven que han amarrado bien la Transición. A su sucesor le dan el visto bueno.

Juan Carlos I es el candidato de la CIA. Viaja varias veces a EE UU antes de llegar al trono y su primer viaje internacional también es a EE UU. Y finalmente llega el Gobierno socialista, que ellos mismos han reinventado; es el que se encarga de meter a España en la OTAN. Con eso se cierra ese ciclo.

Ahora es diferente, pero por lo que se ve siguen haciendo lo que quieren. Las bases nadie las controla. Y suponen una plataforma de agresión contra Oriente Medio. Con el asunto de los vuelos de la CIA se hizo una lista de los todos los que participaron en el vuelo; pues bien, resulta que tenían todos cobertura diplomática.

Por mucho que diga Zapatero, aquí no hay voluntad política para esclarecer lo que ha pasado. Siguen haciendo lo que les viene en gana.

Fuente: Diagonal http://www.diagonalperiodico.net/La…

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Es hora de zanjar la Transición de una vez por todas


Monday 6 june 2011 1 06 /06 /Jun /2011 00:52
 
Autor: Eduard Punset 5 junio 2011
 

En tiempos de crisis la manada recurre, evolutivamente, a los jóvenes para el liderazgo.

Así ocurrió también en la Transición de la democracia después del franquismo. A nivel político todo el mundo lo recuerda; a nivel social aporto el ejemplo que viví personalmente: a mi regreso a España a mediados de la década de los 70, después de 20 años fuera, acepté la dirección de un servicio de estudios en la banca.

 

En poco tiempo pude constatar cómo los tres presidentes de los primeros bancos del país fueron apartados o absorbidos por otros; no entendían nada de los cambios que estaban ocurriendo en la economía y mercados monetarios, a pesar de su probada experiencia anterior, hasta tal punto que las instituciones implicadas optaron, acertadamente, por recurrir a dirigentes mucho más jóvenes.

 

 

Ahora bien, cuando se cumple este proceso y las nuevas generaciones de políticos defraudan a la manada, esta se da cuenta de la inutilidad de haber apartado a los mayores y suele generalizarse una ola de desencanto. Esto es lo que ha ocurrido, muy probablemente, en la actualidad.

 

Las barreras de entrada en el mercado político son casi infranqueables. Es por ello, uno de los sectores en los que resulta más difícil innovar. La mayoría de los ciudadanos se sienten ahora frustrados de que no salgan iniciativas regeneradoras desde dentro del sistema.

 

En esas circunstancias, la acción de los jóvenes es todavía más indispensable. ¿Cuáles son las pautas que se desprenden del proceso de renovación del nuevo pensamiento social?

 

De forma gradual pero continuada, ir superponiendo a la cultura de división entre derechas e izquierdas -que condujo a la cruenta guerra civil- la división más productiva entre los que están delante de las masas y los que están detrás.

 Esa tradición heredada, como casi todas las tradiciones, está causando daños irreparables en la cristalización de un nuevo pensamiento social y renovado.

 

La plaza del Sol de Madrid, el 18 de mayo, abarrotada de personas indignadas por el estado de la democracia (imagen: usuario de Flickr).

 

El nuevo pensamiento entraña, en segundo lugar, la renuncia a la violencia que, en el caso de España –uno de los pocos y grandes países que sucumbió a los horrores de la guerra civil-, es innegable.

 

A escala mundial, científicos como Steven Pinker y otros han demostrado ya que, en contra de lo que muchos creen, están disminuyendo los índices de violencia en las sociedades modernas y aumentando los de altruismo; nos ha precedido un pasado horrible y cruel que está en la mente de todos.

 

La introducción del aprendizaje emocional en el sistema educativo constituye un instrumento imprescindible para consolidar ese objetivo. La democracia recuperada ha fallado en garantizar a la juventud un nivel de ocupación adecuado: la tasa del 45% de jóvenes parados es inaceptable.

 

Yo creo –en contra de la opinión de muchos mayores e incluso de jóvenes-, que el sistema educativo es en gran parte responsable de esa situación, al no suministrar las nuevas competencias necesarias en la sociedad del conocimiento; el sistema educativo sigue enfocado a garantizar las competencias para conseguir trabajo en la sociedad reflejo de la revolución industrial y no de la nueva sociedad del conocimiento.

 

Trabajar en equipo de modo cooperativo y aprender a gestionar sus emociones son dos de las competencias clave en el mundo que se avecina.

 

Tras el enunciado del recurso hacia los jóvenes, renuncia a la violencia e introducción de la gestión emocional en el sistema educativo, procede corregir los errores que han caracterizado la vida política en los últimos años.

 

Es impensable que puedan conseguirse, de la noche a la mañana, todas las aspiraciones de los últimos dos mil años. Tendrán que aflorar solo las imprescindibles, que respondan al sentir mayoritario en la situación actual.

 

En primer lugar, está la falta de transparencia y legitimidad del sistema electoral. El derecho de libre elección de los representantes de los ciudadanos ha quedado reducido a la asignación burocrática de los elegidos por los comités permanentes de la dirección de los partidos políticos.

 

Es urgente corregir esta fuente de resentimiento popular, cuya aplicación se justificó durante la Transición política para fortalecer a los partidos que habían sobrevivido a duras penas la dictadura franquista

 

El cese de la interferencia de los partidos en el poder judicial para preservar la división de poderes entre el legislativo, ejecutivo y judicial constituye otra de las grandes reivindicaciones pendientes que reclama la sociedad española.

 

La eliminación de la corrupción en los procesos urbanísticos que ha permitido concertar la financiación de los partidos políticos en detrimento del necesario cuidado y protección del paisaje y de la naturaleza, son otras de las prácticas que no admiten más demoras.

 

Por último, la comunidad científica consensuó en el siglo XX que no éramos únicos –en contra de las tesis del pensamiento heredado-, sino solo distintos del resto de los animales.

 

Ahora, liderada por los neurólogos más reconocidos, la comunidad científica acepta que somos únicos, pero gracias a las redes sociales cuya libertad de acceso es preciso salvaguardar; el intercambio de conocimientos, chismorreos y genes dan paso a una nueva civilización que no necesitara dos mil años para cristalizar sino unos pocos.

 

Las redes sociales confieren un gran peso a la manada; el peligro estaba cuando ese gran peso podía ejercerlo un solo individuo.

 

La existencia de redes sociales da mayor universalidad y un impacto más rápido a las propuestas, pero sigue exigiendo un periodo de reflexión y maduración de las mismas. Después habrá que buscar puentes de contacto y comprensión con las corrientes políticas dentro del sistema, que puedan contribuir a impulsar las reformas.

 

Por último, la más modesta preparación de un plan de contingencia si fallaran las medidas anteriores exigiría, con toda probabilidad, una mayor presencia pacífica en las calles y articulación de apoyos políticos ahora inexistentes.

 

La vida misma es el equilibrio entre las fuerzas agresoras y contaminantes por una parte y la capacidad celular para regenerarse por otra. Cuando la segunda no está a la altura de la primera sobreviene la muerte.

 

 Yo creo, sinceramente, que la protesta ha recordado la necesidad de neutralizar las fuerzas agresoras que, a fuerza de niveles exagerados de impotencia, desencanto y desánimo podrían poner en peligro el equilibrio social. Ese toque de atención era imprescindible porque no se oía nada relevante desde el interior del sistema.
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